EL SECRETO DE SAILOR JUPITER

CAPÍTULO 47

DESENCUENTROS

P.O.V. ARIES

Después de que mi suegro y yo desaparecemos de la casa en Itoman, hacemos una rápida parada en su laboratorio clandestino en Londres, donde además de tomar otras de sus letales armas, me entrega un brazalete igual que el que Midori y él llevan puesto; y rápidamente me explica para que es cada uno de los botones más importantes.

Uno sirve como intercomunicador entre él y yo, otro dispara balas de goma, otro dispara armas de fuego y otro es tan letal que incluso puede hacer explotar un cuerpo humano en pedazos al recibir el impacto; y además, tienen la gracia de que es de uso personal, pues rápidamente me lo configura para que reconozca mis huellas dactilares y mi voz, para que únicamente yo pueda disparar ya sea oprimiendo alguno de los botones o dando la orden con mi propia voz y la palabra que he elegido.

¿El problema? ¡No se disparar un arma!

Sólo se utilizar mis poderes.

—Espero no tener que necesitarlo porque no se disparar un arma y no creo que tenga buena puntería

—Hubiera querido enseñarte, pero luego se nos vino este problema y no hubo tiempo, pero ya podremos hacerlo después— Me dice— Es mejor que la lleves y no la necesites, a que la necesites y no la lleves.

¡Y cuánta razón tiene mi suegro!

De no haber sido por ese brazalete de destrucción masiva, mi querida Midori no hubiera podido defender a Afrodita de Kioko. Una lástima que no es tan sanguinaria como su padre y que decidió utilizar balas de salva contra ella en vez de dispararle con una bala de fuego, o mejor aún, eliminarla haciéndola explotar en pedazos como el señor Furuhata hizo con el General Zoycite.

Finalmente, mi suegro y yo nos vestimos con ropa y zapatos tácticos, y una vez listos, nos teletransportamos a La Isla Honshu, donde gracias a la descripción que hizo Afrodita del lugar, no tardamos en llegar a las afueras de aquella fortaleza que vista desde afuera parece un majestuoso Palacio parecido a como mi madre muchas veces describió lo que para ella en su vida anterior, fue su prisión de plata.

—¡Joder!— Exclamo molesto— Siento un aura turbia en este lugar— Le comento a mi suegro— Desde aquí tendremos que correr en vez de utilizar la teletransportación para evitar aparecer donde haya alguien que pueda vernos.

P.O.V. AMI

Después de que Serena me pidió que me retirara dejándola a solas con Neflyte, decidí ir a la biblioteca que estaba no muy lejos de donde nos encontrábamos en lugar de ir al jardín.

Quería distraer mi mente, pues no dejo de sentir culpa al saber que la hija de Makoto está muriendo para que Luna pueda instaurar su maldito reino utópico de paz. ¡Pero a qué costo!, pues irónicamente lo está haciendo derramando la sangre de una inocente, la sangre de la hija de mi querida amiga Makoto que huyó para darle una mejor vida a su pequeña.

Si tan solo supiera donde se encuentra el Cristal de Plata, juro por todos los kamis que lo destruiría, pero Luna se ha encargado de que ninguna de nosotras lo sepa.

Si no fuera porque papá es una persona que debe estar internada, juro que escaparía con Rei y Minako; o tal vez hasta con Asanuma.

Seis meses antes…

¡Basta, Asanuma!— Le grito Ami exasperada— No tiene nada que ver con que sea Sailor Scout. Desde el principio te dije que las relaciones formales no son lo mio. ¡Ahora largo de mi departamento!

¿Eso quieres, Ami?— Le preguntó Asanuma dolido— Bien, pues ya no insistiré más. ¡Como tú quieras!

Cuando Asanuma se dio la media vuelta y puso su mano sobre la perilla de la puerta, Ami lo llamó una última vez.

¡Espera!

Asanuma se dio la media vuelta, y a Ami se le rompió el corazón al ver la expresión de esperanza en su rostro.

¡Por favor no le digas a nadie de…

Descuida, Ami— Le respondió— Nadie sabrá de lo que pasó entre nosotros.

