N/A: Snape no me pertenece lamentablemente, el mundo mágico es creación de J. . Decidí retomar esta historia que ya tenía abandonada, sin embargo, lo hice desde el capítulo 1, fue editada y espero les guste el resultado, con el cual yo estoy complacida (sí, hay capítulos de más, por lo cual la iré subiendo desde el principio).

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CAPÍTULO 1

UNA PROMESA DIFÍCIL DE CUMPLIR

Severus Snape

Sus mayores temores se habían convertido en realidad, hubiese querido que ella no estuviera aquí en mis últimos momentos, su mirada era inexpresiva, vacía, buscaba una solución a mil por hora, su mente trabajaba más de lo normal tratando de buscar la salida, sus ojos estaban fijos en la herida de mi cuello y vio cómo se me escapaba la vida, una vida que iba a compartir con ella, juntos después de casi tres años de estar a escondidas de todo el mundo, íbamos a empezar una vida, que todos supieran que la amaba... que daría por ella la vida y que ella había logrado cambiarme, teníamos esos planes... miles... que dejaría ahí.

Yo siempre cumplía lo que le decía y le había dicho que sería la última vez, que el Señor Tenebroso me llamaba y que cuando volviera a su lado sería para estar juntos sin ataduras ni escondites.

Potter se ha ido con los recuerdos que se me había encomendado a entregar, y se ha ido Weasley detrás de él, Hermione los había acompañado por orden mía, pero tardé más en decírselo que ella en volver.

Acércate, —le pedí, ella se hincó frente a mí y sus ojos se volvieron cristalinos—. No llores Hermione, no hay que llorar.

Esto no tenía que haber pasado, ella me dijo que si te salvaba aquella noche, estaríamos juntos —tomé su mejilla limpiando las lágrimas, sonreí ante su ingenuidad y confianza.

Estuvimos juntos, estos años valieron todo para mí, tu llegada me salvó Hermione, fuiste la luz en esos días oscuros, las cosas se pueden cambiar, pero no el destino de una persona, mi sendero termina aquí, debes aceptarlo.

No... encontraré la forma, el tiempo preciso y... y todo... estará bien, lo prometo —dijo tratando de convencerse a sí misma que decía algo coherente.

Hazme una promesa... por todo lo que vivimos, prométeme que aceptarás esto, rompe ese giratiempos, no regreses, sigue adelante.

No puedo, sabes que no voy a poder, —me dijo llorando, negando con la cabeza.

Si puedes, lo nuestro fue extraordinario, nunca me cansaré de agradecerte que hayas llegado así a mi vida, pero ya pasó, deja que continué mi camino y tú sigue el tuyo —le pedí con seriedad, necesitaba irme de ahí con esa promesa.

Es que debemos estar juntos, Severus.

Shhh —la silencié con un dedo, sus labios rosas y encarnados quedaron cubiertos de sangre—, en otra vida quizás... déjame marchar por favor, déjame ir en paz, —ella lloraba en silencio y besaba mis manos—. Debes romper esa cadena, sólo tú puedes hacerlo, no regreses en el tiempo, si lo haces vas a sufrir mucho y no quiero... déjame ir.

Te amo... —me susurró con miedo.

¿Me prometes que no regresaras? Prométeme que seguirás, ve... y haz todo lo que... queríamos hacer juntos... viaja a aquellos lugares que marca... mos en el mapa, vive todos nuestros sueños, sonríe, tómate fotos, se feliz como si estuviéramos juntos, —su llanto no era calmado sino todo lo contrario—, tómate tu tiempo... y cuando estés preparada... empieza de nuevo... enamórate... cásate, ten hijos, se feliz... siempre he querido eso para ti: que seas feliz sin importar lo que ocurra, prométeme que no regresaras.

Te lo prometo... —me respondió tratando de calmarse.

No voltees para atrás Hermione... ven —se acercó a mi regazo y se acurrucó en mi pecho como tantas noches en las mazmorras, su llanto se fue calmando con mis caricias en su cabello, su perfume, uno que había extrañado todos esos meses, comencé a tararear aquella melodía, que extrañamente le parecía relajante.

