EL SECRETO DE SAILOR JUPITER

CAPITULO 16

MI AMADO MORTAL

P.O.V. MIDORI

Tenía miedo de que de nuevo Aries provocara un terremoto dentro de casa y que una vez más tanto él como mi padre terminaran heridos, pero también tenía miedo de mi papá por lo que sé que es capaz de hacer para protegerme, peor aún después de que no negó que sea cierto lo que dijo Aries de que tiene las manos manchadas de sangre, y no precisamente por ser cirujano.

Los dos entonces me miran fijamente.

Papá asustado de que haya roto mi promesa de no mostrar a nadie mis poderes, Aries asombrado como si nunca hubiera sospechado que no soy una humana común como siempre sugiere.

—Sí. Soy hija de Sailor Júpiter y si vuelven a agarrarse a golpes los voy a electrocutar a los dos— Amenazo

—¡No por favor!— Suplican los dos.

Dirijo mi mirada a Aries. Caigo en cuenta de que para tener un sexto sentido tan desarrollado es bastante extraño que no se haya dado cuenta de que no soy una chica común.

— Y me extraña que teniendo premoniciones y un sexto sentido tan desarrollado no te hayas dado cuenta. ¿De verdad no lo sabías o estabas fingiendo?— Pregunto desconfiada.

Aries se sienta en el sofá de la sala y me mira asombrado.

—No estaba fingiendo— Me dice— Eres la segunda persona a la que no le puedo ver su aura, la otra es mi ex novia.

—Vaya, así que la chica con la que Darien le era infiel a Serena era Rei— Dice mi padre más para si mismo— Siempre supe que la engañaba porque muchas veces tuve que encubrirlo, pero nunca me dijo que la chica era Rei Hino.

—¿En qué momento empezó usted una relación con la madre de Midori?— Cuestiona Aries a mi padre— Según mis cálculos Midori nació diez meses después de que murieran el novio de Sailor Júpiter... ¡Vaya! Nunca creí que lo superara algún día, o al menos no tan rápido. He escuchado que quedó muy traumada.

—Cuando murió Hiroto, Makoto tenía ocho meses que había terminado con él— Le cuenta mi papá— Ella y yo nos reencontramos el día que su novio la terminó y desde entonces empezamos a salir. Iniciamos nuestra relación después de cinco meses de estar saliendo como amigos, luego terminamos por mal entendidos y su deber de Sailor, pero pocos días antes de que murieran los familiares de sus amigas y su ex novio, ella y yo nos acabábamos de reconciliar. Y desde entonces ya no nos separamos hasta que falleció.

Aries de pronto muestra asombro en su voz y se le queda viendo detenidamente a papá.

—¡Pero que buen engaño!— Exclama— Cuando lo vi en el hotel en su aura vi que usted se había apareado con una sailor. No pude distinguir que con quien se había apareado era con Sailor Júpiter porque no llegué a conocer el aura de ella, además nunca se me hubiera ocurrido que con la desaparecida. Para empezar las outher estaban descartadas porque esas están muy orgullosas de ser esclavas, mamá también descartada porque sigue amando a mi donador de esperma, Ami no es de las que se revelaría por amor, Makoto también estaba descartada porque dicen que quedó tan traumada al perder a su novio que meses después desapareció a manera de venganza para no seguir dando poder al cristal de plata y que no se fundara Tokio de Cristal, así que después de eso no la imaginaba enamorándose de otro, así que la única que se me ocurría era mi alocada tía Minako, porque además tiene una lista con los nombres de los hombres con los que se ha acostado o se quiere acostar y ahí está escrito su nombre.

—¿Qué? ¿Cómo que murieron los familiares de sus amigas y su ex novio?— Cuestiono sorprendida.

—Mi madre recuperó parte de sus recuerdos en el milenio de plata— Dice Aries— Al parecer cuando Sailor Júpiter llegó a la Luna no se llevaba bien con las otras tres inner porque estaban muy conformes en su papel de esclavas, pero les fue metiendo ideas en contra del régimen, y en algún punto Serenity temerosa de que se le pusieran en contra y perder el poder las obligó a hacer un terrible juramento.

—¿Qué juramento?— Pregunto.