Cuando Asanuma salió y cerró la puerta por fuera, Ami se sentó en el sofá de la sala de su departamento y rompió a llorar.

Asanuma, conocido de la juventud que era un año menor que ella, y que durante la adolescencia había tenido un callado amor por Makoto del que sólo Ami se dio cuenta; había aparecido en su vida hace tres años cuando él había ingresado como químico laboratorista al hospital donde ella trabajaba como jefa de ginecología.

Al reencontrarse, Ami se había encontrado con que Ittou Asanuma ya no era aquel chico bajito de apariencia inocente; sino que la edad le había sentado bien; pues en sus treintas, era un hombre bastante alto, con un cuerpo trabajado por el ejercicio, y una galanura que atraía las miradas.

Al volverlo a ver, de inmediato se habían puesto al día; mientras que Ami seguía soltera argumentando que las relaciones serias no eran para ella, Ittou Asanuma tenía menos de un año de divorciado y era padre de una hija de dos años.

Ni Ami ni él buscaban una relación seria cuando se reencontraron, pero al ser ya adultos, había surgido una chispa que nunca se dio en la juventud, y un buen día, terminaron en la cama dándole rienda suelta a la pasión; sin embargo, la mala suerte había querido que por tercera vez en su vida, Ami hubiera tenido que sacrificar el amor para no poner en riesgo a ningún hombre que llegara a amar ni a su padre a causa de la vigilancia de Luna.

El primer amor al que había renunciado era al de Richard, cuando a los diecisiete años puso fin a aquel noviazgo que se mantuvo por medio de cartas luego del voto de castidad que ella y sus compañeras hicieron.

El segundo amor al que renunció fue al de Yumiko Kitagawa, un apuesto joven con el que había perdido la virginidad a sus veinticinco años siendo residente de ginecología.

El tercer amor al que tuvo que sacar de su vida fue a Ittou Asanuma, con quien se había reencontrado a los treinta y tres años en su trabajo, y con quien había tenido un amorío que duró tres años pero no llegó a ser algo formal porque ella ponía trabas.

Fin del flash back

Dándose cuenta de que no había libro que le sacara de la mente aquel sentimiento de hartazgo, culpa, tristeza y miedo; salió de la biblioteca y caminó por entre uno de los largos y majestuosos pasillos llenos de ornamentos de aquel palacio, hasta que de pronto se sobresaltó al esuchar un ruido.

Inmediatamente se puso en guardia, pero para su sorpresa, en ese momento apareció ante sus ojos nada más y nada menos que una de sus compañeras de batalla a quién no veía hace años.

—¿Makoto?— Susurró con voz temblorosa al ver a quien fuera una de sus

¿No se suponía que estaba muerta?

Más que miedo al verla, sintió vergüenza , pues la última vez que habían intercambiado palabras fue cuando ella y todas sus compañeras de batalla se le pusieran en contra luego de que sus familiares murieran a causa del pacto de lealtad que habían hecho en el Milenio de Plata; y la última vez que la había visto, cuando se habían reunido en el templo de Rei junto con las outher, no había tenido el valor de intervenir cuando se agarró a los golpes con Haruka, y aunque ciertamente Makoto no había necesitado que la defendiera, era innegable que no era de amigas no haber siquiera levantado la voz en su defensa.

—¿Me das el cristal de Mercurio o prefieres que te muela a golpes?— Cuestionó Makoto.

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P.O.V. SERENA

Al dejar al General Neflyte al cuidado de la puerta donde Luna y yo hemos mantenido oculto el cristal de Plata para que a nadie se le ocurra robarlo, camino por entre los pasillos del castillo con intención de dirigirme al jardín para tomar un poco de aire.

No lo niego, si me hace sentir mal saber que lo que está sucediendo dentro del cuarto donde está encerrado en Cristal de Plata, es que está drenando la sangre poderosa de la hija de Makoto y Andrew; y que eso, indudablemente conducirá a la muerte de su amada hija y que al reencarnar, esté destinada a servir a la corona cuando fundemos Tokio de Cristal.

