Consecuencias
Capitulo 7
Luego de casi tres semanas trabajando en la cafetería, la vida de Izuku empieza a hacerse de una nueva rutina.
Despierta poco antes de las siete. Se ducha, viste ropa cómoda para ir al trabajo, prepara el desayuno y despierta a Mizuki a las siete y media. Acompaña a la pequeña a asearse, la viste y desayunan juntos. A veces conversan amenamente, otras, solo ven sus dibujos en la televisión.
A las ocho salen de casa, rumbo a la escuela. Dependiendo el día de la semana, les acompaña Hitoshi, lo que hace en extremo feliz a Mizuki. Ella imagina mil cosas en esa cabecita ceniza e Izuku intuye que una de esas, es verlos como una familia. Ya le ha oído en una oportunidad que les decía a unos compañeros que Hitoshi era su padre. Izuku siente que tiene un poco de culpa ahí, pues él también añoro durante toda su vida haber tenido una familia.
Todos sus compañeros la tenían.
Katsuki la tenía.
El camino les lleva a la escuela de Mizuki y se despide de ella dándole un beso en la frente. También le advierte que no debe usar su quirk cuando juegue con sus compañeros. Nunca esta demás hacerlo. Luego, continúa su ruta con Hitoshi. Conversa sobre sus días en sus respectivas labores. Izuku cree, que la familiaridad con la que andan, también les hace ver como una portada de pareja. Es más, no solo lo cree, las miradas curiosas que recibe de vez en cuando de alfas y omegas, le dan a entender eso. No es mal visto ver una pareja beta-omega, pero es raro, porque ellos no pueden marcarlos y sin marca, el omega sigue luciendo disponible para un alfa.
En la parada del bus, se despide de Hitoshi y él continua el trayecto a pie solo. Por lo general, va tarareando una canción o pensando en que hará de cenar. Cuando llega a la cafetería, suele entrar por la puerta principal y no por la de servicio, de esa forma, puede saludar a Yagi-san y ayudarle a acomodar las sillas. Puede que el mayor haya sido un gran héroe en su época, pero ahora, con unos años encima, Izuku siente que debe de apoyarle en todo lo posible.
Ambos omegas conversan mientras acomodan el mobiliario. No importa cuánto tiempo pase, Izuku nunca va a dejar de preguntar sobre su quirk. Una vez terminan, recién pasa a la sala de descanso, en donde además de tener un comedor y un pequeño sofá, también se encuentra el baño del personal y sus lockers.
Izuku ingresa sin tocar. Gracias a que debe dejar a Mizuki en la escuela, siempre es el primero en llegar y tiene el área solo para él
Ese día, termina siendo la excepción.
– Lo-lo siento – Gira el rostro avergonzado, rojo hasta las orejas. Kouta ha llegado antes, está a medio vestir, con la camisa abierta. – So-solo tomo mi ropa y voy a-a cambiarme al baño. –añade, caminando a su locker con el cuerpo de lado, obligándose a no ver al alfa.
– Cámbiate acá, ambos somos hombres.
Eso ya lo sé.
Kouta es diferente al resto de alfas. A veces demasiado, porque sí, ambos son hombres, pero todos saben que ese no es el género que rige las cosas en el mundo. Es decir, en ningún lado encuentras baños para hombres y mujeres, sino para alfas y omegas. Por lo que esa aclaración, no disminuye su incomodidad y continúa con la idea inicial de llegar a su locker y retirarse.
Empero, antes de lograr hacerlo, oye el ruido del locker de Kouta cerrarse.
Izuku se gira a verle.
– Puede que seas un omega, pero a mí me gustan las mujeres – Se encoje en hombros y se retira, dándole privacidad.
Tal parece que nunca va a terminar de sorprenderle la actitud del alfa. Tiene entendido que, a ellos, el sexo primario les viene igual, siempre y cuando sean omegas. "Hueco es hueco", había dicho una vez Katsuki, haciendo reír a sus compañeros de clase. Dejando de lado la manera vulgar en la que se había expresado, la frase guardaba sentido con el hecho de que tanto, alfas como omegas, solo se dejaban guiar por las feromonas que cada uno expiraba y no por aquello que tuvieran entre las piernas.
Da un gran suspiro, luego del desagradable recuerdo.
Termina de vestirse.
Siente un grato calor en el pecho de conocer a personas como Kouta, que le demuestran una vez más que los estereotipos de cada género se crean a base de la educación que reciben en casa.
E Izuku cree estar criando a Mizuki para que jamás se deje llevar por ellos.
Acomoda su delantal blanco y sale al gran salón de la cafetería. Yagi-san ya se encuentras tras la caja y Kouta atiende a las primeras personas de la mañana. Izuku ayuda con las siguientes personas en ingresar, aun si no son las mesas que le corresponden. El mesero beta llega no mucho después y se les une también. Al inicio no se llevaba bien con él, sin embargo, ahora la convivencia es llevadera. Se saludan y ya no hay malas caras cuando debe ausentarse por ir por su hija.
Asume que se debe a su amabilidad, ya que en dos ocasiones, dejo caer unas tazas e Izuku le ayudó a limpiar.
