EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPÍTULO 44
UN AMARGO REENCUENTRO
16 años antes…
Pese a que vivía aterrada en espera de su deceso, Makoto había fingido que todo estaba bien para no preocupar a Andrew más de lo que ya estaba luego de los episodios de desmayos y malestares que seguramente él como médico podría atribuir a una posible enfermedad física.
Para tranquilizarlo, antes de ir a la cama había terminado aceptando que al siguiente día él la llevara al hospital para que le hicieran los análisis médicos y estudios pertinentes para que estuviera tranquilo, y al llegar la hora de dormir, luego de acostar a Midori en su cuna, Makoto se acostó de lado en el espacio contiguo para estar cerca de su pequeña.
—Mami— Pronunció Midori, y dado que la cuna en forma de carroza de cenicienta estaba pegada a la cama y le habían quitado el barandal, la pequeña gateó hasta salir de su espacio personal y se acurrucó junto al pecho de su madre.
La pequeña Midori buscó la mirada de su madre, y comenzó a balbucear mientras llevaba sus manitas al rostro de su madre.
—Te quiero— Susurró Makoto mientras miraba los orbes color esmeralda de su hija, y la pequeña, como si entendiera las palabras de su madre comenzó a reír.
—Mami—Susurró Midori de nuevo
El dulce sonido de la voz y la risa cantarina de su pequeña fue un momento agridulce, pues, así como el corazón se le llenaba de alegría al ver que su hija buscaba su abrazo y sus caricias maternales, también sentía como se le hacía trizas al imaginar cómo se sentiría su pequeña cuando un día simplemente ya no la viera más.
Pese a que Midori adoraba a su padre y lloraba un rato cada que se iba a trabajar. Estaba acostumbrada a que se ausentara durante su jornada laboral, pero separarse mucho tiempo de su madre no era algo que toleraba, y cuando le perdía de vista, lloraba desconsoladamente hasta volverla a ver.
La sola idea de imaginar a su pequeña llorando por su ausencia era de romper el corazón, así que por un momento se dijo en silencio: "Ojalá pronto me olvide", sin embargo, pensar que indudablemente su hija un día dejaría de recordarla y extrañarla también era doloroso.
Al pensar en que se perdería de ver crecer a su hija y que no estaría para ella en los momentos importantes de su vida, las lágrimas se le acumularon en los ojos, pero al escuchar los pasos de Andrew saliendo de la ducha, rápidamente se recompuso.
La habitación de pronto se oscureció, quedando iluminada solamente por la luz de la lámpara que estaba sobre la cómoda al lado de la cama donde Andrew dormiría esa noche, y no tardó en escuchar como él removía las cobijas, hasta que de pronto sintió su duro torso rozando su espalda, después aquel abrazo cálido, y su aroma que la reconfortaba cuando así lo necesitaba.
—¿Cómo te sientes? — Le preguntó Andrew en un susurro.
—Plena— Respondió Makoto.
—No esperaba esa respuesta, pero me alegra— Respondió Andrew.
Makoto giró un poco su rostro, y por el rabillo de su ojo miró a Andrew. Después rompió la unión de sus manos y acarició el rostro varonil.
—Te tengo a ti y a Midori— Le contestó Makoto— Ustedes dos han hecho que haya válido la pena vivir esta vida— Añadió con sinceridad.
Por unos momentos se perdió en la mirada de su amado, y al venir memorias de otra vida a su lado, deseó que antes de expirar su último aliento de vida, fueran sus ojos del color profundo del mar lo último que mirara.
—Te prometo que me esforzaré cada día de mi vida para que consideres que ha válido la pena.
Makoto sonrió ante las palabras de él, y de pronto, sus labios se encontraron en un corto beso.
Tras cortar aquella muestra de amor sincero, Makoto de nuevo giró su rostro hacia donde se encontraba su pequeña y entrelazó su mano con la de Andrew una vez más.
Por un tiempo, ambos estuvieron charlando de tonterías, hasta que de pronto, ambos se quedaron en silencio.
