VII
Sam se marchó un rato y se llevó a la niña. No paraba de pensar en que no quería estar aquí cuando llegara Klaus puesto que se iba a aburrir mucho, así que no le quise dar mucha más importancia. Y preferí no preguntar.
Esperé pacientemente a que llegara Klaus. Mientras tanto, estuve dándole de cenar al pequeño Eric. No era hijo mío, pero eso no quitaba que alguien debía de hacerse cargo de él. La verdad es que mientras le daba el biberón, no paraba de preguntarme qué hubiese pasado si Sam no hubiese muerto en aquel fatídico accidente. ¿Hubiésemos tenido otro hijo? Aunque sé que él no me hubiese dejado ponerle Eric, eso ya lo sé de sobra. Le hubiese llamado como mi padre o mi abuelo. Pero este bebé se parecía tanto a Sam que era imposible negar que era hijo suyo. Eso sí, irónicamente tenía el pelo tan rubio como el mío. Cosas de la genética, supongo.
Inspeccioné un poco la casa y descubrí que esta Sookie estudió cocina y repostería en la universidad —supuse que de ahí se conocieron Klaus y ella— y que tenía una pastelería llamada Adele que abrió hace unos años con la abuela. Busqué por Facebook —suerte que por aquí también existe— y la pastelería tiene una página ahí. Revisé todas las fotos, desde las tartas de cumpleaños —que eran una obra maestra, no me voy a quejar— hasta las fotos con las que sale con los empleados. En algunas salía con Sam —las más antiguas hasta con la abuela, lo que me hacía preguntarme cómo muere en esta versión—, otras con Jason —y Michele, lo que quiere decir que hasta en este mundo acaban casándose y tienen hijos, que también estuve cotilleando su perfil y tengo unos sobrinos preciosos que hizo que se me llenaran los ojos de lágrimas— y, cómo no, también con Klaus. En algunas, Klaus aparece con un delantal, lo que me hace preguntarme si era solo porque le estaba echando una mano o porque también está o estuvo trabajando aquí. Ni siquiera sé a qué se dedica este Klaus, porque no tiene página ni cuenta de Facebook, por lo que hasta que no llegue no podré averiguar.
Esperemos.
Abrí la puerta en cuanto escuché que alguien llamaba. Estaba sorprendentemente tranquila, puede que sea por el hecho de que en verdad Klaus siempre me ha inspirado mucha calma y sabía que nada malo me iba a pasar con él. Su larga melena rubia —la cual le sentaba de maravilla— y su siempre radiante sonrisa se encontraban tras la puerta en cuanto la abrí. No sabía cómo reaccionar. ¿Debía darle un abrazo, darle un beso o tan solo saludarlo sin más? No entendía por qué estaba tan nerviosa por esa tontería, así que me limité a simplemente saludarlo. Total, desconocía el tiempo que llevaban sin verse —tal vez desde Nochevieja más o menos—, por lo que un abrazo iba a ser excesivo y un beso… tal vez muy atrevido, teniendo en cuenta de que yo, supuestamente, estaba casada.
Llevaba en una de las manos un par de cajas con pizzas: una de barbacoa y otra vegetal. Sabía que la segunda era para mí nada más verla, no sé qué me daba. En la otra mano portaba una caja de botellines de cerveza. Íbamos a ponernos las botas, desde luego.
—Espero que a Sam no le importe lo de las cervezas —dijo mientras las colocaba en la encimera de la cocina—. Me dijo el otro día que no le importaba, pero… —carraspeó, nervioso—, ya sabes. Su problema.
—¿Problema?
—Sí, ya sabes. Con la bebida.
¿Sam tiene problemas con el alcohol? ¿Desde cuándo? No solía beber mucho, excepto alguna que otra vez para desestresarse, pero ni el nuestros peores momentos solía beber nunca. Mucho menos tener problemas con la bebida. Aunque se me viene a la mente cierto vídeo que pretendía mandarme en donde estaba en un estado de bastante embriaguez, no era lo usual en él. Supongo que este Sam tendría sus motivos para darle a la botella. Aunque, por el comentario de Klaus, seguramente haya podido vencer su adicción. Puede que no hace mucho, de ahí que le preguntara lo de las cervezas.
—Claro —respondí sin entender mucho.
—¿Vamos mejor al salón o prefieres verlo aquí?
—¿Ver el qué?
