Consecuencias


Capitulo 10


Llanto.

Estúpido llanto.

Katsuki cubre su rostro embargado por oleadas de vergüenza al recordar su lloriqueo infantil frente a Izuku. Nunca se ha propuesto actuar así de idiota frente a otro ser humano. No es que carezca de sentimiento o nunca se haya sentido invadido por algún tipo de tristeza, es solo…. Solo… Que los alfas no lloraban, así de simple. Mucho menos, frente a otros.

Respira hondo tras sus manos y, entre sus dedos, observa el corredor blanco níveo frente a él. Nadie en el hospital parece haber notado su vergüenza ni el posible sonrojo en sus mejillas, lo cual le calma a medias.

Baja las manos, las deja reposar sobre su regazo. Resbala elcuerpo en la dura silla de poliuretano hasta que su nuca golpea con el respaldar, solo entonces, exhala. Del trillón de ideas que tiene en su cabeza a esa hora de la mañana, solo una no le deja tranquilo y lejos estaba de ser el embarazoso momento frente a Deku, sino, el perdón que este le ha dado. Katsuki quiere descubrir el significa secreto que oculta esa palabra, porque ha de tener un significado profundo viniendo de su predestinado. Es decir, Izuku se ha mostrado reacio a todo tipo de contacto con él. Le ha alejado, amenazado e incluso planificado huir; por lo que ese perdón ha caído de la nada y el alfa se atreve a pensar que esa palabra puede que abra una puerta en su relación.

Una que no solo le permita acercarse a su hija, sino también a él.

Las mejillas se le incineran de vuelta al imaginar esa escena y es necesario enderezar su postura para hallar algo de calma en su ser. Observa hacia ambos lados del pasillo. Los pacientes siguen ahí, yendo y viniendo sin notarlo. Suena el altavoz, llamando un nombre que no es el suyo y se ve condenado a continuar sentado en esa banca, esperando, mientras sus cavilaciones se hacen cada vez más insoportables. Eleva la mirada, suelta un suspiro sonoro.

Por momentos quisiera hablar con Kirishima, pero en serio en serio. Conversar acerca de lo que le está sucediendo, de lo que siente y si es normal aquello en una pareja predestinada, o si acaso eso escapa del destino y se extiende a todos los seres humanos.

Preguntar, por ejemplo, si es lo mismo que siente él por Mina.

– ¡ARG! – grita rabioso, poniéndose de pie. Las personas se giran a verlo y él termina por hacer una reverencia en disculpa, porque está en un hospital y debe guardar cierta compostura. Aunque debe admitir, que es difícil tenerla luego de ese último pensamiento. Es ilógico que sea lo mismo cuando lo suyo es simple cosa del destino. Si Deku no fuera su omega, ninguno de esos pensamientos andaría rondando su estúpida cabeza ceniza.

– Bakugou Katsuki – llaman su nombre finalmente – acérquese al consultorio doce.

El cenizo golpea sus muslos, volviendo a la realidad. Deja de pensar en tanta idiotez y camina al consultorio intentando parecer calmado o al menos, intenta concentrar su mente en las diferentes teorías de por qué su celo se ha retrasado.

Lo que sea viene bien, mientras piense en algo no-idiota.

Se planta frente a la puerta marrón, que contrasta todo el blanco de las paredes. Toca dos veces, avisando de su llegado e ingresa sin esperar una afirmación de dentro.

– Buenos días, Bakugou-kun– saluda Recovery girl en su escritorio – toma asiento.

El alfa obedece y sigue con la mirada los gestos de la mujer, quien luego de sonreírle, coge un folder de la bandeja de su escritorio. Pasa hoja tras hoja leyendo el informe. Frunce levemente el ceño.

Retrocede las hojas.

Vuelve a pasarlas.

– No veo nada extraño.

– No entiendo – se yergue en el asiento – ¿Entonces porque mí no ha llegado mi ciclo?

– ¿Has marcado a un omega?

– No.

– ¿Continuas cerca a tu predestinado?

No responde.

La anciana le observa por unos segundos, hasta que finalmente, el alfa de tuerce la mirada. La mujer inhala con calma. Ambos ya han pasado por esa conversación y, aun así, a la anciana le resulta complicado volver a tocar el tema.

Exhala.

– No hay examen que certifique esto, pero es la única explicación viable que encuentro. Té has enlazado a tu omega

Katsuki enarca una ceja.

¿Qué clase de respuesta es esa?

– No tengo un omega – aclara – y ya dije que no he marcado a nadie.

– Una marca no es la única manera de enlazarse. Luego de tu última visita ¿has leído algo acerca de predestinados?

Niega.

Ha estado bastante ocupado recuperándose, intentando relacionarse con su hija y destruyendo su orgullo de alfa frente a Izuku. Lo más que ha oído de predestinados ha sido los cuentos de su infancia y la conclusión que Recovery girl le dijo el día de su accidente, que ahora que lo piensa, ha sido bastante crédulo ante sus palabras. Puede que solo hayan sido desvaríos de la edad y él como idiota haya creído que Deku es su predestinado. Sin embargo, ciertas coincidencias entre aquellos cuentos y las sensaciones que ha tenido, le llevan a seguir creyendo aquello.

