EL SECRETO DE SAILOR JUPITER

CAPITULO 33

LAS ESTRELLAS LO SABEN TODO

P.O.V. REI

—¿Sacrificar a Sailor Júpiter?— Cuestiono fingiendo tranquilidad ante lo que me parece una barbaridad— Sé que cometió una grave falta como senshi, pero de cualquier manera necesitamos del poder de todas las inner senshi para que Tokio de Cristal no caiga. ¿Qué vamos a lograr si fundamos Tokio de Cristal y grupos opositores comienzan a rebelarse contra el reino haciéndonos falta una guardiana?

—Rei querida, sabes que siempre estoy de acuerdo contigo— Me dice Luna— Aunque esta vez discrepo. Inevitablemente van a surgir grupos opositores a Tokio de Cristal a los que podemos controlar si no tienen poderes. ¿Pero imagínate si a sus filas se une una senshi rebelde e insurrecta como Makoto?

Luna hace una pausa, y prosigue.

—Al sacrificarla no sólo recuperaremos a una de nuestras guerreras outher, o Michiru y Serena recuperaran su belleza, o tu Rei, resolverás tus problemas de infertilidad. También recuperaremos la llave del tiempo que se robó, e incluso a ella misma porque al morir deberá reencarnar de nuevo, y teniendo nosotras el cristal de Júpiter sabremos donde reencarnará, y si la educamos desde que nazca podremos formarla para que sea una senshi responsable y leal a la corona.

—Y aún así nos faltaría Sailor Saturn— Comento para tratar de ganar tiempo.

—Podemos prescindir de Saturn— Dice Luna— Con Júpiter nos bastará

¡Pero por supuesto que sé porque dicen que podemos prescindir de Saturn! No soy estúpida, y sé que si Luna prefiere prescindir de ella es porque de todas las sailors, ella es la única que sería una amenaza si osan tratar de someterla, sobre todo ahora que es una mujer adulta a la que no pueden manipular.

—Ahora que me lo explicas de esa manera concuerdo contigo, Luna— Finjo estar de acuerdo— Pero necesitaré la ayuda de cada una de ustedes, compañeras. Pediré ayuda al fuego para que me ayude a dar con ella, e iremos a buscarla para traerla de regreso. Eso sí, les advierto que fácil no será porque se alió con un Yurei poderoso y rencoroso con sed de venganza.

Como la líder que soy, comienzo a planear lo que se supone que haremos para encontrar a Makoto y traerla de regreso; aunque evidentemente sé que no la encontraremos porque está muerta y eso es algo que no pienso decirles para mantenerlas distraídas buscando a quien nunca encontrarán y mantenerlas alejadas de su hija.

Sé que como amiga fui cobarde y me faltaron agallas para apoyarla, y no hay día que no me remuerda la conciencia; pero haré todo lo posible por proteger a esa jovencita que es su hija y por azares del destino, también la novia de mi hijo.

P.O.V. MIDORI

—Tranquila, Midori. Seguro tu padre no debe tardar en llegar. A veces los pacientes se complican y no puedes dejarlos tirados— Me dice Aries a través de la videollamada.

—Lo sé, Aries, pero...— Me quedo en silencio un momento— Tengo miedo por él. No tiene poderes y me da miedo que un día todo salga a la luz y...

—Midori, quedamos en que no hablaríamos de eso ni por videollamadas ni por messenger. ¿Lo recuerdas?

—Es cierto.

Veo a Aries recargarse en la silla y ponerse las manos detrás de la nuca.

—Midori, tu padre está preparado para defenderse.

—Él no es como nosotros

—Sé que no es como nosotros, pero tampoco es como la mayoría de los civiles— Me quedo en silencio un momento, y después el continúa hablando— ¿Confías en mí?

—Sí—Le respondo con sinceridad.

—No quiero que nadie se atreva a hacerte sufrir, Midori— Me dice mientras sus labios se curvan en una discreta sonrisa— Y sabiendo cuanto quieres a tu papá, yo estaría con ustedes y no aquí si él en este momento estuviera en una situación de peligro.

—¿Te dijo algo el fue...

