EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPITULO 32
MIDORI
P.O.V. MAKOTO
¡Mi hermosa niña!
Debe estar muy feliz porque toda la noche ha dormido tranquila y con una enorme sonrisa en su rostro, susurrando de vez en cuando el nombre de ese apuesto joven, hijo de mi querida Rei.
Me acerco. Trato de acariciar su frente pese a que me es imposible, y entonces abre sus preciosos ojos verdes.
P.O.V. MIDORI
Siempre he tenido el sueño ligero, así que fue la sensación de que alguien hubiera acariciado mi frente lo que me despertó; sin embargo, debió ser parte de mi imaginación, pues estoy sola; sin embargo, noto que la habitación está impregnada de un exquisito aroma a rosas y vainilla que no sé de donde proviene, pues no suelo echar aromatizante, tampoco tengo un perfume con ese olor; pero si algo puedo asegurar, es que me reconforta.
Me llevo una de mis manos a los labios, y entrecierro los ojos mientras me los acaricio, recordando ese segundo beso que me dio Aries ayer, y el primero que fue por genuino deseo y no para aparentar algo.
Un día antes...
Si bien no era la primera vez que Midori se veía con Aries fuera de su casa, si era la primera vez que su padre le había dado permiso de llegar un poco más tarde, por supuesto, siempre que le contestara a las llamadas esporádicas que le hiciera para cerciorarse de que estaba bien.
Tras subir al auto, lo primero que hicieron fue ir a almorzar a un restaurante de comida tradicional inglesa, después, se dirigieron a Holland Park donde estuvieron gran parte del día, y finalmente, al anochecer se dirigieron a Kyoto Garden, donde ella admiraba con fascinación los cerezos de sakura que comenzaban a florecer.
—Me encantaría conocer Japón algún día— Susurró ella
—Lo sé— Contestó él— Por eso te traje aquí.
—¿Te lo dijo el chismoso del fuego?— Preguntó Midori
—No. Recuerda que el fuego nunca me dice nada de ti.
—¿Por qué?
Aries llevó una de sus manos al cabello de ella, acariciando sus bucles color ocre.
—Porque quienes tenemos dones de adivinación tenemos límites— Le respondió— Nunca podemos preguntar sobre la persona de la que estamos enamorados porque no obtenemos respuesta.
Midori se ruborizó ante aquel comentario, que evidentemente parecía una declaración de amor, aunque no llevaba consigo una propuesta.
Aries de pronto pasó un brazo por alrededor de la cintura de ella, con la otra mano acarició una de sus mejillas y acercó su rostro al de ella, besando suavemente sus labios; y Midori, pese a su poca experiencia se dejó llevar, enredando sus brazos alrededor del cuello de él.
—Me encantas—Susurró él acunando el rostro de ella entre sus manos cuando sus labios se separaron por la falta de aire.— Midori Furuhata ¿Quieres ser mi novia?
—Sí— Susurró ella emocionada.
Sus labios de nuevo se encontraron en un beso tierno. Uno de los tantos que compartirían aquella noche antes de que él la llevara de regreso a casa.
Fin del flash back
P.O.V. MIDORI
Tomo mi móvil que se encuentra a un lado de la cómoda. De fondo de pantalla tengo una foto donde ambos salimos, él rodeando mi cintura por detrás en un abrazo que me aprisiona; y como si ese aparato electrónico fuera él, lo abrazo.
¡Ansío tanto compartir con alguien mi felicidad!
Por supuesto que le voy a contar a papá, pero como me gustaría haber tenido a mamá con vida para poder compartir estas cosas con ella. Hubiera sido muy lindo.
De nuevo me estiro hacia la cómoda. Abro el cajón de arriba y saco el diario de mi madre.
—¡Mamá! ¿Qué crees? Aries me pidió ser su novia. Y le dije que si— Le cuento a su diario como si fuera ella.— Me encantaría que estuvieras aquí.