No por eso, debe de confiar en todo lo que se le dice. Puede creer lo de ser predestinados, pero de ahí a que pueda enlazarse sin una marca, es un paso muy largo. Esas mierdas no existen. Por algo los omegas tienen glándulas en sus cuellos y los alfas colmillos afilados.

– Dime una cosa – continua – El omega del que hablamos la última vez, ¿han tenido algún acercamiento?

– No. – niega de inmediato. Interpreta ese acercamiento, como el único tipo de acercamiento que puede haber entre alfa y omega.

– ¿Estas totalmente seguro de eso? ¿No ha sucedido nada entre ustedes? – La respuesta sigue siendo la misma de parte del alfa – No me refiero solo a sexo, sino también a sus sentimientos. Algún momento en el que ambos hayan hecho llegar el cómo se sienten al otro.

Katsuki traga duro.

Recuerda tres momentos de en específico. El día que Izuku le abrazó luego del accidente que tuvo, también cuando le visitó en el hospital que si bien, él no estuvo consciente, su cuerpo supo de su presencia. No por nada, tuvo aquel sueño de su infancia.

El otro, un poco más fresco, la conversación que mantuvieron ayer.

– Interpretare ese silencio como un sí.

Ambos cruzan miradas.

Por un instante, no hay más que silencio entre ellos, acompañado por el por el lúgubre tic-tac del reloj en la pared. Entonces, la mujer mueve los labios sin decir nada. Katsuki se tensa, a sabiendas de que tanto misterio, solo avecina una nueva bomba en su vida.

– La última vez que estuviste aquí, pude sentir el aroma de tus feromonas. Aun siendo beta, si el alfa es dominante, pueden llegar a percibirse muy leve. Cosa que no sucede ahora, lo cual solo me lleva a la conclusión de que te has enlazado a tu omega y estoy segura que de haber un alfa u omega en esta habitación, sentiría el aroma del enlace perfectamente.

– ¿Q-qué? – Musita – no lo he marcado.

La anciana le mira, calmada. Entiende lo inverosímil que ha de sonar esa respuesta viniendo de un médico. Años atrás, ella misma hubiera llamado loco a quien le saliera con esas cosas, pero hoy en día, ya no es tan irreal. Lo que sí lo es, es encontrar un omega que niegue aceptar a su alfa predestinado. Porque es él el único que rechaza todo ahí, lo sabe por el sonrojo que se forma en Bakugou cada que menciona "tu omega". Por lo que hace acopio de todos sus conocimientos en alfas, para hacer de esa explicación la más adecuada.

Sin herir el ego del héroe rechazado.

– Según la teoría de parejas predestinadas, las feromonas de estos tienden a asemejar un enlace cuando hay cercanía entre ambas partes. No solo eso, sino que sus ciclos se sincronizan asemejando también, una unión por marca. Lo cual indicaría, que tu ciclo está esperando al de tu omega.

– No es mi omega. – repite, más por inercia que por certeza.

Sabe que quiera o no, la mujer es médico, ha leído sobre el tema y ha de tener razón. Lo cual es jodidamente problemático. Pues Katsuki, es un héroe, y el enlazarse de manera tan inefable, le traerá complicación. Un alfa enlazado de manera convencional, tiende a sincronizar su ciclo con el de su omega, el cual es muy variable en iteración y duración. En el peor de los casos, ellos pueden tener uno al mes, lo cual serian doce veces al año en los que desearía de una manera casi enfermiza a su omega.

Ahí el problema.

Katsuki no tiene un omega y aunque cabe la posibilidad de un acercamiento entre él y Deku gracias al perdón del último, siendo realistas, no es algo que se fuera a dar de inmediato.

– ¿Bakugou-kun?

Y siempre quedaba la otra posibilidad. Esa en la el perdón no significara nada para Deku.

Baja la mirada.

– Si mi omega me rechaza…

Katsuki abre la posibilidad ante la mujer.

Ella suspira, pues ha esperado esa respuesta en su fuero interno. Ahora venia lo verdaderamente duro para Bakugou.

– En ese caso, lo ideal sería que te alejes. – Los ojos del alfa se elevan fijos sobre ella – Bakugou-kun, nunca pregunte bajo qué circunstancias es que tú y ese omega tuvieron una hija. Tampoco lo estoy haciendo, pero me hago una idea. – Katsuki no niega ni afirma nada y ella se da por respondida una vez más – A lo que voy, es que, si es lo que pienso, ya lastimaste una vez a ese muchacho. No creo que quieras hacerlo nuevamente y mientras ambos estén juntos, las feromonas de ustedes jugaran con sus cuerpos hasta forzarles a hacer cosas que tal vez, en una situación normal, no harían. Esto es porque el instinto, las feromonas y el destino, confluyen buscando una marca que selle el lazo invisible que ya existe entre ustedes.

Aquello es duro de oír para Bakugou. Lo último que quiere ahora, es lastimar de alguna manera a Izuku nuevamente. Ni hablar de una marca forzada. No solo acabaría con la vida del omega, sino que con la suya misma y se llevaría la de su hija con ellos.

Pero distanciarse, tampoco es una opción.

– Lo mejor será que lo converses con el – toma una receta médica y empieza a llenarla –por el momento, duplica la dosis de supresores y por nada del mundo olvides tomarlos.

