EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPÍTULO 43
LA REBELIÓN DE LAS INNER
P.O.V. HANABI
Me encuentro tratando de tranquilizar a la señora Furuhata, cuando los gritos de terror de su hijo llamando a la difunta Sailor Jupiter , se escuchan provenientes de la habitación donde media hora antes se metió a descansar quince minutos que se convirtieron en media hora después de tomarse un analgésico que creo que dijo que era para el dolor de cabeza, así que inmediatamente voy en su auxilio, y llego al mismo tiempo que tía Minako y mi papá Darien.
Tía Minako es la primera en hablar preguntando desde afuera si se encuentra bien, y aunque el doctor Furuhata no responde, pronto abre la puerta, y creo que para nadie pasa desapercibida la visible angustia en su rostro.
—Iré por mi hija— Nos dice decidido— ¿Alguien podría hacerme el favor de teletransportarme?— Nos pregunta,
Me aclaro la garganta para explicarle de la mejor manera posible que es mejor que él no intervenga, pero papá Darien se me adelanta.
—Andrew, Rei y Aries están ahora en Irohazaka haciendo guardia afuera de la fortaleza de Luna— Le explica mi padre— Sé que estás muy preocupado por tu hija y te entiendo, pero lo mejor sería que no te inmiscuyas y dejaras todo en nuestras manos por…
—¡Dije que quiero ser teletransportado a Irohazaka! No te estoy pidiendo tu opinión — Vocifera al borde de la desesperación mientras lo mira con tanto odio que de pronto me cuesta creer que este hombre haya sido de ideología pacifista y que él y mi padre fueran mejores amigos en su infancia y juventud.
—¡Pues yo no lo haré y nadie lo hará! — Le responde mi padre— Va en contra de la ética de quienes tenemos poderes inmiscuir a alguien que no los tiene y…
—¡Como si tus poderes fueran tan útiles, princeso!—Exclama con furia el señor Furuhata— ¿Crees que no sé que eras el miembro más secuestrable de team Sailor?
—Andrew, si tus armas se quedan sin municiones serás como un pollito de colores ante las sailors y los Generales que quedan vivos.
—Pues sin poderes y con menos experiencia hace más de diecisiete años maté a tres sailor aunque luego hayan cometido la estupidez de revivirlas — Le responde el señor Furuhata — Y hace casi veinticuatro horas asesiné a un General con poderes de telequinesis.
—¡Sólo has tenido demasiada buena suerte, Andrew!— Exclama mi padre— Esto no es un juego y…
—¿Crees que me voy a tomar a juego que mi hija este secuestrada y quieran sacrificarla, idiota?— Lo interrumpe de nuevo— ¡Pero que vas a entender tu lo que es preocuparse por un hijo cuando no te hiciste cargo de los tuyos!— Le grita furioso
Y ante esas palabras, aunque sé que no son del todo ciertas, siento mi corazón resquebrajarse.
P. O. V. DARIEN
—¡No vuelvas a hablar de lo que no sabes, bastado!— Exclamo furioso ante las palabras de quien fuera mi amigo.
Comprendo que esté ofendido por la proposición que le hice a Makoto en el pasado y su angustia por su hija, puedo incluso tolerar sus insultos, pero no que se atreva a hablar de lo que no sabe, menos si sus palabras van a lastimar a mi hija.
—Como si estuviera diciendo una mentira— Me dice entre burlón y furioso— Sí no defendiste a la mujer que supuestamente amabas y…
P. O. V. MINAKO
Sabía que entre estos dos la guerra se iba a desatar, pues Darien le lanza un puñetazo, y aunque Andrew trata de esquivarlo, logra rozarle el pómulo derecho.
—¡Vaya, el princeso quiere pelea!— Exclama Andrew burlón, como si el golpe no le hubiera dolido, pese a que comienza a formarse un moretón en su pómulo.
—¡Darién, Andrew! ¡Basta por favor! — Suplico— No es momento de pelear entre nosotros.
Sin embargo, es como si le hablara al aire, pues Andrew, con brutalidad le devuelve el golpe; y pronto, los dos se ven envueltos en una encarnizada pelea en los que se golpean uno al otro y mientras lanzan maldiciones e insultos.
Mi primer instinto por supuesto fue proteger a Andrew, sin embargo, al ver la furia con que arremete contra Darien; ya estoy dudando si acaso al que debo proteger es a otro.
—¡Paren todo o los atacaré a los dos!— Amenazo, sin embargo, hace caso omiso.
