EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPITULO 11
NADA ES LO QUE PARECE
18 años antes...
Aquel día frío de febrero a Makoto se le había hecho tarde en la biblioteca, pues como faltaba sólo un mes para que terminara el ciclo escolar y con ello su etapa de estudiante de preparatoria estaba saturada de tareas escolares, y para colmo de males, Hiroto no ponía mucho de su parte para terminar aquel trabajo en equipo el cual casi ella había estado haciendo en su totalidad y aunque le disgustara tendría que incluirlo porque la maestra Haruna se había puesto en un plan de no aceptar proyectos individuales.
Al salir de la biblioteca ya era de noche. Unas gruesas nubes comenzaban a formarse anunciando una posible lluvia, así que como aquel día no traía paraguas corrió tan rápido como le fue posible, pero entonces chocó de frente con una persona a la que por descuido y no contener su fuerza bruta tiró al piso.
—¡Lo siento!— Se disculpó, pero entonces cuando la chica a la que había tumbado levantó el rostro reconoció a Reika Nishimura.
Por mucho que le incomodara encontrarse con la ex novia de Andrew, Makoto le ofreció la mano y la ayudó a ponerse de pie, y no le pasó desapercibido que para Reika también aquel encuentro estaba siendo incómodo.
—¿Estás bien?— Preguntó Makoto— ¿No te lastimé?
—No te preocupes. Estoy bien
Ninguna de las dos sabía que decir, pero entonces gruesas gotas de lluvia comenzaron a caer del cielo, así que ambas corrieron a resguardarse bajo la marquesina de una boutique de vestidos de novias que ya se encontraba cerrada.
—¿Tampoco traes paraguas?— Preguntó Reika
—No.
Estar en presencia de Reika le incomodaba, así que pese a que la tormenta se estaba intensificando, Makoto puso como excusa que llevaba prisa por llegar a casa e hizo el intento de retirarse; pues prefería mojarse que estar en presencia de ella.
—No deberías irte— Le dijo Reika— Entiendo que después de lo que pasó mi presencia no te sea grata pero puedes resfriarte.
Ambas se quedaron en silencio un momento, y después Reika continuó hablando.
—Y gracias por no golpearme.
—¿Cómo por qué te golpearía?
—Andrew me contó que practicas artes marciales— Comentó Reika— En los últimos meses cuando hablábamos por teléfono un par de veces me habló de ti. No sé como no intuí que se estaba enamorando de ti.
—Lo siento— Respondió Makoto apenada.
—No te preocupes. Yo también hice muchas estupideces estos últimos dos meses por querer retenerlo a la fuerza y me siento muy avergonzada porque llegué demasiado lejos. De cualquier manera creo que en algún momento hubiéramos cortado.
—¿Por qué?— Preguntó Makoto con curiosidad.
—Digamos que queremos cosas diferentes en la vida— Dijo Reika— Yo no quiero vivir en Japón y él no quiere vivir fuera de aquí. Yo me acabo de esterilizar hace un año porque no quiero ser madre nunca y él quiere tener una familia tradicional con hijos incluidos. Creo que los dos estábamos en un estira y afloja a ver quien cedía primero. Creo que lo que nos mantenía juntos era la emoción de vernos cada cierto tiempo, pero con la convivencia diaria seguro no hubiera funcionado.
—¿Aún lo amas?— Se atrevió a preguntar Makoto.
Reika sonrió pero a pesar de eso era evidente la tristeza en su rostro.
—Lo voy a superar— Contestó Reika— De cualquier manera no sería feliz si trato de adaptarme a lo que él desea en una pareja ni él lo hubiera sido adaptándose a lo que yo quiero. Aunque ahora no me lo creas, deseo que les vaya bien en su relación.
—No estoy en una relación con Andrew— Aclaró Makoto, y no tanto por el hecho de querer hacerla sentir mejor, sino porque desde que había escuchado aquella voz en su cabeza quería convencer a cada persona que lo hubiera sospechado de que aquello no era cierto para no ponerlo en peligro—Sé que no estoy en posición de pedirte favores después de lo que pasó pero... ¿Podrías no hablar con nadie de lo que pasó entre Andrew y yo? Tengo novio y no quisiera que esto causara problemas en mi relación.
