CAPÍTULO 5
PERDÓNAME POR FAVOR
Hermione
Estaba despertando a la realidad, me encontraba acostada en una cama pequeña, abrí los ojos y vi una habitación blanca sin nada más que la cama, tenía mis brazos vendados y pude recordar todo lo que había pasado, todas las emociones de la noche anterior llegaron de pronto, ahora me encontraba calmada e insegura. Revisé la estancia sintiéndome cada momento más nerviosa, aquello no era San Mungo, debía ser un hospital muggle, había varias personas en la puerta, pude ver a Ron, a un médico, a mis padres, una enfermera y un enfermero, pero en ningún lado vi a Harry.
—Su segundo intento de suicidio fue ayer por la noche, cortándose las venas con una navaja —hablaba mi madre secándose las lágrimas y el doctor tomaba anotaciones de lo que ella decía—, se cortó el pelo dejándolo así, creímos que estaba bien, había accedido a salir con sus amigos y... no sé qué pasó.
—¿Algo la altero? ¿Alguna noticia? ¿Algo que le haya recordado la pérdida de su prometido?
—Pues no sé qué pasó a donde fueron, pero ella estando en casa no habla, no come, no sale de su cuarto y se la pasa viendo el anillo que él le dio.
—Muy bien —nadie podía percatarse que estaba despierta, y mi corazón comenzó a latir a mil por hora asustada—, necesitamos hablar con alguien que estuviera con ella en aquel lugar.
—Yo estaba ahí, no pasó nada, tomó un par de copas, bailó con un muchacho, estaba bien pero la noticia de la boda de un amigo la alteró.
—Hicieron bien en traerla aquí, no le devuelvan el anillo —miré mi mano y me levanté, hasta darme cuenta que mis manos parecían atadas a la cama.
—Hija, mi amor ya despertaste.
—¿Dónde estoy? —pregunté asustada.
—En el hospital Thompson hija, aquí van a ayudarte con tu problema, y cuando mejores podrás regresar a casa —me dijo mi madre con dulzura.
—¿Cómo que podré regresar? —observé el lugar y empecé a sospechar lo peor—, ¿es un psiquiátrico?
—Aquí vamos a ayudarla señorita Granger, le ayudaremos a superar la pérdida de su prometido y vera que…
—Mamá no puedes dejarme aquí... papá... ¿papá? Quiétenme esto de las manos, por favor, por favor, no lo hagan —supliqué llorando.
—Tranquila señorita, la ayudaremos —me dijo el médico.
—Me iré de aquí, saben que puedo irme —intenté aparecerme y no pude, observé a Ron y bajó la mirada avergonzado—, MALDITO SEAS RONALD QUITA EL HECHIZO, QUÍTAME EL HECHIZO, QUIERO APARECERME LEJOS DE AQUÍ.
—Hija por favor —busqué mi varita y no la encontré.
—¿QUIÉN TE CREES ESTÚPIDO? NO ERES MÁS QUE UN COMPLETO IDIOTA, DEVUÉLVEME MI VARITA, SOY MEJOR QUE TÚ Y TE ATREVES A QUITARME MI MAGIA, ¿DÓNDE ESTA HARRY?
—Está trabajando —me respondió Ron.
—Quiero verlo, él me sacará de aquí.
—No Hermione, nadie más que tus padres podrán sacarte de aquí —dijo el doctor en forma determinante.
—VOY A MATARTE RON, TE JURO QUE EN CUANTO RECUPERÉ MI VARITA TE MATARÉ —me arroje hacia él con coraje provocando que una de las tiras me abriera las heridas.
—Sédenla, —les dijo el médico y el enfermero me tomó de la cintura mientras la enfermera preparaba la jeringa.
—Mamá no me dejes aquí por favor, te lo suplico papá —sentí como me inyectaban en el antebrazo y me fui tranquilizando—. Harry... Severus ayúdame…
…
Estaba sentada en el jardín viendo el muro y moviendo continuamente mi mano, esperando que la magia saliera de mí de alguna forma, pero nada ocurría, no sabía si algo malo pasaba conmigo y el medicamento que me daban era demasiado y mi cuerpo estaba muy drogado para responder, maldije levantándome de ahí, en ese momento parecía tener un momento de lucidez y buscaba a toda costa escapar de ahí, tenía que aprovechar esos momentos antes de que las emociones terminaran por manejarme y volviera a caer en un trance.