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Siete años antes…
—Midori, ponte los zapatos deportivos, por favor— Le dijo su padre en algo que parecía una orden.
La pequeña Midori puso en pausa el videojuego que había estado jugando, y entonces le prestó atención a su padre que ya estaba vestido en ropa deportiva para como de costumbre, ir a correr al parque, una actividad que hacían los martes, viernes y sábados ; que era cuando no tenía clases de de tae kwon do.
—No tengo ganas— Respondió la pequeña
—Midori, no fuimos el sábado ni el martes— Le dijo su padre— Recuerda que si dejas de entrenar, perderás condición y serás menos veloz.
—No quiero ser veloz— Respondió Midori.
Su padre bufó frustrado ante la molestia de su hija, y de pronto, en los ojos verdes de la pequeña Midori se acumularon las lágrimas y un sollozo escapó de su garganta.
—Nunca me dejas participar en nada— Soltó con la voz entrecortada, y de pronto, inevitablemente el llanto se hizo presente.
Desde sus tiernos cinco años, su padre la había inscrito a tae kwon do, y los días que no iba al dojo la llevaba a correr. Su padre, estaba tan interesado como ella en que cada día lograra superarse así misma en los dos deportes en los que practicaba; sin embargo, a sus diez años, Midori no sólo quería superarse así misma, sino que también anhelaba participar en el torneo de tae kwon do en Tokio al que la habían invitado por ser la mejor entre los niños de su edad en el dojo al que asistía, pero para su sorpresa, su padre le había dado un rotundo "no" a su sensei a pesar de que le habló de que los niños estarían bien cuidados.
—Cariño, es por tu bien— Le dijo su padre sentándose en la cama frente a ella— No le puedo confiar tu cuidado a cualquiera.
—Tía Unasuki y los abuelos no son cualquiera— Respondió la niña, que con su respuesta, dejó por un momento a su padre sin palabras.
—Escúchame, mi niña— Le habló su padre con cariño mientras llevaba una mano a su cabeza para acariciar sus cabellos color ocre— Sé que ahora estás enojada y no lo entiendes, pero que el día de mañana puedes ser tan veloz como para huir del peligro o capaz de defenderte en una pelea cuerpo a cuerpo es más importante que ganar una competencia.
—Yo quiero ir a Japón— Suplicó Midori, creyendo que el hecho de que su padre no diera la autorización para que viajara con otros de sus compañeros del dojo eran simples ganas de su padre de imponerse como la autoridad de esa pequeña familia.
P.O.V. MIDORI
Mientras corro con todas mis fuerzas por el camino que me dijo Afrodita, vienen a mi mente recuerdos de las muchas veces en que mi padre me llevaba a correr, y lo absurdo que me parecía su interés en que mejorara mis marcas cuando nunca me dejó participar en una competición que implicara ir fuera de Londres, ya ni hablar de siquiera salir del país, mucho menos si se trataba de venir a Japón.
Por mucho tiempo creí que era un paranoico exagerado cuando me hablaba de la importancia de ser mejor para poder huir del peligro, pero sin duda cuando lo vuelva a ver le daré las gracias por todo.
Conforme me voy alejando, los gritos de Afrodita y Kioko me parecen cada vez más lejanos, y al ver una luz en medio de las penumbras sonrío al saber que ya casi soy libre; sin embargo, cuando después de mucho correr vislumbro la salida, escucho pasos, voces, gritos, reclamos y un chillido de Afrodita.
—¡Kioko, Afrodita! ¿Qué está pasando aquí?— Escucho la voz furiosa de Luna.
—¡Esta perra traidora me golpeó y dejó escapar a Jupiter!— Le responde Kioko.
Escucho después reclamos e insultos, y después los gritos de dolor de Afrodita.
—¡Eres mujer muerta, maldita traidora!— Exclama Luna
La amenaza que le lanza la sádica de Luna hace que me detenga. Sé que lo más racional es que huya y me pongo a salvo; y que por el contrario, regresar ahora que estoy incapacitada para usar mis poderes a causa del esguince en el codo no es la decisión más inteligente ¡Pero carajo! Si no fuera por Afrodita seguiría encerrada en esa celda.
¿Qué debo hacer?
De pronto, me arremango las mangas de mi uniforme escolar y veo los brazaletes que me obligó a ponerme papá para dejarme ir a la escuela y sonrío al recordar sus palabras cuando me los mostró:
"Es como tener superpoderes" Me dijo.
