EL SECRETO DE SAILOR JÚPITER

CAPITULO 28

ADIÓS, JAPÓN

P.O.V. MIDORI

Me encuentro afuera de la escuela esperando a que papá pase por mí mientras platico con Alice y Ashley, quienes insisten en que les cuente si he besado a Aries, si ya me pidió ser su novia; sin embargo, no suelto nada.

—¡Ya basta! ¡No les voy a contar nada!— Exclamo mientras siento el ardor en mis mejillas.

—Midori, por cierto. Acabo de ver el auto de tu papá enfrente.— Me avisa Ashley

Tras despedirme de mis dos amigas, camino hacia el auto de papá que se encuentra en la acera de enfrente. Desde este año ya ha dejado de ser un poco aprehensivo y rara vez viene por mí a clases, pues tiene que hacerse a la idea de que ya no soy una niña y puedo cuidar de mí misma. El próximo año entro a la universidad, así que no me puede cuidar todo el tiempo por mucho que quiera.

Al subir al auto, papá me saluda pasando sus manos por mi cabello.

—¿Qué tal tu día, cariño? ¿Cómo te fue en el examen de química?

—Hice mi mejor esfuerzo. Tendré una nota aceptable— Le digo

—Excelente— Me dice— ¿A dónde quieres ir a comer?

—Pues preparo algo en casa. Digo, después de todo tienes que volver al consultorio. ¿No?

—Cancelé todas las citas de la tarde, así que tengo el día libre.

Me le quedo mirando y frunzo el ceño. Papá rara vez hace eso a menos que yo me enferme.

—¿Y eso?

—Midori. Ya tiene tres semanas que no practicamos tiro. No quiero que pierdas la habilidad para cargar un arma y disparar. Además, tienes que saber usar explosivos y...

—Papá. Tengo poderes. No necesito armas ni saber nada de explosivos.

—Midori, por favor no quiero que cometas los mismo errores que tu madre confiando en que lo podía todo por tener poderes y saber artes marciales— Me dice mi padre— Acuérdate que si un día te embarazas no vas a poder transformarte y no te quiero indefensa.

—Papá, tengo diecisiete años. No pienso darte nietos hasta dentro de unos diez años.

—Y yo quería ser padre hasta los treinta, y mira, cuando te tuvimos, tu madre tenía sólo diecinueve y yo veintitrés.

—Es diferente— Le digo— Mamá era una adolescente sin unos padres que la aconsejaran, y bueno, a ti... bueno, tu tenías departamento solo desde los dieciocho.

—Bueno, tal vez no un embarazo. ¿Pero qué tal una incapacidad temporal? Aries dijo que si se enferman de gravedad o si tienen alguna discapacidad temporal o permanente se pierde la capacidad de utilizar poderes. Debes estar preparada por si un día te encuentras en una situación así, Midori.

—Está bien, papá. Tú ganas. Practicaremos tiro y te superaré en lo de los explosivos.

—¡Esa es mi niña!— Me dice con orgullo mientras acaricia mi cabello.

—Hoy te toca elegir a ti. Vamos a Zaibatsu— Le digo recordándole que este día le toca escoger a donde iremos a comer, y dado que sé cuanto le gusta la comida tradicional japonesa porque lo hace sentir en casa, pues menciono su restaurante favorito.

—Pensé que querrías ir a comer al Rules— Me dice— ¿Estás segura de que no prefieres ir al Rules en vez de ir a Zaibatsu?

Sin poder evitarlo sonrío. No es que no me guste la comida japonesa, de hecho me encanta; sin embargo, de japonesa sólo tengo la ascendencia, pues al haber nacido y crecido en Londres, suelo preferir la comida británica.