Mi respiración se fue haciendo pausada, la hora de mi juicio final se acercaba y había tanto por pagar, lo único que deseaba es que ella cumpliera su promesa, debía dejarme morir ya y dejar las cosas como están, que siguiera su vida, y fuera feliz, podía sentir cómo todo terminaba, pero no hay miedo de por medio, sólo por ella, pero sabía que con el tiempo ella lograría tener tranquilidad. Intenté abrazarla, aferrarme a ella.

Svetloba —susurré por última vez.

Ya no puedo respirar... ni siquiera puedo sentirla a ella…

Te amo Hermione... mi hermosa Hermione...

Hermione

Esto no tenía por qué ocurrir, teníamos tantos planes, y ahora todo se ha ido, pero él siempre tenía razón y yo no podía negarle nada, nunca lo hacía, si él quería que no regresara en el tiempo: no lo haría, por eso se lo prometí.

Escuchaba esa melodía, una que me tranquilizaba por las noches antes de que estallara la guerra, estaba acurrucada sin llorar, a él le preocuparía mucho verme llorar, no debía, él debía irse viéndome fuerte. Sus manos acariciaban mi cabello mientras yo olía su loción por última vez, entonces la melodía paró, mi corazón latió rápido esperando, su mano cayó al piso dejando de acariciar mi cabello, mis lágrimas silenciosas cayeron unas tras otras, pero no me moví de ahí, no estaba preparada para eso, creo que nunca lo estuve.

Te prometo no regresar, Severus, —le susurré sellando la promesa, aferrándome a esa fortaleza—, aunque me parta el alma y mi vida se destrocé... no regresaré —le dije para dejarme llevar por el cansancio, por el dolor, por la perdida, mis lágrimas me fueron arrullando y por última vez me quede dormida en sus brazos.

Harry Potter

Todos gritaban y lloraban de felicidad, por fin habíamos acabado con Voldemort, después de tantos años lo habíamos logrado y con la ayuda de quien menos esperaba: Severus Snape.

No había tenido tiempo de reponerme de sus memorias, me pedía que me entregará pero que todo saldría bien y le creí, todo lo había hecho por mi madre o al menos eso fue al principio, ahora me dejaba una misión en la que no podía fallar.

Harry, —me gritó Ron— Hermione, no la encuentro —me dijo angustiado,

Por Dios, debe de estar destrozada, pensé con angustia, temía el momento en que tuviera que hacerle frente a ella, y a la situación en la que el profesor me había rodeado.

Vamos a la casa de los gritos, debe de estar ahí —le dije.

¿Y porque ahí? Si el único que debe de estar es el cuerpo de aquel traidor —escupió Ron en forma desdeñosa.

Ron, antes de ir debes saber algo... y lo resumiré demasiado porque no tengo tiempo de darte la versión larga, Snape nos estuvo ayudando todo este tiempo, se dedicó a protegerme durante toda mi vida porque amó a mi madre en el pasado —le expliqué con rapidez—, y quiso pagar una deuda con ella de esa forma, estuvo trabajando con Voldemort para ayudar a la Orden, cuando realmente tuvo su fidelidad en Dumbledore y con nosotros.

Vaya... eso suena muy bien Harry pero ¿escuchaste la parte de no encuentro a Hermione? él ya está muerto, ella no —me dijo sarcástico.

Esa es la segunda parte de los recuerdos... —le expliqué, debía admitir que temía de la reacción de él—, debemos apoyarla... al parecer ellos estaban juntos.

¿Quiénes? —me preguntó confundido, me pregunté si en algún momento me prestó atención, mi amiga tenía razón, cuando Ron se lo proponía era realmente muy idiota, me detuve para verlo directamente.

El profesor Snape me dijo que, Hermione y él comenzaron a estar juntos desde quinto curso, me dijo que la amaba y que la apoyara, que la ayudáramos a salir delante una vez que él muriera, que encontráramos a sus padres, me dijo dónde buscarlos... él la amaba y ella también, debe de estar destrozada —mi amigo se quedó petrificado.

