EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPITULO 25
CAMBIO DE PLANES
P.O.V. ANDREW
—¿Y por qué mejor no huyeron en vez de meterse en la boca del lobo?— Me pregunta mi hija
—Porque tu madre estaba empecinada en no querer que nos fuéramos de Japón hasta que yo terminara los trámites pendientes con la universidad y con el hospital donde estaba haciendo el internado ya que no quería afectar mi carrera. Yo estaba dispuesto a postergar el internado médico si era precioso por sacarla de ahí, pero a ella le hacía sentir mal que yo renunciara a todo por huir. Además, ella al tener poderes y haber practicado artes marciales desde pequeña era muy confiada y valiente. Yo en cambio siempre evitaba el conflicto, y al no tener poderes pues era más paranoico y desconfiado que ella. Vivía con miedo de que un día aparecieran para hacerle daño y no poder defenderla, o peor aún, llegar un día del hospital y que ella no estuviera. Además supe que Michiru podía hacerle preguntas al espejo, Setsuna buscar en las puertas del tiempo y que además podían teletransportarse, así que a donde quiera que fuéramos a escondernos nos encontrarían, por lo que llegué a la conclusión de que si hasta el momento yo seguía con vida siendo para ellas tan fácil atacarme si quisieran era porque no se habían dado cuenta de que teníamos una relación amorosa, y dado que nunca fui el tipo de hombre que se metiera en conflictos y cuando los tenía procuraba resolverlos hablando y evitar llegar a los golpes ¿Quién iba a sospechar que un humano común como yo intentaría matar a tres poderosas senshis?
—Michiru en ese entonces ya no tenía el espejo— Me dice Aries— Y mi madre habla con el fuego. ¿No le dio miedo ella?
— En ese momento yo no sabía que Michiru había perdido el espejo. En cuanto a tu madre, si estaba enterado de que usaba el fuego como método de ataque pero Makoto omitió decirme que podía preguntarle cosas. Además, las inner nunca agredieron físicamente a Makoto, sabía que no comulgaban tanto con la idea de asesinar humanos por un supuesto bien mayor y Richard en sus premoniciones sólo vio como peligrosas a las ouhter. A las inner sólo las tenía por cobardes, aunque de cualquier manera no quiero a ninguna Sailor cerca de nosotros.
—Lo entiendo— Dice Aries que luce apenado.— Me duele decirlo pero mi madre, tía Minako y Ami son cobardes.
—¿Y cómo fue que se te ocurrió ese plan de asesinarlas, papá? ¿Fue de un día para otro?— Me cuestiona mi hija, que parece apenarse por Aries.
—Antes de trazar el plan que le planteé a Richard y Reika para matar a las outher cambié muchas veces de idea. Con anterioridad ya había averiguado que solían hacer en su día a día las outher y no siempre andaban juntas. Haruka por las mañanas salía a correr sola y luego se iba a entrenar artes marciales a un dojo, Michiru cada miércoles y viernes iba por las tardes al conservatorio de música y Setsuna estudiaba diseño de modas en el turno nocturno de la universidad; así que en algún momento pensé en meterles un tiro en ese momento en que estaban solas, pero pronto deseché esa idea porque al no tener ellas enemigos entre los civiles eso iba a levantar sospechas entre todas las sailors y las otras dos que me faltaran por matar obviamente iban a estar más a la defensiva y se me complicaría eliminarlas, sin contar con que si mataba primero a Setsuna, Michiru podía preguntarle al espejo quien fue, y si me iba primero sobre Michiru, Setsuna podía buscar en las puertas del tiempo.
—¡Qué impotencia! Y yo que siempre pensaba que eras un papá exagerado— Me dice mi hija— Continúa, por favor.
—Al final decidí que tenía matarlas al mismo tiempo, o más bien dicho, sin mucho tiempo de diferencia entre una muerte y otra, pero aparecer frente a las tres para meterles un tiro tenía varias desventajas. En lo que le disparaba a una las otras dos podían transformarse y matarme antes de que acabara con ellas, además, un arma al ser disparada causa mucho ruido y aunque les metiera un tiro a las tres, cerca de su mansión había una estación de policías por lo que el riesgo de ir preso sería mayor, encima que si llegaba una ambulancia a tiempo podrían salvarles la vida, así que se me ocurrió una manera de matarlas que no causara ruidos, en la que me pudiera cerciorar de cortar donde debía para no dejar posibilidad de que se salven y usar el arma de fuego o el explosivo era el plan b.