—Juraron lealtad, servilismo, engendrar a la nueva generación de sailors que sirvieran a la corona, no tener pareja y no priorizar a otra persona por encima de los miembros de la dinastía lunar, y de romper su juramento lo pagarían en su próxima vida con la muerte del ser más querido— Dice Aries— En el caso de Ami y tía Mina lo pagaron con la muerte de sus madres, en el caso de mi madre debía pagarlo con mi muerte o la de Hanabi, pero a mí hermana y a mí nos salvó ser herederos del poder de marte y de la tierra, así que mi bisabuelo lo pagó. En el caso de Sailor Júpiter ella no hizo el juramento, pero asesinaron a Hiroto porque supieron que ella había tenido un noviazgo a escondidas con él, y con eso pretendían hacerla creer que había muerto por haber hecho el juramento, porque a final de cuenta, Sailor Júpiter en su última reencarnación no tenía recuerdos de su vida en el milenio de plata.

—Yo estuve ahí— Dice papá— Yo vi morir a las madres de Ami y Mina, también a tu bisabuelo. Por mucho que Makoto no haya hecho un juramento quien sea que haya poseído al doctor Yamamoto y a la enfermera pudieron haberme matado. Yo en ese momento ni siquiera sabía usar un arma de fuego... pero estoy aquí. ¿Por qué?

—Sí. Yo sé que estuvo ahí. A veces me comunico con mi bisabuelo— Dice Aries— Y no. No sé porque no lo mataron. De hecho me intriga bastante.

Los tres nos quedamos en silencio, y entonces Aries se dirige a mi padre.

—Le voy a ser honesto. Estar aquí y querer ayudarlos es porque Midori es muy especial para mí— Dice, y siento como mis mejillas se encienden— Nunca imaginé que ella fuera Sailor porque me es imposible ver su aura. Yo creí que ella era una chica normal hija de una mujer común, pero luego tuve esa premonición donde miré que ella peligra si las sailors la encuentran... después cuando lo vi a usted en el hotel, en su aura vi que se apareó con una sailor... y creí que la premonición podría significar que quisieran hacerle daño a Midori para vengarse de usted en lo que más pudiera dolerle.

— ¿Y por qué era tan grave que un humano se apareé con una sailor?— Cuestiona mi padre— Digo. Soy sólo un simple mortal. ¿Qué podría hacerles?

— Primero, porque las sailors son como sacerdotes. No deben criar a sus hijas ni tener marido porque entonces dejarían de priorizar a la familia real. En segundo lugar porque una persona de fuera del circulo de sailors podría hacerles ver que son unas esclavas y ellas podrían revelarse que fue lo que usted hizo con Sailor Júpiter, pero hay algo aún más grave— Aries hace una pausa y sonríe maliciosamente— Bueno. Grave desde el punto de vista de Luna y esas desquiciadas porque a mí no me molesta. En el milenio de plata todos los habitantes de cada uno de los planetas tenían poderes relacionados con su planeta y no sólo la familia real, pero conforme la dinastía lunar fue saqueando cada uno de los planetas le arrebató su poder a los habitantes y lo concentró en el cristal de plata. A las senshis sólo les dejó un poco del poder que tenían para que cuidaran el reino lunar de quienes habían logrado escapar sin que les arrebataran sus poderes o de quienes se habían unido a Beryl, y bueno, eso ya sabemos como terminó; pero el caso es que de aparearse una sailor con un humano común en esta era, todos los hijos que tengan heredarían los poderes y sin necesidad de transformarse, y esos hijos nacidos de una senshi si luego tienen hijos con otro humano común les heredarían poderes. ¿Se imagina la situación en un par de años si empezaran a abundar ciudadanos con poder? ¡Pues en el caso de que se fundara Tokio de Cristal podrían revelarse si algo no les parece del utópico gobierno que aún pretenden formar! Por eso la gata en su utopía quería que el poder se concentrara en unas pocas personas muy bien adoctrinadas para que estas defiendan al reino de ataques de otros planetas, pero no en suficientes humanos que al empezar a cuestionarse hicieran uso de sus poderes para levantarse en contra del régimen. En esta era la gata tenía adoctrinadas a todas las sailors. Nunca ninguna de ellas renegó de ser una sirvienta cuando Luna se les apareció porque las cuatro eran adolescentes necesitadas de atención, ninguna se cuestionó que su vida y sus sueños también eran importantes, así que por eso la gata creyó que cuando les dijera que tenían que engendrar a las futuras sailors con las semillas de los difuntos generales todas una vez más lo harían sin cuestionarse. ¿Y qué mejor semilla que la de unos muertos para embarazar a las inner?