P.O.V. MAKOTO
¡Y por supuesto que estoy aquí, mi niña! Siempre he estado contigo. Cuando ríes, cuando lloras, cuando tienes miedo. Y cuando eras pequeñita también muchas veces en tus sueños; pero no me ves, no me escuchas.
P.O.V. MIDORI
Abro el diario de mamá para continuar mi lectura que dejé pendiente hace días. La última página que leí la escribió pocas horas después de haber pisado Londres, cuando ya se encontraba hospedada en el hotel en el que estuvieron por un par de semanas ella y papá.
En esa última página que leí, aunque no narró los detalles ocurridos en la mansión de las outher se le percibe triste y asustada; y no era para menos después de lo que había ocurrido y de que además se había enterado de que estaba embarazada.
Al buscar la siguiente página me doy cuenta de que por casi tres semanas no escribió nada, lo cual es entendible, pero entonces me doy cuenta de que cuando volvió a hacerlo, dejó de iniciar sus escritos con un "Querido Diario" para ahora cambiarlo por un "Mi querida niña".
DIARIO DE MAKOTO
16 de agosto de 1997
Mi querida niña:
Pese a que a tu padre y a mí nos gustaría que nunca llegues a enterarte de que soy una sailor, y que por tanto puedes ser heredera de mis poderes; sabemos que en algún momento tendrás que saber la verdad, la cual esperemos que no tengas que llegar a saber hasta que seas una mujer capaz de asimilarlo, pues lo que más deseamos es que tengas una niñez feliz, que crezcas sintiéndote amada y con la fortaleza emocional que muchas veces me hizo falta para que el día de mañana no venga alguien a manipularte haciéndote creer que le debes servilismo sólo por ser heredera de un poder que en caso de heredar no es algo que sea tu culpa; pues tanto tu papá como yo queremos que seas feliz y que vivas tu vida de la manera en que a ti te plazca y sin que nadie te imponga nada.
Cuando llegues a esta página, seguro ya te habrás dado cuenta de que este diario me lo regaló tu padre en mi cumpleaños número dieciocho porque sabía que me gustaba apuntar recetas en cuadernos bonitos; pero que yo terminé convirtiéndolo en diario.
No es necesario que te cuente sobre mi historia de amor con tu papá porque seguro eso ya lo habrás leído en páginas anteriores y seguro él también ya te habrá hablado de nuestro amor prohibido. También seguro estarás enterada de que cuando supe que estaba embarazada al principio no me lo tomé bien y que incluso fui a una clínica buscando que me hicieran un aborto; pero quiero que sepas que si lo llegué a pensar no fue porque te considerara un estorbo, sino porque te amé tanto desde que supe que estabas creciendo en mi vientre que quería evitarte la desgracia de tener que vivir huyendo o escondiéndote como tu padre y yo pretendíamos hacerlo.
¿Cómo no podría amarte?
Lo que más deseé toda mi vida, mucho antes de saber que tenía la desgracia de ser una Sailor, fue vivir una historia de amor al lado de un hombre que me amara tanto como yo lo amara y formar una familia; y ese amor que me llena el corazón pese a ser prohibido lo encontré en tu padre, y tú, mi hermosa niña eres producto de ese amor.
En fin, mi niña, te dejo porque en menos de media hora tu papá y yo debemos dejar el hotel donde hemos estado hospedados por poco más de dos semanas desde que llegamos de Tokio. Hemos rentado un pequeño departamento cerca del hospital donde tu papá estará haciendo el internado que comenzará en menos de dos semanas.
Ya te contaré en las siguientes páginas como van las cosas por aquí, pero una cosa si te digo: Me muero por tenerte entre mis brazos y no hay día en que no piense en como serás: ¿De cabello rubio como tu padre o castaña como yo? ¿De ojos azules como él o verdes como los míos?, sin embargo, ten por seguro que como quiera que seas ya te amo.
Con cariño,
Tu mamá
21 de agosto de 1997
Mi querida niña
¡Al fin tu padre y yo estamos instalados en el que será nuestro nuevo hogar y también el tuyo por un tiempo!
