Near:

Nunca pensé que mi primera carta iba a ser dirigida a mi rival, al chico sin corazón, al niño robot que conocí desde pequeño. Siempre me cuestioné como hacías para mantener esa expresión en todo el día, por mi parte me hartaba verte así y me daban ganas de patearte pero siempre estaba Matt para impedir que cometiera mis actos impulsivos.

Sin embargo no siempre te odié, yo era el que competía contigo, el que siempre te golpeaba sin razón alguna, mentiría diciéndote que no lo disfrutaba pero aun así tú nunca te inmutaste, trataba de hacerte enojar pero nunca lo lograba más bien yo era el que resultaba enfadado y me encerraba en mi habitación a comer chocolates y maldecir miles de cosas.

Cuando Roger nos anunció sobre la muerte de L mi corazón se estrujó por completo pero traté de mantenerme sereno frente a ti no quería que vieras mi lado débil, estaba molesto cuando me dijeron que debíamos trabajar juntos para atrapar a Kira, me negué rotundamente a hacerlo porque siempre me había gustado ser independiente, cansado de todo le dije a Roger que dejaba el orfanato ya casí cumpliría los quince años y podía empezar a vivir mi vida como yo quisiera.

Esa noche esperé a que todos se durmieran, me coloqué mi chaqueta mis pequeñas botas agarré el bolso con las pocas pertenencias que tenía y salí de ahí. No te imaginas todo lo que tuve que pasar en las frías y desoladas calles, había vuelto a la vida que tenía antes de llegar a Wammy's, a veces dormía en bancas o habían buenas personas que me dejaban pasar la noche en su casa, tenía que soportar frío y hambre, los chocolates que llevaba conmigo no eran suficientes para mí, pasaron los años, empezaba a creer que haber dejado el orfanato había sido mala idea sólo por un capricho mío, hasta que por buena suerte o coincidencia no se como llamarlo, encontré a Rodd y sus hombres en un callejón torturando a un tipo, me escondí detrás de unos botes de basura pero un movimiento en falso hizo que estos cayeran.

Los tipos voltearon a verme, iban a atacarme cuando Rodd se los impidió, habló un par de cosas conmigo y llegó a la conclusión de que yo serviría de algo en su grupo, ahí fue cuando me uní a la mafia me enseñaron a usar un arma, me dieron ropa nueva, en resumen usaban mi intelecto para cometer sus crímenes.

Teníamos la libreta además también habíamos secuestrado a la hija del jefe de la policía japonesa, imaginé que tendrías alguna idea de que yo estaba involucrado en eso, quería demostrarte que yo tenía la Death Note en mis propias manos y así poder eliminarte de mi camino.

Cuando ocurrió la explosión en la bodega dónde me escondía con Rodd y sus hombres, logré escapar con heridas en el cuerpo y rostro, como pude logré curarme las lesiones por mi propia cuenta. Tuve que comprar un pequeño departamento, días después me enteré que tenías mi fotografía, debía recuperarla, por eso tuve que amenazar a Halle para que me llevara hacía tí, esa mujer, no puedo creer que siguiera trabajando contigo después de lo vulgar que resultó ser y por si te preguntas porque lo digo fue porque me ofreció "amablemente" quedarme a vivir en su baño diciendo que le agradaba y que no tendría problema en que me quedase ahí, no iba a caer tan fácil con ella.

Esa vez que llegué a la SPK me sentía nervioso, ¿Porqué? Talvez pensaba que tenías algo de rencor hacía mí después de todo lo que sucedió con respecto a tu equipo, al verte después de tanto tiempo y que no me dieras la cara me resultó muy molesto, intercambiamos información sobre Kira y me devolviste mi fotografía, mi corazón se estrujó cuando en la parte trasera leí "Dear Mello" al menos sabía que no estabas enfadado conmigo.

Cuando te apunté con mi arma estaba cegado por la ira, nunca me gustó ser el segundo en todo, pero a pesar de nuestras diferencias y por la interrupción de Halle jamás me hubiera atrevido a jalar el gatillo, cuando me dijiste que te disparara pude darme cuenta que todavía tenías confianza en mi, sabías que no me atrevería a hacerlo y por alguna extraña razón eso me hizo sentir bien.

Tiempo después logré darme cuenta de que eras bueno haciendo tu trabajo, así que decidí ayudarte en el caso, ¿recuerdas cuando llevé a Mogi a tu edificio?, ese había sido mi primer movimiento para que te dieras cuenta de mis verdaderas intenciones, también me vi forzado a comprar un departamento frente a la SPK ya que algunas veces te quedabas sólo, quería asegurarme de que nada malo pasará y debo admitirlo también quería protegerte.

