EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPITULO 8
¿QUIÉN QUIERE SER LA SEGUNDA OPCION?
P.O.V. MIDORI
—¡Vaya que pegas duro para ser una chica!— Me dice Aries mientras se soba la mejilla donde segundos antes lo he golpeado.
—¡Y puedo hasta dejarte sin descendencia si vuelves a buscarme!— Lo amenazo— ¡No te quiero volver a ver! Lárgate con tu novia.
—Midori. Tenemos que hablar— Me dice en tono suplicante.
—No tenemos nada de que hablar. Tus mentiras y tu actitud ya lo dijeron todo.
Me doy media vuelta para retirarme. Pensé que mis amenazas de golpearlo en lo que tiene entre las piernas serían suficiente para que dejara de insistir, pero entonces me sorprende tomándome con fuerza entre sus brazos y metiéndome al elevador.
—¿Qué te crees que haces?— Le grito mientras el presiona el botón que nos lleva al quinto piso
—La chica que viste no es mi novia. Es mi hermana
Empiezo a reír ante su cinismo.
—¡Sí, claro! Y por eso te asustaste cuando te miré con ella. No, Aries, a otra estúpida con ese cuenta. ¡Conmigo no!
El elevador pita cuando llegamos al quinto piso, pero entonces la puerta no se abre. ¡Nos hemos quedado encerrados!
—¡Ábrete, maldita sea!— Le grito a la puerta
Empiezo a ponerme nerviosa. Siempre que puedo evito usar elevadores porque soy claustrofóbica, y este imbécil a sabiendas de que es uno de mis miedos viene y me mete por la fuerza en uno.
Mi corazón comienza a latir desesperado. Siento que me ahogo. De pronto en mi mente me hago historias donde me quedo aquí encerrada y me pregunto cosas que sólo a mí se me ocurren ¿Y si estando aquí hay un incendio en el hotel o un terremoto en la ciudad y me quedo atrapada?
Comienzo a agitarme, y entonces Aries pone sus manos sobre mis hombros, me obliga a girarme y me estrecha entre sus brazos. Si no fuera porque estamos dentro de un lugar que me aterra y sintiendo miedo juro por el kami que lo apartaría de mi lado de un golpe, pero en este momento lo necesito.
—Tranquila. Pronto vendrán a sacarnos— Me dice.
Levanto mi rostro para mirarlo, pues aunque yo soy alta, él lo es mucho más que yo, y entonces me encuentro con sus peculiares ojos color violeta.
—Sé que debes pensar lo peor de mí. Primero te miento y te digo que no estoy en Cambridge, luego huyo del centro comercial con mi hermana haciendo que las cosas parezcan distintas de lo que son, y ahora te meto en un lugar sabiendo que te aterra. Parece que todo lo hago mal, pero lo hago para protegerte. Perdóname.
—¿Protegerme de qué?— Pregunto desconcertada.
—De mi hermana, de mi madre, de su novia.
Llega alguien a abrir el elevador, y recuperando mi tranquilidad al saber que no me quedaré ahí atrapada lo empujo porque ya no necesito la seguridad que me proporcionaba estar entre sus brazos.
—Así que madre— Le digo burlonamente cuando salimos del elevador dirigiéndome a las escaleras para regresar al segundo piso que es donde está mi habitación, pues no pienso volver a subirme al elevador.— Aries. Me dijiste que no tenías madre y que al nacer a tu melliza y a ti los había adoptado un político viudo y cuarentón que ya tenía una hija adolescente. Sólo te enredas en tus mentiras. Ya mejor ni me busques.
—Mi hermana mayor en realidad es mi madre.
Volteo a verlo y comienzo a reírme en su cara.
—¿Sabes una cosa, Aries?— Le digo mirándolo a los ojos— Yo sé que a la mayoría de las chicas y también a muchas mujeres grandecitas les encanta el bad boy que es infiel, malote, duro y atormentado que ha sufrido mucho y por eso es un patán y que ellas sueñan con ser la que los cambie con el poder de su amor. ¿Pero sabes qué? Conmigo te equivocaste porque aborrezco a ese tipo de hombres. Si tu madre te abandonó al nacer, o si en realidad tu madre es la que siempre has dicho que es tu hermana mayor, o si eres producto de un desliz de tu papá o si has sufrido mucho déjame decirte que lo siento, pero eso no justifica tus mentiras ni que quieras verme la cara de tonta.