—¡Midori!— Me interrumpe— Vamos a hablar al respecto, pero no por videollamada ni messenger. Voy a tratar de ir a Londres antes del viernes.

—¡No!—Exclamo.

—¿No quieres verme?— Pregunta con fingida molestia

—Claro que quiero verte, pero tus estudios también son importantes. No quiero que vayas a reprobar los exámenes— Le digo

De pronto escucho que la manija de la puerta se mueve por fuera, y cuando esta se abre, veo entrar a papá con expresión de cansancio mientras carga una bolsa de plástico que trae impreso el logotipo de una reconocida cadena de comida rápida.

—¡Papá llegó, Aries!— Exclamo— Te dejo para que estudies.

Tras terminar la videollamada, cierro mi notebook y me pongo de pie para recibir a papá.

—¡Tardaste mucho en llegar!

—Gajes del oficio, pequeña— Me comenta— Pero te traje tu hamburguesa favorita.

—¡Gracias!— Exclamo feliz

Nos dirigimos al comedor para cenar. Mientras comemos, charlamos de mi relación con Aries, de mis exámenes, hasta que terminamos hablando de armamento, explosivos, y la última adquisición de papá.

—¡Eso debió costarte una fortuna!— Exclamo

—Pues claro que me costó una fortuna— Me dice— Pero es lo mejor que he adquirido en estos años. ¿Tendrás muchos deberes escolares que hacer mañana?

—No— Le contesto— Mañana es el último examen de este parcial así que tendré la tarde libre.

—Entonces mañana iremos al laboratorio para que aprendas a usarlo— Me dice mi papá— Una es para ti.

Me quedo pensativa un momento, hasta que al fin me atrevo a preguntar.

—Papá. ¿Has tenido alguna otra fuente de ingresos además de tu trabajo como cirujano?

—Sí

Me quedo sorprendida ante su respuesta, aunque por la cantidad de dinero que ha despilfarrado en armamento no debería sorprenderme, pues si bien los cirujanos plásticos son de los especialistas mejor pagados en el gremio de la medicina, tampoco justifica los gastos que ha hecho mi padre en armamento, terrenos y lo costoso que debió ser pagar a las "niñeras" que me cuidaban en la infancia.

—Empleado del Crown Center durante mi juventud— Comenta entre risas

—Hablo en serio, papá— Refunfuño— No soy tonta y ya sé cuanto cuestan las cosas. Los abuelos viven bien pero no son precisamente ricos; y aunque medicina sea de las carreras mejor pagadas…

—Si he hecho muchas cosas ilegales, Midori, pero mi ingresos no los adquirí por hacer cosas ilícitas— Me aclara—Ahora, si te preguntas como es que he adquirido armamento ilegal y pagaba tus "niñeras" cuando eras pequeña y me veía obligado a separarme por horas de ti, la respuesta es, la herencia de tu madre.

—Mamá no era rica

—No lo era, pero antes de dar a luz compró tres seguros de vida y me dejó como beneficiario.

—¿Qué?— Pregunto sorprendida— ¿Ella enfermó desde que estaba embarazada?

—El último mes fue difícil para ella, aunque en ese momento no estaba enferma— Me aclara mi padre— De hecho el primer año desde que naciste fuimos muy felices. Aunque a veces llego a pensar que tu madre sabía que iba a morir mucho antes de dar a luz.

—¿Cómo es eso posible?— Le cuestiono a mi padre— Me habías dicho que ni tú siendo médico supiste que tenían

—Y cuando enfermó yo aún ni comenzaba a estudiar la especialidad, así que la llevé con los mejores especialistas de Londres— Mi padre hace una pausa y continúa hablando— Incluso muchos médicos con experiencia del hospital que me tenían aprecio llegaron a tratarla sin siquiera cobrarme un euro, pero nunca se supo que enfermedad tenía. Nunca en mis años como médico he sabido de un caso como el de tu madre

—¿Sufrió mucho?

