CAPITULO IV: EL CABALLO Y LA ALFIL

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NOTA DE LA AUTORA: Hola mis queridísimos lectores. Estoy de vuelta con un nuevo capítulo. Estoy interrumpiendo su lectura para decirles dos cosas importantes.

¡TENEMOS CONCURSO! ¡DOS!

El primer concurso consiste en que cada uno tiene que decirme quien, hasta ahora, es su personaje favorito y porque, el más votado será el tema central del próximo capitulo, donde me comprometo a hondar en la historia del mismo/a y dar detalles que hubiera dado más adelante pero en vista de los maravillosas comentarios que me han dejado, he decidido interactuar con ustedes de manera más directa lo haría más divertido.

El siguiente concurso quería hacerlo más adelante cuando la historia fuera volcándose cada vez más oscura pero en vista que los capítulos han salido más largos de lo que pretendía decidí que sería mejor hacerlo ahora. Ahora, pónganme mucha atención. En cada capitulo hay un avance escondido del próximo cap. de esta historia pero sobre todo, hay pistas en los títulos de cada capítulo que están íntegramente relacionado entre sí. El que descubra el nombre del próximo capítulo, no solo le enviaré el borrador antes sino que además podrá ayudar con la construcción del mismo, con la situación que más le gustaría que pasará en el próximo capítulo. Con esto dicho, déjenme sus email si quieren participar, pues se los haré saber si hay algún ganador.

Mucha suerte! Y nos leemos al final del capítulo para agradecer, como siempre, sus comentarios.

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Tomoyo sonrió satisfecha ante su trabajo bien hecho. Emparejar a Yukito y Sakura en la rueda de la fortuna había sido toda una proeza, tomando en cuenta lo reacio que estaba Kero de subirse al mismo vagón que Shaoran, insistiendo una y otra vez en que lo mejor era que subiera con la pareja que tanto le había costado encaminar. Al final, Shaoran, que extrañamente se encontraba calmado ante los sutiles avances de la pareja, decidió pasar de subirse a la atracción y se excuso diciendo que necesitaba ir al baño. La cara de su amigo había sido todo un poema, no podía creer que el siempre terco y orgulloso Li hubiera cedido ante sus deseos. Resignado no tuvo más opción que compartir un vagón solo con Meiling.

Observo a su alrededor girando suavemente sobre su eje, buscando un lugar donde sentarse y descansar. Sonrió cortésmente a la figura de Eriol sentado en una banca de colores muy cerca de donde estaba ella, camino hacia el con su habitual calma y finalmente se sentó a su lado, guardando cierta distancia. El joven le devolvió la misma sonrisa cortés que Tomoyo le estaba dando. La pelinegra trató de ocultar el tenue escalofrió que le recorrió la espalda al estar tan cerca.

Eriol nunca había sido santo de su devoción, demasiado despierto para su gusto, lo podía notar en su mirada y en sus rasgos, una extraña y llamativa mezcla europea y oriental. Conocía ese tipo de 'amabilidad' que mostraba a los demás, no siendo más que una careta para ocultar su verdadera naturaleza, burlón como hiena, astuto como zorro y escurridizo como ratón. Definitivamente el tipo de persona con el más le costaba lidiar pues sentía esa extraña sensación de estar desnuda, metafóricamente, frente a su persona, pues cualquier palabra, por muy cuidadosa que sea al escogerla, sería desentrañada e interpretada por Eriol justo de la manera correcta, incluso se atrevería a decir, que el pelinegro tenía un nivel de percepción aún más profundo que el suyo y eso, era decir mucho.

Mantenerse en un cordial silencio, era la mejor carta que podía jugar Tomoyo con personas como el. Decir poco y nada, era la mejor estrategia para protegerse sin embargo, Eriol tenía planes distintos. Muy distintos.

–Una salida muy peculiar– comentó Eriol barajeando su primera carta. Tomoyo sin embargo, no tenía muchos deseos de seguirle la corriente, por lo cual, sabía que a veces la mejor jugada era el silencio. Asintió muda con una sonrisa impenetrable en los labios– Nunca había tenido la oportunidad de hablar a solas contigo, ¿Puedo llamarte Tomoyo?

La pelinegra reprimió, con la mayor sutileza de la que fue capaz, el instinto de levantar una de sus perfectas cejas despectivamente. De los años que conocía a Hiragizawa siempre habían mantenido un trato distante pero cordial. Ninguno de los dos había manifestado nunca algún interés particular en el otro pues Tomoyo era de esas jóvenes que sabían con certeza que entre diablos se olían a distancia, es más, se atrevería a decir que el casi inexistente trato entre ellos se debía precisamente a lo mismo, no existía emoción alguna en conocer a alguien que compartía la misma naturaleza retorcida. Era más de lo mismo. Por eso, le extrañaba el repentino acercamiento y el intento de familiaridad al que quería llegar. Sin embargo, ella era una joven educada, con clase y con una elegancia natural, por tanto, asintió suavemente, sin pronunciar palabra aún.

–Sakura se ve realmente preciosa hoy con ese conjunto de diseñador. Tienes un talento natural, querida Tomoyo. – Esta vez la joven amatista sonrió de verdad ante la mención de su más querida amiga.

–Se vería encantadora con cualquier cosa que se pusiera. Sakura tiene ángel natural– Eriol la miro directamente a los ojos y le sonrió enigmático, entrecerrando los ojos sutilmente. La asalto nuevamente esa sensación escalofriante por la espina dorsal y supo que bajo la guardia lo suficiente para que caer en su juego.

–Lastima que no podamos decir lo mismo del lobo, siendo hermanos son bastante distintos, ¿no te parece? – Con aquella pregunta Tomoyo capto hacia a donde mas o menos quería Eriol encaminar la conversación. Asintió nuevamente, esta vez luchando con la intriga– ¿Sabías que la señora Li no tiene ninguna foto de Shaoran o Sakura cuando bebés? – esta vez Tomoyo no pudo reprimir el movimiento de sus cejas frunciéndose levemente. El peligro sonrió un poco más– Así es, ¿de casualidad tendrías alguna de los chicos recién nacidos?

–¿Sabes que la mamá de Sakura es la mejor amiga de mi mamá? – Había caído justo donde el inglés la quería. Llegados a este punto, no tenía mejor estrategia que defenderse jugando su mismo juego. Ataques y contrataques hasta que supiera exactamente hacia donde quería llegar.

–Algo escuche– respondió manteniendo la misma expresión facial de un zorro a punto de engañar a su presa.

–Creo recordar que una vez mi mamá me comentó que cuando eran más jóvenes la casa de mis tíos estuvo involucrada en un incendio y perdieron la mayoría de sus cosas en el, incluyendo un álbum de fotos de Shaoran y Sakura en sus primeros meses de vida.

–Que desgracia, es una pena realmente. Me hubiera encantado ver a Sakura de pequeña, seguramente fue un bebé cautivador.

–Así es. Siempre ha sido una chica muy dulce.

–Pero bueno, supongo que alguno de sus familiares conservará alguna foto de ellos– Eriol hizo una pausa disfrutando de las micro expresiones faciales de la chica, que con su habitual elegancia, trataba de disimular la creciente molestia de sus facciones. Tuvo que morderse la lengua para no echarse a reír, estaba a punto de hacerle perder la paciencia a la siempre fría y serena Tomoyo– ¡Ah verdad! – dijo como con quien no quiere la cosa– todos los familiares de la familia Li están muertos, ¿trágico, no cierto? – pregunto con saña y disfruto con sumo deleite como los colores subían por las pálidas mejillas y los ojos que aparentemente se mostraban amables y cordiales se volvían fríos como el mismísimo hielo y la dulce voz, cambiaba a una tonalidad capaz de helar el desierto más árido del mundo.

–¿Qué insinúas Hiragizawa? – esta vez Tomoyo no reprimió su desagrado y dejo salir su lado más hostil.

–Sakura es adoptada– sentenció y al momento de terminar la frase atajo con rapidez la delicada muñeca de la joven que dirigía su mano con fuerza hacia su mejilla, con toda la intención de herirlo. Volvió a sonreír deleitándose con el rostro furioso de Tomoyo, sus ojos ardían con tanta rabia que por un momento se sintió abrasado por el fuego inesperado de unos ojos siempre serenamente engañosos. Tiró de su muñeca acercándola a el y con su otra mano cubrió el mentón femenino, acercando su rostro al suyo. La joven se revolvió furiosa, mirándolo con tal superioridad que por un segundo se sintió inferior– Así que no eres tan aburrida como pensaba. Hay fuego dentro del glaciar, estoy gratamente sorprendido, una lástima que solo sea Sakura por quien sacas las garras, Tommy– la rabia recorrió el cuerpo de Tomoyo al escuchar su apodo dicho con tanta burla. Se volvió a revolver liberándose de las manos de Eriol que la dejaron escapar.

–Es una lastima que no pueda decir lo mismo de ti, Hiragizawa. Siempre supe que eras un zorro mentiroso y embustero. No hay una pisca de verdad en esa fachada de amabilidad– la joven se paro indignada y en un gesto de desdén movió a un lado su larga cabellera con una mano.

–Lo mismo podría decir de ti, Tomoyo. Siempre serena, calculando y manipulando sutilmente la situación detrás de esa sonrisita de cordialidad– Eriol volvió a sonreírle de esa manera en particular que le ponía los pelos de punta– Bueno, ahora que se nos han caído las máscaras que te parece si te sientas y hablamos civilizadamente.

–Estoy perfectamente bien de pie, gracias. Lo que tengas que decir que sea rápido, no pienso perder mi precioso día con Sakura y Kero solo por escuchar a un zorro mentiroso aburrido y sus conspiraciones– le dijo, mirándose las uñas con interés en un claro gesto de desprecio hacia su persona. Eriol rio a carcajada limpia, encantado con la nueva actitud adoptada por la joven.