Oye la campanita de la barra, señal de que el pedido de una mesa ya está listo. Revisa la orden, verificando que sea suya antes de llevarla a al cliente.
Por un segundo, sus orbes se desvían hacia la ventana, luego, vuelven a su tarea. No debe preocuparse, Katsuki esta cumplido su palabra y Red riot le sigue en esa ausencia. En todo caso, sin algo sucediera, All Might está ahí, de su lado.
Y él no va a dejar que nada malo me pase.
Eso le calma.
Continúa con su rutina. Toma la orden de los clientes, la deja en la barra, la recoge cuando están listas, entrega, pide la cuenta y limpia la mesa. Se repite en una acción mecánica que parece entrar en un bucle interminable.
Va y viene. Se detiene y habla con Kouta, devuelve saludos de comensales asiduos al local. A diferencia del restaurante en donde trabajaba, aunque muchos alfas ahí le han soltado sus feromonas, ninguno ha intentado cortejarle, mucho menos insinuarle cosas. Es bastante agradable.
Por momento, envía mensajes con Hitoshi. Conversan, bromean, comentan como va su día. Un día normal, como cualquier otro.
Una mesa le llama, desean la cuenta para retirarse.
– Yagi-san, la mesa tres quiere la…– pero el omega mayor no le mira. Ni siquiera parece haberse dado cuenta de que le han hablado. Tiene la vista fija en el televisor.
Izuku se gira a ver la pantalla. Están transmitiendo un ataque en el centro empresarial de la ciudad. Los dos héroes que ha estado desean lo más lejos posible, pelean contra un villano de apariencia lúgubre. Piel pálida, cabello blanco, ojeras muy marcadas debajo de esos ojos sin vida. Su quirk, es casi tan espantoso como su apariencia: Puede alargar sus huesos por sobre su piel e incluso, desprenderlos de su cuerpo y usarlos como armas.
Es terrorífico.
Ve como el héroe pelirrojo lucha cuerpo a cuerpo. Se le hace fácil, gracias a su quirk de endurecimiento difícilmente llegan a dañarle. Por el contrario, Katsuki se ve cansado. Los enfoques que le hacen de cerca dejan verlo con una apariencia enfermiza. La piel no luce vivas, sus ojos hundidos. Respira con los labios entornados, muy agitado. Su cuerpo encorvado a causa del peso de las granadas en cada brazo.
Izuku siente un espasmo a lo largo de su cuerpo.
Ese, no es el Katsuki que vio días atrás.
Aun así, el héroe lucha, se enfrenta feroz sin medir el peligro. Red Riot se interpone en su camino cada tanto, queriendo captar la atención del villano. Le bloquea la vista cada que los ojos del albino se posan en el cenizo. Eso no le detiene, es más que obvio que ese villano a hallado el punto débil del duo, en Katsuki.
– ¡Vamos Ground Zero! ¿Es eso todo lo que tienes?
Los vellos se le erizan a Izuku al oír la voz tétrica del hombre. Una corazonada hace aparición y rápidamente, toma fuerza dentro de él. Oprime el delantal entre sus manos, queriendo esfumar ese pensamiento, mas no lo logra. Sino que, por el contrario, a cada explosión, se instala con mayor firmeza
Katsuki no va a salir bien parado de esa.
Katsuki no va a salir bien parado de esa.
Katsuki no va a salir bien parado de esa.
Él mejor que nadie, sabe que el alfa no ha sido una buena persona. Ha sido cruel, egoísta, todo un brabucón y, aun así, no quiere verle morir en vivo.
Que nada malo le pase.
Lo ve esforzarse. Saltar a la batalla cuando está en evidente desventaja. Cada que cae de pie, el cuerpo se le balancea en busca de equilibrio. Tarda preciados segundos estabilizar su mirada también, parece mareado.
Izuku se siente igual. Le falla la respiración, casi como si fuera él quien está agotado por la lucha y debe desatar su collar de omega para respirar mejor.
– ¿Te encuentras bien? – pregunta Kouta, preocupado. Libera feromonas de manera inconsciente, intentando tranquilizarle tal cual lo hizo en una ocasión anterior.
Izuku no encuentra aquella paz nuevamente, ni siquiera percibe el aroma como agradable. Le empuja suave, buscando alejar el aroma que no hace más que marearle más. Los orbes vuelven a la pantalla, ignorando por completo las preguntas que le hace el alfa.
La cámara se centra en Katsuki. Quien está de pie e intenta crear explosiones sin ningún éxito. El alfa mira sus manos, el rostro sorprendido le delata. Se ha quedado sin fuerzas para activar su quirk. Con todo en contra, se lanza a atacar al villano nuevamente. Este le hace volar unos metros atrás. Queda tendido en los escombros.
A Izuku se hiela la piel.
Katsuki hace un esfuerzo por ponerse en pie. Apoya los brazos, planta sus rosillas. Se encuentra agotado, totalmente abatido. Tarda en erguir su cuerpo y cuando finalmente lo logra, sucede lo inesperado.
Una daga de hueso le atraviesa el abdomen por la espalda.
Katsuki de rodillas al suelo. Kirishima usa su cuerpo de escudo, cubriéndole del mar de lanzas que se aproximan, en tanto el resto de sus compañeros corren a auxiliarle.