—Sí— Me responde mi padre, y percibo tristeza y rencor en su semblante— Y el hecho de que ni los mejores especialistas de Londres pudieran dar un diagnostico ni se haya visto un caso igual me hace pensar que fue culpa de Serena, Luna y las outher

—Eso no tiene sentido

—Sé que desde un punto de vista racional no lo tiene, pero al darme cuenta de que su salud se iba deteriorando sin poder hacer nada ni llegar a un diagnóstico caí en cuenta de que de cierta manera estuvo preparándose para morir desde antes de que nacieras— Dice mi padre— Lo extraño es que hasta antes de que tu cumplieras un año parecía genuinamente feliz.

—Sí. Por lo que he leído en el diario parecía feliz

—¿En qué parte vas?

—15 de septiembre de 1997. Faltaba casi un mes para tu cumpleaños y ya estaba planeando que regalarte.

—¿Me lo prestas?

—Claro. Deja voy por el a mi recamara.

Mi hija se pone de pie y sube las escaleras. No tarda mucho en regresar cargando el diario de su madre, el cual por cierto ya he leído tantas veces que mucho de lo que escribió en el ya lo tengo grabado en la memoria; sin embargo siempre es hermoso volver a tocar las páginas que ella tocó y leer lo que escribía sobre mi.

—Aquí tienes— Me dice mi hija entregándome el diario.

Rápidamente lo abro, pero en vez de irme al quince de septiembre de 1997 me detengo en una fecha anterior y comienzo a leer.

DIARIO DE MAKOTO

01 de septiembre de 1997

Mi querida niña:

¿Qué crees?

¡Ya tienes un nombre!

Después de tanto hablarlo, papá y yo hemos decidido llamarte Midori, que en Japonés significa "Verde", y además es una palabra que hace alusión a la naturaleza; eso sí, tu padre tratará de decir que fue únicamente su idea y que él fue quien me convenció, aunque después de que él propusiera ese nombre para ti, recordé que en mi vida anterior ya soñaba con tener una hija y llamarla así, una palabra que en el extinto idioma Marciano tenía dos significados: "Verde", y "Naturaleza"; así que de aquí en adelante es posible que me dirija a ti en mis escritos llamándote por tu nombre.

Con cariño;

Tu mamá

POV ANDREW

—¿En el Milenio de Plata hablaban otra lengua?— Me cuestiona mi hija

—Según tu madre, Reika y Richard tenían distintas lenguas en cada planeta.— Le respondo a mi hija— De hecho, cuando tu madre enfermó a veces tenía delirios y mezclaba japonés e inglés con otro dialecto que ninguno de los interpretes del hospital conocía.

—Vaya, quien diría que Midori era una palabra de origen marciano, y que desde su vida anterior ella ya anhelaba tener una hija y llamarla así

—Sí, quien lo diría— Respondo sintiéndome celoso al pensar con quien quería tener una hija.

Sé que es estúpido que a mi edad, y después de que Makoto siempre me demostró cuanto me amaba, a día de hoy sienta celos del hombre que amó en su otra vida. Ese imbécil del que no pretendía hablarme, pero del que llegó a escribir en una página de su diario diciendo cuanto lo amó y del que alguna vez escuché que hablaba con Reika.

Y es que si bien puedo hablar del "chico que le rompió el corazón", de Hiroto o de Neflyte que fue su amante durante su vida pasada sin que se me retuerza el hígado, recordar que existió en Júpiter un hombre al que amó, con que el que seguro planeó tener una hija y que para variar se llamaba Motoki, de la misma manera en que pretendían llamarme mis padres y que es el nombre que pensaba usar si me cambiada de identidad al huir de Japón, hace que se me revuelva el estómago.

¡Oh! Quiera el jodido destino que si me toca reencarnar alguna vez sea en una misma línea temporal donde ella esté, pero donde no exista ese imbécil.

17 años antes...

Al despertar, Andrew se dio cuenta de que ya era de mañana, pues a través de la cortina alcanzaba a entrar un poco de luz de día; sin embargo, dado que ese domingo era su último día libre, pues al siguiente debía comenzar su internado en un prestigioso hospital de Londres, decidió seguir en cama, disfrutando aquel momento en que podía contemplar a su amada dormir plácidamente.

