EL SECRETO DE SAILOR JUPITER

CAPÍTULO 40

¡BASTARDA MALNACIDA!

P.O.V MIDORI

Conocer mis raíces japonesas siempre fue algo que deseé y motivo de discusión con mi padre que nunca me dejó venir con tía Unasuki y los abuelos por mucho que ellos le prometieran cuidarme bien. En mi infancia y hasta hace unos cuantos meses, ignorante de la historia turbia de mis padres, me prometí que cuando fuera mayor de edad, con mis ahorros me compraría un boleto para viajar a Japón aunque tuviera que hacerlo a escondidas de de papá ¡Y mira nada las vueltas que da la vida!, pues pareciera que el destino, alguna deidad o el universo hubiera querido darme lo que tanto quise, aunque por supuesto no de la manera en que yo lo esperaba ni lo hubiera deseado, pues, si bien estoy aquí, es porque he sido coaccionada por este par de desquiciadas que amenazaban con atacar a mi padre.

La teletransportación duró pocos segundos, sin embargo me parecieron eternos, pues en esos breves instantes sentí como si me ahogara; sin embargo, no tardamos en aparecer en un lugar lúgubre, oscuro y con poca iluminación, donde en un especie de altar veo a cuatro mujeres que aparentan alrededor de veinticinco y treinta años, pero que sé, deben tener un poco más, pues deben ser Luna y sus lacayas: Una es de cabello negro y ondulado, otra de largo cabello negro con destellos verdosos, otra de corto cabello rubio postrada en una silla de ruedas y otra de cabello rubio que lleva la cara cubierta por una mascara blanca a través de la cual sólo se pueden ver un par de ojos azules.

—Aquí está la hija de la traidora, Luna-sama— Dice la sailor morena, que entonces sin que me lo espere me tuerce un brazo— Y le advierto que tenga cuidado porque la maldita puede usar poderes sin transformarse. ¿Sabe a qué demonios se debe eso?

—Orgullosa de ser hija de una traidora y no de una esclava arrastrada— Exclamo, notando como la de cabello negro y ondulado me mira con una sonrisa siniestra en los labios, mientras que las otras dos me ven con furia.

—¡Cínica !—Gruñe la mujer postrada en la silla de ruedas. Se le ven las ganas de levantarse y molerme a golpes.

—Y a que no imaginan quien es el padre—Dice Sailor Neptune.

—¿Quién ?— Cuestiona intrigada la de cabello verdoso, que por la descripción física que me hizo mi padre de ella, deduzco que es Sailor Plut.

—El chico guapo que trabajaba en el Crown Center que le gustaba a casi todas las inner. Andrew Furuhata.

—¿Qué ?— Cuestiona sorprendida la de la máscara , la cual sé que es Serena— ¿Andrew? ¡Eso no puede ser! Andrew jamás …

—¿Estás segura, Michiru?— Cuestiona Luna sorprendida.

—Totalmente—Responde Sailor Neptune—Nunca pensé que él pudiera ser el padre, pero entonces lo vi tratando de defender a su bastarda. Era la misma voz del desgraciado que nos hizo esto, el rostro del tipo del Crown pero mayor que cuando lo vio por última vez, aunque no sé ve tan mayor para la edad que debe de tener, la maldita desgraciada se atrevió a compartir los beneficios de ser una senshi con quien no debía.

P.O.V. HARUKA

—¡Eso no puede ser!— Exclamo sintiéndome humillada

¡Siempre quise ser la mejor en todo lo que hice y nunca me gustó perder! Sin embargo, pese a ello, pude soportar lo indignante que fue que Sailor Jupiter me golpeara sin que pudiera defenderme cuando matamos a Hiroto en nombre de un bien mayor, en la última reunión en el templo o esa noche en que ocurrió nuestra desgracia; pude también soportar que una insignificante inner me arrebatara el puesto de líder y me desacreditara… ¿Pero que me digan que un humano sin poderes, inútil e insignificante fue el causante de mi mayor derrota? ¡Eso no puedo asimilarlo!

— ¿Me estás diciendo que un insignificante e inútil humano me hizo esto?— Gruño furiosa.

La hija de Sailor Jupiter y su amante comienza a reír de manera burlona. Levanto la mirada, y verla es como ver una copia de Makoto Kino. ¡La misma cara! ¡La misma altura! ¡La misma mirada en esos ojos tan verde esmeralda como los de la traidora! Salvo que su bastarda tiene el cabello claro, herencia de su maldito padre.

