EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPITULO 21
AMOR Y ODIO
18 años atrás
Pese a discutirlo la noche anterior, Makoto no había hecho cambiar de opinión a Andrew que antes del medio día ya se había puesto en pie y se había vestido para ir al hospital a que le realizaran la cirugía que garantizaría que no tendrían hijos.
—Mi amor, la vasectomía es un procedimiento sencillo, no me va a pasar nada.
—Pero el problema aquí soy yo, no tú— Respondió Makoto
Andrew la atrajo en un abrazo y entonces la tomó del rostro, buscando su mirada.
—Somos una pareja, el problema es de los dos, no tuyo solamente. Además, es frustrante ser el damiselo en aprietos de esta relación. Déjame al menos hacer por ti lo que si está en mis manos. Además, vele el lado positivo, en un par de meses podrás dejar de tomar píldoras y no tendremos que preocuparnos de que se te pase alguna o de que falle el método.
—Andrew
—Y en dos semanas después de nuestras ceremonias de graduación nos iremos de viaje y podremos pasarla bien sin tantas preocupaciones.
—Iré contigo
—No. No puedes ir conmigo. Se vería raro y no quiero que nos exhibamos y ponerte en peligro. Yo te voy a llamar cuando salga de la cirugía.
—A veces quisiera que no hicieras tantas cosas por mí.
—Ay, Mako. Querría hacer mucho más por ti. Bueno, te hablaré más tarde, mi amor. Debo llegar a tiempo a mi intervención.
Andrew le dio un corto beso en los labios y entonces se dispuso a retirarse, pero cuando abrió la puerta para irse se encontraron de frente con la inesperada visita de Rei.
—¿Rei?— Susurró Makoto con nerviosismo
—¿Andrew?— Susurró la sacerdotisa con asombro en su voz
—Hola Rei ¿Cómo has estado? Hace tiempo no te veía— La saludó Andrew con tranquilidad.
—Bien. ¿Y tú?
—Pues ya sabes. Ni los domingos ni a dos semanas de graduarme dejo de ser esclavo del Crown Center. Mi madre me mandó a buscar a Mako-chan para ver si quiere cubrir a un cocinero que faltó.
—Ya veo— Comentó Rei
—Por cierto Mako-chan. ¿Entonces qué? ¿Me vas a ayudar a reconciliarme con Reika?
Makoto tomó una bocanda de aire y suspiró
—Tengo que pensarlo— Respondió tratando de ser tan buena como Andrew para fingir tranquilidad.
—Por favor— Suplicó Andrew
—Dije que voy a pensarlo. Ahora vete, Andrew. No quiero saber nada del Crown en mi único día de descanso.
Andrew volteó a ver a Rei con mirada suplicante
—Por favor, convence a Mako de que me ayude. No sabes como he sufrido desde que terminé con Reika. Un día de estos me paso al templo para que me des un amuleto para el amor.
Rei arqueó una de sus cejas, mirándolo con extrañeza
—Creí que no eras creyente
—Rei, digamos que ahora mismo estoy pasando por un momento desesperante en mi vida. Si tus amuletos me ayudan a recuperar a Reika capaz termino creyendo en la existencia de los kamis. El amor lo puede todo.
—Ya vete, pues. —Le dijo Makoto tirando del brazo a Rei para que entrara y cerrándole la puerta en la cara a Andrew.
—Me tiene harta— Comentó tras inhalar y exhalar— Hace poco me reencontré con Reika en el centro comercial. Nos hemos hecho buenas amigas, aunque más bien creo que me utiliza para que le cuente cosas de Andrew... Ya sabes, como trabajo en el crown lo veo casi diario... Y él no para de pedirme consejos para reconquistarla. Creo que me están utilizando para un perverso plan de que les cuente cosas de lo que cada uno hace por separado.
—Ya relájate— Le dijo Rei— Toma aire, inhala y exhala. Te juro que no me interesa la vida personal de Andrew.
Makoto se sentó en una de las sillas del comedor y apretó sus manos una con la otra pues las sentía temblorosas.
—¿Qué quieres, Rei? Estoy harta de todos. Del Crown, de ser la recadera de un par de enamorados que por orgullo no están juntos cuando yo quisiera tener a Hiroto a mi lado. No soporto esta vida, y si vienes a pedirme que vuelva a ser parte del equipo Sailors y que me embarace de Neflyte pierdes tu tiempo.
