EL SECRETO DE SAILOR JUPITER

CAPÍTULO 49

POR AMOR

P. O. V. MIDORI

¿Qué está sucediendo? ¿Dónde estoy?

Lo último que recuerdo es que Luna me agredió mientras papá y yo tratábamos de huir, pero no hay dolor y todo está en penumbras.

Trato de llamar a mi padre y a Aries, pero como si se tratara de una película en la que soy sólo un espectador y no parte del elenco, veo pasar frente a mis ojos momentos que ya he vivido al lado de mis mi papá, mi novio, mis amigas de la escuela, e incluso, momentos al lado de mi mamá que estaban perdidos en mi memoria porque era demasiado pequeña cuando murió.

16 años antes…

La pequeña Midori sonreía emocionada mientras su madre que la sostenía en brazos le cantaba con su dulce y reconfortante voz, una canción de cuna.

Cuando la canción terminó, Midori comenzó a balbucear, y de pronto llevó una de sus pequeñas manitas a uno de los zarcillos en forma de rosa que usaba su madre.

Eso duele, mi niña— Susurró su madre dulcemente mientras con delicadeza le apartaba la mano de su lado.

La pequeña Midori quiso protestar, pero de su boquita sólo salió un balbuceo, sin embargo, un beso de mamá en su frente la hizo feliz.

Cuando seas mayor, estos pendientes serán tuyos— Le susurró su madre, y la pequeña sonrió pese a no entender— Me los regaló tu papá cuando hicimos nuestros votos de amor hace miles de años.

Fin del flash back

P. O. V. MIDORI

¿Qué carajos?

¿Acaso esto que estoy viendo será un sueño producto de mi imaginación o mamá estaba perdiendo la cordura y decía cosas sin sentido?

—Nada es producto de tu imaginación, Midori, eso que estás viendo son recuerdos de tu vida.

—¿Quién carajos recuerda cosas de cuando era bebé? — Pregunto asustada.

De pronto, frente a mí aparece una mujer hermosa de largo cabello negro, ojos violeta y vestido negro ceñido a su sensual silueta.

—Todos cuando se encuentran en la difusa dimensión entre la vida y la muerte.

—¿Tú quién eres? — Preguntó asustada

—Persefone, diosa de la muerte y…

—¿Moriré? — La interrumpo ante mi desesperación.

—¿Podrías dejar de interrumpirme y escuchar? — Por un par de segundos nos quedamos en silencio, hasta que la imagen etérea frente a mi comienza a hablar— Como te decía, soy la diosa de la muerte. No sé si regresarás al mundo de los vivos o si morirás para reencarnar condenada a que tu alma pertenezca a la dinastía lunar, eso dependerá de tus padres.

—Espera ¿Cómo qué eres una diosa y no sabes qué va a pasar?— Le cuestionó desesperada—¿No se supone que si eres una diosa eres omnipotente y debes saberlo todo? ¿Qué tiene que ver mi mamá si ella ya murió?

—Los dioses somod inmortales pero no omnipotentes, Midori, y tampoco tenemos control sobre las decisiones de los humanos— Me aclara— Si por mi fuera te devolvería al mundo de los vivos a ti y a tu madre, pero Hades es el dios principal del inframundo y está por encima de mí.

La figura etérea de Persefone se difumina, y de pronto, ante mí, aparece otro de mis recuerdos que parece ser la continuidad del último que vi.

16 años antes…

¿Sabes, mi niña? —Le preguntó Makoto a su pequeña Midori— Te amo muchísimo, y no me arrepiento de nada— Agregó tiernamente, captando la atención de la niña— Deseo que cuando crezcas seas feliz y libre para perseguir tus sueños. Que nunca te hagan sentir o creer que es tu deber poner el bienestar o los deseos de alguien más por encima de los tuyos.

La pequeña Midori sonrió ante las palabras de su madre, pues pese a no comprender aún el lenguaje de los grandes, se sentía amada.

¡Mátala y salvate! — Se escuchó de pronto una tétrica voz femenina que provocó que Midori lanzará un grito de miedo.

Su madre, quien parecía no escuchar la misma voz que la asustaba, comenzó a cantarle de nuevo una canción de cuna para tranquilizarla, pero aquella tétrica voz se escuchó más fuerte.