—¿Pensabas cometer suicidio haciendo explotar una bomba?— Me pregunta mi hija sorprendida.
—Pues no tenía ganas de morir, pero si llegué a considerar que en caso de que algo fallara y mi muerte fuera inevitable me las llevaría conmigo.
—¿Por eso no querías llevar a Richard?— Pregunta mi hija
—Por eso. No quería ponerlo en riesgo en caso de que algo saliera mal— Le contesto.— Pero como se imaginarán, las cosas no salieron bien. No por nada las tres siguen vivas.
—Al menos Makoto y usted salieron vivos de esa, así que tampoco salieron tan mal las cosas.— Comenta Aries.
—Pues sí.
—Y supongo que le metió un balazo a Haruka y por eso está parapléjica— Sigue Aries.
—Dejen mejor les cuento las cosas. Ese día por desgracia nada salió como lo había planeado. No me teñí el cabello, no usé los lentes de contacto, y bueno, a la que anestesié fue a otra que no estaba incluida en el plan.
17 años atrás...
Por extraño que pareciera, aquel sábado había transcurrido en absoluta calma en el hospital, pues no se había presentado ninguna emergencia y los casos que había estado atendiendo Andrew eran relativamente sencillos como para que los pudiera resolver él solo sin tener que canalizar a los pacientes con un médico de mayor experiencia.
Qué el día en el hospital hubiera estado tan tranquilo, le había dado tiempo suficiente para pensar una y otra vez en su plan de asesinar a las tres outher senshi, y si bien tenía miedo, no pensaba dar marcha atrás.
Después de revisar al último paciente, miró su reloj el cual marcaba ya el final de la jornada, y después de salir se dirigió al área de laboratorio para recoger los resultados de los análisis que se había hecho Makoto el día anterior.
Al tener el sobre con los resultados en la mano, se dirigió a la salida, y nada más subir a su auto comenzó a abrir el sobre. La había convencido para que se hiciera una química sanguínea muy completa además de exámenes de orina, pues le preocupaba que últimamente estuviera más delgada y se mostrara cansada; sin embargo, cuando estaba por sacar los papeles recibió una llamada de ella, por lo que lo dejó de lado e inmediatamente contestó.
—... Yo también te amo... En la madrugada cuando llegue del hospital nos vemos.
Tras finalizar la llamada, se debatió entre si ponerse a revisar los resultados de los análisis de Makoto en ese momento o si ir directo a hacer lo que tenía pendiente para llevar a cabo el plan que tenía previsto; sin embargo, al final optó por revisar rápidamente los análisis de Makoto, después de todo. ¿Qué tanto tiempo podría tomarle?
Al revisar los análisis, no tardó en percatarse de que efectivamente estaba un poco anémica, lo cual ya venía sospechando desde hace dos semanas. Siguió dando vuelta a las hojas hasta que se sobresaltó cuando se dio cuenta de que tanto el examen de orina como el de sangre indicaban que Makoto estaba embarazada.
—¡Qué carajos!— Exclamó para si mismo dentro del auto, pues antes de que su espermiograma mostrara que la vasectomía lo había dejado estéril habían sido cuidadosos al tener relaciones sexuales, y además, estaba seguro de que Makoto no sería capaz de serle infiel.
Pese a que siempre había deseado tener una familia e incluso a veces fantaseaba con la idea de que Makoto fuera una mujer normal y poder tener una niña tan hermosa como ella, prefería que aquel deseo se quedara como parte de una fantasía, pues le aterraba traer al mundo a un bebé que heredara los poderes de Makoto y tener que condenarle a vivir huyendo y escondidos como él y su amada harían.
De pronto su móvil sonó. Era una llamada de Richard, así que rápidamente contestó.
—Oye. ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?— Escuchó la voz de Richard del otro lado del teléfono.
—Makoto está embarazada.— Soltó frustrado
—¿Qué? ¿No se supone que te habías hecho la vasectomía?