— Si eso te hizo mi insignificante e inútil padre. ¿Te imaginas lo que te pudiera haber hecho si tuviera poderes?— Me pregunta de manera burlona y comienza a reír .

Sintiéndome ofendida, trato de ponerme en pie apoyándome en los reposabrazos de mi silla, y de no ser por Serena y Setsuna, por poco y caigo al piso, lo cual hubiera dado mayor placer a esa.

P.O.V. MIDORI

—¡Bastarda malparida!—Gruñe quien fuera la orgullosa senshi de Uranus desde su silla.

—¡Aquí la única que ha malparido eres tú!— Le respondo burlona

¡Por el kami que no se de donde saco fuerzas para responderle y burlarme en sus caras cuando me estoy muriendo de miedo!

—¡Cállate malnacida!—Gruñe furiosa Kioko detrás de mí . Siento que roza mi brazo queriendo hacerme daño, así que me giro y cuando la tengo de frente le suelto una descarga eléctrica que la lanza con fuerza contra la pared frente a mí.

—¡Malnacida tú !—Le grito— Yo puedo presumir de haber sido deseada y amada por mis padres. ¿Y tú? Tú eres una lacaya que parieron con asco y rabia.

De pronto, Sailor Neptune y Sailor Plut lanzan su ataque contra mí, provocando que me estrelle contra una de las paredes. Trato de incorporarme, pero entonces Luna llega hasta donde estoy yo, y levanta su báculo para golpearme. Sé que intentar defenderme cuando son tantas contra mí no servirá de mucho, pero el instinto de supervivencia me empuja, sin embargo… ¡La desgraciada utiliza las palabras correctas para detenerme!

—¡Atrévete a atacarme, insolente, y hago explotar el crown center!— Me amenaza, provocando que tiemble de miedo al pensar en mis abuelos, tía Unasuki, su esposo y mis primos. Entonces ella sonríe triunfal y me golpea con su báculo en el rostro, provocando que de pronto mi saliva se mezcle con el sabor de mi sangre.

—¡Kioko, Setsuna!— Llama a dos de sus lacayas— Desactivenle los poderes pero nada más no me la maten.

¡Oh por el kami, no!

¡Las malditas pretenden lesionarme para dejarme incapacitada para utilizar mis poderes! Por un momento el instinto de supervivencia me hace pensar en defenderme, sin embargo, en este lugar son cinco contra mi, así que no hay manera de ganarle, y por otro lado, si lo intento pueden dejarme peor e ir a hacerle daño a mis abuelos y a mis tíos .

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P.O.V. ANDREW

Con horror, miré como después de tanto cuidar a mi pequeña, mis más horribles pesadillas se han vuelto realidad. ¡Se han llevado a mi niña! ¡Se han llevado lo último que me quedaba de mi amada Makoto para esclavizarla sin que pueda hacer nada para defenderla!

—¡Midori!— Grito frustrado una vez más, y siento como las lágrimas comienzan a salir de mis ojos.

Volteo a ver a Aries, un par de lágrimas amenazan con salir de los ojos de este muchacho que se que ama a mi hija. De pronto, él lleva una de sus manos a mi antebrazo, y con ese toque, siento como si mi cuerpo se quemara en carne viva y todo se oscureciera a mi alrededor; un malestar que dura un par de segundos, hasta que aparecemos en mi consultorio.

—¡Disculpe las molestias de teletransportarlo sin permiso, Furuhata!— Me dice desesperado— ¡Pero a tiempos desesperados, medidas desesperadas!

—¿Y no pudiste teletransportarnos mejor al lugar donde se encuentra mi hija?— Le pregunto a gritos, al borde de la histeria.

—¡El problema es que no se donde la tienen!—Me grita también agobiado mientras se lleva las manos a la cabeza— Mis premoniciones me muestran un lugar lúgubre , oscuro, con poca iluminación y muchas mazmorras; pero no se exactamente donde, y para poder teletransportarme a algún lugar necesito saber las coordenadas. Usted le puso un chip rastreador. ¿No? ¡Pues tome su notebook para teletransportarnos a su laboratorio! ¡No nos podemos quedar aquí porque me temo que esas brujas ya saben que aquí pueden encontrarlo y quieran venir por usted!

—¡No era necesario venir por la notebook!— Exclamo— Con este brazalete puedo rastrearla—Le digo mostrándole el artefacto que tengo en la muñeca

—Haberlo dicho antes— Me dice, y de nuevo, me toca del brazo, y sin consultármelo me teletransporta al laboratorio clandestino donde muchas veces he practicado con la fabricación de distintos tipos de explosivos. ¡Uno mejor que otro! Debería sentirme orgulloso, pero de nada ha servido cuando he perdido a mi mujer y siento que en cualquier momento puedo perder también a mi hija.