No supo Makoto cuánto tiempo pasó desde que dejó de charlar con Andrew, pero aunque lo intentaba, le estaba costando quedarse dormida, pero pese a ello, estar al lado de las dos personas por las que había vendido más que su vida la llenaba de calma.
Pasado algún tiempo, sintió que Andrew se apartaba de su lado, después escuchó las cobijas removerse, los pasos de él alejándose y finalmente el sonido de la puerta abriéndose y cerrándose. Supuso que quizá le había dado sed o hambre y que tal vez por eso se puso de pie, pero pasado un tiempo, le pareció que ya había tardado demasiado, entonces se sobresaltó al recordar que en la mañana no había cerrado con llave el cajón de la sala donde guardaba los papeles de los seguros de vida que había comprado para que Andrew cobrara el dinero cuando ella ya no estuviera, y temiendo que fuera a descubrir que tenía los días contados, salió rápidamente de la cama y de la habitación ; sin embargo, cuando llegó a la sala ocurrió lo que quería evitar por un tiempo más, pues Andrew estaba frente al mueble de la televisión, el cajón yacía abierto y la mirada de Andrew estaba perdida en un par de documentos que sujetaba en sus manos.
—¿Andrew?— Susurró con un hilo de voz
P. O. V. NEFLYTE
—¿Cómo se siente hoy, General Neflyte? —Me cuestiona amablemente la princesa Serenity tras dejar una bandeja de plata con alimentos sobre la pequeña mesa redonda frente que se encuentra dentro de mis aposentos.
—¡Fatal! — Le respondo— Cada noche trato de obtener respuestas de Lady Jupiter y las estrellas no me responden.
La princesa se acerca a mí y pone una de sus manos sobre mis hombros.
—Las sailors ya la están buscando a ella y al maldito que la secuestró— Me responde— Y cuando la encontremos, entonces podrán ser felices con su bebé. Yo aboliré esas absurdas leyes de que las inner senshi no pueden amar y ser amadas.
Sonrío con gratitud a la princesa, quien ignora que el hijo que espera mi amada Lita no es mío, sino de ese idiota de Motoki, aunque por supuesto no voy a aclararselo para no mancillar la honra de mi amada, quien ya bastante ha sufrido desde que ese tipo murió. Una muerte que por cierto llevó en la conciencia y no deja de atormentarme día y noche desde que desperté de ese sueño eterno que era peor que la muerte.
Flash back
Cuando Neflyte abrió los ojos, lo primero con lo que se encontró, fue con el rostro de la senshi de Mercurio, lo cual lo dejó sorprendido, pues entre los últimos recuerdos que tenía en su memoria, era el de haber visto el cuerpo inerte de la guardiana del conocimiento, mientras en la Luna aún seguían en pie, personas de ambos bandos batiéndose en una lucha encarnizada.
—¿Dónde estoy?— Cuestionó sorprendido al verse en aquella habitación de techos altos y lujoso mobiliario.
—En lo que fue el Reino de la Tierra, General— Respondió la senshi de Mercurio.
—Creí que moriría — Respondió— La vi morir a usted, Lady Mercury.
—El Reino de la Luna ha caído—Contestó Mercury— Ahora quienes gobiernan son la Princesa Serenity y el Rey Endimion.
—¿Dónde está Lady Jupiter?— preguntó desesperado por la mujer que amaba. ¡Se volvería loco si le decían que había muerto en batalla!
Lady Mercury agachó la mirada, y la expresión de tristeza en la sailor del conocimiento lo asustó.
—¡La secuestró!— Exclamó Ami entre lágrimas.
—¿Quién?— Cuestionó al borde de la locura.
—Un hombre del bando enemigo— Respondió Mercury— Y no conforme con eso, en un intento por asesinar a la princesa Serenity la dejó desfigurada tanto a ella como a Lady Neptune, y además dejó lisiada de por vida a Lady Uranus.
Fin del flash back
P.O.V. NEFLYTE
Mis pensamientos de pronto se ven interrumpidos cuando la puerta de la casa se abre, y veo entrar a Lady Mercury, quien viene con el rostro desencajado y los ojos hinchados de tanto llorar.
—Lady Mercury ¿Le sucede algo? — Pregunto temeroso.