¿En serio eres tan estúpida como para preferir agonizar antes que matar a tu maldita bastarda o al idiota de Motoki? ¡Pudrete entonces!

De pronto, Midori vio como la expresión de tranquilidad desaparecía del rostro de su madre, y tras dejarla a un lado, comenzó a llamar a gritos a la empleada doméstica mientras se retorcía como si algo le doliera.

¡Gwen, ayuda!

Fueron pocos los segundos que tardó la empleada doméstica en llegar a la sala, encontrándose con Makoto que respiraba con dificultad, y la pequeña Midori que lloraba desesperada señalando hacia donde se encontraba la figura etérea de Serenity, que sólo ella con sus ojos de niña pudo ver.

Fin del flash back

P. O. V. MIDORI

¿Qué carajos? ¿La maldita bruja torturaba a mi mamá? ¿Por qué le pedía que nos matara a mí o al hombre que amó en el Milenio de Plata?

De pronto, comienzo a llamar a gritos a Persefone, hasta que veo su imagen etérea frente a mí.

—¿Qué necesitas de mí, Midori?

—¡La maldita de Serenity torturaba a mi mamá antes de morir! ¡Y le pedía matarme a mí o al hombre que amó en el Milenio de Plata para salvarse! ¿Por qué?

—Tu madre no debía tener hijos de ese hombre.

—¡Y no los tuvo! — Exclamó desesperada—Soy la única hija que tuve y mi padre es…

De pronto viene a mi mente ese recuerdo donde me dijo que papá le regaló sus zarcillos de rosa miles de años atrás. ¿Será acaso posible?

P. O. V. MAKOTO

El ataque que recibí por la espalda me aturdió por un tiempo, el cual aprovecharon Serena y Diana para teletransportarme por la fuerza a una habitación donde al llegar, me encontré con Luna.

—Aquí está la traidora, madre— Le dice Diana.

—¿Y Setsuna?— Le contesta Luna con otra pregunta

—Muerta— Responde Diana con frialdad— Llegue cuando estaba agonizando. Antes de expirar su último aliento me dijo que el hijo de Mars la atacó y que robó su cristal de Plutón.

—¡Maldición!— Gruñe Luna

—¡Necesitamos refuerzos, Luna!— Exclama Serena desesperada— ¿Por qué no utilizas un poco del poder que has estado acumulando para que Haruka, Michiru y Kioko recuperen sus poderes?

—¡Porque somos ellas o nosotras!— Exclama Luna

—¿Qué?— Cuestionan ambas desconcertada.

—¡Compartir el poder con ellas o con quien sea significa menos poder para nosotras!— Exclama Luna— Y no pienso compartir el poder con esas tres inútiles .

—¿Inútiles?

—La estupida de Michiru perdió el espejo de Neptuno, a la idiota de Kioko se le escapó la hija de Makoto porque fue engañada por Afrodita; y para levantar a la lisiada de la silla necesitaríamos demasiado poder.

—¿Y entonces?

—Utilizaremos de rehén a la estúpida de Makoto— Exclama Luna— El imbécil de Andrew podrá ser invulnerable a los ataques, pero está visto que su debilidad son Makoto y su bastarda.

Luna de pronto se acerca a mí y me recorre con la mirada, hasta que nuestras miradas se encuentran.

—¡Dame el cristal de Júpiter!

—¡No lo tengo!— Le respondo furiosa— ¿No te has dado cuenta de que tengo poderes sin necesidad de traerlo conmigo?

En un intento desesperado le lanzo un ataque, pero ella contrataca utilizando el cristal y mi cuerpo se golpea con fuerza contra una de las estatuas de las figura de la difunta Reina Serenity.

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P.O.V. SERENITY

Aunque la reencarnación de Motoki quiera disimularlo, veo la rabia en su semblante cuando le recuerdo las muchas veces que su adorada princesa de Júpiter lo llamó por ese que fue su nombre en otra vida en lugar de llamarlo por el que tiene en la Era actual en la que está viviendo.

