EL SECRETO DE SAILOR JUPITER
CAPÍTULO 46
ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
P.O.V. MAKOTO
Desde mi infierno, donde he tenido la suerte y desgracia de verlo todo de manera omnipresente, pude saber desde mi muerte, dónde ha escondido Luna el cristal de Plata durante todos estos años, así que aunque he venido al mundo de los vivos por un breve periodo de tiempo con el objetivo principal de poner a salvo a mi pequeña, también vengo dispuesta a destruir el maldito Cristal de Plata que liberará el poder robado a quienes fueron los seres más poderosos de la Liga Interplanetaria antes de la fundación de esa tiranía llamada El Milenio de Plata: Los habitantes de los planetas interiores.
Sin embargo, antes de morir de nuevo necesitaba hablar con Rei una vez más, pedirle un último favor; por lo que sabiendo que ahora mismo está escondida en Itoman y cual es su habitación, utilicé la teletransportación para aparecer en la que desde mi infierno supe cual era su habitación; sin embargo, al llegar no me esperaba encontrarme ahí con las personas que más he amado en vida y muerte: Mi pequeña Midori que yace moribunda en la cama de Rei, mientras que en el sofá de la habitación, estaba mi querido Andrew.
Sabía que debía irme de ahí antes de que despertara Andrew, pero al ver a mi muchachita moribunda y la expresión de terror en su carita, me incliné para besar su frente que provocó que sus labios se curvaran en una media sonrisa; sin embargo, cuando estaba a punto de teletransportarme fuera de la habitación , sentí a alguien abalanzándose con tanta fuerza sobre mí que me derribó.
—¿Intentando escapar? ¡Claro que no!— Escuché la voz de Andrew que me hizo entrar en pánico; pues descubrí que tiene más fuerza física que hace dieciséis años, y liberarme de él que trataba de someterme se me estaba dificultando.
¿Y si me disparaba con el dispositivo en su brazo y me asesinaba antes del equinoccio de primavera? ¡Entonces no alcanzaría a salvar a nuestra hija!
¿Y si le gritaba que era yo? ¡Entonces menos me querría dejar ir! Y si me miraba a los ojos y descubría que soy yo, entonces corría el riesgo de perderlo y dejar a mi pequeña sin su padre.
¿Y si lo electrocuto un poco? ¡Podría funcionar! Mi propio ataque no se me regresaría porque me estoy defendiendo y no hay intención de hacerle daño deliberadamente; sin embargo, aunque eso podría darme tiempo para huir, dejaría intranquilo su corazón.
—¡Sólo no te mato porque me vas a decir donde esconden el cristal, maldita desgraciada del infierno!—Gruñe furioso mientras intento liberarme de él.
Con pesar, le doy un rodillazo en el estómago, tan fuerte que me doy cuenta de que logro sofocarlo, pues afloja su agarre, así que comienzo a arrastrarme para apartarme de su lado, sin embargo, con renovadas fuerzas me atrapa, dispuesto a no dejarme ir.
De pronto escucho pasos y gritos fuera de la habitación. ¡Vienen en camino! Así que al tiempo que escucho que alguien mueve el pomo de la puerta desde afuera, le suelto una descarga eléctrica que le provoca soltar un quejido pero no me suelta, así que recurro a meterle un puñetazo en el rostro que provoca que me suelte, y a pocos estoy de que vuelva atraparme, pues alcanza a tomarme del moño trasero de mi falda de sailor, pero al intentar escapar de él me arranca el moño, por lo que aprovecho para rápidamente teletransportarme fuera de ahí.
P.O.V. ANDREW
La puerta se abre, y casi inmediatamente veo el cuarto iluminado que me muestra a Aries y Rei con el rostro desencajado.
Rei me echa un rápido vistazo y enseguida desaparece, mientras Aries y yo corremos hacia la cama para cerciorarnos de que no le hizo daño Midori, o más bien, no tanto como el que ya le hicieron.