En mi camino, de pronto me cruzo con un majestuoso espejo con marco de plata que me devuelve mi reflejo. Mi figura sigue siendo grácil como durante mi adolescencia, sin embargo, mi rostro que hasta mis dieciocho años era hermoso y logró cautivar a más de uno, ahora va cubierto con una máscara blanca a través de la cual sólo puedo ver mis ojos para evitar ver y que otros vean mi monstruosidad.

Me quedo viéndome frente al espejo, y no sé si es por el sentimiento de culpa que a veces me embarga por no haber apoyado a mis amigas en el pasado o por lo que le está sucediendo a la hija de Makoto, pero me atrevo a remover mi máscara y quitarme la peluca rubia; y entonces veo mi rostro y me cabeza donde ya no nace aquel sedoso cabello rubio como hilos de oro que un día tuve, lleno de cicatrices, laceraciones y quemaduras que me dejaron convertida en un horrible monstruo.

Un par de lágrimas ruedan por mis mejillas al pensar que mientras mis compañeras, incluida mi rival de amores, tienen un aspecto juvenil gracias a los privilegios de conllevan ser senshis, yo, que soy la reencarnación de quien fuera La Princesa de la Luna, luzco monstruosa después de ese accidente.

¿Por qué Andrew tenía que arrastrarme a esa masacre?

¡Yo ni siquiera quería fundar Tokio de Cristal! Incluso me parecía injusto que quienes fueran mis amigas estuvieran condenadas a vivir para servir al reino con el que nunca soñé pero que Luna y las outher decían que era algo que sí o sí tenía que suceder.

¡Yo sólo quería el amor de Darien y una familia! Pero para ello tenía que hacer que Rei dejara de ser un estorbo. ¿Y qué mejor que revivir a Jaedite y diciéndole que era su amor destinado?

¡Pero oh! Rei nunca fue una adolescente que se alborotara con la idea de un amor, y ya me había dado cuenta durante las muchas veces que la llegué a convencer de que tuviera algo con Nicholas, su amigo de juventud que trabajaba en el templo. ¡Con el único que se alborotaba era con mi Darien!, así recurrí a la más enamoradiza de las que alguna vez llame "amigas" para alborotarla con la idea de que tenía un amor predestinado: Makoto.

Creí que en la enamoradiza y soñadora Makoto encontraría una aliada para convencer a las otras tres inner senshi de que estaban predestinadas a los shittenou, pero lo que no me esperé fue que a la romántica y enamorada del amor de mis ex amigas, la idea le pareciera repulsiva, y claro, era porque estaba enamorada de Andrew, pero eso no lo sabíamos.

Al recordar todo esto, de nuevo siento rabia contra Rei y con Makoto; contra la primera por ser la mujer que si pudo darle hijos a Darien (ya que mi hijo Kenji no es de él, sino de Jaedite); y con la segunda por haber solapado al desgraciado que fue el causante de que ahora luzca como un monstruo: Andrew, quien fuera mi primer amor durante mi adolescencia.

"Merezco recuperar mi belleza y no importa a que precio" Me digo en silencio mientras de nuevo me acomodo la máscara y la peluca. Después , sigo mi camino rumbo al jardín, pero entonces, al estar por dar vuelta en uno de los pasillo escucho la voz de Makoto amenazando a Ami.

—¿Me das el cristal de Mercurio o prefieres que te muela a golpes?— Cuestiono Makoto.

P.O.V. HARUKA

Pese a que en casa pelear con mi Sirena es el pan de cada dia, extraño estar en la intimidad de mi hogar y no en uno de los escondites secretos de Luna, sin embargo, aquí estoy junto con nuestra anfitriona, su hija Diana que no deja de llorar por la muerte de su padre Artemis, Setsuna, la bastarda de Kioko y mi amada sirena.

No podemos salir de este escondite y volver a nuestros domicilios conocidos, pues seguro en estos momentos los traidores, entre los que se presume se encuentra Makoto que la inútil de Kioko dijo que estaba muerta, deben estar como locos buscándonos para darnos caza y arrebatarnos el Cristal de Plata o torturarnos para que confesemos donde se encuentra.