Es una broma —exclamó por fin.

No Ron, ellos se amaban, al parecer creo que intentó llevársela una noche antes de estallar la guerra, pero pasó la muerte de Dumbledore, él tuvo que huir y no pudo esconderla, creo que intentaba protegerla siendo su fidelio—le susurré, ojalá ella no atravesara por ese dolor, ojalá algo en las últimas horas hubiese cambiado para que ella no pasara por esa situación.

Pero... un momento, a ver... en primer lugar, el mató a Dumbledore, en segundo, Hermione... es... hija de muggles... él odiaba...

A él no le importaba sus orígenes Ron, —lo interrumpí perdiendo la paciencia—, amaba a Hermione, y si, Snape mató a Dumbledore pero porque el profesor se lo ordenó de esa manera, él estaba muriendo, el horrocrux que él había destruido lo había dejado muy débil. Creo que ambos creían que si lo hacía obtendría la confianza de Voldemort.

Harry... es demasiada información para una sola noche.

Lo sé... vayamos a buscar a Hermione.

Al entrar a la casa de los gritos la vi con los ojos rojos y perdidos en el piso mientras estaba recostada sobre el cuerpo de Snape, flexioné mis rodillas para que me viera, pero estaba perdida en su mundo.

¿Hermione? —la llamé, pero ella no respondió.

Harry... ¿qué vamos hacer? —me preguntó Ron preocupado, compartíamos el mismo miedo.

Vamos a sacarla de aquí, necesita descansar y Snape necesita un homenaje... limpiaré su nombre... —al final era lo único que podía hacer por él.

Vale... pero sigo sin entender nada, —me dijo.

¿Hermione?... respóndeme por favor, —no lloraba, no se quejaba, no hacía nada... sólo tenía la mirada perdida, su calma me preocupaba más que si la hubiera encontrando llorando—, tengo que sacarte de aquí... él... debe tener el homenaje que necesita, Hermione por favor, —tomé su barbilla para que me viera y enfocó sus ojos con los míos—. No te dejaré sola, te lo prometo.

Se fue Harry —me dijo de pronto—, y no volverá esta vez —y comenzó a llorar.

Lo siento Hermione, realmente lo siento, ven. —La tomé de la cintura, para mí era más importante separarla del cuerpo de inmediato.

La levanté, pero sus piernas no tenían la fuerza, volteó a ver su cadáver inclinado, sin vida, con los brazos extendidos en el piso, todo lleno de su sangre y los ojos entreabiertos, inesperadamente ella se llevó sus manos a sus oídos como si estuviera escuchando el grito desgarrador de una banshee, se agachó hasta el piso y cerró sus ojos con fuerza para no seguir viendo la escena, negándose a ver su realidad.

¡No! —se desplomó de dolor inconsciente, apenas pude sostenerla para que no se golpeara contra el piso.

Ron... ten, llévala a enfermería, que la atiendan como es debido... yo me encargaré de Snape —Ron sostuvo a nuestra amiga en sus brazos, los ojos de mi amigo estaban llorosos al ver a Hermione de esa manera, siempre la habíamos considerado la más fuerte de los tres y ahora estaba perdida.

Sí.

No te separes de ella Ron.

Nunca, —me dijo saliendo de la casa de los gritos con ella en brazos.

Me incliné sobre el cuerpo de Snape y me carcomió la culpa, ¿cuántas veces lo insulté frente a Hermione? La dañé con cada una de mis palabras y mis dudas, le dije que era un traidor.

...

Lo mató como un cobarde, el profesor Dumbledore se lo suplicó, sólo le dijo "por favor" y lo mató, cuando este frente a frente con él, lo mataré yo,—estaba con mis dos amigos en la torre de astronomía, Ron me miraba con detenimiento y Hermione intentaba que sus lágrimas no cayeran y nunca supe el por qué—.Los engañó a todos ese maldito asesino... no es más que un traidor.