— Serena quería revivirlos— Dice mi papá— Hasta trató de convencer a Makoto de que esperara a su supuesto amor destinado.

— Serena es una mosca muerta hipócrita— Contesta Aries— En realidad a ella sólo le interesa su beneficio. No quería revivirlos por benevolencia. En realidad al que le interesaba revivir era a Jedite, pero no podía revivir sólo a uno porque quedarían en evidencia sus razones. Y bueno, de todas formas no lo hizo porque Tokio de Cristal no se fundó y el cristal de plata ya no es tan poderoso.

Aries hace una pausa y continúa hablando.

—Cuídese y cuide a Midori. Setsuna, Michiru, mi ex novia, Serena, el hijo legítimo de mi padre, los gatos y Kyoko tienen años buscando a Sailor Júpiter porque necesitan el poder de todas las esclavas para cumplir su retorcido sueño de fundar Tokio de Cristal. Ellas no tienen poderes sin transformarse como Midori y yo, así que no se separe de su arma y cualquier cosa Midori tiene mi número de teléfono.

—¿Qué piensa tu madre de esto? ¿Quién es Kyoko?— Pregunta mi padre

—Varias preguntas a la vez pero le voy a responder la primera— Le contesta Aries—Mamá se lleva muy bien con Luna, la consideran la más leal de las inner e incluso la nombraron líder de las sailor interiores luego de que destituyeran a tía Mina; aunque supongo que muy en el fondo está consciente de que es una esclava y que todo eso es una locura porque hasta hoy nadie sabe el origen de mi melliza y yo, ni si quiera mi ex novia. A mí hermana la ha entrenado como Sailor para que pueda hacer uso de su poder, pero tampoco la ha presentado a Luna y la ha educado para que sea libre, Hanabi hasta ha tenido varios novios y mamá la deja ser. Sin embargo, no creo que a mi madre pudiéramos tenerla como aliada. En el fondo sabe que están desquiciadas, pero tampoco quiere problemas.

Aries hace una pausa y sigue hablando.

—En cuanto a Kyoko. Ella es hija de Haruka.

P.O.V. ANDREW

—¿Qué?— Pregunto sorprendido.

Juro por el kami que de todas las sailors a quien nunca imaginaría embarazada es Haruka. A Michiru tal vez, pero no a la ex corredora.

—Supongo que habiendo sido pareja de una sailor se habrá dado cuenta de que Makoto no podía transformarse estando embarazada ¿Verdad?— Me pregunta y asiento— Pues no sólo ocurre cuando se embarazan. También si se enferman de gravedad o quedan discapacitadas pierden la capacidad para poder transformarse, y dado que Haruka quedó parapléjica perdió la capacidad para hacer uso de sus poderes, así que se le pidió dar una heredera a la corona. Engendrar a una nueva Sailor Uranus, y la embarazaron con la semilla de uno de los difuntos generales de Endymión.

Enterarme de que Haruka tuvo que pasar por algo que quería que pasara mi amada Makoto a la fuerza y después de lo que le hizo, confieso que me da gusto; sin embargo, esa satisfacción no me dura mucho cuando Aries nos cuenta más cosas.

—Sí. Sé que debe darle gusto imaginársela pasando por lo que querían que pasara su mujer a la fuerza, pero no se alegre tanto. Luna y las outher le han envenenado la cabeza a Kioko. Esa nueva Sailor Uranus es muy sanguinaria. Odia a Sailor Júpiter sin conocerla y todos estos años han querido encontrarla para esclavizarla de nuevo y obligarla a dar su poder para ahora sí logar fundar Tokio de Cristal. Sin embargo, si se enteran que Makoto está muerta y que tuvo una hija estarán dispuestas esclavizar a Midori.

P.O.V. MIDORI

—Eso no va a pasar porque yo si puedo usar mis poderes sin transformarme— Digo orgullosa de mi linaje.

—Sí. Eso nos da ventaja en lo que ellas se transforman— Me dice Aries— Pero ellas son mayoría. Michiru, Setsuna, Kioko, Serena, los gatos, el hijo legitimo de Darien y mi ex están bien dispuestas a esclavizarte. Las inner que quedan le tienen miedo a Luna, y mamá quiere a Hanabi fuera de esto pero la que más me asusta es Sailor Saturn.

