EL SECRETO DE SAILOR JUPITER

CAPITULO 12

DULCES PESADILLAS

P.O.V. MIDORI

—¿Qué tienen que ver los tatuajes que mi padre se haga con todo esto? ¿Entonces si el Cristal de plata perdió poder por qué tu madre sigue ocultándolos a tu hermana y a ti?

—Muchas preguntas a la vez. Te voy a responder la primera. Cuando me encontré con tu padre en el hotel su aura me inquietó. No es un aura maligna pero tampoco como la de un humano común—Me dice Aries— Le pregunté al fuego y tuve una visión que me mostró la marca en el brazo de tu padre , y aunque no alcancé a visualizarla bien, sé que lo marcó una Sailor al aparearse. Creo que tu padre se acostó con Sailor Venus y eso lo pone en peligro porque a la gata hambrienta de poder no le conviene que las sailors empezaran a aparearse con humanos comunes, mucho menos engendrar con ellos, aunque por suerte tú no eres hija de Venus porque sería terrible que fueras hija de una Sailor.

—¿Y por qué sería tan terrible que yo fuera hija de una Sailor?— Le cuestiono— Tú y tu hermana son hijos de una.

—Porque ya amé a la hija de una Sailor, a Afrodita. Le propuse que mandara al carajo todo, huir lejos de todos, pero cuando me dio el no definitivo decidí largarme de Tokio y es por eso que aquí estoy.

Noto rabia en el semblante de Aries cuando menciona a su ex novia, y yo por un momento siento molestia al escucharlo hablar de sus sentimientos por esa chica. No la conozco pero deduzco que debe de ser hermosa, y por sus nombres hasta diría que encajarían perfecto como pareja, pues ambos llevan los nombres de dos dioses griegos que fueron amantes.

—Pero Afrodita ya es pasado— Interrumpe mis pensamientos— ¿Sabes? El día que fuiste a Cambridge y me llamaste me alegró mucho escucharte. Quería invitarte a comer y presentarte a mi hermana, mi madre y a tía Minako; pero tuve una premonición en la que miré que el hecho de que conozcas a las sailors te pondría en peligro. También por eso cuando te vi en el centro comercial salí corriendo en dirección opuesta porque no quería que te viera mi hermana, pues aunque ella no tiene poderes psíquicos como mi madre y yo me da miedo que pueda desarrollarlos.

—Ya no importa. Igual creo que fue imprudente de mi parte.

—Fue lindo de tu parte. Lamento haberte hecho pensar otra cosa— Me dice él sonriendo.— ¿Podemos ser amigos de nuevo?

Dudo entre aceptar o no. Por un lado temo que sea una trampa pero por otro lado también es hijo del pecado de una sailor, como yo. Sin embargo, al sopesar si acepto o no, llego a la conclusión de que ¿Por qué no? Si es un enemigo más vale tenerlo cerca y fingir ser estúpida, y si es un aliado, pues para que negarlo, este hombre me encanta.

—Amigos de nuevo.—Le respondo— Pero aún hay muchas cosas que debes contarme. Por ejemplo, quiero saber porque siguen ocultando quienes son si el cristal de plata ha perdido poder, o porque es tan grave que mi padre pudiera haber fornicado a una Sailor. ¡Es sólo un humano sin poderes! ¿Qué daño puede hacer?

Aries me ofrece su mano y yo le doy la mía; sin embargo, cuando está a punto de responder a mis preguntas veo que se acerca un auto conocido. ¡Es el auto de papá! No quiero que cometa una locura, así que no se me ocurre otra cosa que rodear el cuello de Aries con mis brazos y plantarle un beso en los labios que lo deja desconcertado, pero que después corresponde tomándome de la cintura.

—¿Se puede saber qué demonios haces en este lugar a estas horas de la noche?— Escucho la voz de mi padre y me doy cuenta de que está furioso como pocas veces lo he visto.

Aries y yo interrumpimos nuestro beso, y como temo que mi papá pueda hacer una locura tomo a Aries de la mano y me planto frente a él, pues sé que si está pensando en dispararle se lo pensará dos veces al estar yo tan cerca.