Reika la miró con una expresión como si escucharla decir aquello le hiciera sentir pena.
—No te preocupes. No voy a decir nada— Dijo Reika, quien tras una pausa continuó hablando— ¿Te puedo decir algo y prometes no golpearme?
—Pues depende de que me digas— Dijo Makoto, y al ver temerosa a Reika cedió— Está bien. Dime. Prometo no golpearte si es el precio por no dejarme con la curiosidad.
—Mako. He comenzado a recuperar mis recuerdos. No sólo recuerdo cuando me sacaron el cristal arco iris y que tú y Sailor Moon fueron a mi rescate, también me acuerdo de...
—¿Qué?— Le preguntó Makoto nerviosa— No sé de que me estás hablando.
—Sé que eres Sailor Júpiter. La reencarnación de la Princesa Júpiter
—Perdón Reika pero no estoy para bromas. No creo en reencarnaciones, ni en...
—Por favor escúchame— Pidió Reika, y Makoto por curiosidad guardó silencio— Gracias por haberme liberado de ese Youma que habitaba en mí interior y no haber acabado con mi vida en esta reencarnación, pero lo que te quería decir es que intuyo porque mientes diciendo que no amas a Andrew y no estás en una relación con él. Tienes miedo de que ese amor que sientes por él sea la causa de que le ocurra una desgracia... ¿Verdad?
—Reika. Te juro que no entiendo de que me hablas.
—Makoto. No sé si ustedes dos en algún momento van a volver, pero si deciden hacerlo cuenten conmigo para lo que necesiten, creo que ofrecer mi ayuda es lo menos que puedo hacer después de que en esta reencarnación me has salvado la vida dos veces y también lo hiciste en nuestra vida anterior.
Reika hizo una pausa y continuó hablando.
—Tengo miedo de lo que pueda pasar en esta era. De que la historia se vuelva a repetir— Dijo Reika— Si te preocupa que yo revele tu identidad, descuida porque no lo haré, pero por favor tú tampoco digas que estoy recuperando mis recuerdos. Tengo miedo porque yo no tengo poderes como tú.
—¿Qué más recuerdas?— Preguntó Makoto. Le sorprendía que Reika tuviera recuerdos siendo que ni ella ni el resto de sus compañeras inner tenían memorias nítidas de aquellos tiempos.
—¿Tú no recuerdas nada?— Cuestionó Reika sorprendida.
—Recuerdo cuando estaba muriendo en la batalla final— Responde Makoto— A veces tengo pesadillas con eso, pero no recuerdo más. Cuéntame que recuerdas. Por favor.
—La guerra en el milenio de plata no se desató sólo porque Beryl estuviera enamorada del príncipe de la Tierra y no fuera correspondida por este, esa es la versión romántica de la historia, en realidad la guerra se desató porque la Reyna Serenity quería someter a la Tierra así como ya había sometido, saqueado y esclavizado a los habitantes de los otros planetas de la liga interplanetaria. Debes tener cuidado y no confiar en tus amigas porque no sé hasta que punto ellas están...
—¿Qué? ¿Cómo te atreves si quiera a hablar mal de mis amigas y pedirme que desconfíe de ellas?— Preguntó Makoto molesta— ¿Todo esto lo haces porque sigues molesta de que Andrew te dejara?
—Makoto, te juro que...
—¡No me jures nada, Reika! ¿Cómo pretendes que te crea las tonterías que dices cuando ya una vez fuiste capaz de mentir para retener a Andrew a tu lado y ni siquiera te importó contribuir a que se agarrara a golpes con otro hombre por ti? ¡Déjame en paz o sino para la otra si voy a tumbarte los dientes!
Makoto decidió retirarse sin importarle que estuviera lloviendo con fuerza. No quería seguir con aquella charla, pero escuchó como Reika le dijo unas últimas palabras que la dejaron intranquila.