—¡Sí, me la hice y ella se cuidaba con anticonceptivos, pero pasó! ¡Fuimos de ese pequeño porcentaje de parejas con mala suerte que a pesar de cuidarse terminan con un embarazo!
Hubo silencio en la línea telefónica, hasta que Richard lo interrumpió.
—Será niña
Andrew rio ante el comentario de su amigo pese a estar asustado ante la noticia de ser padre.
—¿Cómo me puedes asegurar de que es niña cuando yo apenas me voy enterando de que está embarazada?
—Fue una premonición. Muchas veces muy acertadas, por cierto.— Tras una pausa, Richard continuó hablando— Recuerda que metiéndote a casa de las outher te puede pasar algo. ¿Vas a dejar solas a Makoto y a tu hija? Ten en cuenta que Mako apenas está a mitad del primer semestre de la universidad y que tú eres su pase para salir de Japón. Si te mueres, además de tener que luchar para que no le quiten a su hija va a tener que preocuparse de mantenerla económicamente. ¿Aún estás seguro de lo que planeas hacer?
Andrew bufó frustrado dentro del auto, y el miedo que ya sentía fue más grande, pues era muy cierto lo que decía Richard.
—Tengo que sacar a Makoto del país a más tardar mañana— Dijo Andrew.
—Me alegra que hayas desistido de esa idea de asesinar a las outher. Vete del país con Mako. Es lo más sensato.
—Claro que las voy a matar. Sólo que, digamos que haré unos cambios en el plan.
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Tras finalizar la llamada con Richard, Andrew se dirigió al departamento que compartía con Mako para darle la noticia, hacer las maletas e ir a comprar los boletos de avión, pues tan pronto como asesinara a las outher quería irse fuera de Japón con ella; sin embargo, al llegar a casa para hablar con Makoto, se asustó al no encontrarla, pues hacía media hora habían hablado por teléfono y ella le comentó que estaría en casa todo el día viendo películas.
Al no encontrarla, inmediatamente la llamó pero no le respondió el móvil. Después llamó al crown para preguntar por ella y tampoco estaba ahí. También marcó al teléfono de Unasuki y a otra chica del crown con la que a veces salía y nada, después llamó a Reika, pues con eso de que supuestamente habían sido hermanas en otra vida ahora se llevaban muy bien, pero la respuesta de Reika le hizo tener un mal presentimiento.
—Makoto no está conmigo. De hecho le marqué a su móvil hace quince minutos para preguntarle si podía ir por el libro que olvidé el otro día en su casa, pero me dijo que había salido con Unasuki.
—¿Te dijo eso? Acabo de llamar a mi hermana y me dijo que no ha visto a Makoto. También hace media hora Makoto me llamó y me dijo que estaría en casa todo el día y que no pretendía salir. Esto no me gusta nada. Ella sabe que corre peligro y por eso tenemos el acuerdo de que siempre me avisará a donde va— Dijo Andrew alterado.— Este comportamiento no es propio de ella.
—Esto me preocupa— Susurró Reika— ¿Por qué no buscas en el diario?
—¡Creo que ya sé donde está!— Exclamó Andrew asustado— La premonición de Richard, él nos dijo que nos teníamos que ir de Japón porque corría riesgo de que las outher la secuestraran y quisieran hacerle daño.
—Andrew, no tienes la seguridad de que así sea. Piensa con la cabeza fría.
—¿Dónde más podría estar sino secuestrada por esas?
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Aquel día desde que Andrew se había ido al hospital, Makoto se dirigió a la zona de la ciudad donde estaba la mansión de las outher, la cual había estado vigilando desde lejos con unos binoculares esperando encontrar el mejor momento para robar los cristales.
Si bien no tenía un plan definido a detalle y ahora mismo por una razón que desconocía no podía transformarse, el haber practicado artes marciales desde pequeña y en días anteriores haber logrado someter a Haruka a golpes; eran motivo suficiente para que sintiera confianza en que si las sorprendía una por una en un momento en que tuvieran baja la guardia podría lograr su objetivo de someterlas y arrebatarles los cristales. Sin embargo, las horas pasaban y ninguna salía de casa, por lo que aventurarse a entrar cuando las tres estaban dentro era arriesgado; pero entonces, media hora antes de que fuera ese concierto donde Michiru se iba a presentar, vio salir a la senshi del mar y a Haruka vestidas de gala y subir al auto, y al percatarse de que Setsuna esa vez al parecer no pensaba acompañarlas, pues seguía en pijama, vio su oportunidad de obtener el primero de los tres cristales además de las llaves del tiempo.