De pronto miró que los labios de su amada se curvaban en una sonrisa, lo cual le hizo suponer que estaba teniendo un lindo sueño, aunque la pregunta del millón era ¿Qué estaría soñando? Supuso que quizá con tener en brazos a aquella pequeña que venía en camino y que los dos amaban pese a que aún no había nacido.

Recorrió con la mirada el cuerpo de su amada. Dado que estaba boca arriba, a través de la sábana podía apreciar la ligera redondez de su vientre a sus poco más de cinco meses de embarazo, y en un impulso, lo acarició sintiendo los movimientos de su hija que parecía también estar despierta.

Te amo Susurró Makoto

Andrew volteó de nuevo a ver el rostro de Makoto. Seguía sonriendo pese a estar dormida, y en un impulso le dio un beso corto en los labios. La escuchó gemir quedito, y excitado por aquel sonido, comenzó a besar la piel desnuda de sus hombros.

Motoki Susurró ella de nuevo, como si estuviera excitada; y aunque hasta hace poco, de vez en cuando jugaban a llamarse Lita y Motoki el uno al otro cuando estaban en el lecho; el haberse enterado por accidente que ese era el nombre del hombre que había amado Makoto en su vida anterior, hizo que de pronto a Andrew le dejara de agradar aquel juego, y que en ese momento se le apagara el deseo.

Buen día, mi amor Escuchó de nuevo la voz de Makoto.

¿Quién es Motoki? Cuestionó Andrew tratando de controlar el disgusto

Es el nombre que pensaron ponerte tus padres cuando naciste. Tú me lo dijiste Respondió Makoto Y él que usamos a veces para jugar.

Andrew se sentó en la cama, mirando hacia la ventana.

Hace dos días cuando iba llegando del mercado estabas hablando con Reika Dijo Andrew Las escuché hablando de tu amor de la vida anterior.

No sabía que sentías celos de Neflyte Dijo Makoto Si lo hubiera amado...

No hablo del tal Neflyte La interrumpió Andrew, que estaba haciendo un esfuerzo porque no se le notaran los celos Makoto, me da lo mismo si en esta vida fui tu primer experiencia sexual como si te hubieras acostado con todo el país. Puedo entender que hayas amado a otro en esta o en tu vida anterior... pero no me gusta que me llames Motoki, no desde que sé que ese así se llamaba.

A Andrew le sorprendió que Makoto comenzara a carcajearse como si lo que él acabara de decir fuera gracioso, y porque no decirlo, también le molestó un poco.

¿Te gustaría que yo te llame por el nombre de una ex? Le preguntó ofendido

Pues me sigo preguntando de donde sacaste ese nombre de Lita que ahora tengo que usar aquí en Londres.

Andrew se quedó desconcertado ante el comentario de Makoto

Pues al menos yo si te puedo asegurar que no conozco a nadie con ese nombre Le dijo Simplemente fue el que se me ocurrió cuando te compré tu nueva identidad.

Makoto se sentó en la cama y entonces rodeó con sus brazos el cuello de tu amado.

No sea celoso. Eres el único hombre que podría amar.

¿Y si Motoki hubiera reencarnado?

Makoto se sentó a horcajadas encima de Andrew, y acortó la distancia entre sus labios para besarlo.

Te elegiría a ti. Contestó ella Siempre. Te llamaras como te llamaras.

Fin del flash back

P.O.V. ANDREW

—¿En qué estás pensando?— Interrumpe mi hija mis pensamientos.

—En nada en particular— Le digo

—Mientes— Me dice— Pensabas en mi madre. ¿Qué se te vino a la mente?

Evidentemente hay detalles que no puedo contarle a Midori, como por ejemplo, que esa mañana después de que le confesara estar celoso de Motoki, terminamos haciendo el amor, así que contesto lo primero que se me viene a la mente.

—Me estaba acordando de lo felices que fuimos hasta antes de que se enfermara— Le contesto a mi hija— ¿Sabes? Fue la etapa más linda de nuestra relación. Podíamos salir juntos sin tener que ocultar nuestro amor, podía presentarla como mi mujer. Después naciste tú, y creí que estaría con nosotros para verte crecer.