—Pues la serie, Sookie. ¡Qué va a ser! Hace semanas que no hablamos de otra cosa.
Me miró como si estuviera diciendo lo más extraño del mundo y yo me estaba muriendo de la vergüenza, porque no sabía de lo que me estaba hablando.
—Ah, cierto —me aclaré la garganta—, la serie. No me acordaba de la serie —me golpeé la frente, aparentando ser una olvidadiza—. Es que tengo muchas cosas en la cabeza y… ya sabes.
Señalé con la cabeza al pequeño Eric. Fue mi mejor excusa y me libré de su mirada interrogativa.
Klaus relajó los hombros.
—Lo siento, Sookie, he sido muy poco considerado por mi parte. Ni siquiera te he preguntado cómo estás hoy y… —señaló mi barriga, imagino que queriendo decir que acababa de parir y luego al bebé—. No sé. ¿Quieres ver la serie hoy o lo dejamos para otro momento? Si no estás con ánimos o prefieres descansar, no me importa esperar…
—No, no, no te preocupes. Es lo que decidimos hacer desde hace días, así que mejor no cambiar los planes. Además —eché un vistazo a las pizzas—, tengo ganas de hincarle el diente a este delicioso manjar de los dioses.
Klaus me sonrió y cogió las pizzas y las cervezas y nos dirigimos al salón, donde estaríamos mucho más tranquilos y cómodos.
—Por cierto, ¿quieres que te haga las curas? Sam me pidió que te las hiciera porque no te atrevías y… —lo miré sin entender y me señaló una vez más mi barriga; la cesárea. Negué con la cabeza—. Como quieras —masculló mientras cogía el mando de la tele y la encendía.
—Gracias de todos modos.
Me sonrió y, mientras se iba encendiendo la tele, me ofreció una cerveza. Con eso de que no le estaba dando el pecho al niño aproveché un poco la ocasión. Mientras no estuviera tomando ninguna medicación todo estaba bien. Klaus marcó el botón de Netflix —cosa que me hizo gracia porque yo nunca llegué a suscribirme nunca, no sé por qué— y comenzó a rebuscar entre las novedades que tenía el menú. Se detuvo en donde quería y pulsó en el programa indicado. Yo me quedé blanca como la nieve cuando vi cómo se llamaba la serie y quiénes eran los protagonistas.
—¿Sookie, estás bien? —quiso saber Klaus al verme.
—¿Una serie protagonizada por Eric Northman? —murmuré casi sin aliento. El título completo era «Eric Northman: un vampiro a través del tiempo». Me quedé sin palabras.
—En verdad es un actor sueco, pero sí… No, en serio, ¿estás bien? Esta serie es nuestra serie favorita, ¿recuerdas? Llevamos años siguiéndola y la hemos visto varias veces. Hoy se estrena la cuarta temporada…
Cogí mi móvil y busqué imformación sobre la serie. Iba de un vampiro que recorría el mundo desde que su creador, Appius Ocella, le convirtiera en chupasangres siendo él un vikingo de la antigua Escandinavia. Era la historia entera de Eric. O sea, ¿aquí es un personaje de televisión? Esto era lo que me faltaba por ver.
Leí la lista de actores principales y secundarios. No tenía desperdicio:
• Åke Stendahl – Eric Northman
• Karissa Blackwood – Pam Ravenscroft
• Scott Morris – Bill Compton
• Eileen Warren – Sophie-Anne Leclerq
• Justin Marsden – Alcide Herveaux
• Glen Sackville – Calvin Norris
• Brianna Meadows – Debbie Pelt
• Jimena Gutiérrez – Luna Garza
• Garvan Malone – Claude Crane
• Lilian Perkins – Claudine Crane
• Roel Hansen – Niall Brigant
• Mercedes Riley – Dr. Ludwig
• Beverly Ainsworth – Amelia Broadway
• Felicia Overton – Octavia Fant
• Cornelius Dane – Desmond Cataliades
• Corinna Dorsey – Diantha Cataliades
No me podía creer que ni siquiera Claudine existiera en este mundo paralelo. Me partía bastante el alma saber esto, pero claro, teniendo en cuenta que esta Sookie no es telépata, tampoco sería parte hada, ni un semi-demonio le entregó ningún don. En esta versión, mi abuelo biológico sí que fue con quien se casó mi abuela. Aunque me sorprende que sigamos siendo iguales a pesar de todo. Bueno, no seré yo quien cuestione esto porque si no me va a estallar la cabeza.
