EL SECRETO DE SAILOR JUPITER

CAPITULO 34

BIENVENIDA, MIDORI

P.O.V .SERENA

Tan pronto como Luna me habla para informarme que Kioko encontró información sobre Makoto, me dirijo a su casa, donde inmediatamente soy conducida por Afrodita al despacho donde ambas ya se encuentran.

—Su majestad, bienvenida— Me saluda Kioko poniéndose de pie y haciendo una reverencia. Un acto que si fuera visto por una persona común le haría pensar que estamos locas, pues ese Reino que un día creímos formar, aun no es una realidad, y a decir verdad, nunca me interesó.

—¿Dónde esta Makoto?— Pregunto enseguida

—Makoto está muerta— Contesta Luna a mi pregunta

—¿Qué?— Cuestiono histérica.

Sin Makoto viva se pierden mis esperanzas de recuperar la belleza que un día tuve, de la que debería de gozar como todas las senshis hasta el final de mis días, pero la cual me fue arrebatada por ese ser que me secuestró para negociar la liberación de Makoto.

—¡Eso no puede ser!— Gruño mientras me dejo caer pesadamente en una de las sillas

—Pero tuvo una hija antes de morir. Estaba embarazada cuando huyó de Japón.

—¿Qué?— Pregunto desesperada— ¿Se embarazó de Hiroto antes de que muriera? ¿Quién se hace cargo de ella si Hiroto y Makoto están muertos? ¿Dónde está?

—Majestad, aún no tengo todas las respuestas— Me responde Kioko— Sólo sé que la Sailor Jupiter que ustedes conocieron murió, y que su hija es una joven casi idéntica a la que he visto en fotos, con la única diferencia que la hija tiene el cabello de un color que no sabría definir si es castaño muy claro o rubio oscuro.

—¿De cabello claro?— Cuestiono desconcertada— Hiroto era de cabello negro y Makoto de cabello castaño. No es posible que tenga cabello claro.

Me quedo pensativa un momento, y recuerdo como siempre durante la juventud se enamoró infinidad de veces de hombres que le recordaban a su sempai de la secundaria donde estuvo antes de cambiarse a la escuela donde la conocí.

—Siempre fue muy enamoradiza— Dice Luna— No dudo que esa zorra se acostara con otro.

—Le prometo que encontraré las respuestas, su majestad— Me dice Kioko— Y si gusta, también puedo ayudarle a descubrir porque el príncipe Kenji no ha despertado sus poderes como heredero de la Tierra.

P.O.V. KIOKO

Pensé que mi ofrecimiento sería del agrado de la Neo Reina Serena, pero lejos de felicitarme o al menos decirme que está de acuerdo con mi ofrecimiento, noto como los ojos azules que es lo único que se ve de su rostro, puesto que siempre lo lleva cubierto con una máscara, me miran con una mezcla de rabia y miedo.

—¡Ni se te ocurra perder el tiempo investigando estupideces de lo que yo ya sé la respuesta!— Gruñe furiosa— ¡En este momento quiero a Júpiter aquí y sólo necesito que te concentres en eso! De Kenji me encargo yo. ¿Entendido?

—Claro que sí, su majestad. Disculpe si la incomodé.

—Kioko, concéntrate en lo que la Reina te pidió y nada más— Dice Lady Luna— Lo estás haciendo bien hasta ahora y estoy segura de que cuando fundemos Tokio de Cristal serás la líder. No lo eches a perder. Ahora retírate, por favor.

Haciendo una reverencia y disculpándome una vez más, salgo del despacho de Lady Luna.

La actitud de la Neo Reina me ha dejado desconcertada, pues la conozco desde que nací, y si de algo me he dado cuenta, es de que a ella poco le importa el Reino que esperamos un día fundar, pues todas las decisiones las toma Lady Luna, sin embargo, tratándose de su hijo esperaba que le agradara mi ofrecimiento y no que reaccionara de esa manera.