– ¡Groundzero ha caído! – grita el reportero conmocionado– ¡Grounzero ha sido alcanzado por un ataque del villano!
La toma se corta.
El silencio, es casi palpable en el ambiente.
Izuku ve como sus manos empiezan a temblar sin control.
…
Cuatro horas antes del ataque.
…
– AH – despierta agitado.
Katsuki ve su habitación cubierta por el manto de la noche. El reloj marca las tres de la mañana.
Pasa las manos por su rostro, secando el sudor que le cubre como un manto fino. Las pesadillas que por un momento habían cesado, ahora han retornado con mayor fuerza. Ya no se trataba solo del recuerdo del accidente con Deku. Ahora eran villanos atacándole, asesinando al omega frente a sus ojos, llevándose a su hija de su lado. Haciéndole aquello a ella.
Se pone de pie de un golpe. Sale corriendo hacia el baño, con el vómito a punto de vencerle.
Las imágenes que muestran sus sueños, son escenas verdaderamente grotescas. Le llenan de ira al verse incapaz de hacer nada por salvarles. Le causan nauseas al recordar que él estuvo en el lugar del abusador.
Deja caer su cuerpo hacia atrás, sentado en el piso del baño, frente al inodoro. No pretende volver a la cama, le ha agarrado cierta aversión a las pesadillas que guarda su almohada. Prefiere quedarse ahí, apoyando su espalda en el muro tras él y dejarse llevar por pequeños lapsos de sueño. Iteraciones de diez a quince minutos, buscando no alcanzar la fase Rem y con ello, las pesadillas.
Katsuki no se considera creyente del gran poder que se les atribuye a las feromonas. Para él, ellas no sobrepasan el ámbito sexual y quizás, solo poseen mayor inferencia cuando de una marca se trata. No en vano, nunca se ha sentido fuertemente atado a ellas, que es la razón por la cual ha permanecido firme en su camino al éxito. Por ello, le parece estúpido que ahora todas sus creencias se vengan abajo por no lograr manejar la ausencia de las feromonas tanto del omega, como el tenue aroma de su hija.
No es solo su mente sumida en la fatiga y resaca por ausencia de sueño la única molestia, todo su organismo está en caos. No tiene hambre y si come, es únicamente porque debe hacerlo. Su cuerpo está agotado aun si no ha luchado con villanos en una semana. Los músculos engarrotados, con calambres constantes.
Todo es una jodida mierda.
– Ah – despierta nuevamente agitado, esta vez, es el timbre del despertador lo que le ha sorprendido.
Camina con una lentitud impropia de él hasta el velador de su habitación. Apaga el despertador y se sumerge en la rutina que ha mantenido su vida por los últimos años y que los últimos días, ve como una tarea mecaniza, esclavizante.
Ducha, desayuno, vestirse, ir a la agencia.
Ducha, desayuno, vestirse, ir a la agencia.
Ducha, desayuno, vestirse, ir a la agencia.
Quiere descansar. Quisiera unos días libres, pero ¿Qué clase de héroe seria si no puede sobrellevar aquella molestia?
Un héroe es fuerte. Un alfa lo es aún más.
Así que se obliga a seguir, importándole un carajo que tan maltrecho se sienta. Entiende que lo único que necesita su cuerpo en ese instante, es a su hija cerca. A Izuku también. Mas ha prometido mantener distancia de ellos y un alfa siempre cumple su palabra, nunca se retracta. No volverá acercarse a menas que sea Deku quien se lo permita.
Lo cual ve imposible.
Ha vuelto a actuar como un "cavernícola" –según palabras de Kirihsima –, con la diferencia de que ahora no hay vuelta atrás. No le ha dicho a su amigo lo que ha prometido y por ello, no ha dejado de insistir la semana entera, que vaya a disculparse nuevamente. Ochako ha sido otra molestia, pues anda atenta a todo y no paso por desapercibido esa nueva conversación, exigiendo también, que retomara las disculpas. Incluso se ofreció a llevarle recados al omega, si es que él así lo quería.
– Nosotros vivimos enamorados del amor, no hay forma que se niegue si muestras verdadero interés.
Eso no funcionaba con Deku.
Arriba a la agencia con desgano. Lo primero en toparse, es el cúmulo de informes sobre su escritorio. Seguramente, con corrección que cara redonda ha dejado marcadas con su estúpido lapicero escarchado color rosa y que huele a fresas. Lo segundo que capta su atención, es su porta lapiceros diez centímetros más a la derecha, lo cual indica que alguien ha cogido sus cosas y está muy irritable como para que alguien coja sus cosas.
Respira profundo, conteniéndose.
– Bakugou-kun– le llama Uraraka, con más folders entre sus brazos, y él ya sabe que le va a pedir que los corrija. Sin embargo, la expresión de la chica gravedad cambia cuando le ve. – ¿Te encuentras bien? Te ves muy pálido – su instinto de omega, le lleva a desprender feromonas dulces de manera inconsciente.
Al igual que los alfas, los omegas también pueden sentir el malestar de ellos e, instintivamente, buscar reconfortarles. Sin embargo, a Katsuki las malas noches le trae con las emociones a flor de piel y las feromonas de Ochako en lugar de reconfortarle, le exasperan. Le saben tan empalagosas, asquerosas y nauseabundas.