Me levanté de golpe y empecé a dar vueltas por el salón. No, yo no tendría que estar sentada en el sofá viendo cómo Eric, el que se supone que es el amor de mi vida, protagoniza una serie, donde ni siquiera es él, sino un actor sueco. Aunque, inexplicablemente, tanto él como el resto del reparto eran idénticos a su versión de mi mundo. Pero al 100%.
Klaus se levantó también, preocupado por mi reacción. Me sujetó de los hombros, procurando calmarme. La cabeza me daba vueltas y más vueltas.
—Yo no debería estar aquí, Klaus. Yo no debería estar aquí. He de regresar a casa.
Me escuché por un momento y sonaba a loca de manicomio. Pero era cómo me sentía. ¿Qué hacía allí? ¿Por qué estaba en este mundo paralelo? ¿Era una especie de castigo por algún motivo que ahora mismo desconocía o cómo? No sabía cómo averiguarlo, pero debía ponerme a planear mi regreso ya.
—¿Se puede saber de qué estás hablando, Sookie? Me estás preocupando seriamente.
Intenté leer su mente, ver en lo que estaba pensando o sintiendo, pero me fue imposible. Fruncí el ceño y me quedé mirándolo. No me podía creer que, en esta versión, en este mundo paralelo, este Klaus tampoco podía ver en su mente. Esto sí que era alucinante.
—Hablo de que no soy de este mundo, Klaus —dije, tajantemente, sin más, arriesgándome a que me encerrara de por vida en una celda del psiquiátrico más cercano—. Hablo de que ni siquiera soy la Sookie Stackhouse que tú conoces, Klaus.
—No te sigo, ¿no eres Sookie? —levantó una ceja—, ¿entonces quién eres?
—Sookie Stackhouse, pero no la que conoces, ya te lo he dicho.
—Vas a tener que explicarte mejor, porque no te entiendo y me gustaría poder ayudarte.
Respiré hondo y me senté en el sofá. Le pedí a Klaus que también lo hiciera, mientras la serie seguía esperando a que le diéramos al play. Por el momento, se iba a quedar así un rato más.
Decidida, me levanté el jersey que llevaba puesto, señalando así mi inexistente cicatriz de la cesárea. Klaus abrió los ojos atónito.
—No… no puede ser, yo… —me tocó la piel lisa con los dedos—. Yo te vi las grapas nada más salir del quirófano. Estuve ahí en el hospital hace unos días y te hice un par de curas… ¿cómo lo has hecho?
—No he hecho nada. No soy la Sookie que conoces, Klaus, ¿no lo estás viendo?
Me cogió de mi brazo derecho y me remangó todo lo que pudo el jersey. Tocó mi piel, una vez más, lisa.
—Tu tatuaje… no está.
—Yo no tengo ningún tatuaje, Klaus. Nunca me he hecho ninguno.
—Era el de la huella de tu perro, Dean, que murió hace cinco años y le rendiste homenaje así. Sam tiene otro en el mismo lugar del antebrazo. Os lo hicisteis a la vez.
—¿Un collie?
—Sí. ¿Tuviste uno igual?
—No… no exactamente.
De repente, sin más, me vi contándoselo todo con pelos y señales. Lo que era Sam en mi mundo, mi relación con Eric, que en mi realidad sí que es un vampiro de verdad, y que es mi alma gemela… Absolutamente todo. Hasta le hablé de mi abuela y de su asesinato por mi culpa. También todo lo relacionado con la Reina y el momento en el que aparecí aquí. Creo que no me dejé nada en el tintero. Él me escuchó atentamente, sin interrumpirme, y lo que más me estaba llamando la atención: sin pensar mal de mí. Imaginé que a lo mejor estaba flipando en colores —yo también lo estaría en su lugar, para qué engañarnos—, pero lo estaba asimilando poco a poco. Creo que es por estas cosas por lo que había confiando este secreto a Klaus. Siempre me ha inspirado confianza y da igual de qué mundo paralelo pertenezca, siempre lo haré.
Se quedó en silencio unos instantes más antes de comentar:
—Hay que averiguar cómo podemos devolverte a tu realidad. Y devolvernos a nuestra Sookie de regreso, eso está claro. —Su voz sonaba sosegada, como si esto fuese lo más normal del mundo. Y eso me tranquilizaba a mí también.