—A mí también. Saturn es la más poderosa— Dice mi padre— Bien. Te daré un voto de confianza porque... bueno, eres hijo del pecado de una sailor igual que mi hija y decidiste no matarme cuando me cayó el librero encima, pero me gustaría saber una cosa.

— Dígame— Pregunta Aries

— ¿Qué hay entre mi hija y tú?

Siento mi cara ponerse como un tomate y veo que Aries luce incómodo, pero se arma de valor.

—Por el momento amistad.

—Papá. El día que nos viste besándonos en la carretera fui yo quien lo besé— Confieso apenada— Tenía miedo de que te dieras cuenta de quien es Aries y le metieras un tiro, así que preferí que te enojaras creyendo otra cosa. No somos novios. Sólo buenos amigos.

Papá frunce el ceño. Me mira a mí y luego a Aries.

—Muy bien. Te voy a dar un voto de confianza, pero no te quiero de yerno así que no pretendas algo con mi hija.— Le dice mi papá tajantemente— Ahora si nos disculpas ya es muy tarde. Mañana tengo que trabajar y Midori tiene clases.

P.O.V. ANDREW

Si bien no desconfío del hijo de Rei y Darien, pues es hijo del pecado de una sailor igual que mi hija y no me mató cuando bien podría haberlo hecho; saber de la existencia de nuevas sailors que están tan adoctrinadas y saber el odio que le tienen a Makoto y que serían capaz de esclavizar a Midori me preocupa.

Muchas veces deseé regresar a Tokio y asesinarlas cuando no estuvieran transformadas. Que sufrieran un poco lo que mi amada Makoto sufrió; y de no ser porque soy padre lo hubiera hecho aunque el riesgo fuera morir al carecer de poderes que ellas si tienen. Sin embargo tengo a Midori. Hacer eso hubiera sido arriesgarme a que me maten porque al ser un mortal sin poderes estoy en desventaja frente a esas desquiciadas, y muerto yo, mi pequeña hubiera vivido en la triste orfandad o en el peor de los casos hubiera sido esclavizada, tal como le sucedió a mi Mako-chan; y por supuesto que no podía permitir eso. Mi hija merecía y merece una vida feliz y en libertad, aunque eso significara ocultarle quien fue su madre, tragarme mi amargura, el dolor de perder a la mujer que más he amado y mi frustración al saber que carezco de poderes para protegerlas.

— ¿No puedes dormir?— Interrumpe mis pensamientos mi hija.

¡Mi hija! Por el kami que si no fuera por ella hace mucho hubiera buscado la manera de asesinar a esas desgraciadas y después me habría suicidado, pero tengo a mi pequeña que es la que me dio las ganas de vivir pese a extrañar a mi mujer.

— No.

— ¿Y si me cuentas que sucedió después de que te salvaras de ser asesinado por el doctor Yamamoto y la enfermera coqueta?

— Esos ya no eran ni el doctor Yamamoto ni la enfermera Kasumi. Estaban poseídos.

18 años antes...

Eres un débil. Un simple humano. ¿Cómo pretendes proteger a la esclava si no tienes poderes? Pero disfrútala mientras puedas. En cuatro años inevitablemente Tokio de Cristal se fundará y su verdadero amor volverá a la vida, y ella inevitablemente volverá a Neflyte que es a donde su corazón pertenece."

—Furuhata ¿Cómo te sientes?

Aquella voz que le sonaba familiar lo despertó. Entreabrió los ojos y los volvió a cerrar pues la fuerte luz de aquella habitación de hospital le encandilaba, hasta que los abrió completamente y se encontró con una enfermera de mediana edad que le era conocida.

—Kitagawa-san ¿Por qué estoy aquí?

—Estuviste a punto de entrar en paro y tuvieron que reanimarte— Cuenta la enfermera— Lamento lo sucedido. Supongo que debió ser muy impresionante, pero al menos estás con vida.

Andrew recordó entonces todo lo sucedido desde que había entrado en aquel elevador donde se encontró con familiares de tres de las inner senshi, sus muertes, al doctor Yamamoto y su compañera enfermera intentando asesinarlo, pero luego a ella muriendo cuando se le regresó su ataque y al doctor lanzándose por la ventana del quinto piso del hospital. Sin duda aquello parecía salido de una película de terror, pero entonces la enfermera le dijo algo que lo dejó desconcertado.