—Papá. Te presento a mi novio. Kazuo Fujimoto.— Luego volteo a ver a Aries y le ruego con la mirada que no vaya a abrir la boca para decir que se llama Aries Hino— Mi amor. Este es mi padre. Andrew Furuhata.

—Ahora lo entiendo— Dice mi papá enojado— Era por este joven tu urgencia de acompañarme a Cambridge.

Después le dirige una mirada de molestia a Aries y continúo hablando.

—Pues muy buen novio no debe de ser si cuando estuvimos allá te la pasaste llorando y quisiste regresar a casa. Buen novio no creo que sea si en vez de tener valor de presentarse conmigo como tu novio te incita a salir de casa sin avisarme y te trae a este lugar tan alejado de la ciudad y te expone al peligro. Sube al auto ahora.

Me separo de Aries y camino agachada. Al menos piensa que es mi novio y no que está ligado a las sailors.

—Y usted, jovencito— Le dice a Aries amenazadoramente— No me agrada como yerno si expone a mi hija de esta manera y la hace llorar. Estos no son lugares apropiados para traer a una novia.

—Lo siento, Furuhata-san— Se disculpa Aries— Espero me permita visitar a Midori en su casa. Su hija de verdad me interesa.

—Eso ni lo sueñes.

Una vez que subimos al auto papá no para reñirme en todo el camino. Ya menciona que aquel lugar le parece peligroso para llevar a una chica, que no cree que sea buen novio un hombre que deduce ha sido el causante de que esté triste desde la vez que estuvimos en Cambridge, me recuerda hasta el cansancio que "los chicos malos" no cambian y después termina dándome una plática de educación sexual, de los riesgos para la salud que supone un embarazo en una adolescente y diciéndome que quizá ya es tiempo de que tenga mi primer visitar con el ginecólogo.

¡Ay, papá! Él ya se hizo la idea de que tengo vida sexual con Aries y ni siquiera sabe que es la primera vez que lo beso; pero prefiero que piense eso a que sospeche quien es Aries.

P.O.V. MIDORI

Aquel encuentro con Aries me desveló, sin embargo, me levanto desde la 10:00 a.m. porque no puedo dormir y me pongo a hornear un pan de manzana. Dos horas después, mi padre sale de su habitación pues los domingos solemos dormir hasta tarde.

—¿Quieres desayunar, papá? Hice panque de manzana y puse café

Papá asiente en silencio. Es evidente que aún sigue enojado.

—Midori. No me molesta que tengas novio— Me dice más calmado— Y aunque no me agrade la idea sé que en algún momento vas a empezar tu vida sexual sino es que ya lo hiciste y tampoco voy a tratar de impedirlo, pero no estuvo bien que te salieras sin pedirme permiso y que aceptaras ir a ese lugar tan solitario. ¿Te imaginas si algún delincuente hubiera aparecido y les hace daño?

—No estábamos teniendo sexo. Aún no empiezo mi vida sexual— Le digo— Es sólo que. Nos estábamos reconciliando. Nos habíamos peleado.

—Habíamos quedado en que cuando tuvieras tu primer novio me lo ibas a contar y que ibas a presentármelo.

—Lo siento.

—Bueno. Platícame como lo conociste. ¿A qué se dedica? ¿Quién es su familia?

No quiero decir nada que vaya a delatar quien es en realidad Aries, así que le digo una verdad a medias. La parte verdadera que le digo es que lo conocí en una fiesta y que es amigo del novio de una de mis amigas, pero le invento que es es hijo de inmigrantes japoneses y que es estudiante de informática.

Seguimos hablando de mi supuesto noviazgo mientras desayunamos café con pan, pero en algún momento toco su tema favorito, que es hablar sobre mi madre, en parte porque quiero que me siga contando su historia y por otro lado porque quiero que me levante el castigo y vuelva a conectar el modem para poder entrar a internet.

—Bueno. Ya cuéntame como se reconciliaron.

—Está bien. Te contaré eso y más, pero no creas que te voy devolver el modem.

18 años atrás...