Si a causa de la idiota de la diosa Persefone tengo sellados los labios para no recordarle al imbécil esa vida que olvidó, al menos voy a hacerlo rabiar haciéndole creer que Motoki es otro hombre, pues necesito hacerlo desistir de que rompa el cristal, a menos hasta que los gases en la habitación terminen de matarlo…. ¡No puede hacerlo! O de lo contrario estaría condenada a permanecer por la eternidad penando en el tartaro.

—¡Que patético eres!— Exclamo mientras veo el malestar en su rostro y como de nuevo se lleva la mano a la garganta—Dar tu vida por una muchachita que ni siquiera sabes si es tuya o de la reencarnación de Motoki.

De pronto veo, que pese a mis palabras, toma el fusil que lleva colgado y apunta decidido hacia el cristal.

—¡No, idiota!— Grito desesperada— ¡Si haces eso, los poderes que salgan del cristal te golpearan con toda su fuerza hasta matarte!

—No tengo pruebas pero estoy seguro de que fuiste tú o alguna de tus lacayas la responsable de que Makoto muriera— Me reclama con tanta furia que mi alma se estremece de terror— No me queda nada mas que mi hija, si tengo que elegir entre una vida sin mi niña o morir si con eso ella vive ¿Tú que crees que prefiero, maldita tirana?

P. O. V. ANDREW

Frente a mis ojos, aparece la figura etérea de una mujer de rostro angelical enmarcado por largo cabello platinado, ojos lilas y aspecto angelical. ¡Pero no es un ángel, sino el Espíritu de la desgraciada de Serenity!

—¡No te atrevas! —Me grita aterrada mientras me hace promesas que ignoro.

El gas que se filtra a través de mi nariz comienza a provocar que mi cuerpo se sienta pesado y que me ardan los ojos. Huir sin destruir el cristal no es opción pues sería perder a mi hija, tratar de tocarlo es evidente que sería suicidio, y aunque disparar tampoco evitará el riesgo al que me expongo, al menos me da más margen de tiempo para huir.

Enfoco mi fusil en mi objetivo, sin embargo, las balas no logran hacerle nada; así que decido correr el riesgo de lanzarle un explosivo, y entonces, con los gritos de terror del espíritu de Serenity veo estallar la piedra maldita en pedazos.

Inmediatamente me doy media vuelta para tratar de huir, sin embargo, antes de que alcance a llegar a la puerta de salida, veo una luz plateada que hace que la puerta se cierre sola de golpe.

Desesperado, intento abrirla, sin embargo, aunque los poderes que salen con violencia no me provocan daño alguno, los gases provocan que sienta como el oxígeno me va faltando, y entonces, cuando siento el golpe de algo pesado cayéndome en la espalda, todo se va oscurecimiento a mi alrededor.

P. O. V. ARIES

—¡Él no la quiere! — Grita furioso Neflyte mientras me lanza un ataque que logró esquivar.

—¿Qué vas a saber de amor cuando estás a favor de quienes quieren muerta a la hija de Sailor Jupiter?

—¿Hija? — Cuestiona sorprendido— ¡Eso no puede ser! ¡La princesa Joviana no tuvo hijos! La hija de Motoki no puede…

No entiendo de que carajos habla este loco, pero antes de que sigamos matandonos el uno al otro veo como en fracción de segundos, las paredes de la habitación donde está el cristal estallan hasta quedar reducidas a escombros, y aunque trato de esquivar la fuerza de los poderes que han salido del cristal, estos me alcanzan y lanzan con fuerza lejos de ahí.

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P. O. V. MAKOTO

—¡Rápido, tenemos que encontrar a Andrew antes de que destruya el Cristal! —Exclama Luna desesperada, después, me dirige una mirada y me da una patada en el vientre—¡Levántate, estúpida!

Siento de pronto que todo está perdido, pero entonces escuchamos un fuerte estruendo. Por breves segundos veo el terror en el rostro de Luna, Serena y Diana; y entonces, las paredes de la habitación en la que me tienen comienzan a resquebrajarse, las escucho gritar, y aprovecho que un pedazo de techo ha caído en medio de nosotras para salir corriendo en busca de Andrew.

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P. O. V. NEFLYTE

El poder que escapó tras el estallido del Cristal me golpeó con fuerza, lánzandome lejos y dejándome aturdido un momento.

¿Cómo es que la hija que tuvo Motoki podría ser de ella si se supone que murió sin llegar a tener hijos? ¿Será acaso que la Princesa Serena está equivocada?