Poco antes del almuerzo, Katsuki llega a la agencia y solo tiene en mente una cosa, la cual tiene que resolver antes de empezar sus deberes. Pero para eso, necesita de alguien en específico.

– Cara redonda. – La toma del brazo. – Sígueme.

Ochako no tiene tiempo de responder, Bakugou jala de ella hacia el pasillo que conecta con los vestidores. Al principio, no entiende que sucede y solo se deja llevar, sin embargo, mientras más se adentran, algo dentro de ella empieza a emitir alarmas en su cuerpo.

Porque ese lugar está vacío a esa hora.

Y ella es una omega.

Y él un alfa.

Ochako traga hondo y piensa en positivo. Que tal vez se ha peleado con su omega y necesita un consejo, pues Bakugou es una bestia en esos aspectos y ni Kirishima tiene la solución para los grandes errores que comete. Sí, eso debe ser. Se mentaliza. No quiere prejuzgar al héroe tan solo por su género, ya que ella misma odiaría que la vean de menos por el suyo.

Sus alarmas se desactivan cuando el alfa detiene su andar a pocos metros del primer vestidor.

– ¿Y? – pregunta más aliviada – ¿Traes brillo en las uñas?

– Huéleme. – le ignora avergonzado.

– ¿Eh?

– ¡Vamos, solo hazlo! – tira bruscamente del cuello de su uniforme, haciéndola golpear la nariz contra su cuello.

Ochako siente cierto temor nuevamente. Porque, una vez más, ella es una omega y él un alfa y el solo hecho de sentir las feromonas de uno tan cerca, podría producir una reacción similar al celo en su cuerpo. Aun si no hay sentimientos de por medio o un destino que los una.

Pero ese no era el caso.

Antes de que ella pueda aguantar la respiración, ya le ha olido.

Y nada.

No sucede nada.

De hecho, no huele a alfa. Uraraka ha estudiado por tres años junto a Bakugou. Han vivido en la misma residencia y hasta ha luchado el uno contra el otro, por lo que ha sentido su aroma una cantidad indeterminada de veces. Incluso con los supresores, es capaz de percibirlo. El alfa huele a robles húmedos y cenizas propias de su quirk, sin embargo, en ese instante no parecieran estar ahí.

No.

No era que no estuvieran. Estaban ahí, pero entremezcladas con algo más dulce y fresco; algo muy similar a…

– ¡Te has unido a un omega! – La sonrisa no le cabe en el rostro y los ojos abiertos en dos lunas. De un salto, abraza al alfa del cuello – ¡Felicidades!

Katsuki es aturdido por el grito de la mujer, el abrazo y la fragancia desagradable. Porque el aroma a algodón dulce que despedía ella, ha desaparecido en los últimos meses, tornándose en algo putrefacto.

Aunque esa no es la molestia más grave ahora.

– ¡SUÉLTAME! – La separa de un tirón de su cuello – ¡No me he unido a nadie! Y juro que, si le hablas a alguien de esto, te mato.

– Bakugou, eso es muy contradictorio.

El cenizo chasquea. Mira hacia otro lado.

Ella le sonríe, divertida de verle queriendo ocultar lo obvio. Emocionada de que quizás sus consejos, aun cuando Katsuki los ha echado a perder, hayan tenido algún efecto en el omega.

– Se que somos héroes y tenemos la apariencia de ser personas duras, pero unirte a tu omega, es lo más bonito que puede haber.

– ¡Que no me he unido a nadie, carajo!

– Tu aroma dice otra cosa – murmura – y no creo que pase mucho antes de que alguien más lo note.

Katsuki golpea la pared, molesto.

Ochako tiene razón, incluso con supresores, los olores sor perceptible y es solo cuestión de tiempo a que alguien note que no huele igual que siempre. Sobre todo, aquellos que le conocen desde la preparatoria.

– No he marcado a nadie… ¡¿Cómo mierda puedo oler a una unión?!

La pregunta retumba en el eco de los muros. Ambos quedan en silencio por unos segundos.

Bakugou no ha marcado a nadie, se dice ella misma, no hay una unión propiamente dicha.

Es entonces que el cerebro de Ochako termina de cerrar las últimas conexiones en la historia del alfa. Y todo encaja JODIDAMENTE PERFECTO. Los ojos se le abren a más no poder, brillan conteniendo una felicidad propia de quien ha esperado ver algo como eso su vida entera. La boca le forma una O cada vez más grande y el pecho se le infla de aire, dispuesto a ser expulsado en un gran grito.

Uno que es silenciado oportunamente por la mano de Katsuki.

– Ni se te ocurra hacer un escándalo.

Aun así, la omega balbucea palabras inteligibles contra su mano. Desahoga todas aquellas emociones contenidas por años. Katsuki la deja así por un momento, hasta verla más calmada y solo ahí la libera.

– Has encontrado a tu omega predestinado – habla muy rápido, recuperando aire. Bakugou arruga la nariz y niega con el rostro. – ¡Vamos! Tienes el aroma de una unión y dices no haber marcado a nadie ¡Ahí está todo!

– Esas son estupideces

Ochako se queja, encogiéndose entre sus hombros. No espera que Bakugou sepa del tema. Mucho menos, que vaya a aceptarlo tan pacíficamente.

Ese hombre lucha hasta contra sus sentimientos.