Finalmente, llegamos al Rules donde ya nos conocen. Nos sentamos en una mesa alejada del resto y pedimos pastel de carne acompañado de puré de patatas. Por un momento hablamos de como el concepto del Crown Center ha cambiado en estos diecisiete años, e incluso papá me comenta que al parecer han abierto otra sucursal que ahora maneja uno de mis primos, pero de un momento a otro, la charla nos lleva a nuestro tema favorito: Mi madre.

—Ayer que se fue Aries ya no me terminaste de contar que sucedió cuando llegaron a casa— Le digo a papá— ¿Cómo reaccionó mamá cuando le dijiste que estaba embarazada? ¿Qué dijeron los abuelos de que te fueras así tan de repente?

—Pues tu madre no se tomó bien lo del embarazo. Estaba asustada, pero en ese momento le preocupaba más que escapáramos de Tokio...

17 años atrás...

Tenía miedo de que te pasara algo, y ahora temo que vayas a la cárcel— Susurró ella— No debiste.

Andrew la tomó de la barbilla, y acarició su rostro.

Créeme que no me siento orgulloso ni me da gusto— Le confesó él mirándola con infinita ternura — Pero tuve miedo de perderlas

Makoto se quedó desconcertada ante lo último que había dicho Andrew.

Mako. si es necesario matar o morir por ustedes lo haría— Le respondió él cariñosamente— Tú y nuestra hija son mi prioridad y me importan más que mi propia vida. Vamos a ser padres, mi amor.

Makoto se desconcertó ante lo que le acababa de soltar Andrew. Que estuviera embarazada era algo que según ella era improbable, pero de igual manera, se asustó ante sus palabras

¿Qué?— Preguntó Makoto— Eso no es posible, yo hace unos días estaba menstruando y tú te hiciste la vasectomía

Mi amor, recuerda que la vasectomía es efectiva hasta después de tres meses y por desgracia a veces los anticonceptivos fallan— Le aseguró Andrew—Esta mañana recogí los resultados de tus exámenes de laboratorio. Tanto el análisis de orina como la química sanguínea arrojan esos resultados y...

¡Pudieron haberse equivocado!— Exclamó Makoto aterrada.— Tú sabes que esas cosas pueden pasar, tal vez confundieron mis muestras con las de otra mujer y...

Richard lo vio en una premonición. Será niña

¿Y tú desde cuando crees en estupideces que no se pueden comprobar eh? ¿Qué carajos va a saber Richard?— Le gritó Makoto con voz temblorosa mientras se paraba y comenzaba a caminar de un lado a otro.

¡Ay, Mako! Después de haber visto con mis propios ojos que existen personas con superpoderes mi escepticismo comenzó a tambalearse— Contestó él— Tenemos que irnos ya para alejar a nuestra hija de todo esto.

Makoto clavó sus ojos en la mirada de Andrew que parecía estar muy convencido de que serían padres, y de pronto sintió un escalofrío recorriendo su cuerpo. No quería creerlo. Quería pensar que aquello era un error que habían cometido en el laboratorio.

¡No puede ser cierto!— Exclamó mientras las lágrimas salían de sus ojos— ¡Tiene que ser un error!

Andrew se acercó a ella y la estrechó en un abrazo. También estaba asustado, pues aunque siempre deseó tener una familia, en sus planes nunca estuvo tener hijos hasta después de terminar una especialidad médica para lo cual faltaban alrededor de cinco años más; aunque en ese momento lo que más le aterraba era que le arrebataran a su hija y a su amada, saber que tendrían que vivir escondiéndose; sin embargo, trató de mantener una aparente calma que estaba lejos de sentir, pues no quería añadirle más preocupaciones a Makoto que ya había pasado por tanto, mucho menos en su estado.

Mi amor, no hay manera de que Haruka y Michiru sobrevivan, y de cualquier manera, con el espejo de Neptune perdido y la llave del tiempo en tu poder difícilmente van a encontrarnos— Le susurró él— En Londres puedo comenzar el internado en un mes. ¡Larguémonos allá! Si tú asumes una nueva identidad y yo registro a nuestra hija como si fuera padre soltero es poco probable que...

