EL SECRETO DE SAILOR JUPITER

CAPITUL 15

BUENA O MALA SUERTE

Andrew acostó a la mujer rubia en el piso. Su nivel de estrés estaba al máximo al tener a dos mujeres desmayadas, a un anciano gritando cosas sin sentido y a ningún médico o cualquier persona cuerda que pudiera ir por ayuda, pero debía mantener la sangre fría , decidir en cual de las dos poner sus esfuerzos para salvarle la vida, así que sin pensarlo mucho decidió hacerle la reanimación cardiopulmonar a la doctora.

¡Déjalas ya! Exclamó el anciano ¡No vas a salvar a ninguna! ¡Van a morir! ¡Todos vamos a morir y tú eres el único que puede salvarse si es que aún no termina tu buena suerte!

Los gritos de aquel anciano excéntrico lo tenían irritado. ¿Miedo? ¿Miedo a estar en la morgue? ¡En lo absoluto! Pese a que a más de una persona le daba miedo pisar la morgue, era demasiado escéptico como para creer que uno de los cadáveres se levantaría para ir a atormentarlo, y repulsión tampoco le daba pues desde primer semestre de la carrera ya había visto a más de un cadáver en el peor estado de descomposición que nadie podría imaginarse. Lo que sí le daba miedo era no hacerlo bien, estar por primera vez haciendo una reanimación cardiopulmonar manual sin supervisión de un doctor con experiencia; y era evidente que aquel anciano al verlo tan joven no creía en su capacidad pues no se cansaba de repetirle que no las iba a salvar.

¡Cállese y vaya por ayuda! Le gritó al anciano

Era extraño que no hubiera nadie en aquel lugar que de cualquier manera nunca estaba solo y que ningún médico, personal de enfermería o camillero llegara pese a que había pulsado el botón de emergencia y que el anciano no paraba de gritar. Estaba perdiendo la esperanza y la confianza en su capacidad, pero entonces al fin sintió como el corazón de la doctora Mizuno volvía a latir y vio como entreabría sus ojos.

¡Doctora Mizuno, gracias al Kami!Exclamó mencionando a una deidad en la que estaba lejos de creer.

Se dirigió hacia donde estaba la mujer rubia cuyo rostro le parecía familiar. Le tomó el pulso y se dio cuenta de que su corazón había dejado de latir. Sabía que quizá de haberle hecho la reanimación cardiopulmonar podría estar viva; sin embargo, nadie había acudido cuando presionó el botón de alarma ni cuando gritó pidiendo ayuda, ni pese a los gritos de aquel anciano; entonces, sin ser aún médico se había tenido que enfrentar a tener que decidir a quien salvar; y tanto por utilitarismo como por el hecho de ya conocer a la doctora había descartado a la mujer rubia. Sabía que como médico quizá en algún momento se tendría que enfrentar a tener que elegir a quien salvar y a quien no; pero no esperaba que fuera tan pronto, y por supuesto no era agradable.

¡Perdón!Susurró al cadáver de la mujer rubia. Preguntándose si tal vez aquella mujer madura pero aún joven tendría hijos que habría dejado huérfanos, o a alguien que la esperara en casa.

¡Furuhata! Escuchó la voz de la doctora Mizuno llamándolo y se acercó a ella.

¡Doctora Mizuno! Ya pulsé el botón de emergencia, pronto llegarán los refuerzos.

Dile a mi hija que...

La doctora Mizuno no terminó de hablar, pues de nuevo perdió el conocimiento; y en esta segunda ocasión la reanimación cardiopulmonar no sirvió de nada.

Eres ciego y no te quieres dar cuenta. Escuchó la voz del anciano, y al voltear a verlo miró como se llevaba la mano al pecho y se tumbaba al piso.