– No está probado científicamente, pero muchos relatos de parejas predestinada coinciden en que no hubo necesidad de una marca para sellar esa unión. Ahora mismo no despides tus feromonas normales, diría que tu celo se ha sincronizado al de tu omega y apuesto mi cuello, a que, si ese omega intenta emparejarse con otro, su cuerpo le rechazara. – Apoya una mano en su cintura y observa al alfa con la superioridad de alguien que ha leído mucho acerca del tema.

Katsuki le observa. Aquello último ha sonado bien. Todo lo demás, era pura mierda.

– ¿Y si soy yo quien marca a otro omega?

– Puedes marcar a mil omegas, ninguno va remplazara a tu predestinado aquí – pega el dedo índice en el pecho de Katsuki. Pues es la verdad. Mientras no haya marca, ambas partes pueden buscar una unión con otras personas; sin embargo, el duelo por la pérdida del destinado es grande. En el momento en que Katsuki piense en rehacer su vida lejos de su omega, un vacío se formara en él y será tan profundo, que no habrá ira ni explosiones que le calmen.

Bakugou le observa sin decir nada.

Por unos segundos, solo hacen eso.

Ochako cree entender el revoltijo que ha de ser su mente. Probablemente, negándose todo lo que le ha dicho, pensando en que está equivocada y que va a marcar a cualquier omega con tal de demostrárselo. Aunque no hay mucho que hacer, está segura que Katsuki ya se debe haber dado cuenta de que marcar a otro, va a ser difícil. Porque Uraraka ha tenido la vista fija en él desde que supo de su romance y ha notado el gesto de desagrado que hace cuando ella, adrede, emite feromonas cerca suyo.

No lo ha hecho con mala intensión, solo quería probar su punto.

Katsuki siente desagradable su aroma y tiene casi certeza, de que no es solo el de ella, sino el de todos los omegas.

– Mira, sé que debes sentirte confundido; pero ese omega, tu omega, debe estar igual o peor que tú. Porque a diferencia de los alfas, nosotros sí esperamos ilusionados a que esto suceda.

El cenizo observa a la muchacha. Lo ojos de avellana le brillan como si fuera ella quien ha hallado a su alfa. Ve la ilusión en su rostro y no puede evitar pensar en Deku de pequeño. Ha vista esa ilusión en el rostro de mejillas pecosas durante su infancia, cuando las maestras contaban fabulas románticas sobre esas parejas o películas animadas que llevaban como base el mito en el que el ese amor está destinado a suceder en todas las vidas.

También recuerda, que él mató esa ilusión hace seis años.

Izuku jamás viviría tan plenamente esa magia de conocer a su predestinado.

La plática es interrumpida por un timbre que suena. Lo reconoce como su alarma y entonces, recuerda que debe pasar por Mizuki a su escuela.

Katsuki observa a su hija, quien juega con tranquilidad a un lado de su escritorio.

La noche anterior, previa despedida, ha llegado a un acuerdo con Deku. Puede pasar por ella luego de la escuela y llevarla a casa entrada la noche. Los fines de semana son estrictamente para Izuku y el idiota de su vecino.

– Ella le quiere a él – ha argumentado con simpleza y Bakugou no se ha podido negar. Pues sabe, es verdad. Quiera o no, la mocosa adora a pelos de mierda dos… y al primero también, ya que de regreso de la escuela no ha dejado de hablar de él y lo linda que es Mina.

Pareciera que la noche anterior la hubiera pasado realmente bien con ese par durante las dos horas que se las encargo. No es que le moleste, prefiere a Kirishima que al ojeroso (Al menos él tiene preferencias por las alfas más que por los omegas).

Así que, se limita a observarla en silencio mientras Mizuki juega con sus figuras de héroes que le ha comprado el día anterior. Murmura dialogos de peliculas de All Might y rie hacienoles pelear.

Sonríe de lado. Sinceramente, Katsuki no recuerda nunca haber oído una risa chillona más melodiosa que esa. De hecho, nunca ha considerado la risa de un niño como melodiosa, por lo general los ve como retazos de seres humanos molestos que solo chillan, babean y te joden la existencia. Es más, continúa creyendo lo mismo; con la diferencia de que ahora, Mizuki es la excepción a esa regla.

Tal parece que esa niña ha llevado el lado alfa de Katsuki a otro nivel. Uno que no se limita a solo ira y territorialidad, sino también a lo paternal. Aunque no lo diga, en su fuero interno solo quiere ser un buen padre para ella. Poder jugar juntos a los héroes o a las muñecas, lo que sea le viene bien mientras sea lo que ella quiera. Poder verla crecer como una gran alfa, que es lo que su tenue aroma le dice, aunque tampoco le molestaría que eso cambiara con los años. De hecho, imaginarla como una tierna omega a la que deba de proteger también le hace ilusión. Con gusto alejaría a los alfas de ella.

Aunque puede que el alfa más peligroso en ese momento, sea él mismo. Quizás no directamente con ella, pero si con su padre. Una parte suya duda que eso vaya a suceder, pues la última vez que vio a Izuku, estaba furioso y, aun así, su ira fue canalizada de una manera más sentimental. No agredió a Deku. No tuvo ni un solo pensamiento que lo llevara pensar en lastimarlo. Sin embargo, otra parte suya, duda que aquello continúe así de tranquilo; porque si algo conoce bien de sí mismo, es lo volátil que puede ser y teme que sea dicha volatilidad la que le lleve a destruir aquello que ahora más quiere.