No sé cómo mis padres pudieron hacerme esto, mi vida es un infierno es este lugar, maldita la hora en que pudieron entrar al baño, maldita la hora en que Ron me llevo a San Mungo, maldita la hora en que me trajeron aquí, maldita la hora en que no escapé al terminar la guerra.
—Granger, a enfermería —me avisó una de las enfermeras, Dorothy parecía ser el único ser humano en ese lugar, pero aun así no pude sonreírle.
Me levanté despacio y caminé hasta enfermería, ahí el médico general estaba frente a un computador, sólo alzó la vista y me vio para regresar a trabajar.
—Limpia sus heridas Dorothy.
La joven enfermera debía tener más de 50 años, tenía el cabello casi lleno de canas y unos ojos azules bondadosos, levantó la vista mientras quitaba las vendas y limpiaba con suavidad las heridas en mis muñecas.
—¿Me vas a decir cómo ocurrió esto Granger? —alcé la vista y lo vi con desprecio—, tal vez debamos adelantar la cita con el doctor Smith, tienes cinco meses con nosotros y jamás habíamos tenido un accidente como el tuyo.
Me quedé callada y voltee a ver la ventana.
—A tus padres no les hará gracia que volvieras a intentar suicidarte, ¿no te importa?
—Doctor —intervino la enfermera—, creo que será mejor que ese tema lo vea su psiquiatra, no usted.
—Limítate a curarla Dorothy —la reprendió levantándose y poniéndose frente a mí.
—He visto a tu madre llorar, ¿no quieres verlos? ¿Hablarles? ¿Qué pasará cuando vean lo que has hecho?
Sonreí cuando vi que la enfermera había terminado, entonces me levanté con arrogancia.
—Dígales que no importa cuánto tiempo me tome, lo volveré a hacer una y otra vez hasta que lo logre —le susurré con desprecio.
Ya no eran deseos desesperados, era una competencia, ellos queriendo regir mi vida, y yo buscando la manera de volver a tener el control de ésta.
…
Durante los cinco meses que llevaba encerrada ahí me había negado a recibirlos, y las pocas veces que me obligaron a estar frente a ellos no les dirigí la palabra, jamás había permitido que nadie me robara mi voluntad, y en esta ocasión ellos me metieron en una guerra contra mí misma, y no iba a ceder, la batalla perdida fue cuando le negaron los permisos a Harry, terminé por voltear la mesa donde estábamos hablando, ellos me habían quitado la única esperanza de salir, y era a través de él.
Era una tortura escuchar los gritos de las personas enfermas, convivir con ellas, en algún punto empecé a perder la cordura, también tenía ataques de ansiedad que terminaban conmigo, me sedaban casi todos los días, dejé de sentir, de pensar, de desear algo, era simplemente el hecho de subsistir, mientras la enfermera Dorothy se dedicaba a hablarme de sus mascotas o cepillarme el cabello, la enfermera Bertha se dedicaba a recordarme por qué razón estaba ahí, y esos enfrentamientos eran los únicos lapsos de cordura que me quedaban.
—A ver si dejas de hacer estupideces niña, suicidarse por un hombre, tremenda tontería, solo necesitas mano firme y aquí la tendrás —me amenazó cuando se iba de mi habitación, sonreí antes de que los sedantes surtieran efecto.
—Lo volveré a hacer y en su turno, cortaré mis venas de nuevo cuando este bajo su cuidado y todo el hospital no la bajara de inepta, maldita muggle —recibí dos cachetadas antes de caer inconsciente por el medicamento.
Harry Potter
La única ocasión en la que me permitieron ver a Hermione fue cuando recién la hospitalizaron, después intenté entrar pero no me dejaron verla, según me explicaron por órdenes de sus padres, a las semanas después de haber estudiado el lugar y de planearlo tantas veces, me aparecí en la sala donde tenían a los enfermos, oculto bajo la capa de invisibilidad pude ver el ambiente que rodeaba a Hermione, enfermos, gritos, peligro, me dio escalofrío y rabia, mi amiga tenía que convivir con personas que realmente habían perdido la razón, recorrí habitación por habitación sin dar con ella.