Un golpe en la puerta interrumpió la charla entre ambos, que de pronto se sobresaltaron ante la idea de que quizá fuera la policía que venía por Andrew, o peor aún, que fueran las sailors que quedaban vivas dispuestas a asesinarlo a él y llevarse a Makoto para arrebatarle a su hija cuando naciera.

¡No por el kami! ¡Ni siquiera me puedo transformar!— Susurró Makoto asustada.

¡Maldita sea, si desde un principio no hubieras estado en contra del uso de armas te hubiera enseñado a disparar!— Susurró Andrew

El golpe en la puerta fue más insistente, y entonces, Andrew entregó uno de los revolver y su billetera a Makoto.

Ya te sabes la contraseña de mis tarjetas bancarias, si algo me pasa...

¿Hay alguien en casa? ¡Somos Reika y Richard!

Sintieron que el alma les volvía al cuerpo cuando escucharon que aquella voz pertenecía a Reika, una de las pocas personas en las que podían confiar, así que enseguida Andrew se dirigió a abrir la puerta mientras Makoto iba tras él.

¡Te dijimos que nos pidieras ayuda!— Exclamó Reika dirigiéndose a Andrew.

Makoto volteó a ver a Reika, después a Richard y al final a Andrew.

¿Lo sabían?— Preguntó Makoto en tono de reproche

Hace tiempo planeé asesinarlas— Le confesó Andrew

¿Y por qué no me lo dijiste?

Te hubieras opuesto. ¿No es así?— Le respondió él.

Makoto se quedó en silencio un momento, porque la respuesta era un "sí". Por supuesto que se habría opuesto a que Andrew se manchara las manos de sangre y a que intentara darle muerte a sus compañeras de batalla.

¡Mi amor, no es momento de discutir!— Dijo Andrew volteando a ver a Makoto— Empaca sólo lo necesario porque en media hora nos vamos al aeropuerto a comprar los tickets de avión.

Andrew de pronto dirigió su mirada a Reika y se acercó a ella.

¿Sigue en pie tu propuesta de hacerle creer a todo el mundo que nos reconciliamos?

Sí. Tengo la maleta hecha, sólo debo pasar a recogerla a casa. Me iré con ustedes a Londres para que parezca que tú y yo nos reconciliamos, y llegando ahí tomaré mi vuelo a Estados Unidos.— Dijo Reika.

Andrew entonces llamó al aeropuerto para comprar los tickets que los llevarían fuera del país, sin embargo, minutos después colgó molesto, pues se enteró de que ningún vuelo saldría de territorio Japonés durante al menos las siguientes doce horas por problemas meteorológicos; lo cual confirmaron cuando al encender el televisor y poner el noticiero de la cadena televisiva NHK miraron que al parecer una fuerte ventisca estaba azotando la zona costera del país.

—¡Lo que faltaba!— Refunfuñó Andrew molesto

Después de que el meteorólogo del noticiero hablara del problema en la zona costera del país, enseguida salió en escena el conductor principal informando en cadena nacional del atentado en casa de la famosa violinista Michiru Kahio y la corredora de la Formula Uno Haruka Tenoh.

"Y en otras noticias. Con pesar les informamos a todos nuestros televidentes que la famosa violinista Michiru Kahio y la corredora de la formula 1 Haruka Tenoh han sido victimas de un intento de asesinato al ser lanzada una bomba en la residencia que compartían. Milagrosamente están vivas, pero su estado de salud es delicado."

—Eso no puede ser posible— Dijo Andrew— Serena tenía los explosivos atados al cuerpo, y las outher estaban dentro. La única que no estaba es Plut y...

— Posiblemente el poder de los cristales vayan a ayudarles a sobrevivir, aunque no creo que tanto como para que sus vidas sean lo que antes de este suceso, pero si con mucho rencor como para querer venganza. — Dijo Richard.

