Julio

Una enorme pancarta con el nombre de Adele colgaba en mitad del salón. Su primer cumpleaños estaba a punto de celebrarse y yo estaba bastante más tranquila de lo que imaginaba.

La única pega era que tuve que celebrarlo a las ocho de la noche, para que mis invitados vampiros pudieran asistir a ella. Por suerte para mí, Pam pudo estar, ya que le pillaba en los días libres. Según ella, fue casualidad, pero me gusta pensar que lo planeó porque en el fondo quiere demasiado a su «pastelito de carne».

Por otra parte, Eric aún permanecía convaleciente por lo del mes pasado. Le había crecido gran parte del trozo de pierna, pero aún le quedaba poco más arriba del tobillo en adelante. Según Pam, en unas tres semanas estará de nuevo en marcha.

No quise preguntar cuando me insinuó de que la última vez que le ocurrió esto fue cosa de una examante celosa que no se tomó muy bien que la abandonara… No, mejor sería no saber qué le hizo.

A lo largo del día tuve varias visitas, una de ellas la de Holly y Hoyt. Solo pasaron a saludar y a traer un regalo para la pequeña. Alegaron que tenían un compromiso mayor, pero sabían de sobra que yo descubriría cuál era es compromiso: Hoyt no quería encontrarse con con Jason. Me apenaba la idea de que aún no le hubiera perdonado, pero no quise inmiscuirme en ese asunto. Yo seguía con mi esperanza de que algún día se le pasase. Le agradecí el mono de peluche que me trajeron y se marcharon en seguida.

La siguiente fue de Alcide, que me trajo un lobo de peluche. Qué irónico, ¿no? No pudo quedarse mucho, puesto que la pequeña Virginia estaba pachucha y no quería dejar a Kandace mucho rato sola. Me alegraba saber que todo había salido como esperaba.

Otra de las visitas que recibí —aunque no me la esperaba en absoluto—, fue la de Oliver, el nuevo camarero. El día anterior le di tres días libres por el fallecimiento de su hermana. Era lo único que podía hacer por él. No quiso hacer ni ceremonia ni nada por el estilo, tan solo quería pasar esos días con sus sobrinos. Aún no sé qué tiene pensado hacer a partir de ahora, si se queda en Luisiana o se marcha de regreso a Alaska. Pero haga lo que haga, lo respetaré. Es algo que puede pasar, por lo que me espero cualquier cosa. Aunque he de reconocer que le echaré de menos. No por el parecido físico con mi difunto marido —cosa que a veces me resulta un tanto incómodo, pero al final me acostumbré y no le di más importancia—, sino porque es un gran camarero y me gusta cómo trabaja. Si decide marcharse, perderé a un gran empleado.

También recibí una llamada de Quinn. Por desgracia, estaba ejerciendo de padre y no podía acercarse a felicitar a la pequeña, así que lo hice de su parte por teléfono.

Estaba siendo un gran día. Michele trajo la tarta —cosa que le agradecí, porque estaba tan liada con algunos preparativos que no me apetecía mucho hacerla— y Amelia me ayudó con la decoración —ventajas de tener una amiga bruja: puede hacer algunas cosas sin necesidad de tocar nada—. El pequeño Phoenix casi hace de las suyas cuando estuvo a punto de tirar una mesa entera llena de pastelitos que me había tirado toda la mañana haciéndolos… Por suerte, su padre le detuvo a tiempo para evitar la desgracia.

También tuvimos dos videollamadas. Una de ellas me hizo mucha más ilusión que la otra, pero lamentablemente solo duró un par de minutos. Eran las dos de la mañana en París cuando Klaus hizo aquella videollamada:

—Te echamos de menos —le dije haciendo un puchero y con Adele entre los brazos.

—Yo también os echo de menos. Espero que pueda pillar unos días libres y me paso a ver a ese encanto de niña.

—Pásate cuando quieras. ¿Qué tal vas por allí?

Klaus miró un segundo el reloj, para controlar que no se le pase el tiempo.

—Bien, aunque en veinte minutos tengo una operación. He aprovechado un descanso para tomar un café y hacer esta llamada y… —Se escuchó una voz femenina de fondo; Klaus se puso serio, asintió levemente y regresó a nosotros—. Lo lamento mucho, Sookie, pero al parecer han adelantado la operación. He de dejarte ya. Pero antes de colgar, ¿recibiste mi regalo?

—Sí, el pingüino llegó hace un par de días.

—Me alegro. Como Adele cumple años en verano, pensé que un animal así le daría más fresquito… —se echó a reí—. Dale un beso de mi parte.

—Adiós, Klaus…

Ni siquiera pudo decir nada más, porque se tuvo que ir corriendo.

La siguiente llamada fue una media hora después. Era Bill, desde Edimburgo. Ahora trabaja allí como profesor de historia. Siempre bromea con eso diciendo «quién mejor que alguien que ha vivido en esa parte de la historia para contar qué es lo que pasó». La llamada no duró mucho rato, puesto que tenía cosas que hacer, pero igualmente, nos hizo mucha ilusión.