—Todos en el hospital sabíamos que el doctor Yamamoto ya tenía problemas en su matrimonio y sospechábamos que se estaba acostando con la pasante de enfermería, pero nunca lo creímos capaz de asesinarla en un arranque de celos y también tratar de asesinarte a ti... digo, ya sabes, a Kasumi le gustabas y yo creo que eso no le gustó al doctor Yamamoto. También fallecieron la doctora Mizuno, un anciano y una señora rubia que no sabíamos que estaban haciendo en la morgue, supongo que fueron testigos de lo que pasaba y les dio un paro de la impresión. Tienes suerte de ser joven y haberte podido defender, por fortuna el doctor sólo te hizo una pequeña herida en el brazo izquierdo. En un momento podrás irte a casa pero antes vendrá un policía a interrogarte por mero protocolo.

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Durante el interrogatorio policiaco, Andrew había dicho una verdad a medias. En efecto afirmó que el doctor Yamamoto había intentado asesinarlo y que él sólo se había defendido, pero había omitido decir que la voz que salía de la garganta del doctor no coincidía con la que le conoció en vida, tampoco hizo mención de los afilados colmillos ni sobre su cabeza girando sobre su cuello antes de lanzarse del quinto piso; pues no quería que lo tildaran de loco y lo internaran en el psiquiátrico; además de que para su sorpresa, al mostrarle los vídeos de las cámaras, en estos si bien se veía al doctor atacándolo con un bisturí, no se le veían los afilados colmillos, y en la parte de la grabación antes de que el doctor se lanzara por la ventana no se miraba su cabeza girando sobre su cuello.

Aquello sin duda era perturbador, pero dado que conocía el escepticismo imperante en el gremio de la medicina en que tan apegados estaban al método científico decidió omitir detalles que lo harían quedar como un enfermo mental.

Así, se había llegado a la conclusión de que el doctor Yamamoto al sentir celos de que su joven amante pasante de enfermería coqueteara con un joven y atractivo estudiante de medicina, había planeado asesinarlos y luego suicidarse; y que la doctora Mizuno, la señora Aino y el anciano habían muerto de un infarto por la impresión de ser testigos presenciales de aquella masacre.

Sin embargo, Andrew casi podría asegurar que el doctor Yamamoto no hubiera sido capaz de algo así. Si bien era cierto que el doctor sexagenario solía coquetear con las jóvenes pasantes de medicina y enfermería y que no tenía un matrimonio estable, tampoco lo creía tan desquiciado como para asesinar por celos.

En el fondo Andrew estaba seguro de que aquellos que habían intentado asesinarlo ya no eran ni su compañera pasante de enfermería ni el doctor Yamamoto. Ellos no habían sido así en vida, pero por desgracia, de tratar de limpiar la reputación de los dos difuntos nadie le creería, y ahora lo que menos quería era que Makoto se enterara y darle preocupaciones, por lo que lo único que pidió fue que no se anduviera divulgando que él había sido el joven estudiante de medicina involucrado en aquel triángulo amoroso que habían concluido que existía entre él, la enfermera y el doctor; lo cual le aseguraron que así sería para respetar su privacidad y no ponerlo en el ojo público.

Finalmente, a las 3:00 a.m. cuando por fin se desocupó decidió dirigirse a casa, pero no sin antes llamarle a Makoto por enésima vez, pero de nuevo ella no respondió su llamada.

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Al llegar a su departamento y entrar, a Andrew lo embriagó el olor a rosas que a ella la caracterizaba.

—¿Mako-chan?— La llamó pero ella no respondió.

Sonrió al ver la mesa puesta. Había dos platos, dos copas, una botella de vino, flores en un jarrón adornando la mesa y un delicioso pay. Pensó que sin duda su amada Makoto era una chica adorable. Lamentaba haberla tenido que dejar esperando después de que ella se hubiera esforzado por tener tan lindo detalle, así que suponiendo que estaba dormida entró a su recamara pero ella no estaba ahí.

