III
Si había algo que me hacía sentir nerviosa era el no saber nada de alguien de quien se espera noticias. Era consciente de que Bill estaba a punto de llegar, o tal vez ya hubiera llegado, pero no sabía nada de él desde lo de la llamada. Tampoco tenía idea de cuándo salió de Edimburgo ni si tuvo que hacer trasbordo ni nada de nada. Odiaba sentirme así, por lo que, cuando terminé de darle el desayuno a Adele, decidí entrenar un rato, ya que tenía el día libre.
Desde que Eric me lo propusiera un año atrás, no le daba mucha importancia, a pesar de que entrenaba un par de veces a la semana. Tan solo lo hacía para tranquilizar Eric, pero desde que le rebanaron la pierna a principios de verano, tuve que aumentar mi entrenamiento a diario. Porque, según palabras suyas: «a ti no te va a crecer la pierna si te la amputan, mi querida Sookie». Y tenía razón, aunque me pese.
Bajé con Adele en brazos hasta el sótano y la metí en su corralito. Ya estaba acostumbrada a estar ahí dentro, por lo que no suele rechistar y a veces se echa una siesta. No era el caso, pero no me importaba. Me quedaba más tranquila si la tenía cerca.
Empecé a calentar cuando vi que apareció Eric. Dejó que siguiera mientras cogía un par de varas de madera. Lo bueno de estar con el hechizo es que podía coger la madera sin problemas. Cuando terminé, me lanzó una vara que alcancé con una mano. Eric blandió la vara delante de mí, sin apartar la vista. Yo imité el gesto. Él me atacó. Siempre lo hacía. Di un salto para esquivar el golpe y contraataqué, golpeando mi vara con la suya. Apoyándome en ella, me impulsé e intenté darle una patada en el pecho, pero me esquivó con el brazo y a punto estuvo de darme con su pértiga en el hombro. Fui más rápida y conseguí darle en el costado, solo que se apartó en seguida, y seguimos luchando con nuestras respectivas pértigas.
Me hizo una llave con la pierna y acabé en el suelo, jadeando. Se echó encima de mí y me sonrió.
—Me encanta cuando estás toda sudorosa… —murmuró relamiéndose; se agachó para ayudarme—, ¿o estoy loco si…?
Ni lo dejé terminar de hablar cuando le di una patada en la entrepierna; por suerte, no le dolió mucho. Suerte de ser un espectro.
—Regla número uno: nunca bajes la guardia —le recordé, como tantas veces había hecho él, mientras me incorporaba por mi cuenta, recuperando así el aliento—. Parece que lo hayas olvidado, amorcito.
Eric se echó a reír, alzando una ceja.
—Regla número dos: nunca subestimes a tu contrincante —comentó entre risas, recogiendo su pértiga del suelo.
—Exacto…
Me había puesto de nuevo en guardia cuando escuché a Adele hablar dentro de mi cabeza:
«Mami, un señor…»
Miré a Eric, que también la había escuchado. Dejamos la vara en el suelo y dejé a Adele en el parque. Le pedí a Eric silenciosamente que se quedara con ella. Si pasaba algo, sabía lo que tenía que hacer.
Me dirigí hasta arriba donde, efectivamente, había alguien en la puerta. Me sorprendía cada vez más que mi hija se diera cuenta de esto antes que yo. Aunque más bien me asustaba. Su don parece ser más fuerte que el mío, pero le estaba enseñando a controlarlo —sí, aunque solo tenga diecisiete meses— porque nunca es demasiado pronto para empezar a hacerlo.
Abrí la puerta y me encontré con un hombre no muy alto, pero bastante corpulento. Me recordaba levemente a Vin Diesel, pero con el pelo rojizo. Tenía muchas pecas por la cara y sus diminutos ojos azules se fijaron en mí en cuanto le recibí.
—¿Desea algo?
—¿Es usted la señora Sookie Stackhouse?
—Sí, ¿qué desea?
—Me llamo Graham McDougal. —Tenía un marcado acento escocés, así que me daba en la nariz de dónde provenía—. Vengo de parte del señor Compton.