Él no es un traidor —susurró mi amiga con dos lágrimas en su mejilla.

¿Hermione? ¿Has escuchado lo que le hizo al profesor Dumbledore?

Sí... lo he oído, cada uno de sus insultos lo he oído—dijo mi amiga herida, y hasta ese momento comprendí el por qué.

¿Entonces? ¿Cómo garantizas que no es un cobarde traidor?

SIMPLEMENTE LO SÉ... VALE—nos gritó para bajar corriendo sola llorando.

La lastimé mil veces Snape, no tiene ni idea de todo lo que le dije a Hermione sobre usted... ¿cómo voy a verla a la cara? ¿Cómo le daré mis condolencias cuando mil veces le deseé la muerte? Si hubiera visto sus ojos Snape... están vacíos... ¿cómo voy a ayudarla? —me senté para quedar de frente con su cuerpo, me encontraba ahí confesándome con él, asustado de enfrentarme a Hermione—. Usted me cuido por 19 años, se lo agradezco, y también le agradezco haber amado a mi madre, le juro cuidar de Hermione como usted lo hizo conmigo, no la dejaré sola, veré por su felicidad sea cual sea, veré por ella, ojala un día ella logre perdonarme y usted también profesor Snape.

Llegué al Gran Comedor donde todos estaban, heridos y cuerpos sin vida, toda la gente moviéndose para curar a los otros, algunos llorando sus pérdidas, haciendo un registro de éstas, algunos otros empezando a limpiar el castillo. Cuando me vieron llegar todos observaban a quien había derrotado a Voldemort, y no pude evitar de nuevo sentirme culpable por todo. La profesora McGonagall se me acercó titubeando, se podía ver el cansancio en cada una de sus arrugas y sus pasos lentos.

Potter —me dijo dándome un abrazo, y me estremecí.

Profesora, necesito algo —le dije rompiendo el abrazo.

Lo que quieras, ¿Qué necesitas?

En la casa de los gritos se encuentra el cadáver del profesor Snape, quiero que manden por él, lo limpien y lo arreglen como es debido, se le hará un homenaje de inmediato, igual de importante como con el profesor Dumbledore. —Susurré.

¿Potter? Eso no será posible, nadie estará de acuerdo, ni siquiera yo, él era un mortífago... mató a Dumbledore, era una mala persona, —cerré mis ojos con coraje.

Él no era lo que todos creíamos, su nombre debe de limpiarse antes de su funeral.

Imposible, Potter.

Llame al Ministerio, profesora, —me separé de ella y me subí a una de las mesas del comedor, cerca de algunos heridos atendidos, sentía todas las miradas sobre mí pero no era momento de arrepentimientos.

Sonorus —se incrementó mi voz para que todos los del lugar me escucharan—. Quisiera actualizar las noticias para todos ustedes, ya que no tengo el tiempo de dar esta explicación persona por persona, quisiera que me prestaran atención, se le hará un homenaje al director Severus Snape, —todos comenzaron a susurrar cosas y a quejarse—. SILENCIO... —les exigí con impaciencia—, todo esto es gracias a él, por medio de sus recuerdos me dio las pistas necesarias para derrotar a Voldemort en estas últimas horas, y estuvo ayudándome durante todo mi trayecto en esa misión, él asesinó al profesor Dumbledore, no puedo debatir eso, pero él ya estaba muriendo, tenía un par de meses de vida nada más, el profesor Dumbledore le ordenó matarlo para salvar el alma de Draco Malfoy, porque él era el encomendado por Tom para matarlo... ¿se dan cuenta? —comencé a sonreír de ironía, de dolor, de asco, de todos esos sentimientos que estaban acabando conmigo—, le ordenó matarlo para salvar el alma de un chico que ni siquiera sabemos si tiene una, el director consideró que si el profesor lo mataba, al ser un mortífago una muerte más no sería la diferencia, y acabó con el alma de un hombre que estaba sediento de paz, condenándolo aún más.