Pese a ser una excelente cocinera, Makoto era consciente de que no se estaba alimentando bien y que esa era la causa de que de unas semanas a la fecha la ropa le quedara un poco más holgada; sin embargo el apetito se le había ido, y no era para menos, pues no sólo lidiaba con problemas de amor por no poder estar al lado del hombre que amaba, sino que también tenía que cargar con aquel sentimiento de culpa el cual tenía como causa dos motivos: Uno, las palabras de Reika que le hacían pensar que tal vez en su otra vida hubiera fallado a su deber contribuyendo a que las cosas no hubieran terminado de buena manera, y la otra, el sentir que junto con sus amigas estaba fallando como guardiana y que quizá por su egoísmo estaba poniendo en peligro el futuro.

Así, uno de esos días, pese a que la madre de Serena les había dicho que su hija estaba indispuesta y se negaba a contestar las llamadas, en una reunión exclusiva de sailors inners de la que sólo tuvieron conocimiento las involucradas llegaron a la conclusión de que debían ir a visitarla para hacerle saber que estaban preocupadas por ella, y por supuesto para saber de su boca si las razones de su depresión tenían que ver con la negativa de ellas a procrear a las futuras guardianas; sin embargo, Minako comentó que ella ya había acudido y que Serena no la había recibido, lo mismo Ami; sin embargo, cuando sugirieron a Rei que siendo ella la más cercana quizá era lo más propicio que ella la visitara, la senshi del fuego alegó no tener tiempo debido a que su padre la estaba obligando a cuidar de los mellizos, por lo que Makoto decidió que ella sería la siguiente en intentarlo; para lo cual preparó un pastel de fresas, el favorito de Serena.

Al llegar a casa de los Tsukino, mamá Ikuko la hizo pasar y le agradeció la preocupación por su hija; y para sorpresa de Makoto, su amiga si aceptó su visita, así que entró a su recamara donde la encontró aún vestida con su pijama y acostada abrazándose a una almohada.

Hola Serena. Te traje pastel de fresas Dijo Makoto dejando el pastel en la mesita de la habitación ¿Cómo estás? Las chicas y yo estamos muy preocupadas por ti.

No estoy bien. Nada está bien últimamente. Me preocupa Rini.

Gruesas lágrimas empezaron a caer de los ojos de Serena, y Makoto se sentó a su lado acariciando su rubio cabello.

Y haremos todo lo posible para protegerlas a ti y a ella con o sin las sailor quartetto.

Serena se sentó en la cama y limpió sus lágrimas.

¿Pero sabes una cosa, Mako-chan? Me parece injusto que tengan que dejar sus vidas de lado para cuidar de mí. Ustedes también merecen tener una vida propia Dijo Serena Ese día en el templo no supe como reaccionar porque cuando me dijeron que la seguridad de Rini corría peligro me asusté.

Makoto se entusiasmó al escuchar las palabras de Serena. ¡Esa era la Serena que conocían! Aquella que más que verlas como guardianas las veía como amigas.

Lo entiendo Respondió Makoto Sé que te has encariñado mucho con Rini.

Por eso he estado pensando que es justo que también ustedes tengan una vida Dijo Serena Y que puedan cuidar ustedes mismas de sus hijas.

Aquel último comentario desconcertó a Makoto, y al parecer su amiga se dio cuenta, pues continuó hablando.

Mako-chan. ¿No te gustaría tener un amor? ¿Una familia?

Serena, yo hice un pacto de castidad. No me interesa tener un amor. Eso son niñerías del pasado.

Pues Jun Jun o Sailor Juno es hija del gran amor de tu vida.

¿Qué?

Jun Jun es tu hija del futuro. La que procrearás con la semilla de Neflyte. Y tú amaste mucho a ese general en el pasado. Dijo Serena entusiasmada Lo mismo pasó con Zoycite y Ami, Minako y Kunzite, Rei y Jedite.

¡Pero fueron nuestros enemigos!

Les lavó el cerebro la Reina Beryl tal como lo hizo Endimión. En su momento no pude revivirlos porque aún no podía controlar bien el cristal de plata y aún me falta mucho, pero cuando asuma el cargo de Neo Reina y sea más poderosa pienso hacer cambios Dijo Serena Aboliré esa absurda regla de que las sailors no pueden amar y formar una familia, pero mientras tanto mi cristal no es tan poderoso.

