EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPITULO 30
RECONCILIACIÓN
P.O.V. ARIES
Apago la chimenea y me pongo de pie. Tomo el móvil para marcarle a Midori, pero antes de que lo haga escucho un golpe seco en el piso, y cuando me doy la media vuelta me encuentro con mi madre transformada en Sailor Mars.
—¿Qué carajos haces, mamá? ¿No quedamos en que teletransportarnos es peligroso porque la gata puede rastrearnos?
—¿En verdad me crees capaz de hacerle daño a la hija de una de mis mejores amigas y al amor de su vida?— Me pregunta dolida.
Me le quedo mirando a esos ojos violeta tan parecidos a los míos. Conozco a mi madre y sé que evitaría hacerlo, pero también sé que es una cobarde.
—Sé que es algo que no te gustaría hacer— Le digo— Pero también sé que todos estos años has sido un peón obediente de la gata y que has visto como se jode en la vida de tía Venus, la doctora Mizuno, Afrodita y mal educa a esa víbora de Hiroko y no has hecho absolutamente nada.
Mi madre me mira a los ojos y le sostengo la mirada retadoramente.
—Si por lo que quiera que sea llegas a mandar a un ejercito de Sailors a atacar a Midori y su padre, ten por seguro que ese ejercito también me tendrá que atacar a mí.
No lo veo venir, cuando de pronto mi madre me mete una sonora bofetada; y enseguida, veo como pese a hacer un esfuerzo por no llorar, sus ojos se cristalizan y las lágrimas comienzan a caer por sus mejillas.
—¿Y qué puedo hacer, Aries? ¿Cómo puedo ayudar a mis amigas y a Afrodita cuando el precio a pagar podría ser tu vida y la de tu hermana?
—¿Y tú crees que Hanabi y a mí nos gusta verte así de infeliz y sin tener una vida propia?— Le cuestiono— ¿Crees que no nos llena de rabia ver que tengas que convivir con ese cobarde que no defendió ese amor que según siente por ti y ese monstruo al que llamas tu mejor amiga?
—Yo no puedo escapar de mi cárcel ni liberar a mis amigas— Me dice mi madre— Pero con que tú y Hanabi puedan tener libertad para vivir como quieran me basta. Y no te preocupes, nunca fue mi intención hacerle daño a la hija de Makoto ni a Andrew. Si hubiera querido hacerlo pude haber organizado a las sailors para que la secuestraran y así evitar que huyera de Japón para quedarnos con la niña.
Me quedo sorprendido ante la confesión de mi madre.
—Y si te pido que no te acerques a Andrew es porque ese hombre es peligroso— Me dice mi madre— Él fue quien asesinó a dos de las outher y a Serena ese día.
—¿Qué?— Le cuestiono sorprendido— Bueno... no niego que me sorprende que hayan sobrevivido a los explosivos pero...
—Sí. Como escuchaste. Las asesinó— Tras una pausa, mi madre continúa hablando— Las asesinó pero las revivimos.
Mamá me ofrece su mano para compartirme parte de sus recuerdos de ese día con exactitud. Una prueba de que de verdad quiere ser honesta conmigo, así que la tomo, y enseguida, como si se tratara de un flash back, veo parte de los recuerdos que quiere compartirme.
17 años atrás...
Los pequeños Hanabi y Aries, quienes habían estado enfermos desde hace cinco días y eran los causantes del desvelo de Rei, por fin comenzaban a mejorar, por lo cual habían sido dados de alta, tras lo que Rei regresó con ellos a la mansión de su padre, donde frente a todo el personal domestico como de costumbre adoptó su papel de hermana mayor de los supuestos hijos de Takahashi Hino.
—Si gusta puedo cuidar de los niños un rato para que usted duerma, señorita Rei— Le propuso la enfermera que su padre había contratado para que auxiliara a los pequeños en caso de que sucediera alguna emergencia de la que no pudiera hacerse cargo Rei.
—Muchas graias Kasumi, pero...
