EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPITULO 7
REENCUENTROS
DIARIO DE MAKOTO KINO
Querido diario:
¡Andrew es un patán peor que el primer chico que me rompió el corazón y que Hiroto!
Hoy mientras estaba en el centro comercial buscando un vestido que ponerme el día de mañana me he encontrado con Reika y me dijo que seguían juntos. Yo no quería creerlo pese a que por su esfuerzo de venir hasta Tokio a verlo y la felicidad en su rostro era obvio, y aún esperanzada en que debía haber un error y sin decirle nada de lo que sucedía entre Andrew y yo la llevé al Crown para ver la reacción de él, para que nos diera una maldita explicación a las dos.
¡Y no lo negó! No me negó que si está haciendo trámites para irse a Estados Unidos el próximo año.
Se va a largar a Estados Unidos porque sigue con ella, porque la ama y yo sólo fui su desfogue sexual por mientras llegaba ese momento.
Podría haberlo perdonado sino hubiera tenido el cinismo de pedirme que sea su novia ¿Y todo para qué? ¿Todo para poder seguir teniendo sexo conmigo?
¡Ni siquiera se lo hubiera negado porque lo amo! Lo amo pese a ser un patán que no me merece y pese a traicionar a mis deberes al sentir esto por él.
Mañana mismo hablaré con la señora Furuhata para poner mi renuncia en el Crown Center. No quiero volver a sentir la mirada de lástima de mis compañeros que pese a que Andrew y yo nunca nos demostrábamos cariño en público parecían sospechar que algo pasaba.
P.O.V. MIDORI
Hace una hora llegué en taxi a Cambridge University, así que mientras papá termina su charla en el congreso me metí a una cafetería que se encuentra cerca y pedí un frappe al que apenas he dado dos sorbos, pues en realidad nada me apetece y sólo lo pedí para poder estar aquí dentro.
Nunca había podido entender porque Alice y Ashley lloran cuando les rompen el corazón, pues yo siempre pensaba que como quiera hombres hay muchos; sin embargo, hoy cuando vi a Aries con otra sentí por primera vez que es eso que llaman tener el corazón roto. ¡Y duele tanto!
Pensé en cuanto me gustaría que mamá estuviera conmigo para que me consolara, para que me dijera que todo va a estar bien, que yo también puedo encontrar un día a un hombre que me ame tanto como papá la amó y como la sigue amando, pero como ella no está saqué su diario que por fortuna traje creyendo que me reconfortaría, pero vaya, justo me topo con una página donde habla de que papá le rompió su corazón luego de pedirle ser su novia.
—¿Midori?— Escucho la voz de mi padre tras de mí y volteo mi rostro, encontrándome con su mirada.
—¿Estás bien?— Me pregunta con aparente preocupación en su voz—¿Estabas llorando?
No quiero hablarle de Aries, pero entonces las lágrimas traicioneras empiezan a salir de mis ojos.
Papá se sienta a mi lado y me abraza.
—¿Qué tiene mi pequeña?
—Estaba leyendo el diario de mi madre y sentí su tristeza. No habías terminado con Reika cuando empezaron su relación.— Le digo en tono de reproche— Engañaste a mi mamá. Las engañaste a las dos.
P.O.V. ANDREW
Había estado evitando hablarle a Midori de mi infidelidad, pues no es algo de lo que me sienta orgulloso y diría que hasta me avergüenza; sin embargo sabía que en algún momento desde que descubrió la verdad tendría que decírselo, y yo sólo espero que el karma no me lo cobre y ningún patán haga sufrir a mi niña como yo alguna vez hice sufrir a Makoto y Reika.
—Sí. Fui infiel— Le confieso— Pero sólo una vez en la vida y a una mujer. Le fui infiel a Reika. A tu madre nunca.
Mi hija me ve desconcertada. Como si no entendiera nada.
—¿En qué momento cortaste con Reika? ¿Por qué le pediste a mamá ser tu novia si te ibas a ir a Estados Unidos?
—Muchas preguntas a la vez. Las responderé de una por una.