—Júpiter fue el último planeta que fue sometido. A ti te arrancaron de tu hogar cuando tenías suficiente edad para conservar recuerdos de todo. No creo que te hayan perdonado haber ayudado a los grupos de la resistencia.
DIARIO DE MAKOTO:
Querido diario:
¿Sabes? No dejo de pensar en esa voz que escuché hace días mientras besaba a Andrew. Pensaba que esa voz era producto de mi imaginación por el miedo que tengo que de algo le suceda si llegáramos a retomar la relación, o peor aún, si alguien se entera de que perdí la virginidad con él; sin embargo, hoy al salir de la biblioteca corrí para llegar a casa porque unas nubes negras anunciaban una fuerte lluvia, y en mi camino choqué con una chica a la que tiré al piso y era nada más y nada menos que Reika.
Encontrarme a la ex novia del hombre que amo es incómodo, quise irme rápido pero la lluvia empezó a caer y como para mala suerte de ambas ninguna traía un paraguas nos vimos obligadas a permanecer por varios minutos bajo la misma marquesina.
Empezamos a charlar porque el silencio era más incómodo, mientras charlábamos la tensión fue desapareciendo y debo decir que hasta dejé de verla con antipatía, pero de pronto me confesó que sabe que dentro de ella habitó uno de los siete cristales arcoíris y que yo soy Sailor Júpiter.
Eso me asustó porque nosotras creíamos que con la curación lunar las personas olvidaban ese suceso pero Reika lo recuerda, y yo me pregunto. Si ella lo sabe ¿Las otras personas también lo sabrán? ¿También tendrán memorias?
Nunca me había puesto a pensar que todas esas personas que tenían dentro un cristal arcoíris también vivieron en esa era ¿Cómo es posible que ella recuerde esas cosas cuando mis amigas y yo que somos Sailors, a excepción de Serena, no tenemos recuerdos de esa vida?
Sin embargo, lo peor y que me molestó mucho fue cuando me dijo que no confiara en mis amigas y se atrevió a insinuar que su alteza, la Reina Serenity había invadido, saqueado y esclavizado a los habitantes de los otros planetas y se atrevió a decirme que no confíe en mis amigas. ¡Me dejó horrorizada!
No sé que hacer. Por un lado no puedo fiarme de ella porque ya una vez mintió con tal de jodernos a mí y a Andrew y no sé si todavía nos guarde rencor. Por otro lado también quisiera hablarlo con las sailors y con Luna, pero en Luna, Artemis y las outer tampoco estoy tan segura de confiar, y además Reika es sólo una humana y me sentiría culpable si estoy pensando mal de ella y le llega a pasar algo.
¿Qué hago querido diario? Igual tampoco quiero preocupar a mis amigas porque ya bastante tienen con esa situación que les quita el sueño de que nos tenemos que embarazar a corto plazo, y a Serena no quiero molestarla ahora que está pasando por una fuerte depresión.
P.O.V. MIDORI
Cierro el diario de mamá, y bueno, creo que Reika comienza a dejar de desagradarme, pero sólo un poco porque aún está en mi lista negra, aunque ya no deseo tumbarle los dientes; sin embargo aún me falta averiguar de que manera ayudó a mis padres pues eso ya no me lo alcanzó a contar papá porque cuando estaba a punto de decírmelo me llegó el mensaje de Aries y a él le entró una llamada de su secretaria.
Sin embargo, el tema de Reika deberá esperar un poco, pues ahora mismo faltan un par de horas para verme con Aries en el parque y estoy nerviosa pues no sé porque carajos el intuye que papá tiene una marca en el brazo izquierdo si para empezar nunca los he presentado, y de cualquier manera mi padre siempre usa camisas de manga larga.
Me aterra pensar que pueda conocer a alguna de las Sailors, o que sea un enviado de ellas que viene a hacernos daño, aunque no temo tanto por mí sino por los escenarios que me imagino en los que mi padre sería él más perjudicado.