—Jupiter ha muerto— Confiesa antes de romper a llorar— La asesinó el mismo desgraciado que la secuestró.
Siento el corazón haciéndoseme trizas ante tal noticia. ¡Mi amada princesa de Jupiter!
La princesa Serenity comienza a llorar desconsolada, y yo, que soy incapaz de llorar, siento ahogarme por dentro de tanto dolor ante tal noticia
P.O.V. AMI
Un grito desgarrador escapa de la garganta del General Neflyte, que ante la noticia, comienza a golpear la pared de la habitación hasta lastimarse; ante lo cual no tarda en llegar Artemis, quien junto con Serena intentan tranquilizarlo.
Yo, no pudiendo soportar más estar ahí, salgo de la habitación mientras las lágrimas resbalan por mis mejillas; y lloro una vez más, pero ya no por la muerte de mi querida Makoto, porque esa la lloré incluso desde antes de que nos dieran la noticia de que está muerta, dejando solos a su amado y a su querida hija.
¡Lloro por el monstruo en el que me he convertido! Ya que por miedo a que Luna atentara contra mi padre, que es mi única familia, y dejara de enfocarse en que no he dado un senshi a la corona; acepté las monstruosidades que me pidió hacer con Neflyte: Mantenerlo drogado desde que despertó del sueño eterno para que no pueda escapar y que pierda la noción del tiempo, hacerle creer que no ha pasado mucho tiempo desde que se libró la batalla entre el Reino Selenita y la oposición y que somos superviviente de una guerra en vez de reencarnaciones, tomar su esperma sin su consentimiento para que naciera la vástaga de la que desconoce su existencia; y llenarle la cabeza de patrañas y mentiras aprovechándonos de que sólo recuerda su vida durante la Era en el Milenio de Plata y nada de su reciente existencia.
Sintiendo que me voy a desmoronar, me recargo en el grueso tronco de un enorme árbol, y estoy tan sumida en mi dolor, que no me doy cuenta de la presencia de alguien más, hasta que Serena llega a mi encuentro.
—Ami. ¿Estás bien?— Me pregunta
Levanto mi mirada para encontrarme con la máscara que cubre su rostro a través de la cual sólo se ven sus pupilas azules.
—Estás llorando por la hija de Makoto ¿Verdad?— Me cuestiona.
No me atrevo a responder nada, y ella continúa hablando.
—Recuerda que es por un bien mayor y que después de todo no es tan malo— Me dice— No sólo su hija volverá a reencarnar, sino también nuestra amiga Makoto, además , las outher recuperarán sus poderes, y podremos fundar un reino de paz.
Me contengo para no soltarle un bofetón. ¿Cómo puede estar tan tranquila y sin el más mínimo remordimiento de conciencia sabiendo que nuestra amiga luchó por su libertad y huyó para salvar a su hija de ser una maldita lacaya mas y que todo lo que hizo será en vano porque pretenden sacrificarla y condenarla a la absurda y miserable vida de una sailor senshi cuando reencarne?
De entre todas, la única que podría hacer algo para tratar de persuadir a Luna es Serena, pues ella no está bajo amenaza de que le ocurra algo a su familia.
—¿Me puedes dejar sola, por favor?— Le pido
—Está bien, Ami. Iré a ver a mi hijo. Cualquier cosa sabes que puedes contar conmigo. De entre todas las inner eres la más leal.
P. O. V. MIDORI
Después de tanto correr con el peso de Afrodita sobre mis hombros, por fin logro poner pie fuera de la fortaleza donde Luna me tenía prisionera, y me doy cuenta de que nos encontramos en un espeso bosque de grandes árboles .
Sé que el hecho de estar afuera no nos pone completamente a salvo, pero oculta tras uno de los grandes y frondosos árboles, bajo a Afrodita de mis hombros y la dejo sentada en el suelo para descansar unos minutos, recobrar el aliento, y ponerme en contacto con mi padre a través del comunicador del brazalete, y por supuesto, no tarda en responderme.
—¡Midori! ¿Cómo estás cariño?— Me pregunta desesperado.