– ¡¿QUE MIERDA HACES?! ¡¿GUÁRDATE TUS PUTAS FEROMONAS PARA OTRA PERSONA?!
– ¡Bro, Calmate! ¡No lo hace a propósito!
Kirishima se interpone entre ambos. Su quirk se activa de inmediato al ver que el otro alfa alza una mano chispeante. Mas no hace nada. Katsuki se queda inmóvil de pronto. Ve a Ochako, una pequeña omega que, incluso habiéndose convertido en heroína, se resguardaba tras Eijiro. Los enormes ojos de avellana le observan llorosos, su gesto es de inquietud y temor. Luce igual a Deku.
Pequeña mierda miedosa.
Gruñe fiero, baja la mano y sale de ahí con dirección a los vestidores.
Iba a volverse loco como siguiera así. Era un héroe. Un puto héroe que estuvo a punto de atacar otro en su propia agencia. Se había librado de la denuncia de Deku, pero sabía que, de generar una explosión contra otro héroe, el bastardo de Todoroki le suspendería. Peor aún, con la sociedad falsamente sensible hacia los omegas, si ese ataque hubiera llegado a Uraraka, podría hasta perder su licencia.
Durante años ha luchado por controlar esa ira explosiva. Primero en la academia, luego cuando obtuvo su licencia, en las misiones y ahora, tenía la razón más importante para hacerlo, una hija. Ahora es padre y aunque al inicio ha tomado ese título porque, en fin, no tenia de otra y el instinto se lo pedía. Los últimos días, su mente a rumiado la idea con lentitud, asentado ese título con fuerza. Ahora es padre y debe comportarse como tal, ser un buen ejemplo para ella es un inicio.
Mira la palma de su mano
Sonríe.
Mismo quirk.
La sonrisa crece.
¿Así de orgullosa se habría sentido su vieja cuando le hacía mostrar su quirk a sus amistades?
Ese quirk solo podría pertenecerle a un alfa, Katsuki.
Retorna a su puesto, con el ánimo más ligero.
– Aun no ha llegado suficiente información, pero el villano está ocasionando muchos estragos.
– Voy yo. – se apunta a la misión a la que no ha sido asignado.
No espera siquiera que le confirmen cuando se encamina de regreso a los vestidores por sus granadas.
– No – mantiene firme Shoto – Red riot, Uraravity, Ingenium y Chargebolt, vayan ustedes. Necestio que…
– Dije que voy yo. – gruñe agrio.
– Y te digo que no – vuelve a refutarle – Tus condiciones no son las mejores últimamente, Bakugo.
– ¡Que mierda va a hacer Uraraka y Pikachu ahí! ¿Hacer flotar piedritas? ¿Impactrueno? – Bufa desde el marco de la puerta y retoma su rumbo – Te digo que voy y lo hare así no quieras.
Shoto suspira.
Bakugou pudo haberse graduado con las mejores notas, pero su carácter es un verdadero dolor de cabeza. Si hasta ahora no lo ha echado, es porque el dueño de la agencia, sigue siendo su padre. Endearvor solo quiere a los mejores trabajando bajo su nombre.
Masajea el puente de su nariz y se dirige a los héroes convocados para la misión.
– Vigílenlo.
…
Katsuki se ha enterado de los por menores de camino a la escena del ataque y la situación no pinta como se la explicaron. Al villano le acompañan su sequito de seguidores y si bien, Uraravity, Ingenium y Chargebolt se están haciendo cargo de los extras, el principal es más fuerte de lo que esperaban.
El hombre tiene un quirk de alargamiento de huesos, puede expulsarlos fuera de su cuerpo sin dañarse la piel y los usa como lanzas y dagas contra sus atacantes. Sumando a eso, es un omega y su aroma es tan potente que derriba los escudos que le proveen los supresores. Al igual que los quirks, las feromonas también pueden entrenarse llegando expandirse a niveles que resultan asfixiantes.
Kirishima puede tolerarlo, pero él, que su cuerpo añora unas feromonas en específico, no. Katsuki tiene dificultades para respirar propias del agotamiento físico por no dormir, además, de que esas feromonas le presionan el cuello ahogándole.
Los alfas no se rinden nunca, Katsuki.
No refuta las palabras de su madre, Katsuki se entrega a la batalla menospreciando sus síntomas. Saca energías de donde puede y se lanza sobre el villano. Esquiva con perfección sus ataques, la adrenalina corriendo por sus venas parece avivarle el cuerpo. Corre, salta, vuela por los aires, crea explosiones. Su ritmo de pelea se mantiene en lo usual y entonces, se presenta la primera dificultad: Las granadas pesan demasiado.
Le resta importancia.
Él continua con la misión avivado por las frases estúpidas que le lanza el villano.
La segunda dificultad se presenta: sus manos no sudan.
Y sin sudor, no hay nitroglicerina. No hay explosiones, no hay nada.
El hecho le toma tan sorpresivamente, que el villano le toma ventaja. Una larga lanza golpea contra su rostro, haciéndole volar muchos metros a la izquierda.
