EL SECRETO DE SAILOR JÚPITER
CAPITULO 27
¿QUIÉN ES TU PRIORIDAD?
17 años atrás...
Al subir las escaleras y llegar al corredor, Andrew miró como tras el forcejeo, Sailor Uranus formaba una esfera de luz en su mano y lo dirigía con fuerza contra Makoto, provocando que su amada cayera inconsciente a varios metros de donde antes se encontraran.
Sintió que su mundo se desmoronaba, pues imaginó que acababa de perder a la mujer que más había amado en su vida y a la hija fruto de su amor que nunca llegaría a cargar en brazos, y entonces, lo único que deseó fue venganza.
—¡Ahora si te va a morir, pendeja!— Le gritó al tiempo que jalaba el gatillo de su rifle.
Sin embargo, la sailor no se quedó atrás, y al grito de "¡Tierra, tiembla!" le lanzó su ataque. Imaginaba una muerte inminente, y por instinto se tumbó al piso al lado de su amada, queriendo protegerla si es que aún seguía con vida, o simplemente morir junto a ella, pero para su sorpresa, vio como el ataque que la sailor le lanzó regresaba contra ella, golpeándola con tanta fuerza que de la garganta de la guerrera escapó un grito desgarrador antes de quedar inconsciente.
P.O.V. ANDREW
—¿Y después de eso mamá y tú salieron huyendo?— Me pregunta mi hija cuando hago una pausa en el relato.
—No— Le respondo— Tu madre estaba inconsciente. Le tomé el pulso y sus latidos cardiacos eran muy lentos. Necesitaba que le hiciera la reanimación cardiopulmonar en ese instante, así que tuve que quedarme ahí. Si hubiera tomado otra decisión ella hubiera muerto antes de que llegáramos al auto.
17 años atrás...
Una vez que pasó aquel momento de adrenalina en que creyó que moriría ante el ataque de Uranus, Andrew dejó de proteger el cuerpo de su amada y se sentó a un lado de ella. Inmediatamente le checó el pulso y se dio cuenta de que los latidos de su corazón eran muy lentos.
Sabía que lo ideal para salvar su propia vida era salir en ese momento de esa casa, pues en cualquier momento podían aparecer las otras dos outher, pero como médico sabía que la única opción para poder salvar a Makoto era hacerle la reanimación cardiopulmonar en ese momento, pues su corazón en cualquier momento podía dejar de latir, y tomar otra decisión antes que hacerle un RCP sería perdida de tiempo.
Puso sus manos entrelazadas sobre el torax de Makoto, y entonces comenzó a comprimir con todas sus fuerzas, esperanzado en reestablecer su respiración y sus latidos cardiacos; sin embargo, la estaba perdiendo. Estaba perdiendo a la mujer que amaba y a la hija que creyó nunca llegaría a nacer, pues ella no reaccionaba.
—¡Makoto, Makoto reacciona!— Le suplicó a la inconsciente castaña.—¡No te puedes morir!— Le susurró mientras seguía comprimiendo.
—¡Makoto!— Suplicó mientras seguía esforzándose en reanimarla.
Sintió las lágrimas asomándose por sus ojos y mojando el pasamontañas que cubria su rostro, pero entonces, como si alguna deidad en la que empezaba a creer lo hubiera escuchado, su amada abrió ojos.
—Mi amor—Susurró ella al encontrarse con la mirada de su amado.
—Makoto— Susurró Andrew emocionado al ver que sus esfuerzos habían funcionado— Creí que te perdía— Dijo conmocionado y estrechándola con fuerza entre sus brazos.
—¡Eres un tonto!— Exclamó Makoto conmocionada al sentir los brazos de él rodeándola— ¿Cómo se te ocurre venir aquí?
—Ya discutiremos en casa— Dijo él limpiándose las lágrimas y soltándola— ¡Transfórmate!— Ordenó él mientras se dirigía a donde estaba el cuerpo de Haruka.
—No puedo transformarme— Respondió ella
Le pareció una decisión muy tonta por parte de ella irse a meter a la casa de las outher sin poder transformarse, sin embargo, no era momento de discutir, sino de salir de ahí, pero no sin darle otro tiro de gracia a la Sailor del viento para asegurarse de su muerte; sin embargo, de pronto escuchó una voz femenina a sus espaldas amenazándolo.
—¡Atrévete a hacerle daño y los mato!