El departamento al que nos hemos mudado ya está amueblado, así que no nos hemos tenido que preocupar por comprar muebles, aunque en estos días tu papá y yo hemos estado yendo a las mueblería en Harrods en búsqueda de una cuna digna de una niña tan amada y esperada como lo eres tú
Otro cosa que nos encantó de este departamento es que está a sólo una calle del hospital donde tu padre va a comenzar su internado en dos semanas, así que no tendrá que pasar mucho tiempo trasladándose para ir y venir.
Por cierto. También hace días tu padre sacó su permiso de conducir aquí en Londres y ya compró un auto, así que ya no tendremos que andar en taxi.
Ahora te dejo porque tengo cita con el ginecólogo para ver como estás.
Y por cierto, mi niña. No creas que no hemos pensado en darte un nombre, sólo que aún no lo decidimos, aunque hemos pensado en varias opciones.
¿Qué tal algo como Rose, Jade o Esmeralda?
En fin, mi niña. Ya te contaré como nos va con el ginecólogo.
22 de agosto de 1997
Mi querida niña:
¡Estamos tan emocionados tu papá y yo!
Ayer que fuimos con el ginecólogo no sólo me confirmaron que ambas estamos bien de salud, sino que además por primera vez pudimos escuchar los latidos de tu corazón, verte en el ultrasonido, y confirmar lo que ya sospechábamos por las premoniciones de Richard: Que eres una niña.
Quizá no fuiste una niña planeada, pero te aseguro que si eres tan amada que estamos ansiosos por tu llegada; así que saliendo del ginecólogo le pedí a tu papá que me llevara a comprar estambre y listones en color rosa y verde para tejerte un par de vestidos y una manta; además, tu padre ha comprado pintura color rosa pastel para pintar tu cuarto y te cuento que ya tenemos tu cuna, la cual es digna de una princesa, pues es color rosa y tiene forma de carruaje de cenicienta.
¡Te amo tanto!
Aquí abajo dejaré pegada una pequeña imagen del ultrasonido como recuerdo para la posteridad.
Con amor;
Tu mamá
P.O.V. MIDORI
Leer estas páginas del diario de mi madre dedicadas a mí me hace sentir el corazón henchido de alegría. Pese a que mi papá por muchos años me ocultó que mamá fue una sailor, siempre me hizo saber que ella me amó mucho hasta el día de su muerte; sin embargo, siempre añoré tenerla, e incluso un par de veces lloré por ser "la niña que no tiene mamá" en mis primeros años de vida escolar; por lo que estas páginas dedicadas a mí me reconfortan.
Escucho un rugido proveniente de mi estómago. Es hambre, así que dejo el diario de mamá en la cama y salgo de mi recamara para dirigirme a la cocina, y me percato de que papá esta bebiendo café y comiendo panque de zanahoria que sobró de ayer.
—Buenos días, princesa. ¿Quieres café?
—Claro— Le respondo mientras me acerco a la cafetera y me sirvo una taza de café a la que añado crema liquida de amaretto y dos cucharadas de azúcar.
—Te ves demasiado feliz— Comenta mi padre— ¿Hay algo que quieras contarme?
Sin siquiera ver mi reflejo en un espejo, sé que estoy ruborizada. En algún momento le tendré que contar a mi papá que desde ayer ya tengo novio, y aunque no me regañará e incluso ya acepta a Aries, decírselo es algo que me apena, así que cambio rápido de tema.
—Estaba leyendo el diario de mamá.— Comento — Dejo de escribir por más de dos semanas desde que llegaron a Londres, pero cuando retomó la escritura dejó de iniciar sus escritos con un "querido diario" para iniciarlos con un "Mi querida niña".
—Un par de semanas después comenzó a mostrarse entusiasmada con la idea de que seriamos padres.
—¿Dejaron de sentir miedo por lo que pasó en Tokio?—Cuestioné
—Yo no— Responde mi padre— Pero de pronto ella de verdad pareció dejar de sentir miedo y vivir en un estado de absoluta felicidad y tranquilidad. Algo que me alegraba porque en su estado no quería que estuviera preocupada.