—¿Bill? —el corazón me dio un vuelco solo de pensar que le hubiera ocurrido algo grave—. ¿Se encuentra bien?
—Perfectamente, señora. Me pidió que me acercara a informarle en cuanto llegáramos de Edimburgo.
—Gracias. ¿Es usted su hombre de confianza?
—Afirmativo, señora.
No me gustaba mucho la idea de que me llamara así, pero al menos era educado. Me tomé la libertad de indagar un poco en su mente, para comprobar que, efectivamente era de confianza. Descubrí que era un exmilitar retirado, que ahora trabaja para un vampiro que no sé quién es, pero que será algún conocido de Bill. También que estaba divorciado con una niña de unos diez años. Y a la que echaba de menos porque se había ido de vacaciones con su madre a Grecia.
Confirmado. Era de total confianza.
—¿Quiere pasar a tomar algo? Seguro que viene cansado del viaje…
—No —contestó negando con la cabeza—. En verdad he de hacer algunos asuntos que me pidió el señor Compton. Solo venía para que se quedara tranquila de que el viaje ha salido bien. Le preocupaba que usted estuviera inquieta por el mensaje que le dejó en su buzón.
Entrecerré los ojos. ¿Sabía todo este asunto?
—Una cosa: ¿usted está al tanto de todo?
—Afirmativo. También colaboraré en la búsqueda de la Reina. No se preocupe, tengo experiencia en estas cosas…
—Bueno, eso deberá usted hablarlo con Eric, que es el que está al mando.
—Ya lo hizo el señor Compton por mí. Y no hay problema.
—En ese caso… ya nos veremos.
—Oh, una última cosa —se sacó algo del bolsillo interno de su chaqueta y me lo entregó—: el señor Compton me pidió que si necesitaba algo, me llamara a este número. Estaré a su disposición, para lo que desee.
Desde luego, se notaba mucho la lealtad de un buen soldado. Lo dejaba bien claro en su actitud. Me caía bien. Se veía que era un buen hombre también. Aunque no quería inmiscuirme demasiado, por si veía el lado oscuro de haberlo sido. Nunca hay nada bueno que ver detrás de un soldado. Y yo prefería vivir en la ignorancia.
—De acuerdo. Si no desea nada más…
Hizo una leve reverencia con la cabeza y se marchó por donde vino. Le vi marcharse y me hizo preguntarme muchas cosas. Una de ellas era el porqué Bill tenía a un guardaespaldas —se le notaba que lo era— y aumentaban mis dudas sobre el porqué tenía que venir hasta aquí para hablar con nosotros, pudiéndolo hacer por teléfono.
La duda seguía ahí hasta el anochecer. Pam vino justo a tiempo para poder enterarse de todo. No queríamos dejarla atrás, por lo que le dejé un mensaje en cuanto escuché el de Bill para que viniera.
Bill llegó pocos minutos después, acompañado de Graham, que permaneció en silencio todo el tiempo. Yo, como buena anfitriona, les serví bebidas a todos los invitados. Al menos me sentía útil…
Todos nos acomodamos en el salón, esperando pacientemente a que comenzara a hablar nuestro recién llegado Bill. Tras una breve presentación de su acompañante, comenzó a hablar:
—Sé que os dejé en ascuas con mi mensaje, pero tengo un motivo bastante grande como para haber tenido que coger un avión y plantarme aquí sin más: desde hace días, he sentido que alguien me seguía. No sé quién es, porque no he podido dar con esa persona, pero sé que me espían. Seguramente sea alguien de la Reina, por lo que a estas alturas ya debe saber que he vuelto.
—¿Estás seguro de que es cosa de la Reina y no de otro asunto? —quise saber.
—Más que seguro. En Edimburgo no he tenido ningún problema de ningún tipo en los meses que llevo trabajando allí. Por lo que, a no ser que me equivoque, debe ser un espía de la Reina…
—Dijiste que sabías lo que quería decir el mensaje que me dejaron —le interrumpió Eric, cortante, como siempre.