El móvil de Rei timbró. En la pantalla miró que era una llamada de Darien, la cual por un momento pensó en no contestar pues quería dar por cerrado ese capítulo de su vida; pero entonces tuvo el presentimiento de que debía hacerlo y respondió a la llamada.
—¡Rei! Estoy afuera de la casa de las outher... ¡Parece que alguien lanzó una bomba y me temo que han muerto!
No le sorprendió que Darien estuviera visitando la mansión de las outher, pues sabía que se estaba acostando con Setsuna. Sin embargo, el dolor que pudiera sentir porque el hombre que amaba se metiera en la cama con otra quedó de lado ante la gravedad del asunto, pues además, su sexto sentido le dijo que en eso estaban involucrados Makoto y Andrew; pero lo peor vino cuando tuvo una premonición en la que veía el cuerpo de Serena explotar en pedazos.
—Espérame ahí. Voy para allá.
Pidió entonces apoyo a la enfermera que su padre había contratado para que se quedara cuidando de Aries y Hanabi, y tan pronto como salió de la casa se transformó en Sailor Mars y por medio del telecomunicador contactó a Minako, Ami y Luna mientras corría de prisa para llegar a su destino.
Al llegar se encontró con Darien quien ya estaba ahí, también miró que donde antes estaba la imponente mansión de las outher ahora había puro escombro, y que el lugar estaba rodeado de policías, bomberos y paramédicos.
—Las tres están muertas—Susurró Rei, que de pronto no pudo evitar que un par de lágrimas escaparan de sus ojos, aunque no tanto por Haruka y Michiru, sino porque gracias a su sexto sentido sabía que ahí había estado Serena.
—Setsuna está viva— Dijo Darien— La llevé al hospital. No está grave.
—Me refiero a Haruka, Michiru y Serena— Dijo Rei clavando su mirada en la de aquel hombre que por desgracia amaba.
—Rei, yo...
—¡No quiero escuchar tus explicaciones!
Darien iba a decirle algo, pero entonces llegaron Mercury, Venus, Luna y Artemis al lugar.
—¿Dónde está Serena? ¿Por qué no vino?— Preguntó Minako.
Rei entonces les contó sobre su premonición a los presentes, y tras escucharla, las senshis de Venus y Mercurio comenzaron a sollozar ante el temor de perder a la que pese a todo consideraban su mejor amiga.
—¿Y no existe una posibilidad de que no siempre aciertes en tus premoniciones?— Preguntó Ami con voz entrecortada.
Rei iba a responder, pero entonces desde lejos miraron que los paramédicos iban subiendo a la ambulancia dos camillas en las que supieron debían estar los cadáveres de Haruka y Michiru, pues estos estaban tapados completamente con una sábana blanca.
—No es momento de llorar— Dijo Luna— Debemos revivirlas.
Todos los presentes, incluida Rei, la miraron desconcertada.
—Pero necesitamos el cristal de plata— Comentó Ami
—Yo lo tengo—Dijo Luna sacándolo de su bolsa— Serena tan descuidada como siempre lo dejó en casa.
—¿Puede usarlo alguien más que no sea Serena o los herederos de la dinastía Lunar?— Preguntó Darien desconcertado.
—Yo sí— Contestó Luna, que entonces recorrió con la mirada a las tres inner senshi presentes— Pero necesito que venga Makoto para que las cuatro me den su poder, y en cuanto ella esté aquí y el lugar se quede sólo las reviviremos.
Rei gracias a sus premoniciones sabía que Makoto estaba involucrada, y que llamarla sólo la pondría más nerviosa, así que fingió tratar de contactarla e incluso desapareció un momento argumentando que iría a buscarla; sin embargo, una después regresó, y al ya estar sólo el lugar, las tres inners senshi acompañadas de Luna entraron en aquel terreno donde alguna vez estuvo la mansión de las outher y donde suponían debían estar perdidos entre los escombros los cristales de Plutón, Urano y Neptuno así como las llaves del tiempo.
