CAPITULO III: LAZOS ENTRECRUZADOS
Nadeshiko siempre había sido admirada desde lejos como una flor inalcanzable, rodeada de esa aura de belleza e inocencia que la caracterizaba. Las personas que no la conocían tenían miedo de acercarse a ella. Les causaba cierto temor hablarle o peor tocarla, aunque todo en ella llamaba a ser adorada, casi como un exótico objeto místico que tenía que ser guardado en una caja de cristal para que nadie, nadie pudiera jamás mancillar su arrebatadora esencia.
Pero no había sido el caso de Hien Li, en retrospectiva, claro.
La primera vez que había visto a Nadeshiko quedo prendado de ella con tanta fuerza que el impulso de acercarse, aunque fuera prohibida, fue tan grande que contra las ''buenas'' costumbres de su familia deseo con toda el alma que esa mujer lo amará.
La primera imagen que tenía de ella la guardaba recelosamente en su memoria. Su precioso y largo cabello era movido suavemente por el viento, con tal delicadeza que parecía bailar en el, su rostro perfecto se encontraba crispado de preocupación como si tuviera un pensamiento tan complejo que le costará llegar a una solución y entonces, sus preciosos ojos verdes se alzaron para mirarlo curiosa y luego, sonreírle como si lo conociera de toda la vida, con tal dulzura que le arrebato el corazón con un solo gesto.
En ese instante, perdió la capacidad de amar a cualquier mujer que no fuera Nadeshiko, el sentimiento de amor y protección que floreció de su pecho, fue tal, que cada uno de sus sentidos, se impulsaron para robarla.
Quería ser amado por Nadeshiko.
Lo fue, lo era y lo sería.
No había nada más fantástico que ser amado por una mujer cuyo exterior e interior parecía sacado de un cuento de hadas, del más hermoso y fantástico. Nadie tenía ese ángel tan precioso de bondad rodeando su aura.
Nadie, excepto Sakura.
Sakura había heredado el mismo ángel que su madre y lograba sin proponérselo que todos girasen en torno ella, como si fuera una necesidad primaria. Adoraba a Sakura y había asumido desde muy temprano su rol de padre con ella. Sentía el mismo impulso de protección pues le recordaba constantemente a su preciosa mujer en sus tiempos más jóvenes.
Por eso, cuando veía en su hijo esa mirada que reconocía en si mismo, sentía cierto temor. Le asustaba reconocer en Shaoran la mirada que tenía él cuando miraba a Nadeshiko. Recordaba que la primera vez que se dio cuenta de ese pequeño pero significativo detalle, su hijo aún era un infante que no pasaba de los tres años. Un día lo descubrió cuidando los pequeños pasos que daba Sakura que tenía por ese entonces un año y algo de edad. Su hijo parecía inmerso en cada paso que daba, atento a evitar que se golpeará en el caso que se cayera con una atención que rayaba en absurda devoción para un niño de su edad.
Fue cuando descubrió el don que compartía con su madre.
Sakura había heredado lo que el grupo Li denominaba el ''don de la abeja reina''. En cada generación de su largo linaje nacía una mujer que portaba el don en su sangre y lo utilizaban haciéndola la cara visible de su dinastía, el don lograba apaciguar a las personas que estaban a su alrededor y salir con éxito de cualquier situación, pues se suponía que lo que trasmitía era un devoto sentimiento de complacencia y una inclinación casi misteriosa a decir si a todo lo que propusieran o hicieran. Era un don sutil, imperceptible si se desconocía.
Pero en la generación de Hien no había nacido tal mujer. Por eso, cuando el grupo Li descubrió el don de Nadeshiko quisieron apoderarse de ella. Si no hubiera sido porque el se enamoró de ella, la hubieran utilizado cual juguete. Por tanto, cuando descubrió en la mirada de Shaoran algo muy parecido a la devoción, supo que Sakura había heredado el don de la abeja reina, eso solo significaba que estaban en peligro, era cuestión de tiempo. Sabía que en algún momento de su vida las decisiones tomadas para vivir una vida de tranquilidad al lado de su mujer lo alcanzarían y Sakura sería la más perjudicada. Tenía la certeza que cuando los alcanzáran, sería demasiado tarde para Nadeshiko y él, se entregarían a su castigo y pagarían el precio alto que significo su libertad.
Pero el no quería que Sakura ni Shaoran corrieran el mismo destino, no tenían porque, eran unos simples niños, ellos no habían cometido ningún pecado. Por eso, decidió que haría de su hijo el hombre perfecto. Fuerte, inteligente, prudente, desconfiado y analizador para que cuando llegará el momento y con todo el amor que tenía por su hermana, los salvaría ambos y podrían huir del destino que antes de nacer le habían impuesto en la familia Li y Amamiya.
Sin embargo, ahora estaba preocupado. Toda su vida se la paso entrenando a Shaoran e inculcándole el deber casi sagrado de cuidar a Sakura, como si fuera un tesoro, pues en cierto sentido lo era. Era el tesoro de la familia, y tenía la firma convicción de que su hijo no sentía el menor desagrado en cuidar así de su hermana menor.
Por eso, no entendía y le preocupaba la distancia casi palpable que su hijo había alzado con Sakura. Estaban desayunando los cuatro en el más absoluto silencio, sentía el nerviosismo de Nadeshiko y su intento de romper la tensión, Sakura venía levantándose con sus ojos rojos e hinchados hacia cuatro días y Shaoran ignoraba ese hecho y no se dignaba a mirar a nadie, mostraba su rostro serio e inexpresivo, como si realmente no le importará ver el estado de tristeza en el cual se encontraba su hermana.
–Gracias por la comida– dijo sin mirar a nadie particularmente. Se levantó y llevo su plato a la cocina. Se calzó con tranquilidad en la puerta y sin voltearse se despidió de todos– nos vemos en la noche.
–Xiao Lang– el castaño se detuvo y espero el posible reclamo de su padre– ¿No vas a esperar a tu hermana? – dijo con voz dura
–Cariño– llamo la atención Nadeshiko preocupada de una mala reacción por parte de su hijo mayor.
El aludido no emitió palabra alguna, no tenía nada que decir. Claro que quería esperar a Sakura, quería tomarla de la mano para ir juntos al instituto, quería escucharla hablar de sus cosas y disfrutar de su sonrisa cálida y preciosa. Pero se había propuesto con toda su determinación alejarse de ella, porque la lastimaría si estaban cerca. En algún momento, sus celos aflorarían y se descargaría con ella injustamente y siendo sincero, estaba que se moría cada vez que veía los ojos rojos e hinchados de su hermana en la mañana, sabiendo que era el culpable y que una palabra suya podía deshacer la tristeza que sentía, pero no, no lo haría, por su bien.
Sakura necesitaba aprender a estar lejos de él y viceversa, sino sucedería lo mismo que sucedió hace unos días cuando le confeso que le gustaba Tsukishiro. Perdió los papeles por completo, la trato horrible y no fue capaz de controlar su mal humor ni con ella ni con su madre y si hacia llorar a su madre, sería la gota que rebalsaría el vaso.
Todos esos días alejados, sin hablarse directamente y sin mirarla siquiera se dio cuenta de lo adicto que era a Sakura. La buscaba con la mirada en los descansos entre clases para quedarse con la tranquilidad de que estaba bien, cada vez que no estaba mirando se dedicaba a contemplarla a su anchas y escuchaba con atención lo que le contaba a sus padres aunque fingiera indiferencia. Si, estaba demasiado consciente de ella.
–Papá, no te preocupes, Tomoyo quería que camináramos juntas al insti. Tal vez sea incomodo si mi hermano va con nosotras, hablaremos cosas de chicas– Ahí salía a su rescate aunque no lo mereciera ni por asomo.
Hien la miro resignado y no muy convencido, suspiro.
–De acuerdo, pero cuando no vayas con Tomoyo, Xiao Lang tiene que acompañarte.
–No Hien, ya hablamos de esto. Sakura es grande, puede cuidarse sola.
–Mamá tiene razón, papá. No necesitas exigirle que me cuide cuando puedo hacerlo sola. – secundo Sakura, sabiendo que el día en que llegaron después de esa terrible pelea, su hermano discutió y le respondió a papá, cosa no muy común en el, que siempre mantenía el respeto y la distancia con ambos padres. No quería obligarlo a que pasará tiempo con ella aunque se moría de ganas por estar a su lado.
Hien Li se quedo con la palabra en la boca al ver salir a su hijo sin decir nada y que las dos mujeres de la casa lo protegieran en su actuar. Algo raro estaba pasando con Xiao Lang.
–Yo también me voy, gracias por la comida. Recuerden que hoy me quedo donde Tomoyo, nos vemos luego.
Sakura se paro de un saltó y se apresuro a llegar a la entrada y calzarse sus zapatos. Intentaría hablar con su hermano una vez más, no podían seguir así, no solo porque la estaba matando de angustia sino que veía la preocupación de sus padres y sobre todo, le preocupaba el. ¿Tan importante era para Shaoran que ella no gustará de nadie? Lo había pensando una y otra vez, tratando de entender su postura y sus sentimientos pero entre más se ponía en su posición, menos lo comprendía.
¿Qué era lo que le molestaba tanto? Corrió siguiendo los pasos de su hermano hasta que lo diviso caminando con toda la tranquilidad y seriedad que siempre lo caracterizaba. Lo rodeaba esa aura de solemnidad y temple, de fuerza e intimidación, como si hubiera nacido para ser admirado. Era perfecto en todo lo que hacía, nada pero absolutamente nada se le daba mal, quizás tal vez la materia de música no fuera su fuerte pero se esforzaba tanto en dar lo que mejor que incluso sin ser el mejor sobresalía lo suficiente, lo sabía porque Tomoyo le había contado que encontró a su hermano más de una vez practicando en el salón de música y lo hacía muy bien en comparación a lo que había escuchado las primeras veces.
Lo admiraba y la inspiraba a partes iguales.
–Xiao-nii– llamó con voz firme, estaba dispuesta a no dejarse intimidar de nuevo. El se detuvo y volteó levemente el rostro mirándola indiferente.
–¿No te había dicho que dejarás de llamarme así? –su tono era seco y distante, lo suficiente para sentirse intimidada, pero ni así se echaría para atrás.
–Explícame– exigió. El la miro interrogante con el ceño fruncido sin entender realmente su pregunta. La castaña tomo aire y cerro los ojos, buscando valor, preparándose mentalmente para pedir las explicaciones que, a su parecer, merecía–explícame el por que de tu actitud.
