Consecuencias


Capitulo 9


– Nombre, Shinso Hitoshi... Edad, veinte años... Grupo sanguíneo, O. Educación... – Katsuki lee rápido el informe entre sus manos, buscando lo que en verdad le interesa. Sabe que no es muy honorable usar su puesto de héroe para pedir información de civiles, sin embargo, poco le importa. Ya lo hizo con Izuku una vez y esta, es mucho más importante que aquella. El alfa necesita saber a qué tipo de idiota se enfrenta – Quirk –apunta con el índice y sigue en línea recta la palabra– lavado de cerebro.

Esa noche hace tres días, despues de llegar a casa, su cerebro se encontraba en blanco. Vacio. Por más esfuerzo que hiciera no habia forma alguna de que recordara algo y ahora entendía el por qué. Aunque aún no comprendía el cómo es que funcionaba ese quirk, al menos ya conocía el poder del beta.

No por eso se sentía tranquilo.

Sino todo lo contrario.

Pues si él, siendo un héroe, no había previsto el ataque, su mente le llevaba a imaginar que sería de Deku o Mizuki. Ellos estaban juntos la mayor parte del tiempo y el estúpido de las ojeras podría usar su quirk cuanto quisiera en ellos.

Con Deku .

Arruga el documento entre sus manos.

– ¡Bro! –Le llama Kirishima, usando su capa para apabullar el fuego que flamea del papel entre sus manos – Todoroki dijo que estaba prohibido quemar cosas dentro de la oficina.

– Y a mí que mierda me importa.

Kirishima suspira.

– ¿Tampoco viene hoy Mizuki?

El cenizo le ignora.

Luego del desastroso primer día juntos, era de esperarse que Izuku no quisiera dejarla nuevamente con él. No se lo había dicho directamente, solo se mantenía inventando excusas cada que le escribía.

Le duele el estómago .

Tiene tareas por hacer.

Saldrá con Hitoshi .

Katsuki imaginaba que tarde o temprano se quedaría sin excusas validas y no tendría más opción que ceder, pero hasta entonces tendría que aguantársela y…

¿Qué mierda era eso de que saldría con Hitoshi?

– ¡Blasty, alto! – Eijiro vuelve usar su capa para mitigar el fuego, dejando solo pequeñas piezas del documento desperdigadas sobre el escritorio.

Vuelve a suspirar, preguntándose qué había sucedido ahora para que su bro se alterara. La razón aparece cuando baja la mirada, hacia los rezagos de papel. Nombre, quirk, una foto y sexo. Katsuki ha usado nuevamente sus influencias para indagar en la vida de un civil.

Y no es cualquier civil.

Eijiro lleva oyendo los refunfuños de Katsuki por días. Murmullos solo para él, pero a los que el pelirrojo ha estado demasiado atento. Algo sobre el extraño quirk del vecinobetaidiota y como este se representa una amenaza para su "familia".

Sonríe ligero. Bakugou es el tipo de alfa cavernícola que insulta a quienes aprecia, arrogante frente sus logros y sumamente sobreprotector; esto último, es un descubrimiento del que el pelirrojo se ha percatado reciente. Así como solo se ha dado con su hija y el omega.

Su omega.

– Es cercano a tu hija, podrías obtener más información de ella.

– Ella ni me habla.

– ¿Pensaste que ser padre sería fácil?

– …

– Gánatela.

– ¿Cómo? Deku no me deja acercarme.

Kirishima sonríe con los dientes afilados, pensando en el plan de la última vez y lo bien que funcionó.

[18:00hrs] B.K.: "Podría pasar por Mizuki mañana?"

[18:00hrs] B.K.: "Es mi día libre"

[18:09hrs] Deku.: "Es lunes, tiene clases."

[18:10hrs] B.K.: "La recogería a la salida de la escuela"

[18:12hrs] Deku.: escribiendo…

[18:13hrs] B.K.: "Por favor"

[18:13hrs] B.K.: "Solo quiero verla"

La señal de escribiendo se detiene y Kirishima sonríe, viendo que su teoría es cierta.

La última conversación que mantuvo con Deku por mensajes, el alfa notó que el pecoso es débil cuando le piden las cosas amablemente. O cuando piensa que es Katsuki quien es amable, ya que cuando fue él quien le buscó fuera de la cafetería, el omega simplemente lo anulo.

[18:14hrs] B.K.: "Sabes que la necesito"

Katsuki le clava una mirada afilada al otro alfa, por la amabilidad impropia de él con la que escribe. Eijiro solo le hace una seña de calma.

Espera , susurra.