Asustado por lo que pudiera pasarle a Makoto, se dio la media vuelta, pero entonces miró como su amada se aventaba con fuerza encima de la la violinista que por suerte no había alcanzado a transformarse.
Por las cosas que Makoto le había contado, sabía que de todas las sailors, ninguna podría ganarle en una pelea cuerpo a cuerpo sin transformarse a excepción de Haruka, pero antes de que pudiera acercarse para separarlas y meterle el tiro de gracia a la senshi de los mares, escuchó ruidos a sus espaldas, y entonces, cuando se giró ya Haruka se había lanzado con tanta fuerza sobre él que por poco lo tumba.
—¡Dame el arma, maldito!— Gruñó Haruka jaloneándole el revolver para tratar de hacerse con él.
Luchar cuerpo a cuerpo contra Haruka le estaba resultando difícil a Andrew, pues se dio cuenta de que era mejor peleadora que muchos varones; sin embargo, en aquel forcejeo, de pronto él la empujó con tanta fuerza que Haruka se golpeó de espaldas contra el barandal del corredor, y pocos segundos después, Andrew vio como la rubia caía desde el segundo piso, pegando un grito de espanto. Segundos después, se escuchó un golpe seco y un grito ensordecedor de la senshi de Urano.
—¡Haruka!— Se escuchó un grito de dolor de Michiru
Andrew bajó las escaleras corriendo y se dio cuenta de que Makoto había logrado someter a Michiru, pues la violinista estaba sentada en el piso mientras que Makoto le sujetaba los brazos por detrás de la espalda.
—¡Dinos donde está el cristal de Neptuno y no te haremos nada!— Exigió Makoto.
—¿No trae el cristal en su poder?— Preguntó Andrew a Makoto
—No— Rendió Makoto— Ya la inspeccioné y no lo trae.
—Entonces hazte a un lado— Dijo Andrew en algo que parecía una orden.
Makoto miró temerosa a Andrew. Sospechaba lo que su amado pretendía hacer.
—No lo hagas— Suplicó Makoto— No es necesario.
De pronto, no muy lejos de ahí se escuchó el sonido de las sirenas, y tanto Makoto como Andrew supieron que era momento de huir.
—¡Ni se te ocurra disparar que vienen las patrullas!
Makoto soltó a Michiru, pero pese a la advertencia, Andrew disparó directo al rostro de la violinista que pegó un grito de dolor cuando sintió la bala atravesar su ojo derecho.
—¿Qué hiciste, imbécil?—Cuestionó Makoto
Andrew tiró del brazo de Makoto, y ambos salieron corriendo de la mansión de las outher, sin embargo, cuando ya estaban a varios metros fuera, Andrew sacó un control remoto que guardaba dentro de una de las bolsas de su pantalón y presionó un botón que ocasionó que de pronto se escuchara una fuerte explosión y la mansión de las outher ardiera en llamas.
P.O.V. MICHIRU
—¡Michiru, Michiru despierta!
La voz de Setsuna me saca de nuevo de aquella pesadilla donde revivo lo ocurrido aquel fatídico día. Ese maldito día en que nosotras tres nos vimos marcadas por la desgracia, y que debo reconocer, fue por culpa de Haruka aún cuando los dueños de mis sentimientos de profundo odio sean para Makoto y ese ser que estaba con ella y que a día de hoy no sé si era el fantasma de Hiroto que volvió del infierno para vengarse o algún demonio con el poder de devolver los ataques con que se intente dañarlo.
—Fue su culpa, fue su culpa, fue su culpa.
—Tranquila, Michiru— Me susurra Setsuna
Sin poder evitarlo, de pronto estallo en llanto, y mi ex compañera, la senshi del tiempo, me rodea en un abrazo.
—¡Odio esta vida de mierda, odio estar así!— Exclamo mientras las lágrimas salen del único ojo que conservo.
—A todas nos fue mal— Me responde mi compañera— Todo por culpa de...
—¡Aceptémoslo! ¡Fue culpa de Haruka y de nosotras por imbéciles!— Exclamo— Si ese día no hubiera olvidado el arco de mi violín en casa, si Haruka no se hubiera comportado como una imbécil.
—El hubiera no existe— Me dice Setsuna
Y sí. Sé que no existe, pero de nuevo, como cada día durante estos diecisiete años vienen los recuerdos a mi mente.
17 años atrás...
