EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPITULO 29
HOLA, LONDRES
P.O.V. MIDORI
Trato de dormir esta noche, pues mañana Aries vendrá temprano a Londres y no quiero tener mi peor cara de desvelo cuando llegue; sin embargo, conciliar el sueño me está costando trabajo y me remuevo intranquila en mi cama.
Ya son varios días en que he estado padeciendo de insomnio, para ser exacta, desde que mi padre nos contó a Aries y a mí del enfrentamiento que tuvo con las outher, del cual obviamente salió ileso por pura buena suerte, y es también de puro milagro que hasta ahora no sepan que él fue el causante de que estén como están en el presente.
Saber todo lo que mi padre hizo por mi madre y lo que ha hecho para mantenerme a salvo todos estos años sin siquiera tener poderes hace que lo quiera más. Cualquier otro hombre hubiera dejado a mi madre a sabiendas de que como mortal común su vida peligraba al amar a una senshi, y sin embargo, él no lo hizo y se arriesgo demasiado por nosotras.
Sé que en un enfrentamiento con personas comunes podría defenderse muy bien, porque pese a que dice no haber sido belicoso en su juventud, la paranoia constante en que vive lo ha hecho que se prepare para poder defenderse; sin embargo, sé que sin sus armas estaría en gran desventaja frente a quienes si tenemos poderes. ¡Y tengo tanto miedo!
Pensar en que por alguna razón las sailors pudieran enterarse de que fue mi padre el causante de su desgracia me llena de temor, pues sé que querrían cobrar venganza y que no les sería difícil acabar con él.
Por primera vez en mi vida soy consciente de que mi padre, quien siempre me ha cuidado y protegido, es un hombre cuya vida pende de un hilo, y que es mi deber protegerlo porque no sólo sé lo que me ha enseñado y obligado a aprender por mi seguridad, sino que además tengo poderes, lo que me coloca por encima de él. ¡Qué gran responsabilidad siento sobre mis hombros! ¡Qué miedo siento aunque no pienso confesárselo!
Dado que no puedo dormir, tomo el diario de mi madre para continuar mi lectura. Lo último que leí fue cuando planeaba entrar a la casa de las outher para robarse los cristales, y por lo que me contó papá, deduzco que lo que sigue por leer es bastante amargo.
DIARIO DE MAKOTO
Querido Diario:
La última vez que escribí en tus páginas fue hace menos de una semana para contarte que estaba planeando asaltar la casa de las sailor outher con el propósito de robar sus cristales para que dejaran de ser una amenaza.
¿Y qué crees? En menos de una semana mi vida ha dado un giro radical, pues tanto Andrew como yo acabamos de llegar a Londres hace un par de horas.
¡Sí! Ya sé que nos iríamos a Estados Unidos hasta diciembre o Enero, y que si sucedía algo que nos obligara a tener que abandonar el país más pronto la opción B era venir a Londres en Septiembre; sin embargo, aún faltan días para que termine Julio y ya tuvimos que dejar Tokio.
¿Por qué salimos del país antes? El plan salió mal.
Así como yo tenía mis propios planes que no le conté a Andrew para no preocuparlo y evitar que quisiera involucrarse, él también tenía los suyos, que no me contó para no preocuparme y porque sabía que de enterarme intentaría saboteárselos; pues mientras que yo sólo quería robarles los cristales para que ya no pudieran hacer uso de sus poderes y por tanto dejaran de ser una amenaza, él quería hacer algo que no me atrevo a escribir de manera explicita en tus páginas.
Lo que ocurrió en casa de las outher fue una masacre terrible de la que no voy a dejar detalles por escrito. Sólo te cuento que a punto estuve de ser secuestrada por Uranus para obligarme a dar una heredera a la dinastía lunar, y que si no fuera por Andrew, quizá hubieran logrado su cometido; aunque si te puedo decir que lo ocurrido me tiene con sentimientos encontrados.
Por un lado estoy muy enojada con Andrew porque hizo cosas de las que no lo creí capaz y que ni yo me hubiera atrevido a hacer; sin embargo también me siento culpable porque sé que lo hizo por mí, y que si nunca le hubiera confesado que soy Sailor Júpiter y hubiera seguido sosteniendo la mentira de que no lo amaba, él hubiera seguido su vida, que hasta antes de nuestra relación era tranquila y feliz.