Quisiera poder hablarlo con papá pero sé que se pondría como loco y no quiero verlo arruinar su vida asesinando a alguien, y mucho menos si ese alguien es Aries; pero por otro lado también me aterra que le hagan daño a papá.
Salgo de la recamara y veo a papá en la cocina preparando teriyaki. Es extraño que él cocine pues ni le gusta ni es su fuerte.
—¿Quieres comer?— Me pregunta mientras me sirve en un plato.
—Sí— Le respondo.
Enseguida me sirve y pruebo un poco. No es un gran cocinero como yo ni un desastre en la cocina como lo describe mamá, más bien lo definiría como aceptable para una situación de emergencia o cuando el delivery está lento.
—Pues no está mal— Le digo— ¿En qué momento aprendiste a cocinar aceptablemente? Digo, hasta donde llevo leído el diario de mamá ella ha mencionado que eras terrible en la cocina.
—Cuando tu madre estaba embarazada ella no podía hacer muchas cosas asi que tuve que aprender a cocinar aceptablemente. Además cuando ella falleció debía hacerte tus papillas. Luego cuando ya estabas en edad de comer de todo, pues se me hizo más sencillo empezar a comprar comida hecha.
—Papá. Me has contado ya un montón de cosas de mi madre y las sailors y muchas otras tantas las he leído en el diario— Le digo— Pero no me hablas mucho de la vida personal de ellas. ¿Cuáles eran sus nombres completos? ¿Tenían familia?
Papá se lleva el vaso de refresco a los labios y le da un sorbo. Luego se digna a responderme.
—A ver, de las sailor outhers no sé gran cosas porque esas no eran tan amigas de tu madre— Me dice mi papá— Uranus se llama Haruka Tenoh y era corredora de autos hasta antes de quedar parapléjica, Neptune se llama Michiru Kahio y es violinista, Plut se llama Setsuna Mehio y de ella sí no sé gran cosa, Saturn se llama Hotaru Tomoe.
—¿Y de las otras?
—Serena se apellida Tsukino. Ella tenía padre, madre y un hermano; Minako se apellida Aino, era hija única y tenía a ambos padre; Ami se apellida Mizuno, hija de padres divorciados y vivía con su madre médica de profesión— Luego mi padre hace una pausa y continúa hablando— Y pues Rei fue novia de mi amigo Darien antes de que descubrieran que ellos tenían un supuesto destino que creían debían seguir al pie de la letra. Rei vivía humildemente en un templo sintoísta con su abuelo materno que la acogió cuando murió su madre, pero a pesar de no vivir con lujos era la de mejor posición económica porque es hija de un político muy famoso en Japón. De hecho, ella estudiaba en el mismo colegio privado que tu tía Unasuki.
—¿Qué político?— Pregunto nerviosa. Recordando que Aries también es hijo de un político.
—Takahashi Hino
El vaso de cristal que sostenía en mi mano de pronto se me resbala y cae al piso cuando escucho cual es el apellido de Mars y quien es su padre terrenal. ¿Hino? Hino es el apellido de Aries y Takahashi Hino es su padre.
—¿Hino?— Susurro alarmada.
—Sí— Me responde, y entonces me mira fijamente como si me estuviera escudriñando.— ¿Hay algo que me quieras decir, Midori?
—No
P.O.V. MIDORI
Le he mandado un mensaje a Aries para cambiar la hora y el lugar de nuestra cita, y entonces acordamos vernos a media noche a las afueras de la ciudad, pues honestamente, prefiero salir de casa cuando papá ya esté durmiendo para que no se percate de mi ausencia ni pregunte a donde ni con quien voy y estar muy lejos de casa por si llega a haber problemas.
Tengo tanto miedo que por un momento he pensado en no ir, incluso me ha pasado por la mente contarle toda la verdad a papá y pedirle que huyamos de Londres; sin embargo, no quiero pasar mi vida huyendo porque Londres es mi hogar, además creo que mamá merece justicia, pues aunque murió cuando yo era muy pequeña y no tengo recuerdos de ella siento que he llegado a quererla conociéndola a través de su diario.