Entonces utilicé lo único que tenía a mi alcance, mi dinero y mi influencia, estudié el lugar, a cada doctor y cada enfermero del lugar, no sabía cuánto tiempo me tomaría, pero debía sacarla de ahí cuanto antes. Aun así no descartaba la posibilidad de convencer a sus padres u obtener la ayuda de Ron. Una tarde fui a su casa a tratar de razonar con ellos pero fue imposible.
—No pueden tenerla ahí señor Granger, no es un lugar para Hermione.
—Ahí podrán ayudarla, nosotros trabajamos y no podemos cuidarla de tiempo completo, además el doctor Smith es muy bueno, si mi hija coopera la tendremos aquí muy pronto. —Me dijo convencido de sí mismo.
—No es la forma de ayudarla, yo puedo dejar mi trabajo y cuidarla aquí en su casa mientras ustedes trabajan —les dije para que confiaran un poco en mí.
—Lamento decirlo de forma tan directa y sincera, —comenzó a decirme la señora Granger con cierto rencor en su voz—, pero no confiamos en ti, aquella noche dijiste que la dejáramos morir.
—¿Qué acaso no vieron su mirada? Pedía piedad señora Granger, suplicaba que la dejaran ir con el profesor Snape —les dije tratando de no exaltarme.
—Por eso está ahí para que la ayuden.
—¿Y por qué no me dejan visitarla?
—Porque tú le recuerdas a su profesor y necesita recuperarse, no haces otra cosa que solapar sus locuras, la podrás ver cuando salga ya recuperada.
—¿Entonces no van a sacarla?
—No.
—Yo la sacaré de ahí, no me importa volar en pedazos el psiquiátrico o hechizar a Ron, pero no permitiré que ustedes destruyan a Hermione, y cuando logre sacarla de ahí, les juro que no la volverán a ver —les dije desapareciéndome de ahí furioso, no bromeaba, no descansaría hasta lograrlo.
Fui a la Madriguera y esperaba a que apareciera Ron de una misión a donde lo habían mandado el departamento de aurores, mientras Ginny me hablaba y hablaba de la boda, que yo quería posponer a que saliera Hermione, cuando por fin apareció Ron.
—Harry —dijo sentándose en el sillón y lo fulminé con la mirada cuando vi que comenzaba a comerse un tazón lleno de galletas.
—No vine a hablar sino a exigirte que le quites el hechizo a Hermione para poder sacarla de ahí y remediar un poco la estupidez que cometiste al apoyar a sus padres y encerrarla en un lugar así —expuse en forma dura, llena de rencor.
—No lo haré Harry, la quiero mucho, es mi mejor amiga y no la quiero muerta, sino viva y feliz, si tengo que encerrarla para que la ayuden lo haré.
Cuando lo expuso de esa forma no pude evitar agarrarlo de la túnica y levantarlo, cómo era posible que él olvidara quién era Hermione.
—Eres un miserable Ron ¿has ido a verla? ¿Has visto con qué tipo de personas tiene que convivir?... la sedan idiota, está muerta en vida en aquel lugar —le grité apuntándole con la varita.
—Cálmate Harry —me pidió Ginny sosteniéndome del antebrazo.
—Si ella cooperara no la medicarían tanto.
—Lo amaba Ron, quieres que se recupere como si se le hubiera muerto su mascota favorita, no seas idiota, le quitaron todo lo que tenía.
—No la sacaré de ahí Harry y es mi última palabra.
—Muy bien, me largo entonces —tomé mi túnica y antes de irme lo aturdí—, Desmaius... un día de estos me uniré a los mortífagos y te patearé el trasero, y después atacaremos ese hospital.
…
Renuncié a mi trabajo para estudiar el lugar donde se encontraba Hermione, y empecé a idear un plan para sacarla de ahí, todo marchaba a la perfección pero Ginny estaba molesta de que hubiese renunciado y que le dedicara mucho tiempo a mi nuevo plan en vez de a ella y la boda, pues también apoyaba la idea de que ellos eran los únicos que podían ayudar a Hermione.
—Creo que deberíamos posponer lo de la boda Ginny, de aquí a que Hermione se recupera.
—Harry, ella es mi amiga y la quiero pero... por Dios renunciaste por su culpa, ya ni siquiera nos vemos... —y empezaron los reclamos mientras me concentraba en los planos del hospital—, deberíamos dejar que pase el tiempo y ver si se recupera... —y ahí estalló la bomba.
—Pero si está ahí por tu culpa Ginny, sino hubieras mencionado la boda ella estaría en su casa o aquí.