Puedo no tener poderes ahora mismo por culpa de la idiota de Kioko, pero tengo al mejor papá del mundo.
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P.O.V. MINAKO
Ni mis amenazas ni las de Hanabi son suficientes para detener a Andrew y Darien, a quienes parece haberseles metido el mismo demonio y arremeten con furia el uno contra el otro.
Hanabi y yo, por un momento intentamos acercarnos para separarlos, sin embargo, físicamente no somos tan fuertes.
—Creo que no queda de otra que utilizar un poco de fuego— Me susurra Hanabi— Sólo el suficiente para detenerlos.
La idea de atacarlos no me agrada, y sé que a Hanabi tampoco; sin embargo, los dos se golpean el uno al otro con saña vociferando maldiciones, así que asiento dándole mi aprobación a mi sobrina postiza; sin embargo, cuando se prepara para lanzar su poderoso ataque, veo un par de chanclas femeninas volar en el aire, y de pronto una se estampa en la cara de Andrew y otra en la cabeza de Darien.
—¡Un par de cuarentones agarrándose a golpes! — Exclama la señora Furuhata—¡Qué vergüenza!
Increíblemente, son las palabras de la señora Furuhata y sus poderosas chanclas lo que hace que ambos se detengan.
—¡Esos no son los modales que te enseñamos en casa, Andrew!
P. O. V. REI
Dado que Luna ya debe saber que Minako también traicionó al reino que ni siquiera ha fundado, no sólo hemos puesto a salvo a la familia de Andrew, sino también a mi padre y al de Minako para evitar que los vayan a querer secuestrar y utilizarlos como rehenes en su contra; y dado que no solamente tenemos que rescatar a Midori y a Afrodita, sino también proteger a nuestros familiares; en los quince minutos que Andrew se fue a descansar esperando a que surtiera efecto el analgésico que se tomó o que su hija le responda a sus llamados, en el equipo hemos decidido que nos dividiremos en dos grupos: Tres personas que se quedaran en Itoman cuidando de nuestras familias; y dos que estaran ocultos en el bosque de Irohazaka muy cerca de la fortaleza de Luna donde tienen atrapada a Midori, donde presiento que también se debe encontrar Afrodita.
Mi hijo, que siempre ha sido voluntarioso, decidió que él regresaría a Irohazaka y que no se movería de ahí hasta que su novia fuera libre; y yo en mi desesperación por querer protegerlo he venido con él, y aunque Minako en un principio también quiso venir, la convencí de quedarse llegando al acuerdo de que cada dos horas ella y yo nos rotariamos de aquí a que rescatemos a Midori y Afrodita.
Sin embargo, no ha pasado ni media hora de que Aries y yo llegamos a Irohazaka, cuando recibo una llamada de mi padre vociferando que "el incivilizado progenitor de mis hijos" se ha agarrado a golpes con "El muchacho del crown center"; así que me teletransporto un momento de regreso pidiéndole a mi hijo que no haga estupideces.
Y en efecto, cuando aparezco en la sala de mi casa en Itoman, veo las marcas de la violencia en los rostros de Andrew y Darien.
—¡Hija, no te aparezcas así! — Me reclama mi padre cuando aparezco en la casa en Itoman— Y por cierto, que vergüenza que escogieras a este incivilizado como progenitor de mis nietos.
—Por si no lo sabe, señor Hino, este imbécil insultó a su nieta con sus comentarios— Se defendió Darien
—¡No insulté a la niña! — Gruñó Andrew —Sino a ti, además ya las debías por faltarle al respeto a Makoto, idiota.
—¿Faltarle al respeto a Makoto?—Cuestionó desconcertada mientras miro inquisitiva a Darien.
—¡Basta ya! —Exclama furiosa la madre de Andrew— Tienen secuestrada a mi nieta y una de las niñas está desaparecida ¿Y a ustedes lo único que se les ocurre es agarrarse a golpes?
—Rei, por favor teletransportame a Irohazaka— Me suplica Andrew— No me siento tranquilo aquí sabiendo que mi hija está en peligro.
¡Aquí vamos de nuevo! Precisamente habíamos aprovechado los quince minutos que Andrew fue a encerrarse en una de las habitaciones para evitar que quisiera inmiscuirse en algo que lo puede poner en peligro, pues aunque en el pasado asesinó a dos de las outher y a Serena, y hace poco a Jaedite; inmiscuirlo me da miedo sabiendo que no tiene poderes y que estaría indefenso en caso de que sus armas dejaran de funcionar, además de que va en contra de la ética del team sailors inmiscuir a personas sin poderes en este tipo de situaciones.