Por otro lado, tengo miedo de que si le cuento a mi padre él cometa una locura, y hay cosas que quiero saber y de las cuales yo no tengo respuesta, por ejemplo. ¿Por qué mi padre tiene esa marca en el brazo? ¿Quién era esa voz que atormentaba a mamá? Tengo la sospecha de que hay cosas que puede saber Aries, y no sé si quiera decírmelas o si quiera atacarme, pero voy preparada para luchar, así que al llegar la media noche, y como no quiero hacer ni el más mínimo ruido caminando por el pasillo decido salir por la ventana, no sin antes encomendarme a mi madre y a los poderes de Júpiter.
Llego al punto de nuestro encuentro en taxi, y al bajar veo que él ya está ahí esperándome.
—¿Aries?—Lo llamo al llegar y manteniendo mi distancia, más por el miedo que de pronto le tengo que por estar enojada él.
—Midori— Susurra mi nombre mientras sonríe y hace el intento de acercarse a mí.
—Preferiría que mantengas tu distancia— Le digo aparentando calma— ¿Quieres hablar? Habla, dime lo que me tengas que decir pero no te me acerques.
—Me tienes miedo— Me dice con aparente pesar, aunque no puedo saber si está fingiendo— Lamento provocarte ese sentimiento porque nunca he tenido la intención de lastimarte y nunca permitiría que alguien lo haga
—¿De donde conoces a mi padre?— Lo cuestiono— ¿Cómo sabes que está tatuado?
Veo a Aries inhalar y exhalar. Luce incómodo, como si lo que quisiera decirme le costara trabajo, pero finalmente comienza a hablar.
—Midori. No sé por donde comenzar a contarte esto, y si después de que lo hagas quieres alejarte de mí lo voy a entender, pero antes que nada quiero que sepas que si un día te ves en una situación de peligro puedes contar conmigo— Me dice, y tras una pausa continúa hablando—Te voy a mostrar algo.
Lo veo chasquear los dedos y entonces una pequeña llamarada de fuego aparece entre sus manos, dejándome asustada.
—¿Cómo es posible?
—Y eso no es nada— Me dice— Esta pequeña flama sólo me serviría para prender un cigarrillo o una estufa. Mi madre y mi hermana pueden dominar con mayor facilidad el fuego y usarlo para atacar con mayor alcance. Yo sólo puedo hablar con el.
—¿Por qué me dices todo esto?— Pregunto haciéndome la inocente.
—Midori, si bien soy hijo legal de un político de más de sesenta años, en realidad ese hombre es mi abuelo. Mi madre es esa mujer que ante la sociedad es mi hermana mayor y mi progenitor es un imbécil que no tuvo la valentía de defender el amor que sentía por ella.
Caigo en cuenta de que es hijo de Mars, pero sigo fingiendo.
—Ya sabes como es la cultura japonesa. Seguro no quiso ser estigmatizada por ser madre soltera, más al ser hija de un político.
—Mi madre no ocultó su maternidad porque se avergonzara de serlo. Ella es la reencarnación de una guerrera que vivió en una civilización extinta llamada el milenio de plata. Ella junto con otras guerreras estaban a cargo de cuidar de la familia real, y para que no tuvieran otra prioridad no podían tener pareja sentimental ni hijos. Sin embargo, en aquella vida mi madre, sus compañeras de batalla, la princesa de la que cuidaban y el príncipe de la princesita murieron en una guerra. Luego reencarnaron en esta era, volvieron a encontrarse y un tiempo lucharon para proteger al planeta de extraterrestres que querían conquistarlo o destruirlo.
Aries comienza a contarme la historia de las sailors desde que empezaron a pelear con Beryl hasta que tuvieron la última batalla con Sailor Galaxia. Historia que por cierto ya conozco porque mi padre me la contó y he leído de eso en el diario, pero yo al escuchar su relato finjo sorpresa.
