Anoréxica.
By: Pluma de Cristal.
Capitulo dos: Heridas.
Advertencia: Ooc en los personajes, es solo un aviso por si a caso, hace mucho que no veo la serie y esta no es la misma chica, ¿esta bien?, ella tiene problemas.
Estoy ardiendo, mirando alrededor, espera… ¿Esto es el Infierno?
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10…
-¡Te lo dije, Miriam!-chillo Bob desde abajo-¡No puedes irte!, ¡Helga estaba asustada!
-¡¿Y desde cuando te importa la niña?-cuestionó.
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-¡No!-grito Miriam desde abajo, dentro de la casa se escucho el sonido de una mano golpear contra la mejilla de alguien, y luego llanto y disculpas.
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El sudor corría por mi sien y descendía hasta mi cuello hasta perderse en el escote, la sensación de querer vomitar se apodero de mi, sonreí ante la normal, recurrente y familiar sensación.
Yo soy frágil, tanto que una palabra podría destruir todo aquello que a mí alrededor he construido.
Los gritos siguieron sonando en la casa entre cerré los ojos y fruncí el ceño; me acerque a la cómoda y tome un cigarrillo, el olor a los marlboro, me recibió y me hizo sentir mejor, lo encendí y le di una pitada, solté el humo y lo observe, sonriendo casi con añoranza.
-¡Helga!
Mire mi ropa, me encogí en hombros y salí por la puerta-con el cigarrillo en mano-tome mi campera ante la mirada sorprendida y horrorizada de mis progenitores-por que a eso no se le podía llamar padres-los observé.
La mejilla de Miriam estaba colorada, y tal vez mañana estaría púrpura o morado.
-¡Genial!-suspire sonriendo mientras le daba una pitada al cigarrillo-¡Ahora encima de que son unos padres de mierda, también son golpeadores, eh, Bob?
-Helga…
-Vuelvo a la noche.
-¿A que hora?
-Mujer-murmure mientras la observaba-rogá que vuelva.
Observe la obscuridad que ante mi se levantaba, cerré el puño y mire hacia ningún lugar.
-¿Helga?
Mierda.
-¿Hum?
Arnold me observo casi clínicamente.
-¿Te encuentras bien?
-Claro.
-¿Qué haces a esta hora a fuera?
Tantas preguntas hicieron aflorar a la niña dentro de mí por lo que solo pude gruñir un:
-Métete en tus asuntos, Cabeza de balón.-el muchacho en vez de ofenderse sonrío y río para luego musitar:
-¡Dios!, hace mucho que nadie me decía así.
-¿Arnold, eres masoquista?-el sonrío.
-No, no lo creo.
-Arnold, necesito estar sola.
-No has cambiado…absolutamente nada-comento mientras me miraba, tomando nota del cigarrillo para mirarme a los ojos.
Me reí de él, y lo observe mientras el reía conmigo.
-Dices muchas idioteces, Arnold.
-¿Por qué te empeñas en parecer perfecta?
Un vacío lleno mi pecho, y lo mire frunciendo el ceño.
-¿De que hablas, Arnoldo?-cuestioné.
-De nada-murmuro mientras me miraba-te acompaño a tu casa-propuso.
Negué con la cabeza.
-No voy a mi casa.
-Ven a comer a la mía.
-No.
Me dí la vuelta y me esfumé por la esquina.
Mire la figura de Helga desaparecer, sonreí para mi mismo pues en cuanto la vi en la escuela considere que ella haya cambiado tanto como para que se haya olvidado de mí.
A pesar de sus esfuerzos en ella hay vestigios de lo que fue aquella niña abusona, su forma de caminar, por ejemplo, a pesar de hacerlo con garbo hay algo en ella que grita: 'Aquí estoy yo, ¿quién se va a meter conmigo?'
Luego de que ella se marchará Phobe se quedo mal.
La mirada de Helga había cambiado, ya no mostraba ese dolor mezclado con añoranza y amor, sus ojos ya no tenían nada, estaban tan vacíos que asustaban, el dolor guardado le había ganado.
-¿Que sucede, pequeño?-pregunto el abuelo.
-Eleonor-canto mi abuela entrando en el vestíbulo.
-¿Quién es 'Eleonor'?
-¿Que sucede con la chica de una ceja ahora, Arnold?-inquirió el abuelo mirándome.
-Nada.
-¿Quién, Arnold?-murmuro su madre mirándole.
-¡Nadie!
La mirada de mi madre fue entre reprochante y expectativa me apresure a añadir:
-Una...amiga.
-Oh-me guiño el ojo y desaprecio con rumbo al comedor.
-¿En qué aprieto me metiste, abuelo?-exclame.
-Lo siento, amigote, no creí que te avergonzaba Pataki.
-¡No lo hace!
El anciano sonrío con sorna:-Eso pensé.
03:58 am.
La casa estaba extrañamente silenciosa y obscura; el miedo me atenazo la garganta- no por la furia de mis padres en mi contra si no por lo que ellos pudieron hacerse-tragué saliva y avancé hasta su habitación.
No había nadie.
-¡Mierda!
Miles de ideas cruzaron por mi cabeza.
¡Mierda! pensé desesperada ¡La mato!, o ¡Ella lo mato a él!
07:58 am.
Tragué saliva nuevamente y me sentí débil, no había dormido nada y el hambre fue voraz, baje casi sin pensar hasta la cocina; abrí prácticamente desenfrenada un paquete de papas fritas.
Lo comí y me fui hacia mi habitación, me deje caer en la cama me tapé, lloré, maldije y me dejé vencer.
Mi ultimo pensamiento fue:
'¿Qué habría hecho Olga?, a la mierda.'
'Mi alma estallará en mil pedazos.'
Tiritas de alambre-Holynaight(Naiara)
Gracias por sus reviews, realmente me hacen muy feliz, antes que nada quiero que entiendan que yo ni sé como va a terminar, tuve una idea-una loca idea- y la plasme, cual fue mi sorpresa al saber que mas de una persona habia pensado en un fic como este, espero no decepcionarlas.
Las saluda atentamente.
Frase de Autora:
'No hay nada, ¡Y escúchame bien!, nada, ¡Nada mas frío que tú!'
Pluma de Cristal.