—Tome sus mejores armas y nos vamos — Me dice en ese tono mandón que le hace parecerse tanto a su madre, así que tomo lo mejor de mi arsenal, no sin antes compartir una de mis mejores adquisiciones con él.

—Nunca he usado un arma— Me dice

—Me has contado que si los lesionan pierden la capacidad para usar poderes. ¿No?— Le digo— Pues te la regalo por si un día eso te ocurre. Ya te enseñaré a disparar cuando regresemos.

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P.O.V. ARIES

—Gracias— Le respondo a mi suegro con honestidad

En el team sailors nadie sabe usar armamento, y una de las cosas que quiere hacer Luna en caso de llegar a fundar su deseada utopía , es destruir todo tipo de armas de fuego creadas por humanos e imponer penas severas a quien llegue a poseerlas o llegue a fabricarlas en la clandestinidad; pues si bien las senshis y sus herederos tenemos poderes sobrenaturales, lo cierto es que no somos inmunes a los ataques, y si un grupo de humanos sin poderes bien organizados llegaran a querer derrocar a sus opresores, pues bueno. ¿Quién dice que no podrían?

Antes de partir, mi suegro revisa las coordenadas en el tosco brazalete que lleva en la muñeca izquierda, y entonces me mira sorprendido.

—El rastreador me está indicando que la tienen en Irohazaka.

—¡Ya decía yo que esa maldita gata debía tener sus escondites!— Exclamo

Tomo entonces a mi suegro del brazo, y tras hacerlo pasar incomodidad por un par de segundos, no tardamos en llegar a una zona boscosa salida de la carretera, donde a lo lejos vemos una gran construcción amurallada.

—Debe ser ahí —Le digo a mi suegro.

Lo tomo del brazo una vez mas y recurro a la teletransportación; sin embargo, horrorizado, veo que no puedo entrar.

—¿Qué es lo que pasa, muchacho?— Me pregunta.

—¡La maldita gata de mierda debe estar usando algún tipo de poder que no me deja teletransportarme dentro!— Exclamo furioso

—¡Busquemos la entrada entonces!—Propone mi suegro.

P.O.V. ANDREW

Aries y yo damos vueltas alrededor de la gran muralla que la maldita gata a mandado construir; y entonces, al fin encontramos una ventana de acceso que debe estar a dos metros y medio de altura.

Decidimos acercarnos, pero entonces, como si un ser o ente invisible protegiera la muralla maldita, esta nos lanza de un empujón tan fuerte, que de pronto siento mi espalda y mi cabeza golpearse con fuerza contra el tronco de un árbol que provoca que me sienta aturdido, y que después vea todo oscuro a mi alrededor.

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P. O. V SERENA

—¡Basta! — Les ordenó asustadas al ver con cuanta saña Kioko, Michiru y Setsuna atacan a la hija de Makoto. Sin embargo me ignoran. ¡Tanto defienden el Reino que no he podido fundar y sin embargo no son capaces de obedecerme!

—¡Suficiente! —Pide Luna, y enseguida las tres se apartan.

Veo a la hija de Makoto con heridas en su rostro y en su cuerpo, y por un momento verla así me provoca un mareo. ¡Nunca me gustó estar en el campo de batalla ni ver sangre correr!

—Quiero desfigurar su linda cara como su padre me la desfiguró a mí —Gruñe furiosa Michiru— Qué pierda la visión de un ojo como su jodido padre me hizo perderla a mí.

—¡No! — Exclama Luna — Recuerda que si me la dañan de más no va a alcanzar para todas.

Michiru se hinca frente a la hija de Makoto y tira de su cabello, provocando que la hija de mi amiga suelte un quejido.

—Sólo por eso me detengo, bastarda— Le dice Michiru— Pero ya me encargaré de que tu padre vea como me alimento de tu sangre para recuperar mi belleza.

—Eres… eres un monstruo—Le susurra la hija de Makoto.

—Eres una…

—Y lo digo por tu alma.

P. O. V. LUNA

—¡Suficiente! — Les grito imponiéndome— Kioko, Michiru ¿Por qué Jaedite y Afrodita no vinieron con ustedes?

—La inútil de Afrodita no sé dónde está—Me contesta Kioko— Y el General Jaedite se fue detrás del padre de la bastarda para quitarle la llave del tiempo.

La preocupación en el rostro de Setsuna no me pasa desapercibida. He permitido su romance con el General Jaedite para que ambos tengan una motivación para estar de mi lado, y vaya que ha funcionado.