– ¿Es todo lo que tienes, Ground Zero? Uraravity me hubiera dado mejor pelea. – comenta burlón, acercándose al héroe caído.
Kirishima se interpone rápidamente, busca enfrentarse cuerpo a cuerpo y el villano le huye, pues sin sus lanzas de huesos, su cuerpo es bastante lento.
Katsuki se repone con lentitud de entre los escombros. Observa sus manos, frustrado. Intenta crear fricción entre ellas, pero no aparece ni una sola gota de sudor. Las presiona, calienta contra su cuerpo, frota su rostro y finalmente, luego de unos largos minutos, logra hacerlas chispear.
Sonríe ladino, creyéndose listo nuevamente.
Corre a la batalla tentado a dejar sus granadas de lado. Son demasiado pesadas y le vuelven lento, sin embargo, le ayudan con la falta de nitroglicerina en ese momento.
Ni modo.
Continúa luchando, con el cansancio cada vez más notorio. Los labios entreabiertos, buscando oxigenarle y el cuerpo que se balancea por el peso excesivo en ambos brazos. Ejiro lucha a su lado, murmura cosas muy bajito.
Retírate.
Yo puedo solo.
Ve con Uraraka.
Pero Katsuki es un alfa terco y no solo desobedece sus palabras, sino que se enfurece de que otro alfa intente protegerle. Lucha con mayor vehemencia. Se lanza al ataque cuerpo a cuerpo, buscando explotar ambas granadas contra su tórax y terminar con eso rápido. Pero entonces, la fuerza le falla, no levanta las granadas a tiempo. Una estaca sale del cuerpo del villano adentrándose en su brazo y antes de ser fulminado con el ataque, el cuerpo duro de Eijiro golpea contra el suyo, recibiendo todo el ataque.
Katsuki sale rodando por los escombros nuevamente. Nunca ha sentido dolor durante sus batallas, pero esta vez siente todo su cuerpo adolorido por el golpe de Eijiro.
– ¡Vamos Ground Zero! ¿Es eso todo lo que tienes?
Se yergue agitado. Las feromonas parecen asfixiarle cada vez con mayor intensidad. El sudor gotea por su frente, su brazo sangra.
Los alfas no se rinden nunca, Katsuki.
Cae en cuenta de que, si quiere luchar bien, debe aligerar su peso y esas granadas son una desventaja en ese momento. Sus manos ya poseen sudor suficiente para crear explosiones.
Deja caer las pesadas granadas a cada lado de su cuerpo.
– ¡Bakugou! – vocifera el otro heroe al verle correr desarmado hacia el villano.
Están en puntos opuesto y Eijiro no llega a tiempo a defender a su amigo. Katsuki recibe un fuerte golpe del brazo del villano, al cual le ha creado una armadura de hueso. Katsuki ruedo unos metros lejos, tendido en el suelo.
Cansado, agitado e incapaz de hacerle frente a las feromonas, tarda en reponerse. Observa acostado la escena opuesta a su batalla. Los escombros de un edificio caído. Los policías queriendo mover muros destruidos en busca de víctimas. Ve a Ochako elevar con su quirk un gran bloque de concreto, de abajo, saca a una niña en brazos y se la entrega a su padre. La pequeña tiene el rostro ensangrentado y su padre luce aún peor, sin embargo, le sonríe buscando calmarla.
A Katsuki solo se le viene el rostro de su hija y Deku a la mente.
Con una mierda.
Si algo le sucedía ¿Que carajos pasaría con ellos?
Entiende que ahora mismo no es de gran ayuda para ese par, que ni siquiera le quieren cerca, pero eso no definía que a futuro seguiría siendo así. Mizuki llegaría a quererlo, él se haría cargo de ella, seria él padre que necesita y la llevaría a la escuela de camino al trabajo. La protegería. A ella y a Deku.
Deku.
Las cosas podrían mejorar con él.
Solo necesitaba tiempo.
Así como también, detener el sangrado en su brazo y ponerse a salvo.
Se reincorpora cansado.
Todo tuyo, Kirishima.
Hasta el héroe más fiero, sabe cuándo retirarse.
– ¡CUIDADO! – oye la advertencia de Eijiro tras suyo.
Todo sucede muy rápido. En una fracción de segundos. Su cuerpo de rodillas intentando ponerse en pie, el grito de Kirihsima tras él, el rostro desencajado de Ochako que le mira en frente.
Y la gran lanza blanca que lo atraviesa.
Baja la mirada, toca el objeto de hueso con ambas manos, incrédulo de que este ahí. No dolor, pero si una sensación de frío recorriéndole. Unas manos le alzan el rostro, Ochako le mira llorando, vocalizando palabras inaudibles. Otra mano golpea su mejilla, es Denki. Katsuki quiere estallarle el rostro por osar golpearle, por meterse con Deku, mas no lo hace. Está cansado.
Con sueño.
Y muy cansado.
Entiende en ese instante, que el frío y el cansancio solo son el preludio a lo que viene. Se está muriendo e intenta resistirse, empero su vista le falla.
Todo es borroso.
Y se da cuenta, que es más fácil dejarse llevar por el sueño, que luchar por permanecer ahí.