P.O.V. MAKOTO
Sí. Dejé de sentir miedo, mi amor, aunque nunca sabrás que fue porque esa noche que pensaba suicidarme en el baño de la planta baja del hotel, tuve un reencuentro con el espíritu de la tirana Reina Serenity, Sailor Saturn y la diosa de la muerte; y conseguí no tener que verme obligada a elegir entre sacrificarte a ti, mi eterno amor; ni a ti, mi dulce niña; aunque evidentemente tuvo un precio que no me importó pagar.
También comprendí, mi amor, porque cuando Haruka te lanzó su más poderoso ataque luego de que tú le disparaste se le regresó en su contra; y eso me hizo sentir más tranquila porque me quedó claro que tú, aún sin tener poderes podrías proteger mejor de nuestra adorada hija.
—Leí en el diario que había pensado en llamarme Rose, Esmeralda o Jade— Le dice mi niña a su padre— ¿A quién se le ocurrió ponerme Midori?
—Yo lo sugerí, y a tu madre le agradó la idea— Le contesta mi amado Andrew.
17 años atrás...
Había pasado poco más de veinte días desde que Makoto y Andrew hubieran escapado de Londres, y aunque en un principio estaban asustados ante la idea de que las sailors y la policía les dieran caza y de vez en cuando Andrew seguía teniendo pesadillas, poco a poco habían comenzado a relajarse, pues a través de los noticieros que le seguían dando cobertura al atentado de la famosa violinista Michiru Kahio y la corredora de autos Haruka Tenoh, se habían dado cuenta de que ninguna de ellas había mencionado a Makoto como una de las personas que estuvo ahí cuando fueron atacadas; y que por el contrario, habían argumentado desconocer quienes habían sido sus atacantes, lo cual, ahora en los noticieros lo atribuían a quizá un ataque por parte de algún grupo homofóbico.
Las razones por las que no habían declarado en contra de ella, Makoto las desconocía, aunque de cualquier forma eso les brindó un poco de tranquilidad a ambos; razón por la cual se habían relajado para comenzar a disfrutar de su vida en aquel país europeo y esperar con ansias la llegada de su adorada niña cuya presencia ya parecía hacerse notar, pues no habían cumplido ni el mes de haber llegado a Inglaterra, cuando a Makoto, pese a seguir estando delgada, se le comenzó a notar una ligera redondez en el vientre, lo cual hacía evidente a donde quiera que fuera que estaba embarazada.
—Tu hija quiere galletas de matcha con chocolate— Dijo Makoto luego de que se terminara aquella película de terror que habían estado viendo sentados en la cama.
Andrew miró el reloj que se encontraba en la pared. Eran casi las 3:00 a.m.; sin embargo, estaba tan maravillado de estar en aquel país, tan feliz por tener a su lado a la mujer que amaba y en espera de una hija que ya ansiaba abrazar, que no le importaba tener que conducir media hora para conseguir el antojo de ella.
—A media hora de distancia hay una tienda que está abierta las veinticuatro horas y...
—No saben igual que las que yo hago y lo sabes— Lo interrumpió Makoto—Las haré yo y tú me ayudarás.
Andrew pasó sus brazos por alrededor de la cintura de su amada, acariciando su vientre ahora abultado mientras hundía su nariz en su cabellera castaña.
—Que exigente salió mi pequeña Mako
—¿Sigues con eso?— Cuestionó Makoto girando su rostro para encontrarse con los ojos azules de su amado.
Andrew la tomó del rostro y le dio un rápido beso en los labios.
—Suena lindo Makoto Furuhata— Dijo él— Pero está bien, podemos negociar. ¿Qué tal Lita? Después de todo ese es tu nombre legal aquí en Londres.
—No— Respondió Makoto— ¿Qué tal Rose? Sígnica Rosa en inglés.
—¿Rose Furuhata?—Cuestionó Andrew burlándose— Creo que un nombre inglés seguido de un apellido japonés no suena bien.
—Mira quien lo dice— Se burló Makoto— ¿Crees que Andrew suena muy japonés y que combina con el apellido Furuhata?