Shaoran se dio la vuelta por completo quedando frente a frente a Sakura manteniendo su expresión seria. Reino el silencio sin recibir respuesta de su parte, limitándose a contemplarla desde su posición. Por un instante, dudo, dudo en decirle la verdad a su hermana, en ser completamente honesto con ella, dudo en si contarle que se sentía celoso ante la posibilidad de tener que compartirla con alguien más o peor, de perderla por alguien más, que tenía miedo de la forma en la que su cuerpo reaccionaba al pensar en su figura y lastimarla de alguna manera. Sobre todo, decirle que estaba desesperado por calmarla, por arrullar su llanto, por dejar de preocuparla y volver a mimarla como siempre lo había hecho, lo necesitaba.
En lo que llevaba vivo, no había nada que hubiera querido más, deseado más que Sakura. Se había convertido en su vida en el momento mismo que sus pequeñas manitos de criatura rodearon las suyas, no hubo un momento en su vida, después de ese episodio, que no hubiera compartido a su lado, todo lo que el era pertenecía a su hermana. El saber que era el causante de su sufrimiento lo torturaba día y noche, en ningún momento había salido de sus pensamientos, es más, como si fuera posible su presencia en su mente se había multiplicado al punto que no podía concentrarse en nada más que no fuera en su relación pero se sentía contra la espada y la pared, sin escapatoria más que escapar de ella, por ahora.
Sabía que era lo más sano aunque ella no pudiera entenderlo. Algún día se lo explicaría, cuando todo pasará, cuando su necesidad hormonal y sus celos desmedidos estuvieran bajo control, le contaría todo, sería completamente honesto como siempre lo había sido con ella y pediría una y otra vez su perdón, pero no ahora, no en este momento, no cuando hace tan solo una hora se había despertado, nuevamente, deseándola tras un sueño erótico donde su figura desnuda y su rostro suplicante por sus caricias en su cuerpo ocupaban su mente desde el primer momento en que abrió sus ojos.
Se llevo la mano al rostro, agotado de aguantar estoico las exigencias de Sakura. ¡Dios! Si hace tan solo una semana le hubiera dado lo que quisiera incluso sin que se lo hubiera pedido, porque así se sentía respecto a ella. Protector, cariñoso, atento, deseoso…excitado, y ahí iba de nuevo.
¡Mierda! Quería meterse entre las piernas de su hermana, y lo que era peor, sabía con certeza abrumadora y terrorífica que disfrutaría cada maldito segundo que se empujará feroz contra ella, que amaría cada gemido que saliera de su preciosa boca, que estaba seguro que su hermana tenía un sabor tan dulce como su personalidad y pensaba con horror lo satisfecho que se sentiría de llevarse su virtud con el, ser el primero en tocar el lugar más sagrado de Sakura.
Se sentía un maldito enfermo con cada pensamiento que se le cruzaba por la mente. Tenía miedo que un día sus impulsos y hormonas lo traicionaran y terminará besando a su hermana contra su voluntad.
No se permitiría hacer algo así nunca, antes se amarraría las manos, se cocería la boca y se cortaría las pelotas. Si, esos eran pensamientos y deseos más decentes.
–No tengo nada que explicarte– la joven hizo una mueca molesta que a ojos del mayor de los Li era adorable– Estoy cansado de ti, ¿no es razón suficiente acaso?
Sakura volvió a mirarlo herida por sus palabras, su rostro palidecía cada vez que pronunciaba palabras de desprecio y su intención inamovible de mantener la distancia entre ellos. El solo pensamiento aterraba de tal manera a Sakura que se sentía perdida y temerosa.
–Xiao-nii, por favor– insistió con la voz quebrada– haré lo que pidas, puedo cambiar lo que te moleste de mi pero por favor…–esta vez las lágrimas cayeron sin poder evitarlo más, cerró los ojos con fuerza tratando de controlarlas y volvió a hablar, suplicante– no me alejes.
Sakura rompió a llorar sin poder controlarse más. Su boca abierta dejaba salir, histérica, el gemido adolorido de todo lo que se había guardado durante días y sin importarle la distancia que su hermano se empecinaba en tener, corrió hacia el. Sus brazos le rodearon el cuello con fuerza y hundió su rostro en su pecho, negándose a abandonar el contacto de su cuerpo sobre el suyo, aliviada dentro de su angustia de sentirlo cerca.
Lo amaba tanto, el simple hecho de sentirlo era maravilloso. Amaba el olor varonil que desprendía su piel, amaba el calor de su cuerpo, amaba la sensación de sus manos rodeando su cuello, amaba lo tan atractivo que era, tanto que muchas veces la dejaba sin aliento. Amaba tanto a su hermano que sabía que nunca rogaría por ningún chico que no fuera él, en su corazón, no existía hombre que mereciera sus suplicas, solo él. Suplicaría por Shaoran Li una vida entera por solo cinco minutos de su atención.
No podía vivir con la sensación de que la detestaba, no podía vivir con su distancia, no de esta manera, no cuando lo necesitaba tanto, cuando lo amaba tanto. Se sobresalto levemente al sentir los brazos de su hermano rodeándole la cintura y la espalda y se relajó al contacto de su mano sobando su espalda con delicadeza.
–Por favor…–susurro Sakura con voz ahogada– lo lamento si te lastime– los labios de la joven se movieron fugaces hasta alcanzar la mejilla de su hermano y besarla con suavidad, en un gesto que prometía trasmitirle su inquebrantable amor por el.
Sakura necesitaba seguir siendo la niña de los ojos de Shaoran.
Nunca entendía de donde nacía esa necesidad apremiante y aplastante de ser el centro de atención de la vida de su hermano y con los días transcurridos solo había confirmado con temor que esa necesidad se albergaba en un lugar oscuro en su corazón, impulsado por sentimientos de egoísmo, posesividad, celos y desesperación. La asustaba porque desafiaba su propia naturaleza tan alejada de sentimientos confusos y negativos. Le aterraba pensar que no había nada que no pudiera hacer para mantenerlo a su lado. Claro, eran pensamientos extraños que muy pocas veces se permitía tener pero sí, así de grande era su necesidad de monopolizarlo.
Había sido demasiado para su corazón, no había podido aguantarse. La amaba demasiado para desviar la vista ante el estridente llanto, ante sus palabras de suplica y luego, el contacto de su suave cuerpo con el suyo, la forma desesperada en que se aferraba a su cuello y como su preciosa y esbelta figura se sacudía cada tanto ante los sollozos. Le rompía el corazón verla así y saber que tenía el poder para calmarla, lo hacía sentir aún peor, porque era el causante de su angustia. La estrecho entre sus brazos con fuerza y con el cuidado que siempre había tenido cuando se trataba de su cuerpo, acarició su espalda hasta que el llanto se convirtió en sollozos y finalmente en pequeños espasmos, hasta que la calma volvió a ella. Si Sakura no fuera su hermana, borraría los rastros de lagrimas besando su rostro, con suavidad y dulzura y luego, besaría sus labios exigente para hacerla olvidar su tristeza, pero Sakura era su hermana y sus deseos quedarían en eso, en deseos que nunca podría cumplir.
Con cuidado separo el cuerpo de su hermana del suyo lo suficiente para mantener una distancia adecuada. Sakura le dio una mirada temerosa y ansiosa, sus preciosos ojos verdes estaban hinchados y rojos pero seguía viéndose tan hermosa como siempre. Sin perder su semblante serio poso una de sus manos sobre el rostro de su hermana y lo acarició con cuidado, se deleito ante el gesto casi inconsciente de Sakura, que cerró los ojos ante su contacto, disfrutando de su caricia. Sonrió fugaz y con tristeza al contemplar el suspiro de placer que se escapaba de sus labios de caramelo, rojos y llenos. Shaoran sabía que su hermosa hermana disfrutaba de su tacto con el mismo placer que el se imaginaba tocándola en lugares en los cuales jamás debería pensar.
Quería besarla. Deseaba besarla, llenarse de su boca, sentir su sabor, su suavidad, su olor. Quería ver como sus labios se hinchaban rojos por culpa de los suyos. Quería devorar a su hermana con su boca, quería verla sonrojarse por el y nadie más que por el, quería que su hermana no fuera su hermana para saciar sus ganas de ella, y entre más grandes eran sus deseos más infeliz y despreciable se sentía.
Su hermana lo amaba, lo sabía, pero lo amaba con ese amor fraternal que siempre se habían profesado, nunca lo había deseado, no de la manera en la que el deseaba su contacto. Debería sentirse asqueado de solo pensar en su cuerpo, debería sentir el rechazo de imaginarla gimiendo su nombre por su causa, pero no, el quería que ella lo hiciera, de solo imaginarse su cuerpo, el suyo se calentaba de manera repugnante porque no podía desear a su hermana, la única mujer que estaba prohibida, era la única mujer que deseaba.
Necesitaba hacerse cargo del problema y lo necesitaba hacer ya. No quería llegar a esos extremos pero no veía solución alguna. Buscaría una mujer para satisfacer sus deseos, tal vez, acostándose con una, perdería el interés insano sobre la figura exquisita de Sakura.
–Dame tiempo– le dijo al fin sin cambiar su semblante. Sakura abrió los ojos y lo miro atenta a cada una de sus palabras, con la misma seriedad. Shaoran se paso la mano por el rostro, pensando, frustrado por su situación–Necesito…tiempo para volver a lo que éramos.
–Si esto es por yukito yo…–Sakura no quería tiempo, quería arreglar la situación en ese momento, pero se vio interrumpida por el castaño.
–Esto va más allá de Tsukishiro o de ti, Sakura. Tu no has hecho nada malo, soy yo que…necesito tiempo para aclarar algunas cosas– Bien, eso era lo más cercano que podía decirle de la verdad, al final, no le estaba mintiendo. Era honesto sin contarle lo fundamental.
–¿No hay nada que pueda hacer para ayudarte? – Shaoran suspiro. Siempre tan dulce. Claro que había algo en que podía ayudarlo, si al final ella era el inicio y el fin de sus problemas. Siempre había sido así, Sakura era el inicio y fin de su mundo. No existía nadie más importante para el.
Estaba condenado desde que tenía uso de razón, sus ojos verdes lo habían atrapado desde el primer momento que fue consciente de si mismo y lentamente con los años fueron construyendo una hermosa relación basada en la confianza, respeto y amor mutuo.
–No, esto es algo que tengo que resolver solo, Sakura– al final no pudo evitar sonreírle levemente con tristeza. La joven le sonrió de la misma manera, como un reflejo de sus sentimientos– ¿me esperarás? – Asintió con efusividad.
–¿y todo volverá a ser como antes?
–Lo prometo– Sakura exhalo todo el aire contenido en sus pulmones sintiendo que por primera vez en días podía estar un poco más tranquila.
–Estaré esperando por ti, Xiao-nii– sin darle tiempo de responder, Sakura volvió a alzarse para besar la mejilla de su hermano mayor y rápida paso a su lado para seguir el camino hacia el instituto.