Al ver que el auto donde iban las dos enamoradas se alejaba, Makoto se dirigió a la mansión de las outher. Con sigilo atravesó el jardín y se dirigió a la parte trasera de la mansión. Se dio cuenta de que para su suerte la puerta trasera estaba entreabierta y que Setsuna estaba de espaldas a ella, recargada en la barra de la cocina y hablando por teléfono con evidente tono de tristeza.
—¡Te juro que yo no envié esas flores a Serena, Darien! ¡Te amo, te amo como no tienes una idea pero... ¡Por favor, no seas cruel conmigo!
Makoto que sabía lo que era sentirse con el corazón roto, por un instante sintió un poco de pena por ella, pues sonaba como una mujer dolida y enamorada del hombre equivocado; pero se dijo que no era momento para sentir compasión, y aprovechando que la senshi del tiempo estaba con la guardia baja por tener su atención enfocada en aquel príncipe patán, entró en la casa, y apenas Setsuna alcanzó a voltear cuando Makoto la noqueó con tanta fuerza provocando que la outher senshi soltara el teléfono y cayera aturdida al piso.
—¡Makoto! ¿Qué te pasa?— Susurró Setsuna mirándola con miedo y buscando con desesperación algo entre sus ropas.
Makoto se le fue encima y le metió un segundo puñetazo tan fuerte en el rostro provocando que la senshi del tiempo se aturdiera y un hilillo de sangre corriera por la comisura de sus labios.
—¡Ni te atrevas a gritar o te estrello la cara en el piso!— Le advirtió Makoto mientras la llevaba por la fuerza al sótano de la mansión, donde al ver unas cortinas cortó trozos de tela para amarrarle fuertemente brazos y piernas por detrás de la espalda— ¡No te quiero matar y quisiera no tener que haber hecho esto! Pero no me dejas alternativa. Cuando tenga tu cristal y el de tus compañeras y dejen de ser una amenaza te juro que te desataré.
—¡Eres una!
¡Dime donde tienes el cristal y la llave del tiempo si quieres que te suelte pronto!
—¡Eso no te lo diré, maldi...
Makoto sabía que la lealtad de las outher a la dinastía lunar era tan grande que sería perdida de tiempo tratar de sacarle la respuesta, así que optó por meterle un trapo en la boca y después amarrarla con otro para imposibilitar que gritara. Después empezó a buscar entre la ropa de la senshi, y aunque no encontró el cristal de Plutón sonrió satisfecha al encontrar el manojo de llaves de las puertas del tiempo.
—Ahora vas a esperar encerrada mientras busco donde demonios escondiste el cristal.
Tras cerciorarse de que había dejado muy bien amarrada a Setsuna, Makoto salió del sótano, y arrastrando un pesado escritorio bloqueó la puerta por fuera. Después se guardó las llaves en una de las bolsas de sus ceñidos leggings y corrió escaleras arriba.
Al llegar a la segunda planta de la mansión, iba con la idea de meterse a la recamara de Setsuna para buscar su cristal; sin embargo, había seis puertas y no sabía cual de todas pudiera ser. Decidió que las registraría y abrió la puerta más cercana, en la cual había una enorme cama King Size, pero al abrir el guardarropa y ver que la mitad de las prendas eran masculinas supo que esa no podía ser la recamara de la senshi del tiempo por lo que decidió ir a otra habitación a seguir buscando. Cuando estaba por salir, su móvil timbró y al ver el nombre de Andrew en la pantalla contestó, pues con Setsuna encerrada y las otras dos en el concierto no se sentía en peligro.
—¡Hola mi amor! ¿No tienes pacientes que atender?— Le preguntó Makoto tranquilamente.
—¿Dónde carajos estás Makoto?— Lo escuchó del otro lado de la línea preguntándole en un tono de voz fuerte y exigente. Algo que le pareció extraño, pues Andrew nunca usaba palabras soeces para dirigirse a ella y no solía gritarle.