Pero si me pongo a pensar en actitudes extrañas, no sólo la reacción de la Neo Reina lo es, sino también la de Lady Luna. Fue hace poco más de un mes que descubrí que la perra de Sailor Mars es una traidora que se revolcó con el rey y que tiene a una heredera; y sin embargo, Luna no la ha castigado, y hasta me ha pedido que no comente mi descubrimiento con nadie.

P.O.V. MIDORI

—¿En verdad esta planta tiene mi edad?— Pregunto asombrada a mi padre que riega la maceta de flores no me olvides que tenemos en el jardín.

—Sí— Me responde mi padre— Justo le regalé esta maceta a tu madre el día de su cumpleaños número diecinueve.

—El día que yo nací— Contesto más para mi misma.

—Sí— Responde mi padre.— Se tenía previsto que nacieras entre el veinte y el veinticinco de diciembre, pero adelantaste tu llegada.

17 años antes

Dado que el cumpleaños de Makoto aquel año sería en viernes, Andrew había pedido permiso con meses de anticipo para poder ausentarse ese día y poder pasarlo junto a su amada, quien según los cálculos, daría a luz aproximadamente dentro de dos semanas.

Aquel cumpleaños, era para ambos muy especial, pues era el primero que Makoto pasaría en ese país que Andrew había elegido para que fuera el nuevo hogar de ambos; además de que también ese día se cumplía un año de que ambos hubieran dado un paso en aquella relación de amistad que con el paso del tiempo se había convertido en amor, y el cual habían consumado la noche del cumpleaños anterior de Makoto, en que de manera inesperada habían terminado haciendo el amor.

Así, dado que la víspera del cinco de diciembre no había necesidad de dormirse temprano, se habían desvelado viendo películas y cenando pizza de un restaurante que Makoto amaba, hasta que en algún momento dejaron de prestarle atención a la televisión y terminaron charlando de las cosas buenas que habían vivido como pareja en ese años y de la hija que esperaban; sin embargo, Andrew que había estado pendiente del reloj, al percatarse de que faltaban tres minutos para que comenzara el cinco de diciembre, salió de la habitación con el pretexto de bajar unos documentos del auto, y entonces regresó con una maceta de no me olvides justo segundo antes de que el reloj marcara las 12:00 a.m.

Feliz cumpleaños, mi amor Susurró entrando a la habitación en el minuto cero.

Makoto, al verlo de pie con la maceta de no me olvides, sonrió y se levantó de la cama para ir al encuentro de Andrew, pero dado que ya estaba a pocas semanas de dar a luz le costaba moverse con la misma rapidez de antes, así que fue él quien llegó a su encuentro y la rodeo en un abrazo.

Andrew ¿Es para mí? Cuestionó emocionada tomando la maceta entre sus manos cuando ambos se separaron.

Algún día cuando tengamos nuestra propia casa te regalaré un jardín, pero de momento sólo puedo darte esta maceta Respondió él ¿Y sabes como se llaman estas flores?

No me olvides Respondieron los dos al mismo tiempo.

Nunca puedo sorprenderte si se trata de plantas.

Tal vez no, pero regalar una planta es un lindo detalle, porque estás regalando amor y confianza en que quien la recibe la cuidará Respondió Makoto Gracias por hacer de mi cumpleaños un día especial.

Lo es, hermosa Le respondió Andrew acunando su rostro entre sus manos Hoy es un día especial no sólo porque es tu cumpleaños, sino porque hace un año dimos un paso importante en nuestra relación.

Aún faltan un par de horas para que se cumpla el año, y ni siquiera me pediste que fuera tu novia ese día, sólo me besaste sin permiso. Dijo Makoto entre risas

Pues tampoco es como que pusieras mucha resistencia, Makoto. Yo sólo quería besarte, confesarte mis sentimientos, y tú sólo querías mi cuerpo. Me hiciste sentir un objeto sexual Respondió Andrew fingiendo estar indignado.