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P.O.V. AFRODITA
Sabía que al ponerle una trampa a Kioko para liberar a la senshi de la naturaleza implicaba ponerme en peligro de recibir un fuerte castigo; por lo que tenía la esperanza de huir a ni siquiera sé dónde para ponerme salvo de la furia de Lady Luna; sin embargo, ha llegado más pronto de lo que esperaba, y para rematar, acompañada de Lady Plut y el General Zoycite, así que al ser atacada por estos dos, inevitablemente mis fuerzas menguan y libero de mi cadena a Kioko.
Una y otra vez me golpean. Tan fuerte que mi transformación desaparece y con ello mi capacidad para utilizar mis poderes.
—Esta perra tuvo un amorío con el hermano de Lady Mars— Suelta Kioko.
—¿Qué?— Pregunta Luna furiosa
—Me lo han revelado las estrellas esta noche— Dice la mentirosa mientras me sofoca con una patada en el abdomen— ¿Me concedería el honor de ser yo quien tome su vida?— Pregunta Kioko.
—El gusto es todo tuyo. Me llevas su cristal cuando termines — Le dice Lady Luna—Zoycite, Setsuna, vamos a buscar a la hija de Makoto. No debe estar lejos— Dice Luna antes de desaparecer con Plut y el General.
Entreabro los ojos y mi mirada se cruza con la de Kioko, que me regala una sonrisa maliciosa.
"¿Qué más da que muera?" Me pregunto a mi misma en silencio.
De cualquier manera no le importo a nadie.
Para mi procreadora no fui más que un requisito con el cual cumplir y por eso me engendró, para Luna siempre fui una inferior por ser sólo una inner, y los poderes del General Kunzite, quien se presume fue mi progenitor (aunque a veces lo dudo) no los heredé … ¡Soy un maldito defecto humano!
La única persona que me mostró amor fue Aries, así que no me arrepiento de haber salvado a la mujer que ahora sé que ama.
—Vas a morir, maldita perra— Me dice Kioko preparando su mejor ataque.
Sé que intentar huir sería inútil, pues estoy muy herida y con el tobillo lastimado; así que esperando que mi muerte sea rápida, entrecierro los ojos; y de pronto escucho un ruido ensordecedor que creo es un nuevo poder de Kioko que pronto me partirá en dos; sin embargo, para mi sorpresa, lo que a continuación escucho es un alarido de dolor escapando de la garganta de Kioko.
Entonces abro los ojos y veo a Kioko retorcerse en el piso. ¡Su transformación ha desaparecido!
¿Qué carajos ha pasado?
Veo de pronto a la heredera del poder de Júpiter pasar e inclinarse ante Kioko.
P. O. V. MIDORI
—¿Qué me hiciste, maldita perra? — Me pregunta Kioko retorciéndose
—Agradece que soy de ideas menos radicales o sino te haría lo que mi papá le hizo a la mujer que te parió. — Le respondo mientras le arrebato el Cristal de Urano
—¡Dame mi cristal, es mío! — Chilla Kioko.
—Era—Le respondo
Cuando me doy media vuelta, Afrodita de Venus sigue sentada en el piso.
—¿Y tú qué carajos esperas para pararte?
—Me hice un esguince. No voy a llegar muy lejos— Me dice resignada mientras extiende su mano abierta en la que yace su cristal de Venus— Toma mi cristal y huye.
—Deja de decir estupideces— Le respondo mientras le doy la espalda y me hinco detrás de ella—Pon tus brazos alrededor de mi cuello y acercarme tus piernas.
—¡Vete, Luna y compañía no andan muy lejos y debes huir cuanto antes!
—¡Con un demonio, haz lo que te estoy diciendo!— Le grito— No te voy a dejar aquí.
Afrodita hace lo que le pido, y cuando siento sus brazos alrededor de mi cuello y sus piernas en mi cintura,paso mis brazos por alrededor de estas y me pongo de pie cargando su peso .
—¿Cómo lo hiciste? — Pregunta sorprendida mientras me echo a correr.
—Años de entrenamiento ejercitándome— Respondo corriendo como alma que lleva el diablo, mientras a mi mente viene un recuerdo.
Cinco años antes…
Como cada viernes por la tarde, Midori se vistió con ropa y zapatos deportivos para ir al parque a correr con su padre. Una actividad que disfrutaba tanto como él, sobre todo porque terminando, la premiaba llevándola a comer una hamburguesa o pizza.