¡Pero no! Fui tan estúpida que creí que podríamos estar juntos sin que él saliera perjudicado. ¿Y mira ahora las cosas? ¡Es terrible a lo que lo he arrastrado por no ser ser capaz de renunciar a su amor cuando debí hacerlo!
¡Pero eso no es todo! ¡No! Como si lo que sucedió en Tokio no fuera suficiente, me acabo de enterar de que estoy embarazada.
¡Debo tener tanta maldita mala suerte que quedé embarazada pese a que Andrew se hizo la vasectomía y yo me seguí cuidando los siguientes tres meses después de que se la hizo!
Me duele decirlo porque mi ilusión siempre fue encontrar el amor y formar una familia; un sueño que también tenía Andrew; pero pese a que nos amamos y que este ser que llevo en mi vientre es producto de nuestro amor y la única oportunidad de él de ser padre, no debe de nacer. Es lo mejor para esa pequeña que estaría condenada a la desgracia, y también lo mejor para mi amado Andrew.
P.O.V. MIDORI
¡Pobre de mamá!
Se me parte el corazón de imaginar como se sentía en esos momentos.
Asustada ante la idea de que las sailors les dieran caza a ella y a mi padre y de tener una hija que heredaría sus poderes.
Triste por haber tenido que abandonar su país de un día para otro, sin siquiera despedirse de las personas que quería o visitar por última vez la tumba de sus padres.
Culpable por sentir que la vida de mi padre pudo haber sido mucho mejor sino fuera porque él la amó y ella se permitió vivir ese amor.
Quisiera poder abrazarla y decirle que comprendo lo que estaba sintiendo. Qué se merecía ser amada y vivir una vida feliz y en libertad; pero por desgracia no es posible.
Esta página tiene el aspecto como de que en algún momento hubiera sido mojada, y no dudo que fueran las lágrimas de mi madre llorando de desesperación, y de pronto, veo como una nueva lágrima cae sobre ella. ¡Una lágrima mía porque no puedo evitar llorar al imaginármelos a ella y a mi padre huyendo de todo y de todos!
¡Ella no merecía morir y él no merecía perderla y convertirse en el hombre paranoico que ahora es!
Cierro el diario y me permito llorar un momento, y cuando me tranquilizo decido salir de mi recamara. Una taza de chocolate caliente no me vendrá mal; y cuando voy saliendo me encuentro con papá que también sale de su habitación.
—Pensé que ya estabas dormido— Le digo a papá
—No puedo dormir— Me responde papá— Pero tú deberías de tratar de descansar porque mañana temprano Aries viene por ti.
—Nada que un café no pueda arreglar— Le digo mientras me encojo de hombros.— ¿Quieres chocolate caliente?— Le ofrezco mientras bajamos las escaleras a la planta baja.
—Pues bueno— Dice papá
Una hora después, vamos por la tercer taza de chocolate caliente mientras vamos por la enésima partida de poker, en la cual mi padre esta vez logra ganarme.
—¡Te gané!— Exclama mi padre
Yo dejo mis cartas al descubierto fingiendo molestia ante mi derrota, pero antes de que mi padre decida proponer otra partida, toco el tema de mi madre.
—Estuve leyendo el diario— Le digo— Para ser especifica, esa primera página que escribió cuando llegaron a esta ciudad. Hizo bien en no narrar detalles de lo ocurrido en casa de las outher.
—Cometí un delito grave, así que más vale no dejarlo ni por escrito— Me responde papá.
— Por lo que leo en el diario sé que mamá se sentía culpable porque sabía que quizá tu vida hubiera sido mucho mejor sin ella, y viéndolo de manera objetiva creo que sí. ¿No crees?
Papá sonríe y veo que se le iluminan los ojos.
—Ciertamente mi vida hubiera sido mucho más tranquila si la hubiera dejado en cuanto supe que era una sailor y que al amarla mi vida estaba en riesgo— Me dice— Pero ¿Sabes? Si pudiera regresar el tiempo o volviera a reencarnar y la historia se repitiera de nuevo haría eso y cosas peores con tal de verla libre de la dinastía lunar.