—¿Qué esperas para ir tras esa maldita? —Cuestiono a Aries al borde de la desesperación—¡Si yo pudiera teletransportarme ya hubiera…
—No tiene de qué preocuparse, Furuhata— Me interrumpe Aries— Ese ser no tiene un aura maligna.
—¿Qué? ¡Pero si le intentó hacer daño a Midori y la muy desgraciada me atacó! —Exclamo furioso—Sentí como si me estuviera…
De pronto guardo silencio al darme cuenta de lo que estaba a punto de decir y miro las quemaduras en mi antebrazo izquierdo.
—Creo que debía traer un taser muy potente porque sentí como si me estuvieran electrocutando.
—¿Qué? — Me cuestiona Aries desconcertado— No tiene sentido que usen tasers cuando tienen superpoderes.
—Pero tampoco existe otra persona con poderes de electricidad además de Midori
—No, pero…
—¡La maldita desgraciada me quería sacar de mis casillas! — Exclamo furioso mientras veo un moño de tela color rosa en el piso idéntico al que adornaba por detrás el traje de sailor de mi amada Makoto.
—¿Qué está diciendo? — Me pregunta Aries desconcertado
—La desgraciada que estuvo en esta habitación quería confundirme— Le digo furioso— Era mujer. Se puso un perfume similar al aroma de Makoto. No quería dejarla ir para obligarla a que me dijera donde está el maldito Cristal de Plata, y al forcejear supuse que le rompí parte de la ropa porque escuché la tela rasgarse. Debió ponerse un uniforme de sailor como el de Makoto y además me electrocutó.
—Furuhata-san, con esta son siete veces que alguien con poderes lo ataca. ¿Verdad? —Me cuestiona
—Así es
—Y de esas siete veces, sólo yo y quien quiera que entró aquí pudo agredirlo— Me responde Aries — En las demás ocasiones el ataque se le regresa a quien lo agrede. ¿No le parece que algo ocurre con usted?
P.O.V MAKOTO
Al desaparecer del cuarto donde se encontraban mi niña y Andrew, vuelvo a aparecer a las afueras de la casa de Rei en Itoman, pero casi al mismo tiempo, frente a mí aparece ella.
Al vernos nuevamente, siento las lagrimas acumularse en mis ojos, y noto lo mismo en los de ella, y sin decirnos palabra alguna, nos fundimos en un abrazo que ambas necesitábamos, mientras en silencio, nos decimos todo lo que con palabras no somos capaces de decir.
—Perdóname— Me susurra con voz entrecortada— Debí hacerte caso cuando me propusiste robar los cristales a las outher pero…
Al escucharla hablar, me separo de su lado, y busco su mirada.
—Tenías miedo por tu padre y tus hijos, así que lo entiendo— Le respondo— En el mundo de los muertos he tenido la desgracia de ser omnipresente, pero también gracias a eso lo sé todo.
—Mako, yo…
—Déjame hablar que tengo poco tiempo— La interrumpo— No nos vamos a volver a ver, así que cuando veas a Minako quiero que le digas que está perdonada. Sé que quien le dijo a Luna de mi relación con Hiroto fue Serena y no Minako, pero que Luna se aprovechó de lo vulnerable que estaba Mina cuando su madre murió para que me citara en el parque donde las outher me golpearon y que Luna la obligó a decir que ella había contado sobre mi relación con Hiroto para que yo las odiara y dividirnos a las inner senshi.
Rei se ahoga con el llanto, y noto la vergüenza , la tristeza, la rabia y el miedo en su rostro.
—Tenía miedo de que algo le pasara a mis hijos o a mi padre— Me responde Rei— Y cuando desapareciste, Luna se volvió más controladora con nuestras vidas. Teníamos miedo porque contaba con Luna, Setsuna, Michiru y mi intuición me decía que con alguien mas, pero no con quien.