La mesera se acerca ofreciéndome el menú y pido un café americano para que se retire y poder continuar mi relato, que en realidad no sé por donde empezar, pues si me preguntaran en que momento empecé a serle infiel a Reika no sabría responder con certeza, pues no fue el día en que hice el amor por primera vez con mi adorada Makoto, tampoco el momento en que empecé a desearla carnalmente; diría pues, que mi infidelidad comenzó antes, cuando de tanta convivencia en el Crown ella se fue adueñando de mis pensamientos, cuando a la hora del descanso en vez de querer ir a mi departamento para descansar de las instalaciones del Crown que ya me tenían harto prefería escabullirme a la cocina para estar cerca de ella y escuchar su linda voz, o tal vez cuando tenía un arranque de celos imaginándola con Hiroto u otro hombre, o podría ser en esos momentos en que si tenía que elegir contestarle una llamada a Reika o seguir charlando con Makoto prefería lo segundo. ¡No lo sé y no hay una fecha exacta! Pero sin duda ese momento fue antes de que mis deseos carnales con Makoto se vieron materializados.
—Señor. Aquí está su café americano. Con tres cucharadas de azúcar como lo pidió— Interrumpe la mesera mis pensamientos.
—Gracias— Le respondo
—¿Y bien?— Cuestiona mi hija—¿Por qué le pediste a mi madre ser tu novia si tenías otros planes?
—Hija. Mis trámites para irme a Estados Unidos los inicié mucho antes de que tu madre entrara a trabajar al Crown. No le pedí que fuera mi novia para estar con ella sólo mientras me iba— Le respondo— ¿Sabes? Yo nunca quise irme de Japón. Me gustaba viajar, sí, pero Tokio era mi hogar y no deseaba vivir en ningún otro lado, pero lo iba a hacer para estar cerca de Reika porque la amaba y ya estaba harto de tener una relación a distancia y sólo poder verla dos o tres veces el año; pero luego reapareció tu madre en mi vida y puso mi mundo de cabeza, y cuando inicié la relación con ella decidí que ya no me iría, pero ella estaba muy enojada y no me dejó explicarle en ese momento.
—No creí que amaras tanto a tu país cuando te viniste a vivir acá y ni siquiera me has querido dar la nacionalidad Japonesa.
Miro a mi hija. Tan parecida a su madre, sólo que con el cabello ligeramente más claro.
—Y aún extraño Japón— Le digo— Pero las amo más a tu madre y a ti que a mi país. Y hubiera renunciado a más cosas si a cambio pudiera tener a tu madre viva y con nosotros, pero lo que es, es.
—¿Y en qué momento cortaste a Reika?
—Te contaré eso.
18 años antes...
Aquella tarde, al pasar por Makoto a su casa para ir juntos a trabajar al Crown Center Andrew no la había encontrado. Por un momento llegó a pesar que quizá se le había hecho tarde en clases, así que le había marcado a su móvil pero tampoco le había contestado, por lo cual comenzó a preocuparse pues ya habían pasado dos horas desde que debía haber llegado a trabajar y no tenía noticias de ella.
Se dirigió a la cocina del Crown para averiguar si ya había llegado cuando en su camino lo interceptó Unasuki.
—Como que pasas mucho tiempo en la cocina ¿No te parece, Andrew?— Cuestionó su hermana
—¿Todavía no llega Mako?— Le preguntó a su hermana ignorando su pregunta.
—No— Respondió Unasuki— Es extraño.
Andrew se quitó delantal y se lo entregó a su hermana
—Voy a ir a casa de Darien— Le dijo— El debe tener el número de teléfono de Serena y sus amigas. Necesito averiguar que pasa con Mako.
Andrew se dio media vuelta para irse pero escuchó tras de él la voz de su hermana.
—Te importa mucho esa chica ¿Verdad?—Cuestionó Unasuki
Andrew se dio media vuelta, mirándola desconcertado. Si por él fuera ya le habría dicho a todo mundo que Makoto Kino era su novia, pero ella le había pedido esperar.
—Todos los empleados sospechan que se gustan— Continuó hablando Unasuki— Me agrada para cuñada. Reika también es una chica agradable, pero honestamente creo que esa relación no va para ningún lado. ¿Por qué mejor no cortas con Reika y le pides a Mako-chan que sea tu novia?
—Unasuki. Ya terminé con Reika— Confesó Andrew.
Unasuki lo miró sorprendida.