—Yo no le di la navaja —se defendió ofendida.
—Me voy Ginny, tengo cosas que hacer.
—¿Qué estás haciendo todo este tiempo? —no le había dicho lo de mi plan porque sería capaz de informárselo a su hermano.
—Nada.
—¿De dónde son esos planos?
—No te incumbe.
—¿Te enamoraste de ella? —volteé a verla y en verdad estaba enojada... pero yo más aún.
—¿De qué demonios estás hablándome Ginevra?
—De que desde que terminó la guerra tu mundo gira alrededor de ella y Ron me contó que él se separó de ustedes porque creyó que entre Hermione y tú...
—Ya basta —le dije callándola—, eso lo pensó por el horrocrux pero en cuanto él regresó con nosotros ella le aclaró que no había nada pero que amaba a alguien más y sabes qué creo, que todo esto es una venganza de Ron porque ella no pudo corresponderle.
—Harry yo te necesito.
—Y ella me necesita a mí también, Snape dio su vida por mí y yo le debo mucho, si tengo que sacrificar la mía porque ella este bien lo haré, sino puedes entender eso Ginny lo lamento mucho.
Obviamente Ginny se había sentido ofendida con mi decisión y asustada con que se quedara sin la boda soñada, y por primera vez eso a mí no me importaba, sino Hermione, sólo ella.
Hermione
Los meses pasaban cada día más lento, no sabía cuánto tiempo llevaba ahí, quizás medio año, pero cada día ahí sentía que perdía recuerdos.
Odiaba a medio mundo pero en especial odiaba a esa maldita enfermera, una vez se le cayó un lapicero sobre mi vientre y lo tome escondiéndolo debajo de la cama, cuando estuve sola y un poco consciente con mucho esfuerzo lo transforme en un cúter, realizar magia sin varita era muy difícil dadas mis condiciones pero lo había logrado, sabía que no iban a tardar en llegar, veía la sangre manchar las sábanas y observaba la puerta en forma ansiosa.
—Doctor Smith, enfermeros —gritó Dorothy, llegaron corriendo y se percataron de lo que sucedía.
—¿Cómo demonios pasó esto? —dijo el doctor.
—No lo sé, es la guardia de Bertha, —intentaron llevarme a cerrar las heridas pero me contuve tanto como pude, necesitaba verla a ella.
—Yo... doctor... vine a verla hace una hora y todo marchaba bien, no sé qué pasó —respondió nerviosa, y sonreí al ver cómo temblaba de las manos, de la misma manera que yo.
Me sedaron y desperté en una nueva habitación con la enfermera sentada en una silla y con mis manos sujetas, me moví inquieta enojada.
—¿Cómo lo hiciste?
—Le dije que lo haría en su turno y frente a usted, soy una bruja Bertha, muy pronto verá este hospital sucumbir bajo las llamas —le amenacé con odio—, y ante todo el personal usted me dejará el objeto con que lo haré.
—No juegues conmigo niña estúpida, —siseó dándome una cachetada—, te trasladamos a esta habitación con cámara las 24 horas del día, sabremos lo que haces día tarde y noche.
—En una inepta Bertha, lo volveré a hacer y frente a usted y la que va a terminar encerrada eres tú por loca... con todo lo que verás... miraras con terror lo que puedo llegar a hacer... y yo estaré muy pronto fuera de este lugar —le advertí gritándole intentando zafarme.
—Enfermeros —era lo único que podía hacer la muy incompetente, mantenerme drogada y debido a mi amenaza, casi siempre me ataba a la cama con una especie de cinturones, tanto en las manos como en los pies.
Y era verdad, la cámara estaba ahí y me grababa cada movimiento, obvio escucharon la conversación que tuve con la enfermera y en cada sesión que tenía con el psiquiatra mi reacción era la misma: el silencio.
…
Dorothy llenó la bañera y me ayudó a entrar ahí, sabía que eso no era otra cosa más que compasión, humanidad ante una mujer herida por la vida, no había necesidad de tener tanta empatía hacia una paciente, y sin embargo, ella la tenía. Me enjabonó la espalda y yo veía caer lentamente las gotas de agua al fondo.
—Yo misma reportaré a Bertha, no tenía por qué cortarte el pelo de esa manera —dijo molesta al ver el desorden que tenía en la cabeza.
—No importa —dije por fin.