Después de llegar al segundo piso que es donde se encuentra la habitación donde me estoy hospedando, entro y le cierro la puerta en la cara a Aries. ¡Vaya que debe ser un mitómano bien hecho si primero me dice que es hijo adoptivo de un político viudo y luego me sale con que su hermana mayor es su madre!
Bien le haría falta ir con un psicólogo, y yo por supuesto no lo soy ni quiero, así que para tratar de despejar un poco mi mente y no estar pensando en él retomo la lectura del diario de mi madre, pues quiero saber como se reconciliaron ella y mi papá
¡Vaya! Veo que en esta página que sigue hay una nota escrita de puño y letra de mi papá que mi madre pegó en medio de su escritura, pero veamos como se reconciliaron.
DIARIO DE MAKOTO
Querido Diario:
Aquí vengo de nuevo a contarte mis penas. Estoy segura de que si tuvieras vida propia ya estarías harto de mí y me acusarías de agarrarte de mi basurero emocional ¿Pero a quién más puedo recurrir? ¿A quién le cuento mis penas? ¡Me siento tan sola! No puedo hablar con mis amigas de lo que me sucede porque contárselos sería hacerles saber que fallé como Sailor: Ami que es tan responsable y siempre está preocupada por agradar se molestaría, a Rei el hecho de no poder tener el amor del hombre que ama la ha endurecido al grado de inventarse que es lesbiana y que odia a los hombres, y a Minako aunque ya me apoyó cuando salí con Hiroto no quiero meterla en problemas siendo que ella es la líder de las inner senshi y a Serena no debo agobiarla cuando bien nos ha dicho Luna que ella es nuestra princesa y somos nosotras quienes estamos para ver por ella y no al revés, así que querido diario, aquí voy de nuevo.
Han pasado quince días desde noche buena; y por supuesto, ese día no lo pasé con Andrew. No quise quedarme para estar sola en casa mientras él seguro la pasaba con Reika; así que hice mi maleta y me uní a Ami y Minako para ir a pasar esa noche a Yokohama. A ellas les preparé el Christmas Cake que le iba a regalar a Andrew y salimos a divertirnos, aunque por supuesto yo no la pasaba bien pues cada pareja de enamorados que veía me hacía pensar en lo mucho que deseaba estar con Andrew y en que seguramente él estaba con la mujer que verdaderamente ama.
Por alguna razón, Minako se dio cuenta de que yo no estaba bien, sin embargo, ella supuso que extrañaba a Hiroto; así que regresando a Tokio me invitó a pasar las próximas dos semanas en la nueva casa de los Aino, cosa que no quise aceptar para no causar molestias a sus padres, pero dado que ellos iban a salir fuera de la ciudad por ese tiempo y no podían llevar a Mina, les agradó la idea y hasta me insistieron para que le hiciera compañía a su hija, cosa que al final acepté porque al menos iba a estar menos deprimida escuchando las ocurrencias de mi amiga.
En ese tiempo no contesté mi móvil porque lo dejé en casa ¿Para qué lo quería si de igual manera las chicas son las únicas con las que suelo hablar y ya sabían que estaba en casa de Minako? Y en cuanto al correo electrónico igual tampoco lo revisé; sin embargo, hoy al regresar a casa me encontré bajo la puerta una nota que pensé que era de la vecina deseándome feliz año nuevo, pero me sorprendí al reconocer la letra de Andrew y leer su mensaje, el cual en vez de transcribir optaré por pegar la nota aquí debajo con cinta adhesiva:
"Mi querida Mako-chan.
Esta es la sexta vez que vengo a buscarte en quince días y no me abres la puerta, tampoco me contestas las llamadas ni los emails. Hay muchas cosas que tenemos que hablar en persona, pero tampoco te quiero estar hostigando.
Sólo quiero que sepas que no me pienso ir del país porque quiero estar a tu lado.
Por favor, si tú también me extrañas como yo te extraño llámame y en cuanto me lo pidas vendré de nuevo a buscarte. Te amo
Andrew"
P.O.V. Andrew
Después de una hora al fin Minako se largó en un taxi.