Señor ¿Se encuentra bien? Preguntó Andrew

¿Es qué no te das cuenta? Preguntó el anciano¡Qué te vas a dar cuenta si tienes ceguera irreversible! ¡Te has quedado ciego y no ves lo que tus ojos no pueden ver! ¡Médico tenías que ser! No podía ser diferente... pero a pesar de tu ceguera amas a la reencarnación de la princesa de Júpiter

Andrew se quedó asombrado ante las palabras de aquel hombre.

Aquellas damas murieron y yo moriré porque tres de las princesas esclavizadas se han revelado contra su esclavitud y en la otra vida pactaron servilismo en cada una de sus vidas o sino el precio era la vida de las personas que aman y creo que ya viste que ni la medicina humana puede luchar contra ese pacto Susurró el anciano En el caso de la princesa Júpiter, ella...

El anciano comenzó a jadear como si las fuerzas se le fueran.

Mi tiempo se acaba Susurró el anciano Pídele a Reika que te cuenta el resto... Es buena chica, no la juzgues por un error... También dile a mi nieta que... que la amo... que luche por su libertad.

Los ojos del anciano se cerraron, y al tomarle el pulso, Andrew se dio cuenta de que el corazón del anciano había dejado de latir; sin embargo, su lado racional y el amor por su profesión le dijo que no podía resignarse y quiso hacerle la reanimación cardiopulmonar, pues como médico tenía que dar el todo por cada paciente; pero entonces escuchó pasos en esa solitaria área del hospital, y cuando volteó a su derecha se encontró con el doctor Yamamoto, el mismo que le había dado la orden de ir al quinto piso del hospital.

¡No aprecias tu vida, nunca la has apreciado! Le dijo el doctor con una voz siniestra que no concordaba con la aguda voz de aquel doctor de casi sesenta años Has tenido muy buena vida. Creciste en una linda familia, no eres rico pero nunca tuviste carencias, hasta te tocó ser atractivo para las mujeres, podrías tener a la chica que quisieras, aquí en el hospital hay muchas doctoras y enfermeras lindas, en el crown más de una clienta o empleada se te insinúa y hasta tienes una ex novia hermosa... ¡Pero ahí vas tras la esclava!

A Andrew le desconcertó que el doctor Yamamoto supiera tanto de su vida. Si bien lo conocía desde hace tiempo puesto que había sido su maestro de un par de asignaturas de la carrera, se lo solía encontrar en el hospital y tenían un trato cordial, jamás le había contado detalles de su vida personal

Doctor Yamamoto ¿Qué le pasa?

Hagamos un trato. Tú te alejas de la esclava o sino te ofreceré como ofrenda a la Reina Serenity

Andrew se quedó asombrado al escuchar como aquel doctor sexagenario tan apegado al método científico que siempre se burlaba del personal o los pacientes que creían en los rumores de que había fantasmas en el hospital o de los pacientes que tras salvarse daban gracias al kami en vez de al personal de salud y se jactaba de su ateísmo, de pronto estuviera ahí hablando de ofrendas y mencionando a la misma Reina despiadada que había esclavizado a Makoto en su otra vida y de la cual no había registros históricos.

¡Nunca dejas de ser un entrometido! Exclamó con rabia el doctor Yamamoto Ni estando ciego dejas de meterte donde no te importa y meterle ideas a la esclava. Tenía razón el anciano, debías correr pero la ceguera no te dejó ver.

El doctor Yamamoto, aquel que siempre le pedía ayuda a Andrew u otros médicos para cargar cosas de gran peso y que se movía lento por tener problemas en la columna, de pronto corrió veloz en dirección a donde se encontraba Andrew amenazándolo con atacarlo con un bisturí; y entonces, cuando menos se lo esperaba, Andrew se encontraba luchando por su vida contra aquel doctor que quien sabe de donde había sacado aquella fuerza animal que no parecía propia de un ser humano.

¡Doctor Yamamoto! ¿Qué le pasa?

¡Quiero tú vida para que dejes de entrometerte en lo que no te importa! ¡No vas a impedir que se funde Tokio de Cristal!