—Hija. ¿Puedo pasar? — La llamó su padre desde afuera.
—Adelante, papá — Respondió Midori mientras frente al espejo peinaba su largo cabello en una alta coleta.
La puerta se abrió, y a través del espejo, Midori miró entrar a su padre, ya vestido con ropa deportiva y el chaleco con peso que nunca faltaba.
—Tengo algo para ti— Dijo su padre presumiendo una bolsa de reconocida tienda de artículos deportivos a las que era asiduo.
—¿Los tenis color rosa pastel que me gustaron? — Preguntó Midori emocionada.
Su padre soltó una sonora carcajada. Le dio una palmadita en el hombro y le entregó la bolsa.
—Mira por ti misma— Le respondió.
Al tomar la bolsa, Midori se dio cuenta de que pesaba un poco más que un par de tenis, y al abrirla, ahi estaban los preciosos tenis color rosa pastel que le habían gustado, pero lo que más la hizo sonreír fue ver un chaleco con peso como el de su padre; aunque un poco menos pesado que el que él usaba, y en color rosa en lugar de negro como y sobrio como el de él.
—Un chaleco con peso— Susurró emocionada.
—¡Gracias papi! — Exclamó emocionada mientras le daba un fuerte abrazo a su padre.
Un abrazo que él correspondió alzandola por un momento en el aire.
Que Midori le tomará gusto al entrenamiento para mejorar su velocidad, fuerza, resistencia y poder defenderse en un enfrentamiento físico había sido algo que se había dado de manera natural, pues su padre le había inculcado el gusto con el ejemplo y haciendo hincapié de que era necesario para la supervivencia, y como Midori quería hacer todo lo que hiciera su padre, desde la infancia había anhelado un chaleco con peso como el que él usaba a la hora de correr, sin embargo, ante su pedido, siempre le respondía que para su edad no era recomendable, pero al parecer, ahora que ya tenía doce años, ya era lo suficientemente grande para ello.
—Póntelo— Le dijo su padre — Si estando en el parque lo consideras necesario le quitamos peso.
—Creo que no será necesario— Respondió Midori— Incluso le podría un poco más.
—Con calma, mi niña— Le dijo Andrew—Le iremos poniendo más peso conforme te vayas adaptando. Quiero que estés preparada para sobrevivir si un día te encuentras en peligro, no que te lesiones.
Fin del Flash back
P. O. V. MIDORI
—Me refería a lo que le hiciste a Kioko— Interrumpe Afrodita mis pensamientos— Se supone que también estás lesionada y por tanto no puedes utilizar tus poderes.
Ciertamente estoy lesionada. La idiota de Kioko me hizo un esguince en el codo derecho y cargar con el peso de Afrodita no es recomendable. ¿Pero qué podía hacer? No podía dejarla sola luego de que me ayudó a huir.
—No fueron poderes — Le respondo—Fue el brazalete en mi brazo. Dispara balas de goma y también de fuego, entre otras maravillas que hace.
—Lady Luna aborrece las armas humanas y cuando funde el Imperio pretende exterminarlas y ejecutar a quien guarde una en su poder o las cree— Me dice con cierto miedo que percibo en su voz— Incluso a las senshi también se extiende el castigo. ¿Quién te enseñó?
—Mi papá— Le respondo jadeando, pues hablar mientras corro es complicado— Y deja de hablar como si fueras sirvienta de esa estúpida gata. No lo somos, y te recuerdo que a ti también te quiere muerta.
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P.O.V. LUNA
Después de una larga búsqueda por los alrededores del bosque, me reúno con Sailor Plut y el General Zoycite en el punto donde quedamos de encontrarnos, y para mi desgracia, no traen consigo a la malparida hija de Makoto.
—No la encontramos— Dice Zoycite al borde de la frustración.
Setsuna no dice nada, pero veo las lágrimas acumularse en sus ojos al ir perdiendo las esperanzas de traer a la vida al idiota de Jaedite.
De pronto, frente a nosotros se materializan Michiru y Ami; y siento que la sangre se me va a los pies cuando veo que la heredera de Neptune no trae consigo a la familia de Andrew.
—¿Dónde están los Furuhata?— Le cuestiono a Michiru
—Parece que Sailor Mars y sailor venus se me han adelantado y los escondieron— Me dice.
—¿Qué?— Cuestiono sintiendo que tendré una crisis de nervios.