Me incorporo para tratar de huir de la zona de peligro, pues pronto todo este palacio caerá, pero entonces veo a mi amada princesa Joviana corriendo hacia acá, y antes de que se acerque me atravieso en su camino.

—¡Júpiter, mi amor! ¡No puedes pasar, todo se está derrumbando!

Ella trata de esquivarme, pero está tan visiblemente herida y agotada, que la tomó por la fuerza y la teletransporto lejos de ahí.

P.O.V MAKOTO

Lucho desesperada por soltarme del agarre de Neflyte; y ante la desesperación de saber que algo puede ocurrirle a Andrew, comienzo a sentir la fuerza de mi poder recorriendo mi ser, y entonces escucho a Neflyte dejar escapar un alarido de dolor al electrocutarlo, hasta que por fin me suelta y logro apartarlo de mi lado.

Al darme media vuelta, lo veo estrellarse contra el tronco de un árbol que se encuentra a varios metros de distancia.

P.O.V. NEFLYTE

Cuando me recupero del dolor físico que me ocasionó mi amada Júpiter, abro los ojos, y me sorprendo cuando me encuentro con la rabia en su mirada que me duele más que sus golpes y la electricidad de sus ataques.

—Júpiter , mi amor.

—Si por tu culpa le sucede algo al hombre que siempre he amado juro que me encargaré que tu existencia sea tan miserable que desearás ser eliminado del universo.

—¡Yo no tuve la culpa! — Exclamó dolido y avergonzado —¡Te juro que yo…

En las manos de Júpiter aparece un poderoso trueno, y entonces guardo silencio.

—Si tienes poderes de adivinación también debes saber que no fui yo quien lo asesinó.

—¡Y eso no te hace menos culpable! — Exclama ella entre lágrimas —¡Y pensar que te creía mi amigo y me sentía culpable por no amarte!

Júpiter me lanza su ataque, y grito de dolor mientras la veo desaparecer.

Entonces, volteó hacia el firmamento donde las estrellas brillan, y en segundos veo la terrible verdad: Toda la Liga Interplanetaria se extinguió. Esta es otra Era, y él la volvió a elegir a ella y ella a él.

El no es el desgraciado que me gustaría creer que es para sentirme menos culpable. Él si la amó como yo no supe.

Milenio de Plata…

Desde que el Rey de Terra se había convertido en un títere en manos de quien se había nombrado "Reina de la Luna y la Liga Interplanetaria", el General Neflyte se había acostumbrado a ver muchas ejecuciones, por lo que ya no se conmovía ante el llanto y las súplicas de quienes estaban a punto de ser ejecutados, incluso cuando se tratara de niños.

Sin embargo, presenciar la ejecución de quien hasta hace poco era conocido como Lord Andrei y no resultó más que un usurpador, fue la causa de sus pesadilla nocturnas, pues aunque lo aborrecía y no había sido él la mano que le quitó la vida, él sabía que había contribuido a que ahora estuviera muerto, y que por tanto, la senshi de Júpiter a quien ni siquiera había pedido ver, se estuviera dejando morir fuera por inanición o los castigos físicos infligidos sobre ella; sin embargo, cuando Lady Luna en nombre de la Reina le había pedido que hablara con la senshi de Júpiter, no se rehusó, y fue llevado a la mazmorra, donde de nuevo el remordimiento apareció cuando la vio amarrada a un tronco, con heridas en el cuerpo, más delgada y demacrada.

Júpiter — Susurró cuando la vio y fue a sentarse a su lado— Tienes que comer—Le dijo acercandole el cuenco de sopa que evidentemente la senshi no probó.

Notó que la senshi de Júpiter tenía los ojos enrojecidos, y la mirada perdida.

Escúchame, Jupiter. Si sigues empecinada en no comer ni hacer el juramento que te pide la Reina morirás, y te aseguro que será de manera lenta, dolorosa y…

Perdí a Motoki y al hijo que concebía con él ¿Crees que algo puede dolerme más que eso?

La senshi de Júpiter rompió a llorar de nuevo, y de los ojos del fiero General asomaron un par de lágrimas, que no supo si eran por el remordimiento o porque nunca había visto a alguien llorar con tanto dolor.