Pero prefiere dejar las palabras de Recovery girl en un rincón. Quizás luego las reflexione detenidamente. Por ahora, solo va a disfrutar del día con su hija, aunque eso implique dejar de lado la ruma de informes que debe llenar, la ronda que tiene que dar con Kiridiota y limitarse a jugar con Mizuki.

Si es que ella se lo permite, claro.

Las ocho de la noche dan rápido.

Agradece por única vez en su vida al mitad y mitad por permitirle permanecer en el turno diurno. No ha informado a nadie que Mizuki sea su hija, pero Katsuki sabe que ellos ya lo sobreentendieron; por lo que no llevar el turno nocturno es un gran alivio.

Sale de los vestidores ya con su ropa de calle y no el uniforme de Ground Zero. Ayuda a Mizuki a guardar sus juguetes y cuadernos; pues, parte de su labor como padre y lo acordado con Izuku, es hacer las tareas del día con su hija. Aunque haya obviado el con y prácticamente la haya hecho él.

Que importa.

No es algo que Deku deba saber.

– Me voy. – anuncia con la mano de su hija ya en la suya y la mochila puesta en su hombro.

Solo Denki se despide, quien ha cambiado al turno de noche luego del altercado que tuvieron ambos. Katsuki aun no ha logrado asimilar que pikachu humano haya puesto sus sucias patas en Deku, por lo que espera dure más tiempo en ese turno. O se cambie de agencia. Lo que sea le viene igual mientras se mantenga lejos de su vista.

Fuera de la agencia, caminan en dirección a casa de Izuku.

"No importan a donde vayan o cuanto huyan del otro, el destino siempre terminara por juntarlos"

Las palabras de Recovery resuenan en su memoria. El destino había hecho bien su trabajo pues Deku vive a quince minutos a pie de la agencia y a solo treinta de su casa.

– Tengo sueño.

Mizuki se para frente a él, extiende los brazos hacia arriba.

Katsuki capta rápido el mensaje. La alza de la cintura, recostándole el rostro contra su hombro. La pequeña se abraza a su cuello, enreda los dedos en los cabellos de la nuca del mayor; una manía que ha adquirido cada que su padre la carga. El alfa siente incómodo ese toque, sin embargo, le permite seguir.

– Red riot dice que no eres malo. – murmura adormilada. Katsuki se pregunta qué carajos ha podido hablar sobre él – dice que solo tienes mal carácter.

– Muy mal carácter.

– Y haces llorar a papá.

Katsuki suelta un bufido, un poco avergonzado de que su hija presenciara aquella escena. De haber ocasionado dicha escena.

– No era mi intención hacerlo.

– Deberías disculparte.

– Ya lo hice.

Mizuki no dice nada. Se acurruca mejor en el hombro del alfa, su mano no deja de jugar con el cabello del mayor. El alfa siente el pecho de ella inflarse a cada respiración, golpeando contra el suyo, y una extraña comodidad se instala en esa parte de su pecho, abrigada por el cuerpecito de la menor.

– Mina dijo que tenemos mucho en común. El color de pelo y ojos y quirk y que tú puedes enseñarme a usarlo.

Katsuki sonríe de lado.

Mina era un dolor en el trasero, pero esa alien lo estaba ayudado.

– Cuando tengas edad suficiente, te enseñare todo lo que necesites saber.

Mizuki suelta un leve gemido, conforme con la respuesta, y luego, solo hay silencio. La paz les envuelve en medio de la brisa fría que les recuerda que el invierno ha llegado y la primera nevada está cerca. Conforme se adentran a la zona residencial, las personas son cada vez menos. El toque de la mano de Mizuki con su cabello cesa y la siente resbalarse por la piel de su cuello. Su respiración es pausada, lo que indica que se ha dormido. Katsuki apoya una mano sobre la espalda de la niña, realiza unas pequeñas explosiones que la calienten y piensa, que mientras espera que Mizuki crezca para enseñarle a usar su quirk, podría ir enseñándole como hacer muñecos de nieve.

– Se durmió – informa lo obvio el cenizo cuando Izuku le abre la puerta de su apartamento – ¿Puedo pasar?

Izuku lo duda unos segundos, sin embargo, termina cediendo. Seria incómodo para su hija pasar de brazos y luego acostarla. Se hace a un lado y Katsuki ingresa, quitándose previamente los zapatos.

El día anterior no tuvo tiempo de observar la casa de Deku con detenimiento, estaba más enfrascado en el pensamiento de que el omega se iría lejos junto a su hija. Ahora, podia apreciar los posters de All Might en la pared sobre su cama, figuras del héroe sobre la cómoda del televisor e incluso, el edredón de la cama es de él.

Hay cosas que nunca cambian.

Mientras Izuku abre el edredón y acomoda las almohadas en la cama, Katsuki nota la ruma de mantas que hay al pie de esta. Gracias a su quirk, él no siente frio con frecuencia; por lo que no es hasta percatarse del detalle de las mantas, que se da cuenta que la casa carece de calefacción.

Tokio puede llegar a los dos grados en invierno.

– Acuéstala.