Por un momento se le ocurrió que quizá había regresado a su departamento, pero cuando miró su bolsa sobre la cama le pareció extraño que saliera sin llevársela, lo cual le hizo tener un mal presentimiento. Hurgó en la bolsa, luego en los cajones de la cómoda y al ver que la pluma con que se transformaba en Sailor Júpiter no estaba se preocupó al suponer que algo malo pudiera estarle pasando, así que salió a buscarla.

P.O.V. MIDORI

—¿Y dónde estaba mamá entonces?

—Había salido a buscarme porque le llamaron diciéndole que su novio estaba en peligro. Fue cuando las outher la golpearon y encontró a su ex novio muerto.

Noto rabia en el semblante de mi padre. Es evidente que las odia y no lo culpo, pese a no haber conocido a mamá también las detesto profundamente. ¡Deseo venganza!

—Pero la encontraste

—Claro. Volví a encontrarla, pero ya es tarde— Me dice— Mañana tienes clases y yo tengo que llegar temprano al consultorio porque es la última semana de Oyuki.

—¿Se va tu asistente?

—Sí. Regresa a Japón— Dice mi papá— Pero no quiero hablar de mi asistente. Vete a dormir que mañana tienes clase temprano.

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18 años atrás...

La tenue luz de aquella habitación le encandiló cuando abrió los ojos.

Su cuerpo dolía. ¡Dolía mucho! Y no era para menos luego de que tres de las Sailor Outher le propinaran aquella golpiza; sin embargo el dolor físico quedaba en segundo lugar al recordar lo que le había sucedido a Hiroto. No tenía pruebas de que las outher lo hubieran matado, pero tampoco había dudas.

Al mirar a su alrededor se dio cuenta de que estaba en la recamara de Serena. ¿Cómo demonios había llegado ahí?

La puerta de pronto se abrió y entró su rubia amiga y princesa cargando una charola plateada en la cual había una tetera y una taza de porcelana.

—Te preparé un té— Dijo Serena con seriedad— ¿Cómo te sientes?

Makoto se sintió avergonzada al recordar que cuando se le presentó la disyuntiva de elegir entre ir a cumplir con su deber de rescatar a su princesa o ir al rescate del hombre amado que creía en peligro había elegido lo segundo. Supuso que si estaba en la habitación de Serena, lo más probable era que ya lo sabía, ahora la cuestión era como había llegado ahí y como excusarse; sin embargo, antes de que pudiera decir algo, una lágrima rodó por la mejilla de Serena.

—Quiero que sepas que te perdono, Mako-chan— Dijo Serena— Yo te habría apoyado en tu relación con Hiroto si hubieras tenido la confianza de contármelo, pero no sabía del juramento de lealtad y ahora...

Serena rompió en llanto, y Makoto ahora sí estaba verdaderamente preocupada.

—¿Cómo llegué aquí? ¿De qué juramento hablas?

—Luego de que las chicas fueran a mi rescate nos preocupamos de que siendo tú tan leal no llegaras— Dijo Serena— Le pedimos ayuda a las outher para buscarte, y entonces ellas nos contaron lo que sucedió. ¡No estoy de acuerdo con que te lastimaran de esa manera!

—Que me lastimaran es lo de menos— Respondió Makoto— ¡Están desquiciadas, Serena! ¡Mataron a Hiroto! ¡Mataron a un inocente!

—No, Mako-chan. No fueron ellas. Fuiste tú— Le dijo Serena con tono de reproche en su voz— Ellas sólo estaban molestas porque te consideraron débil al tener que elegir entre tu deber y la pasión que sentías por Hiroto.

Makoto se quedó desconcertada. No podía creer que Serena hablara como si fuera nada aquel que aunque patán, había sido su compañero de clases durante la secundaria y casi los tres años de preparatoria.

—Mako-chan. Ha ocurrido algo horroroso— Confesó Serena— Siempre estuve en contra de que hicieran ese pacto de lealtad y que Luna les dijera que tienen que renunciar a tener una vida por mi, pero hoy nos hemos enterado de algo horrible.

Makoto se asustó y lo primero que pensó fue en Andrew.

—Luna me confesó cosas del pasado que desconocíamos y que yo ni siquiera recuerdo— Serena hizo una pausa y continuó— En el Milenio de Plata tú y las inner senshi hicieron un juramento de servir en todas sus reencarnaciones a los herederos de la dinastía lunar. Renunciar al amor, a educar a sus hijas o sino el castigo sería perder al ser que más aman en la siguiente vida. Por eso hoy murieron las madres de Minako y Ami, el abuelo de Rei y tu novio... porque son las personas que más aman.