Se sentaron en el piso e hicieron un circulo en cuyo centro pusieron el cristal de plata, además de los de Mercurio, Venus y Marte, y poco después de invocar a sus poderes; escucharon un grito desgarrador que supieron que era de Serena que había vuelto a la vida.
Al saber que habían logrado su cometido, rompieron el circulo y vieron brillar repartidos en distintos lugares de la zona los cristales de Urano, Neptuno y Plutón; sin embargo, al parecer, en esta ocasión a diferencia de cuando volvieron a la vida tras la batalla contra Beryl o Sailor Galaxia, las cosas no salieron del todo bien, ya que Serena estaba irreconocible, pues donde antes había una piel suave y hermoso cabello rubio, ahora había quemaduras de tercer grado que la hacían lucir como un espeluznante monstruo salido del fondo del infierno.
Horas después de que Serena fuera trasladada al hospital, Luna, a quien las outher tenían como contacto de emergencia, recibió una llamada donde le decían que aparentemente el personal que recogió los cuerpos de Haruka y Michiru había cometido un error al darlas por muertas, pues milagrosamente estaban vivas; sin embargo, horas después se enterarían de que Haruka había quedado parapléjica de por vida, lo cual la incapacitaba para poder seguir ejerciendo como sailor senshi de Urano y que Michiru había perdido un ojo además de quedar con su bello rostro tan irreconocible como el de Serena.
P.O.V. ARIES
Mi madre suelta mi mano y salimos del trance.
Después de que me compartiera ese recuerdo en el que me di cuenta de que ella sabía que la madre de Midori ya estaba embarazada antes de huir del país y de que pese a saber que Furuhata-san fue quien causó ese accidente y no dijo nada, mi percepción sobre ella cambia y hasta me arrepiento un poco de haberla llamado cobarde; aunque sólo un poco, pues me molesta el hecho de que haya contribuido a revivir a Haruka, Michiru y Serena.
—¿Para qué contribuiste a revivirlas?— Le cuestiono— La vida hubiera sido mucho mejor para las que quedaban vivas después de esa noche. La gata no sabría que la difunta Sailor Júpiter estuvo involucrada, Midori y su padre tendrían una vida más tranquila, y de no haberlas revivido, entre tía Venus, la doctora Mizuno y tú hubieran podido derrocar a Luna. Todos estaríamos mejor. Incluso no creo que a ellas les guste estar vivas.
—No creas que no dudé— Me dice mi madre— Pero tenía remordimiento por lo que tuve con tu padre y...
—¡Por favor no vuelvas a decir que el doctor Chiba es mi padre!
—Bueno, tenía remordimiento por lo que tuve con el hombre destinado a mi mejor amiga— Dice mi madre— Y quise revivirla para aliviar un poco mi culpa... pero créeme que si me arrepiento.
—Un tiempo hasta yo llegué a creer que el ex novio de Sailor Júpiter había vuelto en forma de Yurei para vengarse o que las había atacado un youma— Le digo a mi madre
Mi madre ríe ante mi comentario.
— Con el espejo de Neptuno en mi poder y las llaves del tiempo perdidas sólo podían recurrir a mí, y como tengo credibilidad ante Luna y no es normal que el poder se le haya regresado a Haruka al atacar a un humano fue fácil que me creyeran.
Mi madre hace una pausa y continúa hablando.
—Aries, tú sabes que no es normal que cuando utilizamos nuestro poder el ataque regrese en nuestra contra, y aunque yo no estuve ahí sé que Haruka y Michiru no mienten en su relato— Me dice mi madre— Por eso no te quiero cerca de los Furuhata. No tengo nada en contra de la hija de Makoto ni de Andrew, pero él ya no es el mismo hombre de aura luminosa que conocí en la adolescencia. Dejó se serlo hace muchos años.
—Madre, me costó mucho ganarme la confianza del padre de Midori como para alejarme de ella— Le digo a mi madre—Sí, su padre es un paranoico que siempre está a la defensiva, pero sólo haría daño a quien se atreva a meterse con su hija, y yo nunca he tenido malas intenciones con ella. Y sí, no quiere a las sailors, así que espero que entiendas que nunca te la presente.