Debo decir que me da un poco de pena saber que la gata le arrebató a su hija, así como también no ofrecerme a llevarla a casa del hermano de Rei que es donde se está hospedando; sin embargo, encontrarme con Mars, la medio bruja del grupo, me da miedo. Seguro Minako no tardará en contarle que se encontró conmigo, y como quiero que Midori esté tan lejos de ellas como sea posible, en cuanto me despido tomo el elevador para llegar a la segunda planta.
En mi camino a la habitación de Midori me llevo un susto al encontrarme con ¿Darien? Pero de pronto caigo en cuenta de que ya estoy paranoico, pues el hombre de rasgos asiáticos que me encuentro en mi camino evidentemente no es mi ex amigo, pues aunque seguramente a Darien no se le debe notar el paso de la edad humana, este luce mucho más joven de como estaba la última vez que lo vi.
Llamo a la puerta de Midori y no abre. Comienzo a asustarme. ¿Y si Minako se estaba haciendo tonta mientras Mars le hacía algo a mi hija?
—¡Midori, hija! ¿Estás ahí?
Me tranquilizo cuando al fin me abre la puerta y me cercioro de que está bien.
—¿Qué sucede papá?— Me pregunta— ¿Por qué estás tan desesperado?
—Tenemos que irnos Midori
—Aún no deja de llover
—Acabo de recordar que mañana tengo agendada cita con un paciente— Le invento, pues no pienso despertar su curiosidad diciéndole que aquí en Cambridge están dos de las ex amigas de su madre.
—Como quieras— Me responde— Igual puedo usar mis poderes para controlar los truenos y...
—¡No vas a usar nada de eso!— Le ordeno.
—¿Te pasa algo, papá?— Me pregunta preocupada— Tú no eres así. Nunca me levantas la voz.
— Midori. Prométeme algo— Le pido y ella asiente— Sé que con tus poderes no necesitas de mí para protegerte de algún humano común, pero por favor nunca los vuelvas a usar porque te expones a ser encontrada. No los uses ni siquiera si de ello depende mi vida, y si tú un día te ves en una situación de peligro, sea porque algún otro humano común intenta hacerte daño o las Sailors te encuentran, deja que primero yo intente ponerte a salvo. Las armas son más efectivas que las artes marciales, y si por alguna razón yo muero o no estoy para protegerte y tu entrenamiento no es suficiente para defender tu vida, sólo entonces usa los poderes que te heredó tu madre. Ella deseaba que tú tuvieras una vida feliz y sin imposiciones como la que ella no pudo tener. ¿Puedes prometerme que no usarás tus poderes a menos que no sea en un caso extremo? Por favor, Midori. Si tengo interés en seguir con vida es únicamente por ti.
—Lo prometo. Ahora hago mis maletas.
P.O.V. MIDORI:
Papá está extraño. Pocas veces pierde la paciencia y hoy lo veo desesperado, pues aunque nunca me obliga a usar elevador, esta vez me lo ordena y de nuevo en un mismo día vivo el terror de estar dentro de uno, aunque por suerte, en esta segunda ocasión no nos quedamos encerrados como me pasó hace rato con Aries.
En el transcurso para salir de la ciudad no para de hablar de lo que debo de hacer si un día fallece. Ya antes lo hemos hablado, pero ahí va de nuevo.
—Sí, papá. Ya me los has dicho muchas veces— Le digo— Ya sé que me dejaste un seguro, una cuenta de banco a mi nombre, que ya hiciste tu testamento, que todo me los vas a heredar a mí.
—Hija. Lo hago por tu bien. Tienes que estar preparada por si un día yo ya no estoy.
—¿Podríamos hablar de algo menos feo?— Le pido— Por favor. Tengo el síndrome premenstrual y tu fatalismo no me ayuda.
—Está bien— Acepta resignado— ¿De qué quieres hablar?
—Leí en el diario de mamá que no pasaron la navidad juntos y que ella se fue quince días a casa de Minako. ¿Qué pasó después de que ella regresó y encontró esa nota? ¿Se reconciliaron?
—No fue tan fácil— Me dice papá— Hubo una serie de mal entendidos que nos tuvieron separados un tiempo.
18 años atrás...
—Ya no trabajo en el Crown— Respondió Makoto cuando al finalizar las clases Serena le propuso ir a buscarla a su trabajo en la hora de su descanso para ir a comer a los restaurante de los alrededores.
—¿Qué?— Preguntó Serena sorprendida.— ¿Por qué? ¿Desde cuándo?