Makoto se espantó al escuchar que los familiares de tres de sus amigas acababan de fallecer, y de saber que había hecho un juramento que ponía en peligro a Andrew, porque de entre todos los mortales comunes, él era la persona viva a la que más amaba; y si bien lo extraño era que hubiera muerto Hiroto, saber que Andrew corría peligro la preocupó y quiso salir de la cama, pero Serena la detuvo.

—¡No intentes irte!— Exclamó Serena— En la sala están Haruka y Michiru y no quiero que te hagan daño. Yo te dejaré ir pero antes me tienes que escuchar.

Saber que las outher estaban ahí le asustó aunque trató de aparentar que no era así.

—Cuando me escuches yo misma intervendré para que te vayas.

—Habla rápido que no quiero estar aquí. Necesito ir a buscar a mí... a Hiroto. Quiero aunque sea velarlo.

—Makoto. Te voy a pedir que por favor que dejes de cometer error tras error— Pidió Serena entre lágrimas— Ya te has jodido en la vida de muchos inocentes. En el milenio de Plata Beryl derrotó a la dinastía Lunar por tu negligencia y a causa de eso murieron muchas personas y se extinguió toda una civilización, y ahora Hiroto.

—¿Qué? ¿Cómo que por mi culpa?

Serena puso las manos sobre los hombre de Makoto.

—Amiga, yo te perdono. Sé que si hubieras sabido de ese juramento no te hubieras involucrado con Hiroto, pero te voy a pedir que no vuelvas a involucrarte con otro mortal porque puede correr el mismo destino. Yo voy a intervenir con las outher para que te perdonen— Serena esbozó una sonrisa y entonces continuó hablando— Sé que la vida ha sido dura contigo. Quedaste huérfana siendo muy pequeña, pero en cuatro años cuando se funde Tokio de Cristal los generales volverán a la vida, yo revertiré ese juramento, y tu y Neflyte van a tener una oportunidad de...

—¡Ya hablamos de eso!— La interrumpió Makoto— Si de algo estoy segura es de que no voy a amar a Neflyte. Mi corazón ya tiene dueño.

—Mako-chan. ¿Cómo puedes ser tan egoísta?— La cuestionó Serena indignada— ¿Tienes idea de lo traumado que va a estar ese hombre cuando vuelva a la vida? ¡Los horrores que cometió estando poseído por Beryl serán algo difícil de superar! Necesitará tu amor para superarlo, además estoy segura de que lo amarás porque... es atractivo, no es un simple mortal como Hiroto y están destinado, así como Darien y yo.

—¡Pues si va a sufrir volviendo a la vida entonces déjalo descansar en paz porque no voy a estar al lado de un hombre que no amo por muy atractivo que sea!—Exclamó Makoto molesta— Mi corazón pertenece a un simple mortal como lo llamas, aunque ya esté muerto, y me importa muy poco si me dicen que Neflyte y yo estamos destinados.

—¿Y las chicas?— Cuestiona Serena— ¿Acaso ellas no merecen estar con sus amados?

Makoto sintió rabia al escuchar su insistencia. Estaba deseando golpearla pero hubo tres motivos que la hicieron detenerse: No era ético usar las artes marciales para lastimar a alguien que no las practica, Serena a pesar de todo era la princesa a la que le debía lealtad y abajo estaban las outher.

—Si ellas deciden volver a tener una relación con ellos, adelante. ¿Quiénes somos nosotras para impedirlo?

— El problema es que no puedo hacer volver a la vida sólo a uno— Contestó Serena— Es a los cuatro o a ninguno. Además, yo quiero que las futuras protectoras de Rini tengan a sus padres y...

— ¡Haz lo que quieras!— Exclamó Makoto— Si revives a cuatro hombres que van a estar atormentados por los horrores que vivieron y que quizá algunas de nosotras ya no amemos, ese será tu problema, no mío ni de mis compañeras. No pienso embarazarme de un hombre que no amo y que estoy segura de que no amaré. Ahora hazte a un lado que yo me largo.

