EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPITULO 20
EL FINAL DE UNA AMISTAD
18 años atrás...
Aquel viernes por la noche, Andrew se encontraba en práctica hospitalaria y no saldría hasta el siguiente día por la mañana, así que Makoto no dudó en aceptar cuando Unasuki y otra compañera del crown center la invitaron a ir a un bar en Roppongi que aceptaba menores de veintiún años en su establecimiento.
Para la ocasión, Makoto se puso un corto vestido color verde con escote de corazón, se maquilló un poco, dejó su largo cabello suelto y se puso el dije que le regaló Andrew en su cumpleaños.
Entre la amena charla, las botanas y las bebidas que estuvieron consumiendo, el paso del tiempo no lo sintieron. No esperaba ni deseaba encontrarse con ninguna de sus ex compañeras de batalla, pero entonces miró que Unasuki saludaba a alguien a lo lejos.
—¿Ya viste quién está aquí, Mako-chan?
—¿Quién?— Preguntó, y al voltear en dirección hacia donde Unasuki estaba viendo miró a Darien sentado en la barra del bar. Verlo ahí no le dio gusto, pues aunque fuera varón, contaba como si fuera una sailor más.
No tenía ganas de hablar con él, pero para su desgracia, Unasuki lo invitó a compartir la mesa con ellas y Darien aceptó.
—¿Y eso que sales sin Serena?— Preguntó Unasuki.
—Peleas de novios— Respondió Darien— ¿Y ustedes que me cuentan?
Unasuki le contó que su novio estaba fue de la ciudad, le habló de sus planes de ingresar a estudiar administración el próximo semestre cuando terminara la preparatoria ya que un día quería dirigir el Crown Center, después Nabiki habló sobre sus planes y lo mismo Darien. Makoto por supuesto había evitado tener un intercambio de palabras con él, pero dado que Unasuki no estaba al tanto de la existencia de las sailors y mucho menos de los conflictos que tenían, Makoto se vio obligada a fingir que nada pasaba, y como además no quería que llegaran a sospechar de sus planes de irse del país con Andrew a finales de año, habló de su próximo ingreso a la carrera de gastronomía.
—Chicas, ya quiero irme a casa. Voy a pedir el taxi. ¿Se van o se quedan?— Cuestionó Makoto.
Tanto Unasuki como Nabiki respondieron que también se retirarían, y estaban a punto de pedir un taxi, pero Darien se ofreció a llevarlas a su casa, ofrecimiento que Makoto pensaba rechazar pero que para su mala suerte las otras dos chicas aceptaron encantadas, y decir que no se vería extraño, pues Nabiki vivía muy cerca del departamento de Makoto.
Al abordar el auto, Makoto subió detrás junto con Nabiki, dejando que Unasuki se sentara en el asiento de copiloto. A la primera que dejaron en su casa fue a Unasuki, después a Nabiki, y cuando dejaron a esta última, Darien condujo rumbo a casa de Mako.
—Lamento mucho lo de tu novio— Dijo Darien.
—Yo lo lamento más
En cuanto Darien se estacionó afuera del edificio de departamentos donde vivía Makoto, ella rápidamente quiso bajar, pero Darien parecía tener intenciones de charlar.
—¿Podemos hablar?— Preguntó Darien
—¿De qué?— Preguntó Makoto.
—Creo que ya sabes.
—De acuerdo, pero sé breve. No te pienso meter a mi departamento, así que vamos al parque— Dijo Makoto refiriéndose al parque que estaba enfrente del edificio donde vivía.
—Serena está molesta conmigo— Dijo Darien rompiendo el silencio mientras se sentaban en una de las bancas del parque.— Pero tienes razón en mucho de lo que les dijiste en el templo. Amo a Rei.
—¿Y por qué si tanto la amas no terminas con Serena y le pides regresar?
Pareciera que el alcohol que había bebido en el bar a Darien lo estaba desinhibiendo para hablar de sus sentimientos tan bien guardados respecto su novia y su ex, e incluso para mostrar emociones, pues de pronto Makoto vio un par de lágrimas en el rostro del joven.
—Estuve con ella durante los días del velorio de su abuelo acompañándola. Estaba destrozada pese a hacerse la fuerte para no mostrar sentimientos. A los dos días del velorio fui a su casa. Le dije que la amaba, que intervendría por ella para que no tenga que embarazarse de Jedite ni de nadie, le propuse tener una relación y me respondió que es lesbiana.