Aquel caluroso día de verano pintaba para convertirse en el gran día en la vida de Michiru Kahio, pues a cinco años de haber iniciado su carrera artística y ser catalogada como una de las mejores violinistas del país, su éxito seguía en ascenso, pues en esa ocasión, los boletos para su presentación se habían agotado en pocos horas a partir de que salieran a la venta, e incluso, estaba por firmar un par de contratos para dar unos conciertos en Europa y América del Norte donde su nombre ya empezaba a ser reconocido.
Sin embargo, aquella plenitud que debería sentir ante su ascenso en la industria musical, se estaba viendo empañada por las constantes peleas que había estado teniendo desde temprano con Haruka, pues su amada se negaba a acompañarla a aquel concierto tan importante en su trayectoria artística debido a que en su rostro todavía estaban visibles las marcas de los golpes que le había dado Makoto el día que había sido la reunión de sailors en el templo.
—Por favor, Haruka. Es el día más importante en cinco años de carrera— Suplicó Michiru con los ojos a punto de desbordársele en lágrimas.
—¿Y presentarme con la cara así? ¿Qué dirán las personas?
—¡Por una maldita vez deja de ser tan orgullosa! ¡Este concierto es importante para mi, Haruka!
—Como no eres tú a la que humilló esa maldita.
Antes de salir rumbo al auditorio, Michiru creyó que al final su amada había accedido a acompañarla aquella noche, pues se vistió con su mejor traje de gala y juntas fueron en su auto hasta el auditorio; sin embargo, al llegar al lugar del evento, Haruka se negó a quedarse.
—¡Me tienes harta! Siempre estoy al final de tus prioridades— Dijo la senshi de los mares con un dejo de tristeza en su voz, y después tomó el estuche de su violín y bajó hecha una furia del auto.
Una vez que estuvo en uno de los camerinos dentro del auditorio, Michiru abrió el estuche de su violín para practicar un poco antes de la presentación, pero para su sorpresa, se encontró con que dentro no estaba el arco con que tocaba su instrumento musical. Maldijo entre dientes a Haruka, pues supuso que de no estar enfocada en discutir con ella no habría olvidado algo tan importante.
Empezó a escuchar como en el escenario ya comenzaba a tocar el pianista telonero que habían contratado por mientras llegaba la hora en que ella, la gran estrella de la noche, saldría al escenario; lo cual significaba que dentro de media hora comenzaba su presentación, así que rápidamente salió a la avenida y tomó el primer taxi que pasó y se dirigió a la mansión que compartía con sus dos compañeras outher.
Al llegar a su casa, despidió al taxista, pues pensaba tomar las llaves del auto de Haruka para regresar. ¡Era lo mínimo que debía de hacer por ella si no la iba a acompañar a su presentación! Sin embargo, se horrorizó cuando al querer abrir la puerta principal escuchó a su amada gritando y una voz masculina que le era desconocida lanzando amenazas e improperios.
Aquello no le dio buena espina, pues sabía que Haruka incluso como civil podía darle pelea a quien sea, así que se dirigió a la parte trasera de la mansión, la cual por cierto estaba entreabierta, y entonces miró con horror como el hombre dueño de la voz disparaba un revolver al mismo tiempo que su amada, quien estaba transformada lanzaba su poderoso ataque, pero como este, después regresaba en su contra golpeándola con fuerza, provocando que cayera herida casi al final del corredor de la segunda planta.
Se llevó las manos a la boca atrapando un grito que quiso salir de su garganta productor del temor de perder a su amada a manos de aquel ser, que si bien a simple vista parecía un simple humano que se dedicaba a delinquir, supuso que debía tener algún tipo de poder que lo hacía inmune al ataque de las sailor e incluso la capacidad de hacer que se les regresara su propio ataque en su contra.
Rápidamente buscó en su bolsa su cristal para transformarse; sin embargo, con horror se dio cuenta de que no lo traía entre sus cosas. Pese a saberse indefensa sin su cristal, no pensaba quedarse ahí viendo sin intentar hacer algo por su amada, así que entró a gatas, procurando no hacer ruido. Al pasar por la cocina tomó un cuchillo de cocina. Después atravesó a gatas la sala y miró a Serena inconsciente con el cuerpo cubierto de explosivos... ¡Aquel ser si que estaba loco!...Pero, al verlo hacer un RCP a Makoto y suplicarle vivir, supuso que hasta aquel ente maligno era capaz de sentir amor, y que sin duda, aquel ente debía ser Hiroto, el ex novio de Makoto que había vuelto del infierno para cobrar su venganza.