—¿No cree que ya tardó demasiado en volver? — Pregunta Setsuna preocupada.

—¡Ese inútil del Crown parece tener pacto con el diablo! — Gruñe Haruka— ¿Qué tal sí la escoria de Furuhata le hizo algo?

Dado que Rei es una mentirosa que por años nos estuvo mintiendo y Kioko dice que las estrellas le revelaron que ese hombre no tiene poderes, dudo cuando Haruka dice que se le regresó su ataque cuando se lo lanzó a Andrew, sin embargo, si acaso a Jaedite que tenía poderes de telequinesis le sucedió algo a manos de ese, será señal de que tendré que tomar otras medidas en su contra.

—Kioko y Setsuna, vayan a Londres a buscar a Afrodita y Jaedite — Les ordeno— También obliguen al idiota de Furuhata a darles la llave del tiempo y me lo traen vivo o muerto. Si se les dificulta usar poderes en su contra amenacenlo con la vida de su bastarda y de su familia que vive en Tokio. Y tú, Michiru, tráeme a los padres de Andrew.

—Luna. ¿Por qué no comenzamos el ritual ahora?— Me pregunta Haruka ansiosa— ¡Sé que se muere por alimentarse de la senshi de la naturaleza para poder levantarse de esa silla y recuperar sus poderes! Sin embargo, el primer derramamiento de sangre de la bastarda será para sacar del caldero el alma atormentada de mi amada Serenity y para Serena.

—Haruka, recuerda que aún tenemos que recuperar la llave del tiempo, y si a ese imbécil le quitamos la razón de su vida difícilmente nos la va a dar— Le digo— Ten calma. Dentro de poco podrás recuperar tu grandeza, pero primero lo primero. Ahora, por favor, Kioko, lleva a la bastarda a una de las mazmorras. Después todas se me van a hacer lo que les encomendé.

P.O.V. MIDORI

Cada golpe que entre las tres sailor outher me metieron, no sólo me provocaron dolor al grado de hacerme un esguince en una mano y provocar que de momento no pueda usar mis poderes; sino que también alimentaron el odio que siento por ellas, pues, imagino que así lastimaron a mamá aquella ocasión en que la asustaron diciéndole que habían matado al hombre que amaba, y resultó ser ese ex novio que tuvo antes de mi padre.

Cuando Kioko me levanta en brazos, lanzo un quejido exagerando el dolor que siento, y no pasa mucho tiempo cuando me meten a una mazmorra donde me dejan acostada.

¡El kami quiera que mi amado Aries cuide de mi padre, mis abuelos, tía Unasuki y mis primos!

Comienzo a sentir frío, y mi cuerpo tiembla deseando un poco de calor; sin embargo, pese al miedo y el dolor, trato de pensar en utilizar mi as bajo la manga para salir de aquí, pero entonces, a mi celda se acerca la mujer de la máscara, o mejor dicho, la otra desfigurada: Serena.

—Te dejaré mi abrigo— Me dice mientras se despoja de su abrigo color rosa.

Pese a que me muero de ganas por tomarlo, lo rechazo.

—No quiero nada que venga de usted—Le digo.

—No tienes que estar molesta conmigo, te prometo que procuraré que el proceso no sea tan doloroso y que cuando reencarnes y fundemos Tokio de Cristal vas a tener la mejor habitación en el palacio de…

—¡Cállese vieja estúpida !— Exclamo— ¿Cómo puede venir a decirme en mi cara como si fuera cualquier cosa que pretenden matarme para alimentarse de mi sangre?

Pese a que la máscara cubre todo su rostro a excepción de los ojos, me doy cuenta de que la mustia comienza a sollozar.

—¡Te juro que yo quería mucho a tu madre y que no hubiera querido que tuvieran que sacrificarte!— Me grita rompiendo en llanto, y entonces se quita la máscara y la peluca rubia, mostrándome su rostro y cráneo desfigurado a causa de las quemaduras— ¿Pero sabes quién me hizo esto?— Me cuestiona

—Se lo hizo un hombre que ante la desesperación de no tener poderes para defender a la mujer que amaba y a la hija que esperaban, tuvo que tomar como rehén a la inutil joya de la corona— Le contesto dejándola sin palabras— Todo esto se habría evitado si usted le hubiera dado el apoyo a las que llamaba sus mejores amigas cuando se rehusaron a querer embarazarse de muertos que no amaban.

—¡Los shittenou no están muertos!— Exclama— Neflyte y tu madre estaban destinados, pero ella no quiso…

Pese a que me duele el estómago comienzo a reír burlona.

