El despertador sonó en vano, hace rato que el niño estaba despierto, era estúpido poner la alarma un sábado. Además, él sabía que no dormiría lo suficiente. Se limitaría a estar tirado en la cama. Tenía la mirada perdida, pero su cabeza apuntaba hacia la foto sobre la mesita de luz. Habían tomado esa foto hace cuatro años. En ella salía Nightwing, abrazando del cuello a un malhumorado Robin y acariciando la cabeza de un aun más pequeño Tim. El hace una semana debutado Robin se levantó. Se acercó a su baño personal tratando de no mirarse al espejo, "igual siempre me veo terrible" pensaba. Después de vestido y tan arreglado como él podía estar, bajó las escaleras hacia donde su familia lo esperaba para desayunar.

-Buenos días mi amor-saludó su madre con cariño, las bolsas bajo los ojos de la mujer eran tan grandes como las de su hijo y su marido.

-Hola mamá, hola papá-respondió sentándose frente a ellos-buenos días.

-Buenos días tigre ¿cómo dormiste?-preguntó su padre.

-Bien-mintió igual que siempre, y el señor Drake lo sabía, pero esperaba que algún día su hijo se animara a hablar de sus problemas con ellos.

-¿Hoy irás con tus amigos también, mi amor?

-Si mamá, tenemos planes para hoy.

-A ver cuando los conocemos-dijo su padre en un tono que parecía una orden.

-En algún momento-respondió Tim pero en su interior pensó:¡JAMÁS! Sería demasiado horrible para todos decirle a sus padres que sus tardes después de la escuela y sus fines de semana los pasaba en el apartamento de un hombre soltero de veintitrés años. Y agregar "no papá, no hacemos nada sexual, solo entreno para convertirme en un vigilante nocturno" tampoco volvería menos turbia la situación.

Tim amaba a sus padres, pero no confiaba en que ellos entendieran lo importante que era eso para él. Desde los días en que escapaba por las noches para hacer sus trabajos de detective con Jason, nunca se le pasó por la cabeza ni por asomo decirles la verdad. Por eso fue tan extraño para ellos el impacto que hizo la muerte del hijo de Bruce Wayne en él, no sabían cuán preciado era ese adolescente con problemas de crecimiento para su hijo.

Fue cuando su depresión llegó a punto tal que pensar en golpear a Bruce Wayne con un bate de baseball pareció una buena idea, que sus padres empezaron a desayunar con él. Y eso lo hizo sentir terrible porque ellos trabajaban toda la noche y era injusto que tuvieran que levantarse temprano solo para ver que su hijo inútil no se había cortado los brazos o algo, era muy triste. Claro que había mejorado mucho desde que había empezado a entrenar hace seis meses. Había empezado a comer mejor para tener más energías. Había podido dar un buen uso a la hipervigilancia, lo que lo había vuelto menos irritable. Y en general, gracias a lo que había aprendido se sentía un poco menos vulnerable.

Tim se despidió de sus padres y se fue. Dick no saldría del trabajo hasta el mediodía, pero le había pedido que lo esperara fuera de la estación de policía de Gotham así que caminaría hasta allí.

A diferencia de casi todas las personas en su sano juicio, a Tim realmente le gustaba Gotham y disfrutaba pasear por las calles. Después del terremoto de hace dos años, muchos edificios estaban completamente destruidos y nadie se había esforzado en volver a levantarlos. Ahora los niños jugaban entre los escombros. Le gustaba imaginar las historias que esas calles habrían visto cuando la ciudad pasó a convertirse en Tierra de Nadie. Jason le había dicho que había sido impresionante y no lo dudaba, aunque todo en Gotham siempre era impresionante.

Tim pasó por el parque que se había convertido en la guarida de Poison Ivy. Desde que se había levantado la orden del gobierno, las autoridades habían intentado sacar a la señorita Isley, pero con apoyo del comisionado Gordon -unos cuantos sobornos- Bruce Wayne logró comprar el terreno municipal para ella. Nadie supo nunca por qué. Algunos especularon que el soltero más codiciado de Gotham tenía un amorío con la dama venenosa, otros decían que ella había irrumpido en su casa para forzarlo. Pero Tim sabía la verdad.