—Desde el veintitrés de diciembre— Respondió Makoto— Era difícil trabajar y estudiar al mismo tiempo.
—Bueno, hay que verle el lado positivo. Tendrás más tiempo libre— Dijo Serena entusiasmada— ¿Vamos entonces al Crown ahorita? Tengo ganas de jugar y de tomarme una malteada.
—La verdad no me siento bien y sólo quiero ir a casa a dormir— Dijo Makoto.
Y en verdad se sentía cansada, pues desde el día en que había descubierto los planes de Andrew de irse con Reika a Estados Unidos, el sueño se le iba por las noches. Finalmente, aunque Serena no se quedó muy conforme, se despidió de ella y de Ami, y al estar ya algo lejos de la preparatoria Juban se sentó en una banca y sacó de su maletín escolar una nota que le había dejado Andrew bajo la puerta con fecha de dos días antes de que regresara a casa.
"Mi querida Mako-chan.
Esta es la sexta vez que vengo a buscarte en quince días y no me abres la puerta, tampoco me contestas las llamadas ni los emails. Hay muchas cosas que tenemos que hablar en persona, pero tampoco te quiero estar hostigando.
Sólo quiero que sepas que no me pienso ir del país porque quiero estar a tu lado.
Por favor, si tú también me extrañas como yo te extraño llámame y en cuanto me lo pidas vendré de nuevo a buscarte. Te amo
Andrew"
Y en efecto, a Makoto le constaba que era cierto. En su bandeja de entrada de correo electrónico tenía mensajes de él sin abrir, y la vecina le había confirmado que un hombre con las características físicas de Andrew había ido a buscarla varias veces en los quince días que estuvo fuera de casa. Evitaba el contacto con él porque no quería ser "la otra" en esa relación, después de todo, si le había ocultado sus planes de irse a Estados Unidos ¿Qué le garantizaba que no le siguiera mintiendo para tener sexo?; sin embargo, aquella nota le hacía dudar y preguntarse ¿Y si sí la amaba? ¿Y si de verdad ya no pensaba irse y había decidido quedarse con ella?
Sacó entonces el móvil de su maletín. El corazón le palpitaba como si se le fuera a salir del pecho de pensar en escuchar su voz. Marcó el número, y apenas había timbrado una vez cuando él le respondió:
—¿Mako? Mi amor ¿Eres tú?
Makoto iba a decir algo cuando se percató que alguien se sentaba en la misma banca a su lado. Era Reika Nishimura, así que cortó la llamada.
—Hola— Susurró Reika
—Hola— Respondió Makoto el saludo.
Reika empezó a llorar frente a ella, logrando conmoverla y haciéndola sentir culpable.
—No nos merece, Makoto
Makoto se quedó desconcertada, pero fue Reika quien continuó hablando.
—No tenemos que fingir, por favor. Hablo de Andrew— Dijo Reika limpiándose las lágrimas—Él sabía lo que sientes por él desde que eras una chiquilla, de lo sola que te debes de sentir siendo huérfana. Se aprovechó de ser mayor que tú, de lo que siempre ha sabido que sientes por él y de tu soledad para obtener de ti lo que quería.
—Reika, perdóname.
—No— Dijo Reika— No me tienes que pedir perdón. La relación la tenía con él. Era Andrew quien me prometió fidelidad, tú no. Además tú eres una jovencita de la que él se aprovechó. ¿Sabes? El cínico se justificó diciendo que tenía necesidades, me pidió otra oportunidad, y quizá se la habría dado si hubiera mostrado arrepentimiento, o sino hubiera caído tan bajo como para ilusionar a una jovencita virgen para obtener lo que quería.
—¿Virgen?— Murmuró Makoto más para si misma. Le dolió saber que Andrew hubiera estado haciendo alarde de que él había sido el primero en su vida.
—Mako-chan. Yo no voy a volver con Andrew— Dijo Reika— No me merece, y tú eres una chica muy bonita y agradable a la que tampoco merece; pero pues yo no puedo decidir que haces con tu vida. Sólo espero escojas lo mejor, y es evidente que él no lo es.
—Gracias Reika— Dijo Makoto mientras se ponía de pie—Tomaré tu consejo. Si me disculpas, me tengo que ir porque tengo mucha tarea. Yo también te deseo lo mejor.