Mi madre me regala una sonrisa y asiente.
—Eres terco y sé que no te voy a convencer de lo contrario— Dice mi madre— Espero seas feliz con esa chica.
Tomo mi móvil, y entonces le muestro a mamá una foto donde Midori y yo aparecemos juntos.
—Es ella. No las subo a redes sociales porque su padre le tiene prohibido usarlas y me advirtió que no las suba.
Mamá toma el teléfono entre sus manos y amplía la fotografía, y entonces un sollozo escapa de su garganta y de nuevo está llorando.
—¡Ay, por el kami! Es igual de hermosa que Makoto. Sino fuera porque su cabello es un poco más claro serían idénticas.
Mamá me entrega el móvil y entonces se pone de pie.
—Tengo que regresar a Tokio ahora— Me dice— Te juro que no le diré a nadie del paradero de Andrew y su hija. Y espero que esa jovencita te diga que sí.
—¿Okka-san?— La llamo cuando está a punto de irse.
—¿Sí?
—Sé que nunca te lo digo, pero eres una gran madre— Le digo con honestidad.— Sí un día decides luchar por ser libre de esa tirana cuenta conmigo.
Nos fundimos en un abrazo, y después de separarnos, mamá por fin se teletransporta de regreso a Tokio y yo me voy a dormir tranquilo, pues gracias a mis poderes psíquicos sé que mi madre es honesta y que puedo confiar en ella.
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P.O.V. ANDREW
Después de un rato, noto que mi hija bosteza, y como también me ha comenzado a dar sueño, tanto ella como yo regresamos a nuestras respectivas habitaciones a dormir lo que queda antes de que amanezca.
Al estar en mi recamara tomo un cuadro que se encuentra sobre la cómoda que está a un lado. En ese cuadro aparecemos mi adorada Makoto y yo sosteniendo a nuestra pequeña cuando tenía apenas dos semanas de nacida.
¡La extraño tanto!
17 años atrás...
Por mucho que a ambos les doliera, tras una larga discusión entre si tener o no a la hija que esperaban, habían llegado a la conclusión de que lo mejor era interrumpir aquel embarazo para evitar que naciera una inocente que tendría que vivir escondiéndose, quizá hasta huyendo y siempre con la posibilidad de que los encontraran y Luna mandara a su ejercito de senshis a arrebatarles a la niña
Así, después de terminar con aquella discusión, Makoto tomó su diario y se dirigió al baño donde estuvo encerrada por casi una hora.
Tras verla salir enredada en una toalla de baño, Andrew se dirigió a la ducha donde también estuvo por casi una hora encerrado, pues era incómodo y le dolía estar junto a ella sin siquiera hablarse; pues si bien su relación no era siempre perfecta y anteriormente ya habían tenido desacuerdos, nunca habían estado molestos el uno con el otro por tanto tiempo y siempre buscaban hablar y limar las asperezas, pero esta vez él estaba dolido por la falta de confianza de ella al hablarle de sus planes, por ser tan imprudente como para ponerse en riesgo, y por supuesto por no ponerse en su lugar y al parecer asumir que él había encontrado placer en lo que le había hecho a las outher y a Serena, pues si bien no se arrepentía, tampoco era como que hubiera encontrado gozo en eso.
Al salir de la ducha, por suerte ella parecía dormir, y aunque hubiera querido acostarse a su lado y estrecharla entre sus brazos, no pensaba hacerlo luego de que ella ni siquiera se había disculpado por todo lo que le había dicho, así que se acostó en el otro extremo de la cama dándole la espalda, hasta que poco a poco se quedó dormido.
P.O.V. MAKOTO
Desde esta dimensión en la que me encuentro, veo a mi querido Andrew tomar aquella fotografía donde salimos los tres juntos. ¡Yo también lo sigo amando!