–Aprecio a Xiao Lang de una forma muy parecida a la que tu quieres a Sakura, es la única persona a la que puedo considerar un amigo– Tomoyo alzo una de sus cejas, desconfiada, miro a Hiragizawa prestándole atención. Le sorprendió ver, por primera vez, una real seriedad en sus facciones y supo que no estaba de broma– Tu y yo, tal vez, seamos los únicos que saben que Xiao Lang no quiere precisamente a Sakura de manera…fraternal– Tomoyo no dijo nada, pues ni siquiera ella se atrevía a poner en palabras el secreto que guardaba con mayor recelo– Le eres leal a Sakura así como yo lo soy a Xiao Lang, lo comprendo, por eso comparto esto contigo, Tomoyo. Hay algo que me huele muy raro en la familia de los Li.

–¿A que te refieres? – preguntó esquiva, sin saber si podía confiar en él.

–Al principio, pensé que los dos podían ser adoptados pero al conocer a su padre, descarté la posibilidad de que Xiao Lang lo fuera, es idéntico a él. En cambio, Sakura, definitivamente no se parece a su 'padre' y a su 'madre', se podría decir que los ojos pero, eso puede ser una mera coincidencia.

–No todos los hijos se parecen a sus padres. – rebatió Tomoyo– pueden parecerse más a otros familiares.

–Tu misma lo has dicho, ''familiares'', que están muertos.

–Una nefasta coincidencia.

–y conveniente– La pelinegra analizo una vez más sus palabras y después de meditarlo un momento, se sentó en la banca con su ceño fruncido y la mirada preocupada. Hizo una gesto de cabeza para que continuará con su explicación– Unas trágicas muertes, un accidente que no dejo rastros de sus primeros años de vida, como si quisieran borrar el inicio de su existencia, como si hubieran hecho algo malo.

–Nada de eso confirma la posibilidad de que Sakura sea adoptada– puntualizo Tomoyo– El papá de Sakura siempre se ha mostrado más cariñoso y cercano a ella que al propio Shaoran.

–Para que no hacerla sentir una diferencia.

–No sigue siendo más que una suposición. Nada puede confirmártelo, Hiragizawa.

–¿Sabes qué más me llamo la atención de Xiao Lang cuando lo conocí? – Tomoyo negó con la cabeza– Su amor por Sakura. Nunca en mi vida he presenciado nada igual, y cuando la conocí pude entender un poco sus sentimientos. No voy a negarlo, Sakura esta hecha de otra madera y el ha sabido proteger lo que la hace especial durante años, eso lo ennoblece– Esta vez en los ojos de Eriol no había rastro de burla sino una profunda decepción– No es común encontrar a alguien puro. Tu y yo, parecemos amables y buenos pero tenemos una personalidad retorcida. Hasta Kerberos oculta su propia oscuridad de ustedes, de Sakura.

–¿Kerberos? – Eriol bufo y negó con la cabeza. Tomoyo no era tan perspicaz como pensaba o tal vez, su energía estaba tan volcada en Sakura que obviaba algunas cosas.

–Al principio tuve lastima de Xiao Lang. Estar enamorado de un imposible debe ser doloroso pero luego, algunas cosas extrañas me llamaron la atención y fue cosa de unir las piezas. La casa de los Li guarda un secreto y pienso descubrirlo, por el bien de Shaoran.

–¿y que bien le haría a Sakura descubrir que su hermano no es su hermano?

–Le abriría una posibilidad a Shaoran de poder amarla, sin prohibiciones ni culpa.

–¿y si Sakura no puede amarlo? – contesto nuevamente con una pregunta, a la defensiva– No solo destruirías una familia, destruirías la relación de Shaoran y Sakura.

–Es difícil leer a alguien tan transparente con algunas cosas, por contradictorio que parezca– Eriol hizo una pausa y esta vez su sonrisa burlona volvió a su rostro– pero tu y yo sabemos que Sakura no sabe que siente por su ''hermanito''. Si hay una posibilidad para el lobito de ser feliz, quiero facilitársela.

–¿Qué tengo que ver en todo esto?

–Estoy solicitando tu ayuda para descubrir la verdad, Tomoyo. Puedo hacerlo perfectamente solo, evidentemente, pero no puedo asegurar no dañar a Sakura en el proceso por eso, necesito de tu ayuda.

–¿Es una amenaza Hiragizawa? ¿Crees que puedes intimidarme y extorsionarme sacando a Sakura al baile sin que haga nada al respecto? – Tomoyo lo desafió con la mirada ardiendo, la misma que Eriol había descubierto hace tan solo unos momentos y que tanto agrado le causo.

–Te estoy pidiendo que ayudes a Sakura a definir que es lo que siente por Shaoran antes que logré unir todos los hilo y termine en un desastre no deseado.

–¿Por qué ahora?

–Porque se unieron los terceros en discordia que necesitaba. Una chica que no le teme a los desprecios de Li y un joven que llamó la atención de Sakura. Las cosas han comenzado a moverse, es ahora o nunca, Tomoyo.

La joven observo en silencio el rostro del inglés buscando algún indicio, cualquier cosa que delatara intenciones ocultas o dudosas en sus palabras y luego, vio directamente a sus ojos azules, entrecerrando los propios, buscando pistas que evidenciaría una posible mentira pero no encontró nada más que sinceridad, nada de lo que pudiera desconfiar, aún. Sus motivos podía considerarlos algo genuinos y la explicación que le acababa de dar no distaba mucho del panorama que ella misma se había armado en la cabeza.

También quería descubrir la verdad, por Sakura.

–Tengo una condición– habló por fin. Eriol sonrió felino, saboreando la partida ganada– No harás nada más hasta que Sakura defina sus sentimientos y si, resulta que sus sentimientos no son nada más que un profundo amor fraternal, hasta ahí llegaron tus buenas intenciones con Shaoran, ¿has entendido? o yo misma me encargaré de joderte la existencia.

–No esperaba menos de ti, preciosa Tomoyo– el joven estiro su mano, en un gesto que prometía sellar el destino de los hermanos Li– ¿tenemos un trato? – Tomoyo tomo su mano y la estrecho, volviendo a escudarse en su falsa amabilidad con el inglés.

–Trato.

–¡Hey! – ambos jóvenes voltearon sus rostros con una sonrisa calmada en sus labios, simulando que nada había pasado– Eriol, ¿no estarás tratando de engatusar a Tomoyo? – lo acuso Shaoran llegando al lado de ambos.

–Me ofendes, Lobito. No podría engañar a la preciosa Tomoyo aunque quisiera. – El aludido levanto ambos manos en un gesto que pretendía demostrar su inocencia.

–¿Tomoyo? – repitió contrariado– ¿desde cuando son tan cercanos?

–Supongo que nos dimos cuenta que compartimos intereses en común, ¿verdad Tommy? – la pelinegra asintió y sonrió educada, confirmando las palabras de Eriol.

–Tommy– comenzó Shaoran, no muy convencido de las palabras de su mejor amigo–no dejes que este mañoso te engañe, es un mujeriego y burlón como no tienes una idea– La pelinegra tuvo que darles la espalda para evitar echarse a reír con ganas ante la imagen tan clara que tenía Shaoran del inglés.

–Yo también te aprecio, lobito.

–Gracias por tu preocupación, Shaoran–dijo Tomoyo– pero no hay nada de que preocuparse. ¿Por qué mejor no nos sentamos y esperamos a que los demás bajen de la rueda de la fortuna? Estoy segura que Sakura llegará emocionada contándonos lo lindo que se veía todo desde las alturas.

El mayor de los Li acepto la propuesta y los tres se sentaron en la banca de colores que tenían al frente, esperando.

Shaoran suspiro, con la mirada perdida en el cielo, buscando en la atracción, el vagón en el que Sakura se había perdido en el cielo junto a Tsukishiro. Se sentía tranquilo, a pesar del malestar que sentía cada vez que los sabía o veía juntos. Era un fiel creyente de la honestidad y la claridad, y ahora, que se había dejado de mentir y se reconocía a si mismo ese amor profundo, que le quemaba el corazón, podía respirar con más tranquilidad, podía entender el suelo que pisaba y donde mas o menos estaba parado.

Ya no se encontraba perdido y podía seguir avanzando. La pregunta del millón era, ¿hacia donde quería avanzar? ¿Quería intentarlo? ¿Quería arriesgar la intima relación que tenía con Sakura para descubrir si en el mayor de los milagros sus sentimientos eran correspondidos? No, por ningún motivo. No iba arriesgarse a ser imprudente cuando tenía la completa claridad que su hermana lo amaba como se debe amar a un hermano, no ocultaba detrás de ninguna de sus acciones dobles intenciones. ¿Entonces, que era lo correcto? ¿Qué debía hacer? ¿Alejarse de ella? No, esa tampoco era una opción, la sola idea de pensarse lejos de ella lo hacía sentir miserable.

¿Qué diablos era lo malditamente correcto? Suspiro por décima vez en el día, siendo ignorado deliberadamente por sus dos amigos, que sin ser consciente, estaban atentos a cada una de sus reacciones, mientras fingían mantener una conversación.

No iba a confesarle sus sentimientos y no pensaba alejarse de ella, ¿Qué opción le quedaba entonces? La opción más sacrificada, seguir siendo lo que era, seguir siendo su hermano, y tal vez algún día, lograra verla como lo que realmente era, su hermana y no el amor de su vida.

Pero no podría hacerlo si no tomaba las medidas necesarias para seguir siendo lo que era, para poder serlo sin lastimarla y sobre todo, para seguir protegiéndola. Existía ese miedo constante, una sombra más oscura que sus mismo sentimientos, un instinto tan arraigado que le gritaba que no importaba que tan segura se encontrará Sakura, siempre habría algo acechándola, algo queriendo corromperla, algo queriendo robársela.

Tenía un miedo inexplicable, que no tenía razón lógica, que no podía ser respaldado, que un día Sakura desapareciera para siempre y jamás pudiera volver a verla, que jamás pudiera volver a contemplar su hermosa sonrisa, sus brillantes ojos verdes y el cálido hogar que había encontrado en sus brazos.