—¿Te estás burlando de mí? ¡Qué maldita!— Fingió sentirse ofendido Andrew.
—Sólo soy honesta— Respondió Makoto.
—¿Qué tal Sayuri? Significa pequeña flor de lirio. También te gustan los lirios del valle. Sayuri Furuhata suena bien. Creo que es ideal para nuestra pequeña flor.— Dijo Andrew— O ¿Qué tal Sakura? Significa flor de cerezo, y Sakura Furuhata también suena bien.
—Lindo— Susurró Makoto— ¿Y qué te parece Jade o Esmeralda?
Andrew se quedó pensativo un momento.
—Sería lindo un nombre que hiciera alusión al color de los ojos de su madre, y espero que también a los suyos— Respondió Andrew mientras con una mano seguía acariciando el vientre de su amada y con la otra tomaba el rostro de ella— ¿Qué te parece Midori? Significa verde en japonés, suena bien combinado con el apellido Furuhata, es fácil de pronunciar para los ingleses y hace alusión a la naturaleza.
Makoto se quedó pensativa, y de pronto, le pareció como si aquel momento ya lo hubiera vivido. Estaba a punto de responder con un "sí", cuando de pronto sintió una patadita de su pequeña.
—Creo que nuestra pequeña está de acuerdo conmigo— Dijo Andrew con sonrisa triunfal al sentir en una de sus manos aquella patadita de su hija.
—Que sea Midori entonces— Sonrió Makoto.
Andrew la besó de nuevo, y una vez más, las manos de él que no dejaban de acariciar el vientre de su amada sintieron los movimientos de su hija, que aún estando dentro del vientre de su madre parecía celebrar al tener ya un nombre.
Fin del flash back
P.O.V. MAKOTO
—Y pues sí. Tu nombre fue idea mía— Dice mi amado Andrew a nuestra pequeña.
Eres un mentiroso, mi amor. Esa fue idea mía aunque creas que fue tuya, pero te perdono por no darme el crédito, pues sé que no recuerdas nada de nuestra vida en esa periodo histórico del que no hay registros llamado Milenio de Plata.
Flash Back del Milenio de Plata
Habían pasado días desde que Lita y Motoki llegaron a Maldek luego de haber escapado de La Luna.
Nada más llegar a Maldek, Lita había tratado de recuperar el tiempo perdido en que había estado lejos de su querida hermana Amaltea, y por supuesto de su amado Motoki, a quien siempre soñó con volver a ver, y con quien ahora estaba viviendo en un hermoso palacete estilo Venusiano, propiedad de su amado.
—Sé que esto no es Júpiter, pero espero seas feliz aquí en Maldek— Escuchó la voz de Motoki detrás de ella.
Lita, quien hasta entonces se encontraba recargada en el barandal del balcón contemplando el hermoso jardín de distintos tipos de flores y enormes arbustos, se dio media vuelta, encontrándose con los ojos color cielo de su amado.
—Cualquier lugar donde sea libre y pueda estar a tu lado me encanta— Contestó Lita.
Motoki se acercó a ella y con un brazo rodeó su estrecha cintura mientras que con la mano que tenía libre la tomó de la nuca, y después rompió la distancia entre sus labios para besarla tiernamente.
—Quiero un hijo tuyo— Susurró Lita cuando sus labios se separaron a escasos milímetros por la falta de aire.
—Pues yo prefiero una niña tan hermosa como tú—Le susurró él— Y llamarla Lita
—¡No!— Se quejó ella— ¡Como le pongas ese nombre te mato, Motoki! Mejor Lisitea, Cilene, Midori o...
—Midori me gusta— La interrumpió él— Significa verde en idioma marciano. Verde como el color de tus ojos y el de la naturaleza de Júpiter.
—Hagamos a Midori entonces— Susurró quien fuera la princesa heredera al trono del quinto planeta de la liga interplanetaria.
Motoki entonces la alzó de la cintura y entraron dentro de los aposentos que compartían, entregándose en cuerpo y alma el uno al otro, para quizá, esa noche concebir a la hija que tanto deseaban tener.