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Aquella macabra voz que había despertado a Makoto de pronto se vio interrumpida por el sonido de su móvil. Era una llamada de Minako así que rápidamente contestó, pues pensó que tal vez escuchar a su ocurrente amiga podría quitarle aquella sensación de terror.

¿Mina?

¡Mako-chan! Tienes que venir al parque número diez. Hemos recibido una llamada de emergencia de Luna. Al parecer un nuevo enemigo se ha presentado y tienen a Serena.

¿Qué? ¡Allá voy!

Fue rápidamente a la habitación de Andrew y tomó su pluma que había guardado en el cajón de la cómoda que estaba al lado de la cama. Si bien estaba odiando ser una Sailor, Serena antes que todo era su amiga y estaba dispuesta a ayudarla como se ayudaría a cualquier ser querido, pero entonces, cuando estaba a punto de ir al rescate de Serena su Móvil timbró de nuevo. Era un número desconocido pero su corazón le ordenó contestar.

¿Diga?

Al principio hubo silencio, pero después escuchó los gritos de alguien a quien al parecer estaban torturando.

Si quieres a tu novio con vida ven al parque Sakurazaka o sino es hombre muerto.

¡No le hagan daño, por favor! Ahora mismo voy para allá pero por favor no...

La llamada se cortó dejando a Makoto con la palabra en la boca.

Volteó hacia la la mesa donde estaban los dos platos, las copas, la botella de vino y todo lo que había preparado para sorprender a Andrew a su llegada de la universidad, pero ahora entendía porque nunca llegó. Pensar en que quizá ya no volvería a verlo con vida, a escuchar sus palabras cariñosas, a sentir sus labios besando cada rincón de su cuerpo hizo que de pronto se le oprimiera el corazón y que las lágrimas resbalaran por su mejilla.

Por su mente también pasaron los buenos momentos vividos al lado de Serena, pero al final decidió ir al rescate del hombre que amaba aunque eso significara cometer el peor pecado como Sailor.

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Llegar al parque Sakurazaka no quedaba cerca, así que para adquirir mayor velocidad se transformó en Sailor Júpiter y en cinco minutos llegó a aquel lugar que extrañamente se encontraba solo pese a ser de día. Volteo para un lado y para otro buscando con la mirada a Andrew o al enemigo de quien tenía que defender a su amado, pero de pronto se vio rodeada de Sailor Uranus, Sailor Neptune y Sailor Plut.

¿Qué le hicieron? Preguntó furiosa mientras las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos.

¿Nosotras? Sonrió Haruka burlona Más bien que le hiciste tú.

Pese a saber que Haruka era físicamente más fuerte y que las sailor exteriores eran más poderosas que ella, el dolor de perder a su querido Andrew la llenó de rabia y arremetió contra Haruka dándole un fuerte rodillazo en el estómago que hizo que la sailor de Urano se sofocara.

¡Maldita traidora, ojalá esa fortaleza la hubieras sacado para defender a la princesa! Exclamó Haruka que por primera vez estaba teniendo dificultades para defenderse de Sailor Júpiter que se encontraba encima de ella arremetiéndola a golpes ¡Ninguna inner inferior se atreva a tocarme sin tener su merecido!

De pronto la situación cambió y ahora era Makoto quien estaba debajo de Haruka y empezaba a recibir los golpes de aquella orgullosa Sailor; sin embargo Makoto se la quitó de encima con facilidad.

¡Cállate estúpida! La lanzó Makoto de su lado lanzándole el trueno de Júpiter Aunque seas una Sailor externa no dejas de ser una maldita esclava como cualquier Sailor interna

Haruka se incorporó y furiosa corrió contra Makoto, pero la inner del trueno la recibió electrocutándola.

¡Te voy a matar! Exclamó Makoto ¡Me importa una puta mierda Tokio de Cristal! ¡Sin él todo se puede ir al carajo!