Fin del flash back

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P.O.V MIDORI

—¿Entonces mi Papá es la reencarnación de Motoki? — Pregunto asombrada—¿Por qué él no lo sabe?

—No te puedo dar más información, Midori — Me dice la diosa Persefone— Pero si vuelves a la vida y te reencuentra con él, no intentes decírselo, porque te va a causar insoportable dolor físico que impedirá que lo digas.

—¿Eso por qué?

—Tu madre no quería que la encontrara en sus próximas reencarnaciones, pero darle el olvido no impidió que volviera a amarla.

De pronto comienzo a escuchar la voz de Afrodita y a sentirme de nuevo en mi cuerpo.

—¿Qué está pasando ahora? — Pregunto mientras veo que la imagen de la diosa va desapareciendo y todo a mi alrededor parece cubierto de una espesa niebla.

—¡El cristal ha sido destruido, Midori! — Exclama la diosa con jubilo— Es hora de que vuelvas al mundo de los vivos, pero ahora más fuerte y poderosa.

P. O. V. AFRODITA

—¿Puedes creerlo, Midori? Y entonces, así sin más, Minako me dijo que no soy hija de Kunzite — Le cuento a Midori por si acaso me escucha— Eso no me sorprendió porque siempre lo intuí, pero casi me caigo de espaldas cuando me dijo que mi papá es un extraterrestre llamado Yaten, y se le ocurrió la estupidez de querer ordenarme que vaya a vivir allá como si tuviera derecho a opinar en mi vida. ¡Estoy tan enojada!

De pronto veo que la rabia que siento provoca que sin querer en mis manos aparezca mi rayo de venus.

¿Qué está pasando? ¡Ni siquiera estoy transformada!

Volteo a ver a Midori, y de pronto veo que sus mejillas han vuelto a recuperar el color, y que comienza a pestañear.

—¿Midori? — Cuestiono emocionada al ver que comienza a mover sus dedos, y entonces sus ojos se abren.

P.O.V. MIDORI

Al abrir los ojos, lo primero con lo que me encuentro es con los ojos azulverdoso de Afrodita, y sus gritos de júbilo porque he despertado.

—¿Cómo te sientes, Midori? — Me pregunta.

No le respondo, pues los recuerdos de lo que vi estando en el limbo me tienen confundida y con una sensación de angustia.

—¿Dónde están mi padre y Aries? — Pregunto.

—Fueron a destruir el cristal, y seguro ya deben estar por llegar y…

—¡Dime donde diablos está tu hermano! —Escucho los gritos de la madre de Aries, que parece estar furiosa.

—Le prometí a Aries que no te diría, en caso de…

—¡Quién llegue a dónde se encuentra el cristal y lo destruya está condenado a muerte! —Grita Rei al borde de la histeria, y entonces, ante el terror de perder a papá y a Aries salgo corriendo de la habitación hasta llegar a la sala donde la madre y la hermana de Aries discuten.

—¿Qué? ¿De dónde sacaste eso? —Cuestiona asustada la melliza de Aries.

—¡Makoto volvió temporalmente a la vida y me lo dijo!

—¿Dónde están Aries y mis papás? — pregunto sintiendo que en cualquier momento mi corazón se romperá en pedazos.

—¡Yo te llevaré! — Exclama Afrodita decidida.

—¡Y yo iré con ustedes! —Exclama Hanabi llorosa.

Pese a los intentos de las madres de Hanabi y Afrodita, las tres nos tomamos de las manos, y como si fuera algo natural que ya hubiéramos hecho antes nos teletransportamos hasta que aparecemos en lo que parece un palacio en ruinas que se está derrumbando.

De pronto, entre en medio de los árboles escuchamos que alguien se mueve y nos miramos las unas a las otras sabiendo que quizá debamos pelear, pero entonces Aries aparece frente a nosotros y nos relajamos.

¡Tiene heridas visibles en su rostro pero está vivo!

—¡Midori! — Exclama emocionado al verme, y corremos el uno hacia el otro, hasta que al romperse la distancia que nos separa, me da un breve pero fuerte abrazo.

—¿Dónde está mi Papá? — Le pregunto.