—Sin embargo, poco tiempo después de que libraron la última batalla empezaron los problemas internos— Me dice Aries.— Mi madre y Darien nunca dejaron de amarse. Empezaron a verse a escondidas luego de que él regresó de Estados Unidos y mi mamá quedó embarazada.
Aquello que me acababa de revelar Aries si que es algo que mi padre seguramente no sabía y yo creo que tampoco mi madre pues no lo menciona en el diario. ¡Vaya, vaya! Así que mi madre no es la única que se embarazó de un hombre que no es un shittenou y ocultó el embarazo.
—Mamá no quería ocultar su embarazo ni negar su maternidad. Ella estaba dispuesta a ser madre soltera abiertamente, pero luego a ella y a sus compañeras las obligaron a hacer un pacto de castidad el cual ella aceptó porque tuvo una premonición en la que se le reveló que Hanabi y yo estaríamos en peligro si se sabía de nuestra existencia. Casi un año después de que nacimos y cuando en su cuerpo ya no se notaba que había estado embarazada ella regresó a Tokio por mandato de Luna, y tanto esa maldita gata como plut les revelaron que tenían que embarazarse para engendrar a las guardianas de la hija que se supone debía tener la princesita a los veintidós años.
—¿Y no nació?— Pregunto sorprendida.
—No— Dice Aries mientras ríe burlonamente— Se supone que hace catorce años debía nacer la hija legítima de mi progenitor y fundarse Tokio de Cristal, pero no sucedió. Catorce días antes de la fecha en la que se supone debía nacer la heredera nació un niño llamado Kenji, y Tokio de Cristal no se pudo fundar porque el Cristal de plata perdió mucho de su poder.
—¿Cómo fue que lo perdió?
—El cristal de plata era muy poderoso porque se alimentaba de la obediencia y sumisión de todas las sailors. Ellas siempre estuvieron dispuestas a vivir por y para servir a su princesa renunciando incluso a sus propios sueños.
—¡Qué horror!— Exclamo— ¿Entonces una de ella falló?
—Tengo la sospecha de además de mi madre, Mercury, Venus y Júpiter también— Dice Aries— Porque las niñas que debían dar a luz embarazándose de los shittenou nunca llegaron a nacer. Mi madre en vez de dar a luz a Sailor Vesta nos engendró a Hanabi y a mí y en vez de entregar a mi hermana a Luna decidió ocultarnos haciéndonos pasar por sus hermanos y hasta hoy siguen en la creencia de que no ha engendrado a una senshi porque tiene problemas de fertilidad, mi tía Venus asegura que sí se embarazó de Kunzite pero Afrodita no es la que se supone que debía nacer de esa unión aunque Luna se la arrebató al nacer y la tiene adoctrinada; Ami se ha embarazado dos veces y ha alegado tener abortos espontáneos aunque el fuego me dijo que ella se los provocó... ¿Y cómo no dudarlo? Es ginecóloga. Debe saber como hacerlo. En cuanto a Sailor Júpiter, ella desapareció hace años sin dejar rastro, y no sé si esté viva o muerta o si haya engendrado.
—¿Qué tienen que ver los tatuajes que mi padre se haga con todo esto? ¿Entonces si el Cristal de plata perdió poder por qué tu madre sigue ocultándolos a tu hermana y a ti?
—Muchas preguntas a la vez. Te voy a responder la primera. Cuando me encontré con tu padre en el hotel su aura me inquietó. No es un aura maligna pero tampoco como la de un humano común—Me dice Aries— Le pregunté al fuego y tuve una visión que me mostró la marca en el brazo de tu padre , y aunque no alcancé a visualizarla bien, sé que lo marcó una Sailor al aparearse. Creo que tu padre se acostó con Sailor Venus y eso lo pone en peligro porque a la gata hambrienta de poder no le conviene que las sailors empezaran a aparearse con humanos comunes, mucho menos engendrar con ellos, aunque por suerte tú no eres hija de Venus porque sería terrible que fueras hija de una Sailor.