—Cuando llegue a casa de los Furuhata me encontré con un grupo de personas que al parecer se reúnen en un grupo de ateísmo y librepensamiento que tienen— Me dice Michiru— Todos estaban al borde de la histeria y dijeron que una mujer que tenía fuego en las manos y una que llevaba una larga cadena de corazones y luces se llevaron a los señores Furuhata, la hija, el yerno y los niegos
¿Cómo es posible que todo se me esté saliendo de las manos?
¡Primero Kunzite y Zoycite fallan en su mision de traerme a la traidora de Rei, pero el imbecil de Darien se interpone en mis planes, y no conforme con ello matan a uno de mis Generales!
Después, Kioko me revela que las estrellas le han dicho que Jaedite ha muerto a manos de Andrew. ¿Cómo es eso posible? ¿Acaso el imbécil tiene trato con el diablo?
Y ahora resulta que la idiota de Afrodita no sólo es una imbecil que se enredó con el hermano de Rei, sino que la muy estúpida dejó escapar a la hija de Makoto. ¿Qué es lo que me falta? ¡Carajo!
—¡Esto no puede ser!— Exclamo desesperada— ¿Saben lo que esto significa?— Les grito— Tú, Setsuna, sin la sangre de la heredera de Júpiter no recuperarás tu fertilidad; tú, Michiru, no recuperarás tu belleza y tu amada Haruka quedará lisiada para siempre; y Zoycite, tu sabes perfectamente lo que significa para ti, Neflyte y tus compañeros que acaban de morir si no atrapamos a esa estúpida antes del equinoccio de primavera.
De pronto, mi intercomunicador suena. Es Kioko, supongo que a estas horas ya debe haber asesinado a la idiota de Afrodita.
¡No habría querido asesinar a la malparida hija de Minako! Pero ahorita lo que menos necesitamos es a una traidora con viva. ¡Mejor que muera y ya me encargaré de volver a llevarla por el buen camino cuando reencarne!
—¿Qué sucede, Kioko?— Le pregunto— Si ya mataste a la idiota de Afrodita ven para que…
—La bastarda…— Hace una pausa, y escucho sus jadeos del otro lado de la línea— La bastarda de Jupiter me robó el cristal de Urano y huyó con Afrodita.
—¿Qué? — Respondo al borde de un colapso— ¡Pero si se supone que la incapacitamos para no poder usar poderes un tiempo!
—¡Lo sé, pero…
Inmediatamente le cuelgo, pues no hay nada que perder.
—¡Zoycite, teletransporta a Ami a la fortaleza para que cure a Kioko y si ven a esas dos bastardas maten a Afrodita y a la otra me la traen viva!— Exclamo— Neflyte y Setsuna, busquen por todo el bosque a las bastardas, y en caso de que las encuentren saben lo que tienen que hacer con ellas. Recuerden que somos un equipo y que si se hunde el barco nos hundimos todos.
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P.O.V. ANDREW
—¡No eres el único que tiene una hija ćorriendo peligro, Andrew!— Me grita Minako al borde de la histeria— ¿Crees que yo no estoy preocupada por mi niña?— Me pregunta con voz quebrada, y las lágrimas comienzan a caer por sus mejillas— Está encerrada en esa fortaleza, y quien sabe que cosas horribles le puedan hacer, y todo por haber ido a sacar a tu familia de problemas.
Bufo frustrado ante las palabras de Minako. Si algo es cierto, es que de no ser por ellas, mis padres, mi hermana, mi cuñado y mi sobrino ahora estarían a merced de Luna.
—Y te agradezco lo que hiciste por mis padres, mi hermana y mis sobrinos— Le digo— Pero con todo el respeto que te mereces, te repito que me importan una mierda los códigos de ética que tengan ustedes. ¡Sólo estoy pidiendo que me teletransporten a Irohazaka, no que me cuiden el trasero! ¡No les cuesta tanto hacerlo y sin embargo me tienen como pendejo suplicándoles que lo hagan!
—Andrew, aquí en la guarnición también necesitamos que alguien se quede a cuidar de nuestras familias— Me dice Rei— Tú eres médico y…
—Pero ninguno de ustedes quiere a mi hija como la quiero yo— La interrumpo— Y si tengo que morir para que ella viva que así sea, y si…
El sonido de mi brazalete interrumpe mis palabras. ¡Es mi niña! Así que inmediatamente dirijo mi mirada a él, y al aceptar la llamada veo el rostro de mi hija que luce agitado.