Y ambos se quedan ahí atentos, observando la pantalla que indica el mensaje como leído y un "en línea" en la parte superior.

Hasta que sucede.

[18:18hrs] Deku.: "Mizuki va a elegir que hacer y donde ir"

[18:18hrs] Deku.: "Si se aburre, la traes de regreso"

[18:19hrs] Deku.: "Y si vuelves a hacerla llorar, te olvidas de ella"

– Mándalo a la mierda.

[18:20hrs] B.K.: "Esta bien, como tú digas"

– ¡¿Qué carajos fue eso?!

– Hermano, está aceptando que la veas, podría simplemente decir que no y se termina todo.

Izuku deja caer el móvil a un lado luego de leer el último mensaje de Katsuki. Observa la televisión sin ver realmente, en tantos sus manos se cuelan entre sus piernas, bajo el K otatsu que lo mantiene caliente en esos inicios de invierno.

El calor agradable se extiende por sus dedos mientras él continúa ido. No pensaba que Katsuki aceptaría sus condiciones con tanta pasividad. De hecho, las puso para que le insultara y terminaran teniendo una pelea verdadera en la que le negaría acercarse a Mizuki. Pero no fue así y eso complica las cosas.

Porque Mizuki no le quiere cerca.

– Ground zero… no va a ser mi papá ¿verdad?

Izuku se muerde el labio.

Las palabras de su hija continúan sonando en su cabeza.

– No

Y duele mentirle.

Él ha crecido bajo la ausencia de un padre en casa y, aunque su madre siempre estuvo ahí para él, no puede negar que durante su infancia había deseado innumerables veces el tenerle cerca. Concretamente, luego de dejar el refugio. Mientras habían permanecido ahí, Izuku rara vez había sentido la ausencia de su padre, había tantas personas ahí dentro que, si su madre se ausentaba un día, alguien más se hacía cargo de él. Incluso cuando los niños en la escuela contaban sobre sus divertidos fines de semanas junto a sus dos padres y a Izuku imagen fantasmal de su otro progenitor aparecía, esta se esfumaba rápido.

Todo cambio el día que finalmente se mudaron a un apartamento solo él y su madre. Pasar las tardes en solitario, fines de semana enteros sin su mamá. El fantasma de su padre había estado más presente. Por esos años, toda la información que había obtenido de parte de su madre, era que el alfa se había ido por trabajo y que ya volvería por ellos.

– ¿Qué alfa deja a su familia en ese lugar? Tu padre los abandono, tonto

Katsuki podía ser rudo con sus palabras, pero tenía razón, ningún alfa tendría el corazón de dejar a su familia en un refugio. Aun si para Izuku aquel lugar no tenía nada de malo, había aprendido, gracias al cenizo, que no era el lugar idóneo para nadie. Katsuki vivía en una casa bonita, tenía una habitación para él solo, alimento a su disposición, calefacción para el invierno y todo gracias al arduo trabajo de su madre alfa. Mientras que a ellos, su padre les había dejado en la nada.

Si su padre se había ido a trabajar ¿Por qué no enviaba dinero? ¿Por qué veía a su madre trabajando día y noche por mantenerlos? Sus preguntas se hicieron cada vez más complejas, más inquisitivas e insistentes, llegando al punto de hacer llorar a su madre en más de una ocasión. Él quería un padre como los otros niños, no le importaba si se trataba de un beta, solo quería a alguien de quien pudiera hablar como lo hacían sus compañeros. Sin embargo, nunca obtuvo respuestas de su madre y fue entrando a la pubertad que, en medio de una clase, él mismo saco sus conclusiones

Por ley, los niños llevaban el apellido de su progenitor alfa, beta u omega, en ese orden de jerarquías. El apellido Midoriya, era enteramente de su madre.

Llegaría el día en que su hija descubriría aquello también.

– Mizuki.

– Hmp.

La pequeña continúa jugando con la figura de Shoto al lado suyo.

– Cariño, mañana vas a pasar el día con Ground zero ¿Está bien? – Quiere sonar dulce con su hija, mas no lo logra. Mizuki deja caer la figura al suelo. Mira fijo a su padre, con el ceño fruncido. –Se que no te llevas bien con él – el omega continua antes de que su pequeña se niegue tercamente. – pero él prometió llevarte a donde tu elijas y comprarte todo lo que quieras.

El ceño fruncido desaparece de la frente de su hija. El rostro se le ilumina ante el énfasis que su padre ha puesto en esa palabra.

– ¿Todo?

– Todo.

Cuando Mizuki sonríe enseñando los dientes, Izuku vuelve a sentirse mal por manipular así a su hija, pero la necesita cerca a Katsuki si quiere tiempo para pensar un buen plan de escape. Aunque esa idea haya dejado de sonar en su cabeza los últimos días.