¿Y si alguna de nosotras quisiera formar una familia con otro hombre que no sea un general?

Serena fue ahora la que se quedó sin habla.

Serena. Prefiero quedarme soltera que formar una familia con un hombre por el que no siento nada.

Pero lo amaste en el pasado.

¿Y tú cómo sabes que tuvimos una relación con los generales en el pasado?

Hace poco comencé a recordarlo

Se supone que en el pasado las sailors tampoco podíamos tener pareja

Lo sé, y no sé cómo se dio porque aún no logro recordarlo todo Dijo Serena Pero seguro sería lindo que tuvieran a hijas fruto de ese amor. Y por cierto, Neflyte era muy guapo. No lo conociste pero podrías preguntarle a Molly.

No me interesa estar atada a un hombre por mucho que lo haya amado en otra vida Dijo Makoto con firmeza

—¿Y no te parecería injusto esas niñas no puedan tener a sus padre vivos? ¿O qué si ellos vuelven a la vida encuentren a sus amadas con otros después de todo lo que pasaron a manos de Beryl?

—¡Pues entonces no los revivas cuando se funde Tokio de Cristal! ¡Déjalos descansar en paz!— Exclamó Makoto molesta.

Serena se quedó anonadada al ver a Makoto hablándole de esa manera. Si bien su amiga podía ser ruda con otras personas, con sus amigas solía ser muy dulce.

No sólo soy Sailor Júpiter, también soy Makoto Kino, una adolescente de dieciocho años. No elegí ser una sailor, tampoco nadie me preguntó si quería hacer un voto de castidad y sin embargo lo hice. Puedo con eso, pero por favor no insistas con el tema de que debo procrear a una niña y encima elegirme por pareja a un hombre que quizá es parte de mi pasado pero que ya no amo. Si me vas a dar tu permiso para tener pareja, al menos deja que sea yo quien la elija, sino prefiero seguir con el voto de castidad.

De acuerdo. No tienes porque enojarte Le dijo Serena Yo sólo quería que tuvieran una vida propia.

Makoto estaba verdaderamente molesta por el comentario de su amiga, aunque supuso que solamente trataba de ayudar.

Discúlpame, Serena. Me da gusto que estés bien. Tengo que retirarme. Cualquier cosa que necesites puedes llamarme.

Gracias por la visita y por el pastel, Mako-chan. El lunes vuelvo a clases.

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Después de terminar su visita a Serena ya había obscurecido, por lo cual Makoto se dirigió a su casa, y nada más llegar se fue a la cama sin cenar pues la conversación con su amiga no le había proporcionado mucha tranquilidad. No tardó en quedarse profundamente dormida, sin embargo, pronto comenzó a tener un sueño en el que se miraba en el milenio de plata en compañía de un hombre de largo cabello castaño, sin embargo aquel sueño era tan lúcido que en vez de sentir que lo estaba viviendo en carne propia era como si fuera espectadora.

—Cuando el Príncipe Endymión se case con la princesa muchas cosas cambiarán porque el Reino de la Tierra y la Luna serán uno solo— Le dijo el joven de cabello castaño a la guerrera del trueno mirándola amorosamente— El príncipe antes que todo es nuestro amigo, y estoy seguro de que no me dará una negativa cuando le pida tu mano.

—Nada me haría más feliz— Respondió la guerrero del trueno.

Makoto miró como su yo del pasado se fundía en un beso apasionado con aquel apuesto hombre, lo cual la dejó con la curiosidad de recuperar más de sus recuerdos; sin embargo, de pronto la voz que había escuchado cuando días atrás hubiera estado besando a Andrew se hizo presente:

"¡Lindo!... ¿Verdad, Júpiter? Le prometiste amarlo pero lo traicionaste, y ahora que tienes muy cerca la oportunidad de que en unos años vuelva a la vida no quieres. Lo prefieres muerto o lidiando sólo con su dolor. ¡Eres una egoísta, eres una traidora!"