—Pues en casa viendo películas y comienzo pizza...
—¡Makoto, no seas mentirosa y...
La puerta de la habitación de pronto se abrió y se encontró de frente con Haruka, por lo que ya no escuchó la llamada pues dejó caer el teléfono, ya que no era momento de pelear.
—¡Vaya, vaya! ¡Pero miren a quien tenemos aquí! A la sailor traidora— Rio Haruka.
Makoto se lanzó con fuerza sobre la senshi de Urano, tumbándola al piso y noqueándola en el rostro. No tenía planeado encontrarse con ella cuando se supone que debía estar en el concierto de Michiru, pero las cosas no habían salido como esperaba, y ahora estaba ahí, luchando cuerpo a cuerpo con Haruka, la más difícil de someter.
—¡Pagarás la humillación de hace días, estúpida!— Exclamó Haruka que de pronto le metió un puñetazo en la mejilla y de un momento a otro era Makoto la que la tenía encima y se encontraba en desventaja— ¿Sabes que haré contigo? De aquí no vas a salir. Serás la primera en darle una guardiana a la pequeña dama.
—¡Eso jamás!— Exclamó Makoto tratando de quitársela de encima.
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—¡Makoto, no seas mentirosa y dime ahora mismo donde carajos estás!— Exigió Andrew alterado, sin embargo, no hubo respuesta y escuchó un golpe seco.
—¡Vaya, vaya! ¡Pero miren a quien tenemos aquí! A la sailor traidora— Escuchó del otro lado de la línea una voz que no era la de Makoto.
—¡Makoto, Makoto!— La llamó a gritos mientras conducía a casa de las outher.
—¡Pagarás la humillación de hace días, estúpida!— Escuchó la misma voz altanera— ¿Sabes que haré contigo? De aquí no vas a salir. Serás la primera en darle una guardiana a la pequeña dama.
—¡Eso jamás!— Escuchó la voz de Makoto que parecía forcejear con aquella persona.
Por aquellos diálogos del otro lado del teléfono, supo que Makoto y su hija estaban en peligro, y el miedo lo invadió al imaginar que retuvieran a su amada y le quitaran a la bebé que esperaban luego de dar a luz, o que en aquella lucha las perdiera a las dos. Dominado por las emociones condujo el auto lo más rápido que le fue posible a aquella zona, se sentía impotente pues al no tener poderes imaginaba que aquella sería una lucha perdida pero aún así estaba dispuesto a hacer hasta lo imposible por salvar a su amada y a su hija; pero entonces, a pesar del cumulo de emociones que parecían dominarlo, logró por un momento pensar con la cabeza fría, y se dijo que además de armas de fuego y explosivos necesitaría un rehén. ¿Y qué mejor rehén que la persona por la que luchaban todas las senshis y a quién estaban dispuestas a a proteger incluso con su propia vida?
P.O.V. SERENA
—¡REI!
De nuevo Darien se despierta en medio de la noche gritando el nombre de mi mejor amiga. Esa a la que no le puedo reclamar nada pues no ha dado pie a que suceda algo entre ella y mi marido. Esa a la que a pesar de todo odio de manera irracional por ser la senshi perfecta: ¡La líder absoluta de las sailors! ¡Una politóloga reconocida en Japón! ¡Bella y con ese privilegio de senshi que la hará lucir toda su vida como si fuera una mujer menor de treinta! Una belleza de la que yo no podré gozar por culpa de aquel terrible suceso.
—Darien ¿Estás bien?— Le pregunto a mi marido poniendo una mano sobre su hombro.
—Sí— Me responde mientras sale de la cama y se dirige al guardarropa.
—¿A dónde vas?
—Al hospital— Me dice mientras se viste y se pone una de sus batas.
—¿Al hospital?— Le pregunto entre sorprendida y molesta— ¡Pero si es de madrugada! Aún faltan seis horas para tu hora de entrada.
—¡Necesito relajarme, Serena!—Exclama molesto.
—¿Y qué tiene de relajante estar en urgencias atendiendo heridos y viendo muertos?— Cuestiono hecha una furia.
—¡Perdón, Serena!— Me susurra con algo que parece lástima. ¡Odio que me mire con pena!