– ¡Está bien!

– Bien – le devuelve la sonrisa – ahora, a bañarse.

La ceniza frunce el ceño nuevamente y, refunfuñando, obedece.

Izuku le observa, risueño de haber logrado domar a esa fierecilla. Se acurruca debajo del Kotatsu, el calor le invade y también, una leve inquietud por dejar a su niña a cargo de Katsuki luego de lo sucedido. Hitoshi le ha dicho que con ello puede ganar tiempo y tiene toda la razón, pero es molesto si toma en cuenta que son predestinados y esa cercanía no es buena. La idea de huir no ha sido pensada únicamente por alejar a su hija de Katsuki, sino por él mismo. La literatura de predestinados habla sobre fuertes enlaces ocasionados únicamente por la cercanía de la pareja. Como si las feromonas del alfa fueran capaces de marcar a un omega. Es un hecho que no ha sido comprobado por la ciencia y que Izuku teme sea verdad.

Lo peor, es que por más que quisiera alejarla a la niña verdaderamente, una parte minúscula suya, teme por la vida de Katsuki. La última batalla le ha dejado muy malherido, Izuku lo ha visto de primera mano y aunque Recovery girl le ha ayudado, él mejor que nadie ha estudiado el quirk de cada héroe y sabe que, aunque superficialmente todo este bien, por dentro aún está recuperándose.

Alejar a Mizuki solo empeoraría su estado.

Aquello no debería de importarle después de lo que le hizo. Le gustaría ser capaz de decirle a su consciencia que ignore lo que le pueda suceder al héroe, pero es su compasión y es esa minúscula parte suya la que toma control de sus pensamientos; y más allá de solo instarle a pensar en que la vida de Katsuki vale tan igual que la suya, le lleva por pasajes de su memoria que preferiría obviar.

Cuando el quirk de Katsuki todavía no se activaba y era solo su mejor amigo. Un niño que, a pesar de ser un brabucón con todos, tenía un lado amable con él. Izuku iba a su casa a pasar la tarde, jugaban, veían caricaturas, fingían ser héroes y decían lo mucho que admiraban a All Might

Aunque él admirara más a Kacchan .

Un frío escalofrió le recorre la columna.

Sacude su cuerpo escarapelado, decide dejar de lado esos pensamientos. Mira el televisor, esta vez sí atiende la programación a conciencia, buscando distraer su mente.

Aunque esté lejos de suceder ello.

La programación habitual se ve interrumpida por una noticia de último minuto. El juicio de un alfa acusado de violación . Ha sido un tema muy sonado por varias semanas, pasando a segundo plano solo por el ataque a Katsuki y ahora que el héroe se encontraba bien, nuevamente ha tomado las primeras planas.

Ha Izuku se le hace un panorama familiar.

Un alfa de veintiocho años acusado de abusar sexualmente de un menor de edad. Un omega de once que había presentado un celo adelantado mientras regresaba a su casa de la escuela. Los hechos habían sucedido en una zona residencial al norte de Tokio, un distrito caracterizado por su tranquilidad y en la que curiosamente, nadie oyó gritos.

Años atrás, esa pequeña apreciación habría servido para exculpar al alfa y condenar al omega por no usar supresores ni negarse. En el peor de los casos, el alfa acusado habría pagado una indemnización a la familia y unos pocos años de cárcel, si hubiera habido marca.

Si alfa y omega se unían en matrimonio, el delito dejaba de existir.

Hoy en día aquello era algo impensable. Si se cometía abuso sexual, la persona era enviada a prisión y castrada sin importar su género.

Sin embargo, este caso tenía dos variables. La primera, el hecho de claramente se trataba de predestinados. La defensa del alfa había argumentado aquello, alegando que su cliente acababa de tener su ciclo un mes atrás, lo que hacía imposible que este regresara tan pronto. Por lo que todo se debía a que el pequeño omega, era su persona elegida por el destino. Otra prueba, era la ausencia de resistencia por parte del menor. No había signos de forcejeo o lesiones. Todo había sido, en apariencia, consensuado; aunque de poco servía aquello, ya que la ley indicaba que el consentimiento solo se manejaba a partir de los catorce años.

Izuku no entiende mucho de leyes, pero sí de predestinados y tiene certeza pura de que ese era un caso en el que cabía esa relación. Por otro lado, también conoce de celos y entiende lo difícil que es para un omega controlarse durante el mismo. Mente y cuerpo no siempre fluctúan en el mismo deseo.