»El profesor consideró que de esa forma Snape tendría la absoluta confianza de Voldemort y así fue, respondan algo... ¿Snape castigó a alguno de ustedes? Levanté la mano quien haya sufrido castigos dolorosos por parte del director, —nadie alzó la mano—, su misión como director era esa: proteger a los alumnos de los mortífagos y lo hizo... —varios bajaron la vista avergonzados—, él me protegió hasta con su vida y me dio la última clave para terminar la guerra, y va a recibir el honor que se merece... y es algo que no pienso debatir con nadie, si dudan de él es como estar dudando de mí ¿hay alguien que se oponga a lo que quiero hacer? —Cuestioné retándolos a todos con el mismo tono que hubiera utilizado Snape—. Quien no esté de acuerdo, simplemente no asista. — Les dije bajándome para ir hacia la enfermería.

¿Potter? —Me llamó la profesora McGonagall alcanzándome—, ¿Todo eso es verdad?

Sí profesora, y quiero que se encargue y me ayude a limpiar el nombre del profesor Snape, acuda al cuadro de la dirección y que Dumbledore me ayude, tengo algunas cosas que hacer antes de darle los honores a Snape, así que ayúdeme, encárguese de eso por favor y del Ministerio, se lo debemos... todos aquí le debemos algo a Snape a parte de la vida.

Está bien Potter —la profesora se retiró y yo me dirigí a la enfermería.

Ahí estaba mi amiga inconsciente aún en una cama improvisada, me acerqué a una chica que debía tener conocimientos de medimagia, mi amigo Ron estaba sentado al lado de Hermione con las manos en la cara, ambos nos enfrentábamos a la misma prueba.

Ron, —le tomé el hombro a mi amigo.

Harry.

¿Cómo está? —le pregunté a la chica.

Bien, le hemos curado las pocas heridas que tenía, no se ha estado alimentando bien pero se repondrá... y creo que las emociones fuertes del final de la guerra es lo que le provocó el desmayo, pero estará bien. —Prometió de manera optimista.

Qué bueno, que la trasladen a unas habitaciones privadas por favor.

Mmmm está bien, se hará en seguida, —me respondió titubeante.

Y envíeme un patronus diciéndome donde la trasladarán, Ron acompáñame, necesito que hagamos algo antes de darle los honores a Snape.

Claro Harry —salimos y nos dirigimos hacia las mazmorras en silencio, ambos necesitábamos entender qué demonios había pasado en todo ese tiempo, estábamos temerosos de cómo reaccionaría Hermione al despertar.

Llegamos y entramos a los aposentos del ex director de Hogwarts, la sensación era extraña, una habitación abandonada hacía unas horas, la cual sería cerrada para siempre.

Necesito que vayas a Australia, al parecer ahí están los padres de Hemione, —le dije buscando la caja negra que me pidió Snape en los recuerdos, la encontré y la saqué, empecé a remover papeles y saqué un pequeño pergamino—, me parece que es está la dirección.

Pero Hermione ni siquiera sabía dónde estaban, —me dijo tomando el pergamino leyéndolo.

Creo que Snape se dedicó a buscarlos todo este tiempo, me pidió que los buscará para que Hermione no estuviera sola, ve por ellos, los va a necesitar.

Claro ¿y qué demonios voy a decirles? Oigan ustedes no lo recuerdan pero tienen una hija de 19 años que esta inconsciente en la enfermería de Hogwarts, a por cierto también es bruja y casi la matan. Harry esto va a ser complicado, puedo terminar con las autoridades muggles —me dijo asustado, y tenía toda la razón.

Pero Snape tenía todo preparado, me acerqué al armario de pociones y busque lo que me había dicho él.

Ten, Snape la preparó, deben tomarla toda, les dormirá y luego les llegarán los recuerdos, ellos abrirán los ojos hasta que recuerden todo, diles lo que pasó y tráelos aquí Ron... ellos deben de estar con Hermione, —tomó las pociones y las guardó junto con el pergamino.

Está bien, pero antes debes explicarme Harry... no entiendo nada.