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–¡Por fin es viernes! –exclamó Kero feliz rodeando con sus brazos los hombros de sus mejores amigas.
–¡Si y mañana tenemos la salida con todos en el parque de diversiones! ¡Será tan divertido! ¿no cierto, Sakura? –Tomoyo junto ambas manos feliz y sonriente. Estaba ansiosa por vestir y grabar a su mejor amiga en su primera cita.
–Si, será divertido.
Kero y Tomoyo intercambiaron miradas cómplices y preocupadas. Conocían demasiado bien a Sakura para saber que algo raro estaba pasando con su ánimo aunque no quisiera decirlo ni hablar con ellos del tema. No eran tontos, a los dos les había llamado la atención que el posesivo y protector Shaoran no se hubiera aparecido en toda la semana para ir a ver a su hermana o que no la esperara para irse juntos a casa como solía hacer.
Era extraño, y sumado al mal estado de ánimo de Sakura, ambos sospechaban que algo muy denso había ocurrido entre los dos.
–¡Ya te dije que no quiero caminar contigo a casa! – el grito molesto de la conocida voz de Shaoran hizo que los tres se dieran vuelta a contemplar la escena curiosos.
El castaño era arrastrado del brazo con fuerza por una sonriente y energética Meiling que hacía oídos sordos a las quejas de Shaoran. Detrás de ellos, los seguían conversando tranquilos y con una sonrisa Eriol y Yukito, muy parecidos y a la vez distintos en la forma en la que se expresaban. Los rodeaba esa aura de calma y amabilidad pero los diferenciaba la esencia, misteriosa de Eriol y cálida de Yukito.
–Oh vamos, sonríe un poco Shaoran, estas de muy malhumor desde temprano, ¿es que acaso no se te cansa el ceño de fruncirlo tanto? – las risas de Eriol y Yukito no se hicieron esperar.
–Ríndete Meling, nuestro lobo solo sonríe con su hermanita– comentó Eriol divertido al ver a su mejor amigo consumido por la energía de la chica. La aludida suspiro con resignación y fingió una mueca de molestia para luego reír con ganas.
–Pues si yo tuviera una hermanita menor tan mona como Sakura también estaría de buen humor a todas horas– comentó Yukito bien intencionado sin darse cuenta de la mirada poca amistosa que recibía por parte del castaño.
–Cuidado Yukito, no vaya a ser que el lobo te vaya a morder por hablar de su presa– comentó Eriol atento a las reacciones de Shaoran. Su amigo estuvo más malhumorado de los normal durante toda la semana y sumado a la ausencia de Sakura cerca de su salón de clases, podía saber de donde nacía esa constante molestia. Se estaba cociendo algo raro entre los hermanos Li y el estaba más que dispuesto a descubrir que era.
–Cierra la boca Eriol– gruño Shaoran, el aludido solo rio más.
–Hey lobito, no deberías ser tan rudo frente a tu hermana o se espantará de ti– ante la mención de Sakura, el grupo miro en la dirección a la que apuntaba Eriol encontrándose con la mencionada y sus amigos.
–¡Sakura! –Grito Meiling con emoción dirigiendo sus pasos hacia la joven para abrazarla con fuerza –¡Que alegría verte! Estas tan mona como siempre. Debo decir que tu hermano ha estado insoportable esta semana, parece que va a necesitar una buena dosis de ti para mejorar su humor ¿no crees?
La castaña miro en dirección a su hermano sin saber muy bien que decir, Shaoran desvió sus ojos hacia el lado evitando la mirada de Sakura. Recordando la conversación que habían mantenido esa mañana y la evidente incomodidad en su hermano, la joven opto por lo más sano y sin decir nada le sonrió con algo de tristeza a Meiling, haciendo lo posible para que no se notará la desgana en su rostro.
Los presentes se miraron extrañados entre ellos al sentir la tensión de los Li. Eriol los analizo con su ojo crítico y astuto, tratando de sacarles la vuelta a esos dos. A juzgar por la actitud evasiva de Shaoran podía deducir que el mayor de Li había sido el culpable, tal vez, de una posible discusión que no habían sabido arreglar aún, eso justificaría el permanente malhumor de su amigo y la tristeza mal disimulada en el rostro de Sakura. Ahora, la pregunta del millón era, ¿cual había sido el motivo de desacuerdo entre los hermanos Li? ¿Qué podría haber pasado para que Shaoran no estuviera dispuesto a ceder ante su preciada hermana? Conocía al mayor de los Li desde que eran unos niños, se había vuelto su mejor amigo al considerarlo un igual y admirar en sus virtudes las mismas cualidades que veía en el mismo pero lo que más le había causado curiosidad no eran sus innumerables talentos sino el receloso sentimiento que escondía con devoción hacia la menor de las Li. ¿Qué había sucedido para que, el siempre dispuesto y protector Shaoran, se lavará las manos ante la clara incomodidad de Sakura?
–Hey Sakura, ¿estas bien? – la voz preocupada de Meiling hizo eco en los pensamientos de los demás. Poso ambas manos en el rostro de la chica y acaricio sus mejillas. La joven asintió sin palabras y trato de sonreírle para no preocuparla. La pelinegra la observo atenta, no muy convencida. De repente una idea cruzo por su mente y miro con mala cara al lobo del instituto– ¿Que le hiciste? – exigió saber– ¿estas pagando tu estúpido mal humor con tu hermana acaso?
–Cállate de una vez– respondió a la defensiva esquivando las miradas del resto del grupo.
Yukito miro preocupado la situación. Del poco tiempo que había compartido con Shaoran y Meiling era conocedor de la personalidad fuerte y explosiva del par. El castaño solía ser esquivo, malhumorado y algo solitario. En contraste, Meiling era un libro abierto, amistosa y sociable pero ambos tenían en común la fortaleza de una personalidad que no se dejaba amedrentar, y temía que el instinto protector de la pelinegra y el recelo con que el castaño protegía su intimidad y asuntos terminará en una colisión no muy agradable.
Sin embargo, lo que más le preocupaba era Sakura.
La primera vez que había visto a la joven quedo sorprendido ante su belleza luminosa, parecida al sol de verano en pleno apogeo. Su piel estaba levemente bronceada, su cabello castaño claro brillaba con tenues mechones dorados en el día y sus ojos, verdes y brillantes esmeraldas, eran transparentes y limpios, algo extraño de encontrar. Su rostro formaba un conjunto sumamente encantador rodeándola de cierto aire de ternura conmoviéndolo. Se sentía, definitivamente, extraño en presencia de la joven y no sabía de donde nacía el impulso de proteger la ternura infinita que emanaba de su persona. La joven se veía sumamente complicada, alzaba sus manos tratando de calmar la posible discusión sin tener tiempo para pronunciar ninguna palabra, miraba a Shaoran y luego Meiling tratando de alzar la paz pero ninguno tenía deseos de ceder ante sus silenciosas y suplicantes miradas.
Lo que podía deducir por lo visto, Sakura era una joven buena, amable y bondadosa pero era ingenua e inocente, no podía ver a su hermano con la suficiente claridad y tal vez, era ese mismo velo que cubría sus ojos verdes lo que molestaba a su hermano mayor. Había escuchado los rumores que corrían por los pasillos del instituto, sobre todo de alumnos tan populares como los hermanos Li y se decía más cosas de lo que Shaoran podía controlar. ''Li tiene complejo de hermano mayor, ya sabes, es de esos que se tocan pensando en su hermanita'' '' ¿Escuchaste lo que están diciendo de Li Sakura? Parece ser que se le confesó a su hermano y la rechazó'' y muchas cosas más de ese mismo estilo o peor.
La envidia que causaban los Li en el instituto no era menor y según la información que logro recopilar, Shaoran Li era el chico perfecto, buen estudiante, buen deportista, atractivo e inalcanzable, calzaba en el perfil para convertir su persona en un ídolo adolescente. Por otro lado, Sakura era conocida por ser la protegida de su hermano mayor, la única chica merecedora de su afecto y atención, lo que despertaba una envidia insana en la mayoría de las féminas, tampoco ayudaba mucho el hecho que fuera hermosa y buena deportista, sin contar que era la capitana del grupo de porristas y tenía dos mejores amigos fieles y leales que la acompañaban en belleza y habilidad, y aunque sabía que el mayor mantenía la situación en un pseudo control no era suficiente para erradicarlos en su totalidad, pero si para proteger a la joven de la verdad y temía que tal vez se hubiera enterado de los rumores crueles que se cocían entre el alumnado.
Avanzo hasta el lado de Sakura y tomo entre sus manos una de las suyas apretándola con cariño, inclino su rostro topándose con los increíbles ojos verdes de la joven y le sonrió trasmitiéndole confianza. Los colores subieron poco a poco al rostro de la castaña, miro avergonzada su mano atrapada entre las cálidas de Yukito y balbuceo nerviosa palabras sin sentido.
–No te preocupes, pequeña Sakura, siempre discuten durante el día.
Por primera vez en la semana afloró de los labios de la joven una sonrisa genuina, delicada y brillante limitándose a mover su cabeza de arriba abajo, y se arriesgo con un leve movimiento de sus dedos apretar las manos de Yukito con la suya, agradeciéndole el gesto de vuelta.
–Muchas gracias, Yukito– dijo tímida y acalorada por la cercanía del chico que le gustaba.
Shaoran sintió como un nudo se le formaba en el estómago, apretó la mandíbula con fuerza disimulada y los puños, tratando de aguantar estoico los celos que subían con tortuosa rapidez por su cuerpo, sentía la furia arder en su garganta. Una confirmación dolorosa de los genuinos sentimientos fraternales que su hermana sentía por el, Sakura jamás se ponía nerviosa en su presencia, jamás lo miraba tímida y sonrojada ante su cercanía, más bien, lo que la sonrojaba eran las palabras dulces y amorosas que le decía pero jamás estaba presente la timidez o el nerviosismo. ¿Qué era esa sensación? ¿Decepción, frustración, ansiedad? No quería seguir viéndolos, no quería seguir lastimando a su hermana por culpa de su egoísmo y esos pensamientos y deseos que no lo dejaban estar cerca de ella.
Tomoyo y Eriol siempre suspicaces observaban sin perder detalle alguno tratando de descifrar lo que sucedía entre los famosos hermanos Li y con lo poca información que manejaban podían hacerse una idea de lo que realmente estaba pasando. Eran detalles casi imperceptibles, pero si observabas con atención podías notar la fuerza con que Shaoran apretaba los dientes, sus puños cerrados y la dirección de sus ojos trataba de disimular la atención que ponía en cada una de las interacciones de su hermana y Tsukishiro. Para Tomoyo era la oportunidad perfecta de probar una de sus sospechas con respecto a los sentimientos que albergaban los hermanos con los que se había criado.