– ¡Kacchan! – de pronto, aquel sobrenombre que hace mucho no oye resuena en sus oídos – ¡Kacchan! – reconoce a la perfección aquella vocecita chillona.
Abre los ojos ya sin sueño. Se topa con los enormes orbes esmeralda de Deku en frente suyo. No es el omega furioso que ha reencontrado hace poco, es nuevamente el niño que le veía como si fuera mejor que All might. El Deku que no hacía más que recalcarle lo genial que era.
El Deku pequeño que olía a menta y primavera.
Le ve y la escena en torno a ellos es conocida. Se encuentra sentado en el riachuelo cerca de casa de sus padres. Sobre él, ve el tronco que usaban para cruzarlo. Izuku baja, arrastrándose por la tierra hasta una distancia prudente. Extiende una mano, con la sonrisa llena de luz que siempre traía en los labios.
El resto de su grupo de amigos, les observa desde el otro lado del rio. Le alientan a que tome la mano del omega y puedan seguir con su exploración. Es como si el tiempo hubiera retrocedido y le diera una nueva oportunidad de enmendar sus errores del pasado.
Katsuki vuelve a inhalar el aroma embriagador que siempre tuvo el omega. Aun de pequeño, el recuerda haber sentido su tenue fragancia. Se relaja al sentirlo. Izuku no pierde la sonrisa, ni deja de ofrecer su mano de forma amistosa.
En la cadena de valores que se forma entre ellos dos, debe admitir, que el más débil nunca fue Izuku.
Así que Katsuki le devuelve la sonrisa y acepta esa pequeña mano.
Y lo encuentra extraño.
Porque sabe que se está muriendo y, sin embrago, puede sentir el toque cálido de Izuku.
…
Da un gran bostezo. Estira los brazos y sus piernas sintiendo el torso adolorido. Contradictoriamente, también se siente ligero y descansado. Deja caer su peso luego de estirarse y algo tira de su antebrazo. Solo recién, abre los ojos y nota la vía intravenosa a la que está conectado.
Parpadea fuerte.
Entonces recuerda cosas como la pelea con el villano, el cansancio y la estaca en su abdomen. Luego todo se tornada confuso y negro.
– Bakugou-kun, por fin despiertas. – gira rápido la vista, a ver que se trata de Recovery girl – Me llamaron de emergencia a atenderte. Fue algo extraño verte caer en batalla, teniendo en cuenta que solo habías luchado quince minutos – explica la anciana, acercándose a su cama – el estrés y falta de sueño acumulado te jugaron en contra esta vez.
Katsuki bufa.
No ha nacido aun villano capaz de derrotarlo en sus cinco sentidos.
– Llevas tres días internado. – alza una ceja sorprendido. Eso explica por qué ha sentido ese sueño reparador. – No fue fácil saber por qué tu cuerpo no se recuperaba. Fue bueno que Kirishima-kun estuviera ahí para contarnos la situación.
El alfa frunce el ceño, confundido.
– ¿Situación?
– Sí. La de tu omega predestinado. Si no fuera por él, nunca hubiéramos dado con… – observa el folder entre sus manos. Su historial médico – Midoriya Izuku.
– ¿Qué? – el ceño se le frunce aún más luego de oír semejante barbaridad. Más aun, que Kiridiota haya sido el artífice de eso. – Él no es mi predestinado.
– Eso no es lo que piensa tu cuerpo – nuevamente la vista de la mujer se centra en su historial. Pasa hoja tras hoja hasta que encuentra lo que busca y le extiende el papel – Entraste en estado de shock luego del ataque, lo que sea que hiciéramos por ayudarte, no surtía efecto. Tus signos vitales disminuían. Era como si tu cuerpo simplemente se resignara a morir.
Katsuki no ha estudiado medicina, pero tienen formación básica en eso. Complementado con las veces que ha debido ir en una ambulancia junto a alguien herido, por lo que comprende que esa imagen en el papel, se trataba de sus signos vitales. El extraño zigzag que hacían en la hoja iba decreciendo drásticamente.
Su cuerpo estaba listo para morir.
– He visto estos casos pocas veces, por lo que busque información en el único que debía saber algo, Kirishima-kun. Él me comentó algo sobre un omega y donde ubicarlo.
¿Dekuhabía estado ahí?
– Fue como si su sola presencia calmara el caos dentro de ti. Siento mucho que él te haya visto ese estado. Espero entiendas, que era la única manera que teníamos de estabilizarte.
– Él no es mi predestinado – repite. Con menos firmeza que la primera vez, pero misma convicción.
La mujer le mira unos segundos.
Suspira.
Los alfas duros como Katsuki, suelen entrar en negación cuando reciben esa información. El mundo cambia, pero algunas mentes cerradas siguen encontrando en el destino y las marcas, formas de esclavizarse a alguien. Tanto de omegas para alfa, como viceversa.
– Corroboremos información– empieza, intentando ir despacio y no hacerle caer en una negación más fuerte. Lo último que quiere, es separar a una pareja predestinada. – Tienes una hija de seis años con este omega ¿cierto? – Katsuki se congela. Piensa que tanta mierda de su vida a hablado Kirishima. Traga hondo y termina por asentir – Eso quiere decir que, si él tiene tu edad, ambos entraron en celo a los quince o catorce años.