—¿Estás segura de que Rei no va a poder adivinar dónde está escondido el Cristal de Plata?—Le cuestiono a Luna.

—Completamente—Me responde Luna— Me aseguré de que ni siquiera quienes tienen dones de adivinación puedan encontrar la respuesta a donde se encuentra.

—¿Y dónde lo escondes?— Le pregunto.

—Eso es un secreto— Responde Luna— Pero alégrense, que dentro de ocho días el Cristal habrá terminado de drenar la sangre de la heredera del poder de la naturaleza y entonces volverán los días de gloria y podremos fundar un reino de paz.

¡Nada ansío más que el momento en que pueda volver a ponerme de pie y que mi amada Sirena recupere su precioso rostro!, sin embargo, nuestras charlas de entusiasmo se ven interrumpidas cuando el intercomunicador de Luna se escucha sonar, y todas nos ponemos nerviosas, pues estábamos en el entendido de que si Serena o Ami marcaban a los intercomunicadores era señal de que había problemas.

—¿Serena?— Contesta Luna el intercomunicador.

¡Estamos en problemas!— Exclama Serena del otro lado de la línea— ¡Makoto ha encontrado el castillo y viene dispuesta a destruir el Cristal de Plata! ¡Necesito refuerzos!

La esperanza desaparece del rostro de todas, y noto como mi Sirena comienza a temblar nerviosa.

¡Setsuna, Diana!— Exclama Luna tras cortar la comunicación— ¡Debemos trasladarnos a la Isla de Honshu!

—¿Y yo?— Cuestiona la malparida de Kioko

Luna la ve por un momento. Sabe que no puede llevarla debido a que la bastarda que parió Makoto la dejó incapacitada de manera temporal para que pueda hacer uso de sus poderes

—¡Ésta por anochecer!— Exclama Luna— ¡Enfócate en averiguar dónde se encuentran los traidores y cuando tengas las respuestas me llamas al intercomunicador!

Tras darle la orden de cual es su papel en esta batalla, Luna, acompañada de Diana y Setsuna, desaparecen para teletransportarse a ese lugar donde esconden el Cristal de Plata; dejándome a solas en compañía de mi Sirena y la bastarda que me obligaron a parir.

Después de que se retiran, Kioko se levanta del sofá donde estaba sentada, no sin antes decirnos que cualquier cosa que necesitemos la podemos llamar; y cuando me quedo a solas con mi Sirena, en sus ojos visibles a través de la burka con que cubre su rostro, veo correr las lágrimas.

—¡No quiero vivir si me quedo convertida en un horrible monstruo!— Exclama con voz entrecortada y rompe a llorar.

Pese a que temo que me rechace, pongo una mano sobre su hombro, y dejando los rencores de lado, se refugia en mis brazos, y yo, la orgullosa Haruka Tenoh, rompo a llorar al saber que en parte es mi culpa por no haberme aliado con las inner tal como mi amada Sirena me pidió.

18 años antes…

¿Cómo pudiste aceptar, Haruka?— Cuestionó Michiru desesperada— ¡Es una locura obligar a las inner a embarazarse de hombres que no aman y que entreguen a sus hijas!

¡Es su maldito deber!— Le gritó Haruka

¿Y si no quieren?— Cuestionó Michiru

Haruka tomó del rostro a Michiru, apretandola con fuerza de las mejillas.

¡Esto lo hago por ti!— Exclamó Haruka— Luna fue muy clara. ¡Si las inner senshi no dan a luz a las futuras protectoras de la pequeña dama entonces a nosotras nos obligarán a embarazarnos! ¡Eso quieres! ¡Somos ellas o nosotras!

¡Huyamos, Haruka!— Propuso Michiru— ¡Estoy segura de que si se lo proponemos a Setsuna se irá con nosotras!

¡No podemos huir!— Exclamó Haruka— ¡Iría tras nosotras!

¡Entonces aliemonos con las inner senshi!— Pidió Michiru en tono suplicante.

¿Una alianza con las inner senshi?— Cuestionó burlona Haruka— ¿De qué nos van a servir ellas? ¡Son más débiles que nosotras!