—¡Makoto, Makoto reacciona!— Suplicaba aquel que Michiru creía era un demonio o Hiroto—No te puedes morir!
Esperaba tener la suerte de que Makoto no despertara, o que al menos no lo hiciera tan rápido, pues así tendría tiempo para llegar por detrás y encajar aquel filoso cuchillo en la espalda de aquel hombre, demonio o lo que fuera; sin embargo, de pronto escuchó la voz de ella que acababa de despertar
—Mi amor
—Mi amor
—¡Eres un tonto!
Miró como ambos amantes se fundían en un abrazo, y por un momento envidió a Makoto por ser amada de aquella manera.
—Ya discutiremos más tarde— Respondió aquel ser— ¡Transfórmate!
—No puedo transformarme.
Miró como aquel ser de pronto se separó de Makoto, y con arma en mano se dirigió hacia donde estaba el cuerpo de Haruka. ¡Debía hacer algo por su amada! Así que en un acto de desesperación y valentía decidió hacerles frente.
—¡Atrévete a hacerle daño y los mato!— Exclamó al tiempo que alzaba su mano para hacerles creer que traía su cristal y se transformaría, sin embargo, Makoto se aventó con fuerza encima de ella, y mucho no pudo hacer para defenderse, pues la castaña con facilidad la noqueó y la arrastró escaleras abajo.
—¡Dame el cristal de Neptuno y te juro que no les haremos daño!
—¡No te lo daré!
Makoto la noqueó nuevamente y mucho no pudo hacer para resistirse a que la inspeccionara por encima de la ropa en búsqueda del cristal ni impedir que hurgara en su bolsa.
—¡Dime donde carajos lo tienes!— Le gritó Makoto mientras le sujetaba los brazos por detrás de la espalda.
Michiru comenzó a llorar desesperada al mirar como en el segundo piso su amada Haruka estaba teniendo una lucha cuerpo a cuerpo contra aquel sanguinario sujeto. En ese momento le pasó por la mente que de haberse aliado con las inner aquello quizá no estaría pasando, así que, pese a que lo que pretendía hacer significaba una traición a su amada, tomó una decisión.
—¡Te lo voy a dar, pero por favor, pídele que no la lastime!— Le suplicó a Makoto.
—De acuerdo. Prometo que...
De pronto las palabras de Makoto se vieron interrumpidas cuando miraron como Haruka se estrellaba contra el barandal del corredor y este se rompía en pedazos, provocando que la senshi de Urano cayera desde el segundo piso.
—¡Haruka!— Gritó horrorizada acompañando los gritos de profundo dolor de su amada.
Estaba tan conmocionada que no miró en que momento aquel individuo bajó las escaleras, pues de pronto ya estaba frente a ella.
—¡Dinos donde está el cristal de Neptuno y no te haremos nada!— Insistió Makoto.
—¿No trae el cristal en su poder?— Preguntó aquel que para Michiru era un demonio o quizá el fantasma de Hiroto.
—No— Le respondió Makoto— Ya la inspeccioné y no lo trae.
—Entonces hazte a un lado— Ordenó aquel entre.
Makoto de pronto la soltó, no sin antes suplicarle a aquel ser que no le hiciera nada.
El ruido de las sirenas de las patrullas comenzó a escucharse más cerca; sin embargo, eso parecía no asustarle a aquel ente, pues Michiru miró horrorizada como aquel ser apuntaba con el arma a su rostro. Un grito de horror escapó de su garganta, y después siguió gritando de dolor cuando la bala atravesó su ojo derecho.
P.O.V. SETSUNA
—Esa noche todas perdimos algo— Le confieso a Michiru
—Tú no perdiste nada— Me responde Michiru— Haruka quedó parapléjica, Serena y yo quedamos hechas unos monstruos. ¿Tú que perdiste? ¡Tu rostro sigue tan hermoso como siempre!
—Perdí a mi bebé a causa de los golpes que me dio Makoto— Confieso mientras las lágrimas comienzan a caer de mis ojos.
—¿Qué?— Me pregunta desconcertada— ¿Estabas embarazada?
—Michiru. Me retiro a mi cama. No quiero hablar de eso.
Salgo de la recamara de Michiru y me retiro a mi habitación donde finalmente me encierro. Al saberme sola, me dejo caer pesadamente sobre la cama, y a mi mente vienen los recuerdos de aquel fatídico día.