–Yukito–llamo Tomoyo– ¿mañana vendrás al parque de diversiones con todos nosotros? Tal vez podrías hacer que Sakura nos acompañe a la casa del terror. Pobrecita, se asusta tanto que desde hace años que se niega entrar pero quizás si tu vas a su lado, lo haga– la joven pelinegra se hacia la desentendida ante la tensión e incomodidad de Shaoran y su tono amistoso no dejaba lugar a replicas ni reclamos.
–¡Verdad, el parque! ¿Supongo que irán todos mañana no? – preguntó Meiling entusiasmada nuevamente, olvidándose por un momento de su intención de discutir con el mayor de los Li
–Claro que iré, ¿Te asustan las cosas de terror Sakura? – preguntó Yukito curioso con una sonrisa en sus labios.
–Eh…si, es que soy un poco miedosa– confeso avergonzaba ante la insistencia del pelinegro de sostener su mano entre las suyas– …Yukito sabes, has estado sosteniendo mi mano todo este tiempo…–su voz se fue apagando gradualmente por la vergüenza y el nerviosismo de decir aquello en voz alta. Sentía que si el joven seguía manteniendo su mano con tanta intimidad moriría de un ataque al corazón en ese mismo momento.
–Oh lo siento, Sakura– soltó su mano con suavidad– tu mano es tan pequeña y suave que casi no la note, mañana si te animas a entrar con nosotros a la casa del terror prometo no soltar tu mano en ningún momento.
Tomoyo y Eriol sonrieron complacidos ante la propuesta del joven Tsukishiro, Shaoran insistía en mirar un punto fijo contrario al de donde se encontraba la pareja, Kero se mantenía en silencio con su mirada fija en Meiling y esta última sonreía de oreja a oreja pensando en la posibilidad de que Yukito y Sakura fueran pareja, ya que sin duda serían una adorable. El rostro de Sakura se ilumino con una hermosa y brillante sonrisa, sus ojos destellaban ante la posibilidad de estar tan cerca de Yukito.
–¿De verdad? – preguntó alzando las puntas de sus pies para ganar algo de altura y mirar más de cerca el rostro de Yukito.
–Es una promesa– el chico levanto su meñique frente al rostro de la castaña quien sin dudarlo cerró la promesa rodeando el dedo que le ofrecían con entusiasmo.
–¡Si, entonces nos veremos todos mañana en el parque de diversiones a las 12 en punto! – Meiling giro sobre si misma y tomó entre sus manos el brazo de Shaoran descansando su rostro en su hombro– Será tan divertido que no puedo esperar ¿no cierto, Shaoran?
Sakura frunció levemente el ceño ante la cercanía que Meiling insistía en tener con su hermano. Le caía bien la chica y consideraba que era una persona buena y dulce pero no entendía porque su hermano, con lo distante y frío que podía ser, dejaba ser a la chica más de lo que le había permitido a cualquiera que no fuera ella, y eso le molestaba un poco.
El mayor de Li se resigno a los deseos de Meiling de mantener el contacto físico con el y por primera vez se dirigió a su hermana menor.
–Sakura– La castaña se enderezo al escuchar la voz de su hermano dirigiéndose a ella y algo asustada, lo miro prestándole atención– ¿Te quedarás en la casa de Tomoyo hoy?
–Si, Xiao-nii– respondió en voz baja. Shaoran trató de sonreírle en una mueca que parecía más incomoda que otra cosa.
–Cuídate y no le des problemas a tía Sonomi– la joven asintió y Shaoran desvió la vista tirando de Meiling para caminar hacia la estación, la joven comenzó a andar a su lado sin soltarlo– Nos vemos mañana, vamos Eriol.
–¡Nos vemos mañana chicos! – se despidió Meiling seguida de Eriol y Yukito que levantaron sus manos despidiéndose.
La expresión de Sakura delataba el malestar que pretendía esconder. Por mucho que se esforzará en tener una sonrisa en su rostro, su ceño levemente fruncido la traicionaba, su mano moviéndose sin ganas, despidiendo a los amigos de su hermano. Le incomoda la familiaridad con que Meiling trataba a Shaoran y hasta cierto punto un desconocido sentimiento de envidia punzaba como pequeñas espinas su corazón. Lo peor de todo es que no tenía ningún motivo para que la chica le disgustará pues a diferencia de lo que sucedía con las demás chicas del instituto, la joven de china era genuinamente amable con ella y no temía en contradecir y discutir con su hermano.
Meiling no temía que Shaoran la odiaría y eso la especial, la hacía peligrosa, no como ella. Toda su vida creció con la seguridad, que solo la incondicionalidad podía otorgar, de tener a Shaoran a su lado, de la forma que protegía su relación y la intimidad que compartían, nunca temió perderlo. Se sentía superior, de alguna forma, de saber que su hermano siempre la amaría. Hasta hace unos días, al ver el desprecio en sus ojos, la decepción que de repente sintió por ella y lo peor, lo que la hacía palidecer, la distancia entre los dos y se dio cuenta que nada estaba garantizado y que no era diferente a ninguna de las chicas del club de fan que tanto la molestaban. Al primer desprecio de Xiao-nii, había llorado y suplicado por su atención, como cualquier otra.
Ella no era especial ni diferente. No tenía la fortaleza de carácter de Meiling ni su espíritu resuelto. Por primera vez se sentía amenazada y la sensación era nueva, incomoda y molesta.
–Deberíamos ir yendo nosotros también, se esta haciendo tarde– Tomoyo tomo de las manos a sus amigos andando el camino a su casa.
Caminaban en silencio los tres. Sakura y Kero sumidos en sus pensamientos, guiados por las gentiles manos de Tomoyo, quien como siempre respetaba la intimidad de sus amigos. No tenía una idea muy clara de lo que sucedía en la mente de Kerberos pero no había pasado por alto la seriedad con que observaba a Meiling, la estaba analizando, de eso no cabía duda. Lo extraño era el porque, ¿Por qué Kerberos analizaba con tanto detenimiento a Meiling? Su amigo era un chico amistoso, conversador y bromista. Eran pocas las ocasiones, en las que había visto a Kero serio y callado. Era extraño, muy extraño pero lo pasaría por alto, por ahora.
Lo importante en estos momentos era averiguar de la boca de la propia Sakura que estaba pasando. Se quedarían a dormir en su casa, los dos. Trataría de distraerlos lo suficiente para que se relajaran. Los haría probarse la ropa que exclusivamente había diseñado para ambos, les tomaría fotos para su álbum de diseños, los grabaría y les daría de comer otra de sus delicias caseras. Un poco de dulce definitivamente los animaría, quería mimarlos y ayudarlos, al fin de cuentas eran los únicos amigos que tenía. Eran buenos y leales, no como la mayoría de las personas.
Una sombra oscura cruzó el rostro de la joven amatistas, ensombreciéndola.
Tomoyo siempre había sido una chica popular y llamativa, era elegante, delicada y hermosa. Toda su vida la habían igualado a una muñeca de porcelana, inmaculada y pura. La gente la rodeaba por inercia y todos querían ser sus amigos. Siempre lo tuvo todo, belleza, dinero e inteligencia, se suponía que todo eso debería haberla hecho feliz desde siempre, pero no era su caso. Más temprano que tarde descubrió que ni toda la perfección del mundo compraba la honestidad y la lealtad, que eran valores escasos. Debido a la gran capacidad de percepción con la que nació visualizo las falsas sonrisas y la envidia disfrazada de amabilidad. El desprecio que se escondía detrás de los rostros que prometían ser dulces y cariñosos.
Las niñas la envidiaban, la envidiaban a tal grado que querían estar cerca de ella para al ver una mínima debilidad, usarla en su contra y los chicos…bueno, para ella eran simples seres estúpidos.
Nunca le importo realmente. No le importaba nadie de verdad, nada podía lastimarla. Nadie. Hasta que Sakura toco su gélido corazón.
Eran amigas desde muy pequeñas y al principio de su amistad sentía algo parecido al afecto y una incomoda sensación de protegerla. En un comienzo, en sus primeros años de vida, no luchaba contra el instinto que despertaba Sakura en su persona pero luego, al adquirir más conociendo e ir forjando su identidad, puso resistencia y una barrera sutilmente invisible entre las dos. Su amiga, siendo tan inocente como lo era jamás lo noto o eso era lo que pensaba.
La había subestimado como subestimaba a la mayoría de las personas.
Flash Back
Cuando estaban cerca de terminar la primaria Tomoyo fue elegida para interpretar a Julieta en su último festival cultural. Eran unas niñas de doce años pero ya era considerada hermosa y madura, pues a diferencia de Sakura quien siempre fue enérgica como el día, ella era calmada como la noche. Aceite y agua, jamás congeniarían como la menor de los Li pensaba. Había ido al baño para terminar de arreglar su vestido y con lo recatada que era, siempre entraba a lo cubículos para cambiarse, por eso sus compañeras, entre ellas Sakura, no notarán su presencia cuando entraron.
Las chicas estaban hablando de temas triviales y sin importancia para su gusto, tan aburrido y monótono. La vida de colores grises y tonos opacos, ¿era normal sentir tanto hastío por la vida en general? Rodo los ojos al escuchar el primer comentario contra su persona. Lo veía venir desde el primer momento en que apareció con su largo cabello trenzado con flores, envidia, una vez más.
–¿Vieron el trenzado que se hizo Daiduoji? ¿No será demasiado?
Yanagisawa Naoko, una chica que frente a los chicos se hacía la tímida y se ocultaba detrás de sus libros para parecer interesante y madura pero con las chicas, era otro cuento distinto. El tono ácido que había utilizado se notaba a kilómetros.
–No lo creo. Tommy se ve preciosa con su pelo trenzado– Era tan evidente que la despistada e inocentona Sakura no se daría cuenta jamás con la intención con la que lo comentaban.
–Ay Li, a veces se me olvida que eres tan ingenua. Ya lo creo Naoko, se pasa de soberbia con esa actitud tan arrogante que tiene. Aparte, fue con toda la intención de robarse la atención de los chicos del salón, ¿Viste como la miraban? Dios, como si nunca hubieran visto una chica.
Sasaki Rika, era de lo peor cuando se lo proponía. En apariencia era una joven preciosa, tranquila y madura, muy parecida a ella en su actuar pero escondía una horrible personalidad a través de su agraciada apariencia.
–Ni que fuera tan guapa. ¡Pobre! ¿Quién la ayudará a sacarse las flores de su ''precioso'' cabello cuando termine la obra?