¡Ay, pobre Andrew! Exclamó ella siguiéndole el juego. Nada más falta que digas que abusé de ti.

No me habría imaginado que un año después serías mía, y que estaríamos juntos y a pocas semanas de convertirnos en padres. Respondió Andrew llevando una de sus manos al vientre de Makoto.

Siempre he sido tuya Susurró Makoto

Andrew rompió la distancia que existía entre ambos, y la besó suave y lentamente en los labios; sin embargo, aquel beso se vio interrumpido porque Makoto abruptamente se separó y dejó escapar un grito.

¿Qué sucede? Preguntó Andrew preocupado.

Creo que Midori ya quiere nacer.

-0-0-0-

¡Puje!—Escuchó que le pidió una voz en inglés que le pareció lejana; sin embargo, sentía que todo a su alrededor daba vueltas y que ya no le quedaban fuerzas para seguir.

Tienes que pujar una vez más, mi amor.— Le susurró Andrew en japonés mientras sostenía su mano y acariciaba su frente sudorosa.

¡Ya no puedo!— Susurró Makoto en un esfuerzo porque sus palabras salieran mientras se aferraba a la mano de su amado.

Llevaba ya muchas horas en labor de parto, y dado que Andrew era médico interno en ese mismo hospital, le habían permitido estar presente en el parto de Makoto, a quien ya anteriormente había presentado a algunos compañeros como su esposa Lita Miller pese a que legalmente no estaban casados.

Sólo un poco más, mi amor— Le pidió Andrew

No te vayas de mi lado

Por supuesto que no me iré.

Makoto, haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban, apretó la mano de Andrew y pujó una vez más, tratando de contener un grito de dolor que amenazaba con escapar de su garganta cuando la siguiente contracción la arremetió con fuerza, y entonces, en medio de un inesperado corte de electricidad dentro del quirófano, escucharon el ensordecedor grito del médico a cargo.

¿Qué le sucedió a mi hija?— Preguntó Makoto desesperada, que ante la preocupación pareció recobrar fuerza y olvidarse del dolor físico.— Andrew, no dejes que le pase algo a nuestra niña,

Por unos breves momentos en que la luz volvió, Andrew se percató de que el médico estaba siendo atendido por una de las enfermeras, y que parecía estar a punto de desmayarse.

No hubo mucho que decir, asi que tomando el lugar de su superior, minutos después en que Makoto hizo su mayor esfuerzo, tuvo la dicha de ser el médico que le dio la bienvenida al mundo a su pequeña Midori, cuyo llanto fue seguido del ensordecedor ruido de un trueno que de tan poderoso se escuchó dentro del quirófano.

Midori— Susurró emocionado y con el corazón henchido de felicidad al tener a su retoño en brazos.

P.O.V. MAKOTO

—Ese día en cuanto naciste comenzó a caer una fuerte tormenta, como si le anunciaras al mundo tu llegada— Le dice Andrew a nuestra hija.

—¿Mamá electrocutó al doctor?— Pregunta sorprendida mi niña a su padre.

—Ya no sé si tu madre o tú— Le responde mi amado— Supongo que es el riesgo de estar atendiendo el parto de la senshi de Júpiter. No tengo pruebas pero tampoco dudas, y evidentemente ni siquiera se imaginaron.

—¿Y mamá no se asustó?

—Sí, pero en cuanto te dio a luz se quedó dormida. Estaba agotada después de tantas horas en labor de parto y no despertó hasta pasadas varias horas— Contesta mi Andrew— Pero en cuanto despertó lo primero que hizo fue pedirme que te llevara a su lado.

Y es así, mi niña, tras despertar, no deseaba nada más que ver tu carita y sostenerte entre mis brazos antes de que se me consumiera la vida.