Aunque aquella noche estaba muy cansada y después de salir de la ducha traté de conciliar el sueño, en realidad me estaba costando mucho trabajo dormir, pues además de estar preocupada por la posibilidad de que ellas declararan ante la policía que yo estuve ahí y que de alguna manera se enteraran de que Andrew era el responsable de aquel crimen y vinieran tras nosotros, lo que me tenía aterrada era mi estado de gravidez, pues aunque en Londres la interrupción del embarazo también era legal dese entonces, de alguna manera presentía que aquello no iba a poder ser, y que dado el pacto que hice en el Milenio de Plata para salvar el alma de mi amado, me iba a tener que ver en la horrible encrucijada de tener que sacrificar al amor de mi vida o a esa pequeña que se estaba formando en mi vientre y que ya comenzaba a amar; y lo peor era que de eso no podía hablar con nadie, ni siquiera escribirlo en mi diario para desahogarme, pues era una de las condiciones de aquel terrible pacto.
Esa noche, al escuchar que la puerta del cuarto de baño se abría, cerré los ojos para fingir dormir, pues más que enojada sentía remordimiento al pensar que yo era la causa de que una vez más Andrew estuviera arruinando su vida.
Deseé que al meterse en la cama me estrechara entre sus brazos y dormir sintiendo la calidez de su cuerpo como acostumbraba hacerlo desde que habíamos empezado a pasar la noche juntos; sin embargo, se acostó en el otro extremo de la cama dándome la espalda, y sentí que el corazón se me estrujaba al pensar que yo era culpable de todo lo que estaba ocurriendo.
Lloré en silencio, tratando de no hacer ruido para no despertarlo y contener mis deseos de tocarlo, pues supuse que quizá lo último que deseaba era contacto físico con la causante de sus desgracias; sin embargo, de pronto lo vi removerse intranquilo y susurrar mi nombre con preocupación.
—¡Makoto!
De pronto, sus susurros se transformaron en gritos de terror, y lo toqué suavemente del hombro para despertarlo.
—¡Andrew!
P.O.V. ANDREW
Matar a alguien o intentarlo nunca es algo agradable por mucho que se tengan razones que lo justifiquen; y aunque deseaba que hubieran muerto y estaría dispuesto a volver a cometer otro crimen si es por proteger la integridad de mi hija; por un par de años tuve pesadillas en las que las veía llegar a mi vida para cobrar venganza haciéndome pagar en lo que más pudiera dolerme: Mi amada Makoto y mi pequeña Midori.
17 años atrás...
No había pasado mucho tiempo desde que Andrew se había quedado dormido, cuando de pronto comenzó a tener un hermoso sueño en el que miraba nacer a su pequeña hija y terminaba teniendo una vida tranquila y feliz junto a Makoto y su retoño; sin embargo, aquel bonito sueño se había tornado en una horrible pesadilla cuando en el vio irrumpir a las sailor outher apareciendo en su vida y matando a su amada y a su pequeñita para cobrar venganza.
—¡Makoto!— Gritó el nombre de su amada aterrorizado
—¡Andrew! — La escuchó susurrar su nombre con tranquilidad.
De pronto sus ojos se abrieron, y al percatarse de que ella estaba a su lado se sentó en la cama y la estrechó entre sus brazos, sintiendo como los latidos de su corazón que en un principio golpeaban violentamente contra su pecho, poco a poco se normalizaban.
—Todo esto es mi culpa— Susurró ella con voz entrecortada— Si no hubiera aceptado tener una relación contigo... perdóname Andrew.
Ella rompió en llanto, y al mismo tiempo afuera la lluvia comenzó a caer, provocando que las gruesas gotas repiquetearan los cristales de las ventanas.
Andrew, quien hace unas horas había estado deseando una disculpa de parte de Makoto, de pronto se sintió mal al percatarse de que ella se sentía culpable de que él estuviera en esa situación, así que se la tomó del rostro y la miró a los ojos.
—No digas eso mi amor, no es tu culpa lo que esa desquiciada de Luna y sus lacayas te hicieron.