—¿Cortaste primero con Serena?
—Jamás cortaría con Serena.
—Entonces lo que le propusiste fue ser tu amante. Eres un desgraciado.
—Sabes que tengo un deber con Serena.
—¿Un deber con Serena? Perdón Darien pero si no la amas lo mejor sería que cortaran independientemente de que Rei quiera volver contigo o no.
—¿Y Rini? ¿Y Tokio de Cristal?
—¿Sabes? Llegué a tenerle cariño a Rini, pero cuando me plantearon que me tenía que embarazar de Neflyte empecé a odiar a la hija que se supone debo tener con él sin que siquiera exista.— Respondió Makoto— No podría amar a una bebé que no deseé tener. Yo creo que por el bien de los dos lo mejor sería que se separaran, en cuanto a Tokio de Cristal... ¿Qué más da que no exista?
—Makoto. Este mundo está podrido— Respondió Darien— Hay guerras entre diferentes naciones por hambre de poder, políticos corruptos que dejan que los miembros de la Yakuza hagan lo que quieran, enfermedades para las cuales no hay cura, el envejecimiento aún no puede detenerse y...
—¿Y quién te asegura que cambiando el sistema de gobierno las cosas van a ser diferentes?— Cuestionó Makoto
—Pues, en el Milenio de Plata se vivía en armonía, las personas vivían muchos años y el envejecimiento era lento
Makoto soltó una carcajada que dejó desconcertado a Darien
—Bueno, si lo que te interesa es vivir muchos años y no envejecer no pierdas las esperanzas, capaz la ciencia lo logra sin necesidad de fundar Tokio de Cristal. Y por cierto ¿No te has puesto a pensar que si se desató una guerra en el Milenio de Plata quizá era porque su sistema de gobierno no era tan perfecto y los ciudadanos estaban inconformes? Digo, de otra manera no veo motivos para que tantos ciudadanos se hayan unido a Metalia.
En el rostro de Darien apareció una sonrisa
—No lo había pensado, pero tienes razón. Vaya que has cambiado mucho
—La gente cambia, Darien— Respondió Makoto— No soy la misma chiquilla de catorce años a la que reclutaron y obedeció sin cuestionarse.
—Y no sólo tu manera de pensar a cambiado— Dijo Darien recorriéndola con la mirada—No te ofendas pero, te ves sexy con el cabello suelto y ese vestido.
Makoto se sintió incomodada ante el comentario y rápidamente se puso de pie.
—Bueno, Darien, yo tengo que...
Makoto no alcanzó a terminar lo que estaba por decir, pues Darien la tomó con fuerza del brazo obligándola a detenerse, y se acercó demasiado a ella.
—Mako. Te propongo algo.
Makoto lo miró desconcertada sin decir nada.
—Amo a Rei más que a nadie en el mundo pero no puedo estar con ella, y a Serena la tolero sólo porque estamos destinados pero somos incompatibles en todo sentido, y cuando digo todo, me refiero a todo. No te puedo ofrecer amor porque mi corazón es de Rei, y yo tampoco espero que me ames porque la muerte de tu ex está muy reciente, pero por la marca en tu escote que creo que es reciente estoy seguro de que sabes separar el amor del sexo y disfrutas muy bien de lo segundo.
Makoto sintió que el rubor subía a sus mejillas al percatarse de que Darien la había observado tanto que se me había percatado de una marca en el nacimiento de sus senos que Andrew le había dejado en una de las intensas noches de pasión que tenían, pero también estaba furiosa al escuchar semejante de propuesta de alguien que era la actual pareja y ex novio de dos de sus ex mejores amigas; así que tras subirse el escote del vestido preparó sus puños y le metió un puñetazo en el rostro a Darien.
—¡Este es por Rei!
—¡Makoto! ¿Qué te pasa?— Dijo Darien cuando estaba saliendo del aturdimiento que le había dejado aquel golpe.
—¡Y este es por Serena!— Exclamó Makoto noqueándolo en el otro lado de la cara, haciendo que Darien del golpe callera sentado al piso.
—¡Sólo tenías que decir sí o no!— Dijo Darien mientras se incorporaba—¿Es que nunca se te va a quitar lo agresiva?