17 años atrás

Al despertar de aquel sueño, lo último que recordaba Makoto era que el grito de dolor del médico ginecólogo a cargo de su parto la había asustado creyendo que algo andaba mal con su bebita, después el llanto de su hija, y luego nada, pues pese a la preocupación que había sentido de que algo le pasara a su niña, sin poder evitarlo se había quedado dormida; sin embargo, al voltear a su derecha y ver que en el sofá al lado de su cama se encontraba sentado el amor de su vida con el rostro relajado y sosteniendo un pequeño bulto envuelto en la manta rosa que meses antes había tejido, la preocupación desapareció dando paso a un indescriptible sentimiento de dicha que le llenaba el corazón.

¿Es mi niña?— Preguntó emocionada.

Andrew apartó sus ojos de aquel pequeño bulto que parecía tenerlo embelesado, y entonces, Makoto se encontró con la mirada de él en la que era evidente la dicha que sentía por ser padre y el amor hacia ambas.

Es tan hermosa como tú— Le respondió Andrew al tiempo que se ponía de pie para acercarse a la camilla con la pequeña— Me has hecho el hombre más feliz del mundo. Gracias

Nuestra hija.— Susurró Makoto emocionada al tiempo que en tomaba en brazos a su pequeñita, mirando embelesada su piel blanca, mejillas sonrosadas y cabellos de un color tan peculiar que era difícil definir si era castaño claro o rubio oscuro, pero que evidentemente era un intermedio entre el cabello de los dos— Su cabello es precioso.

Al estar en brazos de su madre, la pequeña Midori por primera vez y tan sólo por un breve instante abrió sus ojos, mostrándoles que eran tan verdes como los de Makoto, lo cual alegró a Andrew.

Tiene el color de tus ojos. Es hermosa— Susurró él acariciando una de las sonrosadas mejillas de su hija mientras pasaba su otro brazo por alrededor de los hombros de su mujer.— Las amo.

Fin del Flash Back

P.O.V. MIDORI

Luego de que mi papá me cuenta como fue la reacción de mi madre cuando me vio por primera vez, nos quedamos en silencio un momento, yo anhelando tener recuerdos de ella que no están en mi memoria, y él seguramente extrañándola, y entonces papá de nuevo interrumpe mis pensamientos.

—¿Nos vamos?— Me pregunta

—Claro

Lo sigo a la cochera y subimos a su auto para dirigirnos a la pequeña casa que tenemos a las afueras de la ciudad, y que es donde papá tiene oculto su laboratorio donde practica y perfecciona la creación de explosivos.

—¿Qué tiene de novedosa la nueva arma que has adquirido?— Le pregunto.

—Ya lo verás cuando lleguemos— Me contesta.

—¿No te parece que ya tenemos suficientes armas?— Le digo

—Como alguna vez se lo dije a tu madre, para un humano sin poderes como yo, nunca nada será suficiente si se trata de cuidarlas.

—¿Ella vivía cuando te interesaste en aprender a fabricar tus propios explosivos y armas?

—Sí

17 años atrás...

¿Estás hablando en serio?— Preguntó Makoto, quien estaba sentada en el sofá estilo occidental amamantando a la pequeña Midori quien ya había cumplido dos meses de nacida.

Totalmente— Respondió Andrew dejando sobre la mesita de centro de la sala el libro de química que hasta hace poco había estado leyendo.— Sabes que en cualquier momento pueden aparecer para darnos caza y entre mejor preparados estemos para poder defendernos y cuidar de Midori, mucho mejor. Yo no pienso escatimar en nada.

Desde antes de que naciera Midori, en muchas ocasiones ya habían estado hablando de la posibilidad de que las sailors un día se enteraran de donde se encontraba Makoto, la existencia de Midori y la posibilidad de que supieran que Andrew era quien las había atacado; razón por la que ambos habían comenzado a prepararse por si un día comenzaran una cacería contra ellos.