Un globo de agua fue lanzado hacia él desde los matorrales, a Tim no le costó esquivarlo. Esa era la razón por la que Batman le había dado una oportunidad a Ivy, ella se había redimido. Durante la Tierra de Nadie, ella había sido de gran ayuda y había empezado a vivir en esa selva con dos huérfanos con habilidades extrañas. Tim no estaba seguro de que quería decir Jason con eso, pero si sabía que había niños viviendo ahí; gustaban de hacer bromas a los transeúntes que pasaran cerca del parque y de ahuyentar a aquellos que intentaban quemar el bosque. Le hubiera gustado conocerlos. Y de hecho esperaba hacerlo algún día, quizás junto a Batman como Robin, pero aun faltaba tiempo para eso. De momento debía llegar a su encuentro.

La estación de la policía era uno de sus edificios favoritos de la ciudad. Era antiguo pero tenía una arquitectura bastante elegante en comparación del resto de los rascacielos insípidos de diseño conservador. Según su celular faltaba todavía una hora y quince minutos para que Dick saliera. Ojalá viviera más lejos, pensó.

Del edificio salió una señorita bastante baja, de cabello negro, piel morena y labios carnosos. La oficial Montoya lo miró con curiosidad, siempre había niños rondando por ahí con intención de denunciar a sus padres.

-¿Necesitas algo?-la oficial apoyó su mano sobre el hombro de Tim y le sonrió dulcemente.

-¿Eh? ¡No!-respondió entendiendo instantáneamente los pensamientos de la mujer- Yo... estaba esperando a alguien.

-Oh, ¿a quien?

-Al oficial Dick Grayson.

-¡Claro!-afirmó enérgicamente, se sentía un poco aliviada de no tener que lidiar con un niño metido en problemas. No porque se le hiciese molesto, sino que le daban mucha lástima-él está aquí ahora, lo llamaré si quieres.

-No se moleste, él está ocupado trabajando.

-No es molestia-era lo mínimo que podía hacer por él. La oficial Montoya volvió a pasar medio cuerpo a través de la puerta y llamo a Dick con un grito. Él salió y sonrió de forma nerviosa al ver a Tim. La mujer se retiró de la escena con una mirada satisfecha.

-Tim, llegaste temprano, ahora estoy ocupado-Grayson miraba para adentro con paranoia como si fuera a salir un monstruo del interior del edificio-¿puedes adelantarte por mi?-sacó su celular y empezó a escribir con prisa. Se escuchó a alguien gritándole desde el edificio, Tim intentó mirar para adentro pero el cuerpo de su mentor acaparaba la entrada a medio abrir, un mensaje llegó a su celular (el de Tim)-estaré ocupado un rato más, así que por favor ve a la dirección del mensaje-Dick dio un respingo al escuchar nuevamente su nombre en gritos-¡Me tengo que ir!-se despidió un poco asustado antes de volver a entrar.

Tim sacó el celular, la dirección figuraba a un par de calles, sonrió al reconocerla como el lugar donde se ubicaba la torre del reloj rota; otro de sus lugares favoritos.

La estación de policías era un desastre. Muchas personas se habían quejado, para variar, de las travesuras de los pequeños que vivían en el parque. Pero no era necesariamente un desastre por eso, las estación de policía de Gotham siempre era un desastre.

La razón entonces para nombrar a los niños que vivían en el parque central es que eran una de las preocupaciones más frecuentes (descontando el nivel de criminalidad) y por suposición, más fáciles de manejar. Pero no era así, y esa imagen hacía que el cuerpo de policía se viera incluso más deficiente.

A Dick esto lo traía sin cuidado. Era consciente de que de ser los hijos de cualquier otra persona hubieran pasado sus travesuras de largo, o quizás se hubieran quejado con su tutor; pero la gente no dejaba de buscar escusas para enviar a Poison Ivy de nuevo a Arkham. Su simple presencia infundía terror en los civiles pero eso no importaba. A los ojos de los vigilantes nocturnos, del comisionado Gordon y del mismo asilo, la señorita Isley se había recuperado y le había dado un rumbo diferente a su vida.

Claro que no era tan fácil asimilar que una poderosa metahumana anduviera dando vueltas por la ciudad sin vigilancia. Tanto para los civiles, como para los oficiles de la policía. Por eso siempre lo enviaban a él. Porque el hijo de Bruce Wayne era uno de los pocos oficiales de policía que empatizaba con la dama venenosa, ahora, madre de dos niños.