Pude ver que ella sonreía cada vez que yo respondía algo.
—Eres una mujer muy bonita, no dudo que tu esposo te amara como dices.
Alcé la vista cuando escuché la forma en que había mencionado a Severus, al principio desconfié, no sabía si era alguna táctica del hospital para lograr sus fines.
—Uno no necesita casarse, te lo dice una vieja que sabe de cosas —susurró a mi oído—, y si lo que dices es verdad, que él te amaba, apuesto que no querría esto para ti, sino que buscaras otra opción, una opción justa que te haga feliz.
—No hay opciones Dorothy.
—Siempre las hay, siempre hay caminos Hermione, tal vez necesitas caminar por una vereda oscura para encontrarte a ti misma —me dijo señalándome la puerta.
Quizás ella no tenía mala intención, pero yo sólo veía caminos llenos de peligros.
—El camino que tengo está lleno de peligros Dorothy.
—¿Qué puede ser más peligroso que perder tu juventud y tu salud en este lugar? Tienes que salir Hermione.
Cuando lo dijo me apretó los hombros señalándome hacia la ventana, y sentía cómo la fuerza llegaba a través de mi piel, y nunca me había sentido tan asustada.
…
Cuando me llevó a descansar esa noche, vi a Harry aparecerse en la esquina de la habitación, alcé la vista hacia la cámara asustada, pero emocionada de por fin verlo.
—Hay cámaras —le susurré, subió la vista y les apuntó con la varita poniendo también un hechizo antimuggles a la habitación, se acercó a mí y me estrechó con mucha fuerza, mientras me desamarraba.
—No pude venir antes, estudié este maldito lugar por meses y cuando tenía todo listo te trasladaron, tus padres no reciben mis llamadas y no tengo permiso para visitarte.
—¿Hablaste con Ron? —le pregunté.
—Sí, pero se niega a hacerme caso, dice que estoy loco por querer ayudarte, Hermione debes fingir recuperarte es la única opción que tengo, una vez fuera de este lugar me importa un carajo el hechizo que te ponga Ron, tomaremos un avión a América, nadie nos encontrará te lo juro, y viviremos en otra parte solos tú y yo, nadie nos encontrará, te ayudaré en lo que me pidas.
—Y si te pido que me ayudes a morir ¿lo harías? —nunca le pediría eso pero quería saber qué opinaba realmente de esa locura.
—Le prometí a Snape que buscaría tu felicidad fuera cual fuera y si quieres irte con él yo te ayudaré, te tengo viva y mírate... lo haré Hermione.
—Gracias Harry —lo abracé con fuerza mientras me desahogaba—. Me siento tan sola aquí, estoy perdiendo la razón, esa maldita enfermera me odia, me golpea y me recuerda a Severus cada vez que puede, mis padres, Harry tienes que sacarme de aquí de alguna forma.
—Lo haré Herms te lo juro, ya compré un pequeño departamento en Chicago y nos iremos a vivir tú y yo ahí —me dijo ilusionado.
—¿Y Ginny? ¿Y tu trabajo de auror?
—Creo que he derrotado suficientes mortífagos, estoy harto de los magos oscuros, y Ginny... eso no importa ahora, seremos tú y yo...
—Gracias Harry... ya va para un año de la muerte de Severus ¿van a hacer algo?
—Claro, yo mismo lo estoy coordinando todo.
—Quiero ir —le pedí ilusionada.
—Lo sé, ya hable con tus padres pero me dijeron que el doctor no lo creerá prudente... pero iré en tu lugar, te lo prometo —me abrazó hasta que me fui quedando dormida—, lo siento... tengo que volver a amarrarte.
—No te preocupes —respondí antes de caer rendida, esa noche fue la primera que dormí tranquila porque sabía que esos brazos me protegerían de mis pesadillas, al menos por unas horas.
…
—Vinieron a verte tus padres, levántate —con jalones me levantó la maldita enfermera, estaba tan medicada que no tuve la fuerza de oponerme.
—Interesante ¿qué van a pensar de que usted me facilitó esa navaja Bertha? Y que me golpea todo el tiempo.
—¿Quién le va a creer a una loca? —me llevó a la sala donde me esperaba mis padres y Ron.
¿Qué demonios hace ese pelirrojo ahí?
—Hija —mis padres me abrazaron con efusividad y yo no pude hacer lo mismo, me alejé asqueada.