Nos quedamos en silencio un momento, y cuando logro controlar mis emociones, prosigo.
—Rei, yo sé donde está el cristal de plata— Le confieso.
—¡Dímelo!— Exclama Rei— ¡Esta vez iré contigo y lo destruiremos juntas!
Sonrío amargamente ante la petición de Rei, pues llegar a donde se encuentra el cristal de plata para poder destruirlo, es algo que irremediablemente conducirá a la muerte a quien entre al lugar donde la desgraciada de Luna lo esconde.
—Iré sola— Le respondo
—¿Qué? ¿Acaso te has vuelto loca?
—Rei, quien logre entrar al lugar donde Luna escondió el cristal de plata no va a vivir para contarlo— Le respondo a Rei— Sería un suicidio, pero…
—¿Y debes ser tú la que se suicide?— Me cuestiona Rei angustiada
—¡Rei, yo pertenezco al mundo de los muertos!— Le recuerdo — Aunque no optara por sacrificar mi vida de cualquier manera el mundo de los muertos me reclamará en la víspera del equinoccio de primavera.
—¡Debe haber otra manera!— Exclama Rei desesperada mientras camina de un lado a otro— Tal vez si Minako , Ami y yo utilizamos el poder de nuestros cristales podríamos hacer algo para que no tengas que volver a morir el equinoccio de primavera ni…
—¡Sé lo que te digo!— La interrumpo
—¿Pero por qué no? ¡Si pudimos traer a la vida a Haruka, Michiru y Serena después de que Andrew las asesinó, entonces…
—¡No, Rei! ¡No será posible!
La mirada de Rei de pronto parece penetrar en mis pensamientos, y aunque sé que no es posible que ni ella con sus poderes pueda adivinar el trato que hice con la diosa de la muerte, logra asustarme.
—¿Qué es lo que pasa contigo y Andrew?— Me pregunta en todo exigente— La ciencia médica no encontró que algo anduviera mal contigo cuando comenzaste a enfermar, además sé que Haruka no miente cuando dice que al atacarlo se le regreso su poder, y tampoco es normal que haya podido matar a un shittenou con poderes de telekinesis y que Zoycite no haya utilizado sus poderes para agredirlo.
—En estos años ha aprendido a usar armas, crearlas y ha entrenado para poder defenderse cuerpo a cuerpo— Le respondo a Rei— No somos invulnerables a los ataques con armas humanas y lo sabes.
—Por supuesto que lo sé— Me responde Rei— No por nada Luna quiere exterminarlas si funda Tokio de Cristal, pero por muchas armas y entrenamiento no es creíble que nunca haya salido herido en un ataque.
—Deja de estar especulando tonterías y escúchame bien, Rei— Le digo— Vine a pedirte que tengas vigilado a Andrew y a tu hijo. Si logran saber dónde está el cristal de plata querrán ponerse en riesgo y no creo que quieras que tu hijo muera.
—Makoto, pero…
—¡Por favor cuida a mi niña mientras esté dormida!— Le suplico— Sé que has bloqueado los poderes de Kioko para que no sepan que tienes esta casa en Itoman, pero podrían darse cuenta.
Un sollozo escapa de la garganta de Rei, y de nuevo la abrazo.
—¡No quiero que mueras!— Exclama Rei— ¡No te voy a perdonar si no me llevas contigo!
—Y yo te jalaré los pies por las noches si no me prometes que cuidarás de mi hija mientras destruyo el cristal y que no le dirás a Andrew que volví temporalmente al mundo de los vivos.
Nos miramos a los ojos una vez más, y aunque no nos decimos nada, en su mirada dolida descubro que pese a que no le guste, sabe que lo que pienso hacer es la mejor opción.
—¡Te lo prometo!— Me susurra con un hilo de voz.
—Gracias— Le respondo— Cuando destruya el cristal, no sólo mi pequeña se despertará , sino también se liberaran los poderes que fueron robados durante la dinastía lunar a los habitantes de los planetas interiores.