Makoto se retiró sintiendo como su última esperanza de que Andrew la amara se desmoronaba. Dobló en una de sus manos aquella nota que le había hecho sentirse ilusionada por un breve instante y la tiró al primer contenedor de basura que encontró en su camino. Podía amarlo mucho, pero ella no iba a ser el premio de consolación ahora que Reika ya no quería estar a su lado.
Escuchó de pronto el móvil timbrando. Era Andrew regresándole la llamada, así que contestó decidida a poner fin a lo que una vez hubo.
—Andrew. Me equivoqué de número y te marqué por error. Además ya estoy saliendo con otro. Adiós.
-0-0-0-
Pese a que Makoto le había dicho que le había marcado por error y que estaba saliendo con alguien más, Andrew tenía la seguridad de que se lo había dicho solamente para que se pusiera celoso. Y por supuesto que la idea de imaginarla con otro hombre le ponía de malas, pero por otro lado, al recordar la manera apasionada en que le correspondía cuando la besaba y hacían el amor, como se estremecía ella cuando la tenía entre sus brazos, los detalles que tenía con él desde que había entrado a trabajar al crown, el brillo de mujer enamorada en su mirada cuando le pidió ser su novia, sus celos; todo eso le hacía estar seguro de que ella aún lo amaba; de que no era posible que en dos semanas en que ella había evitado verlo hubiera dejado de amarlo así como si nada.
Después de analizarlo hasta tierno le pareció que tratara de darle celos inventando que estaba saliendo con otro; así que aquel día, en cuanto terminaron sus clases en la universidad puso una excusa para no ir al Crown Center a trabajar y se dirigió a casa de Makoto decidido a esperarla para hablar con ella y recuperarla.
Al llegar al departamento de Makoto llamó a la puerta, la cual no fue abierta. Preguntó de nuevo a la vecina que vivía frente a Makoto si la había visto, la cual le confirmó que la había visto salir hace un par de horas, así que decidió esperar un poco mas; pero ese "poco más" se convirtió en una hora, luego en dos; tiempo en que por cierto bajaba y subía de su auto, hasta que casi tres horas después de que estuviera ahí esperando se llevó una sorpresa al visualizarla a varios metros de distancia del otro lado de la calle besándose con ¿Hiroto? ¿El mismo patán que la había dejado plantada en aquel restaurante donde se la reencontró?
Dominado por los celos, bajó del auto y cruzó la avenida. Iba dispuesto a exigirle a aquel hombre que se alejara de Makoto, pero antes de que pudiera hacerlo, Hiroto subió a un taxi que lo alejó de ahí y se encontró de frente con ella.
—¿Andrew? ¿Qué haces aquí?— Preguntó ella como si verlo le sorprendiera.
—¿Qué hacías con ese ?— Le preguntó molesto
—¡Nos viste!— Exclamó ella riendo nerviosamente— Bueno, Andrew. Yo creo que no te debo explicaciones de que hago con mi vida. Después de todo, ya no hay nada entre nosotros.
Makoto se despidió de Andrew dispuesta a cerrar aquel ciclo, pero antes de que cruzara la calle para regresar a su departamento, él la detuvo del brazo y se vio obligada a girarse, encontrándose con su mirada.
—Mako, por favor. Sé que tienes derecho a estar molesta— Le dijo él— ¿Pero no crees que ya me castigaste demasiado? Te escondes, no me respondes llamadas ni emails, y no te creo que me hayas marcado esta tarde por equivocación.
Andrew la tomó de los hombros y ella se quedó inmóvil, sintiendo como se le erizaba la piel tan sólo con aquel contacto. De pronto se perdió en su mirada, quería decirle que lo extrañaba, que lo necesitaba a su lado; y aunque no estaba dispuesta a decirlo con palabras porque eso significaba aceptar ser el premio de consolación, su cuerpo dijo lo contrario pues no se resistió cuando Andrew la atrajo en un abrazo, mucho menos cuando la tomó de la barbilla y la besó; haciendo que por un momento ella lo olvidara todo y le correspondiera con la pasión que había tratado de contener.
—Me hacías falta— Le susurró Andrew cuando aquel beso apasionado se vio interrumpido por la falta de aire— Y sabía que aún me amas. Por favor, no quiero que vuelvas a besar a otro hombres ni para tratar de darme celos porque si me molesta. Te quiero en mi vida y estoy dispuesto a que me pidas lo que sea para demostrarte que es a ti a quien amo, a quien quiero en mi presente y en mi futuro.