Era su prioridad máxima, más importante que sus deseos y sentimientos, su seguridad, y no podría cuidarla si no podía estar cerca de ella y por todos los dioses, se juraría aprender a estarlo para protegerla.

Alzo la vista hacia la rueda de la fortuna y sus ojos la localizaron por fin, en el vagón de color rosado pastel, sentada frente a Tsukishiro, detenido en el tiempo de un atardecer pero esta vez sus ojos de miel, lejos de mostrarse celosos y sentidos, reflejaban la fuerza arrolladora de una determinación de hierro.

Xiao Lang no podía imaginarse en ese momento que la fuerza que ardía en su interior, su capacidad de comprensión y el sobre desarrollo de sus habilidades, no solo nacían del deseo imperturbable de cuidar de su persona más preciada, sino de una larga y legendaria dinastía de Li que lo antecedían hasta que concentrar todos esos siglos en su persona de deseos frustrados y anhelos enterrados en su persona.

No existen las casualidades, solo lo inevitable.

El destino suele hacer sus jugadas de las maneras mas curiosas, más extrañas y algunas veces, de las formas más crueles pero no dejaba nada al azar. Todas las cosas, personas y situaciones tenían su razón de ser, aunque muchas veces no pudiéramos entenderlo, la razón existía y ardería prometiendo unir los hilos enredados para llegar al nudo final y desenredarlo tras una larga serie de tiempo invertido en buscar la salida.

No existen las casualidades, solo lo inevitable.

*** 0 ***

Kerberos nunca había sentido tanta aversión por una mujer como la que sentía por Meiling Wang Li. Se sentía ahogado a cada segundo que pasaba a su lado y la corta distancia que los separaba dentro del vagón de la rueda de la fortuna, era una autentica tortura para su salud mental. La mujer lo trastornaba, poniéndolo ansioso y nervioso, al punto de hacerlo sentir mal físicamente.

–Se ve precioso, ¿no crees? – le preguntó emocionada con la vista pegada al cristal que envolvía el vagón, permitiéndole admirar desde la altura la preciosa ciudad de Tomoeda– Estoy tan contenta de haber venido– suspiro con ilusión la pelinegra.

Era esa actitud tan desagradable una patada a sus preciadas pelotas. No entendía como una mujer podía ser tan hipócrita. Se había reventado la cabeza pensando las razones por las cuales esa mujer era como era. La primera, tenía un trastorno bipolar agudo y serio, perfilando dos personalidades completamente distintas o dos, era una maestra en el arte del engaño.

Lo había engañado a el, que conocía lo que se ocultaba en el corazón de las mujeres, que podía oler y distinguir a una mujer que había vivido. No logró identificarla hasta que ella lo descubrió a el, en el momento menos oportuno de todos y por supuesto, la condenada no encontró nada mejor que extorsionarlo. Lo que no entendía era el porque, porque estaba empeñada con su secreto. Si lo pensaba de la manera más fría y calculadora posible no tenía ningún sentido o por lo menos no se lo encontraba. Ella descubrió su secreto, el único que nunca debía saberse y hubiera podido, con esa información hacer lo que quisiera, entonces, ¿Qué sentido tenía mostrarle a el su verdadera cara cuando no era necesario?

Se tenían entre la espada y la pared, ambos.

No entendía como funcionaba la cabeza de esa mujer desquiciada y eso lo frustraba y asustaba pues solo podía definirse en una palabra, impredecible.

Una mujer impredecible era bastante peculiar, considerando el extenso historial que tenía, podría decirse que era un experto del genero femenino. Si le pidieran definir a las mujeres en general en tres palabras diría que son predecibles, cambiantes y egoístas. Casi todas las mujeres se regían por esos tres principios básicos y si lograbas agarrar el lio conductor de su personalidad, era fácil anticipar sus acciones e incluso sus palabras. Claramente, sus dos mejores amigas no figuraban en esa clasificación que hace mucho tiempo había configurado. Por eso, ante una mujer que no entendía y que más encima pretendía manipularlo con tal facilidad, se sentía irritado hasta niveles insospechados.

–¿Te gusta la rueda de la fortuna? – le pregunto Meiling con un tono tan dulce y una sonrisa tan genuina que sintió unas horribles ganas de vomitar.

Suficiente del teatro, esto se acabaría aquí y ahora.

–¿Te crees que soy estúpido? – le soltó enojado, con los ojos ardiendo y una perfecta mueca de desagrado en su atractivo rostro–Ya deja de actuar, me tiene enfermo.

Meiling parpadeo sorprendida ante sus palabras, rayando en la incredulidad. Kero, bufo molesto apoyando su mentón en una de manos con sus ojos dorados fijos en la mirada de la joven. Se le estaba acabando la paciencia y justo cuando se disponía a seguir encarándola su boca se desencajo lentamente a lo que se mostraba frente a el.

La expresión dulce del rostro de Meiling muto con rapidez, descolocándolo. Las facciones de su rostro adoptaron una expresión felina, sus ojos almendrados se achicaron levemente dándole un aire agudo y maduro, seductor y una leve sonrisa altanera asomo en sus labios llenos y brillantes. Cruzo sus piernas lentamente, tratando de engatusarlo y se inclino levemente hacia adelante con ambas manos apoyadas sobre el asiento, haciendo que sus pechos se juntaran resaltando el escote que en un principio parecía inocente y recatado.

Una depredadora. Sensual, astuta y condenadamente seductora, esa era la verdadera cara de Meiling.

–¿Qué pasa Kerberos? ¿No quieres jugar? – el aludido respiro hondo con los ojos cerrados resistiendo la voz aterciopelada con la que la china se dirigía a el, una voz que estaba seguro utilizaba para envolver a sus presas.

Peligrosa, solo de esa manera podía describir a Meiling.

–Ya dime de una maldita vez que es lo que quieres– insistió sin paciencia.

–Ya lo sabes– respondió como si fuera lo más obvio del mundo– a ti– Meiling le regalo una sonrisa tan sexy que si no fuera porque hervía de la más profunda rabia se hubiera dejado seducir por sus encantos.

–¿No que estas empecinada en hacer de Li tu novio? – rebatió sin creerse ni por un momento sus palabras– para que carajo me quieres a mi si en realidad lo quieres a él.

La pelinegra se llevo su mano al mentón pensando en las palabras de Kerberos, la paciencia con la que pensaba su respuesta exasperaba cada vez más sus nervios, destrozados por la presión que pretendía ejercer sobre el. No podía creérselo, ¿en serio se lo estaba pensando con tanta dedicación? La joven volvió a penetrarlo con su mirada rubí, un extraña mezcla entre el pardo y unos destellos naranjos que le daban a sus ojos una tonalidad rojiza. Se mordió el labio inferior y le sonrió.

–Me gusta Shaoran pero se nota a kilómetros su falta de experiencia. En cambio tu, tu si sabes como complacer a una mujer–Kerberos frunció más el ceño exasperado ante su seguridad, de la propiedad con que decía cada palabra. Para Meiling no era una opción, sino una realidad. Ella iba a tenerlo–Al fin y al cabo, eres una especie de fuckboy. Te acuestas con mujeres a cambio de un lugar donde dormir, por lo que pude escuchar de tu conversación con esa muchachita del insti ¿no tienes donde caerte muerto?

Kerberos apretó los puños con fuerza, sin poder controlar el impulso se levanto, temblando de la rabia, tratando de mantener el control de su cuerpo. Era una mujer, una jodida y retorcida pero una mujer al fin y al cabo y no caería en la bajeza, nunca, de levantarle la mano.

–Se los diré. Les diré a todos como eres realmente– amenazo, sin embargo la sonrisa en el rostro de la chica no se borro.

–Adelante–le incito– pero si yo caigo, tu caerás conmigo y no creo que a tus amigas les gustaría descubrir la clase de persona que eres realmente– de repente, un pensamiento fugaz cruzó la mente de Kerberos.

–Es por Sakura– acusó– haces esto por Sakura. Eres otra de esas locas obsesionadas y envidiosas que quieren tener todo lo que tiene para sentirse superior por los desprecio de Li. ¡Eres otra loca desquiciada!

Meiling parpadeó sorprendida por su acusación y luego, descolocó al chico con una carcajada de verdadera diversión.

–¿Por Sakura? –repitió tratando de contener la risa– Estas muy equivocado, no podría dañarla aunque quisiera. Es una chica encantadora, ¿Qué conseguiría lastimándola? Es absurdo.

Kerberos observo con deteniendo a la joven, sin lograr entenderla. Sus palabras parecían sinceras. ¿Qué motivo tendría para seguirle mintiendo cuando le había mostrado abiertamente sus intenciones? La cabeza le comenzaba a doler.

–No te entiendo– murmuro derrotado dejándose caer nuevamente en el asiento. Se sentía completamente noqueado por la joven.

–Es muy simple Kerberos– dijo seductora. Se levanto de su lugar con esa misma gracia que había presenciado la primera vez que la había visto, se acomodo a su lado y acercó su rostro al suyo. Sus ojos rojizos atraparon los dorados de el con una sola mirada– Te deseo…– murmuro cerca de su oído, invadiéndolo con su aliento cálido y su olor embriagador– y sé que físicamente, te enciendo. Puedes quedarte en mi departamento todo lo que desees, solo quiero un revolcón. – la húmeda lengua de Meiling recorrió con lentitud el lóbulo de su oreja haciéndolo temblar.

Esta mal, estaba muy mal. En todas las situaciones sexuales en las que se había visto envuelto, era él quien siempre tenía el control de la situación, era él quien hacía temblar con su cuerpo a las mujeres con las cuales se acostada, no al revés. Nunca había estado en una situación donde una mujer fuera capaz de darle vuelta con tanta facilidad. Esa actitud tan segura confirmaba sus sospechas, Meiling era una mujer con experiencia y se atrevería a decir que tal vez más que él y eso, era decir demasiado. Se alejo de ella todo lo que le permitió el reducido espacio del vagón y sus ojos dorados se convirtieron en oro sólido y frío. Si lo que quería era un revolcón, se lo daría y se aseguraría de que no lo disfrutará ni un solo segundo.