Doy vuelta a la página, y entonces llego al quince de septiembre.

DIARIO DE MAKOTO

15 de septiembre de 1997

Mi pequeña Midori:

Sé que han pasado quince días desde la última vez que escribo, pero es que de pronto se me había ido la inspiración, lo cual no significa que no te ame, pues en estos días ya te tejí dos vestidos y una manta, puesto que nacerás más o menos a mediados de diciembre y tendrás que estar bien abrigada.

Entre las novedades que tengo para ti, te cuento que tu padre hace siete días comenzó su internado médico en el Esculapio's Hospital, que es uno de los hospitales más prestigiosos de Londres.

Desde entonces, tu padre pasa cuarenta horas a la semana en el hospital o incluso más si algún paciente se complica; y te confieso, a veces me siento mal por él porque sé que se queda preocupado al tener que dejarme sola, aunque ya me enseñó a usar un revolver que tenemos en casa por si acaso y constantemente me llama para cerciorarse de que estoy bien.

También te cuento que en este edifico de departamento ya he comenzado a llevarme bien con las vecinas del departamento de enfrente. Una de ellas es una señora viuda de poco más de cincuenta años cuyo nombre es Jane y que a veces viene a hacerme compañía por las mañanas cuando tu papá está en el hospital, y la otra es su hija Meghan, una joven de veinticuatro años que está en su último año de la universidad

En fin, mi niña, de momento te dejo porque en una hora tu papá regresa a casa y quiero tener la casa pulcramente limpia y la cena lista para cuando regreso; y no es que él me lo exija, pero a veces me siento una inútil en esta relación: Sin poderes para defenderme, últimamente me canso muy pronto pese a que toda la vida he tenido buena condición física y ni siquiera aporto ingresos a casa porque no trabajo y sólo cuento con lo que tenía ahorrado cuando nos vinimos de Tokio.

P.D.: Prepararé arroz hayashi y galletas de matcha porque es la comida preferida de tu papá; y supongo que también será de tus platillos favoritos porque es de las cosas que más se me antojan desde que te llevo en mi vientre.

P.D. 2: En un mes cumple años tu papá. Un día de estos le pediré a la señora Jane o a Meghan que me acompañen a Harrods para comprarle un regalo a tu padre.

Te quiero, mi niña

P.O.V. ANDREW

¡Mi querida Makoto! Mientras que ella se sentía mal por no aportar ingresos a casa y no poder utilizar sus poderes yo me sentía terrible cada día que tenía que dejarla sola para ir a trabajar a pesar de que la señora Jane, que en paz descanse, solía visitarla con frecuencia por si necesitaba algo.

¡Ya me habría gustado poder estar en casa todo el día con ella durante el embarazo!

Sigo leyendo, y de pronto, viene a mi mente el recuerdo de mi primer cumpleaños aquí en Londres.

17 años atrás…

Si bien las jornadas como interno en el hospital eran de ocho horas diarias, había ocasiones en que si lo ameritaba, debía quedarse un poco más, razón por la que aquel quince de octubre de mil novecientos noventa y siete, Andrew regresó a casa a las 10:00 de la noche, o sea, catorce horas después.

Nada más entrar, percibió el exquisito olor dulzón a matcha con chocolate de algún postre que Makoto debía haber preparado, y una sonrisa se formó en su rostro al ver la mesa cubierta con un elegante mantel color ver olivo, un candelabro con velas en color dorado, y dos platos de la fina vajilla que su amada había comprado haces meses, además de dos copas y una botella de sake.

Supuso que quizá se abría cansado de esperarlo despierta y que se había dormido, pero cuando iba a entrar a la recamara la miró sentada en la cama y la escuchó hablar con cierta tristeza en su tono de voz..

Sí, Reika. Yo sé que pudo haber surgido una complicación con algún paciente en el hospital, pero nunca había tardado tanto en regresar a casa, hasta este día que es su cumpleaños.

Miró que su amada guardaba silencio un momento, para después continuar hablando.

No dudo de su amor, pero en el hospital hay muchas doctoras y enfermeras muy guapas.