Andrew acercó su rostro al de ella y le depositó un tierno beso en la frente.
—¿Y si un día te arrepientes?
—Nunca—Le susurró Andrew— Moriría por ti si fuera necesario.
—No quiero que mueras por mí
—Te amo— Le susurró él antes de atrapar sus labios en un tierno beso.
Finalmente, se acostaron de nuevo, pero esta vez él la estrechó entre sus brazos y ella apoyó su cabeza en el pecho de él, muy cerca de su corazón, hasta que pasado mucho tiempo al fin pudieron conciliar el sueño
P.O.V. MIDORI
Ayer en la noche poco pude dormir, pues sentía como si alguien estuviera dentro de mi habitación mirándome, sin embargo, inspeccioné todo, así que estoy segura de que dentro no había a nadie, lo cual me hace pensar que quizá estoy sugestionada luego de saber gran parte de la historia turbia alrededor del lindo pero prohibido amor que se tuvieron mis padres.
Sin embargo, pese a dormir poco me desperté temprano, y como extrañamente me siento llena de energía, me puse de pie y fui a la cocina para preparar un bizcocho de zanahoria que justo hace media hora acaba de salir, del cual pienso dejarle la mitad a papá y la otra mitad me la llevaré en el paseo que saldré a dar con Aries en un par de horas que llegue a Londres.
Mientras pongo un poco de café, escucho pasos tras de mí, y enseguida escucho la voz de papá.
—¡Bizcocho de zanahoria!— Exclama mi papá, y cuando veo que está a punto de encajarle un tenedor, lo jalo.
—¡Aún falta ponerle la buttercream!— Le advierto fingiendo enojo.
Papá suelta una sonora carcajada cuando ve como cuido de que no pellizque mi pastel antes de terminarlo.
—Esa misma cara ponía tu madre cuando intentaba picotear la comida antes de tiempo.
—Hubiera sido lindo conocerla— Le digo a mi papá mientras con la lira corta tarta corto el bizcocho a lo largo.
—La conociste, sólo que no la recuerdas porque tenías un año y media cuando falleció— Me dice mi padre— Pero te adoraba tanto como yo.
Sonrío al imaginar como pudo haber sido mi vida teniendo a mamá a mi lado, pues aunque ciertamente tengo al mejor papá del mundo y se ha esmerado por cuidarme y hacerme sentir querida; hay cosas que para una adolescente es más fácil compartir con una madre.
—Me habías dicho que mamá no se hizo un aborto porque ya era demasiado tarde para eso. ¿Verdad?— Le pregunto a mi padre.
—Midori, no fue porque no te quisiéramos— Me dice mi padre, y noto que está incomodo ante mi pregunta— Creíamos que era lo mejor para evitar que sufrieras y...
—No tienes porque incomodarte, papá— Le respondo—No les tengo rencor por haber pensado eso. Es entendible después de todo lo que pasaron. Quiero saberlo, es parte de la historia de mi madre.— Le digo mientras con un cuchillo corto una rebanada de pastel y la pongo enfrente de él—Cuéntame.
Papá se sienta en la barra y toma un bocado de pastel llevándoselo a la boca.
—Te queda igual que a tu madre—Me dice tras pasarse el bocado, y entonces comienza su relato.
17 años atrás...
Al siguiente día, tan pronto amaneció, Makoto y Andrew se despertaron, y tras vestirse, él hizo una llamada a un sitio de taxis para pedir que pasaran por ellos y que los llevaran a un laboratorio que había buscado en la sección amarilla del directorio local que se encontraba dentro del hotel.
—¿Para qué vamos a ir a un laboratorio?— Preguntó Makoto— Antes de venirnos a Londres me hice unos análisis.
—Mi amor, seguramente en la clínica te van a pedir una química sanguínea y las que te hiciste en Tokio están en japonés— Le dijo él— Es necesario hacerte una nueva en este país antes de...— Andrew hizo una pausa, pues pensar en que pronto Makoto tendría que pasar por aquel procedimiento y que con ello se irían sus esperanzas de ser padre le entristecía— Es necesario antes de que el ginecólogo decida que método utilizará. Después de que te hagan los análisis iremos a desayunar y luego con el ginecólogo.