Makoto miró que un hilillo de sangre corría por el rostro de Darien, sin embargo no sintió piedad de él.
—¡Y esto es por cobarde!— Exclamó dándole un puñetazo en el abdomen y un rodillazo en la entrepierna—¡No vuelvas a proponerme algo así, imbécil!. No te mereces a Rei.
Makoto lo miró retorcerse de dolor, sin embargo no estaba arrepentida ni se pensaba quedar a curarle las heridas de los golpes que le había propinado, así que se dio media vuelta y se dirigió a su departamento.
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Aquella mañana al salir de su práctica hospitalaria, Andrew no deseaba otra cosa que no fuera llegar a casa y dormir, para más tarde, cuando recuperara la energía, ir al departamento de Makoto a pasar el resto del día con ella; sin embargo, aunque últimamente evitaba a Darien, pues de cierta manera sentía que en parte era culpable de lo que le había sucedido a Makoto, debía pedirle de regreso un libro de farmacología que en días anteriores le había prestado.
Al llegar al departamento de su amigo tenía planeado saludarlo, recoger el libro y retirarse pronto; sin embargo, cuando la puerta del departamento de Darien se abrió, le sorprendió verlo con golpes y heridas en el rostro.
—¿Qué te pasó?— Preguntó Andrew por pura cortesía.
—Ni te imaginas— Respondió Darien
—No, pues no me imagino.
—Fue por causa de una chica— Dijo Darien riendo mientras se ponía una compresa de agua helada en el rostro.
—Otra vez le estás siendo infiel a Serena— Comentó Andrew, para quien no era novedad que su amigo engañara a su novia
—No hubo tal infidelidad porque la chica no quiso
—La infidelidad empieza desde que le lanzas indirectas a otra chica teniendo novia independientemente de si acepta o no— Le respondió Andrew.
—Deja el sermón ¿Quieres?— Pidió Darien.
Andrew no dijo más. Si bien pese a que hasta entonces le guardaba el secreto de sus infidelidades a Darien en nombre de la amistad, siempre le había dicho lo que pensaba el respecto de que engañara a una jovencita tan alegre y que aparentaba ser tan dulce e inocente como Serena, sin embargo, después de que Makoto le contara el turbio secreto que les rodeaba, había dejado de sentir pena por la chica de coletas.
—A que no adivinas quien fue— Continuó hablando Darien
—No. Pues no lo sé
—Vamos. La conoces.
Andrew recordó que en días anteriores, Darien le había comentado sobre los atributos de una de las estudiantes de medicina de los primeros semestres, y por alguna razón sospechó que era esa chica.
—¿Fujimoto Ukyo? Te dije que era lesbiana y que tenía novia cinta negra en tae kwon do
—No es ella. ¿No adivinas?
—¿Es estudiante, doctora, enfermera, camillera o...
—No tiene nada que ver con el gremio de la salud, Andrew, pero la conoces. Te doy otra pista. La chica estaba loca por ti.
Andrew se quedó pensativo buscando en su mente quien podría ser, y tomando en cuenta que se trataba de alguna mujer que hubiera estado interesada en él anteriormente pero que no tuviera nada que ver con el ambiente hospitalario ni fuera compañera de clases, la única idea que se le ocurrió fue que se tratara de alguna empleada o ex empleada del crown center que obviamente también Darien conociera, pues en muchas ocasiones había pasado tiempo ahí. Sin embargo, era más de una empleada la que anteriormente le había lanzado indirectas, así que se la estaba poniendo difícil.
—Otra pista. Es alta, tiene cintura de avispa, unos pechos grandes y firmes que ya quisiera tocar, un trasero divino... es un poco ruda pero la edad le ha sentado bien.
Cuando Darien terminó de hacer la descripción de la mujer a la que se refería, Andrew lo miró entre sorprendido y furioso. No se le había ocurrido que se tratara de Makoto puesto que Darien nunca había mostrado interés en ella, además de que era amiga de Serena.
—Makoto, Makoto Kino. La hubieras visto ayer en el bar con tu hermana. Se miraba buenísima y...
Darien no terminó de hablar, pues fue sorprendido por un puñetazo en el rostro de parte de su amigo que lo hizo caer el piso
—¿Qué te pasa Andrew? ¿Te has vuelto loco?— Le reclamó cuando se puso de pie.