Por lo que aquí entra el segundo punto, y es que, si bien en apariencia el acto había sido consensuado, no lo era en realidad. Un omega en celo era como un beta drogado, podía aceptar todo, pero no estaba consciente de nada. Todo empeoraba al tratarse de solo un niño que era incapaz de entender que le sucedía, mientras el alfa, una persona mayor que habiendo vivido varios ciclos, tenía nociones de cómo controlarse.

Por donde fuera que se le viera, era una violación y adquiría tintes de pedofilia por las edades que se manejaban. Era algo que se comentaba en todos lados y había llevado a decenas de manifestantes a protestar en las calles en apoyo a ese omega y todos las victimas que padecían en silencio, con casos con menor visibilidad. Han exigido cambios que solo se lograran cuando las penas sean cumplidas a cabalidad. Lo mismo que ha argumentado la defensa de la víctima al pedir el castigo máximo: La pena de muerte.

Y ya sea simple presión mediática o justicia, el juez lo ha aceptado.

Mizuki sale del aula a la 1:15pm exacto y Katsuki ya la espera afuera de la escuela. Anda vestido con una gorra y lentes que camuflan su identidad de héroe. La pequeña mira al alfa con desdén, camina por su lado y arroja la mochila rosada sobre él.

– Llévala – es todo lo que dice antes de echarse a andar.

Katsuki quiere hacerla explotar en mil pedazos, pero respira y se calma. Recuerda haber hecho lo mismo a esa edad, con la diferencia de que su madre sí que le daba una tanda, muy diferente a su padre, quien hubiera tomada la maleta ni bien lo viera. Asume, que así ha de ser la relación de Mizuki e Izuku, pues él y su padre son muy parecidos.

Camina siguiendo a la pequeña hasta la gran avenida comercial. Van por la calle viendo establecimientos de comida atiborrados de personas, lo cual es entendible siendo esa la hora del almuerzo y habiendo muchas oficinas cerca.

Ingresan a un restaurante que la pequeña elige. Ordenan un par de hamburguesas, comen en silencio. Katsuki no es bueno iniciando conversaciones y Mizuki parece no tener intenciones de abrir la boca para algo que no sea comer. El silencio se vuelve incomodo cuando el mayor termina sus alimentos, aun así, ninguno hace el ademan de hablar.

Entre mordida y mordida, Mizuki le observa. Piensa en que puede pedirle al alfa, porque si está ahí, es única y exclusivamente por la posibilidad de obtener todo lo que siempre ha querido y que se le es imposible pedir a su padre. A pesar de tan solo tener seis años, Mizuki es consciente del esfuerzo que hace su padre por ganar dinero y lograr que este alcance. Recuerda que, solo un año atrás cuando aún vivían en el campo, muchas veces la ración de comida de su padre era menor a la suya. Por lo que encuentra injusto pedir juguetes o paseos, cuando ve la situación nada fácil en la que están.

Muy diferente a la que tiene Ground Zero.

Tiene entendido, según lo que ve en la televisión, que ser héroe da dinero. Basta con ver a Endearvor y los lujos que ostenta en cada entrevista. Vistiendo ropa bonita, autos que cuestan más que una casa y joyas que nunca vería más que en esa pantalla. Por lo que Mizuki piensa, un héroe ha de ser millonario y Ground Zero puede pagar por algunos gustitos suyos.

– Ya terminé.

La menor baja de la silla y camina fuera del restaurante, viendo de soslayo que el alfa la sigue sin refutarle.

Sonríe de lado.

La primera parada, será la juguetería.

Katsuki considera que el sueldo como héroe es bastante bueno. Le da a una persona para vivir y mantener una familia de cuatro integrantes aproximadamente. Están también, los extras por publicidad en paneles, comerciales y recompensas cuando ayuda a gente adinerada. Eso no quiere decir, que gaste desmesuradamente. De hecho, el alfa lleva una vida bastante modesta, desembolsando lo necesario en ropa, alimentación y vivienda. El departamento en el que vive, no está ubicado en una zona ostentosa y posee los muebles mínimos para descansar. Por lo que le parece una estupidez gastar el dinero que con tanto esfuerzo gana, en juguetes. Más aún si tiene en cuenta que los niños se encaprichan con un juguete ahora y a las dos horas ya no le prestan atención o incluso, que ya lo rompió.

Y es exactamente lo mismo que le explica a la mocosa cuando le muestra la figura articulable, edición limitada de All Might. Sin embargo, su discurso se hace humo cuando el pequeño demonio le hace sucumbir a un vil y absurdo chantaje.

– Llévame con mi papá. – repite cada vez que le dice que no le compraría tal o cual juguete.