—Te quiero mucho— Me susurra Rei
—Yo también te quiero— Le respondo— Dile a Mina que ya la perdoné. Nada de esto fue culpa de ninguna de nosotras. Y tú, date una oportunidad de ser feliz con Darien.
Mi querida Mars asiente, y entonces, sabiendo que esta es la despedida que dejamos pendiente, le doy un fuerte abrazo, y después recurro a la teletransportación.
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P.O.V. SERENA
—¿En dónde estamos, princesa?— Me pregunta Neflyte después de que Ami y yo lo teletransportaramos a la guarnición en forma de castillo que Luna ha construido en medio del bosque de la Isla Honchu.
—Lady Mercury. ¿Me puede dejar un momento a solas con el General, por favor?— Le pido a Ami refiriéndome a ella por el título que utilizaba para dirigirme a ella en el Milenio de Plata, pues Neflyte debe seguir creyendo que no ha pasado mucho tiempo desde que esa era existió.
—Como usted ordene, princesa— Me responde Ami haciendo una reverencia y después nos deja solos en medio del pasillo
Cuando veo a Ami alejarse lo suficiente para que no nos escuchen, entonces pongo mi atención en el General Neflyte.
—General Neflyte, traeré a la vida a Lady Jupiter— Le respondo poniendo mi mejor sonrisa, y ante mi confesión, noto que el General me mira con asombro.
—¿Cómo hará eso, princesa?— Me pregunta desconcertado
—Con el poder del cristal de plata— Le respondo emocionada
—¿Cuándo?— Me cuestiona
—El día del equinoccio de primavera
—¿Por qué no hacerlo ahora mismo?
—Porque el cristal se está regenerando, General— Le respondo— Después de la Guerra contra el Negaverso el Cristal de Plata se debilitó, pero hemos encontrado la manera de que esté listo para traer a la vida a su amada Lady Jupiter.
—¿Y por qué no me lo has dicho frente a Lady Mercury?
Me acerco un poco más al General, y entonces le susurro en voz baja.
—Lo traje aquí para que cuide que nadie pase la puerta del fondo— Le susurro— En esa habitación, el cristal de plata se está regenerando; pero eso es algo no debe saber nadie. Por eso le pedí a Lady Mercury que se retirara.
—¿Cree que Lady Mercury podría querer tomarlo?— Me pregunta desesperado
—Puede ser— Le respondo— Recuerde que está frustrada por ser la más débil de las inner, y además el hombre que amaba murió en la guerra interplanetaria, pero no sólo debe de cuidarlo de Sailor Mercury, General.
—¿Entonces de quien más?
—De cualquier persona, General— Le respondo— El cristal de plata es muy codiciado y muchas personas lo desean para distintos fines, pero sólo tenemos una oportunidad para devolverle la vida a Lady Jupiter, y si antes es usado para otra cosa, entonces no tendrá la fuerza suficiente para hacer el ritual que la devuelva a la vida durante el equinoccio de primavera.
—Le prometo que entonces me encargaré de que nadie pase esta puerta, princesa— Me responde
—Muy bien, General— Le respondo— Incluso le voy a pedir que no se atreve a mirar ahí dentro porque podría perjudicar al cristal.
—Entendido
Me despido del General diciéndole que iré a dar un paseo por el jardín, pero apenas doy unos pasos para alejarme cuando me llama.
—Princesa
—¿Sí?— Le cuestiono tras darme media vuelta
—¿Lady Jupiter recuperará sus poderes cuando vuelva a la vida o seguirá dependiendo de su cristal esmeralda?
P.O.V. ARIES
—Muchacho, yo también pudiera creer que una especie de deidad o mi querida Makoto donde quiera que esté me cuida para que no me pase nada— Le respondo— Pero ha sido sólo suerte. Tú pudiste defenderte utilizando tus poderes cuando pensé en asesinarte, y hace unos momentos esa desgraciada haciéndose pasar por mi mujer me atacó.