—¿Destinados?—Le cuestiono— ¿Cómo usted y el infiel de Darien?

Noto la incomodidad en el rostro de la princesita, pero no pienso detenerme en decirme sus verdades. No cuando de cualquier manera llevo las de perder.

—Si, Serena. Infiel. ¿Quién creé que le compraba a usted los regalos para cada día blanco, las navidades y sus cumpleaños?— Le pregunto burlona— Pues mi padre, porque a Darien hasta pereza le daba buscar un regalo para usted.

Noto como le tiembla la quijada a la inútil princesa, y enseguida se da media vuelta y se echa a correr la cobarde; sin embargo, no llego a quedarme sola, pues Luna se acerca a mi celda.

P.O.V LUNA

Después de que se va Serena dejándome sola en esta guarnición que por años he construido, me acerco a la celda donde se encuentra la hija de Makoto. Le echo un rápido vistazo. Se parece tanto a su madre, que si no fuera por el tono del cabello, creería que es ella.

—¡Qué fácil es juzgar las decisiones ajenas!— Exclamo furiosa— ¡No era tan difícil que la idiota de tu madre accediera a embarazarse del General Neflyte! Ni siquiera tenía que copular con él. ¡Podía haberse hecho por medio de un procedimiento médico como se hizo con Haruka!

Los ojos verdes de Makoto… no, de su hija, se clavan en mí; y en sus labios veo una mueca de burla.

—Claro. Sus necesidades de poder—Me dice creyendo que las sabe todas— Porque vamos, Luna. Todos saben que Serena no tiene madera para gobernar, y dudo que Darien la tenga; pero ¿Qué tal usted?

Pongo los ojos en blanco al escuchar las palabras de la insolente.

¡Y no lo niego! Tiene razón al decir que ni Darien ni Serena tienen madera para gobernar, mucho menos ella que siempre anheló ser la esposa de un hombre que la llenara de hijos y al cual recibir cuando llegara de un día de duro trabajo; y aunque no niego que el poder me seduce, hay una razón más fuerte por la que quise fundar Tokio de Cristal.

—No lo niego, bastarda. Me seduce el poder— Le digo— ¿Pero sabes cuál es la razón principal?

Sus ojos verdes se clavan en mí, y no responde.

—¿Por qué creés que me convierto en gato?— Le pregunto molesta, pero no me contesta— ¡Pues te lo voy a decir, idiota! De no haber sido por la rebeldía de tu madre en el Milenio de Plata no hubiéramos perdido la batalla

—Quizá no tenía ganas de luchar porque mataron a su familia y al hombre que amaba en esa Era— Le respondo— Y no me refiero a Neflyte.

—No me importan las razones de tu madre como las mías — Le respondo furiosa— Yo amaba a mi Reina serenity, pero ella tenía miedo de morir.

MILENIO DE PLATA…

Los ojos de Lady Luna, la consejera de la monarca de la dinastía lunar, se llenaron de lágrimas cuando tras ver a su Reina utilizar los poderes del cristal de plata, cayó al suelo.

¡Mi Señora, resista!

¡Estoy muriendo, Luna!—Exclamó temerosa la reina Serenity— ¡Estoy muriendo y mi alma quedará atrapada en el infierno ! ¡No podré volver a reencarnar!

¡No diga eso mi señora!—Exclamó Luna— La única manera en que no reencarnaría sería que le haya vendido su alma a la diosa de la muerte y…

Luna entonces recordó que semanas antes, la Reina Serenity había condenado a la pena máxima a su sobrino Lord Andrei Sweeney; pues se rumoraba que era un impostor de los grupos Maldek, y que aprovechando su parecido físico con su sobrino, se había infiltrado en el Palacio; y que tras la ejecución, la Reina había pedido que le llevaran a la senshi de la muerte y el renacimiento a uno de los recintos. Fue entonces que comprendió que algo había hecho su señora.

Yo…yo lance una maldición sobre… sobre una persona—Dijo la Reina Serenity —Pero… pero la idiota de Sailor Saturn no me dijo que el precio era… era quedar atrapada en el infierno .

Los ojos de Luna se llenaron de lágrimas, pues aunque sabía que su amor no era correspondido, el pensar en volver a reencarnar y no volver a ver a su reina por la eternidad le partió el alma.

Ayúdame —Suplicó Serenity desesperada.

¿Cómo?

Pronto, la diosa de la muerte apareció frente a ella, señal de que era la hora de que la diosa recogiera el alma de quien fuera la monarca que para vengar el rechazo del Rey Zeus, había causado una guerra en la galaxia.