¡Bien sabes que no es así !— Exclamó Michiru— ¡Son jóvenes e inocentes, cierto es, pero si se sienten amenazadas pueden despertar todos sus poderes y sabes que juntas serían letales!

¡Eso no es verdad!— Exclamó Haruka

¡Claro que lo es!— Exclamó Michiru— ¡No por nada Luna esta mas interesada en que sean ellas la que procreen en lugar de nosotras! Haruka, si nos ponemos en contra de ellas y sus poderes despiertan, estaremos perdidas.

¡No!— Exclamó Haruka— ¡No haremos alianza con ellas ni huiremos! ¡Es mi última palabra!

Esto no lo haces por mí— Dijo Michiru dolida—¡Lo haces por ella! ¡Por Serena!

Haruka se sobresaltó al escuchar los reclamos de su amada Sirena, e inmediatamente trató de justificarse.

¡Es nuestra princesa!

Fin del flash back

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P.O.V. MAKOTO

Las lágrimas comienzan a salir de los ojos de mi querida Ami. No la culpo por haberme dado la espalda luego de que su madre junto con la de Minako y el abuelo de Rei murieran por causa del juramento de lealtad que hicieron en el pasado; pues tal como ha hecho ella, yo en su lugar hubiera hecho lo mismo por los que amaba: Servir como perro fiel a Luna; sin embargo, y aunque su dolor me duela, primero es mi familia, así invoco a mis poderes.

—¡Trueno de Júpiter, resuena!

Esperaba que Ami tratara de esquivar mi ataque o intentara ponermela difícil, pero no hizo el mínimo intento por defenderse, así que su menudo cuerpo se estrella contra una de las paredes del pasillo, provocando que ella suelte un quejido de dolor y que su transformación desaparezca.

¡No tengo corazón para matarla ni tiempo para detenerme!, sin embargo, cuando estoy a punto de seguir mi camino, susurra mi nombre.

—¿Makoto?

La volteó a ver, y veo como me lanza el cristal de Mercurio que de inmediato atrapo.

—¡Diré que tú me lo robaste!

Las lágrimas me queman los ojos al ver las heridas en su cuerpo. ¡Nunca me imaginé hiriendo a una de mis amigas! Menos a Ami, sin embargo, no hay tiempo para despedidas ni lamentos, así que llevando conmigo su cristal, sigo mi camino por el pasillo que me llevará a la puerta donde se encuentra el Cristal de Plata drenando la sangre de mi niña.

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P. O. V. REI

Por unos minutos, me quedo de pie en medio del jardín viendo en dirección donde hace unos minutos se encontraba Makoto, cuando de pronto tras de mí escucho pasos, así que me doy media vuelta lista para luchar, pero me relajo cuando frente a mí veo a Darien transformado en Tuxedo Mask.

—¡Así que aquí estabas!— Exclama.

—¿Qué carajos haces aquí? — Le reclamo—Quedamos en que te encargarías de estar al pendiente de la recuperación de Mina, su padre y estar al tanto de la señora Furuhata.

—¡Lo sé! —Me responde—¡Pero me asusté cuando escuché los gritos de Andrew.

—Sólo tuvo una pesadilla— Le miento—Además ya te dije que este lugar está protegido para que ni Kioko pueda ver en las estrellas donde nos escondemos— Agregó esto que si es verdad.

No sé cómo voy a arreglar esto cuando se encuentre con Andrew y le diga que los motivos de sus gritos no fueron producto de una pesadilla, sino de algo real;aunque bueno están tan hostiles el uno con el otro que con suerte seguirán sin dirigirse la palabra.

—¿Por qué llorabas? —Me cuestiona

Siento que me enciendo ante su pregunta.

—No estaba llorando.

—¡Mintiéndome de nuevo! — Me dice en tono de reproche—¿Por qué, Rei? ¿Por qué te largaste de Tokio con nuestros hijos sin tener la decencia de despedirte ni decirme que iba a ser padre?

—¡Hace meses intenté darte la respuesta y…

Me guardo mis palabras cuando no muy lejos veo a Unasuki acompañada de Minako, a quien evidentemente aún le cuesta hacer esfuerzos por la manera en que Michiru y Diana la lastimaron.