—Ese ente no tenía un aura negativa— Le respondo— Incluso me atrevería a decir que no pertenece al mundo de los vivos.
—Pues Makoto no es— Me responde muy seguro— Ella nunca me atacaría
—Furuhata...
—Aries, no me interesa discutir mas el tema de porque hasta hoy no me ha pasado nada cuando me atacan— Me interrumpe— Mi hija está muriendo y no tengo tiempo para eso. ¿Averiguaste donde está el cristal? ¿Te dijo algo el fuego?— Me pregunta desesperado.
—No— Le respondo frustrado
—Creo entonces que tendremos que secuestrar a una de esas desgraciadas y torturarla hasta que diga donde está— Comenta frustrado.
De pronto escuchamos que alguien llama a la puerta, y por primera vez, puedo sentir el aura de Afrodita.
—Adelante— Llama mi suegro
La puerta se abre desde afuera, y tal como lo supuse, es mi ex novia.
¡No la quiero ni ver! ¡Estoy tan molesto con ella!
Fue ella quien le dijo a Kioko donde estábamos, y puedo ver la culpa en su mirada, pues se avergüenza de vernos.
—Aries, señor Furuhata— Saluda tímida— Creo saber donde está el Cristal de Plata.
—¿En verdad lo sabes? — Le pregunta mi suegro interesado, acercándose a ella.
—Lo creo, pero no estoy segura— Nos dice— Yo he vivido con Luna toda mi vida. Para nadie es un secreto que ha mantenido el cristal escondido. Temía que las otras sailor escaparan y lo escondió muy bien.
Afrodita hace una pausa y continúa hablando.
—Una vez, cuando tenía cuatro años escuché que lo escondía en la guarnición que tiene en La Isla de Honshu, cerca del bosque de los lamentos.
—¿Y por qué lo dices hasta ahora?— Le reclamo— Si hubieras hablado antes nada de esto hubiera pasado, mi madre y tía Minako no hubieran sido infelices.
Afrodita rompe a llorar, y en seguida me siento mal por haberle levantado la voz. ¡Pero es que estoy tan enojado!
—¡Tú tampoco me dijiste que eras hijo de Lady Mars y que tenías poderes! — Me reclama.
—¿Y como decírtelo cuando siempre le fuiste leal a Luna?
—¡Ya basta, Aries! — Me exige mi hermana que viene entrando a la habitación— Sí, Afrodita cometió un error al decirle a Kioko que estabas en Londres, pero ella lo hizo por protegerte a ti y a nuestra familia.
—Hanabi por favor no…
—¡Por favor, nada, onii-san! — Me calla de nuevo— Afrodita está herida y sin poder usar sus poderes temporalmente porque liberó a Midori. Además no puedes ser tan duro para juzgarla. De todos los hijos de las inner ella es la que peor la ha pasado porque vivió siendo maltratada por Luna.
Caigo en cuenta de que por muy enojado que esté, mi hermana tiene razón. Si bien las inner y sus familias hemos sido víctimas de Luna y sus lacayas, Afrodita es quien peor la ha llevado, pues al menos Hanabi y yo tuvimos el amor de mi madre aunque ante la sociedad figuremos como hijos adoptivos de mi abuelo y hermanos de ella; mi querida Midori tuvo a su padre. ¿Pero Afrodita? Ella estuvo a merced de Luna, siendo maltratada todo este tiempo sin que tía Mina pudiera hacer mucho. ¿Cómo no iba a tener miedo?
Pese a mi orgullo, sé que le debo una disculpa a mi ex novia.
—Perdóname Afrodita, yo… estoy muy alterado.
P.O.V ANDREW
—Creo que debemos de dejar de perder tiempo en discusiones y teletransportarnos a la Isla de Honshu— Le digo a Aries.