¡Por favor, no se la lleve!—Suplicó Luna

Es su momento.

¡Le ofrezco mi alma a cambio de la de mi reina, pero por favor no la condene a sufrir en el infierno !—Suplicó Luna.

Tras llegar a un acuerdo, la diosa le concedió a Serenity el deseo de hacerse escuchar en la mente de tres personas y tomar posesión de dos cuerpos una única vez; sin embargo, para salvar su alma, Luna tuvo que pagar un precio alto: Al reencarnar, sólo podría pasar doce horas de cada día como humana, y las otras doce como gata. Además, debía buscar a las reencarnaciones de las senshis muertas en batalla, y tras encontrarlas, y antes de que la reencarnación de la princesa de la Luna cumpliera los veintidós años, debía fundar un reino de paz y prosperidad donde nunca más hubiera guerra; condicionada a que de no lograrlo, no sólo el alma de su amada Serenity se quedaría atrapada para siempre en el infierno, sino también, la de ella misma.

Fin del flash back

P. O. V. LUNA

—¿Y obligando a las senshis a embarazarse de hombres que no amaban para luego dar a sus hijas es como pretendías fundar el Reino de la paz? — Me cuestiona burlona la bastarda.

—¡Hubiera sido posible si tu miserable madre no se hubiera empecinado en revolcarse con un humano sin poderes!—Le grito furiosa— ¿Y tienes una idea de porque no quería que se aparearan con humanos, idiota? ¡Porque al tener hijos con hombres sin poderes toda su estirpe heredaría los poderes, y luego los poderes pasarían a la siguiente generación y a la siguiente. Y dime tú, bastarda ¿Qué reino de paz podría fundar si en unos años hubiera personas opositoras con superpoderes? ¡De nuevo volverían las guerras que existen hoy en día donde entre naciones se matan entre unos y otros por dominar! Pero cuando funde Tokio de Cristal eso no sucederá porque todo tipo de armamento existente será destruido, y personas como tu padre serán castigadas con severidad por querer jugar a ser dios.

—Y como su plazo para fundar el reino terminó, quiere desquitarse conmigo y con mi familia.

—No, niña tonta— Le respondo— ¿Sabes? Si la idiota de tu madre estando embarazada de ti se hubiera quedado y te hubiera entregado a la corona, yo no me hubiera visto obligada a tener que hacer un pacto con el caos. ¿Y sabes que me pidió el caos, niña tonta? ¡Lo mismo que la diosa de la muerte! Fundar un reino de paz y prosperidad, y el plazo para no desaparecer del universo se acaba dentro de nueve meses… ¿Pero sabes cuál es el problema? ¡Qué tu padre dañó a una de mis mejores outher y me arrebató a la senshi del trueno y la naturaleza! ¡Pero ese ya no es problema! Con tu maldita sangre alimentarás a la guerrera caída en batalla, y cuando reencarnes tendré tu obediencia, pero no te preocupes, vivirás mejor que con tu padre.

P.O.V. MIDORI

¡Tiemblo de miedo ante la amenaza de Luna de asesinarme y de reencarnar para convertirme en una esclava al servicio de su estupido reino tal como Kioko y las outher! Sin embargo, trato de no aparentarlo.

Sin decir nada, Luna se da media vuelta y la veo retirarse. Es entonces, cuando estando a solas, me permito dejar escapar un par de lágrimas .

¡Tengo miedo por papá, por Aries, mis abuelos, tía Unasuki y mis primos! Y también tengo rabia conmigo misma porque sé que le causé un profundo dolor a papá, que haber sido atrapada significa tirar por la borda el sacrificio de mis padres y que todo es mi culpa por aferrarme a querer ir al colegio y tener una vida normal.

Pese a que tengo miedo, rabia y mucho frío; los párpados en algún momento comienzan a pesarme; sin embargo, de pronto escucho una sonrisa siniestra que provoca que el sueño se me espante.

—¡Vaya, vaya!— Exclama— Mira a quién tenemos aquí. A la hija de mi esclava favorita.

Aquella voz no la reconozco. No corresponde a Luna ni a una de las outher que acabo de conocer; aunque no le respondo.

—¿Sabes quién soy?— Me cuestiona— El alma de Serenity desde el averno— Contesta a su propia pregunta— ¿Y sabes quienes eran esos dos cuerpos que una vez poseí? ¡El del doctor Yamamoto y la enfermera Kasumi para que le dieran un buen susto a tu padre y se alejara de mi esclava! ¡Pero gasté mis dos oportunidades de poseer un cuerpo porque el maldito de tu padre es un estúpido y no quiso alejarse de ella! ¡Tanto así que existes tú!