—¿Qué? ¿Lo dices en serio?—Preguntó Unasuki— Me alegra mucho escucharlo, pero no voy a negar que me sorprende. ¿Cómo fue? ¿Es por Mako-chan?
Andrew consideró la posibilidad de contarle a su hermana sobre el noviazgo que acababa de iniciar con Makoto, pero entonces escuchó tras él la voz de ella.
—Andrew. Te tengo una sorpresa
Andrew sintió tranquilizarse cuando escuchó su voz detrás de él, pues eso le confirmó que su chica estaba bien y nada malo le había pasado, pero al darse media vuelta para encontrarla se sorprendió al ver que Makoto iba acompañada de Reika.
—Te traje a tu novia— Dijo Makoto mirándolo con reproche.
Andrew se quedó asombrado al ver frente a si mismo a Reika. Tenía entendido que ese fin de año ella no iría a Tokio sino que su familia sería quien iría a visitarla a Estados Unidos. Además, ya le había mandado emails hablándole de la situación por lo que le sorprendió que estuviera ahí como si nada, sin embargo, antes de que pudiera decir algo, Reika lo abrazó efusivamente.
—Mi amor. ¡Te he extrañado tanto!
—Reika— Susurró sin mucha emoción y apenas tocando los hombros de la chica, pues sus ojos estaban perdidos en la mirada de decepción de Makoto
Sabía que irremediablemente tenía que elegir entre romper el corazón de una de las dos, algo que le hacía sentir como el peor de los seres humanos, pero cuando vio a Makoto dar la media vuelta y salir del local se apartó de Reika murmurando un "ahora vengo" y fue tras Makoto.
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—Makoto... ¡Espera!— Escuchó tras de ella la voz de Andrew llamándola.
No pensaba detenerse. Estaba decepcionada, furiosa; pero se vio obligada a parar cuando sintió que él la tomaba del brazo. Se dio media vuelta y entonces se encontró con su mirada.
—¿Así que estabas haciendo trámites para irte a estudiar a Estados Unidos?
—Sí, pero todo tiene una explicación
—¡Patán!— Exclamó Makoto al tiempo que le metía una sonora bofetada.
Makoto pensó que luego de aquel golpe saldría huyendo para nunca más buscarla. Huiría de ella como lo hacían todos los hombres, pero para su sorpresa iba tras ella.
—Makoto, escúchame— Le dijo— Y no me importa si me golpeas de nuevo
Makoto le hizo la parada a un taxi que iba pasando y se subió a bordo.
—¡Déjame en paz y no me busques!— Le gritó Makoto antes de que el taxi arrancara.
Cuando el taxi empezó a avanzar, sólo habló con el conductor una vez para pedirle que la llevara a su destino, y el resto del trayecto se la pasó llorando en silencio. Dolida al recordar la mirada de lástima que le habían dedicado algunos de sus compañeros de trabajo cuando miraron llegar a Reika.
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Poco después de que Makoto huyera en aquel taxi, Andrew fue hasta su auto y se dirigió al departamento de ella. ¿En qué otro lugar podría estar? Era lo más lógico, sin embargo al llegar no le abrió la puerta.
Horas después, al no encontrar a Makoto se dirigió a casa de Reika, pues muchas cosas tenía que hablar con ella. También a esa mujer con la que había estado cuatro años le debía una explicación.
Al llegar y tocar la puerta de la familia Nishimura fue ella quien le abrió.
—Andrew— Susurró la chica.
—Reika. Creo que tenemos que hablar— Dijo él
Fueron a un parque que se encontraba a pocas calles de la casa de Reika. Se sentaron en una de las bancas.
—¿Qué es lo que pasa, Andrew?— Preguntó Reika— ¿Te acostaste con Makoto?
—Reika. Antes de contestar a tu pregunta quisiera saber. ¿Nunca miraste los emails que te mandé en los últimos veinte días?
—No. Sabes que tenía más de un mes en Green Bank y que ahí no hay internet ni línea telefónica.
—Pero en algún momento debiste salir de Green Bank porque me llamaste por teléfono tres veces en los últimos veinte días.
—Y nunca contestaste
—Porque en esas tres ocasiones no tenía el móvil a la mano y no alcancé a contestar, además pese a que me dijiste que era poco probable que me contestaras las llamadas te marqué varias veces.