Tras vestirse, se acerca y me da un beso en el cabello, o mejor dicho, en la peluca rubia que llevo puesta. Cuando se retira, me siento en la silla frente a mi vanity y de uno de los cajones saco mi cristal de plata. Trato de usarlo como en el pasado, pero ya no es tan poderoso, así que no logro reparar lo que aquel día me ocurrió.
17 años atrás...
Aquella tarde, como cada sábado desde que supo que no había quedado en la carrera universitaria para la que hizo examen de admisión en la universidad, Serena acudió al curso en el que preparaban a jóvenes que no habían quedado seleccionados en ninguna universidad,¡ con la intención de prepararlos para que quizá con algo de suerte fueran admitidos el próximo año.
En su momento, Luna le había sugerido aplicar para la carrera universitaria con menor demanda para que fuera más fácil que quedara, y aunque no lo había logrado, poco le había importado, pues su sueño era casarse con Darien y vivir la historia de amor más romántica jamás vista, pero aquella propuesta de matrimonio no llegaba, lo cual le tenía frustrada, pues pese a que Darien apenas era médico interno de pregrado, si que contaba con una buena herencia para poder mantenerla.
Mientras caminaba, estaba pensando en sus temores de que a Rei de pronto se le quitara lo lesbiana y que Darien la dejara por la senshi del fuego, que ni siquiera vio venir el peligro cuando de pronto alguien la tomó con fuerza por detrás y le puso un paño con olor a medicina en la nariz.
Inútilmente trató de zafarse del agarre de aquella persona que era mucho más grande que ella y que sospechó era un hombre, el cual le cubrió los ojos con una venda y le amarró la boca para que no gritara. Lo primero que se le ocurrió fue que aquel sujeto quisiera abusar sexualmente de ella y se arrepintió de no cargar su cristal de plata. Estando imposibilidad para ver y gritar, sintió como el sujeto le ataba manos y pies con una soga; sin embargo, lo que le hizo sospechar que le esperaba algo mucho peor que una violación sexual fue que aquel individuo parecía colocarle algo alrededor de la cintura.
Poco después sintió el piquete de una aguja en una vena, y no pasó mucho tiempo cuando perdió el conocimiento.
NOTAS DE AUTORA:
1. Médico Interno de pregrado es la etapa por la que los médicos recién graduados deben de pasar antes de poder ejercer como médicos generales o empezar la residencia (o especialidad). No tengo ni idea de si le llaman así en Japón a esa etapa, pero como no encontré información me tomé la libertad de mencionar que Andrew y Darien están en esa etapa en el pasado. Y por cierto, es una etapa donde ganan poco dinero.
2. Sé que en los 90s no existían los móviles tan avanzados como los que usamos hoy, pero si doña Naoko se permitía que los personajes tuvieran aparatos para comunicarse que en ese entonces eran impensables ¿Por qué yo no? jajaja. Por eso me doy permiso de que Andrew y Makoto del pasado usen móviles para comunicarse entre ellos, jaja.
3. En el siguiente capítulo ahora sí se van a armar los guamazos.
Ahora, respondiendo a reviews:
Aracox: Sé que ya querías ver sangre y que apenas vimos muy poca porque madrearse a Setsuna sin transformarse pues cualquiera, jeje, pero en el próximo capítulo ahora si veremos el desmadre.
AbelGregov: Sí, te juro que Mako y Rei volverán a tener una charla más adelante. Esas dos lo necesitan, y en cuanto a Aries, pues sin duda él es team Furuhata porque también odia a la dinastía Lunar (aunque no se haya llegado a fundar Tokio de Cristal). Y por cierto, nunca he visto star wars, pero ya que has mencionado esas películas capaz las veo.
OpaloHope: Es que Haruka ya se merecía esa paliza, jeje. A Luna y Artemis también les tengo preparada una buena, en cuanto a que pasa con Serena y Tokio de Cristal aún no lo decido.
ValerFer: Muchísimas gracias por tus votos.
Lectores que me siguen en fanfiction, en wattpad y que me leen de manera anónima, también a ustedes muchas gracias. Sus review son bien recibidos si un día se animan a comentar.
En fin. Espero actualizar pronto.
Eddythe.