Por tal motivo, Andrew al saber que Makoto no podía transformarse y dado que durante el embarazo no podía hacer esfuerzo físico, poco después de llegar a Londres le había enseñado a cargar y disparar armas de fuego; mientras que él, impulsado por el miedo que a veces recurría en forma de pesadillas, no conforme con aprender a disparar y utilizar explosivos, había adquirido una obsesión con el ejercicio y el entrenamiento físico por si acaso un día se veía en la necesidad de correr o defenderse a sí mismo y a su familia y por alguna razón no contara con sus armas; cosa que a Makoto le había parecido excelente idea, sin embargo, de pronto creyó que estaba llevando las cosas demasiado lejos cuando un buen día, tras salir del hospital llegó con unos libros de química, mecánica y balística; y comenzó a hablarle muy convencido de la posibilidad de crear sus propias armas y explosivos.

Andrew. Podrías meterte en problemas con la ley.— Le respondió preocupada

Makoto, no tengo otra opción más que correr el riesgo— Le contestó Andew— Ya vimos que con los explosivos y haberle disparado en la cara a Michiru no murieron, así que quizá necesito un arma más potente. Además, sabes que si salí con vida de esa situación fue por pura suerte, y la próxima vez podría no sobrevivir para contarlo. Es nuestra hija o ellas.

Makoto sabía que dado la inmunidad a los ataques no era necesario que adquiriera armas, ni que entrenara ni pensara en la posibilidad de crear armas; pero dado que era algo que él desconocía y no podía decirle, no le quedó más que asentir; pues le pareció que era normal que él al no saberlo estuviera paranoico al sentirse vulnerable ante la amenaza de las sailors.

Además, llegado el momento también tendré que enseñar a Midori a disparar.

¿Qué?— Cuestionó Makoto asustada

¿Qué tal si no hereda tus poderes?— Le cuestionó Andrew— Tiene que estar preparada para defenderse. Además, si los heredera y ella también responde al Cristal de Júpiter tampoco sería conveniente que los usara, porque al no ser algo común en los humanos llamaría la atención y las sailors darían con ella más fácilmente.

La pequeña Midori, quien al parecer ya había saciado su hambre, soltó el pecho de su madre, y entonces, al cruzar su mirada con la de su padre, comenzó a balbucear y sonreír; y Andrew, al ver aquellos ojos color esmeralda de su retoño que lo miraban con tanto amor, inmediatamente la tomó en brazos.

Papá nunca va a dejar que te hagan daño, mi niña— Le susurró a su indefensa bebé que se acurrucó en su pecho y no tardó en quedarse dormida.

Fin del flash back

P.O.V. REI

Mientras camino por el jardín de la mansión Hino, en el cual abundan muchos árboles y las únicas flores que tenemos sembradas son azucenas casablanca, me llega un aroma a rosas y vainilla que es extraño aquí, pues no tenemos ese tipo de flores, e inmediatamente a mi mente viene el recuerdo de mi amiga Makoto que en paz descanse.

—Rei— Escucho que me susurra al oído una voz tan idéntica a la de ¿Makoto?

Inmediatamente doy media vuelta, y entonces me encuentro con la figura etérea de mi amiga, quien ahora lleva sus rizos castaños sueltos y viste de blanco.

—¡Makoto!— Exclamo con las emociones a flor de piel.

No le tengo miedo a los yurei, tampoco a Makoto, pues percibo que pese a que nunca la apoyé abiertamente no quiere venganza contra mí; sin embargo, pese a que su alma no me guarde rencor y yo siempre he tenido problemas para expresar mis emociones, pues no me gusta mostrarme vulnerable, siento la necesidad de disculparme por no haberla apoyado en el pasado.

—Mi querida Rei

—Makoto, perdóname— Susurro haciendo un esfuerzo por no llorar.