P.O.V. ANDREW
—¡Salí de la fortaleza en que me tenía Luna, papa!— Me responde jadeando mi pequeña— ¿Puedes pasarle a Aries mi ubicación para que se teletransporte? ¿Dónde están ustedes?
De pronto me sobresalto cuando veo la expresión de terror en el rostro de mi pequeña, y puedo percatarme de que cerca del inmenso bosque donde ella se encuentra se escuchan pasos.
—¡Es Aries!— Exclama mi hija emocionada— Pronto nos volveremos a ver, papá
P.O.V. MIDORI
Cuando me doy cuenta de que el dueño de los pasos que por un momento me asustaron es mi querido Aries, dejo de prestar atención a mi padre, y me reúno con mi amado en un corto pero fuerte abrazo, el cual nos vemos obligados a interrumpir pronto ante la necesidad de huir, y un poco también por la incomodidad que nos causa expresarnos cariño frente a Afrodita.
—¡Teletransportanos lejos de aquí, Aries!— Le suplico— ¡Por favor!
Noto el miedo en el semblante de Aries, que nos mira a una y luego a la otra.
—El problema es que no puedo teletransportar a las dos al mismo tiempo— Me dice— Debo…
—Llévate primero a Midori— Lo interrumpe Afrodita— Su padre debe estar y desesperado y… ¡Cuidado!
Levanto la vista de nuevo, y veo un montón de cristales dirigiéndose hacia la espalda de Aries, así que rápidamente lo tumbo al piso y caigo sobre él para ponernos a salvo del ataque del hombre de largo cabello rubio que acaba de aparecer y que prendendía herirlo.
—¡Vaya, vaya! ¡Los tres bastardos reunidos!— Escucho la voz de la monstruosa senshi de los mares que nos habla burlona
Mi querido Aries y yo nos ponemos de pie, y él, da un paso al frente, cubriéndome con su cuerpo a Afrodita y a mí en un desesperado intento de protegernos a ambas.
—¡No cabe duda que de tal palo tal astilla!— Se burla Setsuna— Así como Darien anduvo con nuestra futura reina y Mars al mismo tiempo; el hijo ahora anda con las herederas de Jupiter y Venus. ¡Lástima que los tres han de morir!
P.O.V. ANDREW
La esperanza de volver a tener a mi hija a mi lado, de nuevo vuelve a desaparecer, cuando a través del comunicador que nunca apago, escucho gritos aterrados, y después las inconfundibles voces de Michiru y Setsuna que han dado con mi hija de nuevo.
—Se va a morir como se murió la traidora que me arrebataste— Escucho que me susurra el viento.
—¡No la matarás! — Grito sintiéndome frustrado.
Aquella siniestra voz femenina comienza a reírse a carcajadas burlándose de mí. ¡Qué frustrante es que ni con mis mejores armas puedo atacarla porque carece de un cuerpo material!
—¿Y cuándo me he equivocado, guapo? — Me cuestiona burlona— Te dije que la sailor que me robaste moriría y se cumplió. ¿Por qué ahora debería ser diferente?
Esa voz. Es la misma que poseyó al doctor Yamamoto y a la enfermera Kusumi para tratar de amedentrarme y que dejara a Makoto, pero que por alguna razón, no me mató cuando pudo.
—¿Por qué te enseñaste con mi mujer y ahora te ensañas con mi hija? — Le reclamo— Si te parece que soy un estorbo ¿Por qué mejor no matarme a mí desde un principio en vez de ensañarte con ellas?
Aquella voz que parece salida del averno de pronto calla. Ya no la escucho más y me deja solo con el miedo y la impotencia de no poder hacer nada por lo único que me queda de mi amada Makoto: Nuestra hija.
Volteo a mi alrededor, sujetando mi rifle y buscando inútilmente a esa desgraciada, y de pronto, ante mi aparece la senshi de la muerte sujetando entre sus manos un revolver con el que me apunta.
—¿Eras tú?— Preguntó furioso
P.O.V. AFRODITA
—¡No se acerquen! — Amenaza Aries que da un paso al frente tratando de protegernos a Midori y a mí de un ataque.