Entonces, Katsuki quiere hacer estallar todo, pero recuerda que debe ganarse a su hija. No solo para obtener información del ojeroso que tienen por vecino, sino porque necesita de Mizuki a su lado. Necesita de Deku a su lado y cree que, ganándose a la menor, podría hacer puntos también con el omega.

El alfa termina por ceder y pasa la tarjeta en cuanta tienda entra el demonio manipulador.

Cuando finalmente la pequeña ha conseguido todo lo que ha querido y se da por satisfecha, logran volver a la calle principal. Katsuki camina nuevamente tras su hija, lleva a cuestas las bolsas con juguetes mientras refunfuña maldiciones muy bajo.

De pronto, Mizuki se detiene. Su rostro girado a la derecha, los orbes fijos en algo que ha captado su atención al otro lado de la calle.

– Quiero ir ahí. – señala con el índice.

– No. – responde el alfa, sereno. Intentando retomar el ritmo de la marcha y el mando.

Después de todo, es el padre.

– Quiero ir ahí. – repite la ceniza, ondeando aquello y Katsuki no tiene tiempo de negarse, la niña cruza la pista sin mediar en los autos.

El alfa corre tras ella. Los autos tocan el claxon, algunos incluso, se atreven a insultarle. Para cuando ha cruzado la pista, la niña ya ha ingresado al lugar que tanto quería. Saliéndose una vez más con la suya.

Katsuki exhala irritado, ingresa al spa para niñas.

– Bienveni…Gr-ground Zero –la encargada murmura sorprendida de ver al héroe en su local.

– Quiero manicure. – Pide Mizuki, no solo inconsciente del peligro que acaba de correr, sino que hinchándole las bolas nuevamente –para los dos.

Hay cosas que Katsuki siempre va a recordar en su vida, como el haber sido el único alumno de su escuela en ingresar a UA, o haber alcanzado el primer puesto en el campeonato deportivo. Así como el haber gritado de manera escandalosa cuando la manicurista le cortó la cutícula.

Va a ser imposible olvidar el rostro del resto de mujeres que reían en silencio ante el espectáculo, incluida a su hija.

Esa mocosa era el demonio, ahora no tenía dudas.

Cuando la tarde de manicure termina, Katsuki también da por terminado el día de padre-hija. La pequeña se despide como un ángel de todas las muchachas que la han atendido, en tanto él aún debe de cargar las bolsas que traen sintiendo la incomodidad del brillo en sus uñas.

Mientras caminan por la calle, Mizuki vuelve a observar al héroe de soslayo. No entiende porque hace todo eso si es obvio que le desagrada. Tiene certeza de que ni Hitoshi, que es un santo, toleraría ese comportamiento de parte suya y es por eso, que Katsuki empieza a agradarle un poco.

Sonríe leve.

El alfa ha hecho llorar a su papá, tampoco entiende a que se debió eso, pero si su padre le ha dejado salir con él, quiere decir que eso ya quedo en el pasado ¿No? No solo eso, ella cree que, si su padre le ha dado libertad de salir toda una tarde juntos, es porque no le considera una mala persona y eso ayuda a que le agrade un poco más.

¡Oh! pero no se lo va a decir.

Claro que no.

Así como ha logrado deducir todas esas cosas, Mizuki también ha entendido que, si el héroe está haciendo aquello, es porque algo quiere. Pero qué , no lo sabe, tampoco le interesa en tanto obtenga todo lo que pida y para eso, no puede hacerle saber de ese poco de simpatía que ha generado en ella.

– Quiero un chocolate caliente – ordena como lo ha hecho durante toda la tarde – Ahí – y señala con el índice un maid café con muchos dibujos infantiles por fuera.

El alfa suspira resignado.

Ya casi da por terminado su día juntos, no va a echar todo a perder por no comprar un estúpido chocolate caliente. Total, ya le pintaron las uñas y exfoliaron las manos ¿Qué más podría perder al tomar café con unas chicas con orejas de gatos? Su dignidad ya está bastante abajo.

– Vamos.

Ingresan a la cafetería, toman asiento en una de las mesas que la pequeña elige. Katsuki dicta su orden a la mesera ante la mirada asombrada de los pocos comensales. Mira a su hija, quien ha sacado la caja con la figura de All Might que le compró. Abre el empaque, su rostro emocionado de ver tantos accesorios para la figura. Se divierte intercambiándole el rostro con los otros dos que ha venido y finge leer la pequeña reseña que viene atrás de la caja.