Mihara Chiharu. Solía ser una buena chica en general, pero se dejaba influenciar con facilidad y era celosa, muy celosa. Estaba enamorada de su amigo de la infancia, Yamasaki, con quien tenía una buena relación, así que solía ser objeto de sus celos, más seguido de lo que quisiera.
–Tiene la idea de que canta como los ángeles pero cada vez que abre la boca quiero llorar por el dolor de oídos– las tres chicas estallaron en risas ante el comentario de Naoko.
Las chicas eran crueles y desleales. Las personas en general lo eran, ¿qué podía esperar de nadie? Rodo los ojos aburrida de la conversación estúpida que mantenían, quería salir del baño rápido.
–¡Discúlpense! – el grito de Sakura dejo atónitas a las tres chicas y a ella– Son unas envidiosas, Tommy es una persona preciosa, talentosa y amable. ¡Que les ha hecho a ustedes para que hablen así de ella!
–¡Ay Li, cálmate! Ni que Daidouji te considerará una amiga de verdad, no estamos a la altura de su ''realeza real''– Chiharu movió la mano restándole importancia al comentario de Sakura.
–¿Y si fuera así, qué? Sé que Tommy no me cuenta sus cosas y mantiene distancia con los demás, ¡pero yo la quiero y eso es suficiente para mi! No necesito hablar a sus espaldas para tratar de proteger mi vanidad herida como ustedes, debería darles vergüenza. – Tomoyo se quedo muda de la impresión con los ojos cerrados sin ser capaz de pensar en nada más que las palabras de Sakura– Por mucho que la envidien Tomoyo seguirá siendo mejor que ustedes.
–¡Pero que latosa! Vámonos chicas, parece que no nos dimos cuenta que Daiduoji tenía un perrito faldero.
Las tres jóvenes se dieron la vuelta dejando a Sakura sola e indignada por las ofensas injustificadas que habían lanzado hacia la que consideraba su mejor amiga. La castaña dejo escapar un sollozo de la pura rabia que sentía en ese momento. Eran tan injustas con Tomoyo y no había podido hacer que cambiarán de idea sobre ella, eso la frustraba y la hacía enojar.
La amatista al escuchar el primer sollozo salió apresurada del cubículo del baño para encontrarse a Sakura llorando de frustración. Al verla sus ojos verdes se abrieron tanto que quiso reír por un momento y luego, la abrazo con fuerza. La castaña le devolvió el abrazo y se disculpo una y otra vez con ella como si tuviera la culpa, como si hubiera hecho algo malo. Debía pensar que se sentía mal o triste por lo que había escuchado pero al contrario, se sentía pletórica. Tomo las manos de Sakura y se puso a girar con ella, la castaña le siguió la corriente y rio al verla reír.
Sakura era tan simple, tan inocente, tan ingenua y tan verdadera.
–Te quiero, Tommy– le soltó de pronto y su corazón se vio envuelto en una sutil y preciosa calidez.
Supo en ese momento dos cosas. Una, su corazón gélido había sido capturado con la calidez de la misma chica que había estado a su lado toda su vida y no había querido verla y dos, estaría siempre, siempre de su lado.
Fin del Flash back
Con el pasar del tiempo conocieron a Kerberos, se ganó la confianza y el cariño de ambas y a pesar de ser hombre, jamás mostró ningún interés por ninguna, haciendo más genuina su relación, las atesoraba y las protegía como hermanas. Por otro lado, Sakura se convirtió en una de sus personas más preciadas, se convirtió en su familia y la adoraba con todo el corazón, por eso lo que más deseaba era su felicidad y se había prometido ese día que haría lo que estuviera en su mano para proporcionársela.
Sakura había vivido feliz hasta ahora. Veía que su felicidad se opaca levemente por lo que estuviera ocurriendo con Shaoran y no podía evitar preocuparse. Ese día, el día en que su querida amiga toco su corazón se hizo la promesa de que pasará lo que pasará siempre estaría a su lado, por eso, a diferencia de lo que ocurría con el resto, no le asustaba la relación intima que compartía con su hermano mayor. Al contrario, admiraba la fortaleza de ambos de defender lo que sentían el uno por el otro. Sospechaba, por lo menos en relación a los sentimientos del mayor de los Li, que tal vez sus sentimientos no eran tan fraternales como decía y que cupiera la posibilidad de estuviera enamorado de Sakura.
Presentía algo parecido con su mejor amiga, pero no estaba muy segura para confirmar nada.
La idea no le parecía tan descabellada y no podía evitar pensar que había cosas en la infancia de ambos que no cerraban como debería, su instinto le decía que había algo extraño pero no lograba encontrar la punta doblada de la hoja para seguir por ese camino.
Tomoyo detuvo su suave caminar ante la imponente entrada de su mansión. Kero y Sakura parecieron desconcertados por un momento, no se habían dado cuenta en que momento caminaron tanto sin ser conscientes más de lo que pensaban. La joven amatista solo sonrió ante su desconcierto.
–Por favor, pasen. El té esta listo y un delicioso pastel esperando por ustedes– Tomoyo sonrió con verdadera ternura al ver que la cara de ambos se iluminaba.
–¡¿Lo preparaste tu Tommy?! – Kerberos estaba emocionado. Nadie amaba más la comida que preparada su amiga, era exquisita.
–Así es, estoy segura que te sentará de maravilla.
–Gracias Tommy– dijo Sakura entrando a la mansión de Tomoyo– ¿en tu pieza o en el jardín?
–En mi pieza, claro. Además, tienen que probarse la ropa que usarán mañana y modelaran para mi álbum de diseños– las estrellitas en los ojos de la joven hicieron reír a ambos.
–Tienes suerte de tenerme como modelo. Soy tan atractivo.
–y glotón.
–Pero admites que soy atractivo, Sakurita.
*** 0 ***
–¡Nos vemos mañana chicos! – se despedía Meiling energética corriendo hacia dentro de la estación, despidiéndose con su mano efusivamente.
Shaoran suspiro cansado, tener que aguantar a Meiling lo ponía de los nervios. Para ser sincero la joven le caía bastante bien y no podía negar que era guapa. Podía decir que parecía bastante auténtica aunque no se fiaba aún de ella sin embargo, le estresaba lo demandante y terca que era, no parecía escuchar sus reclamos y estaba empecinada en formar una relación cercana con el.
–Es una chica bastante peculiar ¿no crees? –Comento Eriol caminando al lado de Shaoran.
–Tiene demasiada energía para mi gusto.
–¿y Sakura no? – la postura del castaño se irguió recta ante la mención de su hermana. Asintió sin decir nada, queriendo terminar el tema ahí pero Eriol no tenía la intención de soltarlo tan fácilmente– ¿Qué paso con Sakura, Shaoran? – esta vez se guardo las bromas y fue directo al grano con una seriedad impropia de su persona siempre despreocupada.
El aludido volvió a suspirar con una expresión indescifrable en el rostro. Eriol se había vuelto su mejor amigo desde hace mucho tiempo, se había ganado su confianza a través de los años y le había demostrado con actos que detrás de su apariencia relajada, indiferente y misteriosa se escondía un chico astuto, inteligente y perspicaz pero también muy, muy leal.
Podía confiar en Eriol, lo sabía pero de lo que no estaba tan seguro era si podía confiar en cualquier persona sus pensamientos más profundos, su secreto mejor guardado. ¿Eriol lo juzgaría? Probablemente no, pocas cosas eran capaz de descolocarlo pero aún así, se sentía avergonzado de si mismo, de las reacciones de su cuerpo y de sus pensamientos.
–Sakura me confeso que le gusta Tsukishiro– le dijo sin más, esperando que el entendiera sin más explicaciones.
Eriol guardo silencio, procesando la información. No era una novedad, Sakura era un libro abierto y sus expresiones delataban sus sentimientos, sabía desde el primer momento que se sentía atraída por el joven Tsukshiro. Lo que lo pilló desprevenido fue que se lo confesará a su hermano.
–Tienes miedo de perder a Sakura, no pudiste controlarte y terminaste lastimándola– Shaoran solo asintió demasiado avergonzado de si mismo para poder contradecirlo o justificarse, entendió sus sentimientos más rápido de lo que el mismo lo había hecho– No han podido arreglarlo– afirmo.
–Algo así. Le pedí que me diera algo de tiempo para procesar lo que…me pasa.
–¿Hay algo más? – Shaoran no dijo nada. Por más que necesitará hablar con alguien de lo que sentía no se sentía preparado para compartir más de la cuenta– Entiendo. Si no me lo quieres contar, lo respeto.
–Gracias.
–La verdad es que tu y Sakura no se parecen en nada.
–Nuestras personalidades son muy distintas.
–No me refiero a eso– Shaoran lo miro extrañado, Eriol se mantuvo igual de sereno que siempre– ustedes no se parecen físicamente en nada.
–¿Qué quieres decir con eso?
–Una observación, nada más.
–Eriol– replico– tu nunca dices 'algo' por nada. Suéltalo de una vez– el pelinegro sonrió, justo donde lo quería.
–Debes dejar de mentirte, Xiao Lang.
–¿Qué quieres decir con eso? – Shaoran frunció el ceño y Eriol solo sonrió con su aura de misterio rodeándolo.
–Piénsalo, procésalo y cuando estés preparado, escucharé lo que tengas que decir. Nos vemos mañana, lobito– agrego lo último con su típico tono que pretendía sonar amable pero que solo significa una clara burla por su parte.
El castaño no pronunció palabra y lo dejo irse sin reclamar. Debes dejar de mentirte. ¿Qué demonios quería decir eso? Una cosa era omitirle parte de la verdad a su mejor amigo y otra distinta era que se mintiera a si mismo. Era honesto con respecto a sus pensamientos extraños y se lo reconocía, trataba de hacerse cargo y proteger a su hermana de su oscuridad, ¿Qué más aparte de unas hormonas revolucionadas podría haber?
Debes dejar de mentirte.
–¿Qué diablos quisiste decir con eso, Eriol?
Estaba mentalmente agotado para poder darle vuelta a las frases ambiguas del pelinegro. El recuerdo de su hermana volvió a asaltar su mente y una pequeña sonrisa afloró en sus labios. Tal vez sin Sakura en casa podría tener un respiro y pensar con detenimiento en las palabras de su mejor amigo. Eriol era astuto, no dejaba cabos sueltos y si le decía algo así, aunque no lo entendiera, tendría su razón de ser. Le daría el beneficio de la duda y le daría una vuelta más a su situación.
*** 0 ***
–¡Realmente te ves divina Sakura! – exclamaba Tomoyo emocionada viendo las fotos que había tomado del atuendo que confecciono para Sakura y Kero– ¡y tu Kero te ves tan varonil! Definitivamente mañana serán el centro de las miradas.
–Claramente seré el centro de atención, si soy extremadamente guapo.