Rei se dejó caer pesadamente en el sofá y clavó sus ojos en Makoto
—Mako. No eres la única que hubiera querido una vida distinta pero las cosas son lo que son. Tal vez para ti es fácil porque no hay en tu vida una persona vulnerable a la que ames, pero Ami, Mina y yo aún tenemos papá... No quiero que se muera mi padre porque es capaz de dejar una clausula en su testamento que me obligue a cuidar de los engendros que en mala hora adoptó.
—¿Con ese desprecio que sientes por un par de huérfanos pretendes embarazarte de Jedite?
—No tengo opción— Dijo Rei— Es mi destino. No puedo huir de él
Las dos se quedaron en silencio un momento, y entonces Rei continuó hablando.
—Escúchame Mako. Ya lo hablamos y la primera en embarazarse será Minako. Se embarazará en octubre de este año. Después sortearemos quien de las tres restantes sigue. Sé que no quieres, yo tampoco quiero pero si ni yo puedo evitar tener que pasar por eso menos puedo hacer algo por ustedes.
—No lo voy a hacer.
—¡Ahí está el problema!— Exclamó Rei molesta— ¿Es qué no puedes guardarte tus pensamientos para ti sola en vez de soltármelos en la cara? Mira, yo como senshi y como nueva líder tengo una obligación. No te voy a solapar que hagas cosas que se interpongan con tus deberes de senshi como lo hizo Minako, y aunque tampoco soy como las outher, no voy a hacer nada por ti si ellas te hacen algo.
—¿Qué me van a hacer?
—Ellas están dispuestas a utilizar formas rudas para que te embaraces a la fuerza si no accedes. Aún no es tu turno porque la primera será Minako. No sé si después de que Mina de a luz hayas cambiado de parecer o quien sea la que sigue, pero al menos hasta que ese tiempo llegue sigue yendo a las juntas de sailors. Que no vayas es una provocación para ellas, y de nuevo insisto, si por provocarlas te hacen algo yo no voy a poder hacer nada por ti.
—Voy a pensarlo
—No lo pienses mucho. Tal vez ya no puedas vernos como amigas y lo entiendo, pero al menos deja de ser tan imprudente. No deseo que te pase algo malo. Ahora paso a retirarme.
DIARIO DE MAKOTO:
Querido diario:
Sé que en estas dos semanas te he tenido abandonado, pero es que había estado muy ocupada con los tareas finales del ciclo escolar, sin embargo, tengo muchas cosas que contarte.
¿Qué crees? Hace dos semanas Andrew se hizo la vasectomía, lo cual debo decir me deja con sentimientos encontrados.
Por un lado me siento tranquila, pues en últimas fechas me daba miedo tener relaciones sexuales ya que las píldoras tienen su margen de error y sé que embarazada no estoy porque el día que se hizo la cirugía yo estaba menstruando, así que tengo la certeza de que no me embarazará.
Por otro lado, me da un poco de tristeza que haya tomado esa decisión que además de causarle dolor físico significó renunciar a su deseo de formar una familia; sin embargo, dicho acto me parece la más hermosa prueba de amor que pudo hacerme. Nunca me imaginé llegar a ser tan amada.
Ahora te dejo, pues ¿Qué crees? Hoy es mi ceremonia de graduación de la preparatoria, y aunque en un principio pintaba para ser un día triste, puesto que no tengo familia, me quedé sin mis amigas y Andrew no puede estar presente para no levantar sospechas de que tenemos una relación; al final he recibido más muestras de amor y cariño de lo que esperaba.
Para empezar, Andrew me regaló un elegante kimono color rosa pastel con hermosos cerezos de sakura bordados que utilizaré en la ceremonia, además Reika ha estado presente en mi casa desde temprano ayudándome a maquillarme y peinarme para la ocasión
Ahora te dejo, pues tengo muchas cosas que hacer.
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A dos semanas del procedimiento quirúrgico que le aseguraría a Andrew no dejar embarazada a Makoto, las molestias propias de la cirugía ya habían desaparecido de su cuerpo, lo cual le permitiría disfrutar del viaje que pensaba hacer al lado de su adorada Makoto para celebrar que por fin ella había culminado su etapa de estudiante de preparatoria y que él finalmente era médico.