Pese a haber despertado, Makoto estaba paralizada sin poder moverse o emitir un grito mientras escuchaba como aquella voz le repetía lo mismo una y otra vez; pero entonces escuchó el sonido de su móvil y fue como si eso le diera la fuerza para recuperar la movilidad.

—Mako-chan. ¿Estás bien?— Escuchó la voz de Rei del otro lado de la línea.

—¿Cómo lo supiste?— Preguntó Makoto, que aún después de unos años seguía sorprendiéndose del sexto sentido de su amiga.

—Todas tuvimos el mismo sueño, pero Ami con Zoycite, Minako con Kunzite y yo con Jedite. Por favor, no creas todo lo que sueñas. Y ni una palabra de esto a Luna ni a Serena, ni a las outher. Y si vuelves a tener un sueño extraño me lo cuentas ¿De acuerdo?

—Está bien.

—Fuiste a la que más trabajo le costó despertar— Dijo Rei del otro lado de la línea— Te tengo que dejar porque con mis gritos desperté a mis hermanos y no paran de llorar. Haré una plegaria a los kamis por todas ustedes. Pon un vaso con agua a un lado de tu cama para que duermas tranquila y mañana pasa al templo por unos amuletos.

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Al día siguiente Makoto despertó con un fuerte dolor de cabeza y se sentía sin energías; sin embargo, se levantó temprano pues debía ir a la casa de los padres de Andrew por el anticipo que le daría la señora Furuhata para un un pastel grande y cien galletas que le había encargado de último momento para un evento familiar que tendría lugar el siguiente día.

Al llegar a la casa de los Furuhata le sorprendió encontrarse con Andrew al abrirse le puerta, pues él desde que había cumplido dieciocho se había mudado a vivir a un departamento separado de sus padres, y además, según recordaba, los sábados por la mañana que no tenía prácticas hospitalarias dormía hasta tarde.

Hola Makoto— Saludó él con su habitual amabilidad, aunque para Makoto no pasó desapercibido que verla le afectaba tanto como a ella verlo— ¡Qué sorpresa verte por aquí!— Preguntó sorprendido.

Verlo frente a ella, escuchar su voz hizo que el corazón le empezara a latir con fuerza y que la piel se le erizara. Le producía muchas emociones verlo. Añoraba aquellos cinco meses que había trabajado en el crown center en los que había iniciado una amistad muy estrecha que había terminado en un breve romance.

—Tu madre me dijo que pasara por el anticipo de un pastel y unas galletas que me encargó para mañana.— Dijo Makoto nerviosamente— No sabía que estabas aquí.

—Ni yo que vendrías.— Le respondió Andrew— ¿Te sientes bien?

—Sí—Respondió Makoto—Sólo estoy un poco desvelada. Exámenes finales.

En eso apareció la madre de Andrew en la sala, quien tras saludar a Makoto le dio el dinero acordado y salió rápidamente argumentando que tenía ir a ver al contador del Crown Center.

—¿Quieres que te lleve a tu casa?— Le preguntó Andrew cuando ella estaba a punto de retirarse.

—No voy a mi casa— Respondió Makoto— Voy al supermercado a comprar los ingredientes del pastel

—Si gustas puedo llevarte— Le dijo Andrew— Digo. No creo que sea cómodo ir cargando las bolsas a pie, además ya estaba por irme a mi departamento y vivimos cerca.

Makoto no lo pensó mucho y aceptó, pues le dolía demasiado la cabeza y no tenía ganas de caminar cargando bolsas ni andar en taxis. Sin embargo, el silencio entre los dos era incómodo.

—¿Y qué has hecho?— Preguntaron los dos al mismo tiempo.

Los dos sonrieron ante la coincidencia, pero él le cedió el turno de hablar primero; y pues como en su vida de civil no había nada interesante que comentar, Makoto simplemente le habló de lo saturada que estaba con las tareas escolares.

—¿Y sigues sufriendo con matemáticas y física?— Le preguntó Andrew, que no olvidaba como aquellas asignaturas eran el dolor de cabeza de Makoto y como en más de una ocasión le había hecho las tareas de esas materias o le había ayudado a estudiar días antes de que tuviera exámenes de esas asignaturas que a él si se le daban con facilidad.