Él asiente y yo entonces volteo a ver a Afrodita. La pobre niña tiembla cuando la miro. Debe creer que la culpo. ¿Pero cómo podrá hacerlo? De solo imaginar que mi pequeña Midori hubiera vivido siendo maltratada como ella me da horror y rabia.
—¿Cómo es ese lugar, Afrodita? — Le pregunto— ¿Podrías decírnoslo?
P. OV. AFRODITA
Tiemblo al tener frente a mí al papá de Midori, pero no de miedo, sino de vergüenza, porque de cierta manera me siento culpable de lo que le sucedió a Midori.
Aquella ocasión en que escuché a Luna diciendo que escondía el Cristal de Plata en el castillo que construyó en La Isla de Honshu fue un recuerdo que por muchos años bloqueó mi mente, pues de niña, Luna me hizo creer que era capaz de entrar en las mentes de nosotras, y que si la traicionabamos, arderíamos en el infierno.
¡Y tuve miedo! Mucho miedo.
Pero ahora quiero ayudar a Midori. Quiero hacerlo porque además de Aries, es la única persona que me ha hecho sentir que soy importante y no la basura que siempre me hicieron sentir Luna y Kioko, así que creo que de tanto desearlo ese recuerdo se ha desbloqueado.
—Estuve una vez cuando tenía tres o cuatro años— Les digo— No tengo recuerdos muy nítidos, pero era una construcción que se asemejaba a como dicen que era el palacio en La Luna durante el Milenio de Plata. Todo era puro lujo. Ahí vivían tres de los shittenou cuidados por Setsuna.
—¿Qué no eran cuatro? — Me interrumpe el señor Furuhata.
—Sí, pero sólo había tres—Le respondo—Dos de cabello rubio miel y uno rubio platinado
P. O. V. ANDREW
Cuando Afrodita termina de relatarnos lo poco que recuerda de aquella construcción en forma de castillo en La Isla Honshu, me aferro a la esperanza de que quizá ahí pueda estar el cristal de plata para liberar a mi pequeña; sin embargo, hay otra cosa que me preocupa y se lo hago saber a Aries.
—Destruir el cristal de Plata antes del equinoccio de primavera es necesario para salvar a mí hija— Comento— Pero también necesita cuidados aquí mientras esté inconsciente.
—No se preocupe, doctor Furuhata— Me responde Hanabi— Usted puede quedarse aquí mientras yo acompaño a mi hermano a la Isla de Honshu.
—Y yo— Responde Afrodita— Gracias a Midori estoy viva y quiero ayudarla.
—Les agradezco mucho— Les respondo a las dos jovencitas— Pero creo que como su padre es mi responsabilidad.
—Pero va en contra de la ética de quienes tenemos poderes— Responde Hanabi.
—El Señor Furuhata irá conmigo, hermana— Se adelanta Aries antes de que yo pueda replicar algo.
Veo el asombro y el miedo reflejado en los ojos azules de la hermana de Aries; pero antes de que la jovencita heredera de Mars pueda responder, su hermano prosigue.
—Confía en mí, Hana-chan. Te prometo que no me pasará nada— Responde Aries revolviendo el cabello de su hermana— Una vez que el señor Furuhata y yo volvamos, no sólo Midori estará a salvo, también tú dejarás de peligrar, y tía Venus y mamá podrán ser libres. ¿Acaso no nos molestó siempre que mamá viviera sometida a la tiranía de Luna y teniendo que escondernos?
En los ojos color cielo de la hija de Darien se asoman las lágrimas; y se abraza a Aries con desesperación.
—Eres mi hermano, quiero ayudarte, además el señor Furuhata…
—Creo que el señor Furuhata debe tener pacto con el diablo— Le responde Aries a modo de broma— Nunca le pasa nada. Tiene mejor suerte aunque carezca de poderes, armas de destrucción masiva y buena puntería.