—¡Por el kami! La policía comenzará a buscar culpables y Luna mandará a Mars, Mercury y Venus a darnos caza. Y ellas son capaces de obedecer si las amenazan con hacerles daño a sus familiares— Dijo Makoto asustada— ¡Tenemos que irnos de la ciudad, Andrew! ¡Escondámonos al menos hasta que podamos salir del país!

—¿A donde piensan ir?— Preguntó Reika

—Quizá a Kioto— Dijo Andrew

—Lo decía porque aunque no hay nada que apunte en tu contra más les valdría no dejar rastro rentando habitaciones de hotel— Dijo Reika que después clavó sus ojos en Makoto— Mis padres tienen una casa de campo en Hakusan que a veces usamos para vacacionar. Ahora mismo ellos están fuera del país y no vuelven hasta en dos semanas, así que ni siquiera tengo que avisarles.

Andrew se quedó desconcertado mirando a su ex novia. Aceptar ese tipo de ayuda viniendo de ella le incomodaba un poco luego de que hubieran terminado porque se había enamorado de Makoto.

—¡Ya, Andrew! Piensa que lo hago por Makoto.

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Quince minutos después de que Richard y Reika llegaran al departamento de Makoto y Andrew, estos últimos ya habían empacado sus maletas para huir de la ciudad rumbo a Hakusan, donde estarían escondidos en lo que pudieran tomar un vuelo para abandonar el país; sin embargo, al abrir la puerta para salir, Andrew se encontró de frente con sus padres de quienes hasta el momento no se había acordado y que habían tenido la mala idea de irlo a visitar en en ese momento.

Por suerte, Makoto en ese momento se encontraba en la habitación recogiendo unas últimas cosas, y dado que dos maletas estaban en la sala Andrew no podía ocultarles que saldría de viaje; sin embargo, Reika estaba ahí, así que aprovechó el momento para presentarla ante sus padres como su novia y que creyeran que se iría con ella; algo irónico, pues cuando lo había sido nunca llegó a presentarla; y argumentando que saldrían a Odawara de viaje en ese momento, los acompañó a la salida antes de que vieran a Makoto.

—Hijo. ¿Estás seguro de qué estás tomando la decisión correcta al volver con esa chica?— Le preguntó su madre

—Por supuesto, mamá— Le respondió Andrew— La amo. No por nada la he esperado tantos años a pesar de la distancia.

Su madre lo miró desconcertada.

—Se ve buena chica, pero tu hermana y yo llegamos a creer que estabas interesado en Mako-chan.

—¿En Makoto?— Cuestionó Andrew como si aquello le pareciera gracioso— ¡No, para nada, madre! Nunca miré a Makoto de esa manera.

—Claro hijo. De tu parte.

Con un fuerte abrazo, Andrew se despidió de sus padres, y una vez que se fueron, entonces entró para hacerles saber que era momento de abandonar la ciudad.

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El matrimonio Furuhata no tardó ni cinco minutos en retirarse, pues Andrew se encargó de despedirlos tan pronto como habían llegado. Una vez que Makoto y Andrew así como sus dos aliados se fueron, hicieron una última parada en casa de los padres de Reika para que esta tomara su maleta.

Una vez que Reika tomó su equipaje, se despidieron de Richard, quedando en que si él tenía una premonición le llamaría a Andrew. Finalmente, Reika subió a la parte trasera del auto de Andrew y Makoto al asiento de copiloto para partir rumbo a la casa de la familia de Reika en Hakusan, donde estarían escondidos los días que fuera necesario hasta que de nuevo hubiera vuelos que les permitieran escapar del país.

Al observar a través de la ventana las calles de Tokio, Makoto derramó un par de lágrimas, pues dentro de ella sabía que tomara la decisión que tomara, ya nunca volvería a pisar las calles de aquella ciudad en la que había sido tan feliz.