Sabía que no podía seguir investigando al segundo L por mi propia cuenta así que tuve que contactar con Matt para que me ayudara, sinceramente no quería involucarlo en nada de esto, él merecía vivir su vida de otra manera, me sorprendió que a pesar de no habernos comunicado durante mucho tiempo él estuviera dispuesto a ayudarme, es un claro ejemplo de que un amigo siempre esta ahí para ti.

Cuando Halle me dijo sobre tu encuentro con Kira y que planeabas dejar que escribieran tu verdadero nombre en la libreta, sabía que no podía dejar que eso pasara, por eso planee el secuestro de Takada, quería evitar a toda costa que alguien más muriera, también para que te percataras de la existencia de la libreta falsa.

Sé que cuándo leas esta carta ya no estaré contigo, pero quiero que siempre tengas presente que a pesar de nuestras diferencias, pude darme cuenta que te tuve aprecio Nate, nunca quise aceptarlo por mi orgullo pero eso ya no importa, al menos moriré feliz de saber que esa admiración y simpatía eran mutuas, sé que eres digno de ser L y aunque yo no esté físicamente, estaré contigo en espíritu siempre te cuidaré, eres fuerte y podrás lograr las cosas por ti sólo.

No importa donde me encuentre estaré esperándote, nos volveremos a encontrar, pero no te apresures, vive tu vida haciendo lo que más te gusta.

"Gracias por todo, querido Nate"

―No quise leer tu carta hasta venir acá —acaricié el frío mármol en el cual habían unas letras grabadas "Mihael Keehl"― me es imposible creer que ya no estés más aquí, gracias por la carta, no sabes lo feliz que me hace saber que tenías afecto hacía mi, siempre fuiste alguién importante en mi vida desde que estábamos en el orfanato, a pesar de siempre competir conmigo eras el único que estaba al pendiente de mí ―varias lágrimas empezaron a recorrer mis mejillas, el viento se hacía cada vez más fuerte y el cielo comenzaba a nublarse.

A un lado de la tumba de Mello estaba la de Matt, dejé unas flores junto con sus goggles en ella, sonreí ladinamente al recordar a ese castaño tan carismático y que siempre andaba cuidandome de Mello. Él y Linda trataban que siempre saliera de mi habitación, debo admitir que fueron buenos momentos los que pasé con ellos.

―El caso Kira ha acabado ―susurré, agarrando el otro ramo de flores y lo dejé en la tumba de Mello― fue muy heroíco lo que ambos hicieron, gracias por todo chicos.

―Near, será mejor irnos, está a punto de llover ―apareció Halle detrás de mí con una sombrilla en mano.

―Lidner ¿Puedo preguntarte algo?

―Claro.

―¿Qué te dijo Mello antes de secuestrar a Takada? ―dije dándole la espalda estaba sentado frente a la tumba de Mello, mientras hablaba con Lidner veía fijamente las flores que recién había colocado.

―Él me llamó una noche antes, me dijo que no te diera la carta hasta que el caso acabará, también mencionó el gran aprecio que te tenía, pero sobre todo me pidió disculpas por todo lo que pasó en la SPK me refiero a la muerte de los de nuestro equipo y si te lo preguntas, él nunca mencionó nada sobre su plan ―bajó la mirada con algo de tristeza, era obvio que también sentía aprecio por Mello, por otro lado me sorprende que él le haya dicho eso― creí que iba a salir de esta.

―Ya veo ―fue lo único que logré articular― bien, será mejor irnos, se hace tarde ―me levanté con dificultad, me quité el rosario que cargaba en mi cuello y lo dejé junto al ramo acariciando por última vez el mármol, lancé un largo suspiro y me di la vuelta encontrando a Halle viéndome de una manera tierna, caminamos hasta la salida, ella me rodeó los hombros dándome un cálido abrazo realmente lo necesitaba.

Rester estaba esperándonos en el auto. Subimos a este, mientras nos dirigíamos al edificio iba viendo por la ventana, tenía mis ojos hinchados y estos ardían de tanto llorar nunca había dejado que nadie me viera así pero cuando sucedió lo de Mello no pude contenerme ahora no me importa si me ven o no llorando.

La suave brisa empezaba a golpear mi rostro, cerré mis ojos y disfrute ese momento, el trayecto era largo pero no me di cuenta porque quedé completamente dormido.

Rester me llevó a mi habitación, me acurruqué en la cama, agarré mi conejo de peluche y concilié otra vez el sueño.

Hay algo que no olvidaré de esa noche, y fue que a pesar de estar en un profundo sueño sentía que él estaba junto a mí, sabía que a partir de ahora él seria mi ángel y eso me hizo sentir protegido y feliz después de mucho tiempo.