Makoto sintió como su poder aumentaba de nivel, pero entonces Plut y Neptune al ver que estaba dispuesta a acabar con la vida de Uranus se unieron al ataque y con facilidad entre las tres lograron derribarla y dejarla mal herida.

Si bien Makoto era fuerte, pelear con tres de las sailor más poderosas a la vez no era una pelea justa. Creyó que la matarían, pero entonces escuchó la voz de Setsuna ordenando que se detuvieran.

¡Suficiente! Merece que la matemos pero sin ella nadie más podría manejar el poder de Júpiter y no nacería una de las cuatro guardianas de la pequeña dama.

¡Lástima que no te podemos matar si no acababa con tu vida, traidora! Susurró Haruka.¡Allá en la otra esquina del parque están los restos de tu inútil humano! ¡Y no vuelvas a llamarme esclava!

Pese a que todo su cuerpo dolía por el ataque que recibió por parte de las tres sailor outher, Makoto hizo un esfuerzo por incorporarse. Si las outher no la habían matado ella misma acabaría con su vida. Su venganza sería el suicidio para llevarse con ella a la tumba el poder de Júpiter que sólo ella podía dominar y no darles la heredera que esperaban, pero antes quería encontrar el cuerpo del único hombre que no había sido un capricho de adolescente y que amaba de verdad. Quería besar sus labios inertes y morir a su lado, pero al llegar a donde le había indicado Haruka grande fue su sorpresa al encontrarse con que el cadáver del novio muerto no era Andrew, sino Hiroto. Su ex novio.

¿Hiroto? Susurró sorprendida.

No le daba gusto la muerte de su ex novio pese a que había sido un patán; pero debía reconocer que se alegraba de que aquel no fuera Andrew. Sacó entonces su móvil, quería saber que Andrew estaba bien y entonces escuchó aquel mensaje de voz de hace unas horas donde él le explicaba porque no había llegado:

"Mi amor. Disculpa que te quede mal y no pueda llevarte a comer como lo prometí. Hubo un incendio en la estación de tren de Juban. Hay muchos heridos y se está requiriendo el apoyo de los estudiantes de medicina de los últimos semestres porque el personal de los hospitales no se está dando abasto. Tengo dinero en efectivo guardado en el primer cajón del escritorio. Pide de comer lo que se te antoje y paga con el dinero que tengo ahí. Prometo llevarte a cenar si llego temprano. Te amo."

Lágrimas de alegría salieron entonces de sus ojos.

Recordó entonces que quien verdaderamente estaba en peligro era Serena y quiso incorporarse, pero entonces por la falta de energía su transformación desapareció quedando de nuevo con su ropa de civil y cayó desmayada junto al cadáver de su ex novio.

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Con mucho esfuerzo, Andrew logró desarmar a aquel hombre que parecía ser otra persona y no el doctor que conocía. Vio como el médico se incorporaba y al no tener con que defenderse tomó el extinguidor que se encontraba en la pared y asestó un fuerte golpe en la cabeza, después tomó el bisturí con que minutos antes quería matarlo, pero al ver que pese al golpe rápidamente se recomponía y las pupilas del doctor se tornaban rojas y sus dientes se transformaban en filosos colmillos, de nuevo le asestó otro golpe y corrió escaleras abajo para dirigirse al cuarto piso, encontrándose con la menuda pasante de enfermería que le coqueteaba.

¡Kasumi, corre, estamos en peligro! Advirtió a la joven enfermera, pero entonces miró como esta soltaba una siniestra carcajada y levantaba sus manos haciendo que de estas aparecieran varios bisturís que le lanzó con la intención de matarlo, ya creía Andrew que le esperaba una inminente muerte y cerró los ojos por un instante, pero entonces escuchó un grito desgarrador y miró como los bisturís que iban hacia él regresaron en dirección de su compañera encajándose en el cuerpo de la joven enfermera; y entonces la vio caer y comenzar a desangrarse.