Katsuki deja su distracción de lado, gira hacia Izuku, percatándose de lo cerca que están. El aroma del omega ingresa fuerte a sus pulmones y cierra los ojos. Lo ha sentido desde que entró ahí, pero es solo cuando lo tiene así de cerca que distingue el aroma mentolado dulce en toda su intensidad.

E Izuku parece no ser consciente de la fragancia que desprende. Probablemente, lo haga de manera inconsciente al tener a su hija cerca. Los omegas tienden a desprender feromonas más dulces de lo normal cuando están embarazados o cuando tienen a sus bebés cercas. Es una forma de mantener relajados a sus hijos.

Lo que no entiende, es porque él, siendo un alfa, también está sintiendo esa sensación de relajo y pasividad en todo su cuerpo.

– Hey – abre los ojos. Izuku agita la mano frente a él – acuéstala.

Obedece diligentemente. Acuesta a la niña tal como el omega le indica, una vez se ha separado de ella, Izuku se interpone entre ellos, acomodándole las mantas encima. Nuevamente está muy cerca y el aroma vuelve a danzar alrededor suyo. s Aproxima su nariz hacia los rizos verdoso, rozándolos superficialmente. Cierra los ojos, los sentidos concentrados en lo que huele. Menta y miel. Hierba buena y paz.

Quiere más de ese aroma.

Quiere volverse loco de ese aroma.

– ¿Qué haces?

Abre los ojos, topándose con unos verdes observándolo centímetros debajo de él

– Quiero más – habla sin pensar, envuelto en feromonas e instinto. Pronto se percata de la estupidez que acaba de decir y rectifica: – Quiero saber más de Mizuki.

– ¿Saber qué?

– Todo. – improvisa rápido y no es totalmente una mentira. Desea conocer más de su hija, tal como un padre lo haría – Cómo era de bebe, su comida preferida, cuál fue su primera palabra.

Izuku le mira confuso, pues Katsuki no se ve como el tipo de persona que se interese por esos detalles. Sin embargo, luego de unos segundos, el alfa continúa plantado frente a él esperando una respuesta y recuerda la noche anterior, cuando dijo querer una familia. Él no está dispuesto a dársela.

Aunque su lado omega piense lo contrario.

Hay una inquietud nuevamente persiguiéndole desde el día de ayer, al que no sabe bien como nombrar. Por momentos, le sabe a lastima de haber visto vulnerable a un alfa imponente como lo es Katsuki. Otros, pareciera ser solo su lado omega queriendo ceder por aquella minúscula empatía que había en sus disculpas. Cualquiera que fuera, le cuesta negarse a lo que le pide y echarlo de casa.

Es el padre de Mizuki y siempre cabe la posibilidad que, habiéndole perdonado la noche anterior, ha decidido dar más pasos en su relación padre-hija.

Izuku camina hacia la pequeña consola en donde reposa el televisor. Busca entre todos los objetos guardados ahí un libro en específico. Cuando finalmente lo encuentra, lo coloca sobre la mesa del kotatsu.

– Siéntate.

Katsuki se acomoda en uno de los lados de la mesa,mientras, Deku abre el libro.

Es un álbum de fotos.

– Esta – señala la primera foto – Es Mizuki de bebé. Recién nacida

Con la mirada, pide permiso de tomar el álbum. Izuku desliza el libro frente a él y recién en ese momento, ve claramente la fotografía. Se trata del omega en el hospital, aun viste la bata blanca, el cabello desordenado como le recuerda. Entre sus brazos, se encuentra la pequeña Mizuki.

Hay una descripción en el pie de la foto.

"Mizuki Midoriya.

Un dia de nacida.

Peso: 3.450kg.

Estatura: 55 cm.

Se supone que te tendría naturalmente, pero tardaste mucho en nacer. Fueron tres días de contracciones y tu no querías salir. Los doctores decidieron ayudarte y llegaste cerca de media noche. Hubo luna llena y mamá dijo que debía llamarte Mizuki (hermosa luna). Creo que te va bien, tu rostro parece la luna. Blanco y redondo. Probablemente tengas un quirk, uno fuerte y poderoso, que espero, no lo uses para intimidar a nadie.

Mizuki, deseo que sea amable y bondadosa.

Que seas una gran niña."

Izuku siente una leve vergüenza. No recordaba las descripciones en las fotos. En aquella época, tan solo tenía catorce años, Hitoshi le había regalado el álbum el día que dio a luz y pensó en escribir sobre su bebé, como tiempo atrás lo hubiera hecho con sus héroes favoritos.

Katsuki gira la hoja, pasa a la siguiente foto. Ahora aparece Mizuki un poco más grande. Su cabello muy corto, es casi imperceptible por el color cenizo. La pequeña esta sentada al lado de su abuela, quien la endereza con las manos para que no caiga.

"1 mes.

Creces rápido. Te cuesta elevar tu cabecita, pero quieres gatear. Cada que te acuesto en la cama, te alzas con tus brazos y terminas cayendo de lado.

Ayer mamá te pellizco la barriguita y reíste.

Tu primera risa."

Katsuki sonrie.

De alguna forma, la foto sumada a la descripción le da una sensación de ternura rara vez sentida en él.

En la página de al lado, Mizuki salía durmiendo sobre una colcha en el suelo.

"2 meses.