Fin del Flash Back
P.O.V. MIDORI
Por un momento, mi padre me sigue contando anécdotas del embarazo de mi madre, como por ejemplo, que cuando me llevaba en su vientre, casi siempre tuvo antojo de comer yaquisoba, arroz hayashi y postres que llevaran matcha; cosas que me cuenta mi papá, no eran parte de sus comidas favoritas antes y después del embarazo; pero que si forman parte de las cosas que él y yo amamos comer. ¡Porque eso sí! Podré ser casi una calca de mi madre; pero sin duda, mis platillos favoritos de la gastronomía japonesa son los mismo que ama mi padre.
De pronto, nuestra charla se ve interrumpida por el sonido del timbre. Estoy a punto de ponerme de pie para ir a abrir la puerta, pero papá me dice que el abrirá. Comenta algo de que debe ser la pizza que encargó, pero siento que me quiero morir morir cuando al abrir escucho la voz de Aries.
—Buen día, Furuhata-san ¿Cómo está?
—Muy bien, muchacho. Pasa— Le responde mi padre con amabilidad.
¡Me quiero morir! ¡Aún estoy en pijama y hecha un guiñapo!
¿Qué carajos hace aquí? ¡Ser mi novio desde ayer no le da derecho a verme hecha un desastre!
Inmediatamente corro escaleras arriba. Llego a mi recamara y busco rápidamente con la mirada que ponerme. ¡Debe ser algo que no me haga ver en fachas pero que tampoco me haga ver demasiado arreglada!, así que sin pensarlo mucho me pongo un short en color café y un top verde. Después cepillo mi cabello revuelto y me lo recojo en una alta coleta, dejando suelto mi fleco y un par de mechas.
Rápidamente vuelvo abajo, y entonces mi corazón se sobresalta con lo que creo que Aries está a punto de decir.
—Señor Furuhata. En realidad vine porque tengo algo que hablar con usted.
—¿Las sailors se dieron cuenta de la existencia de Midori?— Pregunta mi padre preocupado.
—No. Tranquilícese. No es para nada una mala noticia— Le dice.— ¿Recuerda que hace tiempo quedamos en que si un día Midori y yo...
—¡Aries! Buen día— Interrumpo la charla— ¿Cómo estás?
Aries se pone de pie, se da media vuelta y me mira con esa mirada color violeta que me enloquece mientras sus labios se curvan en una sonrisa.
—Mi amor— Susurra mi nombre y llega hasta mi en un par de pasos para estrecharme en un abrazo.—Vine a hablar con tu padre de nuestra...
—¡Aries, por favor!
—¿Entonces eso era lo que te tenía tan feliz?— Me cuestiona mi padre que se escucha contento.
Siento que el color sube a mis mejillas. Si bien papá nunca se ha opuesto a que tenga novio, hacérselo saber es algo que me da pena.
P.O.V. MINAKO
Nunca en domingo suele haber junta de sailors, y eso porque tiene ya muchos años que no tenemos enemigos provenientes de otros planetas queriendo atacar la tierra; y porque las que solemos hacer para hablar de lo mismo de siempre, escuchar el sermón de Luna o el de Rei, suelen hacerse de lunes a viernes; sin embargo, esta mañana Rei me llamó para informarme que hoy hay junta, y debo decir que no me molesta, pues es una oportunidad que tengo para ver a mi pequeña.
Así pues, todo el día espero con ansias que Rei pase por mí, pues a cada reunión de senshis solemos llegar juntas e incluso entrar tomadas de la mano para que la supuesta relación de pareja que tenemos sea creíble. Un noviazgo que no sólo se creen nuestras compañeras senshis, sino todo Japón, pues para poder probar a Luna que nuestro romance es honesto, tenemos que mostrarnos como si fuéramos pareja de verdad no sólo en las reuniones, y dado que Rei es una famosa politóloga y yo también soy conocida a nivel nacional por ser conductora de un programa de cotilleos sobre las celebridades, pues fue imposible que nuestra relación, que sólo ella y yo sabemos que es falsa, se hiciera de conocimiento nacional.