—¿No te traumaste después de haber hecho lo que hiciste?
—Sí. Al principio tenía pesadillas con ese momento— Me confiesa mi padre— Pero no me arrepiento porque lo hice por tu madre y por ti.
—¿Cómo fue llegar a Londres?
—Pues. Fueron quince horas de vuelo. Lo primero que hicimos fue buscar un hotel y...peleamos. Discutir fue lo primero que hicimos cuando al fin estuvimos a solas.
17 años atrás...
Después de quince horas de vuelo, finalmente Makoto y Andrew habían puesto pie en tierras Londinenses. Para él no era su primer viaje fuera del país del sol naciente, pero sí para ella que pese a anhelar viajar fuera de Japón nunca lo había hecho por sentirse incapaz de vencer el miedo de subirse a un avión.
El miedo a volar evidentemente lo había vencido; y en otras circunstancias se habría sentido feliz por viajar a un país donde nada más llegar dejó de ser "la chica más alta" para convertirse en una más del montón al estar rodeada de mujeres europeas que iban y venían y eran tan altas como ella o en algunos casos hasta superaban su altura.
—Deja eso. Yo lo llevo. — Le dijo Andrew cuando estaba a punto de tomar la maleta más grande de la cinta donde transitaba el equipaje de los pasajeros que habían llegado a Londres.
Makoto volteó a ver a Andrew y le miró molesta.
—No soy una débil.
—Lo sé, pero en tu estado no deberías estar haciendo demasiado esfuerzo físico.— Le respondió él de manera cortante.
"En tu estado" No le gustaba recordar que estaba embarazada, aunque tampoco era algo que lograra olvidar del todo.
—Supongo que deberíamos averiguar sobre algún hotel al que ir. ¿No?
—Lo averigüe hace tiempo— Le respondió él
Al salir del aeropuerto, Makoto recorrió rápidamente con la mirada aquella ciudad que hasta ahora sólo había visto en tarjetas postales. Ahí estaban las típicas cabinas telefónicas en color rojo que eran tan características de aquella ciudad, la banderas británica ondeando por doquier, anuncios en inglés afuera de los locales, y personas que iban y venían hablando aquel idioma que por fortuna entendía, pues desde que habían planeado que huirían de Japón, Makoto se había dedicado a estudiarlo y practicarlo con ahínco; y a lo lejos, como si el universo quisiera que no le quedaran dudas de que ya no estaba en la tierra que la vio nacer, se empezó a escuchar una canción cuyo título no recordaba pero que sabía era de aquella banda sesentera llamada The Beatles.
Andrew se dirigió a una de las cabinas telefónicas, hizo una llamada , y al salir le comentó a Makoto que ya había hecho reservación en un hotel. Después, ella lo siguió hasta el sitio de taxis que se encontraba a unos pasos saliendo del aeropuerto, y Andrew, en un correcto inglés le pidió al taxista que los llevara a aquel hotel donde había hecho reservación para estar hospedados una semana.
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Lo primero que hicieron al llegar a la habitación del hotel fue dejar las maletas en el piso y sentarse en lados opuestos de la cama, evitando en lo posible tocarse o dirigirse la palabra. Se sentía la tensión en el ambiente, pues aunque no habían tenido una discusión, estaban enojados el uno con el otro por haberse ocultado cosas, además de que también estaban asustados por las consecuencias que podría acarrear lo ocurrido.
—¿Te pido algo de comer?—Le preguntó él
—No tengo hambre— Respondió ella.
—Bien. Cuando te hambre pide lo que quieras al restaurante del hotel y tomas dinero de mi billetera.— Dijo él dejando su cartera en uno de los cajones del tocador.
Enseguida, Andrew tomó el comando de la televisión y la encendió. Quiso buscar con que entretenerse, o al menos tener un poco de ruido que hiciera que la tensión entre él y Makoto se viera reducida, pero para su mala suerte, en el noticiero británico que se estaba trasmitiendo en esos momentos estaban hablando del ataque del que habían sido víctimas dos japonesas que comenzaban a ser reconocidas fuera del país tanto por su talento en el medio en el que cada una se desenvolvía, así como por ser un ícono de la diversidad sexual.