—¡No, Darien, con Makoto no! ¡Con ella ni te atrevas a meterte!
Darien lo miró desconcertado, pues aquel no era un comportamiento propio de Andrew que solía ser muy pacífico.
—¡Andrew, deja de jugar a ser policía de la moral! ¡Mira como me dejó! No necesita que la defiendas, sabe hacerlo sola. ¿O es que acaso te gusta ahora que trabaja en el crown y convives tanto con ella?
Andrew tenía ganas de gritarle en la cara a su ex amigo que amaba a Makoto, que era su novia, pero entonces recordó lo que le habían hecho las outher por defender aquel absurdo deber y la utopía que con tanto fanatismo pensaban crear, por lo que contuvo las ganas de hacerlo.
—¡Es amiga de Serena, Darien! ¡No jodas! Ya anduviste con Rei, luego con Serena... ¿Qué quieres? ¿Llevarte a la cama a todas las amigas de tu novia? Si la vas a engañar al menos no busques hacerlo con una de sus amigas. Además Makoto es una chica muy enamoradiza como para que juegues con ella, y Serena no se merece que le hagas eso.
—Andrew. No vamos a terminar nuestra amistad por chicas. ¿Verdad? No vale la pena.
P.O.V. ARIES
—Y ese fue el final de mi amistad con tu pa... con Darien— Me dice después de terminar su relato.
Si bien no me siento para nada un Chiba, saber que por mis venas corre su sangre y que físicamente soy muy parecido a él me llena de absoluta y total vergüenza; pues parece que entre más conozco sobre la vida de mi progenitor más me decepciono de él. ¿Qué pudo verle mi madre a ese cobarde?
Sin embargo no es mi culpa. Nada de esto es mi culpa y no soy él, no quiero parecerme a él.
—Es un patán. Me avergüenza ser hijo biológico de él, pero Furuhata-san, yo no soy Darien. Por desgracia es mi progenitor y me parezco a él pero no soy su hijo legal, no fui criado por él y no soy él.
—Pero aún sientes algo por esa chica que fue tu novia.
—No le voy a negar que fue importante en mi vida. Fue mi primer amor, por quien estuve dispuesto a todo así como usted lo hizo todo por Makoto, pero todo salió mal. Ella me dejó porque está obsesionada con ese estúpido deber.
—¿Y si abriera los ojos y te buscara?— Me cuestiona Furuhata.
—Le brindaría mi ayuda si lo necesita, pero si quisiera una relación, ya es demasiado tarde— Le respondo con total seguridad.
—¿Qué pretendes con mi hija?— Me cuestiona
¡Uy! ¡Esa pregunta inquisidora! Siento como si estuviera en una entrevista laboral con un reclutador intimidante.
—Midori me agrada desde antes de saber lo que es— Le respondo mientras me mira con escrutinio— Es una chica que parece ruda, pero es muy tierna. Es agradable y encantadora. Quiero convivir más con ella. Le prometo ir despacio y no precipitarme, y si a futuro llegamos a algo más que una amistad le prometo que usted será el primero en saber.
Furuhata se queda mirándome fijamente, y entonces me responde.
—También fui adolescente, sé que si mi hija y tú quieren verse van a buscar la manera de hacerlo por mucho que lo prohíba. Está bien, tienes mi permiso para visitar a mi hija y salir con ella, pero hay horas de llegada a casa, no la puedes sacar de Londres, siempre debo saber a donde van y me deberá contestar las llamadas al momento. Prohibida la idea de querer llevarla a Japón. Nada de subir fotos de ella a las redes sociales, y lo más importante, no quiero que conviva con tu familia.
—Muchas gracias Furuhata-San— Le respondo emocionado— Le juro que no le haré daño a Midori. Tenga la seguridad de eso.
P.O.V. MIDORI
¡Vaya, vaya!
De nuevo salí temprano y vine al consultorio de papá para proponerle ir a comer juntos en cuanto termine sus consultas. ¿Y con qué me encuentro al llegar? Con que la asistente no está en su lugar, y al llegar afuera de su consultorio escucho la voz de Aries charlando con él. ¡Y que charla!
¡Vengo a enterarme de que el papá de Aries es un grandísimo patán!, aunque concuerdo que eso no es culpa de mi chico.