—¡Cállese, vieja loca!— Le grito, pero de nuevo la maldita voz se burla de mí m.

—¿Sabes? Como la diosa sólo me concedió ser escuchada por tres personas, elegí torturar la mente de tu madre si de nuevo osaba desobedecer, elegí la de tu padre para que dejara de meterse con mi esclava, y reservé mi última oportunidad para torturarte a ti cuando llegara el momento, bastarda malnacida.

—Pues eres estúpida usando tu última oportunidad conmigo, porque no me interesa en lo más mínimo lo que puedas decir.

—Bueno, de cualquier manera será agradable contarte como torturé a tu madre durante sus últimos seis meses de vida— Eso último que ha dicho llama mi atención . ¡Entonces eran verdad las sospechas de mi padre! ¡Las malditas si fueron las culpables de que mamá muriera!

16 años antes…

Habían pasado tres días desde que Makoto y Andrew regresaron de aquel viaje a Castle Combe a donde él las llevó para celebrar el primer y único cumpleaños que ellas compartirían; y que Makoto, atesoró en su memoria como el mejor de su vida, pues durante ese cinco de diciembre olvidó que pronto ya no estaría al lado de los suyos, lo que por ese día le hizo sentirse dichosa y plena por tener lo que siempre había anhelado: El amor sincero de un hombre que la amara con locura y ser madre; y si de algo no tenía dudas, era del amor de Andrew, quien había sembrado en su vientre la semilla que le dio a esa criatura hermosa de ojos verde esmeralda y cabello rubio oscuro que amaba con toda su alma.

Sin embargo, al terminar aquel mágico día, no solamente recordó que su deceso se acercaba; sino que también, los efectos del poder de Hotaru que le permitieron vivir feliz y disfrutar de su familia al menos un año a pesar de saber que pagaría con su alma, dejaron de surtir efecto para dar paso a un sentimiento de profunda tristeza al saber que con su partida rompería el corazón de su amado y que Midori al crecer ni siquiera la recordaría; así como también, una terrible angustia al saber que los seis meses antes de morir serían un camino de espinas.

Makoto suponía que el largo camino que debía recorrer antes de que la diosa de la muerte le cobrara su deuda, se manifestaría con algún tipo de insoportable dolor físico, sin embargo, al tercer día después pues de su cumpleaños, despertó en medio de la madrugada, y dado que la habitación estaba iluminada por la luz de una pequeña lámpara en la cómoda al lado de donde dormía Andrew, se percató, gracias al reloj digital, de que eran las tres horas de la madrugada.

Dado que sabía que le costaría conciliar el sueño, apartó con delicadeza los brazos de Andrew que aprisionaban su cuerpo contra el suyo, cuidando no despertarlo, y al verse libre, se puso de pie y rodeó la cama para ir hacia la cuna que estaba a un lado de donde Andrew se había acostado esa noche, y al ver a su pequeñita durmiendo tranquila mientras se abrazaba a la muñeca de tela que le había tejido, Makoto se dijo que cualquier sacrificio por Midori bien valdría la pena.

MátalaLe pareció que una macabra voz le susurraba al oído. Asustada, cerró los ojos y con las manos se cubrió los oídos; sin embargo, ni eso impidió que siguiera escuchando la voz en su cabeza.

Tienes tres opciones, Sailor Jupiter— Escuchó la macabra voz una vez más— La primera, entrega la llave del tiempo y a la bastarda a la dinastía Lunar y podrás vivir la vida como te plazca al lado de ese imbécil que siempre eliges por amante.

"¡Estás loca!" Quiso gritarle Makoto, pero se contuvo para no despertar a Andrew y Midori. Aquello que le sugería la voz de Serenity era una locura, pues por nada del mundo entregaría a su pequeña para que la condenaran a servir a la dinastía Lunar; y en todo caso, aunque lo hiciera, sabía que Andrew no se lo perdonaría ni se quedaría tranquilo si les arrebataban a su hija.

La voz, como si hubiera escuchado sus pensamientos, comenzó a burlarse de ella.

Ese imbécil que tienes en tu cama ni siquiera tiene que saberlo— Dijo la voz— Tienes la llave del tiempo. Basta con que te pongas en contacto con Luna y las outher, les digas donde estás escondida, y cuando vengan por tu bastarda simplemente podrán borrarle sus recuerdos del último año y medio a tu amante para que no recuerde que tuvo una hija.