—Créeme que hambre no tengo, Andrew
—Pues más te vale esforzarte en comer, corazón— Le dijo Andrew tomándola del rostro y besando tiernamente su frente— En los análisis que te hiciste antes de venir saliste con anemia y no te has alimentado bien.
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Horas después de que Makoto se hubiera hecho los análisis de laboratorio, ambos ya se encontraban en la sala de espera de una clínica especializada en interrumpir embarazos no deseados; y aunque por dentro los dos estaban tristes y asustados, ambos trataban de mantener la calma para no preocuparse el uno al otro.
Andrew de pronto tomó una de las manos de ella, y se percató de que estaba temblorosa.
—Amor, tranquila. Todavía no te harán el procedimiento— Le dijo Andrew— Primero el médico te hará un ultrasonido y después nos dirá que procedimiento es más conveniente para ti. Si no quieres interrumpir el embarazo aún estamos a tiempo de no hacerlo.
—No quiero ver el ultrasonido— Susurró Makoto con voz temblorosa.
—Makoto Kino.—La llamó de pronto la recepcionistas— Pase por favor.
Andrew entonces le dio su móvil y sus auriculares a Makoto.
—Si no quieres ver el ultrasonido no lo veas— Le dijo él— Y te pones los auriculares antes de que te lo hagan.
Ambos se pusieron de pie y entonces entraron al consultorio.
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Una vez dentro del consultorio de aquel ginecólogo anglosajón, este le estuvo haciendo un par de preguntas a Makoto para armar su expediente clínico, y posteriormente, la hizo pasar a otra habitación, a donde también la acompañó Andrew, y le pidió acostarse en el diván médico para hacerle el ultrasonido.
Makoto que no quería ver al embrión y mucho menos escuchar sus latidos, conectó los audífonos y puso la pista de reproducción en el móvil para distraerse escuchando música. Antes de cerrar los ojos, buscó la mira de Andrew, y él, curvando sus labios en una sonrisa para trasmitirle tranquilidad, le tomó una de las manos mientras que con la otra comenzó a acariciar su frente.
Una vez que dejó de sentir el doppler recorriendo su vientre, Andrew le quitó los auriculares de los oídos, con lo cual ella entendió que ya todo había pasado, sin embargo, al ver el rostro desencajado de su amado, se asustó más de lo que estaba.
—Vístete, amor— Le susurró Andrew
Tras bajar del diván para ir al baño y vestirse con su ropa, salió para regresar a la consulta junto con su amado.
Al sentarse de nuevo frente al galeno, notó en la expresión de este que estaba por darle una noticia poco grata, lo cual la asustó más de lo que ya estaba.
—Señorita Kino. Tiene usted diecisiete semanas de gestación.
—¿Diecisiete?— Cuestionó Makoto sorprendida— Pero si hace menos de dos semanas tuve mi último sangrado menstrual.
—Me temo, señorita, que el los últimos meses estuvo confundiendo el sangrado de implantación con sangrado menstrual— Le dijo el médico— Algunas mujeres siguen teniendo sangrado hasta varios meses después de quedar embarazadas y al confundirlo con su menstruación tardan en enterarse de su estado de gravidez. Señorita Kino, con diecisiete semanas ya no es posible interrumpir su embarazo.
—¿Qué? ¿Eso no puede ser?— Susurró Makoto con voz temblorosa.
P.O.V. MAKOTO
Mi amado Andrew guarda silencio un momento después de que termina de relatarle a nuestra niña como fue aquel momento en que supe que ya era demasiado tarde para abortar.
—Yo si vi el ultrasonido y escuché tus latidos ese día— Le dice Andrew a nuestra hija— Me asustó saber que sería padre y pensar en no estar a la altura para cuidar de ti, pero a una parte de mí también le alegró imaginarte.