–Tommy, no quiero que me malentiendes, el diseño es precioso ¿pero no será un poco revelador?
–Tonterías Sakura, es momento de que empieces a vestir acorde a tu edad, enseñar un de poco piel no tiene nada de malo.
–Es cierto Sakurita, ¿no querías conquistar a Tsukishiro? Muestra tus atributos.
–Si, si quiero– la vergüenza no tarde en subir en el rostro de la castaña. Sin embargo, el rojo de sus mejillas desapareció tan pronto como llego.
Sus amigos la miraron extrañados sin entender la palidez que se apodero de su rostro de un momento a otro.
–Sakura, ¿Qué pasa? – la joven suspiro ante el inminente interrogatorio. Tenía que desahogarse con alguien– ¿tiene que ver con Li? – insistió Kero.
–Si…–los ojos de la castaña se humedecieron al instante. Tomoyo y Kero se miraron preocupados– Xiao-nii decidió que era mejor que mantuviéramos la distancia por un tiempo…
–¿Como? ¿Esto no será por la chica nueva o no?
–Kerberos, no la presiones.
Kero se paso la mano por el rostro frustrado ante la explicación tan vaga de su amiga. Se sentía algo estresado con la situación. Hace un par de días que se sentía ansioso y tenso, generalmente no guardaba secretos con sus mejores amigas, podía confiar en ellas en todo, con excepción de una sola cosa que prefería guardar para si mismo, y se había visto descubierto por la persona menos pensada, lo tensaba pensar en la posibilidad de que su secreto saliera a la luz y ser despreciado por las únicas dos mujeres con las que pudo entablar una amistad sincera, aunque no hubiera sido así en un principio.
–Sakura, cariño, ¿Por qué no nos cuentas todo desde principio a fin con más claridad para poder entenderte mejor? – le pidió su amigo esta vez con más paciencia.
La castaña asintió y comenzó a hablar explicando largo y tendido todo lo que había pasado con Shaoran de principio a fin. El día de su discusión, las cosas que le grito, la tensión constante entre su papá y su hermano, sus sentimientos por Yukito, la desesperación y la angustia de perderlo y la conversación que habían mantenido ese mismo día en la mañana. El rostro de Tomoyo permanecía impasible en cambio, el de Kero era todo un poema, pasaba de la sorpresa a la indignación para finalmente estar enojado ante el maltrato que había sufrido Sakura por parte de su hermano.
–Es un maldito enfermo– sentenció Kero– solo porque esta celoso no justifica que sea tan cruel contigo, ¿qué mierda le pasa? Lleva en su frente escrito ''hola, tengo complejo de hermano mayor''.
–Kero por favor, no hables así de Xiao-nii.
–Más encima lo defiendes, tu hermano tiene un problema pero tu también. Te pasas la vida detrás de Li esperando que te solucione y te defienda de los problemas cuando la que debería resolver sus cosas eres tu –Frustrado, Kero se paso la mano por el cabello desordenándolo inconscientemente.
–¡No sabes lo que estas diciendo! – reclamó Sakura indignada por sus palabras– aun que te lo explicará un millón de veces, jamás entenderías la relación que hemos construido con Xiao-nii todos estos años.
–Claro que no lo voy a entender porque no es normal. Ustedes decidieron que no necesitaban a nadie más que a ustedes mismo y ahora, cuando quieres sumar un tercero a la ecuación, era evidente que Li no lo permitiría, y quiere manipularte con su distanciamiento para alejarte de Tsukishiro.
–¡Xiao-nii no me lastimaría con intención! El solo…el solo…– la voz de la castaña se fue apagando gradualmente al no encontrar una explicación para justificar la actitud de Shaoran.
–¿El solo que? Lo ves, no puedes justificarlo. Esta actuando como un tipo celoso y manipulador y tu no quieres verlo porque el mismo se encargó de taparte los ojos y los oídos para mantenerte a salvo de lo cruel que es el mundo.
–¡Cálmense los dos! – exigió Tomoyo alzando la voz. Se levantó con calma de su asiento, abrazo a Sakura con cariño y enredo sus dedos en su larga cabellera castaña– ¿Sabes? Yo también tendría mucho miedo si pudiera perderte, Sakura. ¿No sientes ese mismo miedo ahora con Shaoran? – la castaña asintió– La diferencia es que no todos expresamos el miedo de la misma manera, ¿entiendes? – volvió asentir– Shaoran debe estar asustado de perder a su persona más importante pero el te ama y siempre te ha amado. Te ha cuidado desde que somos unos niños porque desea proteger tu felicidad. Respeta su espacio y dale el tiempo que necesite, ya verás que pronto se repondrá de su confusión y el miedo que siente y volverá a tu lado, como siempre ha hecho.
–Entonces, ¿Xiao-nii tiene miedo de perderme? – Sakura se separo un poco de los brazos de Tomoyo para verla a los ojos.
–Así es. Le debe asustar la idea de que te vayas de su lado o de que puedan lastimarte sin poder evitarlo. Debe pensar que alejándose de ti podrá encontrar una solución a sus sentimientos.
–¿Sus sentimientos? – preguntó extrañada. Tomoyo solo sonrió en respuesta, guardando silencio.
–Ahora, Kerberos. Entiendo que estés molesto por la forma en la que esta actuando Shaoran pero no es motivo para descargarte con Sakura– Tomoyo se separó definitivamente de la castaña y volvió a sentarse– Si tienes un problema que te este preocupando, puedes confiar en nosotras, lo sabes.
El rostro de Kero descansaba sobre una de sus manos, su expresión de molestia delataba que no estaba muy contento con la explicación de Tomoyo. Tal vez Sakura tenía razón y al no tener hermanos, no podía entender el vínculo que los unía. Dejo ir todo el aire de sus pulmones, no quería discutir, no tenía ánimos para mantener sus argumentos, por ahora dejaría pasar el tema y simplemente dejaría que las cosas fluyeran.
–No es nada– giro su rostro para no ver la mirada inquisidora de Tomoyo y la preocupada de Sakura– lo siento Sakurita, no quería hacerte sentir mal.
–Esta bien Kero, yo también lo siento. Solo estas preocupado por mi, de verdad muchas gracias por el apoyo que siempre me brindan.
–Para eso están los amigos mi querida Sakura, para apoyarte y aconsejarte cuando lo necesites– Kero secundo las palabras de Tomoyo sonriéndole a la castaña– ¿Nos vamos a dormir? Mañana tenemos muchas cosas que hacer antes de llegar al parque de diversiones.
Sin esperar más tiempo Kero bostezo y se metió sin dudarlo en la cama de Tomoyo, acurrándose con las sábanas.
–¡Kerberos! No puedes dormir con nosotras en la misma cama– se quejo Sakura tirando de su brazo.
–¿Por qué no? – rio con los ojos cerrados– la cama de Tommy es bastante grande para tres personas y para tu tranquilidad, ustedes son mis compadres Sakurita, no las puedo ver como mujeres–Kero zafó su brazo de Sakura y le resto importancia a la histeria de su amiga con la mano– Tommy dormirá al medio así que deja de reclamar– Kero volvió a bostezar y cerro los ojos entregándose al mundo de los sueños.
Sakura lo veía con la cara desencajada. Kerberos jamás había dormido con ellas en la misma cama en ninguna de las pijamadas que llevaban haciendo los tres durante años. Era algo nuevo y extraño a partes iguales.
–Tommy ¿qué…?
–Kero no quiere sentirse solo hoy, Sakura. Dormiré en el medio así que no te preocupes – Tomoyo se acomodó al medio de la cama, paso una mano con los cabellos rubios de su amigo y luego se acurruco dándole la espalda. Sakura se rindió ante la facilidad con que Tomoyo aceptaba la situación.
–¿Por qué siempre pareces saber cosas de las que no me doy cuenta? – preguntó Sakura.
–Eres muy despistada–sonrió– pero eso te hace adorable. Buenas noches Sakura.
–Buenas noches Tommy, buenas noches Kero.
*** 0 ***
La hermosa primavera se instauraba poco a poco en el mes de abril. Abría sus días con una espesa neblina de frío casi invernal pero a medida que se acercaba el mediodía, la luminosa luz del sol alumbraba cada rincón, presuroso caminaba bajo el radiante día.
La primavera era su estación favorita del año o lo había sido, hasta ese momento. Los preciosos arboles de cerezo que teñían de un hermoso color rosa el paisaje de Tomoeda, le recordaba a su querida hermana menor pues las flores de Sakura eran iguales a ella.
Delicadas, suaves, hermosas. Un suceso que tenía lugar una vez al año, cada primavera los cerezos florecían y dibujaban un precioso atardecer de tonalidades rosadas, acunando la ciudad con su belleza. Su madre no había podido ser más precisa al darle ese nombre a su hermana. Había amado la primavera porque le recordaba a Sakura, a todo momento, a todas horas y los recuerdos eran coloreados de tonos dulces y brillantes, al igual que su sonrisa.
Las palabras de Eriol volvieron a resonar en su cabeza, debes dejar de mentirte. Esa sola frase dio vueltas en su mente una y otra vez. Una solo una pregunta acudía con insistencia.
¿Por qué quería tanto a Sakura?
Nunca se había cuestionado el origen del sentimiento de profundo amor que sentía por su hermana, simplemente lo había aceptado como algo natural. Podía recordar con claridad que desde muy pequeño se sentía atraído y preocupado por ella a partes iguales pero ¿Esa era razón suficiente para quererla tanto?
No, no era razón suficiente.
Evoco su recuerdo una vez más en su memoria. La preciosa sonrisa, sus ojos brillantes y la calidez que desprendían sus manos gentiles. Sakura…era cálida, tan cálida que ponía a raya la soledad que cargaba a su espalda.
La lejanía que reconocía sentir hacia sus padres desde una edad muy temprana lo obligo a aislarse. No se sentía parte de su familia, esa era la verdad. Sentía que crecía aparte, en un trozo de oscuridad que el mismo había creado para protegerse de la mirada de culpabilidad que cargaba Nadeshiko cada vez que lo miraba. Desde muy pequeño detestaba enfocar la vista en el rostro de su madre, lo hacía sentir un ser despreciable, ¿Qué pecado había cometido para que su gentil y cálida madre se sintiera culpable cada vez que lo veía? ¿Por qué lo miraba como si quisiera disculparse con el? ¿Por qué no lo regañaba nunca? ¿Por qué nunca se molestaba con el? ¿Por qué lo trataba como si fuera de cristal? Quería a Nadeshiko pero no soportaba tenerla cerca porque sentía que no podía confiar en ella.
Sentía que le mentía, siempre lo sintió desde que era un crío.