—¿Qué haces de pie, Minako? — La regaño—¡Te dije que te quedaras en cama! ¡Cualquier cosa que necesitarás se la podías pedir a Hanabi!

—¿Dónde está Andrew?— Me pregunta Minako con voz agitada ignorando mis órdenes de que debe descansar para recuperarse.

Le preste mi recamara— Le respondo— Es la más amplia así que ahí puede estar cómodo junto con su hija.

¡Andrew no está !— Interrumpe Unasuki al borde de la desesperación —¡Fui a buscarlo a la habitación donde se encuentra mi sobrina y escuché que las muchachas dijeron que él y tu hijo fueron tras el Cristal de Plata!

P.O.V. DARIEN

Escuchar que mi hijo salió de este lugar seguro para exponerse yendo en busca del Cristal de Plata hace que me embargue un sentimiento de miedo al imaginar siquiera la posibilidad de que algo le suceda, el cual se acrecienta cuando veo el terror reflejado en las pupilas amatistas de mi querida Rei que rompe a llorar desconsolada.

—¡No!— Exclama en un grito— ¡Eso no puede ser cierto!

Veo que el rostro de mi querida Rei palidece, y antes de que caiga al piso desmayada, la alcanzo a atrapar entre mis brazos y recurro a la teletransportación para llevarla a la habitación donde ha estado durmiendo junto con nuestra hija.

P.O.V. ANDREW

Después de correr y camuflajarnos entre los grandes y frondosos arbustos que rodean el Palacio que ha construido Luna en medio del bosque de la Isla Honshu, nos acercamos tanto, que a través de una ventana cuyas cortinas no cubren de todo la vista al interior, vemos que esta se encuentra vacía, así que Aries pone una mano sobre mi hombro.; y en cuestión de segundos aparecemos dentro de la habitación.

Con sigilo me acerco a la puerta, y la abro lentamente, dándome cuenta de que afuera hay un enorme pasillo, y que a cada tantos metros, hay puertas que llevan a otras habitaciones.

—¡Siento un aura que está a la defensiva hacia el final del pasillo a la derecha!— Exclama Aries— ¡No dudo que hayan puesto a alguien a resguardar el lugar donde está el Cristal!

—¡Vamos hacia allá entonces!

Camino sigilosamente siguiendo los pasos de Aries, quien se guía por su intuición , sin embargo, de pronto tras de mi escucho el grito de ataque de una sailor.

—¡Grito Mortal!

Por instinto de supervivencia me tiro al piso, pero cuando echo un vistazo hacia atrás , veo como los ataques que iban dirigidos a mí se regresan contra la desgraciada, que del impacto de su propio ataque, se estrella contra una de las puertas con tanta fuerza que la rompe.

¡Octava vez en mi vida que alguien con poderes me ataca! ¡Y de nuevo no me sucede nada! Por lo que la idea de que quizá Makoto me cuida desde donde esté deja de parecerme tan descabellada, y entonces, con uno de mis rifles apunto a Setsuna Mehio quien me mira temblorosa.

—¡Grito Mortal!— Invoca de nuevo a su poder pero con un poco menos de fuerza, y comienzo a reír cuando veo que de nuevo se regresa contra ella

Veo con satisfacción cómo su quijada comienza a temblar, y entonces me agacho y la tomo bruscamente del cuello de marinero de su uniforme.

—¿Dónde esta el Cristal de Plata?

Siento a la senshi del tiempo temblar pese a que solo estoy tocando el cuello de marinero de su uniforme de sailor, asi que la sacudo con brusquedad.

—¡Habla con un demonio!— Le grita Aries

—¡No lo haré ni aunque me maten!

Muchas veces en mi vida me dije que jamás golpearía a una mujer; pero ardo de rabia al recordar que esta desgraciada junto con otras dos de las outher le pusieron una trampa a mi amada Makoto para golpearla por haber tenido un noviazgo con Hiroto, y que ahora son las causantes de que mi hija esté al borde de la muerte, así que se me acaba la paciencia y la golpeo con el puño en el rostro, provocando que un par de lágrimas escapen de sus ojos.