– Catorce – masculla avergonzado de tener que tocar ese tema con ella.
Va a matar a Kirishima cuando le vea.
– Bien– la mujer respira. Busca las palabras exactas para explicárselo y decide empezar, por biología básica. – Debes saber que la edad promedio en la que un omega entra en celo es a los dieciséis años. Algunos incluso demoran hasta los veinte, lo mismo sucede con los alfas – vuelve a respirar profundo. El tema es delicado y debe de ir entrando de a pocos. – En muy raros casos, un omega entra en celo antes de los dieciséis. Antes de esa edad, su cuerpo aún no está preparado para engendrar un bebe. Menos si de un omega hombre se trata.
– Puede ir al grano, todo eso ya lo sé.
– Bakugou-kun, nunca te preguntaste ¿Por qué ese omega y tú entraron en celo a esa edad? – Katsuki chasquea. Ni siquiera había pensado en él hasta hace poco. – Una causa, hubiera sido un desequilibrio hormonal, pero esto hubiera llevado a un fallo en el embarazo y por consiguiente, la pérdida del bebe a las pocas semanas. Por lo que esa opción queda descartada, dejando solo la siguiente: Que tanto alfa, como omega predestinado, hayan estado cerca.
Katsuki bufa nuevamente.
– ¿En serio cree en esa idiotez?
– Entiendo tu escepticismo, Bakugou-kun, pero en los últimos años se han impulsado muchas investigaciones acerca del tema. Buscando explicar, los lazos sin necesidad de marcas o como en tu caso, el adelanto del celo en alfas y omegas que no sufren de problemas hormonales. ¿Qué tan regular es tu celo, Bakugou-kun?
Como un reloj suizo, piensa.
Más no lo dice.
Porque algo debe estar mal ahí. Jodidamente mal. Deku ni siquiera mostraba interés en él, cuando se suponía que eran los omegas los más emocionados con esa estupidez.
– No es posible.
– Pero lo es. – la anciana observa el rostro confundido del héroe. Cree entender que más allá de la dureza del alfa, esa negación viene también del mismo motivo por el que el omega salió corriendo del hospital ese día. – Lo que voy a decirte, no tiene ningún sustento científico, es solo algo expresado en la literatura. Aunque hasta hace no mucho, el ser predestinados, también era solo literatura romántica. – Comenta – Se dice que, en estas parejas, no importa a donde vayan o cuanto huyan del otro, el destino siempre terminara por juntarlos ¿No te suena un poco familiar eso?
…
Han pasado cuatro días desde el ataque al centro empresarial de la ciudad y todavía no revelan información completa sobre el estado de Katsuki. Algunos noticieros entrevistan a médicos a dar diagnósticos muy a la ligera. Unos dicen esa herida debió dejarlo muerto y el estado no quiere alertar a la ciudadania. Otros, que posiblemente este en coma bajo protección de otros héroes.
Lo cierto es, que todo son mentira. Izuku ha estado a estado a su lado solo instantes después del accidente y le ha dejado vivo.
Frota su entrecejo, abrumado por el recuerdo de esa mañana horrenda. Luego de ver las noticias, tuvo un ataque de pánico al ver la pantalla del televisor ponerse en negro y no saber más del alfa. Yagi-san junto a Kouta, habían intentado calmarle, pero él estaba siendo dominado por un llanto incontrolable y temblores muy fuertes. El aroma de Kouta lo alteraba más, porque no era la del alfa que él necesitaba en ese momento.
Luego, había pasado muy rápido. Ingenium llegó a la cafetería a toda velocidad y pidió hablar con él. Cuando oyó el nombre de Katsuki, no lo pensó dos veces, antes de aceptar ir con él. No hubo falta que le explicara la situación.
Es el padre de Mizuki, se repitió todo el camino. Intentando justificar su actuar acelerado.
Al llegar, se dio con la terrible escena. El hospital era un caos, personas con heridas, con huesos rotos y niños bañados en sangre tendidos por todo el área de emergencia. El olor a muerte era nítido. Le llevaron por un pasillo hasta el quirófano, ahí yacía Katsuki acostado. La lanza había sido quitada, dejando la perforación abierta. Recovery girl controlaba la hemorragia y a su vez, suturaba los órganos dañados. Los médico le realizaban transfusiones de sangre y mantenían limpia la herida.
En medio de todo ese caos, Recovery girl le había pedido que se acercara al alfa, que le tocara. Izuku tomó su mano. Difícilmente lograría olvidar el frio tacto de la piel.
– Háblale, que sepa que estas aquí.
Entonces, de manera inconsciente, pronuncio aquel sobrenombre de su infancia.
Kacchan.
Que las feromonas se esparcieran por toda la sala de operaciones, también fue un acto involuntario.
Su cuerpo actuaba un paso por delante de su mente.
Izuku, en el fondo, esperaba que todo eso no funcionara. Que Katsuki siguiera dejándose ir. No es que le quisiera muerto, pero no se sentía preparado para hacerle frente a la verdad. Esa que él había conocido hacia seis años atrás.