¡Furuhata! Escuchó la siniestra voz masculina que había escuchado salir del cuerpo del doctor Yamamoto. Masculló una maldición entre dientes... ¡Ahí venía quien fuera que estuviera poseyendo el cuerpo del doctor Yamamoto a atacarlo!

No había a donde correr, a menos claro, que se lanzara por la ventana del quinto piso pero eso era una muerte segura.

Hagamos un tratoOfreció quien quiera que fuera que estuviera ocupando el cuerpo del doctor Conozco muy bien tus anhelos. Detestas no ser rico y tener que trabajar en el negocio de tus padres ¿Verdad?

Andrew quedó sorprendido al escuchar aquellas palabras. No solía renegar abiertamente de trabajar en el crown; pero lo cierto era que le tenía harto, y que sólo lo hacía para poder darse lujos que un estudiante no siempre puede darse y porque obviamente al ser hijo de los dueños le pagaban más que si trabajara en un lugar similar perteneciente a otras personas.

No te puedes quejar. No te ha ido tan mal. ¿Hubieras preferido la vida miserable que ha llevado tu esclavita? ¿Ser tú quien quedara huérfano a los seis años?, ¿Ir a parar a casa de unos tíos que no te quieren? ¿Qué te botaran como perro tan pronto como pudieran? ¿sentir la soledad que ella ha sentido?Sonrió burlón Tan triste su vida ¿Verdad? Pues Andrew. Puedo hacer de tu vida más miserable que la de ella por toda la eternidad, pero si la dejas... si te alejas y le dices que es una egoísta por renegar de sus deberes de sailor, entonces puedo hacer que tu vida sea mejor de lo que ya ha sido. ¿Te imaginas ser dueño de un gran hospital y no sólo un doctor más? ¿Ser reconocido a nivel mundial y llenarte de dinero? Vamos, yo sé que quieres. Puedes escoger a otra chica, siempre has tenido opciones y tendrás más siendo rico y exitoso, sólo tienes que dejar a la esclava. No será difícil, pese a su fortaleza es una chica demasiado sensible, sólo dile que es fea y que te cansaste de ella, que es una egoísta por renegar de su deber.

¡No! Respondió Andrew furioso. No haré eso aunque tengas que matarme.

La cabeza del doctor Yamamoto dio varias vueltas sobre su cuello, y entonces rio macabramente haciendo aparecer varios bisturís y corrió a donde Andrew se encontraba dispuesto a atacarlo. Sabía Andrew que era poco probable que saliera vivo, pues aquello evidentemente ya no era el doctor Yamamoto, pero cuando lo tenía cerca, el doctor en vez de atacarlo se lanzó por la ventana del quinto piso.

Andrew no entendía que carajos estaba pasando. El doctor y la pasante de enfermería eran personas sin mucha fuerza física que siempre andaban requiriendo ayuda de otros para movilizar a pacientes, pero entonces habían mostrado una fuerza brutal que pocas veces había visto en alguna persona.

Sintió de pronto un dolor en pecho. El aire faltándole. La boca seca. Se apoyó en la pared, y de pronto escuchó una siniestra voz femenina que le hablaba con furia.

¡Por hoy lograste salvarte pero no siempre correrás con la misma suerte, humano insolente! ¡Muere, carajo muere!

La lógica le dijo que seguro estaba enloqueciendo. Que escuchar voces en su cabeza ameritaba ir psiquiátrico. El dolor en el pecho se hizo insoportable, y de prontos sintió perder las fuerzas y todo se obscureció a su alrededor.

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P.O.V. ANDREW

Después de que me cayera ese pesado librero encima, lo lógico es que muriera; y en el extremo caso de que sobreviviera, que quedara incapacitado para moverme; sin embargo, para estar muerto el cuerpo me dolía y extrañamente si podía mover mis piernas, a excepción de mis manos porque las tengo atadas por detrás... ¿Qué carajos? ¿Por qué tengo las manos atadas?