—¿Y qué podrás hacer contra tres, principito? ¿Lanzar rosas? — Le pregunta burlona Setsuna.
La tierra de pronto comienza a tembla y el suelo comienza a resquebrajarse, pero solamente bajo los pies de Setsuna, Michiru y Zoycite. En las manos de Aries veo aparecer aparecen rocas ígneas que les lanza, y un par de gritos de dolor escapan de la garganta de Michiru y Setsuna; sin embargo, aquel ataque por parte de Aries sólo afecta a las sailors, pues Zoycite logra esquivar su ataque y comienza a levitar, haciendo aparecer filosos cristales en sus manos que se prepara a lanzar, sin embargo, Midori valientemente da un paso al frente queriendo protegerlo, y el hombre se detiene, y no por benevolencia, sino porque Luna la quiere viva para sacrificarla en el momento oportuno.
Midori le lanza un poderoso proyectil que sale del brazalete con que atacó a Zoycite, pero por desgracia sólo le causa un rozón porque el desgraciado logra esquivarlo.
De pronto, Zoycite desaparece frente a nuestros ojos, pero no tarda en aparecer detrás de Midori para querer llevársela consigo ante Luna, pero Aries se abalanza sobre él, y los dos se enfrascan en una lucha encarnizada dispuestos a matarse el uno al otro; mientras que Setsuna lanza su ataque contra Midori, y para mi horror e impotencia, veo a Michiru lanzarse con furia contra mí, dispuesta a atacarme pese a que sabe que ahora mismo estoy incapacitada para usar mis poderes.
P.O.V. ANDREW
—¡No intentes atacarme o disparo!— Me responde con una dulce voz, muy distinta de la siniestra que hace minutos me atormentaba— Y esa voz que escuchaste, era el espíritu de Serenity. ¡Baja el arma! No quiero hacerte daño, pero evidentemente si tengo que elegir entre tu vida o la mía, pues…
—¿Crees que me asusta morir?— Le respondo con otra pregunta
¡Por supuesto que me asusta morir sin volver a ver a mi hija y saberla a salvo, pero no pienso reconocerlo ante la maldita.
—Confía en la senshi de la muerte. Ella te llevará hasta nuestra hija— Escucho en un susurro la dulce voz de mi difunta amada que hace que baje la guardia, pues puedo no confiar en la mujer frente a mí, pero si en mi amada.
—Sí, esa voz que acabas de escuchar es Makoto— Me responde Sailor Saturn— Otros no podrían escucharla además de ti, pero escuchar a los muertos es el privilegio o desgracia que tengo por ser la senshi de la muerte.
—¿Puedes hablar con ella?— Cuestiono desesperado
—Más de lo que quisiera— Me responde— Pero ahora supongo que lo que más te importa es poner a tu hija a salvo, así que voy a teletransportarte a donde está tu hija, y después me iré porque esa es una batalla que no pienso pelear cuerpo a cuerpo.
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P.O.V. MIDORI
Siento pena por Afrodita que está siendo atacada por la abusiva de Michiru; sin embargo, ni yo ni Aries podemos intervenir para defenderla, pues él está librando la batalla por su vida contra el General Zoycite; mientras que yo me encuentro desesperada esquivando los ataques de la senshi del tiempo.
—¡Entregate y no hagas las cosas más difíciles!— Gruñe Setsuna.
—¡No lo haré, lacaya cobarde!— Le respondo al tiempo que esquivo un ataque y le disparo un poderoso proyectil que por poco le vuela los sesos, pero que la desgraciada logra evadir.
De reojo, alcanzo a ver que dos senshis adultas, Mars y Venus llegan al campo de batalla, y tras de mí, comienzo a escuchar como invocan a sus poderes para atacar a quienes ponen en peligro la vida de Afrodita y mi amado Aries; sin embargo, la esperanza de salir bien librada de esto me dura poco, pues casi enseguida aparece Luna, Serena, Artemis, y una adolescente de cabellos morados que por su descripción física deduzco que es Diana.