Katsuki sonríe sin siquiera notarlo al verla así de emocionada. Una sensación cálida se instala en su pecho cuando se percata de que tal vez, el malgastar su dinero en juguetes ha valido la pena. Apoya el rostro en una de sus manos sin quitarle los ojos de encima. No tiene idea de cómo ser un padre, no se lo había planteado hasta ahora y el inicio entre ellos no ha sido el mejor. Sin embargo, siente que finalmente empieza a tomarle el ritmo.

La camarera llega con su orden y sus cavilaciones se ven interferidas por el aroma a café y chocolate que se mezclan en el ambiente.

El mayor coge su taza con una mano, bebe del líquido oscuro. Mizuki sopla su chocolate, en tanto juega sumergir los malvaviscos que hay sobre este. Katsuki encuentra en ese momento, el preciso para iniciar una conversación, así que lanza la pregunta más básica que se le ocurre.

– ¿Qué tal la escuela?

Para sorpresa suya, Mizuki responde sin malas caras ni siendo cortante. Se explaya en su respuesta y habla sobre los profesores, los otros niños y las tareas que nunca quiere hacer, pero que su padre siempre le obliga a resolver. Katsuki le comenta un par de cosas, haciendo más fluida la plática y no dejándola en un simple monólogo de la menor. Ella luce totalmente relajada bebiendo su chocolate y conversando con el bigote cubierto de espuma.

De un momento a otro, la conversación pasa a ser Deku y las preocupaciones que él despierta en su hija. Mizuki aún es una niña y a Katsuki le sorprende que tenga preocupaciones por su padre, como si le gusta su empleo o si le molestan los alfas que asisten ahí.

– Cuando vivíamos en Hokkaido, los alfas hablaban a nuestras espaldas. Papá cree que no oía, pero sí lo hacía.

El rostro de Mizuki se apaga ante el recuerdo. Katsuki siente inquietud al oír aquello y no haber podido estar ahí para protegerlos.

– Lo bueno es que Hitoshi y Shinso-sama siempre estaban para ayudarnos.

Y oh, no .

No era así como quería llegar al tema del ojeroso.

– ¿Hace cuánto conocen a Hitoshi?

– Desde siempre – Mizuki da un sorbo a su chocolate. – Él fue el primero en venir acá y luego nosotros. Al comienzo vivamos juntos.

Katsuki arruga la servilleta entre sus manos. Procura no prenderle fuego, aun si el pensamiento de ese idiota durmiendo con Deku y su hija se vuelve insoportable.

– Y Dek-Izuku ¿Él es cercano a Hitoshi?

– Sí – responde de inmediato, como si fuese algo obvio – Papá quiere a Hitoshi y Hitoshi a él – nuevamente la luz vuelve a su rostro. Sonríe feliz, sorbiendo más chocolate de su taza – Ellos se van a casar algún día.

La servilleta no tiene tiempo de prender fuego cuando ya está hecha ceniza.

– ¿Dek-Izuku te dijo eso? – indaga, esperando que aquella idea de beta y omega casados, solo sea parte del imaginario de su hija.

Tiene que ser su imaginación.

– No– Mizuki continúa revolviendo su chocolate– yo se lo voy a pedir antes de irnos.

De inmediato, la ceniza se da cuenta de lo que acaba de decir. Cubre su boca con ambas manos.

El mayor no toma desapercibido el acto ni la última palabra.

Ella dijo irse.

– ¿Irse a dónde?

Mizuki niega con la cabeza.

– ¿No puedes decirlo? – ella no responde – pero me lo acabas de decir. – finge no comprender.

– No se lo digas a papá por favor, dijo que era un secreto. – le ruega.

– Bien. – Apoya los codos en la mesa, acercándose a ella. Katsuki juega sus cartas. Manipula a la pequeña niña. – Yo no se lo digo si tú me dices el secreto completo.

Mizuki duda.

Su padre le dijo que no podía decírselo a nadie. Pero ya dijo una parte y no es como que Ground zero vaya a interferir o algo ¿No? Según entiende, es solo un amigo y también está el hecho de que le cae un poco bien.

Traga hondo.

– Papá dijo que íbamos a irnos de viaje. Solos los dos. Por eso tengo que pedirle que se case con Hitoshi antes, para irnos los tres.

–…

– …

– Mizuki… ¿Te agrada Red riot?

Izuku camina de regreso a casa.

El café está tomando popularidad y cada vez más clientes se acercan a consumir. Eso es algo bueno, aunque agotador. Debe agradecer que Mizuki haya aceptado pasar el día con Katsuki, ya que, de lo contrario, hubiera sido más agotador. El tener que regresar a casa cansado y cargando a su hija dormida, más la mochila, era demasiado para su cuerpo.