–Donde vives– dijo frío y distante. Meiling sonrió victoriosa.

–¿Me acompañaras a casa? –preguntó haciéndose la desentendida acompañada de una expresión de absoluta inocencia en su rostro.

Kerberos solo se limito a mirarla fríamente por unos momentos y luego volteo su rostro hacia el otro lado, observando el paisaje del atardecer que se alzaba entre ellos.

*** 0 ***

Podía sentir los latidos de su alborotado corazón en las orejas. Por un momento tuvo miedo de que la otra persona frente a ella pudiera escuchar sus palpitaciones nerviosas. Estaba sola con Yukito en un lugar estrecho con una de las vistas más hermosas que hubiera presenciado jamás y sumado a la compañía del chico que le gustaba, se sentía literalmente flotando en una nube.

El problema de toda esa situación idílica era que no sabía que decir. Se encontraba tan nerviosa que su mente en blanco le impedía tener un tema de conversación con aquel joven tan amable que le había gustado desde el primer momento en que lo vio.

Un amor a primera vista.

Jamás pensó que algo así podría pasarla a ella, pero se sentía feliz. Feliz por todo lo que sus sentimientos hacia el joven implicaban.

Una chica normal, gustando de un chico normal, en una salida normal.

Ser una chica normal siempre fue algo difícil para alguien como ella. Siempre siendo apuntada, siendo el blanco de comentarios malintencionados e hirientes. Habían dicho tantas cosas sobre ella y de su relación con su hermano durante tantos años que no podía recordar todas y cada una de las cosas que se dijeron. Lo que más le dolía de toda esa situación no era las cosas que pudieran decir de ella sino las que decían de Xiao Lang. Su querido hermano la protegía, lo sabía, sabía que durante años se había esforzado para mantener a raya los comentarios, protegiéndola de las malas intenciones de las personas que repudiaban su cercanía, pero ninguno de esos comentarios ni el dolor que sentía por la carga que tenía que soportar Xiao Lang, fueron lo suficientemente fuerte para alejarse de el. Hasta el día de hoy seguía añorando a su hermano de la misma manera desde que eran solo unos niños que no sabían que su cercanía sería mal vista.

Esa era una de las principales razones por las que se sentía tan feliz de saberse normal, de saber que podía gustar de alguien y que podría normalizar el lazo que la unía irremediablemente a él. Podría estar cerca de su hermano todo lo que quisiera sin que Shaoran se hiciera cargo de los demás, pues si lograba establecer una relación como todas las adolescentes de su edad, ya nadie podría juzgarlos, ya nadie hablaría mal de su adorado hermano.

–Ha sido muy divertido el día de hoy– comentó Yukito, iniciando una conversación casual.

–Si, parece ser que todos se la han pasado bien– respondió con las mejillas encendidas y nerviosa por estar a solas con el.

–Tomoeda es una ciudad muy bonita. Me hubiera gustado creer aquí, es tan tranquilo.

–Si, nací y crecí en este precioso lugar, uno de mis sitios favoritos es el parque pingüino. Iba seguido a jugar allí con mi hermano cuando era pequeña. – dijo con una sonrisa en los labios– A todo esto, ¿en donde naciste tu Yukito?

–No lo sé– respondió sin más, sin borrar la sonrisa que lo caracterizaba– no conocí a mis padres. Fui adoptado por una familia de Tokio cuando tenía cinco años, hasta ese entonces vivía en un orfanato– el rostro de la joven palideció y sus ojos se llenaron de preocupación.

–Lo siento…yo no lo sabía.

–No tienes porque disculparte, no guardo recuerdos dolorosos de esa época y la familia que me adopto siempre fue muy buena conmigo. Les debo mucho más de lo que ellos me han dado.

–Me alegra mucho oír eso, Yukito– dijo con una sonrisa conciliadora– ¿entonces tu familia adoptiva también se mudo a Tomoeda? – el joven negó con la cabeza lentamente.

–No, ellos no vinieron conmigo. Hace unos años descubrí que mis posibles padres biológicos vivieron aquí en su juventud, así que decidí que quería conocer la ciudad que los vio crecer.

–¿Estas viviendo solo? – preguntó sin poder esconder su preocupación porque Yukito se sintiera solo en una ciudad nueva donde no tenía cerca el apoyo de su familia– ¿no te sientes solo? – Yukito le sonrió con ternura al sentir su palpable preocupación. No cabía duda de que Sakura era una joven buena y dulce. Negó con la cabeza.

–No, sé que cuento con el apoyo de mi familia adoptiva y deseo poder ayudarlos a resolver los problemas que se les presente, no podré hacerlo si no les demuestro que soy capaz de…–sin embargo, las palabras del joven murieron en sus labios. Observó los ojos honesto de Sakura atenta a sus palabras y sentimientos. No quería mentirle pero tampoco podía decir más de la cuenta. Optó por cambiar el tema– Me imagino que nunca te has sentido sola, ¿verdad pequeña Sakura? Li, siempre ha estado a tu lado.

–Si…– pero esta vez la castaña no pudo sonreír. Siempre Shaoran había estado a su lado, cuidándola y protegiéndola de todo tipo de peligro. Nunca había conocido la soledad ni el desamparo, cada momento de su vida lo había compartido con el– le debo tanto a mi hermano…no sé si algún día podre devolverle toda su amabilidad.

–¿A que te refieres? – Sakura arrugo la tela de su falda escondiendo su rostro en el contraste del anochecer que se acercaba poco a poco y cubría parte del vagón.

–Toda mi vida Xiao-nii me ha protegido…muchas veces ha salido lastimado por evitar que me lastimaran, nunca se ha quejado ni me ha reclamado nada. Sé que puede parecer difícil de tratar y no es sincero con sus palabras pero Xiao-nii es…es amable, generoso y cálido– Sakura levanto la vista, enfocando sus ojos verdes en Yukito, esperanzados– algún día quisiera ser lo suficientemente fuerte para poder protegerlo…

Yukito sonrió con ternura frente al deseo de Sakura. Una chica inexperta, inocente, frágil pero consciente de su entorno, de sus falencias con el deseo firme de volverse más fuerte para proteger a alguien querido. No estaba pensando en ella sino en alguien más que era mucho más fuerte y consciente de la crueldad que existía afuera y aún así, el hecho de que alguien tan delicado quisiera proteger la fortaleza de quien no necesitaba tal protección y el hecho de que no pudiera notar que la fuerza de Li nacía de la misma fragilidad que deseaba superar para protegerlo, era realmente cautivador.

Sakura podía ver a través de los demás pero no era capaz de verse a si misma con claridad. Se describía como alguien incapaz de proteger a alguien preciado pero no se daba cuenta que ya los protegía con su bondad. Existían muchas formas de salvar y proteger a alguien, tenía la impresión, y cada vez lo confirmaba más, que ella era capaz de sanar a las personas que la rodeaban, su esencia pura y la capacidad de ver la vida a través de la empatía y la verdadera compasión no era algo que podía hacer cualquier, podía notarlo en la forma en que se desenvolvía, en sus ojos preocupados por el. Tenía la sensación que de una u otra forma había salvado a los personas de su alrededor y eso incluía a su hermano. No podía encontrar otra explicación a la lealtad que nacía de sus cercanos, giraban entorno a ella sin que pudiera notarlo y su belleza, era algo más profundo que simple perfección física sino algo que nacía desde su interior.

Debía ser su calidez o la dulzura que emanaba de su corazón. Entendía a Shaoran, entendía la ferocidad con que protegía la calidez que seguramente lo hubo salvado una vez, entendía que la fuerza que había desarrollado y el carácter desconfiado, no era un escudo para protegerse, era un escudo para protegerla a ella.

Los cerezos eran flores preciosas, de un hermoso y delicado color rosa, florecían en primavera, en la época ideal para mantener su belleza pero a medida que el clima se volvía cada vez más hostil iban perdiendo su color y posteriormente se secaban y caían en una muerte natural ante la hostilidad. Se necesitaba de un tronco fuerte y robusto para hacer florecer su belleza y sostenerla intacta durante la primavera. Shaoran mantenía la primavera alrededor de Sakura para evitar que el frío y la hostilidad del invierno causaran su caída de las ramas, protegiendo la luz de su interior.

Lo lamentaba tanto por el, pero tenía que robarle el cerezo que con tanta dedicación había cuidado.

Yukito alargo el brazo para alcanzar la mano de la chica, entrelazando sus dedos con los suyos. Con su pulgar acaricio el dorso de la mano femenina, haciéndola sonrojar por la intimidad que se instauro en el ambiente.

–Estoy seguro que a Li lo lastimaría más verte sufrir– dijo transmitiéndole calma– te cuida porque te quiere, Sakura. No te sientas mal por el cariño que te tiene, al contrario si sonríes para el, lo estarás protegiendo más de lo que te imaginas.

–¿De verdad lo crees Yukito?

–Lo creo de todo corazón– con su mano libre atrapo un de mechón de cabello de Sakura y lo colocó tras de su oreja, sin pasar por alto el sonrojo de la joven y el nerviosismo que crecía con su cercanía– eres una buena niña, Sakura. Solo sigue sonriendo, por lo que mas quieras, solo sigue sonriendo– la castaña no pudo notarlo pero en las palabras de Yukito se escondía una punzada de tristeza y culpa, casi de lástima.

–Gracias Yukito.

Yukito le sonrió vagamente. Su vista se dirigió al cielo a medio oscurecer.

Muy pronto comenzaría el otoño, los cerezos seguirían perdiendo su color y luego, terminarían de desaparecer en el frío invierno.

Deseaba con todo su corazón que el cerezo frente a el sobreviviera a la brutalidad del frío.