Comamos algo Ron, durmamos un par de horas y después hablaremos.

Ron dormía, mientras yo veía la caja que me había dado Snape, removiendo los papeles y una sola fotografía de ellos, vi a un Severus Snape que no conocía, Hermione logró cambiarlo tanto y ella brillaba de felicidad a su lado, no sabía si lograría sacar eso de ella de nuevo.

¿Qué es eso? —me preguntó Ron despertando.

Snape, su testamento, se lo dejó todo a ella... no creo que le importé mucho todo lo que ha heredado si él ya no está, la dirección de la casa que compartieron juntos, propiedades que pasarán a ser de ella, fotografías, cartas... ¿cómo voy a verla a la cara Ron?, él me salvo la vida y yo... MALDITA SEA —grité tomándome el pelo con furia—, nos ayudó tanto, él dejo la espada en aquel lago, ni quiero recordar todo lo que nos ayudó, nunca voy a perdonarme lo mucho que lo odie. Voy a pagarle Ron... veré por Hermione hasta mi muerte como él lo hizo conmigo.

Harry... Hermione lo amaba, pero ¿cómo? —preguntó confundido, sabía que en el fondo él estaba herido con toda esa noticia.

No lo sé, ella nos contará cuando esté lista... ve por sus padres, supongo que con la dirección podrás estar aquí en cuestión de horas.

Vale, necesito un traslador.

Pídeselo a la profesora McGonagall, —mi amigo se fue y me fui a una habitación de la torre de Gryffindor donde estaba Hermione con Ginny, entré y mi novia estaba acostada en el sofá dormitando, cuando escuchó que entraba se incorporó.

Harry.

¿Cómo está? —pregunté acercándome de inmediato a ella.

No ha despertado, seguro que lo que le pasó y el cansancio la ha dejado así, aún no puedo creer todo lo que me has contado, no quisiera saber lo que está sintiendo ella al saber que no volverá a verlo —exclamó ella preocupada.

La vamos a apoyar, la profesora McGonagall me aviso que la gente está empezando a llegar, le pediré a un elfo que se quedé con ella y tú y yo iremos al funeral —volteé a ver a mi amiga que se movía inquieta entre sueños.

¿Y ella Harry?

Será muy fuerte para ella, no quiero verla en el funeral, suficiente tuvo al verlo morir.

Voy a ir, —Hermione había comenzado a levantarse, no sé qué tanto había escuchado de la conversación.

Estás débil Hermione, te hará mal, quédate a descansar. —Le pedí intentando que volviera a acostarse.

¡NO!, NADIE TIENE MÁS DERECHO A IR QUE YO, DILES A TODOS QUE IRÉ, QUE IRÁ LA SEÑORA SNAPE, NO ME IMPORTA QUE NO ME HAYA CASADO CON ÉL, DILES A TODOS QUE SU VIUDA ESTARÁ EN PRIMERA FILA... ¡DILES! —Me gritó con los ojos llenos de lágrimas, Ginny a pesar de ser una mujer fuerte también lloraba al ver a Hermione así— ¡QUE LES DIGAS! —sus labios temblaban, entonces me preocupe por la salud emocional de ella.

Sí Hermione, lo haré, Ginny ayúdala a prepararse, que tomé un baño e intenta que coma algo.

Sí, ven Hermione, vamos a que te bañes, —la condujo al baño y yo bajé a indicar aquello que se me ordenó: que la viuda de Severus Snape estaría presente, si había sido difícil explicarles lo de Snape, decirles que había iniciado una relación sentimental con una alumna, era… complicado.

Hermione

Cómo me hubiera gustado despertar y que todo fuera una pesadilla, pero no era así, y esta vez las cosas se quedarían tal cual, Ginny me condujo al baño y abrió la regadera, cerró la puerta y me desvestí entrando en ella, me quemaba la piel, como si fuera ácido y llegara a carcomerse mi alma, dejé que continuara el dolor, quizás así disminuya un poco el sufrimiento de haberlo perdido.