17 años atrás
Al despertar, el cuerpo le dolía mucho. En parte por los golpes que le había propinado Makoto, y otro tanto debido a que la había amarrado con tanta fuerza que la soga con que estaba atada la estaba lastimando.
Recordó entonces que hacía unas horas se había horrorizado al saberse embarazada, y que incluso había considerado la idea de interrumpir el embarazo, pues con seis semanas de gestación estaba en buen tiempo; sin embargo, de pronto la idea de perder a su posible hijo a causa de los golpes que le había dado Makoto le hizo sentir que algo se estrujaba dentro de su pecho, y fue consciente de que aunque fuera algo prohibido para ella, deseaba tener a aquel bebé del hombre que amaba y criarlo sin que Luna ni sus responsabilidades de senshi interfirieran.
Por los gritos de Haruka y una voz varonil que lanzaba improperios pero desconocía, supo que algo no andaba bien. Quiso desatarse y huir de ahí, pues supuso que estaba en peligro, pero no pasó mucho tiempo cuando escuchó un balazo, gritos, después otro balazo, después una explosión y el sonido del humo filtrándose dentro de su habitación.
Inútilmente trató de desamarrarse. Creyó incluso que moriría, pues sintió como comenzaba a ahogarse con el humo al tiempo que sentía la sangre escurriendo entre sus piernas, pero antes de quedar inconsciente, miró a su amor no correspondido irrumpir por la ventana.
Horas después, despertó en la cama de un hospital, y al mirar el rostro desencajado de su amado príncipe supo que algo terrible había pasado.
—¿Cómo está mi bebé?— Preguntó angustiada mientras se llevaba las manos al vientre.
Miró las lágrimas asomar de los ojos de Darien, y entonces lo supo todo.
—¡Lo siento Setsuna!... ¡Perdóname!
Un grito desgarrador escapó de la garganta de Setsuna, y no paso mucho tiempo cuando se enteró por boca de un médico de que a causa de los golpes no sólo había tenido un aborto espontaneo, sino que también había quedado con incapacidad de tener hijos biológicos por el resto de su vida.
Fin del flash back.
P.O.V. MICHIRU
Cuando Setsuna sale de mi habitación y me deja sola, Michiru me acerco a su vanity el cual siempre esta cubierto con una sabana blanca. Desde aquel accidente, siempre evito ver mi reflejo en el espejo, pero entonces tiro de la sábana y me encuentro con que mi rostro desfigurado.
Las lágrimas comienzan a caer del único ojo que me queda, y de pronto, los recuerdos vienen a su mente.
17 años atrás...
Sentía la sangre salir a borbotones de la cuenca de su ojo. La vista se le estaba nublando producto de la perdida de sangre, y eso, aunado al humo que se filtraba a través de sus fosas nasales le hizo creer que pronto moriría; sin embargo, como si los kamis quisieran castigarla aún más, escuchó como Haruka lloraba desgarradoramente al ver el cuerpo de Serena ardiendo en llamas.
—¡Serena!— Gruñó Haruka, quien había perdido su transformación, y pese a ser evidente que no podía moverse trataba de arrastrarse con las manos para llegar hacia donde estaba la rubia princesa.
Pese al dolor físico, la debilidad de su cuerpo y saber que en la vida de su amada Haruka ella no era su prioridad; Michiru caminó hasta donde se encontraba Haruka, y con su cuerpo, la protegió de si misma, impidiéndole que se acercara a Serena y del fuego que estaba arrasando con todo a su paso.
En algún punto perdió la consciencia, y muchas horas después despertó en un hospital donde no tardó en enterarse de que si bien estaba viva por un milagro, había perdido uno de sus ojos, y tanto el rostro como otras partes del resto de su cuerpo habían quedado desfigurados a causa del fuego.
P.O.V. HARUKA
Desde aquel terrible día, las pesadillas aparecen en mi mente con frecuencia, y desde entonces padezco de un terrible insomnio, pues últimamente ni los medicamentos que me recetó el médico me ayudan a dormir, pues al parecer me he hecho adicta a ellos, por lo cual, salgo de mi habitación y me dirijo a la sala y enciendo el televisor para buscar distraer la mente.
No se cuanto tiempo pasa, pero de pronto veo a Michiru bajar de la segunda planta. Como de costumbre, viene vestida cual si fuera una mujer de medio oriente que porta un burka, aunque obviamente ella no viste así por motivos religiosos, sino para evitar mostrar como quedó su rostro luego de aquel accidente.