Tras de mí escucho gritos, y al percatarme de que no sólo debo esquivar los ataques de Setsuna, sino que el General Zoycite y Luna vienen tras de mí; comienzo a correr desesperada internandome en bosque, mientras lágrimas salen de mis mejillas al pensar que quizá no vuelva a ver a mi amado Aries ni a mi querido padre.
P.O.V. ARIES
Miro con horror como después de estar en una encarnizada pelea con Zoycite, este huye de mí, para ir junto con la desgraciada de Luna y Setsuna a darle caza a mi amada Midori.
En breves segundos veo a Tía Minako, tumbada sobre Afrodita, tratando de protegerla hasta el último aliento de los feroces ataques de Michiru y Diana; mientras que mi madre lucha contra Artemis y Serena.
Rápidamente lanzo mi ataque de rocas igneas contra Artemis, quien comienza a soltar alaridos de dolor, y tras cruzar una mirada con mi madre, ella asiente, y corro hasta internarme en el bosque para
P.O.V. ANDREW
—¡Alto ahí!— Escucho la voz de Darien tras de mí, antes de que la senshi de la muerte me teletransporte a Irohazaka— ¡Hotaru! ¿Qué demonios pretendes hacer?
—¡Me teletransportará a Irohazaka, y ni tú ni nadie va a impedirmelo!— Le respondo.
—¡Entonces llévame a mí también!
—¡Y a mí!— Exclama Hanabi.
—¡Tú no irás a ningún lado!— Exclama Darien enérgicamente a su hija, quien tiene los ojos hinchados de tanto llorar.
Creo que ahora es que me comprende.
—Darien, como senshi de la muerte te puedo asegurar que por desgracia no todos saldrán vivos—Le responde Hotaru— Cuida a Hanabi, y cuídate por ella.
Hanabi y Darien están a punto de replicar algo, cuando de pronto Hotaru me toma del brazo, y por breves segundos siento que me falta el oxígeno al ser teletransportado.
—¡Llegamos!— Exclama la senshi de la muerte cuando llegamos a Irohazaka— Si tú y tu hija sobreviven ya los buscaré para darles mensajes de Makoto.
Con esa despedida, la senshi de la muerte desaparece frente a mis ojos, y entonces, siguiendo las coordenadas de la ubicación de mi pequeña, me interno en el bosque y corro con todas mis fuerzas en la dirección que me llevara a encontrarla.
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P.O.V. REI
—¿Eso le enseñaste a tu bastardo?— Exclama entre lágrimas Serena después de que el ataque de mi hijo acabara con la vida de Artemis— ¡Has parido una maldita bestia a la que le gusta acabar con todo a tu alrededor igual que a ti!
Las lágrimas ruedan por mis mejillas, mientras con facilidad esquivo los ataques de quien alguna vez consideré mi mejor amiga.
—¡Basta, Serena!
—¡Basta nada!— Me grita Serena— ¡Tú eres la culpable no sólo de la muerte de Artemis, sino también de la de tu abuelo, lo fuiste también de la de Makoto y lo serás de la de su hija!
—¿Qué estupideces dices?— Le respondo con una pregunta mientras sigo esquivando sus ataques, rehusandome a atacarla.
—¡Todo esto comenzó por tu maldita culpa!— Me grita Serena— ¿Sabes por qué? ¡Porque de no haberte metido entre Darien y yo, yo hubiera apoyado a Makoto para que tuviera una relación con Hiroto, con Andrew, o con cualquier humano común y corriente que amara!
—¡No la apoyaste porque no quisiste!— Exclamó enojada— Y además de acosarla con la estupidez de que estaba destinada a Neflyte te prestaste a que le pusieran esa trampa donde encontró a Hiroto muerto.
—¡Cállate, zorra!
—Zorra quizá, pero no egoísta, cómplice de las locuras de Luna ni mucho menos asesina.
—Princesa, permítame hacerme cargo de esta traidora— Dice Michiru, que al haber acabado con Minako y Afrodita viene hacia mí.
—¡Tú mataste a mi padre, maldita!— Gruñe Diana entre lágrimas.