Lo ahogo en su niñez el rigor estricto que Hien le imponía sin descanso, día y noche, sin darle una sola muestra de orgullo de sus progresos, como si esperará en silencio que un día, más cercano que lejano lo decepcionara. Ninguno de sus logros era bien recibido por su parte, se limitaba a decirle que estaba cumpliendo con su deber y nada más que su deber. Primero fueron las artes marciales, desde que aprendió a dar pasos mas o menos firmes, Hien se encargó de entrenarlo para enseñarle sobre la disciplina, sobre el esfuerzo y sobre el dolor, y así fueron escalando sus exigencias por alcanzar la esperada perfección pero nada fue suficiente nunca, y se lo hizo notar desde la primera vez. Las muestras de cariño eran escasas y las felicitaciones, aún más.
El rostro del joven Li se ensombreció en una mezcla de tristeza y rencor que nunca dejaba entrever.
Se sentía solo, siempre se sintió solo. No había ningún lugar que pudiera llamar hogar hasta Sakura.
La primera vez que le prestó atención a su hermana fue la primera vez que recordaba escuchar su llanto, siendo aún una criatura de un año de edad. La genuina gratitud que se reflejo en sus cristalinos ojos inocentes, lo conmovieron. No estaban empañados de culpa ni llenos de exigencias, no, eran ojos inocentes y por primera vez sintió que era necesario, que alguien lo necesitaba sin pedirle nada realmente a cambio.
Fue extraño pero deseo protegerla. Luego, le fue encomendada la tarea de cuidar de Sakura como un deber más, que debía cumplir al pie de la letra para no decepcionar a Hien Li, para ese momento el deseo de protegerla ya había sido sembrado en su corazón, el primer brote de humanidad. Al principio, se mostraba taciturno e introvertido con ella, eran pocas las veces en las que bajaba un poco sus defensas y era tierno con su hermana. Se limitaba a observarla, escucharla y respondía cuando era necesario manteniendo su distancia. Al fin y al cabo su naturaleza era desconfiada y arrogante pero cumplía su deber y se mantenía fiel a su naciente instinto de protección.
A pesar de su fría personalidad, a Sakura no parecía importarle. Solamente se pegaba a el con naturalidad, le hablaba, reía, jugaba a su alrededor y le mostraba siempre con una sonrisa cada cosa que hacía. Sakura no exigía, nunca exigía. Solamente estaba ahí, a su lado, llena de vida, rodeada de colores y preciosas emociones que el no comprendía pues no podía sentirlas pero que contemplaba a través de ella.
Muy pronto comenzó a sentir algo muy parecido a la ternura cada vez que le regalaba una sonrisa y luego, supo que la admiraba, secretamente. Admiraba su forma libre de vivir, tan llena de vida, vivía intensamente cada momento sin guardarse nada y al mismo tiempo era empática y solidaria. Lentamente, Sakura despertó sentimientos desconocidos en su corazón y cada vez que sus ojos verdes lo buscaban se sentía querido. Sus mirada brillante reflejaba una abrumadora honestidad, tan claros como su corazón, libre de emociones negativas.
Sakura era honesta, a su lado encontraba seguridad. Eran unos niños pero su calidez logró envolverlo poco a poco, paso a paso, quemando una a una sus barreras hasta que un día, termino por derretirlo.
Flas Back
A sus nueve años Shaoran sobrepasaba en habilidad física al promedio de los niños de su edad, es más, sus profesores se atrevían a decir que era un prodigio en las artes marciales. Era disciplinado, estrategico, fuerte e inteligente, y lo más importante, no era cruel. No mostraba signos de avaricia en el poder de su fuerza pero a sus maestros les preocupaba la indiferencia de su carácter y la frialdad de sus expresiones.
Cada vez que Shaoran recibía un golpe su expresión se mantenía inmutable, demostraba tal falta de emoción incluso al dolor que los alarmaba. Shaoran podía ser un prodigio en el arte marcial pero seguía siendo un niño de nueve años que no se comportaba como tal. No se relacionaba con los demás y por lo que sabían no parecía tener amigos en la primaria, era solitario y reservado.
Los maestros mandaron a llamar a Hien para hablar de la situación. Fiel a su carácter moral y correcto, escucho cada una de las inquietudes que le señalaron y los tranquilizo prometiendo que hablaría con Xiao Lang sobre su situación. Hien, asustado de la posibilidad que su hijo hubiera heredado la sangre fría de la dinastía Li, no encontró nada mejor, en su desesperación, que someter a su hijo a un entrenamiento que lo conectará con dolor, pensando que de esa manera podría entender de empatía y debilidad, podría entender que estaba bien mostrarse débil, que estaba bien mostrar sus emociones.
Compró un saco de boxeo y lo colgo en el patio trasero de la casa. A la mañana siguiente llamo a Xiao Lang y le dio las indicaciones pertinentes.
–Golperás este saco solamente con tus puños hasta romperlo. No te moverás de aquí hasta que lo logres– Xiao Lang se limitó a observar sin expresión alguna a su padre y luego al saco de boxeo frente a el, duro y grande– De esta lección aprenderás sobre la importancia del dolor.
Xiao Lang asintió y sin más trámite, se posiciono frente el saco de boxeo, adopto la postura de combate enseñada por su padre y comenzo a golpear con sus puños desnudos su objetivo una y otra vez, sin descanso. Su padre analizaba su rostro esperando encontrar algún atisbo de emoción en cada golpe pero el rostro de su hijo seguía inmutable.
–¡Xiao-nii! – gritaba una feliz Sakura de siete años, buscándolo– ¿Papá? ¿Qué estan haciendo? –preguntó extrañada al ver a su hermano golpeando sin cesar esa cosa extrañaba que colgaba de uno de los arboles de la casa.
–Sakura, no te preocupes, tu hermano esta entrenando. ¿Por qué no entramos y comemos un poco del pastel que compró ayer mamá? –Hien tomo en brazos a la castaña, no quería que presenciara ningún tipo de violencia.
–Pero mamá no esta en casa, dijo que la teníamos que esperar– decía Sakura tratando de enfocar la vista en su hermano.
–No te preocupes, mamá entenderá– Hien camino de regreso a la casa con la joven en brazos– Xiao Lang, recuérdalo hasta que se rompa, no puedes parar–Sin más ambos entraron a la casa dejando al pequeño castaño afuera, con el ruido de sus puños siendo apaciguados contra la piel del saco de boxeo.
Una hora paso y Hien salio a recoger a Nadeshiko. Una hora en la que su hermano no aparecía porque seguía golpeando sin cesar una y otra vez el saco frente a él. Sakura lo miraba desde la ventana que daba al jardín preocupada. Su padre le había dicho que no saliera al jardín trasero para no desconcentrar a Xiao Lang pero ya tenía suficiente de esperarlo y el sol de medio día comenzaba a pegar fuerte. Saldría para llevarle una botella de agua y una toalla. Si, de seguro podía tomarse un pequeño descanso.
Salió contenta con botella y toalla en mano, corriendo a su encuentro. Grande fue su sorpresa por lo que sus ojos vieron, por un momento dejo de correr, las cosas que sostenía en su mano cayeron al suelo y grito espantada.
–¡Xiao-nii! – reaccionando corrió hacia el– ¡estas sangrando! – volvió a gritar histérica a su lado pero no tuvo respuesta de su parte.
Horrorizada vio como la piel de los nudillos de Xiao Lang había sido removida y solo podía apreciar la carne que sangraba sin cesar de sus heridas pero su hermano no mostraba señales de dolor alguno, no reaccionaba a su voz ni detenía sus golpes.
–¡Basta Xiao Lang! ¡Te estas lastimando! – Sakura trato detener los puños de su hermano agarrando con sus dos manos uno de sus brazos, desesperada para que dejará de lastimarse. Sin embargo, el castaño simplemente zafó su brazo de su agarre y siguió golpeando sin piedad el saco que estaba cada vez más blando pero bañado con la sangre de sus manos– ¡Xiao-nii por favor, detente! – en un intento desesperado Sakura se lanzo al saco de boxeo y lo abrazo con fuerza con ambos brazos, cerro sus ojos y espero el posible golpe de su hermano.
–Sal– fue la fría orden de Xiao Lang.
–No– respondió terca. Su hermano le dedico una de sus miradas más frías. Sakura se estremeció pero no se dejo amedrentar, de solo mirar sus manos ensangrentadas era motivo más que suficiente para aferrarse a esa cosa aunque Xiao Lang la odiara por eso– Si con esto consigo que dejes de lastimarte, adelante, mírame feo todo lo que quieras.
Xiao Lang busco un punto blando que su cuerpo no cubriera para seguir golpeando el saco de boxeo y cumplir con la orden de su padre, al fin y al cabo, lo habían criado para seguir ordenes sin reclamar, para enseñarle el valor de la disciplina. Sakura se separo del saco al sentir como se movía con el por los golpes de su hermano en los puntos que ella no alcanzaba a cubrir, estaba decidido a seguir golpeando esa cosa y no entendía por qué.
–¿No vas a parar? – pregunto dolida al ver sus heridas y su obstinada determinación– ¿Por qué haces esto? – insistió
–Padre quiere que entienda el valor del dolor– respondió neutro sin parar en ningún momento.
–¡¿Y esto no es suficiente para entenderlo!? – le grito angustiada. Esta vez Xiao Lang la miro y sus ojos destellaban de rabia, una rabia que jamás había visto en el.
–¡¿Qué no ves que no siento nada!? –Sakura se asusto ante el grito cargado de la ira que nacía de lo más profundo de su ser. No estaba asustada de él, estaba asustada de la rabia que sentía su hermano por si mismo.
Juntando valor, observo a su hermano un instante y luego, inexperta trato de copiar su posición y lanzo su primer golpe contra el saco de boxeo con toda su fuerza. Un gemido de dolor escapo de sus labios y volvió a golpearlo con la misma fuerza otra vez y otra vez y otra sin parar. Las lágrimas comenzaron acumularse en sus ojos y pequeños quejidos de dolor se reprimían en la comisura de su boca pero no paro en ningún momento. Los nudillos de su mano se coloreaban lentamente de un feo color rojo y sentía como poco a poco la piel se le iba raspando y no solamente dolía, ardía pero no pensaba parar, llorará lo que llorará aguantaría lo mismo que Xiao Lang, lo que fuera necesario. Sin embargo, sus muñecas fueran tomadas y manchadas de la sangre de su hermano que detenía sus manos con el ceño fruncido.
–¿¡Que estas haciendo tonta!? – pregunto exaltado mirando los nudillos levemente despellejados de Sakura.
Sakura dejo caer sus lágrimas aliviada. Por fin, por fin las manos de su hermano habían dejado de golpear esa horrible cosa que lo lastimaba. Sin importarle el dolor de sus propias manos, se lanzo a su cuello, rodeándolo con fuerza haciendo que por el impacto el castaño tuviera que arrodillarse en suelo aun con ella sosteniéndolo, negándose a soltarlo.