—Cada día. Al menos gastronomía no lleva tantas materias de números.— Respondió Makoto— ¿Y tú como sigues con tus intentos de cocinar? ¿Te han servido los libros de cocina básica para principiantes que te presté?

—Voy mejorando— Respondió Andrew, pero Makoto notó como contuvo las ganas de reír.

—No sé porque presiento que se te sigue pegando la comida en el sartén— Comentó Makoto burlonamente.

Al llegar al supermercado que justo quedaba frente a la casa de él, Andrew bajó del auto y Makoto esperó hasta que el le abrió la puerta, y no porque no lo pudiera hacer ella misma, sino porque se sentía con tan poca energía que lo único que deseaba era estar acostada o como mínimo sentada.

—¿De verdad no te sientes mal? Te veo muy pálida— Le preguntó Andrew con preocupación cuando al abrirle la puerta la miró recargada en el asiento y sobándose la frente.

—No— Insistió ella.— Es sólo cansancio por tantas tareas.

Makoto salió del auto y se puso de pie pero entonces sintió como todo se movía a su alrededor, la vista nublándosele; y de pronto sintió los brazos de Andrew rodeando su cuerpo hasta que poco a poco todo se obscureció a su alrededor.

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—Andrew— Susurró Makoto cuando al recupera la conciencia lo primero que vio fue a él sentado a su lado.—¿Estoy en tu recamara?

—Sí ¿Cómo te sientes?

—Aturdida— Respondió ella, que de pronto recordó los encargos de la madre de Andrew—¡Los pasteles!— Exclamó Makoto mientras se sentaba bruscamente en la cama

—No hagas eso— Le dijo Andrew tomándola de los hombros y obligándola a acostarse de nuevo— Y olvídate de los pasteles. No puedes trabajar. Estás enferma.

—No puedo quedar mal con tu madre.— Se quejó Makoto.

—Lo que no puedes es estar descuidando tu salud— Le dijo Andrew en algo que parecía un regaño— Mírate. Estás más delgada. No sé porque intuyo que no te has estado alimentando bien. Yo hablaré con mi madre y ella lo entenderá.

Los dos se quedaron en silencio, y Andrew de nuevo continuó hablando.

—Entiendo que puede molestarte que te haya traído aquí, pero vivo a unos pasos del supermercado y aquí en casa tengo mi maletín y medicamentos, además era más fácil auxiliarte aquí que acostándote en el piso de la calle— Le dijo Andrew.

—No me molesta estar aquí— Respondió ella— Aunque creo que será mejor que me vaya a mi casa.

—No deberías estar sola en casa. Necesitas cuidados— Le dijo él—¿Le vas a hablar a una de tus amigas para que te haga compañía?

Makoto, que no se sentía merecedora de sus atenciones después de haberle roto el corazón haciéndole creer que amaba a otro, decidió que regresaría a su casa y se las apañaría sola como siempre para cuidar de si misma, pero al hurgar en su bolsa se dio cuenta de que no traía las llaves de su departamento y entonces recordó que no las había llevado consigo antes de salir de casa.

—Olvidé las llaves— Respondió ella dejando la bolsa a un lado y acostándose de nuevo en posición fetal mientras abrazaba la almohada.—¡Todo me sale mal!

Por su semblante, Andrew pudo percibir que además de estar enferma también lucía triste, y supuso que debía ser por Hiroto, pues en ningún momento se le ocurrió a ella llamarlo para pedirle ayuda. Sin embargo decidió no indagar, porque bien podría amarla y brindarle su ayuda si lo necesitaba, pero tampoco estaba dispuesto a ser su paño de lágrimas si tenía problemas con el novio.

—Puedes quedarte a descansar y cuando te sientas mejor le llamo a un cerrajero y te llevo a tu casa— Le dijo Andrew.

—Lamento ser una molestia. No merezco tus atenciones— Dijo Makoto

—Sabes que nunca me ha molestado cuidar de ti— Le dijo él, y a ella le enterneció el comentario. Le hizo recordar una ocasión en que se quedó a hacerle compañía en su casa y le llevó medicamentos que aliviaran sus cólicos menstruales y comida para que no tuviera que levantarse de la cama; eso le encantaba de él.