¡Lo que faltaba! Debían tener demasiada mala suerte como para que lo primero que miraran al encender el televisor en un país muy lejano a la tierra que los vio nacer fuera un noticiero donde se hablaba de aquel crimen que él había cometido. Sin embargo, Andrew decidió dejar el noticiero puesto, pues consideraba necesario estar al tanto de lo ocurrido, y ambos supieron entonces que la noticia al parecer le había dado la vuelta al mundo y que se había convertido en la noticia principal de los noticieros de los cinco continentes del mundo.
—Apaga eso— Dijo Makoto en un tono de voz que parecía una orden.
—Debemos estar al tanto— Contestó él.
De pronto, aparecieron en escenas los señores Tsukino en la pantalla de televisión. Ciertamente Serena no era famosa, pero había adquirido fama al haber estado en la casa de tan importantes celebridades, y al ver el rostro desencajado de los padres de quien alguna vez fue su amiga dando con pesar su testimonio, Makoto no pudo evitar que un par de lágrimas escaparan de sus ojos, así que tomó el comando de la televisión y lo apagó.
—¿En qué carajos estabas pensando?—Le reprochó Makoto
Andrew ignoró la pregunta de Makoto. Se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro dentro de la habitación. Ciertamente no se arrepentía de lo que había hecho, pues de lo contrario, Makoto hubiera sido privada de la libertad y obligada a parir y entregar a su hija a aquel par de desquiciadas, pero aunque trataba de mostrarse tranquilo, tenía miedo al pensar en la posibilidad de que las sailors o la policía dieran con ellos.
—Serena no merecía eso.— Dijo Makoto con voz entrecortada
Al escuchar a Makoto diciendo aquello, Andrew la miró molesto. Además del miedo, cada que pensaba en Serena sentía un poco de remordimiento de conciencia, pues aunque a su parecer la chica había sido egoísta al no apoyar a sus amigas y estar tan cómoda con aquel supuesto futuro predestinado que le tocaba, tampoco había hecho algo en contra de Makoto como si lo habían hecho las outher.
—Hacerle daño a tu amiga nunca fue parte de mi plan— Le dijo Andrew enfadado— Tal vez si a ti no se te hubiera ocurrido la estupidez de ir a meterte a la casa del lobo sin poder transformarte no hubiera tenido que utilizarla para ir a negociar por tu libertad.
Makoto le sostuvo la mirada a Andrew. Era evidente que estaba molesto con ella, así como ella lo estaba con él.
—¿Por qué hiciste esa estupidez, Makoto? ¿En qué cabeza cabe ir a meterte a casa de las outher sin poder transformarte?— Le reprochó Andrew
—¿Me lo dices tú a mí?— Le respondió Makoto— ¿En qué cabeza cabe enfrentarte con ellas cuando no tienes poderes?
—Al menos sé usar cosas que tú no sabes y fui mejor preparado a la guerra, Makoto.
—¿Por qué nunca me dijiste lo que estabas tramando?— Le reclamó Makoto
—¿Y todavía me lo preguntas?— Le respondió el furioso— La única vez que mencioné la idea dijiste "No, Andrew. Si haces algo así me enojaré contigo". También cuando Richard tuvo esa premonición en la que miró que ellas serían capaces de hacerte daño te dije que huyéramos ¿Y qué me respondiste? "No Andrew, no puedes irte sin arreglar los trámites de tu internado". Además ¿De qué iba a servir que huyéramos si una tiene un espejo donde ve cosas y la otra tenía las llaves del tiempo?
—¡Bastaba con quitarles los cristales y las llaves del tiempo porque el espejo está perdido! ¡No era necesario tanto sadismo!
—¿Y si tan sencillo era quitarles los cristales porque no los tienes? ¿Acaso no fue sadismo lo que ellas le hicieron a Hiroto? ¿No fue sadismo lo que te hicieron a ti cuando fuiste a buscarlo creyendo que era yo? ¿No es también lo que intentó hacerte Uranus cuando fuiste a meterte a su casa?— La cuestionó Andrew que para entonces estaba colérico.