Pero acá lo molesto es escucharlos hablar de mí como si yo fuera una chiquilla estúpida que no puede cuidarse sola ni tiene capacidad decisión, aunque no lo niego, es lindo saber lo que Aries piensa de mí y que papá me quieran tanto.
Sin embargo merecen una lección, no los voy a dejar tan tranquilos luego de tener esta conversación sobre mí sin si quiera haberme invitado a dar mi opinión, así que sin pedir permiso abro la puerta y miró sus caras de sorpresa cuando me miran.
—¡Midori!— Exclaman los dos al unísono.
—Con que teniendo una conversación sobre mi sin siquiera invitarme— Les digo mientras arrastro la otra silla de visitas para no sentarme tan cerca de Aries.
—Papá. Es muy lindo que me quieras y me protejas tanto, pero ¿Te digo algo? No soy una princesa frágil que tengas que tener dentro de una cajita de cristal. Tantos cursos de artes marciales, gas pimientas, tasers, haberme enseñado a usar armas, hablarme de no confiar en extraños. ¿Tanto para esto? No estoy tonta, papá. Si Aries u otro chico me lastima yo lo voy a lastimar y luego me voy a recuperar porque no soy una débil. Además... ¿Por qué le das tu consentimiento a este cuando yo ni siquiera lo he dado?
Luego volteo a ver a Aries.
—Y tú Aries ¿Por qué carajos le pides permiso a mi padre en vez de pedírmelo a mí? ¿Quieres salir conmigo o quieres salir con él? ¡Por que la primera a la que se lo tienes que preguntar es a mí, no a mi papá!
—Midori...— Susurra Aries
—¡Midori nada!— Exclamó— No soy una cosa por la que tienes que negociar con mi papá.
—¡Pequeña, por favor, tranquilízate!— Me dice mi papá
—¡Ya no estoy tan pequeña, papá!— Le respondo.— Te recuerdo que en un año seré mayor de edad y entraré a la universidad.
—Midori, no te enojes. Tu papá te cuida por tu bien— Me responde Aries— Lo que esas locas y la gata son capaces de hacer no es cualquier cosa. Te irían a buscar hasta el fin del mundo si fuera preciso.
—¿Lo ves?— Me dice papá— Aries ha vivido en Japón. Él ha estado más cerca de ellas y sabe de primera mano hasta donde son capaces de llegar.
¡Lo que me faltaba! Si antes el problema era cuidar que papá no le metiera un tiro o que Aries no le hiciera daño, ahora el problema es que de llevarse mal pasen a darse la razón el uno al otro cuando estoy en desacuerdo con algo. ¡Los quiero electrocutar!
—En quince minutos tengo que atender a una paciente— Dice mi padre— ¿Quieren ir a comer después de mi consulta?
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P.O.V. ANDREW
Habiendo tantos hombres aquí en Londres parece que el destino persigue a mi hija y tengo que lidiar con que el hijo de una Sailor y el patán de mi ex amigo Darien la pretenda, y para empeorar las cosas ¡Qué ella le corresponda! Porque vamos, por mucho que ella no diga abiertamente estar interesada en él, como padre la conozco y sé que siente atracción por Aries.
No estoy contento con su elección; sin embargo, en momentos puntuales ha demostrado no tener interés en querer hacernos daño, no estar de acuerdo con esa locura que persiguen las sailors, y debo aceptarlo, no es su culpa ser hijo de Rei y Darien.
¿Y qué me queda? ¡Son jóvenes! Si me opongo a que se vean buscarán la manera de hacerlo a escondidas, y prefiero que se vean con mi consentimiento, sabiendo yo siempre donde van a estar a que mi hija comience a ocultarme cosas, así que sí, los he invitado a comer, incluido a él, porque si tiene intenciones de ser mi yerno más vale que nos llevemos bien y estar cerca para saber que intenciones tiene con mi niña, que debo reconocerlo, ya no es tan niña.
Al final, por gusto de Midori y para que se le pase la rabieta la hemos dejado elegir a donde ir a comer, y terminamos en un restaurante de comida japonesa que le encanta, y que a mí y seguramente también a Aries nos hace sentir en casa.
Mientras comemos charlamos sobre trivialidades que no tienen nada que ver con el asunto que nos involucra. Dado que Aries es estudiante de medicina en algún momento terminamos hablando sobre eso y le comparto mi experiencia como médico ya con cierta trayectoria en el mundo laboral; después, dado que a mi hija no le interesa la medicina terminamos hablando de la parte linda de la relación que tuve con su madre, y al final nos despedimos no sin antes darle permiso a Aries de que el fin de semana venga a casa a visitar a Midori.