Aquello sonaba demasiado lindo y Makoto se vio tentada a aceptarlo en su vida de nuevo, pero las palabras de Reika resonaron en su mente. Amaba a Andrew, sí, pero dolía saber que estaba ahí implorándole volver sólo porque su ex novia lo había terminado definitivamente, y ella, Makoto Kino, deseaba ser la mujer a la que Andrew eligiera por encima de todo, pero tristemente era el premio de consolación debido a que Reika no lo había perdonado; y ella no estaba dispuesta a ocupar ese lugar de segundona.
—Andrew. No te amo, ni quiero una relación contigo.
—Makoto por favor, tu cuerpo me dice otra cosa cuando te beso, cuando te toco.
—Pues me gustas. Siempre me has gustado— Aceptó ella— Y quería perder la virginidad con un hombre mayor para no decepcionar a Hiroto en la cama y la vida te puso en mi camino.
—Mako...
—No, Andrew. No me interrumpas— Dijo ella— ¿Sabes por qué te dije que esperáramos un poco cuando me dijiste que querías decirle a los del Crown que éramos pareja y cuando me querías llevar a la fiesta de tu prima y presentarme a toda tu familia como novia? Pues porque no sabía como decirte que no quiero tener una relación formal contigo porque aún albergaba esperanzas de que pasara algo con Hiroto, pero pues ahora que ya estamos saliendo de nuevo creo que es injusto molestarme porque salgas con Reika.
—¿Con ese patán que te dejó plantada en el restaurante sólo porque no te acostaste con él?
—Ay, Andrew. No eres nadie para hablar de patanes cuando tú le fuiste infiel a Reika— Dijo ella aparentando tranquilidad— ¿Y sabes una cosa? En estos quince días que no estuve en mi casa fue porque tuve problemas en la tubería y estuve en casa de Hiroto.
Andrew se sintió herido por las palabras de Makoto. Ahora tenía sentido porque en quince días no la había encontrado, porque siempre era tan insistente en que no le contara a Darien, su familia o a los compañeros del Crown que tenían una relación.
—Suerte con Hiroto o él que quieras entonces— Le dijo Andrew con seriedad— No te vuelvo a molestar entonces.
—Gracias Andrew
Makoto entró a su departamento y estando a solas dejó escapar las emociones que había estado conteniendo al tener a Andrew frente a ella. Lloró desconsoladamente diciéndose que era mejor llorar en ese momento que continuar una relación en la que ella no era la prioridad lo cual a la larga la lastimaría más, además de que se contraponía con sus obligaciones como Sailor.
Necesitaba hablarlo con alguien, desahogarse, pero a falta de unos padres que la escucharan y de no poder contárselo a sus amigas recurrió a su diario.
DIARIO DE MAKOTO KINO
Querido Diario:
¿Recuerdas que me ilusionó encontrar la nota que Andrew me dejó bajo la puerta y saber por boca de la vecina que en estos quince días que no estuve en casa vino a buscarme?
¡Pues no fue porque me amara!
Esta tarde saliendo de clases estaba dispuesta a hablar con él para aclara las cosas, para volver a su lado; pero gracias al Kami me encontré con Reika y me enteré que mientras me rogaba por una oportunidad también se lo pedía a ella; pero al no aceptar Reika entonces viene a mí porque me considera su segunda opción, su premio de consolación, su plato de segunda mesa y eso no puedo ni quiero aceptarlo.
Luego de clases también tuve que salir con Hiroto a la biblioteca porque la profesora Haruna nos puso en equipo para hacer un proyecto escolar. No estaba muy contenta de que me haya tocado con él y de no poder cambiar de pareja para la tarea u optar por hacerlo sola; sin embargo, esta tarde mientras regresaba de clases el me siguió, yo estaba fastidiada porque no comprendo como alguna vez pudo gustarme pues pese a ser atractivo es un patán, sin embargo, conforme me acercaba a casa visualicé a lo lejos el auto de Andrew, y entonces a propósito empecé a coquetear con Hiroto para que me besara. Quería que me besara para que Andrew sintiera un poco de lo que yo sentí cuando descubrí que me mentía; y lo logré, nos vio, vino a mí, me lo reclamó y yo fingí sorpresa.