Makoto negó moviendo la cabeza de un lado a otro. Entregar a su pequeña jamás iba a ser opción.

¡Ay, que sentimental eres!— Exclamó la voz burlona

¡Sal de mi mente!— Exclamó Makoto angustiada.

¡Te propongo otra una segunda opción entonces !—Insistió la voz— ¡Mátalo a él!

¡No!— Respondió Makoto sin dudarlo.

Si lo matas en este momento tu hija y tú quedan libres para siempre—Propuso la voz—Yo sé que tienes miedo de lo que se avecina, Jupiter, y que una de la cosas que más anhelas es poder darle a tu hija todo el amor materno que a ti te faltó y que crezca con la libertad de no tener que ser obligada a servir a la corona. ¿No crees que sacrificar un alma a cambio de eso valga la pena? Para ti no será difícil matarlo. Eres la única senshi que puede lanzar su poder contra él sin que se le regrese su propio ataque, o puedes optar por asesinarlo con una de sus propias armas, aunque si no quieres ser tan sádica basta con que le digas que es inmune a los ataques y que es por eso que a Uranus se le regresaron sus poderes en contra—Claro, matarlo y que a cambio engendres a una hija del General Neflyte.

Engendrar a una hija de otro hombre si con eso compraba la libertad de su pequeña Midori le pareció una oferta tentadora, pero matar al hombre que amaba en cada existencia y condenar su alma por toda la eternidad definitivamente no era opción.

Puedo entregar a otra heredera a la corona si lo deseas, pero asesinar al hombre que amo no es opción y nunca lo será— Respondió Makoto.

¿Entonces prefieres la tercera opción? —Preguntó burlona la voz.

Makoto sabía cuál era esa tercera opción: Agonizar lentamente durante los próximos seis meses hasta que llegara el momento en que exhalara su último aliento y condenar su alma a penar por la eternidad.

Sí— Respondió tratando de mostrar una valentía que lejos estaba de sentir, pues por dentro estaba muriendo de miedo.

De pronto, una macabra risa llenó la habitación , provocando que la piel se le erizara. Quiso mostrarse firme, pero pronto comenzó a sentir un piquete en el corazón que le hizo llevarse las manos al pecho. Trató de contener un grito y se puso de pie para salir de la habitación, pero de pronto sus piernas no la pudieron sostener más y cayó al piso, mientras sentía como aquel dolor se extendía por todo su cuerpo como si mil cuchillas le cortasen la piel.

Mátalo—Susurró la voz—Toma el arma y mátalo.

Aquel dolor que se estaba extendiendo por todo su cuerpo era tan insoportable que Makoto pensó en tomar el revólver de Andrew y salir fuera de casa para darse un tiro y terminar de una vez con esa agonía, pero de nuevo aquella maldita voz se hizo presente.

Mala idea, Jupiter—Se burló de su desgracia—Si quieres sacrificarte por ellos, así será, pero morirás en la fecha establecida, no antes y no después. Si evitas el sufrimiento será tu amante o tu bastarda quien pague las consecuencias. O quizá los dos.

De pronto, comenzó a sentir como si su cuerpo fuera lanzado a la hoguera, quemándose en carne viva; y tratando de reprimir un grito que podría despertar a Midori de su dulce sueño y alertar a Andrew, se mordió los labios tan fuerte que comenzó a sangrar; sin embargo, en algún momento no pudo más y un grito de dolor escapó de su garganta.

Fin del flash back

¡Hola! Pues me había tardado casi los quince días en subir este capitulo porque estaba bloqueada para escribirlo, y ¿Es que les digo una cosa? Escribir peleas, conflictos y finales se me hace difícil, y pues si ya tienen a Midori ahí lista para asesinarla y supuestamente fundar Tokio de Cristal, es porque como se imaginan, estamos a nada del final.

Ahora, antes de irme, muchísimas gracias a quienes me dejaron reviews en el capítulo anterior a cualquiera de las plataformas donde subo el fic: Hospitaller Knight, Marijo San Lucar, Aracox, OpaloHope (Lady Jupiter), Athena, Susi Susan, Aurora Silva, autor anónimo que comentó en fanfiction.

En fin, también agradezco los likes en facebook y los votos en wattpad; y pues a los lectores fantasmas, también les mando muchos saludos; y como ya saben, bienvenidos a comentar cuando gusten. ¡Siempre los respondo!

Bien, ahora los dejo y procuraré actualizar los pocos capítulos que faltan cada semana; y no crean que me olvido de los spinn off, que los va a haber. De hecho ya tengo en mente el de Rei y el de Minako.

Saludos y abrazos.

Edythe