—¿Tan temprano y vas de salida?— Le pregunto esperando que no siga enojada.
—No es tan temprano. Son las diez de la mañana, y voy de salida porque tengo junta de sailors— Me dice.
No veo su rostro, pero puedo imaginar una sonrisa burlona curvarse en sus labios.
—Tal vez dentro de poco nombren a Kioko líder de las sailor exteriores. Es la mejor Sailor Uranus que ha existido.
Michiru sale de casa y yo aprieto mis puños hasta encajarme las uñas en la piel.
¡Odio a esa maldita malnacida que me obligaron a parir contra mi voluntad! ¡La odio como nunca imaginé odiar a alguien!
Siento como me tiembla la quijada y la garganta comienza a dolerme por el esfuerzo que hago para no llorar, y de pronto, los recuerdos de ese día en que mi vida cambió vienen a mi mente.
17 años atrás...
El terrible dolor que sentía en todo el cuerpo la despertó. A su mente vino el recuerdo del día anterior y supuso por un momento que quizá se encontraba en el reino de los muertos, pero al irse aclarando su visión y ver a una mujer con uniforme de enfermera frente a ella, se dio cuenta de que estaba en el cuarto de un hospital.
—¿Cómo se siente?— Cuestionó la mujer que estaba administrándole un medicamento vía intravenosa
—¿Qué me pasó?— Respondió Haruka con otra pregunta.
—Parece que tuvo un accidente— Dijo la enfermera— Tiene suerte de estar con vida. En unas dos horas estará aquí su médico para que le de informes de su estado de salud.
La enfermera le explicó que en caso de necesitar ayuda debía pulsar un botón que se encontraba a su izquierda, después se retiró dejándola sola, pero no pasó mucho tiempo cuando la puerta se abrió y miró entrar a Luna en forma humana.
—¿Qué fue lo que pasó, Haruka?— Cuestionó la mujer frente a ella
—Te juro que no lo sé, Luna.
Haruka comenzó a narrarle los hechos, desde que había llegado a casa y se había encontrado con Makoto, hasta el momento en que aquel que en un principio creyó que era un delincuente la tumbó desde el segundo piso.
—Creí que era un hombre común— Dijo Haruka asustada— Pero cuando le lancé el ataque me lo regresó. No sabría decirte si estamos frente a un enemigo que tiene el poder de regresarnos nuestro propio ataque, o si quizá es el fantasma de Hiroto que regresó del infierno para vengarse y proteger a Makoto, pero te juro que en cuanto...
—¡No me jures nada!— Exclamó Luna de manera burlona— Es evidente que eres una inútil. Pero bueno, al menos no estás desaparecida como Júpiter, así que tendrás que darnos a una heredera de Urano.
—¿Qué?— Preguntó Haruka asustada— Luna, quedamos en que si convencíamos a las inner de dar a cuatro guerreras las outher quedaríamos libres de eso. Además con una Urano es suficiente.
—¡Claro que con una Urano me basta!— Le dijo la gata— Pero de momento no hay una porque una senshi que queda lisiada pierde sus poderes.
Haruka sintió el corazón latiéndole violentamente contra el pecho cuando escuchó la palabra "lisiada", y entonces, miró como los labios de Luna se curvaban en una siniestra sonrisa.
—¿Qué? ¿Acaso no te han dicho que no podrás volver a caminar?
Haruka se sentó de golpe en la cama, se arrancó el catéter de la vena y trató de moverse, pero con horror, miró que sus piernas no le respondían, y entonces, de su garganta escapó un grito desgarrador que se escuchó por todo el pasillo del hospital donde se encontraba su habitación.
P.O.V. ANDREW
—Suerte tuvo de que no lo atrapara la policía— Comentó Aries— Bueno. Sé que entre las senshis hasta ahora se especula que que quien atacó a las outher fue el fantasma de Hiroto que volvió desde el infierno para vengarse o un demonio con capacidad para devolverles el ataque.
—¿En serio eso dicen?— Le pregunto a Aries.
Sin duda aquello es gracioso, pues de haber sido yo un fantasma o un demonio en definitivamente no hubiera necesitado armas ni andar arriesgando mi libertad haciendo cosas que son ilegales en Japón, en Londres y en el resto del globo terráqueo.