Andrew hizo una pausa. Makoto notó como los ojos de su amado se tornaban vidriosos .
—¿Crees que me siento orgulloso de lo que hice?— Le cuestionó Andrew con voz gutural— ¡Pues no, Makoto! No me gusta lo que hice y si las cosas hubieran salido como las planee tampoco estaría orgulloso. Todo esto lo hice por ti, por ti y por nuestra hija porque quería acabar con todo lo que fuera una amenaza para la seguridad de ustedes.
"Nuestra hija", ahí estaba de nuevo Andrew hablando de ese pequeño ser que Makoto llevaba en su vientre y que podría convertirlos en padres, pero que Makoto consideraba que aunque les doliera, era mejor que no llegara a nacer.
—Necesito ir con un ginecólogo— Dijo Makoto
— Mañana iremos con un ginecólogo para que empiecen a hacerte los controles prenatales.
—Andrew— Susurró Makoto— En nuestro caso lo mejor es un aborto.
—¿Qué?— Le preguntó Andrew desconcertado. Aunque aquel fuera un embarazo inesperado y a una edad en la que no hubiera querido ser padre, aquel pequeño ser que llevaba Makoto en su vientre y era producto del fallo de los métodos anticonceptivos, era su única oportunidad de ser padre de una hija tan suya como de la mujer que amaba. ¡Porque vaya que la amaba aunque en ese momento estuvieran molestos el uno con el otro!
—No me mires así, Andrew— Dijo Makoto con tristeza al sentir la mirada de horror de su amado sobre ella— Ya habíamos quedado en que no tendríamos hijos.
—¡No me digas eso, por favor!— Exclamó Andrew en tono suplicante
—¿Y qué vamos a hacer con un bebé?— Le cuestionó Makoto al borde del llanto— Si las outher están vivas van a decir que yo estuve ahí. Siempre puede haber alguien que sepa que tú y yo estábamos en una relación. En cualquier momento pueden empezar a darnos caza y...
Makoto estalló en llanto y se dejó caer sobre la cama.
—Si nos pasa algo esta bebé en caso de no heredar mis poderes estará condenada a vivir en la orfandad, y si los hereda la van a querer obligar a servir a la dinastía lunar como ya me obligaron a mí en el pasado y como me quisieron obligar en esta vida.
Andrew se quedó en silencio un momento. Pese a esforzarse por no llorar, un par de lágrimas traicioneras escaparon de sus ojos. Sabía que Makoto tenía razón, y que por el bien de la misma criatura era mejor que no naciera. ¿Pues qué clase de vida la esperaba al lado de ellos? Si tenían suerte y nadie los encontraba, siempre tendrían que vivir rodeados de mentiras, pues Makoto había pasado a asumir una identidad y una nacionalidad que no eran suyas. Además, tener que educar a una niña para vivir huyendo no era algo deseable. Y ese era el panorama menos desagradable, pues en el peor de los casos, si a ellos les pasaba algo esa niña iría a parar a las manos de la sádica Luna y el grupo de senshis.
P.O.V. ARIES
Cierro mi notebook satisfecho de haber terminado mis deberes la universidad tan pronto ha iniciado el fin de semana, así podré estar los siguientes dos días con Midori sin preocuparme por dejar mis obligaciones pendientes, pero entonces, cuando estoy a punto de irme a dormir siento una punzada en el pecho y viene a mi mente una premonición donde veo a las sailors y sus herederos, incluida a Midori, enfrentándonos en una batalla y a la muerte acechando.
"Vienen momento de guerra y venganza, Aries. Vienen momentos de muerte y destrucción."
¡Aquella voz! Es la voz mi difunto bisabuelo, ese que murió por causa del juramento de lealtad que hizo mi madre en el pasado.
— ¡Por favor, sé claro, abuelo!— Gritó volteando de un lado a otro, sin embargo, ya no vuelvo a escuchar su voz.