*** 0 ***

–¿Qué tal estuvo la rueda de la fortuna? – pregunto emocionada Tomoyo al reunirse todo el grupo de nuevo.

–La vista era preciosa Tommy, te hubiera encantado– dijo Sakura. Sin advertir la mirada fija que Shaoran mantenía sobre Yukito y ella.

–Me alegro que te hayas divertido tanto, amiga– la vista de la pelinegra se poso sobre la mirada sombría que traía su amigo– ¿Qué pasa Kero, te sientes mal? – los ojos dorados del chico volvieron al presente y disimulando una sonrisa burlona, acerco uno de sus brazos a los hombros de Tomoyo, rodeándolos.

–¿De que hablas, Tommy? ¿Acaso estas celosa de no haberte subido con este bombón? – Tomoyo rodo los ojos y palmeo la mano que descansaba sobre su hombro.

–En tus sueños, querido amigo.

–Directo a la Friendzone. No esperaba menos de ti, Tommy. Toda una rompe corazones– Kero rio a carcajada limpia ante su ocurrencia, tratando de desviar la atención de él.

–¿A cuál nos subiremos ahora? – pregunto Eriol.

Fue el momento de Meiling de intervenir, salto sobre su eje y apuntó hacia su derecha con determinación.

–A la casa del terror– la joven china se cruzo de brazos con una sonrisa radiante en su rostro, sin dejar lugar a reclamos ni quejas. – Estoy segura de recordar que Yukito prometió sostener la mano de Sakura en todo momento, ¿no?

Shaoran frunció el ceño, disimulando la expresión de malestar que lo invadía al imaginar lo que tendría que aguantar sin poder decir nada ni hacer nada. Era ahora o nunca, tenía que aprender desde ya a controlar sus impulsos y sus celos traicioneros sino terminaría lastimando a la única persona que lo había salvado de si mismo. Sería difícil, un camino más tormentoso que tranquilo pero el era fuerte, lo suficiente para aguantar estoico, sobre todo si aquello era por el bien de Sakura. Se tragaría sus sentimientos, sus deseos, sus esperanzas…y volvería a ser el hermano que ella necesitaba y si para eso tenía que mentir, mentiría.

–Meiling– llamo Shaoran, sin mirarla– vamos– estiro su mano hacia atrás, evitando la mirada de todos, con las mejillas rojas por la vergüenza.

–¿Qué? ¿Qué quieres? – pregunto, sin comprender. Shaoran ladeo el rostro lo suficiente para mostrar su perfecto perfil.

–¿Hay que ir en parejas, no? – dijo, y le dio una sonrisa ladeada que hizo a Meiling abrir sus pupilas a mas no poder– ¿Qué esperas para darme la mano?

La joven china al comprender sus palabras, ilumino su rostro con una preciosa y emocionada sonrisa, no se lo esperaba, definitivamente, no se lo esperaba. Corrió ante la atónita mirada de todos, en especial de Sakura, y tomo la mano que le ofrecían con cariño y determinación, pegándose al castaño, feliz de poder sentirse cerca del hombre al cual pretendía como novio.

Sakura sintió como quedaba petrificada en su lugar y unas horribles ganas de vomitar le subían por la garganta.

Xiao Lang nunca, nunca, nunca, en toda su vida, había tomado la mano de una mujer que no fuera ella. Sus pies empezaron a reaccionar por si solos y si no hubiera sido porque la mano de Yukito se entrelazo con sus dedos, hubiera alejado a Meiling de su hermano con una hostilidad que no conocía en ella, era un impulso horriblemente hostil que prometía arrancar a Meiling de un tirón de Xiao Lang.

Si no hubiera sido por Yukito, no podría decir con exactitud que hubiera pasado.

–Entonces, ¿te gustaría ser mi pareja? – la amable sonrisa de Yukito y sus dedos junto a los suyos, aliviaron en el justo momento, la rabia desconocida que gruñía dentro de ella, una fuerza que desconocía prometía a adueñarse de todos sus sentidos si no hubiera sido por el toque cálido de Yukito junto a ella.

–Ah…–logro pronunciar a duras penas, sintiendo como poco a poco menguaba esa sensación desconocida de su interior–Muchas gracias, Yukito– dijo, con una sonrisa incomoda, afianzando el agarre de sus manos, buscando estabilidad.

–Querida Tomoyo, ¿me concederías tu mano para hacer este interesante viaje? – ofreció Eriol, galante, regalándole esa sonrisa felina que ponía a Tomoyo de los nervios. La amatista le sonrió forzada, mirando a su mejor amigo.

–Oh Eriol, muchas gracias por el ofrecimiento pero me sentiría más segura al lado de Kero, esperó que no te moleste– Eriol se rio con ganas disimulada ante la elegancia de aquel rechazo. Definitivamente, Tomoyo era una mujer que sabía como actuar con gracia y estatus, pero el lo era más.

–Entonces, supongo que no te vendría mal la compañía de dos caballeros dispuestos a protegerte– Tomoyo paralizo las expresiones de su rostro con una sonrisa helada y ojos de asesina.

Maldito pendejo astuto, pensó con los nervios a flor de piel. Sin embargo, sonrió con tal gracia, colgándose de uno de los brazos de Kerberos y luego, ofreció su mano disponible al zorro maldito de Eriol, como lo había denominado.

–Seria un honor para mi, ser escoltada por tales caballeros. Mi mejor amigo y el mejor amigo del que considero mi familia, no puedo ser más afortunada– el sarcasmo en la voz de Tomoyo era tan sutil, que solo la mente despierta de Eriol pudo captarlo con facilidad, sonriendo ante la ocurrencia, tomo su mano con delicadeza y se acerco a la joven.

–Kerberos–llamo Li sin pasar por alto el tono escondido y juguetón de su amigo, conocía al desgraciado y conocía perfectamente bien a Tomoyo para que no pudieran engañarlo y algo en su interior le decía que su único amigo le estaba jugando una mala pasada a Tommy–cuida a Tommy de ese mañoso, por favor– no quería que la única amiga de su hermana cayera en las manos de un mujeriego con todas sus letras, por mucho que lo quisiera.

Kerberos rompió de la risa y tomo la mano de Tomoyo con más firmeza, tirándola hacia el y luego, paso un brazo por sus hombros, asegurándose de tenerla más cerca de su cuerpo.

–No te preocupes Li, que ya me conozco a los mañosos como Hiragizawa– dijo divertido. Sin embargo, Eriol no estaba por quedarse atrás con los comentarios.

–Ya me imagino porque Keeper– comentó Eriol haciéndose el desentendido, con cierta maldad en su comentario que Kero paso por alto, tratando de evitar más indagaciones en su vida. Alzo sus hombros haciéndose el desentendido.

–Los celos no van con tu personalidad, Hiragizawa– soltó Kero, mirando hacia atrás como con quien no quiere la cosa.

Sakura sin entender muy bien que estaba pasando, sintió la tensión en el aire, decidiendo que lo mejor era pasar a la siguiente atracción.

–¿Por qué no hacemos la fila y entramos a la casa del terror, que les parece? –pregunto Sakura, tratando de aliviar los ánimos sin ser muy bien que pasaba.

La casa del terror.

Un verdadero desafío para Sakura. Desde pequeña siempre había sido mala para lidiar con las cosas paranormales, sobre todo las que tenían que ver con fantasmas y espíritus. Siempre había visto películas de terror pero era más que nada para acompañar a su hermano, que era fiel seguidor de las historias de miedo.

Sujeto con fuerza la mano de Yukito al dar el primer paso adentro. Era peor de que se lo imaginaba. Estaba todo horriblemente oscuro, cerro sus ojos con fuerza, acercándose a Yukito.

–¿Estas bien, pequeña Sakura? –pregunto preocupado, apegándola más a el.

Eran los segundos en la fila. En primer lugar iban Tomoyo y compañía, muy tranquilos al parecer, riendo ante la oscuridad y posibles monstruos que se presentaban y detrás de ellos, iban Meiling y Shaoran, en silencio, mirando curiosos el alrededor.

El primer grito fue de Sakura, ante el fantasma de una mujer vestida blanco con un largo pelo negro cayéndole por el frente y una sonrisa terrorífica. Yukito la envolvió con sus brazos ante el susto de la castaña, Shaoran apretó la mano de Meiling con más fuerza ante la imagen que le presentaban sus pupilas y como si la china le leyera la mente, se acerco a el y le susurro al oído con delicadeza.

–Abrázame, porque yo también tengo miedo. – Shaoran la miro como si le hubiera tirado un salvavidas frente a un mar que se le presentaba eterno y tormentoso. Sin dudarlo, la abrazo cerca de el, acunándola con su brazo.

Se escucho la risa de Eriol y Tomoyo ante el intento de Jack Ripper y las quejas de miedo de Kero, pegándose a la amatista y luego, Sakura se abrazo tan fuerte a Yukito, cerrando los ojos y corriendo a ciegas junto al pelinegro que la protegía con su cuerpo, como si fuera sagrada, como si no quisiera que nada impuro tocara la suavidad de su pureza.

Entre gritos y risas, pasaron cada etapa hasta llegar al final, hasta visualizar la luz de la salida pero ninguno se esperaba la sorpresa final, por lo menos, no los menos despiertos. Los rodearon tres sujetos y sin esperarlo, empezaron a acercarse a ellos, rodeándolos. El primer grito, al sentirse acorralada fue el de Meiling, pues uno de sus tobillos fue agarrado con fuerza de bajo de ella y sintió como era empujada a la oscuridad, sonrió malévola, y gritando de pavor salió corriendo hacia la salida sin impórtale nada más que su seguridad, pasando por alto la figura de Sakura, que se encontraba al frente de ella, pasándola a llevar, al punto de empujarla sin clemencia. El cuerpo de Sakura cayo sobre sus rodillas con fuerza y el impulso del empujón, raspo sus rodillas sin disculpa. Tomoyo y Kero al escuchar el grito de dolor se volvieron corriendo hacia su mejor amiga, la mirada de los dos se ensombreció al verla a aguantar las lágrimas y tratar de acercar sus rodillas a su boca, ambos buscaron con sed de sangre al culpable, y los ojos dorados de Kero perforaron a Meiling, esta vez furioso.