Sin embargo, el héroe reaccionó a su presencia. Su ritmo cardiaco comenzó a normalizarse, la respiración ya no se le dificultaba y las curaciones de Recovery girl, empezaban a tener un efecto más rapido.
La hemorragia se detuvo.
En ese momento, le había soltado la mano y salido corriendo de ahí.
"– Es poco común que omega hombre de tu edad quede embarazado o incluso que entre en celo sin que sea una falla hormonal." – Le había comentado el padre de Hitoshi, en el primer checkeo de su embarazo, como antesala a lo que en verdad quería decirle.
¿Porque su predestinado tenía que ser él?
¿Por qué no pudo nacer beta?
¿Por qué tenía que seguir sintiendo esa presión en su pecho luego de días?
Necesitaba noticias de Katsuki.
Su cuerpo le pedía saberlo y ver a Yagi-san hablando por teléfono, le tentaba a preguntar si eran noticias suyas.
Frota su rostro, lo agita negándose a sucumbir a ese instinto primario. Se ha prometido ser un omega independiente, que jamás necesitaría de un alfa en su vida y menos, si de Katsuki se trataba. Él haría desaparecer la angustia y ansiedad por sí mismo. No podía retroceder a volver a ser aquel niño bobo que se preocupaba por Katsuki por más males que este le hiciera.
Asi que continúa con sus labores. Toma su bandeja y recoge los servicios de las mesas vacias. Limpia las superficies, acomoda los servilleteros e incluso, ordena las bolsitas de azúcar y café simétricamente en cada mesa. Intenta distraerse. Intenta concentrarse en el aroma de Kouta, que desde ese dia encuentra desagradable.
Pero lo intenta.
Hasta que empieza a agarrarle el gusto. El olor a mar y arena toma tonos amaderados. Un poco a canela que le recuerda su infancia. Sonríe. Continúa limpiando las mesas. Aspira una vez más el aire, embriagándose con el aroma. Procurando adivinar todos los sabores que siente con ese olor.
Nunca ha sabido de un alfa que pueda cambiar sus feromonas.
De pronto, deja caer el trapo con el que está limpiando.
Neroli.
Esas no son las feromonas de Kouta.
Se gira de golpe y le ve.
– Ka...Ka…cchan…
Está de pie, fuera del local, con vestimenta casual. Aun trae puesto algunos parches en el rostro, así como rasguños y morados. Pero está bien.
Estás bien.
Y sin darse percatarse, deja de lado la mesa que está limpiando. Camina a paso apresurado. Sin apartar los ojos de él.
El olor es más intenso una vez que abre la puerta y lo tiene en frente. Katsuki mueve su nariz e Izuku entienque que él también está emitiendo feromonas. Ha odiado la idea de que él sea su predestinado desde que los supo, sin embargo, no puede negar la paz que le da el verlo ahí de pie.
Sano y salvo.
Una vez más, el instinto le demuestra que es más fuerte que la razón. Que va dos pasos por delante de lo que en verdad quiere y, cuando menos se lo espera, se encuentra abrazando a Katsuki del cuello. El neroli ingresa de lleno a sus pulmones. Las manos de Kacchan le toman de la cintura.
Y esa sensación desagradable que le ha acompañado los últimos días, finalmente desaparece.
…
Nota de la autora:
Ya era hora de entraramos a un momento de calma. ¡Ah! Pero debo aclarar, que una cosa es el instinto y otra, lo que cada personaje en verdad quiere Asi que no confundamos este momento de paz, con una reconciliación.
Espero que les haya gustado la actualizacion. (Me base en un manga omegaverse, en el que explicaban que los omegas tienen su primer celo a los 16 años y si lo tenían antes, era básicamente por que encontraban a su predestinado. Asi como el villano lo saque de Naruto xD)
Y bien, hasta acá la explicación.
Nos vemos.
Respuesta usuarios sin log:
WhiteRabbit: jajajajajaj yo tambien odio eso como lectora, pero como escritora, amo cortarlo en la mejor parte (muajajaja). Katsuki sabe cuando hace las cosas mal, pero es muy orgulloso para admitirlo. En este caso, ahora sabemos porque se decidio en hacerlo. Y tienes razón, esas disculpas a medias, no son suficientes. Ni siquiera este altercado es suficiente. Creo que la empatía de parte suya, empieza en este punto. Porque esto de ser predestinados, es nuevo para él, pero no para Izuku. Y son todas las respuestas que dare por ahora jajajaja.
Guest : Pues si, no puedo negar que es un poco desalentador, ver que puedo tener 500 vistos por capitulo, pero no tener ni el 1% en reviews, pero bleee, yo sigo escribiendo jajaja. Solo puedo decir, que la relación de ellos será la adecuada por Mizuki.
Rui Chenkov: Alguien que entendio la referencia! Ajajjaajja Disculpas en boca de Katsuki, es como si le dieran veneno. Pero creo que ahora, sabiendo que son predestinados, es más facil entender que haya dado ese paso. A ver, el omega es omega y es discrimado tanto como hombre como mujer. Por eso Izuku se sorprende de que Kouta mencione, que él prefiere a las mujeres omegas. Porque no es normal que un alfa haga diferencias en ese aspecto. Y sí, ella dijo destinados ….