Al tenerlo de frente te juro que casi caigo de nuevo en su red. No pude resistirme cuando me abrazó y me besó de nuevo. Tú sabes cuanto lo he echado de menos; pero cuando me pidió una oportunidad gracias al kami no dejé que me dominaran las emociones y le dije que no lo amaba, que quería tener algo con Hiroto y que si en realidad nunca quise hacer público nuestro breve noviazgo fue porque no quería una relación formal con él; aunque tú sabes que si le pedí esperar era porque soy una Sailor y no tengo permitido amar a Andrew.
Por supuesto le molestó, le herí su ego porque de tener a dos se ha quedado sin su prioridad y sin su segunda opción.
Me está doliendo como no te imaginas no volver a verlo, pero será lo mejor para sanar mi corazón y para concentrarme en mis deberes como guardiana de la princesa.
Atesoraré lo vivido con Andrew como lo más hermoso que me ha pasado en la vida. Fue bonito sentirme amada por un breve lapso de tiempo en mi vida aunque todo fuera una mentira; y ahora, adiós al amor. Viviré sólo para cumplir mi deber como Sailor porque para eso nací y es lo único que me debe de importar.
P.O.V. ARIES
Después de que saliéramos del elevador, seguí a Midori por las escaleras hasta que al llegar al segundo piso se metió a la habitación donde se estaba hospedando. ¡Sí! Ya sé que debí parecer un acosador, pero tengo miedo de que algo le pase luego de que el fuego me revelara que puede ser peligroso que las Sailor las conozcan; aunque no entiendo porque, pues el fuego no siempre me da las respuestas cuando quiero y como quiera.
¿Será acaso porque Afrodita se pondría celosa de saber que estoy teniendo sentimientos por otra chica? ¡Bah! No lo creo. Fue ella la que terminó con nuestra relación pese a amarme, y todo por ese absurdo deber de entregar su vida al cuidado de una pequeña dama que hace mucho debió nacer y no ha llegado.
Por si acaso, me quedé dando vueltas en el segundo piso para cuidar de Midori y decidí retirarme cuando sentí alejarse el aura de tía Minako; sin embargo, en mi camino me crucé con el hombre rubio con el que estaba Venus hace rato el cual noté me miró como si mi presencia le perturbara. Percibí algo extraño en su aura, y por un momento me escondí pues intuía que algo debía descubrir, y vaya sorpresa que me llevé cuando lo miré tocar a la puerta de la habitación de mi chica y llamarla ¿Hija?
Me sorprendió que ese hombre fuera el padre de Midori, pues mi chica me ha dicho que su padre tiene cuarenta años y ese hombre tiene el aspecto de un hombre de a lo mucho treinta años. Algo extraño, pues no hay cirugía ni tratamiento que pueda detener tanto el paso del tiempo en humanos comunes, a menos que... A menos que tía Minako haya fornicado con él en el pasado y lo haya marcado.
Me quedé ahí escondido, mirando como pocos minutos después que su padre entrara a la habitación de ella salen apresurados.
¿Será que el padre de mi chica fue amante de Venus en el pasado? Y si es así ¿Será que Venus está celosa de que él haya amado a una humana común como la madre de Midori?
¡Bah! No logro entender porque Midori estaría en peligro si tuviera contacto con las Sailors. Lo que sí tengo claro es que aunque no creí volver a amar a una mujer después de Afrodita, estoy sintiendo algo especial por esa chica común de nombre Midori Furuhata y que debo de protegerla, pues ella, a diferencia de Afrodita, Minako, mi madre o mi hermana Hanabi no tiene un artefacto que le de poderes sobrenaturales para poder defenderse.
Notas de autora:
Séptimo capítulo terminado y con este ya se me termina el colchón, así que yo creo que actualizaré hasta en siete días porque en el trabajo me traen vuelta loca.
Aracox: Por supuesto que yo también hubiera obligado a mi papá a contarme todo el chisme en un sólo día y nada de andar con pausas, jajaja, pero si el Andrew no se va lento para contarle las cosas a Midorita entonces no hay fanfic, jajaja.
Abel: Ajá. Ya se descubrió lo obvio, jaja, que Aries es hijo de ya sabes quien, jaja. Y sí, Andrew está armado todo el tiempo porque él es un humano común y no tiene poderes, así que el pobre hombre vive paranoico, jajaja.
Lector anónimo: Te mando saludos.
En fin. Gracias a todos por leer.
Saludos de Edythe