Todo va a estar bien, mi amor— Le susurró Andrew que de pronto tomó una de sus manos y deposito un suave beso en su dorso.— Sé que probablemente quisieras que hagamos una parada en Hakone pero...

A mis padres lo llevo en el corazón. No necesito ver sus tumbas y además sería peligroso.

Mientras conducía, Andrew sintió como Makoto se le quedaba mirando mientras se aferraba con fuerza a su mano como una niña asustada, algo extraño, dado que era ella quien siempre había estado lista para dar pelea.

Te amo— Le susurro ella.

También te amo.

Espero todos se crean que de verdad tú y Reika volvieron— Dijo Makoto.

Disculpen que los interrumpa, tortolos— Comentó Reika llamando la atención de ambos.— Tengo algo que decirles

Andrew le echó un rápido vistazo a Reika por el espejo retrovisor, mientras que Makoto volteó encontrándose con los ojos verdes de aquella que había sido su hermana en otra vida.

De tanto estrés que tuvimos hoy no les dije pero, esta mañana fui a correr al parque y me encontré a Darien.

No quiero saber nada de ese imbécil— Dijo Andrew

Pues te interesa, Andrew— Dijo Reika— Estuvimos charlando media hora, hasta me invitó a tomar un café al parque que estaba enfrente, y bueno, le conté como si fuera la novia más emocionada que habíamos vuelto.

¿Y qué te dijo?— Preguntó Andrew

Me felicitó y te mandó felicitaciones conmigo. Dijo que siempre supo que terminaríamos reconciliándonos, que te estabas volviendo un amargado y que esperaba que lo invitáramos a la boda. Lo importante es que lo creyó.

No tengo como agradecerte, Reika

P.O.V. MIDORI

Después de una deliciosa comida en mi restaurante favorito, papá y yo salimos del restaurante y subimos al auto para ir a mis prácticas de tiro, sin embargo, la charla sobre mamá sigue mientras papá conduce.

—¿Y cómo pudieron sostener esa mentira de que tú y Reika habían vuelto?— Le cuestiono a mi padre— Los señores Nishimura deben saber que se casó con otro, y mis abuelos y tía Unasuki piensan que soy hija de una inglesa.

—Cuando llegamos a Londres, tú madre y Reika estuvieron en constante contacto por teléfono— Me dice mi padre— Meses después de que nos fuéramos, Reika volvió a Tokio para la Golden Week a visitar a sus padres, y les contó que tuve un desliz con una inglesa y que por eso me había dejado. Se encargó de ensuciar mi reputación ante sus padres y tus abuelos.

Papá hace una pausa y continúa su relato.

—Eventualmente los Nishimura se iban a dar cuenta de que no estábamos juntos, y a tus abuelos no les podía ocultar por siempre de tu existencia porque se iban a dar cuenta cuando vinieran a visitarme. Además, aunque Reika ama sus padres y yo a los míos, no podemos confiar en que ellos no le cuenten a alguien en quien confíen ciegamente. A veces por confiarle cosas a alguien que creemos de confianza los secretos se terminan esparciendo, y entre menos personas supieran a donde fue a parar Makoto y de tu existencia era mejor para todos.

—Vaya. Ya me cae mejor Reika. Y pensar que la traté tan mal cuando la vi en tu consultorio.

—Sí. Con eso de que supuestamente tu madre y ella fueron hermanas en su otra vida, pues se tomaron cariño.

—Bueno, cuéntame que más pasó cuando llegaron a Kioto. ¿Tardaron en tomar un vuelo?

—Hemos llegado, así que ese tema tendrá que esperar para más tarde— Dice mi padre mientras mete el auto en este terreno que se encuentra a las afueras de la ciudad.— Ahora necesitamos que practiques.

Asiento dándole la razón, sin embargo, papá continúa hablando.