Dick Grayson encadenó su motocicleta a un poste y penetró la arboleda con mucho cuidado de no pisar nada, no fuera a ser que se enojaran con él. En la distancia se escucharon las risas picaras de una niña. El Robin original sonrió al recordar la época en la que él hacia eso, era lo mas parecido a las tácticas intimidatorias de Batman que había aprendido. No eran tan efectivo, pero ver como los criminales novatos se asustaban al escuchar sus risas entre las sombras era una sensación satisfactoria. La pequeña definitivamente iba en serio con eso de querer ser vigilante. A pesar de la presunta distracción, pudo escuchar el pie de Carrie refalar en una rama un par de metros a su izquierda. Puede que la niña tuviese entrenamiento militar pero definitivamente tendría que mejorar su sigilo.

-Robin, sal de ahí-el silencio se prolongó unos segundos antes de recibir una respuesta.

-¿Es cierto?-con solo oír la voz de la niña Dick definió el lugar exacto en donde estaba, la copa del árbol más alto en un radio de cuatro metros; y si, era a su izquierda.

-¿Que cosa?-preguntó haciéndose el desentendido.

-Ya sabes...-si, de hecho lo sabía-que Robin, el verdadero, Robin... ¿ha regresado?-la voz de Carrie sonaba ansiosa-dicen que derrotó a la banda del pingüino él sólo.

-¿Y que te hace pensar que yo sabría algo así?-a Dick le inquietaba un poco que esas niñas supieran su identidad secreta, no tanto por Carrie en realidad, pero aun así le preocupaba la falta de sutileza que él percibía en la pequeña. Aunque muy por el contrario de lo que la mayoría de la gente asumía, la aspirante a Robin era sumamente astuta, tanto así, que comprendió casi de manera inmediata las inquietudes que el oficial sentía con respecto a ella y decidió guardar silencio para darle un poco de confianza-No-respondió Dick resignado-hasta ahora, el niño que derrotó al pingüino es tan Robin como tú.

-Ya veo...-la decepción era audible en su tono-ella no estará feliz...

-Pero dile que tampoco tiene derecho a enojarse, él no está haciendo nada distinto de lo que ustedes.

La pequeña de siete años bajó del árbol, su fino y corto cabello rojo estaba lleno de hojas secas, sus cara pecosa manchada con tierra y su ropa gastada le quedaba pequeña, aunque seguro era del tamaño regular para una niña de su edad. Sacó un estuche de su bolsillo para poder ponerse los lentes que guardaba durante su entrenamiento.

-Pero tú apruebas lo que él hace ¿no?-la intuición de Carrie era casi divina, Batman la había descrito una vez como rápida, inteligente y valiente. Pero también había dicho que alguien con sus motivaciones nunca podría ser Robin y alejarla de la familia que la había adoptado y le había dado amor, no era la mejor de las decisiones. A pesar de haber sido rechazada, Carrie había acogido la identidad de Robin como propia; con una finalidad poco comprensible para Dick, Batman o Ivy.

-Él es distinto a ustedes-Tim tenía motivos tontos para hacer lo que hacia. Pero a diferencia de las niñas que andaban por ahí haciéndose llamar Robin él no dejaba que sus deseos nublaran su juicio o retorcieran su moralidad. Esa era una de las principales razones por las cuales le había dado el buen visto a Tim, él poseía la eficiencia que les faltaba a los demás aspirantes.

-¿Por que?-interrogó Carrie confundida-¿Por que es varón?

-No-Dick se cruzo de brazos, solía ponerse incomodo cuando Ivy hacía ese tipo de comentarios pero no dejaría que la niña le hiciera lo mismo- es porque él es mejor en el sigilo-la niña bufó de malas y frunció el ceño-¿Donde está tu mamá?-Sin siquiera mirarlo la pequeña avanzó entre la maleza, esperando a ser seguida.

A diferencia de con la hija de Selena, Dick podía sentir cierto amor fraternal hacía Carrie. Esa misma familiaridad y confianza eran lo que lo hacia sentir enternecido cada vez que hacía un capricho. Siempre había querido tener un hermano o hermana adorable. Cuando conoció a Jason esperaba poder tener una relación así con él, pero al igual que con Helena, la actitud pasivo-agresiva (mas tirando para la agresividad) que tenían ambos lo hacían sentir incomodo.

Carrie guió al oficial Grayson hasta el centro del parque, una zona despejada de arboles junto al invernadero en el que ellos pasaban las épocas frías. Su madre y su hermano adoptivos se encontraban sentados en el cesped desenredando cuidadosamente las finas raíces de unas extrañas flores purpuras-Mi amor, cuidado con las espinas-dijo Pamela al pequeño pelirrojo que movia los tallos con las manos desnudas.