La palabra "venganza" me preocupa, pues estoy seguro de que si las outher, Serena y Luna supieran que quien les desgració la vida aquella noche no fue el fantasma de Hiroto, ni un youma con poderes, sino Furuhata-san, querrían venganza; y también sé que si supieran que Midori es la única regente de Júpiter con vida, querrían obligarla a dar su poder para finalmente fundar Tokio de Cristal.
Necesito respuesta, pero con los Furuhata tengo un problema. A Midori no le puedo leer el aura, y en cuanto al señor Furuhata, cuando le pregunto al fuego porque el ataque de Sailor Uranus no le hizo nada, no obtengo respuestas lo cual es extraño.
Sin embargo, por tercera vez estoy dispuesto a intentar averiguarlo, y pese a que hoy no hace tanto frío como para encender la chimenea, pongo un poco de leña y la enciendo. Después me siento frente al fuego y me concentro para hacer las preguntas.
"¿Andrew Furuhata tiene poderes?" La respuesta como siempre es un rotundo no.
"¿Andrew Furuhata es una reencarnación?" La respuesta es un "sí", aunque esto no me sorprende. Reencarnar no es algo exclusivo de quienes tienen poderes. Reencarnar es parte de un ciclo que todas las almas experimentan, a menos claro, que en una vida anterior hayas sido tan desalmado como para tener la desgracia de reencarnar en un mineral.
"¿Por qué cuando Sailor Uranus atacó a Andrew Furuhata su poder regresó en su contra?" Esta pregunta ya la he hecho por tercera vez y el maldito fuego no me da respuestas.
De pronto, mientras me quedo pensando en otra manera de formular mi pregunta para ver si tengo la suerte de encontrar respuestas, recuerdo aquella ocasión cuando el padre de Midori nos contó a ella y a mí que él estuvo presente cuando murieron mi bisabuelo y las madres de Ami y tía Minako. Según su relato, él fue atacado por un doctor y una enfermera que deduzco debían estar poseídos por algún demonio o youma puesto que tenían poderes. Dos entes que en teoría debían haber podido matarlo al ser él un civil sin poderes, sin embargo, a la enfermera se le regresó el ataque en su contra y el doctor terminó arrojándose por la ventana de no se que piso.
Siendo así, entonces Uranus viene siendo la tercer persona que utilizó poderes para atacarlo que regresaron en su contra donde él de nuevo salió ileso.
Con esa información cualquiera podría pensar que él tiene algún tipo de poder para hacer que los poderes se regresen en contra de quien lo ataque, pero el fuego ya me ha confirmado que no es así, y ahora que recuerdo, el día que fui a casa de los Furuhata por primera vez yo si pude atacarlo.
Y no, por supuesto no es como que me sienta orgulloso de haber desatado un terremoto para que un librero le cayera encima a Furuhata-san, pues no es honorable atacar a un civil sin poderes, menos si es el papá de una chica que es tan especial para mí, pero a mi favor puedo decir que lo hice en defensa propia, pues él estaba tan asustado creyendo que yo era una amenaza para Midori que estaba dispuesto a matarme.
De pronto se me ocurre hacerle otra pregunta al fuego.
"¿El alma de quien hoy lleva por nombre Andrew Furuhata vivió en la época del Milenio de plata?" No hay respuesta.
Hago preguntas similares sobre el resto de personas de quienes tengo la certeza que si vivieron en esa era, y la respuesta es un sí, pero el fuego se niega a decirme muchas cosas sobre él. ¡Bastante extraño!
Resignado a no obtener respuestas, estoy a punto de irme a dormir cuando de pronto escucho la voz de mi madre.
—¡Aries!
¡Vaya coincidencia! No me extraña que mi madre esté frente al fuego, pues en Tokio es de mañana. La hora en que ella se sienta frente al fuego y reza a los kamis.
Al tener tanto ella como yo poderes para hablar con el fuego, podemos utilizarlo para comunicarnos cuando estamos distanciados, lo cual solemos preferir en vez de hacerlo por vía telefónica o internet, pues así no quedan registros de nuestras conversaciones.
—Okka-san. Buenas noches, o más bien creo que debo decirte buenos días. ¿Cómo es...
—Estás saliendo con una chica. ¿Verdad?— Me interrumpe para ir al grano.