—Lo que hice en Japón fue un delito muy grave, Midori— Me dice mi padre— Y aquí en Londres tampoco estoy limpio. Si las autoridades supieran que tengo armas no permitidas, bueno... imagínate lo que puede pasar; aunque la policía no me preocupa tanto como las Sailors, así que tienes que saber defenderte con o sin poderes, e incluso si un día estás lesionada y no puede pelear cuerpo a cuerpo.

P.O.V. ANDREW

Por mucho tiempo veo a mi hija cargar distintos tipos de armas y practicar con ellas. Debo reconocer que es buena, pues muy pocas veces falla al dispararle a su objetivo

—Suficiente— Le digo— Por hoy nos iremos a casa. Lo de los explosivos ya lo veremos mañana.

—Mañana viene Aries a visitarme

—Creo recordar que él también estaba interesado en lo de los explosivos.

—No me gustan las armasMe dice mi hija

—A mí tampoco me gustan— Le contesto y me mira desconcertada

—Pues para no gustarte cualquier coleccionista envidiaría tener tu colección.

—Pues yo no las colecciono por gusto— Le respondo— ¿Pero qué otra opción me queda?

Mi hija de pronto se me queda viendo detenidamente, y de pronto lanza su pregunta.

—¿Me puedes seguir contando que más sucedió? ¿Cuántos días estuvieron en Hakusan?

—Sólo siete horas. Después nos fuimos al Aeropuerto de Kansai y ahí Reika se separó de nosotros. Ella se fue a Estados Unidos y tu madre y yo nos vinimos a Londres.

17 años atrás..

Tan pronto llegaron al aeropuerto de Kansai, Makoto se puso una peluca de largo cabello color rubio que semanas antes Andrew le había comprado para cuando huyeran; y así, bajo al aeropuerto acompañada de su amado y de Reika.

Al llegar al aeropuerto, la suerte pareció sonreírles; pues ellos dos consiguieron boletos en un vuelo sin escala que iba directo a Londres y saldría dentro de cinco horas; mientras que Reika consiguió uno que salía al mismo tiempo pero el cual tenía como destino la ciudad de Nueva York en Estados Unidos.

Finalmente, a través de los micrófonos se escuchó el aviso de que ambos vuelos saldrían, y que había llegado la hora de separarse, así que Andrew se distanció un poco para darles espacio a Reika y a Makoto de que se despidieran.

Gracias por todo, Amaltea— Susurró Makoto cuando su mirada se encontró con la de Reika, y entonces a su mente vinieron recuerdos de ellas dos jugando en los jardines del castillo de Ios en Júpiter.

No tienes nada que agradecer—Le respondió Reika— Te lo debía después de que por mis tonterías perdieras al hombre que amaste en tu otra vida, y después tratando de interponerme entre Andrew y tú.

Ambas se dieron un fuerte abrazo, e inevitablemente de sus ojos empezaron a rodar las lágrimas.

¿Qué nombre le vas a poner?

A Makoto le dio un escalofrío cuando Reika le recordó que estaba embarazada, y no era como que lo olvidara, pero le angustiaba que a su alrededor hablaran como si su estado de gravidez fuera algo deseable.

Amaltea—Contestó tratando de sonar graciosa.

¡Tonta! ¡Ni se te ocurra!

De nuevo las bocinas hicieron el llamado para que los pasajeros de ambos destinos abordaran el avión, y ellas se dieron un último abrazo.

Iré a visitarte dentro de un año— Le prometió Reika— Y por favor, llámame en cuanto lleguen a Londres.

Finalmente, ambas se separaron y Makoto se reunió con Andrew. Después, tomada del brazo de su amado subieron al avión, y ella, que tanto le había implorado que cuando tuvieran que hacer viajes en avión le dejara el lado del pasillo, sin siquiera pensarlo, se sentó en el asiento a un lado de la ventanilla.