Con dificultad abro los ojos y lo primero que veo es a aquel joven... ¡El hijo de Mars y Darien!

¡Ay no! ¡Mi pequeña! No pude proteger a mi niña

—¿Qué le hiciste a mi hija?— Le preguntó furioso mientras me levanto del sofá olvidándome del dolor físico.

¡Quiero golpearlo, pero con las manos atadas me es difícil defenderme!

—Furuhata ¡Cálmese o se va a quedar amarrado por más tiempo!

—¡Y encima me amenazas!— Exclamó furioso— Me importa poco si me matas ¿Dónde está mi hija?

—Aquí estoy— Escucho de pronto la voz de Midori que me devuelve la esperanza, y cuando volteo hacia la cocina la veo salir con una bandeja donde trae una tetera y tres tazas— ¿Cómo te sientes, papá?

La veo tan tranquila. Tan pasmada

—¿Por qué no huiste?

—Eres mi padre ¿Cómo crees que te iba a dejar? Además este no es peligroso.

—¡Lo ve!— Me mira ofendido el hijo de Darien— Su hija está bien. Usted está... bueno, debe estar adolorido pero está bien. ¿No cree que si le quisiera hacer daño a usted o a su hija ya hubiera podido hacerlo? Pero eso me pasa por venir a meterme a esta casa de locos.

Es cierto. El hijo de Darien pudo aprovechar para hacerle daño a Midori o a mí, pero no lo hizo.

—¡Oye, más respeto!— Le da un codazo mi hija.

—Para ser una humana común golpeas fuerte— Le dice a mi hija mientras se soba las costillas— Ni mi hermana, mi ex novia o mi madre que son sailors golpean tan duro.

—¡Desátenme!— Les ordeno

—¡No!— Responden los dos al unísono

—¡Pero que carajos!— Exclamo molesto— ¿Pretendes que te crea que no quieres hacerme daño y no quieres soltarme?

—Yo no pretendo hacerle daño— Me dice el hijo de Darien— Pero usted a mí sí. ¿Qué cree que no me di cuenta? ¡Lo vi! Mientras subía las escaleras tuve una premonición y vi que si no hacía algo usted pensaba meterme en una de las habitaciones y darme una muerte lenta y dolorosa y no tengo ganas de morir.

¡Caray! Este hombre me asusta. Es cierto. No pensaba matarlo tan pronto. El plan era atarlo y obligarlo a que me diera información, después matarlo pero no de un balazo que se escucharía en toda la calle porque eso de inmediato atraería a la policía, sino haciendo cortes con una daga en las partes del cuerpo donde como buen cirujano sé que no hay posibilidades de que sobreviva, enterrarlo y después huir a Centroamérica con Midori.

—¿Qué?— Me pregunta— ¿Lo va a negar? Si de joven cuando no tenía tan buena puntería se atrevió a mancharse las manos de sangre. ¿Cómo porque no lo haría una vez más?

—¿Qué?— Pregunta mi hija sorprendida— ¿Mataste a alguien, papá?

—¿Cómo?— Pregunto sorprendido. Se supone que nadie sabía que yo disparé el arma y fue quien causó eso.

—No. Tampoco sé a quien le disparó— Responde Aries— No leo mentes si es lo que están pensando. Sólo tengo premoniciones.

—¿Qué es lo que quieres de mí y de mi hija?

—¡Primero que se calme y me escuche!— Me pide— Si no me escucha no nos pondremos de acuerdo, y si no nos ponemos de acuerdo lo dejaré amarrado. Quiero ayudar a Midori y por añadidura a usted porque es su padre, pero tampoco deseo que me mate.

Bufo de mal humor. ¿Es que acaso tengo opción?

—Entiendo que reacciona así porque tiene miedo. Tiene miedo de que el precio por haberse revolcado con una sailor lo pague su...