—¿Y ese cambio tan radical?— Me pregunta mi hija cuando estamos solos en casa— Nunca te imagine compartiendo la misma mesa que Aries sin discutir o quererse agarrar a golpes.
—Sé que si les prohíbo verse de igual manera buscarán la manera de hacerlo. Eres igual que tu madre, y si ella fue capaz de dejarlo todo por estar conmigo ¿Quién me dice que tú no serías capaz de hacer cualquier cosa por estar con ese chico?
Veo a mi hija sonrojarse, y entonces se deja caer en el sofá.
—Me gustaría que me cuentes que pasó después de que terminaras tu amistad con Darien. Según mis cálculos ya estaban por graduarse. Mamá de la preparatoria y tú de la universidad. ¿Fui algo así como bebé de compromiso?
—¡Midori!— Exclama papá entre molesto y avergonzado.— Soy tu padre. Tenme más respeto.
18 años atrás...
Después de aquella visita que Andrew hiciera a Darien y que puso fin a su amistad de cinco años, Andrew se dirigió al departamento de Makoto, donde al tocar, ella inmediatamente le abrió la puerta.
—Mi amor. No esperaba verte aquí tan temprano— Susurró Makoto feliz de verlo.
—¿Qué te hizo Darien?— Le preguntó con preocupación al verla sobarse la cabeza.
—¿Cómo te enteraste?
—Fui a su casa por un libro que le había prestado, pero no importa el como. ¿Qué te hizo?
—Él a mí nada. Su único poder es lanzar rosas, así que donde se hubiera atrevido a querer tocarme me transformo y lo electrocuto. Además, si estuviste en su casa creo que ya viste quien golpeó a quien. Él no representa un peligro y dudo que le diga a Serena. Despreocúpate.
Andrew la tomó de la cintura y la abrazó con fuerza.
—No se trata de si puedes ponerle una paliza o no. No tenía derecho a faltarte al respeto de esa manera.— Le dijo Andrew— Pero te prometo que esto lo pagará.
—Ya mi amor, déjalo así— Respondió Makoto.—¿Me acompañas a la cama? No me siento bien. Y te juro que no es por Darien.
—Estás en tus días ¿Verdad?— Preguntó Andrew.
—Sí
—Ve a la cama. Te prepararé un té
Dado que el periodo menstrual eran una tortura para Makoto y Andrew estaba desvelado, pasaron el resto día en cama, durmiendo por ratos, otro tanto viendo televisión, comiendo y hablando de planes a futuro.
—Es una lástima que estés en tus días— Susurró Andrew abrazándola con fuerza mientras enredaba sus dedos en los rizos castaños de ella.
—¿Por?
—Porque eso significa que tendré que esperar dos semanas para volver a estar entre tus piernas— Le susurró Andrew— Pero valdrá la pena la espera.
Makoto lo miró sorprendida por aquel comentario, pues su periodo menstrual sólo duraba cuatro días por lo que no había necesidad de esperar tanto.
—¿Recuerdas que hablamos de no tener hijos?— Preguntó él
—Así es— Respondió Makoto— Y sigo firme en mi decisión. Una hija mía podría heredar mis poderes y la condenaríamos a vivir huyendo. He estado considerando operarme para no embarazarme, y si tú un día quieres tener hijos eres libre de...
—Mañana tengo cita al medio día para hacerme la vasectomía.
¡Hola!
Pues aquí les traigo un capítulo de este fanfic, que poco a poco ya se va acercando a su final, pues bueno, ya va otra amistad que se rompe definitivamente: La de Darien y Andrew.
Por cierto, para quienes me siguen en fanfiction y wattpad les invito a leer mi nuevo fanfic titulado LA MALDICION DE LA SAILOR, y sí, de nuevo es de Makoto porque ella es mi sailor favorita.
Muchas gracias a todos los que me dejan sus comentarios, votos y siguen este fanfic: Aracox, Abel Gregov, OpaloHope. PattyKino401, Martavivi, Ramses,AliceCullen, ValeFertT, y por supuesto también a los lectores anónimos.
Saludos a todos.
Eddythe.