Andrew no pudo evitar sentir acariciado su ego al escuchar que su amada estaba celosa, y ciertamente, en el hospital más de una doctora y enfermera ya le había coqueteado de manera sutil e incluso algunas les habían lanzado indirectas muy directas, sin embargo él nunca daba pie a que se ilusionaran, e incluso terminaba decepcionándolas cuando para matarles sus esperanzas hacía mención de que no era soltero y que esperaba una bebé con la mujer que amaba.

En cambio yo, cada día estoy más gorda, parezco una ballena. Además Andrew hace casi toda las labores de casa porque últimamente me canso mucho. Tampoco aporto ingresos porque embarazada no me contratan en ningún lado. Me siento como una carga para él.

Después de escuchar esto último, el momentáneo placer que había sentido Andrew al saber que Makoto estaba celosa desapareció, pues aunque a sus siete meses de embarazo sólo había subido seis kilos y estaba lejos de tener sobrepeso, no le gustaba que su amada se sintiera de esa manera.

Mi amor. Ya llegué

Makoto volteó a verlo, y rápidamente se despidió de Reika.

¡Feliz cumpleaños, Andrew!— Exclamó ella, felicitándolo por segunda vez en el día, pues ya lo había hecho aquella mañana antes de que él partiera al hospital.

Andrew la recibió en sus brazos y besó su frente.

Te ves hermosa llevando a mi hija en tu vientre— Le susurró el con honestidad— Como médico te informo que no estás gorda, y como hombre, te aseguro que me encanta ver lo bien que te sienta el embarazo. No te cambiaría por ninguna compañera de trabajo.

Andrew notó como ella se ruborizaba.

Estabas escuchando— Reclamó ella

Fue lindo saberte celosa, pero sólo un momento. No quiero que estés insegura de mi amor por ti, ni que te sientas una carga. Llevas a nuestra hija en tu vientre, como médico sé que es cansado y te tengo prohibido sobreesforzarte, y como marido y padre es mi obligación hacer las labores domésticas que como doctor te prohibí.

Pero ya trabajas mucho en el hospital

Y eres tú quien lleve a nuestra niña en el vientre.— Le refutó él— No quiero que les pase nada. ¿Me prometes que no harás nada que las ponga en peligro?

Makoto asintió.

¿Te felicitaron por tu cumpleaños en el trabajo?— Preguntó ella para cambiar de tema.

Ni siquiera les dije que hoy cumplo años— Respondió Andrew— Y si llegué tarde fue porque hoy faltaron dos compañeros internos y me tocó hacer rotación por ginecología. Entré a un parto que duró muchas horas y terminó en cesárea. No podía simplemente salirme del quirófano.

Perdón.

No tengo nada que perdonarte, mi amor— Le respondió él— Soy yo quien lamenta no poder estar aquí todo el día contigo ahora que ya tienes siete meses de embarazo.

Te preparé algo especial por tu cumpleaños. ¿Cenamos?

Andrew le agradeció el detalle, y enseguida salieron de la habitación para comer la exquisita cena con variedad de distintos platillos y postres japoneses que Makoto había preparado.

Fin del flash back

P.O.V. KIOKO

—¿De nuevo no pudiste?— Me pregunta Luna

—¡No!— Respondo frustrada

—Y así quieres llegar a ser la líder de las senshis— Me dice burlona

—¡Deme una oportunidad más y le prometo que no la voy a decepcionar, Luna-sama!— Suplico mientras me hinco frente a ella— Le doy mi palabra de que aprenderé a manejar mi poder para hablar con las estrellas y que pronto estas me revelarán donde está Sailor Júpiter y la traeré de regreso ante usted.

—Llevas mucho prometiéndome eso, Kioko— Dice Luna con cierto tono de molestia en su voz, que debo reconocer me lastima, pero jamás se lo diré— Ya hasta perdí la cuenta.

—Pero he hecho progresos— Le respondo— Soy una mejor Sailor Uranus que mi progenitora, y más leal que esa traidora que es líder de las senshi. Sabe que si no fuera por mí no habríamos descubierto que esa furcia traicionó a la corona al haberse acostado con el futuro Rey y no haber entregado a la cría que dio a luz y que pertenece a la dinastía lunar.