Sin embargo, aunque Makoto parecía tranquila, él no lo estaba, pues en últimas fechas estaba experimentando un sentimiento que siempre le había parecido despreciable: El odio.
Odiaba a las Outher que habían lastimado a su amada, a las tres inner senshi que le habían dado la espalda, pero sobre todo odiaba con todo su ser a Darien y a Serena. A él por ser un cobarde que no se atrevía a desafiar un mandato absurdo, que había tenido el descaro de faltarle al respeto a Makoto y que parecía estar muy cómodo con la idea de que su amada Mako estuviera condenada a ser una de sus sirvientas, o mejor dicho, esclavas; y a Serena por fingir ser una gran amiga cuando no parecía ver lo injusto de la situación.
Llegó entonces a la conclusión de que si él y Makoto no podían estar juntos aquel día tan importante para ambos, no era justo que los futuros monarcas de la utopía que pensaban crear la pasaran bien, así que desde temprano se dirigió a una florería donde pidió que le hicieran un hermoso arreglo floral de azucenas casablanca y rosas rojas.
—Disculpe. ¿Habrá manera de que se lo hagan llegar a mi novia? Lo que pasa es que no podré acudir a su graduación pero quiero que tenga una linda sorpresa— Dijo Andrew a la dependienta.
—Claro, joven. Sólo díganos a que escuela debemos llevarlo, la hora, el nombre de la chica y si quiere que le pongamos alguna dedicatoria.
—Es para que lo entreguen en la Preparatoria Juban a la señorita Serena Tsukino— Respondió Andrew— Mi nombre es Endymion, y quiero que la dedicatoria diga así...
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Al llegar a la sala de conferencias de la preparatoria Juuban, Makoto se dio cuenta de la sorpresa de Serena y Ami al verla llegar acompañada de Reika. No estaba dispuesta a hablarles, aunque sintió un poco de pena por Ami al darse cuenta de estaba sola, pues como su madre acababa de fallecer no había nadie presente para celebrar sus logros.
En cuanto a los familiares de Serena, se dio cuenta de que los señores Tsukino y Shingo la miraban con desprecio, lo cual le hizo suponer que su ex amiga les habría contado alguna mentira para hacerla quedar como mala amiga; sin embargo, no se dio un intercambio de palabras pues rápidamente los estudiantes fueron llamados a tomar su lugar en los asientos de enfrente mientras que los familiares tomaron los lugares de atrás.
La ceremonia transcurrió sin sobresaltos. Lleno de discursos emotivos por parte del director y algunos profesores de la preparatoria, posteriormente los estudiantes fueron llamados uno a uno para subir a la plataforma donde recibían su diploma seguido de aplausos, por supuesto no faltó un reconocimiento especial para Ami Mizuno por haber sido la mejor estudiante de la generación y quien tuvo el honor de dar el mensaje de despedida.
Durante la ceremonia, no le pasó desapercibido que muchas de sus compañeras estaban recibiendo arreglos de flores por parte de sus novios o pretendientes, lo cual le hizo sentir un poco de tristeza al saber que no recibiría algo así, sin embargo, pronto se olvidó de eso pues escuchó los berridos de Serena que la sacaron de sus pensamientos, y al voltear a su derecha, vio como la rubia botaba al piso un arreglo floral de rosas rojas y azucenas casablanca al tiempo que salía corriendo hecha una furia.
No entendía que estaba pasando, y dado que a Molly si le hablaba se atrevió a preguntarle.
—¿Molly, qué le pasa a Serena?
—Creo que esperaba que las flores fueran de Darien, pero iban dirigidas a una tal Rei de parte de un tal Endymion— Respondió la chica mostrándole a Makoto la tarjeta que acompañara el arreglo.
"Mi amada Rei, pese a que el cruel destino se empeña en que no estemos juntos, no podía dejar pasar desapercibido este día tan importante para ti. Te amo y daría mi reino por ti. Siempre tuyo en cada una de nuestras vidas.
Con amor:
Tu Príncipe Endymion"
—Y lo peor es que todas se dieron cuenta, hasta la maestra Haruna— Comentó Molly.
Y para la desgracia de Serena, Makoto se dio cuenta como aquel chisme se esparcía, convirtiéndose en el que supuso sería el suceso más memorable de la ceremonia de graduación de aquella generación.