Abre la puerta de su apartamento y la luz esta encendida. Recuerda que le dio una llave a Mizuki, en caso se aburriera de Katsuki pudiera volver y esperar a Hitoshi ahí, así que asume que su hija está en casa. Mas, cuando termina de caminar el pequeño pasillo de ingreso, ve a Katsuki sentado en su cama.

No dice nada.

Izuku no siente el aroma de su hija cerca.

– ¿Dónde está Mizuki?

– Con Kirishima.

– ¿Qué? – Murmura sin comprender – ¿Por qué no está aquí?

– Porque tú y yo tenemos que hablar – se pone de pie y entonces, Izuku recién huele las feromonas agrias que brotan del alfa, aunque no entiende el porqué de ellas – y no quiero que ella este cerca cuando haga explotar toda esta maldita pocilga y la de al lado.

El cenizo se acerca hacia el omega.

Izuku le ve intimidante. Tan igual como cuando se le acercaba en la escuela, cuando le ha atacado en la cafetería, empero, su postura discrepa con su aroma. Si bien intenta influirle miedo y su voz suena molesta, sus feromonas son confusas.

No es ira.

Al menos no del todo.

– Solo me has dejado acercarme a Mizuki para que no te joda los planes ¿No? – Izuku le mira curioso, sin comprender bien sus palabras y no es hasta que suelta la siguiente pregunta, que recién entiende la molestia del alfa. – ¿Hace cuánto que planeas huir?

El omega deja escapar un gran suspiro.

Cierra los ojos.

Mizuki aún es una niña, estaba claro que no podía guardar un secreto.

– No es así.

– ¡NO ME MIENTAS! – El grito estremece al pecoso. – ¡Desde que nos reencontramos solo he hecho lo que has querido! He esperado que me des una oportunidad ¡SOLO UNA OPORTUNIDAD PARA SER UNA PUTA FAMILIA!

La mano de Katsuki pasa a centímetros de su rostro y golpea duro la puerta tras él.

Izuku cierra los ojos en reflejo al golpe. Los hombros se le tensan y todo su cuerpo se encoge. Las feromonas están más presentes que nunca en su nariz y ahora sí logra descifrar lo que huele. Katsuki está molesto, sí, pero el aroma agrio que hay en el ambiente no le significa ira, sino dolor.

El alfa está herido.

Muy probablemente, porque aquello que ha deseado se ha visto destruido en un segundo por la confesión de Mizuki.

¿Katsuki quiere una familia?

No se lo cree.

¿Por qué querría una familia con él?

Un omega quirkless que se ha prostituido.

¿Es el instinto que habla por Katsuki?

Seguramente. Porque el mismo ha sentido un latido agradable al oírle decir aquello y no hay forma que hubiera sido su lado consciente. Sin embargo, no hay tiempo de pensarle más, Katsuki tiene a su hija en algún lugar de la ciudad e Izuku piensa que debe calmarle y la única manera que se le ocurre, es acogiéndose a su dulzura como omega.

Libera muy despacio sus feromonas.

– Ka-Kacchan…

– ¿Kacchan? – suelta un bufido burlesco– ¿Ahora soy Kacchan? ¡Después de que en dos meses no has dicho mi nombre ni una puta vez! ¡¿AHORA VUELVE A SER KACCHAN?!

– So-solo intento calmarte, n-no sé qué te…

– ¡¿Cómo mierda me voy a calmar si quieres alejar a mi hija de mí y casarte con el hijo de puta de al lado?!

– ¿Qué? No, yo no…

– ¡Maldición! – Katsuki se aleja bruscamente. Frota su rostro y finalmente, explota: – ¡LO SIENTO! ¡¿ESTA BIEN?! Siento como te trate en la escuela, por los insultos, por lo golpes, por… ¡POR TODO, CON UN DEMONIO! – Izuku queda atónito ante la disculpa sorpresiva, pero, sobre todo, porque la voz del alfa empieza a desquebrajarse – Se que soy una mierda, que solo pensaba en mí mismo y siento mucho lo que hice y que hayas renunciado a todo por Mizuki, mientras yo sí cumplía mi sueño. ¡NO HAGO MÁS QUE ARREPENTIRME TODOS LOS PUTOS DÍAS CUANDO DESPIERTO Y ME DOY CUENTA QUE NO DORMÍ MÁS DE CINCO MINUTOS POR SOÑAR CONTIGO! – respira agitado, rasca su cabello. Camina de un lado a otro por la habitación, cual animal. Izuku continúa anonadado. – Tú no tuviste la culpa de nada, toda la culpa fue mía por creer que al ser un alfa podía hacer lo que quisiera con los demas. Por seguir haciéndolo hasta ahora.