—¡Oye mocoso! ¡Más respeto para mi mujer!

Veo esbozar una sonrisa burlona en el rostro de aquel joven.

—¿Su mujer?— Cuestiona incrédulo— Lamento desilusionarlo pero usted sólo fue uno más en la vida de la sailor. A ella le gustan todos y todas. Esa sailor tiene corazón de condominio y usted era uno más en esa lista que tiene con los nombre de todos los que se llevó o quiere llevarse a la cama. ¿Pero sabe? Lo entiendo, también caí bajo los encantos de la hija de la misma sailor que lo volvió loco.

¡Oh no! ¡Esto si que no lo puedo tolerar! ¡Es el colmo del cinismo! ¿Cómo se atreve a hablar así de mi Makoto y encima tener el descaro de decir que tiene pensamientos sucios con mi pequeña? ¡Midori es sólo una niña! ¡Una niña!

P.O.V. ARIES

El padre de Midori me mira furioso, y entonces me llevo un susto cuando veo que el cabrón se ha desatado y arremete contra mí noqueándome en el rostro y tumbándome en el piso.

No tiene el arma por suerte porque parece que le ha ofendido que le haga ver que para la tía Minako él fue uno más, así que esto es una pelea justa. Quisiera de nuevo recurrir a mover la tierra... ¡Pero no! Haber ocasionado el primer terremoto dentro de la casa de los Furuhata también me perjudicó a mí porque un cuadro de la pared me cayó en la cabeza. No sólo lo lastimé a él al utilizar mi poder sino que también por extraño que parezca mi propio poder me lastimó a mí mismo.

—¡Yo no tengo la culpa de que Sailor Venus nunca lo haya amado!—Exclamo mientras mientras veo venir otro golpe, y entonces Furuhata se queda sorprendido, pero antes de que algunos de los dos pueda decir algo Midori lanza un rayo no muy lejos de nosotros que logra sobresaltarnos y terminamos por separarnos.

—¿Qué carajos?

¿Acaso Midori?

¿Cómo es que Midori tiene poderes? ¡Y sin transformarse! Ni siquiera las sailors madres ni las sailors hijas tienen poderes sin transformarse ¿Cómo es esto posible? Además ella no puede ser hija de tía Venus porque cuando Midori nació tía Minako tenía dos meses de embarazo y además las herederas de Venus no dominan el trueno.

¿El trueno? Veo entonces en la frente de Midori aparecer el símbolo con que se representa Júpiter en la astronomía.

—¿Qué?— Cuestiono sorprendido— ¿Eres hija de la desaparecida?

¡Hola!

Pues bien, aquí vengo con un capítulo más de este fanfic, jajaja.

¡Al fin Aries se enteró de que Midori es hija de Mako-chan!, jajaja, el sonso creía que Andrew se tiraba a la Minako, jeje, pero bueno, ya le caerá el veinte de que no, de que casi, casi le atina pero se equivocó de Sailor.

Aracox : Llora con las muertes, o mejor... resérvate las lágrimas para que llores con las inner en el siguiente capítulo, jejej.

Abel: Bueno, pues sí, Aries controla la tierra, porque aunque el muchachito lo deteste y diga que él sólo es Hino, le guste o no, es hijo de la reencarnación del Príncipe de la Tierra, jaja. ¿Por qué el bastardo si puede y la reencarnación del Príncipe Endimión no? ¡Ya se sabrá! ¡Ya se sabrá!

OpaloHope: No. Ese temblor no lo provocó Haruka, fue el hijo bastardo de Darien. Siempre se me hizo curioso que siendo Darien el príncipe de la Tierra no le pusieran poderes fregones relacionados con eso, y pues se me ocurrió, jajaja.

PatyKino401: Sí. Andrew ya está detestando a su mejor amigo, y lo está enfrentando, jaja.

Lector anónimo: Gracias por leer. Te mando saludos.