Al llegar a casa de nuestro verdugo, perdón, quiero decir, Luna; nos abre la puerta mi niña. Mi querida hija a la que no fui capaz de defender cuando Luna me la arrebató de los brazos en nombre de un supuesto bien mayor, pues una senshi está obligada a dar nuevas guerreras a la corona pero no a ejercer rol de madre.
—Sensei Mars, Sensei Venus. Sean bienvenidas.— Nos saluda mi hija inclinándose.
¡Cómo me hiere que mi niña no me llame mamá, o al menos Mina! Pero lo que más me duele y me carcome el alma es saber que nunca recibió amor ni se me permitió dárselo, que Luna la educó para ser una sirvienta al servicio de esa estúpida dinastía Lunar que no hemos podido fundar porque nos falta el poder de Júpiter para poder hacerlo.
—No es necesario que me llames Sensei Venus, puedes llamarme Mina sí...
—¡De ninguna manera, sensei!— Me interrumpe mi hija con seriedad— No somos iguales. Usted es una sensei. Yo aún soy aprendiz de senshi.
Hago un esfuerzo por no llorar, pero entonces Rei pone una mano sobre mi hombro. Volteo a verla. Hay pena por mí en su mirada. ¡Ojalá hubiera sido estéril como Rei para no traer hijos al mundo!
P.O.V. REI
Siento pena al escuchar las palabras de Afrodita cuando le explica a Minako porque no puede llamarla por su nombre. Ni siquiera pensar en que la llame mamá pese a que son casi idénticas, pues Afrodita parece una calca de Minako en versión más joven. ¡Los mismos ojos azules y el cabello rubio de mi amiga! Lo único que la diferencia son esos dos mechones rubio platinado que tiene a cada lado, y que son herencia del color de la cabellera de su padre.
Ver a esta jovencita también me causa remordimiento; pues mi hijo la amó tanto que estaba dispuesto a enfrentarse a todos por defender su amor; y yo sabiendo que ella correspondía a sus sentimientos me opuse a esa relación en vez de ayudarlos; y él ahora ama a otra. ¡Por el kami! ¡Qué remordimiento siento de nunca haber hecho nada por esta niña! Pero no podría si eso implica poner en peligro a mi padre y a mis hijos, que a día de hoy, hasta la misma Mina cree que son mis hermanos.
¡Oh, por el kami! ¡Mis hijos! Bien ha valido la pena no poder ser su madre abiertamente si es para evitarles vivir en manos del verdugo como le sucede a Afrodita.
Siguiendo a Afrodita, llegamos al jardín donde ya se encuentra Ami sentada frente a su Notebook, Serena con el rostro cubierto por aquella mascara blanca con que oculta las quemaduras de su rostro, Michiru ocultando las marcas que le quedaron con ese burka que parece propio de una mujer de un país donde se profesa el islam, Setsuna a su lado, Kioko, Kenji, Diana, Luna, Artemis; pero lo que más me sorprende es ver a Haruka, pues desde hace diecisiete años ella ya no es una sailor senshi, además de que sé que desprecia a Kioko, esa hija que se vio obligada a parir para no quedarnos sin una regente de Urano. Y ni hablar de que a mí tampoco me soporta, pues fui quien se quedó como líder absoluta de las senshis, y además, me vi obligada a hacer rotaciones junto con el resto de mis compañeras inner para evitar que se hiciera un aborto durante su embarazo que para ella fue una tortura.
—Buenas tardes, compañeras— Saludo— ¿Cuál es el motivo de la junta, Luna?
—Necesitamos encontrar a Sailor Júpiter— Me contesta Haruka
—Eso es lo que he estado tratando de hacer todos estos años pero no es fácil— Respondo— El fuego un día me da una respuesta, y cuando me teletransporto a ese lugar no la encuentro. Luego vuelvo a preguntar y ya me da otra.
—Será que el fuego no es tan poderoso— Comenta Kioko de manera burlona.