Sueles llorar mucho cuando no estoy a tu lado. Mamá dice que así son los bebes, o por lo menos, que así era yo. Decidí acostarte a mi lado, en el suelo, mientras Hitoshi me enseñaba matemáticas. Aun lloraste un poco, pero entonces, él te cargo y paseo en brazos por la sala. Te dormiste en su hombro mientras tarareaba una canción.

Creo que algún día, Hitoshi será un buen padre."

Katsuki enarca una ceja.

Izuku siente sus orejas arder.

Ambos en silencio, concuerdan que lo mejor es pasar a la siguiente página.

"2 meses, 6 días."

Ahora aparecía riendo con la boca abierta y sin ningún diente en ella. Tenía el cabello un poco más largo y despeinado.

"Una mariposa entró a la casa. Viviendo tiempo en el campo, ninguna había entrado hasta ahora. Se posó en mi dedo y te la acerque. Intentaste cogerla y la mariposa voló. Reíste a carcajadas viéndola.

Nunca pierdas esa sonrisa."

Una sensación extraña se instala en el pecho de Katsuki. Algo así como ansiedad de anhelar aquello que ya había pasado. Que tuvo su momento y él se lo había perdido.

Inhala suave.

Exhala.

Toma un puñado de hojas y las pasa de largo.

"1 año"

Mizuki era cargada por Izuku y delante de ellos, un pastel era sostenido por Hitoshi.

"Recuerdo que cuando naciste, pensé que faltaba mucho para verte así de grande. Que rápido pasa el tiempo. Hace unas semanas aprendiste a caminar y ya pronuncias bien papá. Aun si acá nadie usa esa palabra.

Que la usara con Hitoshi hizo el momento un poco incómodo. Él solo te sonrió.

Creo que, si fuera un alfa, pensaría en dejarme marcar por él.

Creo que tú lo querrías como tu papá."

Esta vez Katsuki no deja pasar de largo esa frase y observa a Izuku de soslayo.

– Tenía quince años. – se escusa, aun si no le debe explicaciones.

El alfa entiende. El ojeroso era el único amigo que tenía Izuku, la única persona en mostrarle amabilidad, era lógico que le viera con otros ojos en algún momento. Sobre todo, si se encontraba con una hija recién nacida y el instinto omega a flor de piel. No por eso, acepta lo que lee, porque si cabellos de troll hubiera sido alfa, Izuku ya sería su omega y, por consiguiente, Mizuki su hija.

Pasa unas hojas más.

"3 años, 4 meses "

Mizuki sonríe a la cámara, de pie, en medio de un pastizal con una rama en la mano.

"Es sorprendente como trabaja la genética. Cuando te tuve entre mis brazos, pensé que eras la cosa más linda del mundo, a pesar del innegable parecido a él. Ahora, tres años después, sigo sorprendiéndome con ese parecido.

Hoy fuimos al lago, ibas delante de todos liderando el grupo y no pude dejar de pensar que así era él de pequeño.

Hitoshi dice que estoy criándote bien, aun así, sentí algo de temor que un futuro seas más como él que como yo.

No quiero que te parezca a él más que en lo físico."

Izuku hace un gesto de disgusto. Sigue creyendo lo mismo, no quiere que su hija sea como él. Sin embargo, que Katsuki lo leyera con él presente, era incómodo.

– Está bien – rompe el ambiente rancio que se ha formado – Tampoco quiero que sea un idiota como yo.

Y suspira.

Resignado a que no encontrara nada bueno sobre él escrito, pero sí sobre el tipo de al lado.

Observa la foto del costado. Salía durmiendo al lado de Izuku, ambos con pijamas de All Migh y ella abraza un muñeco del héroe.

"3 años, 6 meses.

Mamá dice que nos parecemos mucho. No solo en la admiración a AllMight y lo obsesivo que somos en ver los videos de sus rescates. Sino en el afán que tenemos por convertirnos en uno.

Espero lo logres.

Espero que tú sí tengas algún quirk, incluso está bien si es el suyo, mientras cumplas tus sueños.

Nunca dejes de soñar, Mizuki"

En la siguiente, la niña posaba con unas granadas hechas de cartón en los brazos. Esto toma por sorpresa a Katsuki, ya que la referencia es obvia y no esperaba que Izuku lo permitiera.

"3 años, 11 meses.

Hace no mucho cambiaste a AllMight por Ground Zero. No lo entiendo, ni siquiera es un pro Hero. Solo le viste por televisión en el festival deportivo y luego en un par de entrenamiento de la UA. Me pediste que los buscara en internet, dijiste "es genial" mientras me hacías repetirlos.

Créeme que entiendo esa emoción, yo alguna vez la tuve.

Hitoshi detuvo el video y te llevo a pasear al jardín, supongo que vio mi rostro. Entenderás esto algún día. O no lo sé, preferiría que no. Preferiría que me admiraras a mí. Alguna vez también quise ser un héroe.

No pude niterminar la escuela."

Toda la felicidad por la admiración de su hija se esfuma al leer las últimas líneas. Él había logrado todo lo que se había propuesto, destruyendo a su paso todo lo que una vez añoro Izuku.

"4 años."