P.O.V. ANDREW
"Devuélvenos a la sailor. Es nuestra y no podrá huir de su destino"
Aquella pesadilla hace que me despierta sudando y con el corazón palpitándome violentamente.
Hacía mucho tiempo que no tenía una pesadilla, para ser exactos, desde poco antes de que mi amada Makoto muriera y en sueños una y otra vez se me avisara de su inevitable destino.
De pronto, a la mente me viene Midori. Últimamente he notado a mi hija muy extraña, como si me ocultara algo, aunque nunca le he dado motivos para que desconfíe de mí: Nunca la he exigido ni la he regañado por no aparecer en el cuadro de honor de la escuela, le he dicho que la aceptaría si un día me dijera que no es heterosexual, le he hablado de las consecuencias que tendría tener relaciones sexuales a su edad por si va a hacer lo que aún no quiero que haga se cuide, la dejo elegir la ropa que desea, le he dado lo que pide. He procurado no regañarla por estupideces por las que otros padres regañarían a sus hijas para que confíe en mí, y sin embargo, siento que a pesar de todo me oculta algo.
Comienzo a sentir escozor en el brazo izquierdo, justo donde tengo la marca. Es extraño, sólo me había dado molestias en tres ocasiones: Cuando me estaba saliendo, cuando Midori fue atropellada hace cinco años saliendo de la escuela y la ocasión en que por única vez fui un negligente al salir sin un arma y tuve la mala suerte de que cinco hombres nos asaltaran y estuvieran a punto de asesinarme y abusar de ella. Sin embargo, por suerte aquella vez se manifestaron los poderes que dudé que mi hija pudiera tener por ser hija de un humano común.
¿Será esto un mensaje tuyo, mi querida Mako?
Miro el reloj de pared. Ya pasa de media noche, seguro Midori debe de estar dormida; sin embargo, siento que no podré conciliar el sueño si no la veo, así que me dirijo a su habitación y llamo a la puerta.
Toco una, dos, tres veces y no abre. Me extraña porque suele tener el sueño ligero, así que pese a que no me gusta entrar a su habitación sin pedirle permiso abro la puerta; y siento que mis pesadillas están a punto de volverse realidad cuando me doy cuenta de que no está en su cama y que la ventana de su habitación está abierta.
Inmediatamente voy por mi móvil y busco la ubicación de mi hija y me percato de que está a las afueras de la ciudad. Casi media hora en auto si conduzco a la velocidad máxima permitida. ¡Esto no es normal! Midori nunca saldría sin mi permiso porque pocas veces le niego salir en tanto me avise en donde y con quien estará, y no sé porque presiento que esto tiene que ver con su origen.
¡Pero esto no se va a quedar así! Le prometí a Makoto que cuidaría a nuestra hija, así que no me va a importar ganarme una infracción de transito, ni me va a temblar la mano para meterle un tiro a alguien por segunda vez.
Notas de autora:
¡Hola! Aquí vengo con el capítulo once. Espero pronto actualizar. Saludos a quienes siguen este fanfic tanto en fanfiction como en Wattpad.
Aracox: Espero te guste el capítulo. Tal vez, tal vez al final hasta te caiga bien Reika. Dije tal vez, porque siempre puedo cambiar de opinión, jeje.
Abel Gregov: Sí, Andrew tiene sus momentos de pelotudez, jajaj. Por cierto. Conocía la expresión "boludo". Me encanta como suena esa palabra a pesar de saber que significa, jeje. Y pues, la cosa se va a poner color de hormiga porque la gatita no es una psicópata nada más porque sí, jejeje.
Opalo: Creo que aquí ya se resuelve una de tus dudas sobre el origen de Aries.
PattyKino: No, la hija de Minako no es Cere Cere. Nació otra en vez de la esperada Cere Cere.
A quienes le han dado follow a esta historia, también muchas gracias.
Les mando saludos y a ver si puedo actualizar la otra semana porque los días que vienen se va a poner pesada la cosa en mi trabajo.
Edythe.