—Sí. —Bill hizo una pausa para pensar bien lo que quería decir antes de continuar—: Desde que me lo contaste, no he parado de darle vueltas y en un principio no le di más importancia, ya que si era una habitación como se supone que es, yo desde la distancia poco podía hacer. Aunque por otro lado, tampoco podía dejar atrás el hecho de que se tratara de algo tan concreto como una habitación, ¿no crees? Así que, hace tan solo un par de días, escuché un comentario en un bar que me llamó la atención: dos tipos hablaban de que hace años les gustaba hablar en clave para tomarle el pelo a la gente. Y ahí fue cuando caí en la cuenta de que a lo mejor no se trataba de algo de forma… ya sabes, literal. Me empecé a cuestionar, ¿y si no es una habitación? ¿Y si solo se le llama así por otro motivo? Así que caí en la cuenta de que, antes de que los vampiros saliéramos del ataúd, en algunos lugares era común hablar en clave cuando se trataba de algunos locales clandestinos donde los vampiros llevaban a sus presas o simplemente montaban fiestas sin que el Consejo anduvieran detrás de ellos.
Eric lo miró pensativo. Se quedó pensando, mirando fijamente al suelo, como si intentara recordar algo. Alzó una ceja y la mirada hacia Bill. Probablemente, tenía razón.
—Por desgracia —continuó Bill—, son cosas que en Internet no puedo comprobar porque, evidentemente, todo era clandestino. Al sospechar que la Reina me estaba espiando no podía arriesgarme y preferí hacerlo en persona.
Eric miró a Pam, que se encogió de hombros. Ella no conocía de ningún lugar, ya que vino a Luisiana cuando Eric quiso abrir el Fangtasia. Y Bill vino poco después. Por lo que tampoco podría recordar mucho. Pero era evidente que Eric sí que debía saber algo, por su expresión, porque él llevaba mucho más tiempo aquí. Y era nuestra única esperanza.
—Es posible que sepa dónde está ese lugar —murmuró secamente Eric, cerrando los ojos, concentrándose así en su destino—. Hace tiempo, me invitaron a un lugar. Creo que sí, que le llamaban La habitación 813. Casi siempre eran nombres de ese estilo, como si de un hotel o un lugar muy concreto se tratara. Pero eran lugares abandonados. La habitación 813 era una fábrica abandonada en las afueras de Shreveport. —Se palmeó la frente, como si se sintiera idiota por no haber caído en esto—. Llevo más de un año con esta información y nunca se me había pasado por la cabeza la posibilidad de que fuese esto. Soy imbécil.
—No te martirices —le intenté animar—. Es normal que no cayeras en esto, cuando no se trata precisamente de un vampiro. ¿Quién se iba a imaginar que alguien que va detrás de unos vampiros va a alojarse en un lugar así?
—Pero hemos perdido mucho el tiempo —intervino Sookie—, buscando a una sociópata durante todo este tiempo, teniéndola casi pegada en nuestras narices.
—Tal vez haya estado delante de nosotros todo este tiempo sin que nos diéramos cuenta… —comentó Eric.
—Puede que incluso haya sido clienta del Fangtasia o del Merlotte's —comenté, con un escalofrío recorriéndome el cuerpo.
—O puede que sea alguien que se nos haya hecho amiga recientemente —murmuró Pam.
—Eric —interrumpió Bill, pretendiendo no desanimarnos más de la cuenta—, ¿recuerdas dónde estaba esa fábrica?
—Era una fábrica textil abandonada desde hace como veinte o veinticinco años. Estaba a unos quince kilómetros de Shreveport. Solo fui un par de veces, pero no recuerdo mucho más…
Bill sacó su móvil y comenzó a escribir algo en él. A los pocos segundos, nos miró asintiendo.
—La tenemos.
Nos pusimos en marcha enseguida. Yo fui en el coche de Pam con Eric y Bill en el suyo con Graham. Dejé a la niña con mi hermano, a quien le tuve que explicar que le contaría cuando regresara. No estábamos muy seguros de lo que nos íbamos a encontrar, pero al menos ahora teníamos algo.