—¡No, Setsuna!— Exclamo— ¡No creas que vas a tener una muerte rápida como la de Jaedite o Zoycite, no!— Le grito— ¡Te voy a matar lentamente para que sufras como sufrió Makoto si no me dices de una maldita vez donde está el jodido cristal!

Levanto mi mano amenazando con golpearla una vez más, pero entonces habla…

—¡Al fondo del pasillo a la derecha lo encontrarás !— Exclama asustada— ¡Verás una amplia puerta de Plata con lunas grabadas en relieve! Afuera está el General… el General Neflyte cuidando que… que nadie entre.

P. O. V. SETSUNA

Es tanto el odio en la mirada del amante de Makoto, que por puro instinto de supervivencia le terminé confesando donde se encuentra el cristal, sin embargo, después de revelarle aquel secreto, rompo a llorar y tiemblo, deseando que mi muerte a manos de este monstruo sea lo más rápido posible.

—¡No llores! — Exclama burlón— Quiero otra cosa de ti.

—¿Qué? — Pregunto temblorosa.

—Quiero saber quién fue la culpable de que Makoto muriera, y quiero traerla a la vida.

—¡Yo… No sé cómo hacer eso!

El amante de Makoto me aprieta con fuerza del hombro, y me sacude con violencia.

—¡Claro que sabes, maldita bruja! —Me grita—¡Eres la maldita guardiana del tiempo así que vas a echar un vistazo al pasado para saber quién fue la desgraciada! ¡Ahora ponte de pie porque nos acompañarás por el maldito Cristal!

El cuerpo me duele demasiado, pero el bruto que Makoto se consiguió por amante me obliga a ponerme de pie, y tras tirar una de las cortinas que cubren las ventanas del palacio, me amarra las manos por detrás de mi espalda.

Asustada comienzo a caminar seguida de él hijo de Mars y el amante de Makoto. Tiemblo de miedo al pensar en la posibilidad de que me obliguen a entrar ahí dentro donde se encuentra el Cristal de Plata, pero como si la suerte por un momento estuviera de mi lado, cuando estamos a punto de llegar veo al General Neflyte levitando en el pasillo.

P. O. V. NEFLYTE

Si bien he perdido mis poderes para hablar con las estrellas y percibir auras, los gritos en el palacio llegaron hasta mí, así que me dirigí al lugar de donde provenían aquel estruendo para eliminar a los intrusos, entre los que no esperé que se encontrara el intruso que usurpó la identidad de Lord Andrei y me robó a la única mujer que he amado.

Milenio de Plata

Después de dos semanas en una expedición en el norte de Terra, Neflyte estaba ansioso por ver a la hermosa senshi del Trueno que fungía como una de las guardianas de la familia real del Reino de La Luna.

Desde que había dejado de ser un niño para convertirse en un hombre, las mujeres solían caer rendidas a sus pies, algo de lo que se daba cuenta sin siquiera tener que preguntarle a las estrellas; y que era una caricia a su ego, y lo cual le había dado fama de ser además de un fiero guerrero, todo un casanova, pues bien era sabido que en todos los lugares de la inmensa Liga Interplanetaria donde había estado dejaba corazones rotos de las incontables mujeres que habían estado en su lecho y cuyos nombres olvidaba.

Sin embargo, la sensual Senshi traída de Jupiter parecía haberse convertido en su karma, pues pese a que ella siempre lo recibía gustosa en su lecho, no pedía ni insinuaba querer algo más como las otras, y para su desgracia, cuando en su desesperación preguntó a las estrellas si ella lo amaba de la manera en que una mujer ama a un hombre, no había recibido respuestas.

Al ver tan difícil obtener algo más que el gozo entre sus piernas, había comenzado a llenarla de regalos para enamorarla; sin embargo poco más de dos años de haberla conocido y quedar prendado de ella, un día en que tras dos semanas de ausencia se presentó en La Luna acompañando al Rey y Príncipe heredero al que servía, se encontró con que la dueña de sus pensamientos estaba "rara"; pues parecía ausente, y cuando intentaba besarla, ella lo evitaba argumentando sentirse mal, o comportándose como muñeca inerte, y de hacer el amor, mejor ni hablar, porque sino estaba en los días de sangrado algo le dolía.