—Y bueno. ¿Qué más pasó luego de que mamá y tú huyeron de casa de las outher? ¿Se fueron directo al aeropuerto?— Me pregunta mi hija.
—Primero fuimos a casa. Y tuvimos una discusión campal.
17 años atrás...
Después de salir de casa de las outher y subir al auto, Andrew condujo lo más rápido posible para alejarse de la escena del crimen. Ambos estaban nerviosos y con las emociones a flor de piel, aunque por razones un poco distintas.
Mientras que Makoto lloraba horrorizada al imaginar una inminente muerte para sus compañeras outher, su amiga Serena a quien aún apreciaba y el miedo de que las autoridades dieran con su amado Andrew; él seguía tenso al creer que Setsuna estaba ahí con vida.
—¿Cómo pudiste hacer eso tan horroroso?— Le reclamó Makoto cuando llegaron a su departamento— ¡No era necesario que las mataras!
—¿Y tú como pudiste ser tan estúpida como para ir a meterte a la casa del lobo sin siquiera poder transformarte? ¿Por qué carajos no me lo dijiste?— La cuestionó furioso mientras se dirigía a la recamara y empezaba a empacar cosas de ambos en una maleta
—¡Creí que eras un hombre pacifico y no el sanguinario que hizo estallar una bomba!— Reclamó ella.
—¡Y yo creí que no eras tan tonta como para querer dejarlas con vida!— Le reclamó él dejando las cosas a un lado y encarándola— Makoto, por favor, para ti estar en medio de una batalla no es nada nuevo. Deberías saber ya que hay personas a las que es mejor eliminar de la faz de la tierra.
—¡Y una de ellas ha sido de mis mejores amiga por cuatro años!— Reclamó Makoto
—¿Amiga?—Vociferó Andrew— ¿Sigues considerando amiga a esa hipócrita que no fue capaz de defenderlas? ¡Makoto, no seas ingenua! A Serena no le importas, y todavía queda una loca suelta con una llave del tiempo que va a querer averiguar, y ni hablar de la dueña del espejo...
—Michiru perdió el espejo— Gruñó Makoto— Y yo tengo la llave del tiempo.— Le gritó mientras se sacaba de una de las bolsas de sus jeans el manojo de llaves de la senshi del tiempo para mostrárselas.
Pese a que casi no había comido en todo el día, Makoto sintió nauseas y corrió al cuarto de baño. Se hinco frente al wc y comenzó a vomitar lo poco que había bebido. Siempre había odiado la sensación de tener que devolver el estómago, y por desgracia, en las últimas dos semanas con frecuencia sentía ganas de vomitar, pero por suerte, esta vez no estaba sola, y de pronto, al sentir a Andrew a su lado tomándola de los hombros, se sintió un poco mejor.
Cuando terminó de vomitar, volteó a ver a Andrew, y de nuevo rompió en llanto, pero esta vez no hubo reclamos ni por parte de ella ni de él, y cuando él la estrechó entre sus brazos comenzó a sollozar asustada.
—Tenía miedo de que te pasara algo, y ahora temo que vayas a la cárcel— Susurró ella— No debiste.
Andrew la tomó de la barbilla, y acarició su rostro.
—Créeme que no me siento orgulloso ni me da gusto— Le confesó él mirándola con infinita ternura — Pero tuve miedo de perderlas
Makoto se quedó desconcertada ante lo último que había dicho Andrew.
—Mako. si es necesario matar o morir por ustedes lo haría— Le respondió él cariñosamente— Tu y nuestra hija son mi prioridad y me importan más que mi propia vida. Vamos a ser padres, mi amor.
¡Hola!
Pues aquí les traigo un capítulo más de EL SECRETO DE JUPITER que ya casi llega a su fin, para posteriormente ponerme a publicar la precuela y los spin off.
Evidentemente en ese desmadre que se armó las cosas no podían salir bien porque pues Makoto no puede transformarse y pues para Andrew fue su primera vez enfrentándose a esas además de que no tiene poderes, así que obvio, las cosas no podían salir bien, jajaja.
Muchas gracias a todos los que me leen en fanfiction, wattpad y facebook. Sobre todo a quienes me dejan sus comentarios: Aracox, Abel Gregov, OpaloHope, ValeFerT, PatyKino, MarijoSanLucar, Carol Peres, Maximo, Sindy, y si me faltó alguien, pido mil disculpas.
Les deseo tengan un lindo día, tarde y noche.
Saludos.
Eddythe.