—¡Midori! ¿Dónde estás, mi niña?
—¡Afrodita y yo escapamos de Luna, papá! — Me dice jadeando— ¡Estoy a unos pasos de salir de esta mazmorra! ¡Si estás con Aries dile que se teletransporte y nos espere afuera pero que no entre a la guarida porque está protegida por un campo de energía.
Al cortar la comunicación, Rei le pide a Darien que cuide de Hanabi; y aunque Darien, su hija y yo le suplicamos que nos lleven con ellas, desaparecen ante nuestros ojos, no sin antes pedirnos a mi y a Darien que no hagamos estupideces y que cuidemos de Hanabi.
No se porque, pero aunque más de la mitad de mi vida fui un escéptico que no creía en "presentimientos", tengo la sensación de que las cosas no van a terminar bien, que debo estar alla para cuidar de mi hija, pero ¡Mierda! ¡Hay casi mil kilómetros de distancia entre Itoman y Irohazaka! ¡Aunque ahora mismo saliera a robarme un auto son demasiadas horas de distancia!
Así que me trago el orgullo y me acerco al princeso.
—Darien
—Lamento que…
—¡Por favor, teletransportame a Itoman!— Le suplicó desesperado.
Darien me mira con compasión, y mueve la cabeza de un lado a otro, negandome.
—¡Mierda, Darien! Si alguna vez…
—Sabes que si nos lesionamos quedamos incapacitados de manera temporal para usar nuestros poderes. ¿Verdad?— Me quedo mudo, y entonces Darien continua— Kunzite me hizo una herida superficial en el brazo cuando me enfrente a el para rescatar a Rei, y hace unos minutos que nos peleamos creo que me provocaste un desgarre, así que ahora no puedo teletransportarme ni yo mismo.
Con desesperación, busco a Hanabi con la mirada, y antes de que pueda poner en palabras la pregunta que quiero hacerle, ella me responde.
—A mi ni me vea, doctor Furuhata— Me dice— Las inner senshi, a excepción de mi madre, no podemos teletransportarnos solas. Tenemos que estar al menos dos juntas para poder hacerlo y en este momento soy la única en casa.
—Hanabi es tu nombre ¿Verdad?— Le pregunto mirando suplicante esos ojos azules tan parecidos a los de Darien.
—Así es, señor Furuhata
—Hanabi, lamento si te hice sentir mal con lo que dije hace rato, pero…
—Es en serio— Me dice con la angustia reflejada en su mirada— ¿En verdad cree que estaría aquí si pudiera teletransportarme sabiendo que mi madre y mi hermano están en peligro?
Un sollozo escapa de la garganta de Hanabi, y Darien se acerca a ella, estrechandola en un abrazo paternal que no hace más que recordarme de nuevo que yo no tengo a mi hija a mi pequeño torbellino a mi lado.
Sintiendo que las paredes de esta casa me están ahogando, tomo dos de las armas que traje conmigo, y abro la puerta para salir al descuidado jardín de la casa de Rei. La fresca brisa me roza la cara, y rompo a llorar de frustración al saberme un inutil sin poderes para teletransportarme a donde está mi hija cuando tengo la sensación de que debería de estar ahí.
—Se va a morir como se murió la traidora que me arrebataste— Escucho que me susurra el viento.
P.O.V. MAKOTO
Desesperada por no poder intervenir en el mundo de los vivos para ayudar a mi pequeña, aparezco de nuevo ante la presencia de la senshi que tiene la fortuna, o quizá la desgracia, de poder ver a los muertos, y como si se tratara del presagio de una desgracia, llego en el momento en que saca una carta de su tarot: La carta de la muerte.
—¡Hotaru!— La miro suplicante— Por favor, tienes que ayudar a mi niña
—Habrá muertes— Me responde— Es inevitable
—¡Y no quiero que sea la de mi hija!— Le respondo desesperada, pues se que si Luna logra sacrificar a mi pequeña, se apoderara de ella cuando vuelva a reencarnar y el corazón de mi amado Andrew se romperá en pedazos.
Hotaru levanta la vista, y comienzo a contarle lo que está sucediendo, y donde se encuentran cada uno de ellos.
—De acuerdo— Me dice— Ellas no quieren teletransportar a Andrew porque va en contra de la ética sailor inmiscuir a personas sin poderes, pero tu y yo sabemos lo que pasa con Andrew, así que yo me encargare de que el llegue allá.
—¡Por favor!