—Y sólo por eso es que te voy a dar otra oportunidad— Me dice Luna— Porque eres una mejor líder de lo que fue tu progenitora y de lo que es la traidora de Rei.

—Pronto sabré donde está Sailor Júpiter, Luna-Sama, y le prometo que la traeré de regreso para poder fundar Tokio de Cristal.

—Eso espero.

Cuando Luna se retira, me quedo en el balcón mirando el cielo estrellado, implorando a las estrellas que esta noche por fin me revelen donde está esa senshi a la que tanto desprecio, pues aunque nunca la llegué a conocer, es la maldita culpable de que yo exista.

De no haber sido porque ella se aferró al amor que sentía por ese humano de nombre Hiroto y se rehusó a engendrar una senshi con la semilla de mi progenitor, la antigua Sailor Uranus no se hubiera visto obligada a tener que llevarme en su vientre, ni yo a tener que vivir con este sentimiento que me causa su desprecio y que tanto me duela aunque finja que no.

¡Encontraré a Júpiter! Pues con ello vengaré a mi progenitor Neflyte que fue utilizado por la senshi de la naturaleza y cambiado por un imbécil sin poderes opositor a la dinastía Lunar durante el Milenio de Plata, y de nuevo despreciado por esa maldita que en esta era se aferró al amor de ese humano llamado Hiroto. También lo haré para vengarme de lo que le hicieron a Haruka y pueda recuperar sus poderes, pues quizá así se sienta un poco orgullosa de mí y deje de ver el odio en su mirada cada que tenemos que encontrarnos.

¡Papá Neflyte! ¡Mamá Haruka! ¡Lo haré por ustedes!

Me concentro de nuevo, llamando a las estrellas para que me revelen donde está esa desgraciada de Sailor Júpiter, pero entonces estas me muestran el rostro de una adolescente que si bien se parece a la senshi del trueno, tiene el aspecto de una adolescente y cabello un poco más claro que el de Makoto Kino.

¡Hola! De nuevo aquí traigo un capítulo más de EL SECRETO DE JUPITER, que espero sea del agrado de ustedes. El siguiente capítulo les adelanto que se llamará EL PATRON DE DESCENDENCIA DE LAS SENSHIS, jajaja.

Ahora, respondiendo a sus review

Clarissa de Shields: Artemis es un títere de Luna. Ese hasta ahora hace lo que la gata quiere. Y no tardan en saberse las razones por las que es así. ¿Qué te pareció la aparición de Hanabi? Tengo la sospecha de que Rei es tu senshi favorita, aunque no sé si ando equivocada.

Hospitaller Knight: Ya casi viene la persecución a Midori. Supongo que ya te podrás hacer una idea de quien es el papá de Kioko con eso de que habla con las estrellas, jajaja. Y aunque hoy no salió el espíritu de Makoto, así muerta como está ella tendrá mucho peso en lo que esta de la historia.

Marijo San Lucar: De la unión de Mina con Kunzite debía nacer Cere Cere, una de las sailor quartteto, y como en vez de esa nació Afrodita, pues, jeje, ya te puedes hacer una idea de quien es el padre de Afrodita. Y sí, quieren matar a Sailor Júpiter, que de momento piensan que sigue siendo Makoto porque la única que sabe que Mako está muerta y tuvo una hija es Rei.

Aracox: Volvió a salir tu engendro favorito. ¿Qué te parece lo que piensa la retorcida de Kioko?

OpaloHope: Luna está bien loca, y merece pagar. Por supuesto que Midori necesita aliados, porque de momento, sólo tiene a su padre y a Aries de su lado; ya que si bien Mina y Rei se ha dejado ver que no son malas, pues tienen miedo de revelarse, y como podrás ver, los hijos de Mars ya tomaron bandos opuestos.

Carol Peres: Sí, quieren sacrificar a la hija de Makoto. Y ya se viene el momento de la persecución.

Lectores fantasmas: Anímense a comentar. No muerto. Muchas gracias a ustedes también por leer.

Un saludo a todos.

Edythe.