De pronto mi mirada se cruza con la mirada altanera de Kioko, quien pese a ser despreciada por su progenitora parece haber heredado sus defectos pero multiplicados, pues es mucho más arrogante, altanera, orgullosa y soberbia que su madre; incluso físicamente se le parece mucho: Las mismas facciones, altura, tipo de cuerpo y porte; sólo que Kioko tiene corto cabello castaño, piel apiñonada, el ojo izquierdo color marrón y el derecho azul.
—Es lo que hay, niña— Le respondo— No es fácil atrapar a una senshi que huyó con algo que no es humano y que si no es un Youma es un Yurei.
—De nuevo con Hiroto el Yurei— Se burla Kioko.
—Pues sí, de nuevo con Hiroto el Yurei— Le respondo sosteniéndole la mirada— Tal vez si algunas personas no hubieran perdido el espejo de Neptuno o las llaves del tiempo otra cosa sería, pero el fuego es lo único que nos queda para rastrearla.
—¡Basta de discusiones!— Interrumpe Serena— Necesitamos encontrar a Jupiter pero ya.
La desesperación con que implora Serena por encontrar a Sailor Júpiter si que me sorprende. Si algo me queda claro es que a ella nunca le interesó fundar Tokio de Cristal ni reinar. Darien era lo único que quería, y vaya que lo tuvo.
—Ya escucharon a la futura Neo Reina— Dice Luna— Necesitamos a la heredera de Júpiter pronto, no sólo para fundar Tokio de Cristal, sino porque la sangre de la senshi de la naturaleza le devolverá sus vidas como antes a Sailor Neptune, nuestra futura Neo Reina, además hará que Haruka recupere sus poderes y que tú y Ami dejen de tener problemas de fertilidad para dar a las herederas de Mercurio y Marte que necesitamos.
¡No por el kami! ¡No quiero pensar que lo que la desquiciada de Luna tiene en mente es lo que estoy imaginando!
—La sangre de la senshi de la naturaleza— Susurro despacio— Eso suena como a sacrificio.
—¡Pues claro que hablamos de un sacrificio!— Se burla Kioko— Pero es por un bien mayor. ¿Acaso no estás de acuerdo, querida líder?
¡Hola!
¡Aquí traigo un capítulo más! ¿Qué les pareció?
¡Pues al fin! ¡Al fin Afrodita (hija de Mina), Kioko (hija de Haruka) y Kenji (hijo de Serena) aparecieron! Y como pueden ver, han sido educados por la desgraciadísima de Luna.
Espero les guste.
Ahora, respondiendo a sus reviews:
Hospitaller Knight: Tal como lo dices, así fue. Una vida por otra. Esa es la razón de que Makoto esté muerta y no haya tenido que sacrificar a su amor o a su hija. Este capítulo como podrás ver estuvo tranquilito, hasta tirando a rosa y con un poco de felicidad; pero todavía vendrán momentos amargos para la Mako del pasado, para la Mako en pena, y por supuesto para Andrew y Midori.
Aracox: Gracias por tus comentarios. Espero la estés pasando bien en tu viaje.
Clarissa de Shields: Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior. El alma de Makoto, aunque nada más la veas rondando por ahí, tendrá su relevancia e importancia en lo poco que queda del fanfic. Ya lo verás.
OpaloHope: Sí. Hotaru en este fanfic es super linda. Sobre la muerte de Makoto, ya verás como será; pero de aquí en adelante, su alma atrapada quien sabe donde seguirá rondando a Midori y Andrew.
Marijo San Lucar: Sí, exactamente eso es lo que le pidió a la diosa. Ofreció su vida a cambio de la de Andrew y su hija; y como puedes ver, el alma de Mako por ahí anda rondando. ¿Qué tal la aparición de Afrodita? ¡Al fin salió!
Carol Peres: Muchísimas gracias por leer y por tus comentarios en facebook. Me hacen muy feliz.
Lectores fantasmas: Gracias por pasar a leer.
En fin. Les mando saludos a todos. Pasen bonito fin de semana.
Eddythe