Hotaru llama a Elios, y juntos se teletransportan a Itoman para ir por Andrew.
Y no es que no confíe en que Rei y Minako de verdad quieren ayudar a mi hija; pero no saben a lo que se enfrenten, y si ellas tuvieran que elegir entre sus propios hijos o mi niña, sin duda elegiría a los suyos. Por eso Andrew tiene que estar allá, porque sólo él priorizaría a nuestra hija por encima de cualquier persona.
Sin embargo, mi alma condenada al castigo eterno sufre al saber que aunque Andrew es inmune a los ataques con superpoderes, tiene sus limitantes y no es todopoderoso, por lo que su inmunidad no es garantía de que las cosas salgan bien.
—Princesa Jupiter— Escucho la voz de la diosa de la muerte, que finalmente, se muestra frente a mí, así que me postro ante ella.
—¡Diosa Persefone!
—Tus amigas y Andrew necesitan más aliados— Me dice— ¿Te gustaría intervenir?
—¿Cómo podría intervenir en el mundo de los vivos si estoy muerta y condenada a ya nunca…
—Me identifico mucho contigo, Makoto
—¿Cómo dice?
— Soy la diosa de la Muerte contra mi voluntad— Me responde— Pero debes saber que primero fui y sigo siendo la diosa de la primavera, una deidad muy venerada en Jupiter, "el planeta de la eterna primavera", que era como lo solían llamar los jovianos y el resto de la liga interplanetario durante la Era dorada de Júpiter.
—¿A dónde quiere llegar con esto, mi diosa?— Le respondo
—Sé que quieres intervenir y puedo ayudarte con eso— Me dice— Pero será temporal. Sólo hasta antes del equinoccio de primavera, y no debes encontrarte con Andrew.
¡Hola! Pues bien, aqui un capitulo mas de EL SECRETO DE SAILOR JUPITER.
Les juro que me costó mucho trabajo terminarlo, porque aunque en mi mente ya sé todo lo que tiene que pasar, plasmarlo en palabras no me salía, y estaba teniendo un bloqueo.
Por cierto, ya me han preguntado mucho por los generales, que no esperaban que aparecieran, y pues bueno. ¿Se acuerdan que desde el principio Luna quería que se embarazaran de ellos? Pues, jejeje… ¿Cómo podría conseguir la semilla para fecundarlas si ellos estuvieran muertos? Jejeje.
¡Eran el haz bajo la manga de la gata! Y quizá en el próximo capítulo salga un poco más la gata hablando de como lo hizo y porqué lo hizo, jaja.
De cualquier manera, este fanfic lo voy a estar actualizando cada quince días de aquí a lo poco que queda porque los finales me cuestan trabajo, mas tratandose de un fanfic lleno de fantasía como este.
En fin, espero que ya me digan que les parece, y pues ahora me dispongo a responder los review
Hospitaller Knight: Gracias por el review anterior, y pues si, Andrew va a ir por Midori, jeje, aunque nadie se lo espera, jeje. Y Pues a ver qué pasa.
Marijo San Lucar: ¿Qué te pareció el capítulo? Como ves, todo pinta para que Midori y Afrodita terminen de buenas amigas. Se han ayudado la una a la otra. ¡Tan lindas!
Athena: Me da gusto que te haya sorprendido lo que hice con Afrodita. No eres la única que pensaba que habría rivalidad entre ella y Midori por Aries, pero la verdad que no quise verlas peleándose por un chico. Ambas son dos chicas muy lindas, y su valía no depende de con cuál se queda Aries.
Lady Jupiter/Opalo Hope: Recuerdo tantas veces que me has insistido en que Midori necesita aliados, y pues bueno, ya los tiene… ¡Hasta a su propia madre, posiblemente!
Aracox: Uf, tu engendro favorito se acaba de quedar incapacitada para usar poderes y sin su cristal. ¡En el orgullo! Pero pues al menos sigue viva. ¿No? Sin poderes pero viva, jeje, asi que pues, ojala se enderece de aquí al final.
Karina: Aun no decido quién se va a morir, pero de entrada, Haruka no puede ir a pelear, Hotaru no pretende involucrarse en peleas físicas . Las únicas que pudieran ir son Michiru y Setsuna, y pues, a ver qué pasa. Sobre los Generales, ya explicaré que pasa con ellos.
Clarisa de Shields, ValeFertT; gracias por los votos.
Lectores fantasmas: También a ustedes muchas gracias.
En fin, pasen bonito fin de semana.
Eddythe