P.O.V. MIDORI
Papá ríe como pocas veces lo hace al recordar aquel pequeño acto de venganza que tuvo contra Serena y Darien, lo cual no niego también me causa risa.
—Habría pagado por ver su cara. Meses después de la ceremonia de graduación supe que aquel seguía siendo tema de cotilleos entre los graduados de la Preparatoria Juuban de esa generación.
—¿Y Darien no supo que fuiste tú?
—No— Responde mi padre.
Por un momento nos quedamos en silencio, y mi padre clava sus ojos en mí.
—¿Qué sucede Midori? Te noto rara.
Me quedo en silencio un momento. Desde hace días tengo una duda que me carcome. Leí en el diario que papá se hizo la vasectomía, y que cuando eso sucedió mamá estaba menstruando por lo que es improbable que haya quedado embarazada de él.
Sé que en algún momento tengo que preguntarle quien es mi verdadero padre, pero me da miedo que me diga que él no lo es, que me diga que no soy una Furuhata de verdad y confirmar mis sospechas de que quizá soy el producto de una horrenda violación e hija de un general. ¡No! Eso no podría soportarlo.
—Midori
—Es que estoy confundida. Falta un año para que entre a la universidad y no sé si estudiar Gastronomía o Botánica
Papá se cree mi mentira y me mira con ternura mientras me sonríe.
—Aún falta un año, y si para entonces no te decides puedes tomarte un año sabático. Yo también en algún momento dudé entre si estudiar Medicina o Ingeniería
Escucho que llega un mensaje a mi móvil. Es Aries, y de pronto se me ocurre que quizá debería pedirle que le pregunte al fuego.
—Papá. Voy a mi recamara. Aries vendrá a visitarme y quiero verme presentable.
P.O.V. ANDREW
¡Ay, mi niña! Entre más crece más se parece a su madre
Ya la veo diciéndome que Aries es su novio, y pensándolo bien ¿Por qué no? Aunque sea hijo de una sailor es buen chico. Incluso el hecho de que tenga poderes es de mucha utilidad pues podría cuidar de mi hija mejor que yo, aunque son demasiado jóvenes como para asegurar que en caso de que se hagan pareja vayan a durar.
Eso sí, aunque me incomode creo que debo darles una charla de educación sexual, pues están en la edad en que todo joven quiere experimentar y no deseo que mi hija vaya a ser madre. ¡Es demasiado pequeña!... Bueno, pequeña desde mi punto de vista como padre, porque Makoto era apenas un año mayor que Midori cuando nos dimos cuenta de que la estábamos esperando.
De pronto escucho el ensordecedor ruido de un trueno anunciando una tormenta. Me acerco a la venta y veo el brillo de Ganimedes opacando a la Luna, y no pasa mucho tiempo cuando veo las gotas de lluvia golpeando la ventana.
¡Ah! Cómo amo los días de tormenta o cuando tengo la dicha ver en el firmamento alguno de los satélites de Júpiter, me hacen recordar aquella noche en que ella se graduó de la preparatoria y yo me convertí en médico. ¡Estos días son como tenerla a mi lado!
—Te amo— Me parece escuchar su voz susurrándome al oído.
—Yo también te amo— Respondo por si acaso eso que creí escuchar fuera real.
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Al salir del colegio Juuban por última vez, Makoto subió al auto de Reika quien se ofreció a llevarla a su departamento, pues dado que el kimono no era una prenda cómoda, quería vestirse primero con otro tipo de ropa para ir a la casa de los Furuhata, que pese a no sospechar de la relación que tenía con el primogénito de la familia la apreciaban tanto que la habían invitado a cenar para festejar su logro de verse graduada junto con el de sus dos hijos.
Al bajar del auto de Reika, Makoto se despidió y se apresuró a abrir la puerta de su departamento pues quería estar lista antes de que él llegara, pero al entrar le sorprendió encontrarse con que Andrew estaba dentro de su departamento, aún vestido con el Gakuran que había usado en su ceremonia de graduación a la que ella no había podido asistir tampoco.
—¡Felicidades, mi amor!— Susurró Andrew recibiéndola con un fuerte abrazo.
—¡Felicidades, doctor Furuhata!— Exclamó ella.—¿Cómo entraste?
—Pues con la copia que me diste de la llave.
—No vi tu auto afuera
—Lo dejé enfrente
Makoto miró que a la chaqueta del gakuran de Andrew le faltaba el segundo botón y frunció el ceño molesta.