Estaba tomando una ducha en el baño de prefectos sumergida en la enorme bañera con agua caliente y espuma abundante, tenía mis ojos cerrados dejándome llevar por las esencias que me estaban llenando de tranquilidad, cuando unas manos rodearon mi cintura, esparciendo besos en mi espalda y mi cuello.

No te sentí entrar, —le dije doblando la cabeza para que siguiera besándome.

Te he repetido mil veces que debes aprender a mantener tus sentidos alertas, —respondió con presunción, a lo cual sonreí.

Pensé que Voldemort te iba a entretener más tiempo... hace dos semanas que te fuiste.

Sí... digamos que le soy más útil aquí por ahora, —me susurró recorriendo con sus dientes y su lengua mi cuello y detrás de mí oreja—, eche de menos esto.

Yo también.

Hace mucho que no estamos juntos, déjame amarte y disfrutarte esta noche —lo besé con pasión accediendo a sus peticiones, sus manos se dirigieron a mi zona y respondí de inmediato—,siempre tan preparada para recibirme,—en el momento en que me alzó de los glúteos me llenó por completo sentirlo dentro.

Me senté recordando todo lo que él me dio, tanto amor... como ella me lo prometió: él iba a amarme con toda el alma, abracé mis rodillas y me perdí una vez más, sin llorar, sin sentir, sólo perdida en mis recuerdos una vez más. Escuché que se abría la puerta y Ginny se acercaba.

Hermione... voy a ayudarte, —no le respondí y dejé que enjabonara mi cabello.

Mi amiga terminó de bañarme y salí al cuarto donde me esperaba un vestido negro hasta las rodillas, de manga larga y cuello redondo.

Es mío... pero te quedará bien —me puse ropa interior y medias negras con el vestido, zapatos planos negros y una túnica negra como él, terminaría vistiéndome como él—, Vamos... te maquillaré un poco.

No... Así déjalo, quiero verlo por favor, —le dije levantándome de la cama y dirigiéndome a la puerta.

Muy bien, entonces bajemos.

Bajé por las escaleras interminables y llegué al patio destrozado pero limpio, estaba decorado con flores blancas y negras, había demasiada gente alguna sentada y pasando a ver el féretro. Las sillas estaban acomodadas en dos grupos dejando un pasillo en medio para que la gente pasara y justo en frente estaba el ataúd, en la parte de arriba por medio de magia estaba su imagen grande, la volteé a ver y estaba ahí su piel blanca y su pelo negro largo, liso y suave, no grasiento como todos pensaban, me fijé en sus ojos negros pero eran unos que no volverían a verme, la imagen llevaba su mirada fría e inexpresiva, una que nunca iba dirigida a mí de esa forma, su vestimenta negra siempre le daba un toque elegante, imponente y seductor, sólo se le podía ver el principio de esa levita negra que adoraba.

La gente me miraba mientras llegaba al final del pasillo, tenía cada vez más cerca el féretro, quizá sólo pasos que me distanciaban de él y me detuve, no estaba preparada para verlo así, y sé que nunca iba a estar preparada para perderlo, me agarré del borde de una silla mientras mis ojos empezaban a humedecerse y el nudo en mi garganta me impedía respirar, mis piernas se paralizaron, mi cuerpo entero se tensó por completo.

Estoy contigo Hermione, lo haremos juntos, —me dijo Harry tomándome de la cintura para ayudarme a seguir.

No pude responderle, sólo continué el camino con la mirada hacia abajo. Estaba frente al féretro pero no quería verlo, sentí las manos de Harry dándome valor para lo que seguía y alcé la vista lentamente y el dolor corrió por mi pecho como un veneno sólo dándome de pesadillas y dolor.

Severus —fue lo único que pude articular antes de caer al piso sosteniéndome de los barrotes de plata que soportaba el féretro y llorando abiertamente mi peor perdida, eso no debía de haber pasado, y no tenía la fuerza para cambiar el destino, en esta ocasión cumpliría esa promesa aunque me rompiera.

Lo vi... ahí... sin vida y llevándose la mía con él.