—Aries
—Pero si necesitan ayuda teletransportense y vuelvan por mí.
—Lo prometo— Le susurra Aries— Volveré y celebraremos juntos que somos libres y que la tiranía Lunar ha caído.
Aries y su hermana se separan, y entonces él se dirige a Afrodita.
—Afrodita, creo que te debo una disculpa— Le dice— Debí decirte desde un principio que era hijo de la senshi del fuego.
—Entiendo tus razones Aries—Susurra Afrodita con voz entrecortada— Yo también les pido disculpas… Nunca fue mi intención poner en peligro a Midori…¡Me gustaría tanto poder tener mis poderes de nuevo y ayudar!
—Y podrás ayudarnos— Le dice Hanabi poniendo una mano sobre su hombro— Le haremos compañía a Midori y cuidaremos de ella en lo que su padre y Aries vuelven.
—Difícilmente alguien podrá encontrar esta casa porque mamá se robo el espejo de Neptuno y bloqueó los poderes de Kioko para que no los desarrollara pronto— Responde Aries— Pero por favor, si háganle compañía, porque puede que aunque su cuerpo esté inconsciente su alma nos esté escuchando.
P.O.V. ANDREW
Cuando logramos llegar a un acuerdo con las hijas de Rei y Minako, Aries llena de ofudas las cuatro paredes de la habitación que Rei nos ha prestado para que descanse mi hija; pone unos cuantos más sobre la puerta y la ventana; y finalmente, otro sobre el pecho de mi pequeña que yace inconsciente.
Después, el heredero de Marte y la Tierra se sienta al borde de la cama, y lo veo mirando embelesado a mi hija.
—Esto te mantendrá protegida mientras tu padre y yo volvemos, Midori— Le dice Aries con voz suave mientras acaricia su cabello— No temas por tu padre ni por mí . Hanabi te hará compañía mientras no estoy, es una buena cuñada. Te prometo que volveré e iremos juntos a tu baile de graduación de la high school, y él próximo semestre pediré mi cambio a la University of London para estar más cerca de ti.
Finalmente, Aries deposita un beso casto en el dorso de la mano izquierda de mi hija, y se pone de pie listo para que partamos; sin embargo, yo me quedo un poco más contemplando a mi niña, que ya es todo una señorita.
¡Tengo tanto miedo de no volver a verla sonreír!
Acaricio su cabellera color ocre, y a mi mente viene el recuerdo de aquella fría tarde de cinco de diciembre en que tuve que sustituir al médico a cargo del parto de Makoto y tuve el privilegio de ser quien le diera la bienvenida al mundo a mi pequeño retoño que ya es toda una señorita.
¡No quiero perderla! ¡Preferiría arder en los infiernos de todas las religiones antes que saber que he perdido a mi niña para siempre!
—Mi niña— Le susurro por si acaso me escucha— Te prometo que pronto vas a estar bien y volverás a sonreír. Tú regalo de graduación será visitar los mejores lugares de Japón como siempre quisiste.
Finalmente beso su frente, y con miedo de no volverla a ver sonreír, me aparto de su lado, y tras entregarle el sobre con la carta a Hanabi, me acerco a Aries. Entonces mi yerno me toma del hombro para teletransportarnos lejos de Itoman, lejos de mi niña.
P.O.V. HANABI
Después de que mi hermano y el señor Furuhata desaparecen de la habitación, volteo hacia la cama donde yace Midori, y de pronto, noto que pese a estar inconsciente, su rostro refleja una expresión de miedo y preocupación; y creo que Afrodita también lo nota, pues se sienta al borde de la cama y toma su mano.
—No tengas miedo, Midori— Le susurra con su dulce voz— Aries es muy poderoso, no necesita un artefacto para transformarse; y tu padre es un hombre común que ha logrado asesinar a tres sailors aunque después las revivieron, y a dos shittenou. Saldrán con bien de esto, y pronto estarás bien.