–¡Podrías tener más cuidado! – le grito sin contenerse– ¡como se te ocurre correr de esa manera, eres una inconsciente!

Sakura no solo era sagrada para Xiao Lang. Sakura era sagrada más allá de lo que permitía saber su propio sentido común, Sakura los había salvado, les había ofrecido una vida más allá de la oscuridad, sin saberlo, atrapada en su inocencia, había logrado transformar la oscuridad en esperanza.

La salida se encontraba obstruida por su figura diminuta y delicada, que trataba acercar sus heridas para soplarlas como su madre le había enseñado. Yukito, sin poder aguantar el rostro de dolor, se acerco a ella y sus manos se estiraron tratando de tocarla.

–No la toques– el brazo del castaño se interpuso a las manos de Yukito que tenían la intención de levantar a Sakura del suelo. Los ojos grises de Yukito lo miraron algo descolado por el claro desafío en la mirada de Shaoran, sin embargo, lejos de sentirse ofendido o intimidado, le sonrió, comprendiendo la situación.

Shaoran se arrodillo frente a Sakura, ante la atenta mirada de todos. Al carajo, pensó. Desde que era un crío se había preocupado de las heridas que se hacía la castaña cada vez que se caía y esta no sería la excepción, menos cuando veía en sus ojos esmeralda el esfuerzo que hacía por no echarse a llorar y mostrarse valiente ante la sangre que salía de las raspaduras de sus rodillas. Con cuidado, tomo una de sus pantorrillas y acerco su boca a la herida, soplando con cuidado para que el ardor fuera más soportable, repitiendo la acción con la otra pierna. Busco entre el bolsillo de su pantalón, el pañuelo que siempre llevaba con el y con cuidado, presiono contra las heridas hasta que estas dejaron de sangrar.

–Mm– se quejo la castaña, tratando de aguantar estoica el malestar de sus rodillas, cerrando los ojos. Sin embargo, estos se abrieron al sentir su mano cálida sobre su cabeza, palmeándola. Un sentimiento de nostalgia la invadió al reconocer ese gesto.

–Ya esta– dijo su voz masculina suave como una caricia– No llores– luego, su mano acaricio con cuidado una de sus mejillas limpiando la traviesa lágrima que quería escapar de sus ojos. El corazón se le apretó en el pecho al ver la preciosa sonrisa y los brillantes ojos ámbar de su hermano, acunándola con su preciosa calidez, y sin poder evitarlo, se sintió enrojecer ante el amor incondicional que estaba escrito en todo su atractivo rostro.

–Xiao-nii– pronunció anhelante y sin pensar en nada más, dejo que su cuerpo actuará por si solo estirando sus manos hacia el.

Una pequeña risa jovial escapo de los labios de Li al reconocer el gesto infantil de Sakura, una costumbre que tenía desde niña, cada vez que necesitaba sentirlo cerca, cada vez que necesitaba ser consolada por el, estiraba sus manos hacia el diciéndole sin palabras que quería ser cargada por sus brazos. Sakura siempre lograba conmoverlo, incluso en situaciones así. Podía estar rodeado de personas pero si ella lo necesitaba perdía la noción del lugar. Se giro, dándole la espalda, estiro sus brazos y manos hacia atrás y sentio el peso del cuerpo de Sakura sobre su espalda, sus delgados brazos rodeando el cuello y sus piernas rodeando los costados de su cadera, sujeto sus muslos y se levantó con ella acuestas. Con ella, segura en su espalda, inclino la cabeza disculpándose con los demás.

–Lo siento– dijo serio– llevaré a Sakura a casa.

–No te preocupes Shaoran, ¿estas bien? – Tomoyo fue la primera en reaccionar, acercándose a ambos preocupada por Sakura. Las castaña asintió, ocultando su rostro en la espalda de Li.

–Si, lo siento por arruinar la diversión– respondió acomodándose mejor en la espalda de Shaoran.

–No tienes que disculparte pequeña Sakura, un accidente le pasa a cualquiera– secundo Yukito.

–Lo siento, Sakura. Si no hubiera corrido del susto, no te hubieras caído– dijo Meiling avergonzada.

–No es tu culpa, Sakura nunca ha sido buena con estas cosas– respondió Li por ella, sabiendo que la castaña se encontraba más que culpable por actuar como una niña pequeña– Nos vemos.

Se dio la vuelta sin más, despidiéndose de todos y camino hacia la salida. El trayecto a la casa iba a ser pesado y largo, pero prefería seguir teniendo a Sakura así, cerca de él, sobre todo porque tenía consciencia que estaba tratando de recuperarse del susto y que sus rodillas debían dolerle por la caída.

–Gracias Xiao-nii– dijo tímida, tratando de iniciar una conversación. Shaoran ladeo levemente el rostro, mostrándole una sonrisa ladeada, propia de su hermano cuando se encontraba de buen humor– estas distinto…

–¿Distinto? – pregunto– ¿Cómo?

–Más tranquilo…ya no te siento tan tenso– puntualizo– No se que habrá pasado, Xiao-nii pero me alegra saber que puedo volver acercarme a ti, aunque sea un poco…

–Lo siento, lloraste mucho por mi culpa– dijo, sintiendo caer el peso del arrepentimiento, pero Sakura se negó a decir nada, lo abrazo con más fuerza, tratando de pegarse más a el y negó suavemente con la cabeza– ¿Puedo preguntarte algo? – le pregunto. Hubo un momento de absoluto silencio y luego, la castaña movió afirmativamente la cabeza– ¿Por qué…tu me quieres tanto?

Por unos minutos, que parecieron eternos, solo el sonido de una ciudad durmiendo, murmuro entre las calles que transitaban. El corazón de Shaoran latía tan rápido, que por un momento, temió que Sakura pudiera escucharlo por la cercanía que compartían. Ella seguía sin decir ni una sola palabra. ¿Habría preguntado algo fuera de lugar? ¿se habría equivocado en su ilusión de adolescente enamorado, encontrar en los sentimientos de la que se suponía que era su hermana, algo más que amor fraternal?

Su silencio lo estaba matando.

–Bájame– dijo ella, con una voz tan seria que al momento de verbalizar su deseo, lo hizo realidad, bajándola al instante, con cuidado. Se dio la vuelta para enfrentar lo que estuviera pasando por la mente de su ''hermana'', pero nada lo preparo para encontrarse con esa mirada, con sus ojos tan verdes, serios y hasta podía arriesgarse a decir, enojados y dolidos. Las palmas de su mano se estrellaron con fuerza sobre sus mejillas y salto del susto más que por el dolor del impacto. Vio como Sakura fruncía el ceño con la expresión más dolida que le hubiera visto. Pego su frente a la suya y supo que las palabras que pronunciaría, serían una verdad –¡Yo no te quiero! ¡Yo te amo con todo mi corazón! – gritó más de lo necesario con el rostro encendido por el rojo que le subía por las mejillas. Shaoran abrió sus ámbar a mas no poder, sintiéndose impotente ante la valentía de Sakura– ¿Quién me ha consolado cada vez que he llorado? ¿Quién me ha protegido para que no me lastimara? ¿Quién ha sido mi fuerza cuando he sido siempre tan débil? ¿Quién…quien…– la voz de Sakura se quebró, bajo sus manos hasta el cuello de la camisa de Shaoran y las apretó con fuerza, bajando la mirada, aguantándose las lágrimas– Tu amabilidad me tocó, un rastro de tu calor se quedo…– el cuerpo de Li, quedo estático al reconocer en el suave canto de Sakura, la canción que su madre les cantaba (*) cuando eran unos niños. Las pequeñas manos se movieron con suavidad por su rostro, acariciando cada centímetro y con lágrimas en sus ojos que lo desarmaban– …si pudiera decir cuan amado me eres, ¿mi corazón sería mas ligero?... –Sakura paso sus manos por su cabello hasta enredarlas entre sus mechones más rebeldes– ¿Lo entiendes ahora? No existe un porque, Xiao-nii. Lo prometí esa vez, hace años atrás, que te amaría por los dos e incluso antes de prometértelo, ya te amaba más de lo que podía decir– el pecho de Sakura subía y bajaba con rapidez, alterada ante la situación. No sabía, ni entendía de donde nacía esa desesperación pero tenía la certeza absoluta que debía hacerlo, que esos ojos color miel asustados, eran tan parecidos a los de ese niño de nueve años enrabiado y perdido, solo ella podía hacerlo volver. Lo había prometido, lo amaría tanto, tanto, tanto para que jamás volviera a tocar la oscuridad.

Amaría todo de el, sería capaz de quemar el mundo solo por evitarle esa mirada asustada. Si había algo que no permitiría en su vida, era que su adorado hermano se sintiera inseguro del amor que guardaba por el, porque sabía que era lo único que lo había logrado alejar del odio hacia si mismo.

–''…del otro lado de una puerta cerrada, puedo escuchar una voz débil…incapaz de avanzar– Volvió a murmurar, cantando en un susurro la canción de su infancia–…solo puedo acurrarme en soledad– las manos de Sakura agarraron con fuerza el cuello de su camisa y se acercaron a su rostro todo lo que su pudor con su hermano le permitió, esto es, tener su nariz pegada a la suya– mientras mi pecho respire– le dijo, tan cerca de sus labios– mis sentimiento serán como una chispa, no permitas que el viento azote, no permitas que la lluvia moje, quiero protegerte, siempre– y sus lágrimas cayeron sobre las suaves mejillas de Xiao Lang, con un dolor que no supo identificar en su hermana– siempre voy atraparte–le dijo con convicción– no importa lo lejos que te vayas, siempre voy alcanzarte.