Mizuki salía posando en una gran calle con mucha gente. Diferente al campo

"Hoy fue tu cumpleaños y fuimos a la ciudad por primera vez. Morías por ver un héroe en acción con tus propios ojos, no te culpo, yo era igual. Para mala suerte tuya y buena mía, no hubo ningún ataque.

Visitamos a mamá en el hospital. Espero que mejore pronto. Quiero verla jugar contigo nuevamente.

Ella nos extraña."

– Mamá enfermo de pronto – explica antes de recibir la pregunta – La enviaron a un hospital en la ciudad. La visitaba cada que podía.

Katsuki asiente. Queriendo preguntar más, pero callándose al notar el tono apagado en la voz de Izuku.

Gira la hoja.

Aquella parecía ser la última foto, ya que al lado no habia más.

"4 años, 10 meses."

Mizuki salía arrodillada frente a una tumba, con las palmas de las manos juntas en una oración.

"Han sido meses difíciles, mamá empeoró. Se fue el mes pasado y la extraño tanto. Hitoshi también se marchó, fue a estudiar a Tokio.

A pesar de tenerte a mi lado, me siento muy solo.

Toshi dijo que podíamos ir con él. No qué tan buena idea sea, ya que ahí esta…

No creo que nada pase, Tokio es grande. También costoso. Todo es muy difícil ahora, pero ya me las arreglare para sacarte adelante.

vas a ser mejor que yo.

Vas a ser mejor que él.

Mamá hubiera querido eso."

– Esa es la última.

Izuku estira la mano sobre el álbum, cerrándolo. Puede verle secar la comisura de sus ojos.

– ¿Se lo has leído alguna vez? – Niega – ¿Piensas dárselo algún día?

– No lo sé, solo lo escribí como otras tantas cosas.

Recuerda que Izuku solía escribir sus libretas sobre héroes y siente otra vez esa ansiedad atacarle. Pensar que dejó de escribir sobre sus ídolos para pasar a escribir sobre su hija.

Izuku se pone en pie, frota su nariz. Obviamente leer ese álbum ha removida emociones en él.

Katsuki se le aproxima por atrás. Quiere consolarle, pero no sabe qué tan permitido este de hacer eso. Al sentirse vulnerable podría aceptar un abrazo suyo, o mal interpretarlo y romper la efímera cercanía que ha logrado entre ellos tras ver esas fotos.

Traga hondo.

Cierra los ojos pensando y nuevamente es atacado por las feromonas a primavera y menta tibia. Esta vez, ya no son las maternales, son más seductoras y atrayentes. Le queman la piel y hacer hervir su sangre.

"– Mientras ambos estén juntos, las feromonas de ustedes jugaran con sus cuerpos hasta forzarles a hacer cosas"

– ¿Q-que haces? – Abre los ojos tras un sobresalto. Tiene la nariz en la curvatura del cuello de Deku. Toma su distancia de inmediato. – Es tarde – acota el omega. Camina hacia la puerta, girándose hacia él con un leve sonrojo. Katsuki le sigue, entendiendo lo que esa puerta abierta significa. – ya deberías irte, Katsuki.

Y es justo cuando cruza el umbral, que ve su oportunidad de probar que tanto puede acercarse.

– ¿Otra vez volví a ser Katsuki? – pregunta con ironía, haciendo referencia al Kacchan, que dijo la noche anterior.

Izuku le sonríe incomodo antes de cerrar la puerta.

Aunque no es la respuesta que esperaba, el que sonriera y no luciera una careta impenetrable como antes, ya es una señal para él.


Siguiente capítulo:

Ambos jadean al sentirse de cierta forma unidos.


Nota de la autora:

En serio pensé que este capítulo seria cortísimo, pero la última parte con las fotografías alargo todo.

No hay mucho que decir de este capítulo. Es solo Katsuki siendo más paternal.

Ahora si, el próximo sí se viene con algo fuerte. Vamos a ver como va, porque se me hace muy difícil escribir escenas subidas de tono.

Gracias por leer y por los reviews!

Respuestas reviews sin log:

Regina FG: aww muchas gracias por el review :3

Eve Kurosaki: Exacto! Solo es su orgullo quien no le deja ser como quisiera ser con Izuku.

Rai: Usted ha acertado. No es un perdón y cuenta nueva, ni Izuku va adejar todo por Katsuki. Es más un "Llevemos esto en paz por Mizuki". …Aunque no puedo decir lo mismo de parte de Katsuki.

WhiteRabbit: Bakugou quedo DI-VI-NA jajajajaj… Katsuki se disculpa por una razón en específico (el cual esta ahí y no voy a aclarar hasta el final). Como lo dije un review arriba, Izuku acepta esas disculpas más por Mizuki que por él mismo. Fue un poco el consejo que le dio All Might. Y no, no se va a ir, en eso fue sincero.

GreekSunlight: Creo que Mizuki se parece mucho a Izuku en eso de ser conciente de las personas a su alrededor y preocuparse por ellas. He estado releyendo los últimos capítulos y he visto más claro el cambio en la personalidad de Katsuki y ese empezar a controlarse. Tienes toda la razón, lo que hizo Katsuki no se olvida…

Guest: Hooli!...La relación va atomando forma, solo espero estemos en sintonía acerca de la forma que esta tomando jajaja. Las vueltas en esta historia creo que van a ser varias y estamos cerca a la primera, que va a clarar ciertos puntos.