Noto que pese a que Midori Furuhata tiene los ojos cerrados, un par de lágrimas resbalan por sus mejilla.
—¿Nos estará escuchando?— Me pregunta Afrodita
—No lo sé— Le respondo— Yo espero que no.
¡Y claro que no lo deseo!
Pese a que trato de mantenerme tranquila, me siento angustiada al pensar en lo que pueda pasarle a Aries; pero sé que mi hermano es terco y aunque mi madre en persona hubiera estado aquí se hubiera largado por la fuerza.
Al ver que las lágrimas no dejan salir de los ojos cerrados de Midori, tomo un pañuelo y le limpio el rostro. Afrodita y yo tratamos de infundirle seguridad por si acaso nos estuviera escuchando, aunque la expresión de angustia que tiene no desaparece.
16 años antes…
A su corto año y medio de vida, la pequeña Midori que solía estar casi siempre al lado de su cariñosa madre, no comprendía porque de pronto un mal día simplemente no la había vuelto a ver.
Por un momento, creyendo que su madre jugaba a esconderse en cada rincón de casa, la había buscado, y al darse cuenta de que no estaba había roto a llorar, gritando a todo pulmón una de las pocas palabras que podía decir para llamarla: Mami.
Sin embargo, mamá nunca volvió; y a partir de entonces se aferró a su padre, temiendo que él también un día desapareciera y no lo volviera a ver.
Por desgracia, poco tiempo después de que no volvió a ver a mamá, papá un día la llevó a un lugar desconocido donde había muchos bebés como ella, pero que no era su hogar.
—Papi— Susurró temerosa la segunda palabra que aprendió a decir.
—Mi niña bonita, aquí te vas a divertir mucho y vas a jugar mientras voy a trabajar— Le susurró su padre con optimismo, aunque la pequeña Midori no comprendía nada de lo que le decía.
Su padre le dio un beso en la frente. Le encantaba que papá y mamá hicieran eso, pero después la dejó en brazos de una señorita desconocida, y lloró y gritó al ver que se iba dejándola en ese extraño lugar que no era su hogar.
Fin del flash back
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P.O.V. MAKOTO
Al aparecer a la Isla Honshu, rápidamente me interno en el bosque y comienzo a correr en dirección a esa guarnición en forma de palacio que Luna construyó a lo largo de los años como uno de los escondites secretos del que solo Serena y Setsuna tenían conocimiento, y que es donde esconde el maldito Cristal de Plata.
Desde el mundo de los muertos, siempre pude saber gracias a la omnipresencia, que aquel palacio siempre estaba solo, únicamente resguardado por Setsuna, Luna o Serena; pues ahi se encontraba oculto el Cristal de Plata, a salvo de que alguna inner de las tres que quedaban se les descarriara y quisiera destruirlo.
Después de un rato corriendo,, alcanzo a visualizar el gran palacio que ha construido Luna, e invoco de nuevo el poder adquirido de la teletransportación para aparecer en el amplio y majestuoso pasillo, en cuyo final encontraré la puerta de acceso al Cristal; sin embargo, mi misión se ve interrumpida cuando de sorpresivamente me encuentro con alguien a quien no hubiera deseado tener que ver.
—¿Tú? — Susurró con un hilo de voz, mientras tiemblo de miedo al ver a quien está frente a mí.
¡Hola!
Pues ¿Cómo ven? Aquí tengo un capítulo más de este fanfic, que le calculo, tendrá otros dos y el epílogo .
Hospitaller Knight, Marijo San Lucar, Athena, Aracox, Rei Videl, Lady Jupiter, Karina Souza, Clarissa de Shields; mil gracias por sus reviews y votos.
En fin, no me extiendo más ya que ando muy cansada, pues esta semana ha sido de mucho trabajo en mi oficina.
Les mando saludos y muchas gracias por acompañarme a lo largo de esta historia que ya está por llegar a su fin.
Edythe