—¿Qué haces aquí Ron?
—Sé que estas molesta Hermione pero todo lo hago por tu bien.
—En unos días se va a cumplir un año de la muerte de Severus, quiero ir al primer aniversario luctuoso de su muerte mamá —les dije con decisión, todos se quedaron callados con mi aviso, porque no era petición.
—Lo siento hija pero no vas a ir —me sentenció mi papá.
—Tus papás tienen razón Herms, eso te hará retroceder lo poco que has avanzado aquí.
—¿Avanzado? Inyectarme cada ocho horas mientras soy golpeada ¿le llamas avanzar? Él no me hubiera hecho esto, así que cierra la maldita boca Ronald Weasley, soy la viuda ¿y no voy a ir? ¿Qué les pasa? —les dije enojada pero no gritándoles porque lo único que me ganaría sería una dosis de sedantes y la camisa de fuerza.
—NO ERES SU VIUDA, TÚ NUNCA TE CASASTE HERMIONE, GRACIAS A DIOS, NO TE CASASTE CON ÉL, ASIMÍLALO YA ¿QUIERES? —me dijo Ron gritándome.
—Lárgate Ronald.
—Por favor Ron espéranos en el auto —el zanahorio se levantó y se fue.
—¿Es su última palabra respecto al tema? —los dos asintieron.
—Lo siento hija pero si, es nuestra última palabra.
—Vale —había intentado tomar el camino más sano para mí pero no había resultado.
Perdóname Severus... lo intenté, te consta, respiré con profundidad.
—Mamá estoy perdiendo la cordura en este lugar, sé que no van a sacarme de aquí porque les he suplicado e implorado y sólo he obtenido negativas, quiero algo que me até a la realidad, tráeme algo mamá.
—El anillo no hija.
—No, no quiero el anillo, quiero el camafeo, el que me diste papá, por favor se los imploro, estoy volviéndome loca aquí, quiero algo que me recuerde quien soy —supliqué solicitando el único camino que me quedaba, el más oscuro, el más peligroso.
—Está bien hija, lo buscaré y te lo traeré la próxima semana.
—No... yo sé dónde está —esperé a que con la mirada me preguntaran—, llama a Harry por el celular, dile que se aparezca aquí, solo él sabe dónde está.
—Está bien —mi padre se levantó y llamó a mi amigo—, dijo que en tres minutos está aquí —nada en la vida se me hizo más largo que esos minutos, mi amigo entró serio al lugar y me abrazó con permiso de mis padres, en la mirada que me daba sabía que algo oculto había—, Hermione quiere pedirte algo.
—Lo que quieras Hermione, lo sabes.
—Ve al baño y aparécete en la casa que me compró Severus, en el cajón del lado derecho de la cama hay una caja negra tiene un camafeo, traérmelo, por favor.
—Muy bien, estaré aquí en menos de cinco minutos —dudó un poco pero hizo lo que le pedí, al poco tiempo llegó y mis padres de la nada quisieron hablar con los doctores.
—Los hechizaste —deduje y él asintió.
—Snape me pidió que escondiera el camafeo y nunca te lo entregara —me dio miedo que mi última esperanza fuera nada—, ¿qué es? —Dijo mostrándomelo—, se ve solo como un camafeo, dime que es, te lo daré sin importar la respuesta.
—¿Me lo prometes?
—Sí, te lo juro... así sea un horrocrux te lo daré.
—Es un giratiempos —él dudó y lo vio con seriedad y luego a mí, para terminar sonriéndome.
—Suerte, sálvalo —me dijo al oído poniéndome el camafeo en el cuello.
—Prometo solo ir a verlo a despedirme —le dije para garantizarle que no iría a modificar el futuro, solo necesitaba verlo una vez más... solo eso.
—Hagas lo que hagas suerte, ¿no vas a volver verdad?
—No puedo Harry, este ya no es mi lugar, ni en el mundo mágico ni en este— le dije señalando mis brazos con cicatrices y luego la estancia, él asintió limpiándose los ojos—, me amarran en las noches.
—Vendré a las diez en punto a ayudarte a salir de aquí.
—Gracias Harry.
…
Llegaron las diez de la noche me inyectaron para poder dormirme y Harry apareció de nuevo hechizando la cámara de seguridad y poniendo las protecciones para que nadie se acercara a la habitación, se acercó a la cama y me quito los cinturones de las manos y los pies con prisa.