Andrew, por su parte, cayó en cuenta de que aquel comentario estaba cerca de parecer una declaración amorosa; y como no quería ser rechazado una tercera vez por Makoto que ya dos veces le había dejado en claro que amaba a Hiroto, ni tampoco hacerla sentir en deuda quiso componer lo dicho.

—Si me molestara cuidar de una persona enferma habría escogido otra carrera y no medicina.— Le dijo— Duerme, y cuando te sientas mejor te llevo a buscar cerrajero. Si necesitas algo estaré en la sala trabajando en unos proyectos de la universidad.

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Después de salir de su recamara donde Makoto estaba durmiendo, Andrew estuvo por más de una hora en la sala sentado frente a su computadora portátil trabajando en unos proyectos escolares; sin embargo, en un momento que se puso de pie con la intención de ir a la cocina a buscar algo de comer, miró que cerca de la entrada había cosas tiradas que no le pertenecían. Al acercarse miró que se trataba de un labial, una pluma en color verde que en la tapa tenía una estrella dorada en cuyo centro estaba grabado el símbolo astronómico de Júpiter y el cuaderno de pasta dura que le había regalado a Makoto en su cumpleaños, el cual estaba abierto en la última página que ella había escrito y tenía fecha del día anterior.

No quería violar su privacidad leyendo algo para lo cual no le habían dado permiso, pero sin querer miró escrito su nombre en la página que estaba frente a sus ojos, así que no pudo con la curiosidad y decidió leer.

"Querido Diario:

De nuevo estoy despierta. No tenía mucho que había logrado quedarme dormida cuando de nuevo soñé con Andrew, un sueño que como siempre empieza lindo rememorando algunos de los buenos momentos que pasamos juntos durante los cinco meses que trabajé en el crown pero que siempre termina en pesadilla.

En esta ocasión rememoré en mis sueños la ocasión en que diez días después de mi cumpleaños, pese a estar desvelado me llevó a Hakone para visitar la tumba de mis padres que estaban cumpliendo su aniversario luctuoso sólo porque sabe que es un día importante para mí. Reviví también el momento en que al estar en el hotel, después de hacer el amor una y otra vez me escuchó hablarle de como extrañaba a mis padres y lo mucho que había deseado morir juntos a ellos, para después abrazarme y decirme que nunca más estaría sola porque él siempre estaría a mi lado; sin embargo, aquel sueño terminó en pesadilla ya que después de su promesa de estar siempre a mi lado lo vi morir violentamente a manos de los Youmas.

¡Lo extraño tanto! Echo de menos su compañía, sus mensajes por las mañanas para desearme que tuviera un bonito día y pasar el tiempo texteando cuando no estábamos juntos, sus cuidados cuando me sentía mal, sus abrazos, sus besos, sentir el calor de su cuerpo sobre el mío después de hacer el amor. ¡Hasta su comida comida insípida comería de por vida si fuera el precio para poder estar a su lado y amarlo sin miedo de que mi amor vaya a matarlo!

Ojalá se enamore de otra porque merece a una mujer que no sea un problema en su vida como yo.

Mientras tanto, le seguiré haciendo creer que estoy de novia con Hiroto, aunque sin duda no hay comparación entre ese imbécil al que no sé que le llegué a ver y mi querido Andrew."

Leer aquello dejó a Andrew con una mezcla de felicidad y asombro, aunque también con muchas preguntas. Quiso seguir leyendo, pero entonces escuchó los gritos de Makoto provenientes de su recamara, así que dejó el diario en el sofá y se dirigió rápidamente a su habitación, donde se percató de que ahora ella estaba hablando dormida.

—Andrew... te amo... No quiero ponerte en peligro...perdón por dejarte morir— Susurró mientras las lágrimas mojaban sus mejillas, y entonces, Andrew la sacudió del hombro y la despertó.

—Mako-chan, mi amor, aquí estoy.

Makoto abrió los ojos y al verlo se sentó en la cama y le echó los brazos alrededor del cuello mientras lloraba desconsoladamente.