Si bien defenderme de los ataques de Serena es demasiado fácil, he cometido la estupidez de no tener el valor de atacarle ni en defensa propia; pero ahora que se ha unido junto con Michiru que es leal a la corona, y Diana que está dolida porque asesiné a Artemis, las tres comienzan a lanzarme sus ataques que me hieren. Por un momento creo que estoy a punto de morir y ruego al kami porque mis hijos tengan por siempre la vida en libertad que siempre busqué para ellos, pero para mí sorpresa, de pronto escucho el grito de ataque de una vieja amiga.
—¡Torbellino eléctrico de Júpiter ! ¡Resuena!
El impacto de aquel ataque, golpea con fuerza a Michiru, Serena y Diana; cuyos cuerpos a causa del impacto se estrellan en diferentes direcciones, y para mi sorpresa, veo a mi querida amiga Makoto, quien se dirige primero a Michiru, y con el tacón de su botín que dirige al pecho de Sailor Neptune, rompe su cristal, acabando con la transformación y los poderes de la sailor de los mares.
—¡Vivir como un monstruo sin poderes será el peor de tus castigos, desgraciada!— Exclama mi amiga.
—¿Makoto?— Susurro con voz temblorosa
Mi querida amiga se da media vuelta, y entonces, siento que el corazón se me va a salir del pecho cuando mi mirada se cruza con los orbes verde esmeralda de Makoto.
—¡Rei! ¿Dónde está mi hija?— Me pregunta desesperada.
—Hacia allá — Le respondo señalando el camino por el que la vi desaparecer— ¡Pensé que estabas muerta!
—Y lo estoy. Vine al mundo de los vivos para ayudar a mi hija y regresaré al mundo de los muertos antes del equinoccio de primavera— Me responde— Teletransporta a Minako y su hija a tu casa en Itoman; y por favor, no le digas a Andrew que me viste. No podemos ni debemos encontrarnos en lo que le queda de vida.
A punto estoy de hacer otra pregunta, pero entonces Makoto se echa a correr por entre la espesura del bosque; entonces me dirijo hacía donde se encuentran Minako y Afrodita. Mi querida amiga inconsciente y herida, pues con su cuerpo protegió a su hija; y Afrodita en una crisis de nervios a causa de todo lo que ha visto.
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P.O.V. ANDREW
Después de diez minutos de correr por el bosque, escucho pasos apresurados, que bien puede de mi hija, o los de alguno de los lacayos al servicio de Luna que vienen tras ella, así que me oculto tras el grueso tronco de un árbol dispuesto para disparar si es preciso, pero entonces, siento que el alma me vuelve al cuerpo cuando me percato de que es mi niña.
—¡Midori!— Exclamo conmocionado al ver a mi princesita.
—¡Papá !— Susurra mi muchachita
No han pasado ni cuarenta y ocho horas desde que arrancaron a mi niña de mi lado, pero siento que ha pasado una vida entera, así que cuando la estrecho entre mis brazos, no puedo evitar que un par de lágrimas de emoción escapen de mis ojos.
—¡Mi pequeña!— Exclamo acunando su cara entre mis manos— ¡Rápido, tenemos que irnos!
De pronto, veo a un hombre de largo cabello rubio vestido con un traje similar al del hombre que asesine en mi consultorio levitando en el aire que se lanza con fuerza contra nosotros, en un intento por proteger a mi pequeña la empujo tras de mi, y doy la orden a mi brazalete para atacar:
—¡Dispara!
El potente proyectil atraviesa el pecho del shittenou, y en segundos veo su cuerpo explotando en pedazos y las extremidades volando por todos lados. Me doy media vuelta para emprender la huida con mi hija, pero entonces veo a Luna a unos cuantos metros sonriendo triunfal, mientras un cristal punzocortante atraviesa el pecho de mi pequeña.
—¡Midori!— Grito desesperado mientras alcanzo a tomar entre mis brazos el cuerpo de mi pequeña antes de que caiga al suelo.
16 años antes…
Al escuchar su nombre en los labios de su amada, Andrew se dio media vuelta, y antes de que hiciera pregunta alguna, miró en su rostro la expresión de terror que debía tener alguien a quien se le ha descubierto un turbio secreto.