-Esta bien mami, puedo hacerlo-el sonrió sin dejar de mirar los tallos por miedo a perder el hilo, a Dick le recordó la imagen de él y Alfred desenredando las luces de navidad.

La razón por la que Carrie no ayudaba en la mantención del Jardín pero el pequeño Colin sí, era la misma por la cual la niña no podía perfeccionar su sigilo: era impaciente. Por lo tanto, solía causar estragos en las plantas y más de una vez las había puesto en peligro por sus descuidos. Después de eso Ivy la castigaba severamente, mas nunca la lastimaba, cosa que le hubiera hecho a cualquier persona en la situación de su hija. Sabiendo eso, Dick no se atrevería a negar cuanto amaba Pamela a sus niños.

Carrie carraspeó llamando la atención de Colin y Ivy. Ambos la miraron, la mujer le sonrió con sensualidad y por su parte, el niño se limitó a sonrojarse y seguir con el cuerpo rigido su trabajo.

Colin tenía la misma edad de Carrie, y aunque el primero tenía pecas hasta en las uñas y la segunda era mas rellenita, eran bastante parecidos para no ser hermanos biológicos. Gracioso, considerando que compartían el mismo color de cabello, y facciones que su madre adoptiva. Claro que para Dick a esas alturas, eso ya se había convertido en un chiste recurrente citando a Ivy y a su propio padre adoptivo como adultos raros con la costumbre de adoptar niños que se les parecían. Pero el meollo del asunto y la diferencia mas remarcable entre ambos niños, era que si se podía comparar a Carrie con una combinación entre pastillas de menta y coca cola, Colin era el pobre desgraciado al que le metían eso en la mochila; un niño tímido, miedoso y llorón, que rara vez podía articular conversaciones normales con las personas. Le recordaba a Tim antes de empezar su entrenamiento.

-Oficial Grayson-Ivy se levantó con cuidado de no pisar nada, hizo un movimiento de manos y una de las lianas que colgaba de los arboles la levantó con delicadeza y la colocó frente a Dick-¿Que lo trae por aquí?.

-Lo de siempre-respondió Grayson encongiendose de hombros, Ivy rodó los ojos-la gente se queja por las travesuras de Carrie.

-Lo siento tanto oficial, no volverá a pasar-dijo mirando a su hija con severidad. Carrie trago secó. Como ya se había dicho Ivy no era capaz de poner un dedo sobre sus hijos, pero más de una vez Dick había visto como Pamela obligaba a su hija a desmalezar TODO el parque como castigo de sus travesuras.

-No la regañes, es solo una niña-pidió Dick tratando de mitigar las intenciones de Poison Ivy-tiene derecho a divertirse, no es su culpa que la gente sea estúpida y le guste denunciar-Ivy suspiró ablandando su expresión y su hijita sonrió aliviada.

-Bueno, supongo que me tengo que ir, le prometí a Babs y a Robin que nos encontraríamos al medio dia.

-Oh, vas a ver a la señorita Gordon-afirmó con un poco de repudio. Poison Ivy y Batgirl habían tenido sus encontronazos en el pasado, pero cualquiera que las conociera, podía saber del respeto y cariño que ambas se tenían. A Pamela le agradaba Dick, pero definitivamente no le agradaba para nada que Barbara y Dick hubieran continuado con el contacto no profesional después de todo el daño él le había hecho a ella.-Colin, mi amor-Pamela uso las lianas para levantar a su hijo que seguía entre las flores y dejarlo frente a la puerta del invernadero. Trae unas manzanas para el señor Grayson por favor.

-Si mami.

-No es justo, a mi solo me lenvantas con las lianas cuando me castigas-reprochó Carrie.

-Si te portaras bien consideraría hacerlo de otra forma jovencita.

Colin volvió con una canasta de manzanas bastante grande. Se la entregó a Dick con una sola mano, pero Dick apenas pudo sostenerla con las dos. Tendría que hacer malabares para llevarla en su moto, menos mal que era muy bueno en eso.

La guarida de la torre del reloj, parecía sacado de un comic cyberpunk. Entre los cables que colgaban del techo, las numerosas pantallas ubicadas cuidadosamente entre los mecanismos de relojería inactivos y y las paredes estaban decoradas con hermosos estantes de algarrobo llenos de libros; se daba una ambientación sobria y única al mismo tiempo. Era precioso. Hacia que Tim se sintiera incluso menos merecedor de estar allí. Una guarida digna de vigilantes.