—Mi amor.— Susurró Makoto— ¿Estás bien?

—Sí. Claro que estoy bien— Susurró Andrew estrechándola entre sus brazos, aunque desconcertado por lo que estaba sucediendo.

—Creí que te habías muerto.

La apartó un poco de su lado para mirarla y notó la angustia en sus ojos.

—Lo que sea que hayas soñado ya pasó.— Le susurró él mientras llevaba una de sus manos al rostro de ella— Fue sólo una pesadilla.

Makoto cayó en cuenta de que Andrew era real, que de verdad estaba vivo. Sin embargo, aquella pesadilla que había tenido donde lo miraba morir violentamente a manos de uno de los monstruos contra los que lucharon en el pasado se había sentido muy real.

—No me gusta verte llorar por mi causa ni en sueños— Le dijo él— Pero debo admitir que me alegra saber que me amas, así que quiero saber porque sigues con esa necedad de rechazarme si sabes que yo también siento lo mismo por ti.

Makoto supo que no tenía caso seguir sosteniendo aquella mentira de que lo que habían vivido no había sido importante para ella, así que decidió sincerarse, aceptar sus sentimientos por él y también explicarle sin omitir nada porque no podían estar juntos, para que así, por mero instinto de supervivencia él por su propia voluntad decidiera alejarse de su lado.

—No quiero ponerte en peligro. Es por tu seguridad y...

Andrew se inclinó hacia ella y la cayó con un beso en los labios. Makoto, que por un momento quiso resistirse, cerró los ojos y se dejó llevar, sintiendo como algo estallaba dentro de su pecho.

—Te amo— Susurró ella cuando sus labios se separaron a escasos centímetros— Pero no podemos.

—¿Por Hiroto? ¿Qué me va a hacer ese imbécil?

Andrew vio el miedo reflejado en los ojos de Makoto, lo cual lo tenía desconcertado, pues ella siempre había sido valiente, e incluso sabía que algunas personas hasta le temían por considerarla falsamente una persona conflictiva.

—Escúchame, Mako. No me importa lo que haya sucedido entre tú y él o lo que hayas hecho con otro hombre en estos meses por despecho. Tampoco creo que ese imbécil me vaya a hacer daño, y si lo intenta puedo defenderme.

—¡No lo entiendes!— Exclamó Makoto— No, Andrew, nunca volví con Hiroto, primero lo inventé para que te pusieras celoso y después para que creyeras que no te amo. Ojalá las cosas fueran tan sencillas como haberme acostado con otro, pero no me he acostado con nadie más y es más grave de lo que te imaginas.

—¿Qué puede ser tan grave como para que estés tan asustada?— Le preguntó él— ¿Tuviste problemas con yakuzas?

—No, Andrew. No es eso.

—¿Entonces?

—Soy... soy una sailor. Soy Sailor Júpiter.

¡Hola! Bien. Ya tengo un capítulo más terminado.

Por cierto, lo de los sueños lúcidos no me lo saqué de la manga. No se ustedes, pero yo suelo tener sueños donde a pesar de estar soñando sé que lo que estoy viviendo es un sueño y me siento espectadora y con deseos de despertar. También me ha pasado que a veces cuando despierto no puedo moverme ni hablar hasta que alguien va a moverme o el kami simplemente se apiada de mí, jejeje.

y como siempre, agradezco a quienes le dan seguir a esta historia, a quienes le dan votar y me dejan sus comentarios tanto en fanfiction con en Wattpad.

Aracox: Espero no me mates porque ya salió tu debilidad aunque en pocos renglones.

Abel Gregov: Pues ya se descubrió el secretito que Mako le tenía oculto a Andrew. Y sí, Andew ya le disparó a alguien en el pasado, jeje. Por suerte Aries se salvó por hoy porque solamente pensó que se estaba follando a la Midori, jajaja

OpaloHope: Como ves, Andrew si llegó a tiempo, pero no sabe quien es Aries, jejeje

PattyKino401: Gracias por tu review.

Lector anónimo: No muerdo. Puedes comentar cuando gustes.

Saludos a todos.

Eddythe