—No tengo nada que perdonarte

—Sí—Le respondo— Fui cobarde. Debí defenderte cuando las outher te golpearon, cuando mataron a Hiroto. Aquella vez en el templo cuando nos gritaste a todas que éramos una esclavas tenías razón. Debí ir contigo a robar los cristales de las outher y... ¿Moriste por nuestra culpa? Perdóname, tú siempre fuiste buena conmigo pese a que nunca nos consideramos mejores amigas, eres la única que vio mi sufrimiento cuando perdí a Darien luego de descubrir que él y Serena estaban destinados; y sin embargo, yo te fallé.

Sin poder evitarlo, un sollozo escapa de mi garganta, y como pocas veces en la vida, no siento vergüenza de llorar frente a alguien, pero entonces Makoto me sorprende al comenzar a hablar.

—Yo tampoco supe comprenderlas— Me responde el fantasma de Makoto— Después de que fallecieran las madres de Ami y Mina y tu abuelo ustedes aún tenían papá, y tú además tenías a tus hijos. Es normal que tuvieran miedo. Sin embargo, a pesar del miedo que tenías me ayudaste. Supiste de mi relación con Andrew y no dijiste nada, el último día que nos vimos y Luna nos pidió transformarnos tú lo impediste para que no se dieran cuenta de que estaba embarazada, también sabes que fue Andrew quien le disparó a Michiru e hizo explotar la bomba en casa de las outher y lo ocultaste, y nunca les dijiste que tuve una hija.

De pronto, la figura etérea de Makoto se acerca más a mí, y me sorprendo cuando al darnos un abrazo la siento tan viva como antes.

—¿Moriste por nuestra culpa? Le pregunto en un susurro.

Cortamos aquel abrazo, y entonces mi mirada se encuentra con la de Makoto.

—No, mi querida Rei. Nadie podría haber impedido mi muerte y no fue culpa de ustedes. No te desgastes preguntándole al fuego porque de eso no encontrarás respuesta.

—¿Por qué?— Cuestiono— No es difícil que el fuego me diga de que se muere una persona. ¿Por qué de ti no me lo diría?

De pronto, la sonrisa de Makoto desaparece, y una expresión de angustia se asoma en su rostro.

—Rei, cuídate mucho, y por favor ayuda a mi hija y a Andrew— Me pide en tono suplicante.

—¿De quién me tengo que cuidar? ¿Qué sucede con Midori?— Le pregunto.

—¡MAKOTO! ¡MAKOTO!

De pronto despierto y me doy cuenta de que estoy en la que es mi recamara en casa de mi padre, percatándome de que mi encuentro con Makoto fue sólo un sueño; sin embargo, al ponerme de pie veo que hay pétalos de rosa color rosado tirado en el piso, lo cual es extraño, pues nadie pudo entrar a mi habitación puesto que siempre está cerrada bajo llave. De pronto, volteo hacia la ventana y veo marcado el símbolo de Júpiter, el cual rápidamente se desvanece, el aroma a rosas y vainilla tan característico de Makoto embriaga mis sentidos, y de pronto me parece escuchar un susurro.

—Fuiste mi mejor amiga. Lástima que en vida nunca lo supe. Cuídate y ayuda a mi hija y a Andrew, por favor.

—Claro que sí, Makoto— Le respondo, pues sé que ella en verdad está aquí y aún puedo sentir su presencia.— Tú también fuiste la mejor amiga que he tenido, lástima que no lo supe ver.

Durante años, muchas veces anhelé ver a Makoto, pedirle disculpas por no haberla defendido abiertamente y darle mi apoyo. El remordimiento de conciencia me atormentaba y más desde que hace poco a través del fuego que me la mostró supe que había fallecido y que ya no tendría oportunidad de verla una vez más; sin embargo, tras este encuentro me siento más ligera, pues ya no siento que me pesa algo en la conciencia, y de pronto de las lágrimas paso a la risa, al recordar los buenos momentos que viví al lado de esa amiga, y que fue la única de entre todas las senshis que siempre supo que yo seguí amando y sufriendo por el idiota de Darien.

¡Claro que ayudaré a su familia! ¡Es una promesa!