En cuanto llegamos al lugar, nuestros amigos vampiros se miraron entre sí. Comenzaron a abrir las aletas nasales como si buscaran un olor en cuestión.
—Ese olor… —susurró Pam.
—Sí, yo también lo he olido antes… —contestó Eric.
—Por no mencionar que hay un vampiro aquí.
Todos nos pusimos en alerta por lo que pudiera pasar. Eric miró a Bill, ya que había reconocido el olor del vampiro. Bill estaba más pálido de lo normal. No le podía leer la mente, pero estaba aterrado. Negaba con la cabeza y susurraba cosas como «no puede ser verdad» de vez en cuando. Sin embargo, en ningún momento se vino abajo. Se irguió más y continuó el camino en busca de la Reina. Lo que me llamaba la atención era el hecho de que hubiera un vampiro aquí, en este lugar. ¿Eso quería decir que tenía un cómplice chupasangre? Aunque eso no tenía el más mínimo sentido, ya que lo que pretendía esta loca era exterminarlo. Pero claro, por otro lado… le vendría bien tener un compinche que entienda bien a los vampiros. Tendría todo el sentido aliarse con uno de ellos.
«Si no puedes con el enemigo, únete a él», o eso dicen.
Nos separamos para buscar mejor. Yo me fui con Eric y Pam con Bill. Graham se quedó vigilando fuera, por si veía entrar o salir a alguien.
Eric y yo íbamos a girar por uno de los pasillos cuando escuchamos la voz de Pam no muy lejos de allí.
—Lo que nos faltaba…
Eric y yo nos apresuramos a ir hasta allá. Bill estaba en la puerta, con los ojos clavados en quien estuviera dentro de la habitación que acababan de descubrir. Parecía petrificado, como si sus sospechas fuesen ciertas.
Era una habitación bastante grande, llena de fotografías de todos nosotros por las paredes. Daba escalofríos ver todo aquello. Realmente se trataba del lugar secreto de una psicópata. En una esquina había un escritorio repleto de papeles y carpetas, probablemente con anotaciones sobre todos nosotros. Sin embargo, destacaba ver quién estaba sentada detrás de ese escritorio: su inconfundible pelo negro y rizado, su piel ligeramente oscura, su pronunciada nariz. Nos miró con media sonrisa en los labios.
—Bienvenidos a la fiesta, chicos…
¿Qué carajos hacía Chiara aquí y por qué estaba ahí sentada? ¿Acaso tenía algo que ver con la Reina? ¿Acaso es que ella era la Reina?
Esto no pintaba nada bien.
NDA: Pues... esto es todo. XD Llevaba varios días dándole vueltas a este asunto para que todo encajara a la perfección y de momento me está quedando bastante redondo. Sé que he dejado muchas incógnitas, pero creo que eso es lo emocionante de escribir este tipo de fics. xD Y sobre todo leer vuestras especulaciones. :P
Solo una pista: no es oro todo lo que reluce. :D
La verdad es que en el siguiente capi tengo planeado algo bastante gordo, pero he de pensarlo todo muy bien. Más que nada porque las escenas de acción se me dan MAL. Peor que MAL. Así que intentaré hacerlo lo mejor que pueda en ese aspecto. XD Aunque no creo que sea peor que Suzanne Collins (si alguien ha leído Los Juegos del Hambre, entenderá esto), por lo que en ese aspecto me quedo más tranquila. xD
Agradecimientos:
ciasteczko, You will be even more curious after this chapter. : P Thanks for the comment. :3
Cari1973, ya sabes lo que me gusta dejaros con la intriga. Más emocionante así. XD Gracias por comentar. :)
Perfecta999, I hope you liked it. Thanks for your review :)
Pues esto es todo por ahora. La verdad es que vuestros comentarios me alegran el día, y he de reconocer que son mi droga. Así que, si me dejáis uno, que sepáis que seré feliz. :)
Un saludo a todos y espero que estéis bien.
~Miss Lefroy~
13/09/2021