—Sookie, ¿podemos hablar? —me dijo mi hermano al poco de llegar.

—Sí, claro. ¿Qué ocurre?

Miró a su alrededor y me hizo ir a una zona donde no nos pudiera escuchar. Me estaba preocupando.

—Me gustaría que me hicieras un pequeño favor.

—¿Cuál?

—Quisiera que escucharas a Michele… Ya me entiendes.

Fruncí el ceño. No me estaba gustando nada lo que me estaba pidiendo.

—No pienso hacer tal cosa a no ser que sea de vital importancia.

—Lo es. Lleva días muy rara y por más que le pregunto no me quiere contestar. Y temo que tenga un amante.

—¿Un amante? ¿Después de todo por lo que habéis pasado? Hum… no creo…

Maldita seas, Michele… quieres decirle de una maldita vez a mi maldito hermano qué es lo que te pasa…

—No lo sé. Aunque a lo mejor está enferma y no me lo quiere decir…

—¿Enferma? ¿De qué?

—Ni idea. Pero últimamente todo le sienta mal. Cualquier cosa que come… No sé, no llega muchas veces al estómago.

Definitivamente, Jason no es el Stackhouse más espabilado.

—Bueno, cariño, no te preocupes por eso. Tal vez solo sea una gastroenteritis. Ya hablaré con ella, tú déjamelo a mí…

Le tuve que tranquilizar como pude, porque ya no sabía dónde esconderme. Michele me prometió que hablaría con él, pero ya vi que no lo hizo. Y la cosa va empeorando.

Tuve que cambiarle de tema al sugerir hacernos una foto en grupo para mandarlas a los que no habían podido asistir a la fiesta.

Al menos así, todo estaba bien.

Agosto

—Oh, Sookie —comenzó a decir Michele en cuanto entró en mi casa—, dime que tienes algún vestido para mí…

Acababa de hacerme de comer. Me encogí de hombros.

—Solo tengo un vestido que no sé por qué no acabó en la parroquia. Debí olvidarlo pensando que era de los míos normales. Pero no tengo más. Ya tendría que comprar. Aunque eso deberías hacerlo tú, que para eso es la que lo necesita…

—Oh, Sook, no me mires así…

Hasta Adele la estaba mirando con el ceño fruncido mientras se comía —como podía— su mandarina.

—El otro día, en la fiesta de Adele, me insinuó que tenías un amante. O que estabas enferma.

—¿En serio? —Se tapó la cara, horrorizada—. No quería llegar a esto…

—Michele, es normal que piense cosas raras. No hablas con él, le evades todo el tiempo y hasta me pidió que… ya sabes… —hice el gesto como de leerle la mente—. Está desesperado, Michele. Y se merece una explicación.

—Lo sé, lo sé, pero es que después de lo que pasamos, ahora no sé cómo explicarle que el diagnóstico que me hicieron en el hospital fue erróneo porque un novato se equivocó.

—Pues… justo así podrías decírselo.

—Yo qué iba a saber que era novato, si tendría como unos cuarenta años…

—Muchos cambian de carrera años más tarde. Pero un error lo tiene cualquiera. Y este, además, no lo puedes ocultar mucho tiempo. Se te está empezando a notar.

—Sí, lo sé. Estos pantalones son de Jason porque no me entraba ninguno de los míos. Por eso te llamé. Antes no llegaba a las doce semanas. Y ahora estoy de quince. Estoy muy asustada, Sookie.

—Cariño, no tienes nada de qué temer —le dije mientras le sujetaba de la mano—. Esta vez va a salir todo bien…

—Eso espero…

—Melocotón… —murmuró Adele, que era la palabra de la semana y la estaba repitiendo cual loro todo el día.

Nos echamos a reír. Nos hacía mucha falta.

Septiembre

—¡Va a ser niño! —exclamó Jason nada más entrar en casa—. Aún no me creo que vaya a ser un niño.

Le sonreí. Se merecía tener este momento de felicidad después de todo lo malo que habían pasado.

—Me alegro. Y me alivia, también. No quería que fuese niña y le pusierais mi nombre. No lo soportaría. Quiero ser la única Sookie de la familia.

Jason alzó una ceja y frunció los labios.

—Para tu información, no íbamos a hacer tal cosa…

Pero yo sabía que no era así. Y él también.

Octubre

—¿Qué tal por Nevada? —le pregunté a Eric, en cuanto pude irme a dormir y le pillé un rato a solas.

—De maravilla. Hemos conseguido desmantelar uno de los nidos de la Reina. No sé ni cómo lo hemos hecho, aunque teniendo en cuenta que le gustan mucho los polígonos industriales y similares… no nos ha resultado muy complicado. Creo que hemos encontrado su punto flaco ahí y que muy pronto daremos con ella. No sé cómo, pero lo conseguiremos.