Era cierto que en dos de las tres ocasiones en que Reika le había llamado no había alcanzado a contestar, algo que hubiera deseado para poder poner punto final a su relación; aunque una de esas veces si habría podido contestarle pero estaba en casa de Makoto.
—Andrew. Sé que mantener una relación a distancia es difícil— Dijo Reika— No quiero saber si te acostaste con Makoto o con otra mujer. Lo entiendo y lo voy a pasar por alto.
Andrew habría preferido que Reika lo abofeteara en ese momento. No que le insinuara que estaba perdonado.
—Reika. Lo que decía en ese primer correo que te mandé el seis de diciembre era que estaba terminando nuestra relación.
—¿Por email?— Preguntó Reika alterada
—Sé que es de cobardes terminar una relación por email ¿Pero de qué otra manera podía hacerlo si te encontrabas desde hace más de un mes en una zona sin acceso a telefonía ni internet y cuando te llamaba para ver si tenía la suerte de que contestaras no te entraban las llamadas? No podía llamarte cuando yo quisiera, tú misma me pediste que no lo hiciera. Sé que lo ideal sería haber hablado de esto de frente, pero tampoco podía tomar un vuelo a Estados Unidos sólo para esto. Y ni siquiera sabía que ibas a venir este diciembre.
—Porque habíamos quedado que tú te irías a Estados Unidos el próximo año— Dijo Reika
—Perdóname— Pidió Andrew— Lo siento.
—¿Fue por ella?— Preguntó Reika
—¿Importa saber eso?
—Para mí sí— Dijo Reika— Lo necesito para cerrar ciclos.
Andrew no quería lastimarla más. Creía que era innecesario contarle los motivos, pero Reika insistió.
—Siempre le gustaste a esa chica y los dos lo supimos desde siempre.— Dijo Reika.— Nunca la miré como competencia porque la consideraba una niña, pero ya no lo es. Además empezaste a cambiar desde que ella entró a trabajar al Crown, ya no eras el mismo. Pensé que te estabas acostando con otra y pensaba pasártelo por alto. Nunca imaginé que fuera ella, pero cuando vi la expresión de su rostro al decirle que tú y yo seguíamos juntos, luego cuando saliste corriendo detrás de ella y me dejaste ahí. ¿Desde cuando me eres infiel?
—No lo sé— Respondió Andrew— Entró a trabajar al Crown a finales de Julio. Empecé a convivir mucho con ella. No planeé que nada de esto sucediera, pero cuando menos me lo esperaba ya estaba teniendo sentimientos por ella.
Las lágrimas empezaron a salir de los ojos de Reika, haciendo sentir peor a Andrew.
—Entonces no hay nada más de que hablar. Búscala. Sé feliz con ella.— Le dijo antes de retirarse y dejarlo solo.
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P.O.V. MIDORI
—Hiciste llorar a dos chicas en un sólo día— Le digo a mi padre.— ¿Aunque sabes? Después de que me lo contaras no te juzgo. ¿De qué otra manera ibas a terminar a Reika si no podías llamarla ni gastar en un vuelo sólo para ir a cortarla?
Así es— Me responde mi padre—¿Aunque sabes? Yo creo que aunque tu madre no se hubiera cruzado en mi camino en algún momento hubiéramos terminado. Nuestra relación no tenía futuro porque queríamos cosas distintas de la vida. Ella quería vivir fuera de Japón y yo no. Yo quería tener hijos y ella se esterilizó mucho antes de que cortáramos porque no estaba en su plan de vida ser madre.
—Era una mala novia— Le comento a mi padre
—Más bien diría que teníamos proyectos de vida que no iban por el mismo lado.— Dice mi padre.— ¿Nos vamos?
P.O.V. Andrew
En el trayecto al hotel donde he rentado dos habitaciones para hospedarnos Midori y yo, mi hija me comenta su deseo de regresar a casa. Me extraña verla sin ánimos de salir cuando me insistió tanto para permitirle faltar a clases y venir a Cambridge conmigo; sin embargo, cuando la cuestiono me responde que tiene cólicos y le creo porque su madre padecía de lo mismo.
Habíamos planeado entonces regresar a casa, pero al llegar al hotel a recoger las maletas una fuerte lluvia comenzó a caer por lo que decidimos pasar la noche ahí y regresar al siguiente día.