—¿De verdad que no me tomas por una loca ni nada parecido?
Klaus se encogió de hombros.
—Es imposible hacer desaparecer una cicatriz y un tatuaje de la noche a la mañana. Lo sé por experiencia —comentó, desnudando su hombro y enseñándome una leve cicatriz donde hace tiempo había un diminuto tatuaje.
—¿Qué era?
—El nombre de mi ex. Ya sabes. Nunca hay que hacerlo.
—Bien —dije cambiando de tema—, ¿qué vamos a hacer con respecto a mi asunto?
—Hay una tienda esotérica en el pueblo. Tendrá que tener algo. Ahora no está abierto, pero puedo ir mañana por la mañana temprano, antes de entrar en el Merlotte's.
—¿Trabajas en el Merlotte's? Pensé que eras médico…
—Y lo soy, pero… me retiraron la licencia hace cinco años por mala praxis.
—¿Qué pasó?
—Pfff —resopló, como si no tuviese muchas ganas de hablar de ello, pero no le quedaba de otra puesto que yo le había contado todo lo mío—. Es una larga historia, pero básicamente fue por un paciente con una enfermedad terminal al que le receté demasiados calmantes y, bueno, eso fue lo que le mató. Mi intención era que dejara de sufrir, pero ellos solo vieron que el paciente se suicidó con mis calmantes extra. No estuvo bien por mi parte, pero tampoco me arrepiento. Iba a morir de todos modos, así que al menos aquello le hizo irse sin tanto dolor de por medio.
—¿Y cuándo podrás ejercer de nuevo?
—En verdad me dieron la opción de quedarme en medicina general, ya sabes, en la consulta de un ambulatorio, pero aún me quedan unos años para poder volver a la planta de oncología.
—¿Eres oncólogo?
—Sí, mi madre murió de cáncer así que me especialicé por ella. Lo malo es que no siempre puedes ayudar a todos. Pero era un riesgo que debía correr. ¿A qué me dedico en tu mundo?
—Ginecólogo y pediatría.
Se echó a reír.
—Realmente no sé de qué me sorprende. Esa era mi segunda opción, una de las dos, pero me decanté más por oncología. Sentía que la gente me necesitaba y conseguí salvar a muchas personas. Me quedo con eso.
Desde luego tenía el mismo espíritu que mi Klaus. Eso no había cambiado en nada.
—Mañana iré a la biblioteca —volví a dirigir el tema a lo que nos interesaba—, por si encontrase algo.
—Me parece bien. Ya verás cómo encontramos algo, Sookie.
Asentí, más positiva que antes.
—Podemos comernos las pizzas y ver la serie, si quieres.
—Pero no has visto los capítulos anteriores.
—Tengo la extraña sensación de que ya me sé lo que va a salir. Tampoco creo que se hayan inventado nada que no sepa ya.
—¿Sabes? Justo esta misma mañana me he enterado de que están rodando aquí en Luisiana.
—¿En serio?
—Sí. Ha sido de casualidad. Mi ligue de anoche —carraspeó, ruborizándose un poco— es de aquí, de Shreveport, y trabaja como auxiliar de peluquería. Mañana comienzan a rodar al menos un episodio. Normalmente el rodaje es en Canadá, pero Åke Stendahl, que es el creador de la serie, quiso venir aquí. No sé por qué.
Entrecerré los ojos.
—Qué raro…
—¿El qué?
—Que justo yo haya aparecido en este mundo cuando el rodaje se va a hacer aquí.
—¿Crees que tenga algo que ver?
Negué con la cabeza.
—No lo sé, pero tal vez. A lo mejor mi destino es encontrarme con Åke Stendahl…
—Tal vez. La verdad es que sí, es muy raro todo. Pero te digo que Åke es un hombre bastante ermitaño, porque no se sabe nada de él, ni de su vida personal ni nada de nada. Tan solo que es huérfano y que es de un pueblo de Suecia.
—Bueno —le corté, meneando la cabeza—, eso es lo de menos. lo primero es averiguar cómo regresar a casa. Lo demás ya se verá.
Nos acomodamos en el sofá y comenzamos a ver la serie, degustando plácidamente las pizzas. El nuevo capítulo estaba haciendo que me entrara la risa tonta, sobre todo por ver a todos esos personajes siendo ficción y no reales. Pero estaban interpretados exactamente igual como en mi vida real.