Barbara Gordon era la que actualmente se encargaba de operar desde esas instalaciones bajo el seudónimo de Oracle. Dick le había pedido que le enseñara a Robin acerca de programación y hackeo. Fue una grata sorpresa para ella al ver que el niño era bastante habilidoso en lo que a su trabajo respectaba. Conocía lenguaje de programación de cierta complejidad y sabia como desplazarse bastante bien-Vaya, si eres tan bueno no sé que haces aquí.

Robin miró a Oracle con incredulidad y tomó una postura que sería fácilmente descrita como "de niño sabelotodo"-Señorita Gordon, todo esto yo las aprendí de foros de internet. Cualquier persona con una computadora podría saber estas cosas. Estoy aquí para aprender lo que una profesional como usted puede hacer-Tim tenía tono característico de un niño aclarándole a un adulto una obviedad. Esto le hubiera resultado tierno a Barbara, de no ser que lo que decía no tenia nada de inocente.

-Está bien, en ese caso pasemos al siguiente nivel ¿te parece?

Barbara sacó un libro de una estantería, pero antes de que pudierse lanzárselo a Tim, su celular sonó.

Barbara le abrió a Dick la puerta quien estaba apoyado de una forma que daba a recordar las sitcom de los ochenta, esas donde el chico sexy y musculoso con cerebro de burbuja trataban de ligarse a la protagonista. Ella siempre se quedaba con el chico bueno. Babs rió, porque Dick siempre iba en serio, por mas ridículo que se viera y lo dejó pasar.

Los libros y las explicaciones quedaron de lado y todo se volvió mas jovial y alegre. Ese era el "poder" de Dick Grayson, el poder de Robin: alivianar el ambiente, ser cálido y amado por los buenos y repudiado por los malhechores-palabra que Nightwing usaba a menudo-.

Tim dudaba poder algún día transmitir esa sensación de seguridad que transmitía su antecesor.

Eso se sumaba a su lista de inseguridades. Pero eso no importaba, porque de una manera u otra él seguía ahí.

Intentando llenar unos zapatos demasiado grandes porque si, porque su razón era estúpida, pero poniéndose selectivo cualquier razón para hacer lo que hacían era estúpida.

Arriesgar su vida era estúpido.

Pero seguiría ahí.

En la noche.

Solo.

Rodeándose de traficantes.

Perdiendo el control.

Siendo rescatado por una figura encapuchada demasiado pequeña ser de Batman.

Los rostros de los hombres fueron arañados y escuchó un crack venir de alguno de ellos, puede que un par de costillas rotas. La pequeña sombra se movía si siquiera tocar el piso, saltando de hombros a hombros. Desformandoles el rostro brutalmente.

Un recuerdo vino a la mente de Tim. Uno de esos que se guardaban en la clasificación de días en que la había cagado. Donde lo habían acorralado nuevamente, pero Jason estaba demasiado ocupado con su trabajo de Robin como para ser su guardaespaldas. Esa silueta encapuchada, la había visto también en ese entonces.

Un convoy se estacionó en el callejón en el que estaban los traficantes inconscientes y ambos vigilantes adolescentes, las potentes luces delanteras iluminaron aquella silueta. El piso siempre estaba húmedo en Gotham, a pesar de que no llovía como aquel día en que fue rescatado por...

-Robin...


Ok... eso fue mierda, pero no tenía ganas de detallar una pelea. Estuve semanas intentando decidir como acabar este capitulo, creo que elegí la opción mas viable. Me presento, soy Surya y este fic donde, si bien Tim es el protagonista, intenta darle lugar a todos los robin existentes en una historia que se da en una tierra completamente diferente. Una donde pasó No man´s land, Jason fue amigo de Tim antes de ser Robin y Tim tiene serios problemas de depresión entre otras cosas (al menos tiene baso).

En el capitulo anterior se nombrados unos cuantos Robins, que son los que pertenecen a historias alternas. Duke Thomas, Helena Wayne y Carry Kelly, para que vean que voy en serio. (o sería en serio de no ser que nombrar a todos los Robins de todas las historias alternas por mas pequeña que sea su aparición es imposible).

Gracias a los que me siguen, también agradecería criticas, aunque siendo sincera creo que me quedo bastante mal.

Nos leemos.