Un mes después de que comenzó a notar ese distanciamiento, acudió de nuevo al Palacio Lunar acompañado a sus señores, y mientras el Rey y el Príncipe estaban en el paraninfo con la Reina y otros diplomáticos, él se escabulló al invernadero, donde como lo suponía, la encontró.

Sigiloso, se acercó a la senshi, que parecía una hermosa ninfa de las leyendas y mitos jovianos. Llevó sus manos cubriendo los ojos de ella, y por primera vez en todo el tiempo que la conocía, la escuchó riendo con felicidad.

¡Motoki!— Exclamó aquel nombre con tanta felicidad, que provocó una punzada de celos en el fiero General, sobre todo cuando al girarse la senshi, su inicial expresión de alegría se ensombreció.

¿Quién es Motoki? — Cuestionó esforzándose porque los celos que le provocó escuchar aquel nombre pronunciado con tanto placer por la senshi de la naturaleza no se le notarán.

La senshi de Júpiter tartamudeó, sin embargo, aquel momento se vio interrumpido cuando al invernadero llegó Lord Andrei, el sobrino de la Reina.

No debería estar afuera del paraninfo esperando a sus señores, General— Le dijo el sobrino de la Reina con cierto desdén que no le pasó desapercibido.

Neflyte tuvo que contener su furia cuando su mirada se encontró con los ojos verde olivo de Lord Andrei, el sobrino de la Reina e hijo del duque de Júpiter que había puesto la corona luego de que el Planeta de la eterna Primavera hubiera perdido su autonomía para convertirse en una colonia más del Imperio Lunar.

Si bien la única gracia de Lord Andrei era ser un hombre bien parecido y con el privilegio de ser hijo de uno los miembros de la nobleza; ya había dado muestras de no ser muy hábil intelectualmente, pues lo único para lo que parecía servirle el cerebro era para pensar en mujeres y despilfarrar la fortuna de sus padres; y de su habilidad en el campo de batalla mejor ni mencionarla, pues nada más llegar a La Luna había tenido el descaro de pedir una senshi como parte de la guardia que debía cuidarlo. ¡Todo un mimado!

Sin embargo, pese a que sus otros tres compañeros shittenou solían burlarse de las excentricidades y la estupidez del sobrino mimado de la Reina, había algo en él que no le gustaba a Neflyte, aunque no sabía que, pues se repetía que no tenía nada que envidiarle.

¿Acaso sería que el distanciamiento de la senshi traída de Júpiter coincidía con la llegada de Lord Andrei a La Luna?

¿Sería por la forma en que muchas veces descubrió a Lord Andrei mirando a la única mujer que él amaba? ¡No, por supuesto que eso no podía ser! La inalcanzable senshi de Júpiter no podía amar a un tonto que sólo abría la boca para decir estupideces y que esperaba ser cuidado para evitar ir al campo de batalla.

¡Pero oh! Inútil y todo era el futuro duque de Júpiter. ¿Y si su amada miraba en ese hombre la oportunidad de regresar al lugar de donde había sido arrancada?

Trató de controlar su rabia y mantener la compostura frente a Lord Andrei, pero no podía. ¡Lo odiaba sin saber porque! Y lo peor era que ni las estrellas le revelaban algo de ese idiota.

Fin del flash back

¡Hola!

,

Pues bien, aquí les traigo un capítulo más que espero les agrade.

Como siempre, gracias a cada una de las personas que me leen y me dejan sus reviews: Hospitaller Knight, Aracox, Athena, Marijo San Lucar, Lady Júpiter, Karina Souza, Rei-Videl, Clarissa de Shields, y si olvidó mencionar a alguien, pido mil disculpas.

Lectores anónimos: Anímense a comentar. No muerdo

Ando a todo lo que da con este fic porque mi meta es terminarlo antes de que termine la semana santa.

Gracias por leer.

Saludos de Edythe.