P.O.V. MIDORI

Tras estar practicando con el nuevo armamento de papá, emprendemos el camino a casa con nuestras nuevas adquisiciones, cuya posesión debo decir que no es legal y ni siquiera está a la venta en ningún país, pues incluso, al sugerir la posibilidad, hasta muchos de los defensores del derecho a la portación de armas se oponen.

—Es como tener super poderes— Dice papá— No tienes que tocarla para jalar un gatillo, y sólo puede ser usada por su dueño. No me dirás que no es genial.

—Vaya que lo es— Le respondo a mi padre

—Esperemos que nunca tengas que usar tus poderes ni armas contra nadie, Midori, porque no es agradable— Me dice mi padre— Pero si un día te ves en la necesidad de enfrentarte a las sailors y yo ya no estoy quiero que tengas más opciones para defenderte además de tus poderes.

—¿Sabes que me molesta cuando estamos charlando y dices "Si un día yo ya no estoy"?— Le cuestiono molesta— Tienes cuarenta años, no eres tan mayor y no vas a envejecer.

—Cariño, nadie es inmortal en esta vida— Le digo a mi hija— Es la ley de la vida que un día los padres se mueran y dejen huérfanos a los hijos.

Pensar en que un día mi papá llegue a faltarme es mi más horrorosa pesadillas, la cual se ha hecho más presente desde que conozco toda la historia de amor prohibido de él y mi madre y lo que ha hecho por nosotras.

—Papá, quiero que tú también te pongas el implante— Le pido.

—¿Qué?— Me pregunta desconcertado— ¿Yo para qué?

¡Hola!

Aquí tengo terminado un capítulo más de este fanfic, que no les miento cuando les digo que ya está cerca, pero muy cerca del final.

Ahora bien, respondo a sus comentarios:

Hospitaller Knight: Esas escenas pacifistas pronto van a terminar tanto en el pasado donde Makoto está viva con en el presente de Andrew, Midori y Aries; en el pasado, porque como ya todos saben, Mako va a morir, y en el presente, porque ya están a punto de dar con Midori, y quizá descubrir quien es el que atacó a las outher y a Serena.

Clarissa de Shields: Pues, la cosa se va a poner fea cuando sepan donde está Midori, y lo que si es seguro, es que van a querer darle caza. Y pues decidí que Kioko fuera hija de Neflyte porque como es él que a fuerzas le querían encasquetar a Makoto y Haruka era la más hotigosa con que se embarazaran, pues me dije ¿Qué peor castigo?

Aracox: Tú engendra favorita vaya que es una engendra, y está bien loca, jejeje. Como puedes ver, se siente bien orgullosa porque ya sabe que existe Midori, ahora falta que la encuentren, jaja.

Marijo San Lucar: Es probable que algunas sailors decidan apoyar a Midori y revelarse, y que quizá otras no lo hagan. Como ves, ya se reveló quien es el papá de Kioko, ahora sólo falta saber quien es el de Afrodita.

Carol Peres: Kioko desprecia a Júpiter porque la ha mal educado, y pues, no podía ser de otra manera si la crió esa gata loca.

OpaloHope: Ya pronto vas a saber quien es el padre de Afrodita, falta poco para que eso se revele. Y te aseguro que tendrán aliados, de hecho, es probable que el team sailor se divida.

Anónimo: Decidí que la hija de Haruka fuera de Neflyte porque ¿Qué mejor castigo que quedar preñada del que le querían encasquetar a Mako? Y por cierto, Luna tiene sus razones para no castigar a Rei a pesar de ya haber descubierto su secreto, esa gata no da paso sin guarache.

Lectores fantasmas: Muchas gracias por leer, sea en fanfiction, wattpad o facebook. Como ven siempre respondo los comentarios, así que siéntanse libres de hacerlo si gustan, no muerto. Un saludo.

En fin, me despido y espero pasen bonita semana.

Edythe