—Yo tengo fe en ti —le dije mientras me acercaba a darle un abrazo; siempre le sentaban bien y le recargaba las pilas.

—La parte mala es que me trae muy malos recuerdos…

—¿Felipe?

Asintió y le di otro abrazo.

—Pero me alegra volver al trabajo.

Noviembre

—Oliver —comencé a decirle cuando le cité en mi despacho aquella mañana—, necesito saber qué vas a hacer… Sé que te dije que te daría tiempo para pensarlo, pero han pasado ya más de tres meses y necesito una respuesta, porque el mes que viene es Navidad y no quisiera estar buscando personal nuevo…

Oliver me miró nervioso y carraspeó. Preferí esperar a que me respondiera.

—Bueno, de momento tengo pensado esperar hasta que termine el curso escolar. No sé si será buena idea que nos marchemos ahora que los niños no tienen a su madre. No he pensado nada aun, pero quiero hablar con ellos, para que me den una respuesta definitiva.

—Me parece una idea magnífica que les tengas en cuenta.

—Sí. Se han volcado mucho en sus amigos del colegio y tal vez sea una crueldad separarlos. Así que hablaré con ellos y tomaremos una decisión entre los tres.

—Avísame en cuanto lo hagáis.

—Serás la primera en saberlo.

Otra vez Navidad

—Feliz Navidad, amor… —murmuró Eric nada más despertarme. Estaba en mi cama, pensativo, y me abrazó como si algo le preocupase.

Estaba estresado. Llevaba más de un año con el asunto de lo de la Reina y no tenía la menor idea de dónde estaba su paradero. Y eso le quemaba por dentro. Estaba dando palos de ciego, o eso me decía constantemente. Aunque se enfrentaban una y otra vez a sus aliados, era como si aquella pesadilla no se fuese a terminar nunca.

Me acurruqué más a él. A decir verdad, me sentía egoísta al pensar que al menos este año lo tendría conmigo, a mi lado. Ahora mismo él estaba en la habitación de invitados, como siempre que venía.

Era una sensación extraña, porque normalmente estamos así cuando él y yo nos hallamos a km de distancia, no a unos pocos metros. Pero igualmente, me gustaba tenerlo cerca.

Cogí mi móvil un momento —sí, ese simplón que me dio Eric hace un año— y vi que tenía una llamada perdida. Era de Bill. Me incorporé de inmediato. Me había dejado un mensaje en el buzón de voz.

—«Sookie, no consigo dar con Eric, pero me imagino que estará ahí contigo. Llevo todo el día buscando información sobre algo que me dijo el otro día Eric sobre una pista que le dejaron hace tiempo sobre el paradero de la Reina» —imaginé que era el mensaje de Sam… Miré a Eric y se encogió de hombros sin darle más importancia—. «La cosa es que creo saber algo. No estoy del todo seguro, pero no es algo que pueda comprobar aquí, ni tampoco por teléfono. Así que regreso a casa».

Eric y yo nos miramos sorprendidos.

No teníamos ni idea de lo que se trataba, pero esperemos que fuesen buenas noticias.

NDA : Pues hasta aquí esta segunda parte del capítulo anterior. La verdad es que lo quería escribir del tirón, pero al final quise partirlo en dos para que no se me hicera muy pesado.

En el capítulo anterior me olvidé de contestar comentarios, así que lo haré ahora. Ando con el internet un poco regular, por lo que he de actualizar desde el móvil y… se me olvidan algunas cosas.

Agradecimientos:

Cari1973 : Como olvidé comentarlo en el anterior capítulo, lo del "embarazo" de Sookie era más bien una broma que se me pasó por la mente precisamente por eso mismo que mencionas. XD Lo vi en el summary de un fic (en español, además) y me pareció tan absurdo que quería hacerle un guiño a ese tropo. Realmente no pienso darle más hijos, menos de Eric. Ya tendría que viajar en el tiempo y tirárselo para que eso pasase. XD

La verdad es que te tomé en cuenta lo de una Sookie más guerrera. Siempre me quejaba de que en los libros no se entrenase para poder enfrentarse a sus enemigos (más después de todo lo que le hicieron), así que sí, ahora Sookie va a ser una versión rara de Buffy Summers. XD

Perfecta999 : Thank you for your beautiful words. :3

ciasteczko : Klaus will be back soon… but not for now. Thank you for your wonderful comment. :)

Y gracias a todos por dar favorito a este fic y el anterior.

Que, por cierto, el OS fue porque esa escena la tuve que eliminar por falta de inspiración y cuando me vino la quise escribir, pero como no sabía cómo hacerlo, se me ocurrió hacerlo de forma independiente. Al menos me la saqué, que es lo que quería. XD

En fin, eso es todo por ahora. Muchas gracias por leer y hasta la próxima.

~Miss Lefroy~