Pese al dolor en el cuerpo, Makoto se puso de pie y salió de la recamara de Serena. Temía encontrarse con las outher en la sala, pero por suerte no estaban así que logró salir de la casa Tsukino sin que nadie se lo impidiera.

Quería llamarle a Andrew, saber que estaba bien pero la batería de su móvil se había agotado así que apresuró el paso; sin embargo, en su camino se encontró con la más letal de las outher: Sailor Saturn.

— Makoto

Sintió temor de la sailor de la destrucción, sobre todo cuando en las palabras de aquella jovencita supo que había alguien que sabía su secreto.

— ¿Quieres que te lleve a casa de? ¿Andrew es como se llama tu novio?

Creyó entonces que todo estaba perdido, y en un momento de desesperación se hincó ante la tétrica sailor.

— Por favor no le hagan daño— Suplicó— Lo dejaré, me embarazaré de Neflyte, viviré en celibato o me casaré con el general si así lo desean... lo que ustedes prefieran pero no...

— ¡Calma, calma y muévete porque nos pueden ver!— Exclamó apresurada la chica— No tengo mucho tiempo. Te voy a contar algo que va a quedar entre nosotras dos. No puedes decírselo a nadie, mucho menos a tu novio, tampoco puedes escribirlo ni en cartas ni en diarios; pero a cambio tú no le dirás a nadie que me viste.

— Lo que quieras— Suplicó Makoto— Lo que me pidas pero por favor que nadie le haga daño a Andrew.

— Para empezar deja de preocuparte tanto por Andrew. Ese hombre no puede morir... bueno, si puede morir porque es un mortal, pero no de algo provocado. De la única manera en que puede morirse es de enfermedad, de un accidente que no sea provocado, que cometa suicidio o que tú lo mates. El resto de sailors no pueden matarlo, ni siquiera yo o Serena, sólo tú.

Bueno. Ya terminé un capítulo más. ¿Y qué creen? Poco a poquito me voy acercando al final... ¡Ya estoy en la recta final de este fanfic! Aunque aún faltan capítulos. ¿Y sabe qué? Como este fanfic no me da para explayarme en ese cruel pasado de Makoto y las inner en el milenio de plata porque además sería perder el enfoque, tal vez cuando acabe este, o en unos meses empiece a escribir el de ese horrible pasado donde ellas vivían muy felices en sus planetas y como fueron esclavizadas.

Por cierto, el detalle de que las sailors no se pueden transformar cuando se embarazan no se me ocurrió a mí. De hecho la idea se la robé a Abel Gregov. En sus fics fue donde leí que las sailors embarazadas no pueden transformarse, ya eso de que no se pueden embarazar si quedan discapacitadas o enfermas de gravedad si me lo saqué de la manga.

Pero bueno, ahora sí, agradecimientos a todos los que me leen:

Abel Gregov: Haruka ya sufre desde que quedó parapléjica. ¿Imagínatela teniendo que haber pasado por un embarazo no deseado? jajaja, así que no necesita ahogarse en su propia sangre porque ya la está pasando canuta, jajaja. Y sí, Minako le ha dado vuelo a la hilacha, jajaja. Y como verás, te copié lo de que las sailors embarazadas no se pueden transformar, jajaja.

Aracox: Creí que en este capítulo podría abarcar el dolor de las sailors al perder a su familia pero no me alcanzó. Lo que sí, creo que en el que viene ahora sí las veremos chillar y se sabrá que hizo la Makoto para librarse del juramento en el pasado.

OpaloHope: Sí. Aries es un aliado. Él odia todo lo que representa Tokio de Cristal, los deberes que tienen y que le deban casi servidumbre a Serena. Tiene muchas razones para odiar todo eso porque es hijo y hermano de sailors, además de que amó a una Sailor y su padre hizo sufrir a su madre al elegir a Serena. Razones no le faltan para odiar todo eso.

PatyKino401: Pues sí. Andrew parece haberse convertido en un sádico, pero actúa de esa manera porque al no tener poderes se sabe en desventaja frente a las sailors y teme que a su hija le hagan lo mismo que le hicieron a Makoto.

Lector anónimo: Espero te haya gustado este capítulo. Gracias por leer, y ya sabes. Puedes dejar review. No muerdo.

A quienes me siguen en fanfiction y wattpad, a quienes le dan votar a esta historia. Muchas gracias.

Nos vemos pronto.

Eddythe.