Mi hija se pone de pie y se acerca a Andrew para enseguida darle un abrazo.
—Te quiero, papá
—Yo también te adoro, princesa—Le susurra.
¡Mi pequeña! ¡Mi adorada muchachita tiene tanto de mí y de él!
Quisiera poder decirle a mi pequeña Midori que la amé desde que supe que la llevaba en mi vientre aún cuando sabía que su creación estaba prohibida porque implicaba decidir entre sacrificar su vida o la de su padre; y que me hubiera sido difícil tener que escoger porque les amo a los dos; pues mientras que su padre es el hombre que he amado en cada una de mis vidas pasadas y que siempre voy a a amar; ella es es la hija que siempre anhelamos tener desde nuestra existencia anterior.
¡Hola!
Pues les traigo un capítulo más terminado, y antes que responder a los reviews, les comento que por día de muertos, el martes pasado publiqué un one shot que es spin off de este fanfic y transcurre cinco años después de que Makoto muere y se titula AROMA A ROSAS por si gustan pasar a leerlo.
Ahora, sí, respondo a los reviews:
Karina Souza: Muchísimas gracias por dejarme un review, nena. Y claro que va a haber un enfrentamiento entre sailors, ya lo vio en una premonición Aries (el hijo de Rei). Y por cierto, hablas muy bien el español. Yo he estudiado un poco de Portugués porque me encantan las telenovelas brasileñas, y aunque puedo entenderlo cuando lo escucho y también cuando leo, se me dificulta escribirlo correctamente, así que te entiendo. Y no importa si cometes errores en español, es normal porque no es tu idioma materno.
Clarissa de Shields: ¿Qué te pareció la charla entre Aries y su madre? Uy, esa premonición de Aries es cosa seria porque es algo que sí o sí va a suceder. No podrán evitarlo.
Aracox: Pues como pudiste ver, siguen en malas condiciones mentales y no es para menos, pero ya se reconciliarán, jajaja. Y sí, pobre Midori, obvio sufre al imaginarse que su padre está indefenso por no tener poderes, y bueno aquí está ya el agarrón entre Aries y Rei. ¿Qué te parece lo que se reveló? ¡Si murieron! El Andrew si las mató pero revivieron, jaja
Marijo San Lucar: Pues en efecto, razones tienen Mako y Andrew para estar enojados el uno con el otro, pero se aman, así que se tienen que reconciliar. En cuanto a Midori, como puedes ver si estaban bien dispuestos a abortarla por considerar que era lo mejor (que no por verdadero deseo porque si la adoran) pero no se pudo. Y pues en cuanto Rei, como podrás ver ella no piensa traicionar a su hija, no es mala, sólo que no puede proteger a todas sus amigas y sus familias.
Abel Gregov: Sí, después de esto Reika ya se redimió de haberlos intentado separar al inicio del fanfic, porque para ser una simple humana hizo más por ellos que muchas de las amigas de Mako (a excepción de Rei, claro). Y ciertamente, esos momentos de felicidad en que parecían vivir arriba de una nube rosa ya se les terminó porque ahora tienen la preocupación de que los descubran, y pues ya sabemos que la creación de Midori es algo que no podía ocurrir sin que alguien pague las consecuencias, así que pues, tendrán sus momentos agridulces antes de que ella se muera.
OpaloHope: Rei intentará hacer todo lo posible para ayudar a su hijo, y por ende a Midori y Andrew. Y pues sí, en algún momento va a haber una batalla entre sailors, ya lo vaticinó Aries en esa premonición que tuvo.
SaoriVulturies6789: Gracias por añadir este fanfic a tu lista de lecturas. Te mando un saludo.
Lectores fantasmas: Muchas gracias por leer esta historia que hasta ahorita es la que más he disfrutado escribir. Como pueden ver siempre respondo los comentarios, así que con confianza pueden comentar que les responderé.
En fin. Saludos a todos, ya sea que me lean en fanfiction, wattpad, ao3 o en facebook.
Eddythe