No era rival para ella, definitivamente, jamás podría vencerla. Le sonrió resignado ante la fuerza de su voluntad y del amor sincero que sentía por el. No importaba, no importaba que ella no lo amará como el deseaba, no importaba que solo pudiera ser su hermano, le bastaba sentirse y saberse amado por ella de cualquier forma, eso era suficiente para el.

Tenía que ser suficiente.

–¿Quieres dormir conmigo hoy? –le pregunto dándole la espalda al tiempo que se agachaba para que ella volviera a acomodarse en ella.

A Sakura le brillo la mirada emocionada ante su propuesta. Definitivamente no existía nada mejor que dormir con su hermano. Su sensible nariz podía embriagarse del olor masculino de su habitación y del cuello de Xiao-nii, sus brazos la rodearían toda la noche y ella podría permitirse enredar sus piernas, sus brazos, sus manos en todo su cuerpo sin ser juzgada por nadie y lo mejor de todo, podría reponer el tiempo perdido, podría volver a sentir la seguridad que solo Shaoran sabía darle entre sus brazos y deleitarse con el desperté de su atractivo rostro dormido en la mañana.

Amaba a Xiao-nii, lo amaba, lo amaba, lo amaba.

Se colgó a su espalda, ansiosa y contenta. Rio con tal felicidad que su risa lo contagio, uniéndose a ella.

–Solo con una condición– dijo traviesa ya sobre su espalda, encantada de volver a sentir las manos de su hermano sobre ella, de su cercanía cotidiana. Nadie los estaba mirado, nadie podía juzgarlos, nadie podía apuntar con un dedo acusador a su preciado hermano, podía ser ella misma sin miedo, solo con el y nadie más que con el– que no me sueltes en toda la noche, Xiao-nii. No sabes cuanto deseaba volver a ser tocada por ti.

–Sakura– suspiro. Su hermana no tenía remedio– no lo digas de esa forma, se puede malinterpretar– la castaña hizo un mohín y se apretó con más fuerza sobre el cuello masculino, dándole un suave beso en el. Shaoran sintió como toda su piel se ponía de punta y un exquisito escalofrío le recorría todo el cuerpo– ¡Sakura! – su hermana le saco la lengua haciéndose la desentendida.

–Es tu culpa– le dijo, sintiendo su pecho calmado, lleno de un amor y de la suavidad que siempre sentía cuando todo estaba bien, cuando su hermano estaba bien, con ella, con todos– No puedes pretender alejarte de mi una semana completa sin que te cobre impuestos por dejarme sola.

–Lo siento. ¿Te sentiste muy sola? – le preguntó sintiendo la culpa. Era consciente de lo que Sakura había sufrido pero saber que se había sentido sola sin su cercanía era más de lo que podía asimilar, no pensó que dentro de la angustia la soledad hubiera predominado. Sakura asintió suavemente, no queriendo culparlo realmente.

–No se existir muy bien sin ti, Xiao-nii. Siempre ha sido así, siempre te he necesitado para todo…lo siento– dijo, pensando en la conversación que había mantenido con Yukito– pero un día, yo seré la que te proteja, lo prometo.

–Sakura, tu ya me proteges, más de lo que crees.

–Pero…

–Sin peros, Sakura. Mientras sonrías para mi, me protegerás, solo sigue sonriendo para mi.

–¿En serio solo eso es suficiente?

–¿Por qué te gusta tanto dormir conmigo? – le respondió con otra pregunta, tratando de demostrar su punto.

–Por que me siento segura y amada.

–Ahí lo tienes, si sonríes para mi me sentiré seguro y amado.

–Hmm– solo por el simple tono en el sonido de Sakura, Shaoran supo adivinar la cara de picara que tenía en su precioso rostro–entonces, me abstendré de hacerte cariño en el pelo hoy.

–¡Oye! – reclamó divertido– si no lo haces, no te dejaré dormir conmigo.

–¡Tramposo–dijo con una sonrisa en su rostro– entraré a la fuerza– sentenció–Sabes que no puedes decirme que no, no puedes resistirte a tu encantadora hermana menor– la sonrisa de Shaoran se volvió nostálgica al tener conciencia del peso de verdad que tenían sus palabras.

–No soy rival para ti.

*** 0 ***

La luz de la habitación alumbro la oscuridad del pequeño pero cómodo apartamento. Contaba con una sala de amplia que abarcaba una cocina americana, un pequeño living y comedor, adornado de manera elegante y con justo exquisito. No era muy grande pero era una de los hogares más bonitos en los que había estado.

Su mirada dorada la recorrió una vez más de abajo hacia arriba, casi sin interés.

Meiling era condenadamente hermosa, pero no lograba determinar sus medidas con exactitud. Tenía una figura esbelta, oculta tras un vestido holgado que no le favorecía pues no lograba adivinar la extensión de sus curvas, de su pecho y de sus glúteos. Ya no podía engañarlo, ese vestido había sido escogido a propósito para ocultar sus atributos, para hacerle pensar a todos que ella no estaba interesada en seducir a nadie.

Rio en su fuero interior al verla darse la vuelta para quedar frente a el. Sus ojos rubíes prometían comérselo vivo, con un fuego helado, animal y excitado.

A la condenada le excitaba la situación, la excitaba saberlo acorralado y resignado a sus deseos, pero no se la haría tan fácil, se la follaría si, pero sacaría todo el provecho que pudiera de la situación. No sería ni atento ni delicado, sería un salvaje buscando su propio placer, ni se molestaría en hacer que llegará al orgasmo. Le sonrió malévolo. Si, eso mismo, sería rápido, corto y egoísta. Esa era la follada que se merecía esa mujer por creer que podía dominarlo a su antojo y se lo haría saber.

–No esperes que sea ni atento ni gentil contigo–le dijo, desabrochándose el botón de su pantalón, dejándolo suelto y se despojo de su poleron negro.

Meiling le sonrió, con la mirada brillante, descolocándolo un poco.

–Uh– dijo– sentándose sobre la pequeña mesa de arrimo del pasillo, se subió el vestido hasta dejar a la completa vista sus delgadas y blanqueas piernas de nieve. Kero las recorrió con la mirada sin expresión. Tenía que admitirlo, tenía unas piernas preciosas. Eran largas y delgadas, esculpidas con tanta precisión que parecían sacadas de una revista de modas. Podía ver su ropa interior, de color rojo sangre y de encaje, una de sus blancas manos se dirigió a su intimidad y corrió levemente hacia el lado el encaje rojo, dejando a la vista parte de su tesoro femenino, tan blanco como toda su piel– Así que me follarás rudo y salvaje, me gusta.

¿Es que a esa mujer no tenía como hacerla rabiar? ¿No podría darse el gusto de verla disgustada? Se acerco a ella, molesto, hasta quedar entre sus piernas. Una de sus manos se poso detrás de su nuca y jalo su rostro hacia el suyo, tomando su boca enrabiado, metiendo su lengua dentro de su cavidad, mordisqueando sus labios y su otra mano, se aferro al muslo desnudo, apretándolo sin delicadeza.

Meiling gimió excitada sobre sus labios al sentir la rudeza de Kerberos en su cuerpo, en su boca y dejo que tomará el control, sonriendo a sus adentros. Si pensaba realmente que no disfrutaría del sexo que quisiera darle, estaba muy equivocado. Kerberos podía ser un fuckboy pero a ella la habían entrenado para sacar provecho de todas las situaciones y esta no sería la excepción. Se restregó contra el cuerpo masculino satisfecha al sentir la erección de su miembro, aun dentro de sus bóxer. No se había equivocado, Kerberos la deseaba, aunque quisiera negárselo, no había pasado por alto esa primera vez que se vieron, la forma en la que se la comía con la mirada.

Kerberos dejo de devorar su boca y bajo mordisqueando con saña su cuello. Volvió a gemir al sentir una de las manos masculinas entre ellos, sintió el movimiento de su mano bajando su bóxer lo suficiente para liberar su miembro y jadeo extasiada al sentir como su intimidad era abierta pliegue por pliegue de un solo golpe, de una sola estocada poderosa que la lleno por completo.

Con razón esa chica del insti estaba tan desesperada por volver a tenerlo, pensó entre la neblina del placer que comenzaba a consumirla. Estaba increíblemente bien dotado.

Sus manos se aferraron al cuello de Kerberos y hecho la cabeza hacia atrás al sentir las embestidas rápidas y profundas, gimió al son de los gruñidos de su amante, con cada embestida rabiosa contra su cuerpo, deleitándose por la forma en que sus manos masculinas apretaban su carne, agarrando su cintura, empujándose contra ella feroz. Si, era justamente lo que quería, sexo salvaje y duro. Dejo que se moviera contra ella como quería, haciéndole creer que tenía el control sobre su cuerpo, sobre la situación, disfrutando durante unos segundos más la poderosa esencia de ese hombre.

Sus piernas se enredaron en su cintura, firmes, sus manos se enredaron en su cabello rubio, acariciandolo, su boca busco sus labios, besándolo con fervor y Kerberos sintió un latigazo de placer al sentir el movimiento de caderas de la joven china, un movimiento circular, rítmico que cambiaba de dirección de arriba hacia abajo cada tres vueltas sobre su miembro, y un placer inaudito lo comenzó a consumir.

Esa mujer era un demonio, su contrapartida y sus planes de ser lo más rápido posible se fueron al carajo frente al vaivén exquisito de sus caderas, frente a ese nuevo placer mucho más denso, intenso y completo. Le correspondió el beso con el mismo fervor de la boca femenina.

Meiling besaba exquisito. Sus labios eran suaves, su sabor era indescriptible, su olor era estúpidamente embriagador y su cuerpo, era mucho más delgado de lo que parecía. Sus manos recorrieron su figura hasta llegar a los bordes del vestido y de un solo tirón la despojo de su ropa. Alejo su boca de sus labios y los bajo hasta su clavícula besándola, hipnotizado por su vaivén, alejo levemente el rostro para recorrer con su vista el cuerpo de la joven.