Katsuki ha explotado de una manera inimaginable para él y solo se percata de ello cuando siente sus mejillas húmedas. Aun así, no se amilana ante sus emociones. Observas a Izuku, que le mira fijo y no sabe que tanto hayan llegado sus palabras a él.

Silencio.

El omega suelta un suspiro largo. Vira los ojos hacia otro lado, no tienen claro hacia donde mirar, ni su mente en qué pensar. Nunca hubiera imaginado ver a Katsuki así, secándose las lágrimas y "rebajándose" por unas disculpas. Todo es tan sorpresivo que no sabe cómo actuar. Su madre siempre le inculco que debía perdonar a los otros cuando su arrepentimiento era sincero, pero esto era…

Complicado, por decir lo menos.

Katsuki podía estar siendo sincero ¿Pero acaso eso era suficiente para resarcir el daño causado?

Agacha la mirada, pensativo.

Podía simplemente explotar frente a él también. Enumerar una a una todas las mierdas que había pasado a causa suya. No solo en la escuela, sino durante el embarazo y crianza de su hija. Lo doloroso que fue abandonar todo lo que quería por causa suya. Podría mentir y decirle que sí, que se casara con Hitoshi y se ira de ahí. Lastimar su ego de alfa y darle una probadita muy superficial del sufrimiento que ha sentido él a lo largo de los años. Sin embargo, no quiere hacerlo.

No hay fuerzas ni ganas.

Solo meses atrás, hubiera dado lo que fuera por ver al alfa poderoso que es Katsuki, sucumbir tan emocionalmente ante él. Sin necesidad de burlarse, se hubiera sentido satisfecho con el dolor ajeno, sabiéndose vengado. Lo que no es el caso ahora, sino que, por el contrario, siente lastima.

Ver a Katsuki tan frágil frente a él, intentando en vano secar las lágrimas en su rostro, le da una nueva perspectiva de lo que quiere de ahora en más.

Traga hondo.

Izuku entiende que, para luchar contra el destino, no necesita albergar rencor en su corazón. Que el odio es un veneno que uno mismo toma para matar al otro y él, ya no está dispuesto a sacrificarse por esa causa. Piensa que Katsuki aún necesita pagar por sus pecados, pero que, para él, eso ya terminó.

No puede continuar estancado en ese doloroso recuerdo de hace seis años.

– Te perdono. – Le dice sinceramente. Izuku tiene entendido que nunca va a olvidar lo que Katsuki le hizo, sin embargo, decide dejar ir parte de ese dolor. Decide empezar su vida nuevamente, liberándose de ese peso. Katsuki solo es parte de la vida de su hija, no de la suya. – No voy a ir a ningún lado.


Siguiente capítulo:

– Puedes marcar a mil omegas, ninguno va remplazara a tu predestinado aquí – pega el dedo índice en el pecho de Katsuki.


Nota de la autora:

Capitulo corto, porque lo partí en dos. Sentí que todo pasaba muy rápido y decidí hacerlo en dos tiempos. Con suerte y a lo largo de esta semana estaré subiéndolo, ya que no es muy largo (aunque tengo pendiente otro fic xd) Igual no prometo nada.

Hablando del capitulo, no se hagan muchas ilusiones con ese perdón, que recién estamos adentrándonos al trasfondo de la historia.

Ya vimos una de las tantas consecuencias que tiene cometer algún abuso contra un omega, así que tiro la pregunta al aire y me voy corriendo: ¿Cuál creen que será la consecuencia para lo que hizo Katsuki?

Nos vemos.

Respuesta usuarios sin log:

WhiteRabbit: Mizuki ama a Hitoshi porque es la unica familia que conoce, además de Izuku. Uraraka metio la pata, suerte que Mizuki no entendio del todo el mensaje. No! abandonar no! Me he prometido terminar todos mis fics de ahora en adelante, asi tarde mil años en actualizar jajaja. Espero que te haya gustado el capitulo.

Guest: gracias por el review, acá esta la continuación :)

GreekSunlight: Llegas en el momento excato que estoy por subir capítulo. Muchas gracias por tus palabras tan halagadoras (me siento orgullosa). El ser predestinado es algo crucial en la historia para el arrepentimiento y es todo lo que dire. Aww… que bueno leer que alguien no odie a Katsuki. Es decir, sí, se ha ganado el odio de todos, pero va mejorando el muchacho. La relación Mizuki-Katsuki recién esta empezando, aunque Hitoshi ya tiene un lugar ganado en su corazón y eso no puede desaparecer asi como así.