Midori, que no se siente bien, me pide que la deje en su habitación y yo me retiro a la mía, sin embargo, esa noche me cuesta trabajo dormir así que salgo al bar del hotel a tomar algo.
Me siento en la barra, pido un whisky; y entonces empieza a sonar una canción que le gustaba a Makoto, y que casualmente tiene una letra triste que habla de cuando la persona amada se muere.
¡La extraño tanto! Cualquiera que supiera que a casi dieciséis años de haberla perdido no soy capaz de enamorarme de otra mujer diría que estoy loco, que no estoy bien, pero ya traté de enamorarme de otras y no lo logré
—Andrew... ¿Eres tú?— Escucho de pronto una voz femenina que me habla en japonés sacándome de mis pensamientos. Algo bastante extraño porque ninguno de mis allegados me habla en mi lengua materna, pero entonces siento como el mundo se me viene encima cuando al voltear a ver a mi interlocutor me encuentro con Minako Aino.
—¿Qué? ¿Se te olvidó hablar japonés estando tantos años fuera de Japón?— Me pregunta efusiva mientras se sienta a mi lado.
Al verla ahí, frente a mí, me pasa por la mente que todo está perdido, que quizá se enteraron de la existencia de Midori y que vienen a quitármela para arrastrarla en su locura. No está transformada así que podría sacar el arma que siempre cargo y matarla ahora mismo, pero aquí frente a todos sería una locura. Sólo lograría ser arrestado y mi hija quedaría en el desamparo, y quizá a merced de todas esas personas locas que podrían estar acechándola; así que como no tengo certeza de cuanto sabe ni es buen momento para deshacerme de ella trato de conservar la calma.
—¿Minako Aino?— La saludo fingiendo alegría—¿La misma chiquilla que iba a jugar al Crown Center?
—Exactamente. La misma.
—¿Cómo has estado?— Le pregunto fingiendo interés—¿Qué te trae por aquí?
—Vine con Rei y su hermana a visitar a su hermano— Me responde— El senador Hino adoptó a un par de mellizos huérfanos hace años y el hermano adoptivo de Rei es estudiante en Cambridge University así que vinimos a verlo.
—Interesante— Respondo. Aunque lejos estoy de sentir interés por lo que haga o deje de hacer el padre de Mars—¿Y como han estado las chicas y Darien?
Veo desaparecer la expresión de alegría de su rostro y ahora luce seria.
—Bien— Me responde— Aunque las cosas no han sido iguales desde que desapareció Mako-chan
—Oh, Mako-chan. La recuerdo. Era tan buena chica. Qué terrible que nunca se haya sabido que fue de ella.— Le respondo fingiendo que Makoto no significó nada en mi vida para que no sospeche que pasó sus últimos momentos de vida a mi lado.
—¿Y tú como has estado, Andrew?
—En lo profesional, cosechando éxitos. Me especialicé en cirugía plástica— Le cuento— En el amor. En eso soy un perdedor. Reika me dejó hace años y luego me casé con una mujer inglesa, pero la relación nunca funcionó porque no pude olvidar a Reika.
Me molesta tener que esconder mi amor por Makoto a estas alturas de mi vida y fingir que ella había sido alguien irrelevante cuando ella junto a Midori han sido lo que más amo, pero no me queda de otra si quiero ocultar la existencia de mi niña.
—Eso es tan triste— Me responde Minako— Y pensar que en el pasado Serena, Makoto y yo estábamos interesadas en ti.
—¿En serio?— Sigo fingiendo, pues evidentemente siempre supe que las tres sintieron atracción por mí en algún momento— Nunca me di cuenta.
Tras una pausa, finjo interés en la vida de Minako, y por si acaso está planeando algo se me ocurre invitarle unos tragos. Después de todo ¿Quién rechaza alcohol gratis? Además, alcoholizada estará más vulnerable lo que la hace menos peligrosa y es probable que hable más de la cuenta.
—Pues yo soy conductora de un programa de televisión muy famoso en Japón. Aquí en occidente no soy conocida, pero allá soy una figura pública.
—¿Y en el amor? ¿Estás casada?