¡Tan directa como siempre! ¡Nunca se anda con rodeos mi madre!
—Pues deberías alegrarte— Le digo— ¿Qué no se supone que lo que más deseabas era que me olvidara de Afrodita?
—¡Quería que te enamoraras de otra, pero no de una sailor!— Me reprocha
¡Aquello me deja sin palabra! ¿Cómo carajos puede saber a detalle que está ocurriendo en mi vida si yo estoy en Cambridge y ella en Tokio?
—¿Una sailor?— Le digo mientras rio— Madre, por favor. Estoy saliendo con una chica inglesa, no con una sailor.
—¡Soy tu madre y no me haces tonta, Aries! Sé que la inglesa de la que estás enamorado es hija de Andrew Furuhata y de la difunta Sailor Júpiter!— Me dice — ¿Crees que soy estúpida y no me iba a dar cuenta? ¡Además si su padre llega a saber que tú eres mi hijo es capaz de...
—¡No me vuelvas a interrumpir cuando hablo, madre!—La interrumpo ahora yo— Si ya lo sabes no te lo voy a negar. ¿Y sabes qué? Los Furuhata saben quien soy.
—¿Qué?— Me pregunta mi madre sorprendida
—Lo que escuchaste, y te te voy a decir algo más— Le digo— Le voy a pedir que sea mi novia, y me bastará con que ella me de el "sí" y la aprobación de su padre. Lo que pienses tú o lo que pudieran pensar otras personas no me importa.
Veo la sorpresa reflejada en el rostro de mi madre.
—Okka-san, te agradezco todo lo que has hecho por mí— Le aclaro— Pero te voy a pedir que no te atrevas a contarle nada a Luna ni a mandar a un ejercito de sailors a darle caza a Midori y a su padre porque voy a hacer todo lo que esté en mis manos para protegerlos. No voy a permitir que a ella la arrastren en su locura y él lo voy a proteger porque es su padre y porque no es honorable que usen sus poderes para atacar a un civil indefenso que estaría en desventaja frente a las sailors.
Apago la chimenea y me pongo de pie. Tomo el móvil para marcarle a Midori, pero antes de que lo haga escucho un golpe seco en el piso, y cuando me doy la media vuelta me encuentro con mi madre transformada en Sailor Mars.
¡Hola!
Pues bien. Pensaba publicar este capítulo hasta la siguiente semana porque pensé que me costaría mucho escribirlo, pero inesperadamente la inspiración llegó y lo terminé en pocas horas. El que sigue lo publicaré a más tardar en quince días.
Ahora, respondiendo a sus reviews del capítulo anterior:
Clarissa de Shields: Muchas gracias por tus votos tus reviews, nena. Te aseguro que Dariencito va a pagar todas las que ha hecho. Ya se verá su castigo. Quizá con él no sea tan severa porque lo único que hizo fue ser cobarde y mujeriego, pero de que las va a pagar, las va a pagar, sino es que ya las está pagando, jajaja.
Aracox: Ciertamente es muy triste que Makoto tuviera que salir de Japón huyendo, sin siquiera visitar por última vez la tumba de sus amados padres. Y obviamente la cosa se va a poner más triste conforme se acerque el momento en que va a morir.
MarijoSanLucar: Ciertamente que Makoto fuera a atacar a las outher complicó más las cosas, y en efecto, Reika y Richard son bien a toda madre. Y por cierto, en el siguiente capítulo se explicará como es que lograron sobrevivir luego de un ataque con explosivos, sobre todo Serena que era la que los tenía atados al cuerpo. En el siguiente capítulo Rei lo explicará. Gracias por seguir esta historia desde facebook.
Carol Peres: Muchas gracias por tu comentario, nena. Es un gusto saber que el capítulo anterior fue de tu agrado. Te mando saludos.
OpaloHope: En un principio si consideraron la posibilidad de irse por separado, pero dado que lo que hizo Andrew fue cometer un delito y que Makoto corre peligro de que las sailors le den caza, pues me pareció que lo más coherente era que huyeran tan pronto como les fuera posible.
Lectores fantasmas y anónimos: Les mando saludos y espero les guste el capítulo.