—¿Qué significa esto, Makoto?— Preguntó con la voz quebrada— ¿Por qué comprar tres seguros de vida que son tan costosos y no me dijiste nada?
Makoto se aclaró la garganta mientras en su mente buscaba una respuesta convincente.
—Pensaba decírtelo pero…
—¿Cuándo, Makoto?— Reclamó Andrew— ¡Los compraste tres meses antes de que naciera Midori y nuestra hija ya tiene poco más de un año!
—Sé que no debí tocar los ahorros sin consultarte pero…
Makoto sintió que las palabras se quedaron atoradas en su garganta. Un sollozo escapó de su garganta, y aunque no quería que Andrew supiera todavía lo que estaba sucediendo, no pudo evitar que las lágrimas de nuevo empañaran sus ojos.
Sintiendo que no podía más, se sentó en uno de los sofás y con sus manos cubrió sus ojos, dándole rienda suelta a su dolor.
Andrew, que hubiera deseado que aquel sólo hubiera sido un gasto tonto hecho por Makoto, al verla llorar desconsolada, sintió que sus peores pesadillas se estaban haciendo realidad, así que dejando de nuevo los papeles en la cajonera se hincó frente a su amada.
—¿Qué está pasando, mi amor?— Preguntó desesperado— ¿Por qué comprar un seguro de vida a tu nombre cuando en caso de que nos encuentren soy yo quien tiene menos posibilidades de sobrevivir?
Al no responder Makoto, Andrew levantó la voz desesperado.
—¡Por favor, Makoto! ¡Me estás asustando!— Exclamó Andrew— ¡No me importa que hayas hecho un gasto pendejo y que hayas tomado de nuestros ahorros sin avisarme! ¡Sólo dime que estas bien, por favor!
Al no recibir una respuesta, Andrew, entonces se sentó a su lado, y con delicadeza tomó su rostro, encontrándose con él miedo reflejado en los orbes esmeraldas de su amada. Makoto entonces entrelazó sus manos alrededor de su cuello, y él, la estrechó con fuerza entre sus brazos, rompiendo a llorar al comprender que la vida se le estaba yendo de las manos.
—¡Prométeme que cuidarás de Midori!—Suplicó Makoto desconsolada
Fin del flash back
¡Hola!
Pues bien ¿Qué tal les pareció el capítulo? Les comento que a mi me costó muchísimo escribirlo porque esto de narrar peleas no se me hace para nada fácil.
Como ya podrán ver, Artemis y Zoycite son los primeros muertos. ¿Quién más morirá?
Y bueno, ahora me dispongo a responder a los review:
Hospitaller Knight: Muchas gracias por leer. A ti de cierta manera ya te respondí el review del capítulo anterior, pero mencionar que te agradezco por las lecturas y el comentario nunca está de más. Ya me dirás que te pareció este.
Lady Jupiter/ Opalo Hope: Gracias por leer y por los comentarios. Por supuesto que la chancla también es efectiva en Japón.
Karina Souza: Pues bueno, como podrás ver, Michiru ya perdió sus poderes, aunque sigue con vida, al igual que Haruka.
Athena: Si Andrew te daba pena al estar sufriendo cuando le secuestraron a su hija. ¿Imagínate ahora que la tiene moribunda entre sus brazos? ¿Qué te pareció el capítulo?
Aracox: Sí, Midori fue bien linda al regresarse a salvar a Afrodita, aunque como puedes ver, de cierta manera le costó lo que al final de este capítulo le pasó. ¡Está muriendo! ¿Qué te parece la aparición de Makoto y de Neflyte?
Marijo San Lucar: Pues bueno, creo que con lo que acaba de suceder, Afrodita ya se dio cuenta de que su madre la ama pese a no haberla tenido con ella, aunque la forma en que se da cuenta es muy dura. ¿Verdad? Ya abordaré más de ellas en el siguiente capítulo. Y pues bueno, de Ami ya se sabe un poco más en este capítulo.
Rei-Videl: Muchísimas gracias por leer, y por cierto, aunque Makoto es mi favorita, la segunda en mi corazón es Rei. ¡Adoro a la senshi del fuego!, y en mis fics siempre tendrá un lugar especial.