De pronto, el niño comenzó a llorar muy fuerte y ambos nos pusimos de pie de un salto. Nos acercamos hasta su moisés, donde su llanto se escuchaba más fuerte aún. Por Adele, sabía perfectamente que no era de hambre o de pañal sucio, sino de que algo le dolía y estaba sufriendo. Klaus lo examinó. Se estaba poniendo totalmente morado y me estaba empezando a preocupar.
—¿Qué es? ¿Qué le ocurre?
Klaus sacudió negativamente la cabeza.
—No lo sé con exactitud. Tendría que hacerle varias pruebas para concretarlo.
—¿Crees que lo mejor es llevarlo al hospital?
—Es lo mejor, sí.
En cuestión de minutos, nos pusimos de camino al hospital de Shreveport. Era el mejor de los más cercanos. Klaus se puso al volante mientras yo me quedaba detrás con el bebé. Le estaba subiendo la fiebre y no había manera de calmar su incesante llanto. Me desconsolaba la idea de no poder ayudarlo, pero ya estábamos llegando.
Durante el camino, llamé a Sam, que no había llegado a casa todavía. No me cogía el teléfono, por lo que le dejé un mensaje en el buzón de voz. No sé dónde se podría haber metido, pero esperemos que lo escuchase a tiempo.
Nada más llegar a la zona de urgencias, un celador me acompañó hasta el mostrador, mientras otro de sus compañeros se llevaban al pequeño Eric. Klaus me tranquilizó cuando acompañó al celador con el bebé en brazos y me dijo que no se apartaría de su lado mientras yo rellenaba el formulario para el hospital. Estaba un poco alterada, por lo que no atinaba muy bien a rellenarlo todo. Menos mal que tenía todos los documentos necesarios para hacerlo más rápido, si no me hubiese quedado en blanco completamente.
Nombre del paciente: Eric Klaus Stackhouse-Merlotte
Fecha de nacimiento: 28 de diciembre de…
—¿Sookie? —escuché una voz que me resultaba muy familiar detrás de mí. Cuando me giré lo vi, tan alto y desgarbado, con el cabello rubio muy corto, sus ojos azules clavados en mí y su tez mucho menos pálida de lo que habitualmente estaba acostumbrada a verle; pero era él, sin duda alguna—. ¿Sookie Stackhouse?
—Eric… —murmuré, sin saber si me había escuchado o no.
Sabía mi nombre. Me conocía. Y lo más inquietante de todo, ¿por qué demonios estaba allí, en el hospital?
NDA: Bueno, primero que nada, feliz año nuevo a todas, mis queridas lectoras. :) Espero que estéis pasando un buen año.
Sigo un poco con mi bloqueo, pero esta historia aún permanece en mi mente y no dejo de pensar en las escenas y en todo lo que quiero poner, así que lo estoy haciendo poco a poco.
Lo de la serie se me vino a la mente por un capítulo de Las escalofriantes aventuras de Sabrina, donde Sabrina acaba en un mundo paralelo en donde su vida es una serie de televisión (hicieron un extraño crossover aquí con la versión original). Y aunque aquí Sookie no protagoniza esa serie… pues eso, sí que lo hace su amado, aunque esté interpretado por un actor. XDDD Y, bueno, la puse en Netflix por hacer la broma. :P
Creo que poco a poco iré revelando más cosas sobre este mundo y cómo Sookie acaba regresando a su mundo. Pero todavía quedan como dos capítulos más para ello.
Agradecimientos:
Cari1973: En el próximo capítulo hablaré un poco más sobre ese asunto. Pero no, no es que Sookie se esté preparando por una posible infidelidad, más bien respeta la decisión de su otra versión de haberlo perdonado. Dudo mucho de que ella perdone algo así. Le manda al carajo antes de que pueda abrir la boca. XD Gracias por tu comentario y feliz año nuevo. :)
ciasteczko: I also think that Sookie's life without Eric or Pam wouldn't be the same, but she wil be back soon with them. Thanks for your comment and happy new year. :)
Perfecta999: Sookie will have her break very soon. Or not. Who knows. :P Thanks for your review. Happy new year. :)
En fin, eso es todo por ahora. Espero que estéis todos bien.
Un saludo y, una vez más, feliz año. Happy new year. Gott nytt år. Bonne année. Szczęśliwego Nowego Roku.
09/01/2022