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P. O. V. LUNA

Un pedazo de techo que me ha caído encima hace que me sienta aturdida por un momento, sin embargo, cuando logro recomponerme, veo con horror que el cristal que yace en mi mano va perdiendo poder rápidamente.

El miedo me embarga al darme cuenta de que esto sólo puede significar que el cristal ha sido destruido y que sus poderes han sido liberados, así que queriendo jugarme mi última carta veo hacia donde estaba Makoto, y aunque la desgraciada no esta ahí, veo el Cristal de Mercurio y lo tomo… ¡Pero con este no será suficiente!

—Mamá ¿Qué está pasando? — Escucho la voz de Diana tras de mí, y al girarme, veo que ella y Serena se están poniendo en pie.

—¡Denme su poder y huyan de aquí! —Serena sin protestar me entrega la Tiara y su transformación desaparece. Nunca le gustó pelear, pero cuando Diana está a punto de entregarme el poder que le di, la figura de Serenity se materializa tras de ella, y veo como le lanza una poderosa ráfaga mortal a mi hija.

—¡Diana! — Grito al borde de la histeria al ver como mi hija comienza a desvanecerse, y aterrada, corro a tomar su cuerpo en brazos, acunándola en mis brazos mientras veo como la vida se le va de las manos; sin embargo, pronto siento otra estocada en mi pecho, y cuando levanto mi vista, veo a Serenity apoderándose del poco poder que me queda.

—¡Huye y salvate, Serena! —Le dice a su vástaga.

Mientras siento como agonizo, mi mirada se encuentra con la mirada púrpura de Serenity, y las lágrimas comienzan a quemar mis ojos.

—¿Por qué? — Le cuestionó con voz entrecortada

—No es nada en tu contra, Luna, pero era yo o tú

La figura de Serenity, esa mujer que amé, desaparece frente a mis ojos, y entonces, escucho la tierna voz de mi hija llamándome.

—No tengas miedo, mamá— Me susurra— Pronto formaremos parte de los mil vientos junto con papá, y en otra vida, estoy segura de que nos volveremos a reencontrar. Te quiero.

Mi pequeña Diana exhala su último aliento de vida, y tiemblo de miedo al saber que no hay una oportunidad para mí. Veo entonces aparecer ante mí a la diosa de la muerte en el cuerpo de Hotaru, y me sonríe burlona.

—¡No por favor! — Susurro

—Fuiste demasiado estúpida al prometerme que podrías fundar un Reino de paz. ¿En qué cabeza cabe que podrías fundar un Reino sin problemas cuando cada cabeza pensante es un mundo?

—¡Diosa Persefone… usted sabe que lo hice por…

—¿Amor? — Me cuestiona burlona— Amor es lo que hicieron Venus y Mars por sus hijos, es lo que el heredero de la Tierra ha hecho por el hijo de Serena a sabiendas de que no es suyo, amor es lo que Júpiter y Andrew hicieron por su hija. ¿Tú que sabes de amor si hasta a tu hija arrastraste en tu locura?... ¡No hay oportunidad en el universo para ti!

Grito desesperada pidiendo otra oportunidad, pero de pronto, siento como una terrible sensación de estarme quemando a fuego vivo se propaga por mi cuerpo. Una sensación que sigo sintiendo cuando minutos después, como si se tratara de una película, veo mi cuerpo inerte.

—¡Arder en el caldero sin salir nunca será tu castigo eterno!

P. O. V. ANDREW

Me siento aturdido, y a cada minuto que pasa me siento más cerca de la muerte… ¡Pero no quiero morir! No quiero morir sin ver a mi hija, no quiero morir y dejarla sola. ¿Es aún tan pequeña?

Además se que puedo encontrar la manera de revivir a Makoto. Debe de ser posible si ya en la Guerra contra Beryl y Sailor Galaxia regresó después de la muerte, debe de ser posible si Haruka, Michiru y Serena revivieron después de que las asesiné.

Con el firme deseo de estar con mi niña y devolverle a su madre, trato de incorporarme, y a pesar de estar herido y sin fuerzas, logro arrastrarme entre los escombros. ¿Dónde estará Aries?

—¡Andrew! — Escucho de pronto la dulce voz femenina de mi amada. Esa voz que en más de una ocasión he vuelto a escuchar en sueños, en los días de lluvia, o en los que he visto aparecer a Jupiter y sus satélites en el firmamento.