—¿A quién le diste el botón?— Le preguntó dándole un golpecito en el hombro lo cual hizo reír a Andrew que le tomó la mano y le besó el dorso.
—Aquí lo tengo. En cuanto mis compañeras empezaron a pedir los botones me lo quité y lo guardé para ti— Respondió sacándolo de una de las bolsas de su pantalón y entregándoselo a Makoto
—Perdón— Susurró Makoto tomando aquel botón dorado entre sus manos.
—Tengo una sorpresa para ti— Le dijo Andrew.
—¿Oh sí? Mira que casualidad, yo también pero pensaba darte tu regalo después de que volviéramos de la cena con tu familia.
Makoto caminó hacia uno de los sillones y de atrás de uno de los cojines sacó una caja envuelta en papel verde que tenía un moño dorado.
Andrew abrió aquel regalo encontrándose con un estetoscopio, algo que le sería muy útil en su profesión y que ya estaba necesitando pues el que había comprado lo había perdido el día que había sido atacado en el hospital por el doctor Yamamoto.
—Ay amor, no debiste gastar en esto. Es carísimo— Le respondió.
—Mi doctor favorito lo merece— Respondió ella
—Gracias, Mako-chan, ahora falta mi regalo— Dijo Andrew luego de meter el estetoscopio en la caja y poniéndola sobre la mesita que estaba en la sala.— Cierra los ojos.
Makoto cerró los ojos, pero no conforme con eso sintió como Andrew le ponía una venda y la abrazaba por detrás, guiando sus pasos.
No tardó en percibir que todo a su alrededor olía a jazmín, y cuando Andrew le quitó la venda se encontró con que estaban en su recamara la cual estaba iluminada sólo por la luz de las velas que estaban sobre un par de candelabros, las blancas sabanas de su cama decoradas con pétalos naturales de rosas rojas y rosadas esparcidos y en el centro una charola color plateada en la cual había una botella de vino, dos copas y una rosa color rosado.
—¡Qué lindo!— Susurró Makoto emocionada ante aquel detalle.
Andrew la tomó de la mano y la llevó hasta la cama, donde se sentaron uno al lado del otro.
—Este es mi regalo para ti— Dijo él tomando la rosa que se encontraba en la charola dándosela a Makoto.
—Me encan...— De pronto Makoto se quedó en silencio cuando en medio de aquel hermoso rosal miró el brillo de una esmeralda rodeada de dos diamantes— ¿Para mí?
Andrew sonrió con satisfacción al ver la cara de emoción de su novia, y entonces sacó el anillo del centro de la rosa.
—¿Quieres casarte conmigo?
—Sí— Susurró Makoto emocionada y al borde de las lágrimas mientras Andrew tomaba su mano izquierda y le colocaba el anillo en el dedo anular.—Pero... ¿Cómo lo haremos? Uno de los dos tendría que cambiarse el apellido y se darían cuenta.
—Ya arreglé eso— Dijo Andrew poniéndose de pie y abriendo uno de los cajones del cual sacó una identificación oficial en la cual aparecía una foto de Makoto pero en la cual decía que era de nacionalidad inglesa y que su nombre era Lita Miller
—¿Lita?— Susurró Makoto asombrada— ¿Por qué así? ¿Dónde conseguiste eso? ¡Andrew! Los documentos falsos debieron costarte mucho dinero.
—Como lo conseguí y el precio no importa. Sobre el nombre que elegí, pues tú me dijiste que te daba igual y que yo lo escogiera, así que se me ocurrió ese. Y tal vez yo también me cambie el nombre.
—¿Y cómo te llamarías?— Preguntó Makoto
—Motoki—Le respondió, y entonces ella sintió que le daba un vuelco al corazón.
—¿Por qué así?
—Porque soy muy poco original para pensar en un nombre. Es como mis padres me quería poner cuando nací y suena más japonés que Andrew.
Ambos guardaron silencio un momento, y entonces Andrew volvió a sentarse a un lado de ella y llenó las dos copas de vino.
—Brindemos por nuestro futuro juntos.
—Por nuestro futuro juntos, Motoki— Susurró al tiempo que chocaban las copas para después beber aquel líquido embriagante.
—Con que cambiándome el nombre ¿Eh? Me voy a poner celoso— Le dijo a modo de broma después de dar el primer trago— ¿Qué tal si yo te empiezo a llamar Lita?