—No. Pero tengo una relación con Rei
Aquello sí que me deja sorprendido, pues hasta donde recuerdo, Rei estaba muy enamorada de Darien e incluso después de que cortaran era evidente en la mirada de los dos que aún se amaban. En cuanto a Minako, pues sé que en más de una ocasión estuvo interesada en distintos hombres, yo incluido. Si no supiera que son unas sailor podría creerme que con la edad se descubrieron bisexuales o lesbianas, pero teniendo conocimientos de cuales son los absurdos deberes de las Sailor y la dificultad que tienen para poder tener una relación con alguien del sexo opuesto me deja mucho que pensar.
—¿Qué?— Interrumpe mis pensamientos Minako— ¿Te parece mal que dos chicas tengan una relación?
—Para nada— Le respondo— Es sólo que me deja sorprendido. Pero enhorabuena. Me da gusto que hayan encontrado el amor.
Ya con unos tragos encima, Minako que no conoce el significado de lo que es la prudencia ni la discreción, comienza a hablar de más así que me entero de cosas muy interesantes.
Según me había contado Makoto, entre los veinte y los veinticinco años las sailor debían embarazarse con el único fin de engendrar a las futuras Sailor Senshis quienes una vez nacida la cría de sexo femenino debían renunciar a su maternidad, pues el fin es que estas niñas sean las guardianas de la pequeña dama que debía nacer en el mismo lapso de tiempo. ¡Pero oh sorpresa! Me acabo de enterar de que Serena a los veintidós años tuvo un hijo varón y no ha podido quedar embarazada de nuevo y que Ami ha tenido dos abortos espontáneos. También me cuenta que Rei pese a estar en una relación lésbica con ella ha intentado embarazarse pero que tiene problemas de fertilidad, y al final termina llorando contándome que a los veinte años ella tuvo una niña a la que llamó Afrodita pero de la que no se puede hacer cargo por se la quitó Luna.
—¿Quién es Luna?— Pregunto fingiendo que no sé que la gata puede adoptar forma humana, pero entonces parece que ella a pesar de estar alcoholizada es consciente de que está hablando de más y me cambia de tema para hablarme de que en su adolescencia vivió en este país.
P.O.V. MIDORI
Dormir me está costando, pues no puedo evitar pensar en Aries y en esa chica de la que estaba tan abrazado en el centro comercial. Desde que lo vi, lo único que hago es llorar y enojarme al recordar como el muy cobarde huyó nada más de verme.
Afuera llueve, pero las cuatro paredes de esta habitación me ahogan así que decido salir. He comido muy poco durante el día, pues el corazón roto hace que se quite el hambre, pero un frappe no me caería nada mal. ¡Qué sí! Ya sé que el café no se debe tomar cuando no se puede dormir, pero de cualquier manera no creo que ni con somníferos pudiera pegar el ojo, así que salgo de la habitación.
Al salir al lobby del hotel, paso por el bar. Evidentemente ahí no me van a vender nada porque soy menor de edad, pero ahí está papá, acompañado de una sexy rubia. Estoy contemplando acercarme a pedirle dinero para que esa mujer sepa que tiene hija, pero antes de que de un paso siento como alguien me toma con fuerza de la cintura y cubre mi boca con fuerza para impedir que grite.
¡No sabe con quien se ha metido! Con facilidad me libero de su agarre y al girarme le meto un golpe en la cara, pero entonces me quedo sorprendida al ver que a quien tengo enfrente es a... ¿Qué hace aquí?
—Aries.. ¿Qué demonios quieres?
¡Hola! Aquí traigo un capítulo más de este fanfic que me tiene muy, pero muy inspirada. Espero les guste. Ya ayer regresé a mi trabajo después de más de un mes incapacitada, y si bien este fanfic lo he estado actualizando cada cuatro días yo creo que a partir de hoy será cada semana.
Perla: Ya sé. Por momentos dieron ganas de cachetearse a Andrew, aunque eso ya lo hizo Makoto, y de las otras ya se va a empezar a saber.
Abel Gregov: Sí, actualizo rápido porque ahorita ando muy inspirada y estoy aprovechando este brote de inspiración que me dio. Antes de abrir esta cuenta ya escribía (relatos que no son fanfics), pero la inspiración se me fue por años y regresó de nuevo.
Lector anónimo: También gracias a ti por leer. Anímate a comentar. Te juro que no muerdo.
En fin. Nos vemos
Saludos y gracias por pasar por aquí.
Edythe