Escucho pasos a la izquierda, y entonces me alegro de ser inmune a los ataques pues no estoy en condiciones de pelear, pero cuando volteó en aquella dirección veo a mi amada Makoto enfundada en su antiguo disfraz de sailor corriendo hacia mí.

—Mako—Susurró conmocionado.

¿Será que estoy soñando y que pronto despertaré para darme cuenta de que no está a mi lado? ¿O será acaso esto un espejismo?

—Andrew— Susurra ella con voz entrecortada, y al llegar a dónde estoy se hinca frente a mí, y llora desesperada.

Me siento frente a ella y tocó su mejilla. Es real.

—¡Has vuelto… mi amor! — Susurro y la estrechó entre mis brazos, embriagandome de su aroma a rosas y vainilla, sin embargo, el aire comienza a faltarme, siento la sensación de estarme ahogando, y el presentimiento de que estoy muriendo,pues de pronto comienzo a escuchar los susurro de mis familiares que ya murieron llamándome.

De pronto, dejo de escuchar las voces del más allá, y a través de mis ojos que lagrimean, veo a la maldita de Serenity, pero no como una figura etérea, sino con un cuerpo material. Su mirada siniestra se encuentra con la mía, y la desgraciada lanza su poderoso ataque contra mi Makoto.

P. O. V. MAKOTO

Llegué demasiado tarde, y al darme cuenta de que mi amado Andrew había sido quien destruyó el cristal, supe que estaba condenado a morir a causa de haber inhalado el gas venenoso dentro de la habitación.

Estaba contemplando la idea de darle muerte por mi propia mano para evitar verlo agonizar sintiendo que se asfixia, pero no soy tan valiente como él para hacer algo así, sin embargo, de pronto sentí el peso de su cuerpo sobre el mío, y nada pude hacer para que el poder lanzado por Serenity lo alcanzara.

Flash Back

Y recuerda, Júpiter, no debes encontrarte con Andrew, Motoki o como quieras llamarlo porque perdería su invulnerabilidad ante los ataques.

Y le prometo que no lo buscaré—Respondió Sailor Jupiter a la diosa de la muerte

Fin del flash back

P. O. V. MIDORI

Afrodita, Hanabi, Aries y yo caminamos por entre los escombros, cuando de pronto, a lo lejos escucho un grito, y reconozco que es mi padre.

El corazón se me acelera de miedo al pensar en que lo estén torturando, así que Aries me toma de la mano y gracias a la teletransportación llegamos a dónde se encuentra para auxiliarlo, sin embargo, al llegar veo como Serenity lo está torturando a él y a… ¿Mamá?

¡Hola!

Pues bien, después de casi tres semanas aquí les traigo el penúltimo capítulo.

Ahora, paso a hacer aclaraciones:

Al romperse el cristal y liberarse los poderes, Hanabi y Afrodita tambien podran usar sus poderes sin tener que transformarse. De hecho, no hice descripciones de que ellas tengan puesto un traje de sailors o de que Aries tenga un traje especial tipo como el de Tuxedo Mask o Principe Endymion porque aunque se verian divinos, me gusta mas la idea de que puedan usar sus poderes sin necesidad de recurrir a transformarse o traer cierto vestuario, pues a mi ver, eso significa que son mas poderosos que sus madres y padres.

Ami, Setsuna, Diana y Luna pasan a enfilar la lista de los muertos.

Michiru, Haruka y Kioko están ya fuera de combate aunque estén vivas.

Sé que en el Diario de Makoto ella alguna vez mencionó que Neflyte fue muy su amigo en el Milenio de Plata, pero en este capítulo lo trata así porque desde el mundo de los muertos vio y supo muchas cosas.

La Reina Serenity sólo ama a su hija Serena, a, su descendencia y así misma.

Hospitaller Knight, Athena, Aracox, Marijo San Lucar, Lady Júpiter, Karina Souza, Clarissa de Shields; les agradezco sus reviews.

Lectores anónimos: ¿Qué les han parecido estos casi 50 capítulos?

En fin. Ya me falta el final y el epílogo. A ver si lo subo en la semana.

¡Saludos!