Makoto no respondió nada, pues el atrapó sus labios en un beso apasionado y la estrechó con fuerza contra su pecho.
—Me da igual que me llames Lita pero sólo mientras estemos a solas— Le susurró ella
Los labios de Andrew deslizándose desde su oído hasta su cuello provocaron que la chispa de la pasión se encendiera en ella, y rápidamente llevó sus manos a la chaqueta del Gakuran desabotonándoselo.
No tenían claro si era porque habían estado dos semanas sin sexo o si era porque la operación que él se había hecho les daba una sensación de seguridad que antes no tenían, pero aquella noche en que Ganimedes brillaba en el cielo opacando a la luna, sentían un irrefrenable deseo que iba en aumento con cada beso y caricia.
—¿Ya no te duele?— Preguntó ella
—No. Ya estoy listo para ti— Susurró Andrew dejando caer la chaqueta y la camisa al piso y después se puso detrás de ella, quitándole el tocado y soltando su largo cabello castaño.
—Me encanta el olor de tu cabello— Le susurró aspirando aquel aroma a rosas tan característico de ella.
Makoto sintió que se le erizaba la piel cuando sintió el aliento de él rozando su nunca y sus manos que al deshacerse del obi de su kimono comenzaron a despojarla de aquella prenda mientras iba besando la piel de sus hombros.
—También adoro la suavidad de tu piel— Le susurró Andrew al oído mientras le desabotonaba el sostén que cayó al piso para después acariciarle los senos y pellizcarle los pezones, provocando que ella dejara escapar un gemido de placer.
—Pero lo que más me gustan son tus labios— Le susurró tomándola del rostro y haciendo que se girara para besar sus labios, primero con suavidad, hasta que poco a poco se tornó ardiente y desenfrenado.
Siendo al fin libre de toda la ropa que la cubría, excepto las panties, Makoto se sentó a horcajadas encima de Andrew, besando con arrebato sus labios, y después dejando marcas de su labial en el cuello de su amante, lo que provocó que ella se excitara al escuchar un jadeo escapando de su garganta y su virilidad rozando su sexo a pesar de la tela de las prendas que aún las estorbaban. ¡Estaba listo para ella! Y eso le gustaba.
Deseaba complacer aún más a su amante, así que en un momento de arrebató empujó la charola al piso y lo tumbó de espaldas en la cama, fascinada al contemplar la desnudez en la parte superior de su cuerpo, y con su labios fue marcando aquel perfecto torso mientras sus manos se entretenían desabotonándole el pantalón para acariciar la parte más sensible de su cuerpo.
Los besos y caricias de su amada provocaron que Andrew sintiera el irrefrenable deseo de hundirse en su sexo, así que giró con ella en la cama cambiando de posiciones, ahora ella de espaldas en la cama y él entre sus piernas.
Makoto sintió la mirada de él recorriendo su cuerpo, y las mejillas se le encendieron cuando se encontró con su mirada.
— Me encanta tu cuerpo de diosa, cuando te sonrojas, tu risa, todo.
Makoto iba a decir algo, pero sus palabras quedaron atrapadas por los labios de él que la besaron con intensidad mientras la tomaba de las manos.
Cuando la falta de aire los obligó a cortar aquel beso, él acercó su rostro al oído de ella, susurrándole palabras de amor mientras iba marcando con besos y mordiscos su suave piel, pasando por su cuello, su clavícula, sus senos; provocando que ella gimiera y se frotara lujuriosamente contra él.
—¡Ya, por favor!— Suplicó Makoto sintiendo que lloraría de placer cuando sintió la lengua de él saboreando su palpitante sexo.
—Por favor ¿Qué?— Preguntó Andrew mirándola a los ojos mientras hundía uno de sus dedos en el sexo húmedo de su amada
—Te quiero dentro de mí— Dijo ella en tono suplicante.
Las últimas prendas que cubrían sus cuerpos cayeron al piso, y al sentir la virilidad de su amante rozando su palpitante sexo Makoto sintió las piernas temblarle.
—Mi Makoto— Susurró él mirando el deseo reflejado en sus ojos y entonces se hundió en el sexo de su amada, provocando que ella dejara escapar un gemido.