–Si no puedes sentir dolor, entonces sentiré dolor por los dos– la voz de Sakura se quebraba con cada palabra– Si no puedes llorar, entonces lloraré por los dos pero por favor, deja de lastimarte. No puedo ver como te lastimas Xiao-nii– y lloró amargamente al percatarse de una verdad que había pasado por alto pero que siempre había estado ahí. Su hermano se odiaba.
–¿Por qué…por qué lloras? – preguntó Xiao Lang con un hilo de voz. No se sentía capaz de reaccionar, su cuerpo, el entumecimiento de sus sentimientos era profundo y no entendía porque su siempre alegre y vivaz hermana se había expuesto de esa manera por el.
Sakura se separo un poco de Xiao Lang y poso su frente en la de el, mirándolo con sus ojos humedecidos le acarició el rostro con sus dos manos, con todo el amor que era capaz de transmitir. La expresión en el rostro de su hermano la sorprendió por primera vez. Sus cejas pobladas se encontraban contraídas, sus hermosos ojos ámbar mostraban la confusión y la oscuridad que prometía seguir envolviéndolo si no lo salvaba, su labio inferior temblaba levemente y Sakura deseo con todo el alma compartir la carga que llevaba en su espalda.
–Porque no puedo ver como la persona que más quiero se lastima– Xiao Lang pudo escuchar a la perfección como algo dentro de el se rompía en ese preciso momento, las manos a sus costados temblaron y sintió nuevamente los dedos de Sakura acariciando sus mejillas, mirando a sus ojos directamente sin una pizca de mentira en ellos–Sé que hay muchas cosas que no entiendo pero quiero que sepas que no importa si no puedes amarte, yo te amaré por los dos– Sakura volvió a envolverlo con sus brazos buscando trasmitirse sus palabras con actos–no tienes que hacer nada por mi, no tienes que demostrarme nada a mi, incluso no tienes que amarme, solo déjame cuidar de ti, por favor. Te amaré muchísimo por los dos.
Los brazos de su hermano la envolvieron con fuerza apretándola contra el y por primera vez en su vida, Xiao Lang lloró. Su hermana escucho sus sollozos en silencio, acariciando sus cabellos, envolviéndolo con ternura, sosteniendo su cuerpo contra el suyo, haciéndole saber que estaba ahí, para él.
–No, te amo– susurro en sollozos una y otra vez contra el cuello de Sakura. La castaña se quedo sorprendida en un primer momento, era la primera vez que su hermano decia que la quería y una preciosa sensación de felicidad la embargo.
–Lo sé, yo también, yo también.
La amabilidad que brotaba de su corazón logro formar un rastro de calor que se fue acumulando hasta darle la forma definitiva a todas las emociones desconocidas que fue despertando una a una hasta ese día, hasta el día que supo que amaba a su hermana con todo su corazón. Cuando ella decidió que no le asustaba lo monstruoso que podía ser sino el dolor que podía estar escondiendo, Sakura termino de tocarlo por completo. Desde ese día se convirtió en su sombra, se abrió completamente a ella y fue cultivando el amor que sentía con los años, con la misma fuerza e incondicionalidad que su hermana le enseño al lastimarse por el.
Fin Flash Back
Dos solitarias lágrimas bajaron por sus mejillas al entenderlo, al fin. Ahora podía ver todo con claridad. Las palabras de ese niño de nueve años solo, herido y enfurecido, no eran las palabras de amor fraternal que en su inocencia creyó sentir al criarse junto a ella. No, esas habían sido las palabras de un niño cautivado, atrapado por la dulzura de una niña a la que nunca vio como su hermana.
Esas eran las palabras de un niño enamorado, de un niño que seguía enamorado hasta el día de hoy, que escondía su amor por el lazo de sangre que los unía, que engañaba y que se engañaba y ni siquiera esa razón fue suficiente motivo para evitar sentir lo que sentía por ella.
–Estoy enamorado de mi hermana– pronunció para si mi mismo y esa confesión abrió un abismo en la mente de Shaoran– No, estoy enamorado de Sakura– Ya no iba a engañarse, ya no iba ocultarse la verdad, nunca vio a Sakura como lo que era y no se lo seguiría ocultando a el mismo, nunca más.
Ahora lo entendía todo, entendía a su cuerpo y su tardío despertar. Estaba tan consciente de Sakura que su cuerpo había esperado paciente a que dejará de ser una niña. La había seguido amando respetando sus tiempos y su espacio hasta que su cuerpo se desarrollara lo suficiente para convertirse en el cuerpo de una mujer y ahora que lo era, sus hormonas despertaban para reclamarla como suya, a la mujer que siempre había amado, de la niña que de la que se había enamorado. Por esa razón jamás pudo ver mirar a nadie que no fuera ella, por esa razón siempre había pensando que no existía nadie más bonita y por esa razón cada mujer que se ponía delante de él perdía estrepitosamente contra Sakura.
La amaba tanto pero tanto, durante tantos años. Amaba su amabilidad, amaba su inocencia, amaba su precioso y cálido corazón donde encontró un hogar, amaba que lo hubiera salvado de una oscuridad horrible y amaba que se hubiera enfrentado a el con tanta determinación para hacerle ver que no estaba solo.
Amaba a Sakura sabiendo que nunca podría tenerla, pero eso no importaba, no importaba ahora. Lo único que importaba es que deseaba verla, ansiaba verla con todo su corazón. Corrió rápido lo que le quedaba de camino para llegar al parque de diversiones, corrió con el corazón en la garganta, sintiéndose nervioso y emocionado. Por fin la vería realmente, por fin la vería sin engañarse, por fin podía admitirse que la amaba como mujer, que la quería y deseaba como mujer. Siempre la había querido de esa manera, la había elegido la compañera de su vida desde que era un crío.
A lo lejos pudo divisar la entrada del parque de diversiones de Tomoeda y el pequeño grupo que esperaba afuera de la entrada por su llegada y ahí entre sus amigos estaba ella más hermosa que nunca, robándole todo el aliento, dejo de correr para contemplarla con el corazón en la mano, latiendo alborotado ante su imagen.
Sakura vestía un precioso conjunto que consistía en una falda de jeans azul marino corta que mostraba sus torneadas piernas y de tiro alto que moldeaba su pequeña cintura y un top rosado pastel que usaba dentro de la misma sin tirantes, dejando al descubierto sus preciosos y delicados hombros tostados. Sus pies calzaban unos bonitos zapatos que se amarraban con cintas a sus tobillos del mismo color que su top. Su largo cabello castaño caía en cascada trenzado a los costado, despejando su rostro.
Era tan hermosa. Tan perfecta.
Entonces, a la distancia sus ojos verdes lo enfocaron y la sonrisa que tanto le gustaba se formo en su rostro de muñequita. Alzo su brazo sobre su cabeza y movió su mano energética.
–¡Xiao-nii! – grito haciendo notar la presencia de su hermano.
Debes dejar de mentirte.
Shaoran no pudo evitar devolver la sonrisa preciosa que le regalaba. La veía, la veía de verdad. La emoción se intensifico al verla acercarse con todo el grupo, sus ojos se desviaron un momento de su figura para encontrarse con los de Eriol que lo miraba con una misteriosa sonrisa en el rostro.
Debes dejar de mentirte.
¡Mierda, Eriol! ¿Qué demonios haría ahora que había aceptado la verdad?
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¡Mis más cordiales saludos mis queridos lectores! Son las 7:14 am y por fin terminé de escribir el tercer capitulo de esta historia que no me deja de rondar en la cabeza. Debo decir que me pase toda la noche escribiendo las últimas diez páginas que me faltaban para completar este cap. Fue todo un desafío debo admitir y cada vez que me estresaba porque no podía plasmar la idea de la manera que quería leía sus comentarios una y otra vez y me sentía con más ánimo para intentarlo de nuevo (para que vean lo importante que son para mi sus opiniones)
También quería comentarles que no pensé que este capítulo tomaría rumbos un poco oscuros pues tenía planeado que toda la oscuridad que se viene plasmarla más adelante pero simplemente esto salió pero creo no esta tan mal, al final igual siento un poco de ansiedad porque vayan descubriendo uno a uno los secretos de los personajes, creo que hasta ahora Shaoran/Xiao lang es más honesto de todos. En fin, ustedes me dirán que les pareció realmente.
Ahora, agradecerle muchísimos sus mensajes y comentarios. Son tan hermosos cuando los leo, literal que me pongo ansiosa después de subir un capitulo y reviso seguido si alguno ya leyó el cap y me deja su opinión de este jejeje.
Guest: hola! Muchas gracias por tu comentario y me alegro mucho que te haya gustado el segundo capítulo, ahora me tienes que decir que te pareció este que fue un poquito más oscuro. Un beso.
Sakura flor: Muchas gracias por tu comentario! Y si concuerdo contigo, Shaoran se paso con su reacción pero creo que en este capítulo se explica un poco mejor el descontrol que mostró al inicio y el pasado algo triste que cargaba. Esperó que este capítulo te guste y que me sigas dejando tu opinión. Un beso.
Princesa Sakura: Muchas gracias por tu comentario! Ay que rico que la encuentres original porque sé que igual hay historias que tocan este tema por eso a veces me mordía la cabeza tratando de sacar algo un pco diferente, así que me alegro mucho y ahora con este cap y la gran revelación o mejor dicho, aceptación se vendrán cosas nuevas! Esperó tu comentario. Un beso.
Malena27: Muchas gracias por tu comentario! No, cierto? Hasta a mi me dolió escribirlo porque no quería romperle el corazoncito pero fue necesario para la trama de la historia jejeje. La verdad es que es una posibilidad pero ya veremos a lo largo de la historia, esperó tu comentario nuevamente. Un beso.
NANI: Muchas gracias por tu comentario! Muy bien y esperó que tu también lo estés. Si concuerdo contigo, Shaoran actúo pésimo con la confesión de Sakura y nada justifica su actitud, pero creo que en este nuevo cap. se explica un poco mejor el origen de la personalidad de Shao y la importancia real que Sakura tiene para el. Shaoran no es una persona que sepa lidiar muy bien con sentimientos negativos y los canaliza a través de su hermana que se convirtió en su pedazo de humanidad poniendo sus pies, en este caso sus emociones, sobre la tierra. Con respecto a los padres, ellos son otro cuento, no sabría decir aún si son buenos o malos pero de que están equivocados lo están pero no sé si sus razones sean realmente malas, en fin, eso quedará al criterio de ustedes cuando se vayan relevante los secretos poco a poco. Esperó tu siguiente comentario! Un beso!