—Bebe esto, contrarrestará los efectos del sedante —me desamarró y lo tomé inmediatamente sintiendo los estragos del sedante—, sólo tienes unos minutos de lucidez, después caerás dormida vale —asentí temblando.
—Dile a Ronald que sigo siendo más inteligente que él, el hechizo antiaparición no tiene el mismo efecto en viajes en el tiempo.
—Se lo diré —dijo sonriendo.
—Harry, dale esto a Dorothy —le pedí entregándole un pequeño broche que ella me ponía en el cabello cuando le correspondía cuidarme, lo hice con dolor y agradecimiento—, es la enfermera de más edad, sólo están ella y Bertha… después asegúrate de quemar este lugar.
—¡Hermione!
—No quiero que esta habitación sobreviva a lo que ellos me hicieron, contén el incendio, pero que no quede rastro de mi dolor en este tiempo —le pedí despidiéndome
Él se me quedó viendo y por fin comprendió, yo ya no tenía salvación, asintió bajando la vista.
—Bertha se va a morir cuando vea que no estoy... —pensé un instante en Dorothy y mi corazón se estrujó, sólo ella me dio las fuerzas en ese lugar infernal—, gracias Harry, en serio muchas gracias.
—Ve, no pierdas tiempo, sálvalo y si puedes se feliz —transforme el giratiempos con la varita de Harry y sentía los efectos de los sedantes, cambie las manijas a años y empecé a girarlo, sólo debía ir al inicio de la guerra.
Perdóname Severus.
No me di cuenta de las veces que lo hice pero cuando abrí los ojos ya no estaba con Harry.
Harry Potter
Ella desapareció, era como si efectivamente no hubiera rastro de ella, vi los cinturones que afianzaban con fuerza sus extremidades, los toqué y noté que aún estaban calientes por su cuerpo, estaba asustado igual que lo había estado ella. No pude irme de inmediato, ese lugar había sido el único testigo de tanto dolor e injusticia, y su gran verdugo de tanta soledad y sufrimiento.
Tomé aquel broche con una delicada flor color lila, me asomé por la ventana y vi aquella enfermera, debía ser ella, con sus ojos llenos de alegría a pesar de que los años habían pasado a lo largo de su vida, la mujer recibió unos papeles que le daba un enfermero y se fue cruzando el pasillo por el ala oeste.
Saqué la varita y no lo dudé, ese lugar fue el detonante para Hermione, Snape lo haría, él la hubiera salvado, la habría sacado, habría sacrificado su propia felicidad por la de ella, de la misma manera que lo había hecho yo.
Habría eliminado todo rastro del dolor de ella.
—Incendio.
Una pequeña llama se alojó en las sábanas, y en unos minutos abarcaba toda la cama, salí de la habitación con la capa puesta, y dejé el broche de la flor en el lugar donde había visto a esa enfermera por última vez, me giré cuando la vi sentarse de nuevo, giró su cuello una y otra vez relajándose, entonces vio el broche, lo tomó con extrañeza. Las alarmas se encendieron y todos los sistemas contra incendios se activaron, los enfermeros corrieron hacia la habitación de Hermione, excepto ella que estaba muerta de miedo, podía ver lo pálida que se había puesto.
Los enfermeros entraron, Dorothy se levantó acercándose lentamente, otra enfermera también entró a la habitación, el sistemas de incendio funcionó, habían podido controlar el fuego, sin embargo, toda la habitación se había perdido, no hubo sitio donde las llamas no lo hubieran cubierto. La enfermera salió pasmada.
—Las cámaras —pidió.
Todos se acercaron al computador, sólo para ver cómo en un momento la puerta se abrió y cerró, sin dejar rastro de lo que realmente había pasado ahí.
—Imposible —articuló un hombre.
—¿Dónde está la niña? —preguntó por fin la enfermera llamada Dorothy, temiendo la respuesta.
—No está, desapareció —respondió otro hombre más viejo.
—Ella… me lo juró, me dijo que quemaría el lugar, dijo que… desaparecería —susurró aterrada—, yo… cerré la habitación, yo…
No pude evitar sonreír al ver que de alguna manera ella pagaría todo el dolor que le había provocado a Hermione, Dorothy se alejó del grupo y se paró frente a la habitación incendiada, abrió su mano y observó el broche, y sonrió con una lágrima escapando de sus ojos.