—Me hacías falta— Susurró Makoto con voz entrecortada enredando sus piernas alrededor del torso de su amante ante la ardiente necesidad de sentirlo suyo.
—Y tú a mí— Susurró Andrew excitado al sentir como ella se retorcía de placer bajo su cuerpo y le encajaba las uñas en la espalda.
Una vez más sus labios se encontraron, besándose con pasión y necesidad mientras sus manos se perdían acariciándose el uno al otro.
Cuando la falta de aire los obligó a separarse, Andrew se preocupó al ver lágrimas en los ojos de su amada.
—¿Te estoy lastimando?— Le preguntó disminuyendo el ritmo.
—No— Respondió ella conmovida— Soy muy feliz... No te detengas, por favor.
Makoto tomó los labios de su amante con los suyos, besándolo con desenfreno mientras arañaba su espalda, y él de nuevo retomó sus movimientos hundiéndose con fuerza en su sexo. Cuando faltaba poco para el orgasmo, el apuró sus movimientos, hasta que ambos sintieron el placer estallando en sus cuerpos.
—Extrañaba esto— Susurró Makoto minutos después de haber alcanzado el orgasmo mientras acariciaba la espalda de su amante que seguía tumbado encima de ella.
—Yo también— Respondió Andrew buscando su mirada— Pero valió la pena. No me gustaba verte asustada cada que se acercaba tu periodo.
—Espero nunca te arrepientas— Dijo Makoto
—Nunca había estado más seguro de hacer algo.— Dijo él acariciando su rostro— Si algo tengo claro es que no me hace falta tener hijos si te tengo a ti a mi lado. Además somos muy jóvenes.
Makoto enredó sus dedos en el corto cabello de su amante y esbozó una sonrisa.
—Nunca me había sentido tan feliz. Te amo, Andrew.
—Y yo te amo a ti— Respondió él.
Andrew acercó sus labios a los de ella, apenas rozándolos. No tenían la intención de volver a hacerlo en ese momento pues debían ir a la reunión en casa de los padres de él, pero aquella noche parecían estar insaciables pues pronto los besos se tornaron frenéticos y con cada caricia el deseo se hizo presente de nuevo.
—¿No vamos a ir con tu familia?— Cuestionó Makoto cuando sus labios se separaron.
—¿Es necesario llegar tan pronto?— Susurró Andrew en su oído, mientras con una de sus manos le acariciaba un seno provocando que ella comenzara a temblar bajo su cuerpo.
—No es pronto y...
De pronto, el ensordecedor ruido de un trueno se hizo presente anunciando una tormenta, y no pasó mucho tiempo cuando escucharon el sonido de las gruesas gotas de lluvia cayendo del cielo.
—Creo que no puedo conducir lloviendo.
Y así, aquella noche llegaron tarde a la cena en casa de la familia de Andrew, pues de nuevo sucumbieron ante el deseo e hicieron el amor con ardiente necesidad, ignorando el sonido de los móviles que no dejaban de timbrar o que la habitación se quedara a obscuras debido a que el viento se coló por la ventana que en un descuido habían dejado abierta.
NOTAS DE AUTORA:
Bueno, ahora que ha terminado el capítulo les aclararé un par de cosas por si no las conocen. En Japón las graduaciones de todos los niveles escolares son en el mes de marzo, y es usual que las chicas que se gradúan acudan a la ceremonia en Kimono. En el caso de los varones suelen usar un Gakuran que es como un uniforme estilo militar con cuello Mao y botones dorados.
Que Andrew le haya regalado el segundo botón de su chaqueta a Makoto es porque en las graduaciones existe algo que se llama "Ceremonia del segundo botón" que básicamente consiste el regalarle el segundo botón de su chaqueta a la chica que les gusta, la novia o alguna compañera que se los pida.
En fin, aclarado esto, les digo que...Ahora sí agárrense, porque después de este capítulo se les acaba la felicidad a Makoto y Andrew del pasado, vendrá más drama que nos acercará al final, y por supuesto ya aparecerán las otras sailors ahora en su edad madura.
Agradezco infinitamente a todos quienes me dejan sus reviews: Aracox, Abel Gregov, OpaloHope, Adriana401, ValeFerT.
También a quienes me dejan sus votos en wattpad, a quienes le dan follow en fanfiction o lo agregan a la sección de favoritos, y también a ti, lector anónimo.
Saludos y abrazos a todos
Eddythe.