Después de todo lo que había pasado en las últimas horas, subirse a un avión lejos de causarle miedo le tranquilizó un poco, y al abrir las cortinas que cubrían la ventanilla y ver como poco a poco la tierra que la vio nacer se miraba cada vez más lejana e inalcanzable, una lágrima traicionera rodó por su mejilla.

Todo va a estar bien, mi amor—Le susurró Andrew al oído.— Ya pasó lo peor.

Makoto volteó a ver a Andrew, y se sintió reconfortada cuando él la abrazó y besó su frente. Amaba perderse en el azul de sus pupilas, aspirar su aroma, sentir la calidez de su cuerpo. Estaba dispuesta a no perderlo, así que acababa de tomar una decisión. Tan pronto llegara a Londres buscaría una clínica que se especializara en interrumpir embarazos. Lo haría para no tener que sacrificar al hombre que amaba, y también por el bien de esa pequeña que llevaba en su vientre y salvarla de la desgracia de ser una sailor.

¡Hola!

Dije que actualizaría este fanfic cada quince días y puntualmente traigo nuevo capítulo. Sí. sé que Makoto aún no ha hecho mucho drama por el embarazo, pero estaban tan preocupados por escaparse de Japón que eso quedó de lado, pero en el próximo capítulo cuando ya tengan un poco de tranquilidad y lleguen a Londres comenzará el drama por ese tema.

Ahora, respondiendo a los comentarios:

MarijoSanLucar: Muchas gracias por tus comentarios tanto en el grupo de facebook como aquí en fanfiction, nena, de verdad me alegran el día. Me alegra cuando a fans de otras sailors que no es Mako les gusta el fanfic, porque me hace pensar que la historia no está tan mal si leen algo que no es de su senshi favorita. Y ya casi se va a saber quienes son los padres de las hijas de Haruka y Mina. Y sí, el Andrew de este fanfic es capaz de morirse por Mako, aunque la que se murió fue ella y no él.

Aracox: La neta lo que le pasó a las outher y a Serena se lo merecen por desgraciadas, y sí, en este fanfic, la Michiru estaba más involucrada en relación con Haruka, tanto que le siguió el rollo en todo pese a no estar muy de acuerdo, y hasta la protegió aún sabiendo que la tonta de Haruka priorizaba a la princesita.

Abel Gregov: Sí, lo que hizo Makoto fue una gran metida de patota. Digamos que se confió porque sabe pelear sin transformarse y porque no creyó que ocurriera algo que hiciera que las outher regresaran a casa. En cuanto a Andrew, bueno, a él lo tuve que hacer cambiar porque llegué a la conclusión de que por el contexto de fanfic era necesario. El sabe de lo que han sido capaces las outher y la gata, ellas tienen superpoderes y él no; así que lo de saber usar armas y explosivos es por miedo e instinto de supervivencia. El miedo puede orillar a hacer tantas cosas. En cuanto a Michiru, bueno, ella está dolida por lo que le pasó, porque sintió que Haruka, como bien dices la ninguneó y la segundeó por priorizar a Serenita.

ValeFerT: Muchas gracias por tus votos en facebook. Ya se acerca el final, y como podrás ver, Mako ya salió, aunque sea en versión fantasmagórica porque está bien muerta... muerta pero sin dejar de amar a Andrew aún estando en el más allá.

Clarissa de Shields: Muchas gracias por tu voto en el capítulo anterior. Espero que te haya gustado este.

Sindy Umpierrez: Gracias por añadir esta historia a tu lista y por los votos. Saludos.

OpaloHope: Pues tenían que pagarlo las tres outher y la mendiga de Serena por desgraciadas, por querer obligar a Makoto a embarazarse de un wey que ni ama y querer controlarle la vida.

Lectores anónimos y fantasmas: Muchas gracias por leer. ¿Qué les pareció? Anímense a comentar, jeje. No sean tímidos, que no muerdo, jaja.

En fin, actualizaré en quince días.

Saludos a todos.

Edythe.