Meiling era delgada, más de lo que parecía y estaba lejos de ser una mujer voluptuosa, pero era armónica. Su pecho no era muy grande pero era firme y esponjoso, rebotaba deliciosamente con cada movimiento de su cuerpo. Agarro con fuerza las caderas de la china y la penetro más profundo, moviéndose más rápido, deteniendo su movimiento solo para deleitarse con el continuo movimiento de sus pechos. Dejo que Meiling volviera retomar el control y lleno su boca de su pecho, succionándolo, mordiéndolo y lamiéndolo.

Maldición, lo estaba disfrutando como no se había imaginado. No recordaba haberse sentido tan caliente durante mucho tiempo. No recordaba haber tenido una amante tan buena, tan decidida y tan experimentada. Le calentaba el sonido constante de sus gemidos sonoros en su oreja, la lengua y sus labios recorriendo su cuello, su oreja, su boca, de tanto en tanto, del desesperado movimiento de sus caderas, empujándose contra el como si no existiera mañana.

Meiling era una gata en celo, exótica, hermosa y madura, y el un pobre diablo que había caído rendido ante su olor. Que carajo, estaba seguro que volvería a acostarse con ella. Escucho la risa ahogada brotando de la garganta de Meiling en su oreja.

–Te gusta– le gimió, succionando su lóbulo.

–Cállate– gruño jalando de su pelo para atrapar nuevamente su boca, besándola profundo, recorriendo toda su cavidad con su lengua, despacio, memorizando su forma. La suave lengua de su amante envolvió la suya.

Era tan o más arrogante que el mismo.

–Vente conmigo–dijo sobre sus labios.

Sintió las paredes de la intimidad femenina estrecharse aún más sobre su miembro y supo que el orgasmo de Meiling estaba cerca y prometía llevarselo con el, pues sus caderas, cambiaron a un movimiento menos elegante y más animal, más anhelante y desesperado por llegar al tan preciado orgasmo. Ella su cabeza hacia atrás en un ángulo imposible, arqueando su espalda, abriendo su boca, tirando del cabello de Kerberos con fuerza y el delicioso sonido de su satisfacción inundo el departamento, acompañándola al final con el gruñido de su amante, arrastrado hacia el final por la fuerza de su sexualidad femenina. Luego, el silencio inundo el lugar siendo interrumpido por las respiraciones agitadas.

La primera en moverse fue Meiling, que lo empujo suavemente y salto desnuda de la mesa arrimo caminando con total naturalidad y comodidad, sin sentirse avergonzada de su desnudez. Es más, Kerberos que seguía sus movimientos con la mirada, estaba casi seguro que se sentía más cómoda así que con ropa. Vio como abrío una puerta y luego se giro para mirarlo.

–Puedes dormir en esta habitación. Es toda tuya y puedes quedarte todo lo que quieras. – el aludido frunció el ceño.

–¿No me vas a exigir que duerma contigo? – pregunto extrañado. Meiling lo miro directamente a los ojos y pudo notar que todo el fuego que había visto en su mirada rubí incluso cuando lo torturaba mentalmente, había desaparecido.

Esa mujer había perdido todo el interés en el, y no supo porque, pero le molestó.

–Ya te lo dije, solo quería un revolcón y ya. No me interesa nada más de ti, ya tuve lo que quería– Kerberos frunció el ceño, molesto ante la indiferencia y la actitud cambiante de la joven. ¿Quién diablos era realmente Meiling? ¿Qué cojones conseguía acostándose solamente con el y ofreciéndole un lugar donde quedarse?

–¿Te enviaron mis padres? –preguntó desconfiado, comenzando a pensar en una posible explicación de la situación inverosímil en la que estaba con esa chica.

–¿Tengo que saber quienes son tus padres, acaso? – pregunto de vuelta, neutra.

–¿¡Quien mierda eres Meiling!? – La joven se rio ante su estado exaltado. Kerberos no aguanto la molestia que crecía cada vez más, se acerco a ella, la tomo de los hombros y la movió, desesperado de que lo tomará en serio.

–Kerberos Keeper– dijo con parsimonia– no sé quienes son tus padres, si es lo que quieres saber. Te estoy ofreciendo un lugar donde quedarte indefinidamente a cambio del gran sexo que me diste, nada más ni nada menos. Si no quieres mi ofrecimiento, esta bien, no voy a obligarte. Ahora, suéltame– sin embargo, Kerberos afianzo el agarre sobre sus hombros–¿Qué? – le pregunto coqueta–¿ahora quieres darme contra la pared? – la detestaba, la detestaba con todo su corazón.

La soltó como si quemará y la mira de la peor manera en al que había mirado a alguien en su vida, paso a lado y se dirigió a la habitación que le ofrecía, dando un portazo. La joven china rio una vez más y negó con la cabeza con suavidad. ¡Hombres! ¡todos siempre tan temperamentales cuan les herían su orgullo de macho!

Meiling entro a su habitación y se tiro en la cama, agotada mentalmente.

Ya tenía a uno cayendo en sus garras, no se demoraría mucho en derribar su resistencia. Necesitaba a Kerberos y toda la información que pudiera sacar de el mientras engatusaba a los otros tres. El rubio volverá a buscarla, de eso de estaba segura. Volvería a desearla cada vez que estuviera caliente y jugar con su ego masculino, destrozarlo y pisotearlo, sería una de las cosas más divertida mientras disfrutaba de su sexo maravilloso y enrabiado.

Solo tenía que tener cuidado con Hiragizawa. No estaba segura de haberlo engañado realmente, era bastante listo y despierto, incluso más que Xiao Lang Li.

Tenía que llegar, estaba obligada a conseguirlo.

Tenía que robar a Sakura Li a como diera lugar.

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¡HOLA MIS QUERIDOS LECTORES! ¿COMO HAN QUEDADO CON ESTE CAPÍTULO? Les juro que si no los he dejado con la boca abierta, me retiro como escritora de fic jajajaja. Quiero comenzar agradeciendo como siempre sus comentarios, son maravillosos y los que me impulsan a seguir escribiendo cada capítulo cuando me quedo sin saber como proseguir con todas las ideas que rondan en mi cabeza, así que muchísimas gracias por sus comentarios y sus buenos deseos.

Creo que se habrán dado cuenta en este punto que esta historia es más que una simple historia de amor prohibido. Agárrense muchachos/as porque comenzamos a entrar a la boca del lobo y esta promete ser oscura, profunda y extensa. Hasta ahora el único personaje que se ha salvado de la oscuridad ha sido Sakura, pero como ven no sé durante cuando tiempo podría mantenerse alejada de ella jejeje, esperemos que nuestra prota pueda salvarse del destino que la espera, ¿Qué creen ustedes? Agregar que recuerden que no todo es lo que parece, las dobles intenciones y las palabras en doble sentido, abundan en esta historia.

Bueno, paso a agradecerle, como siempre, sus comentarios personalmente.

Sakura flor: muchas gracias por tu comentario! Si, por fin, se dio cuenta que estaba enamorado desde hace años jajajaja, supongo que era difícil poder verlo con claridad cuando has crecido al lado de alguien que es considerado tu hermana. La verdad es que estuve tentada a poner un beso entre ellos dos pero en este momento de la historia lo sentiría muy forzado pero te prometo que no falta mucho para eso! Esperó saber tu opinión de este cap.

Malena27: muchas gracias por tu comentario! Que te pareció el secreto de Kerberos? Te lo esperabas? Jajajaja debo agregar lo que hace es solo una parte de las cosas que trata de ocultar, la punta del iceberg por decirlo. Efectivamente, Tomoyo y Eriol serán los encargados de descubrir que es lo que realmente siente Sakura, aunque no sé como lo harán porque Tomoyo no lo soporta jajaj y con respecto a Yukito, dire que por ahora es un secreto. Esperó saber tu opinión de este cap.

Saori Kinomoto: muchas gracias por tu comentario! Me alegro muchísimo que la lectura sea de tu gusto y la encuentres atrapante, porque juro que solo intento de hacer que sus ansías de saber sean enormes para que puedan disfrutarlo. Esperó sabe tu opinión de este cap.

Flor Ruiz: muchas gracias por tu comentario! Que bueno que la encontraste de casualidad y te haya gustado. Si, intento con todas mis fuerzas de que la personalidad de los personajes calce con sus acciones para que no sea algo forzado. A mi igual me desespera Sakura pero como es su personalidad, tengo que ir moldeándola de a poco para que vaya tomando decisiones, así que en su caso, será más difícil que Shaoran, saber que es lo que realmente siente. Esperó saber tu opinión de este cap.

Nani: muchas gracias por tu comentario! El gusto es todo mío de volver a leer tu opinión. Hasta yo me siento enamorada de Sakura a veces, se necesita un punto de luz dentro de toda la oscuridad que pretendo plasmar y la he elegido a ella como ese punto jejeje. Tomoyo y Eriol me dan risa ajajaja son tan hm parecidos que no puedo evitar poner a Tomoyo en situaciones de incomodidad frente al ingles descarado. Te sorprendio el secreto de Kerberos? O bueno parte de su secreto jajaja y si efectivamente, Meiling no es lo que parece pero nadie en realidad lo es. Pensé que lo más acertado, teniendo en cuenta la personalidad de Shaoran y su historia, era que más que sentirse mal la verdad lo liberará de cierta forma para saber como seguir avanzando hacia el futuro. Creo que Shaoran igual tiene un poco distorsionada la visión de la familia por lo tanto, para el amar a su hermana de esa manera no es tan grave o por lo menos para el mismo, no lo es, ya que al fin y al cabo Sakura es su hogar. Muchas gracias por tus palabras y me alegro mucho que te guste esta historia, esperó saber tu opinión de este cap. También!

Eso es todo mis queridos lectores, no se olviden de participar si quieren! Déjenme sus email en el caso de y no se olviden de comentar!

Lo espero con ansías! Mis cariños y besos enormes para ustedes.