¡Muchas gracias a la gente que deja comentarios y sigue la historia!

Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.

Prólogo.

La oscuridad en la que intentaba hundirme cada que el sol se escondía poco a poco se veía interrumpida por mi mente atormentada. Veía pequeños halos de luz, pero nada más lejos que eso, ni siquiera los rayos del astro rey incendiando mis pupilas lograban perturbarme tanto como aquella sensación de estar despierto, pero no poder mover ni un solo músculo. Siempre parecía vivir en una pesadilla constante. Finalmente pude abrir los ojos en ese intento desesperado de que el oxígeno volviera a mis pulmones, tomé una bocana de aire que pareció devolverme la vida.

Por unos momentos me quedé inmóvil, intentando reconocer mi alrededor, totalmente opacado, que ni siquiera el resplandor de la luna podía iluminar. Encarcelado en mi propia mente y cuerpo no era suficiente que también tenía que estar encarcelado entre estas cuatro paredes. Respiré hondo y me incorporé lentamente, tenía que relajarme si quería volver a conciliar el sueño. Desenredé un poco mis largos cabellos pelirrojos que, al parecer, ahora era lo único que me hacía especial junto al color de mis ojos, lo único especial… Observé la palma de mi mano con desdén, varios cabellos sueltos sobre esta se deslizaban entre mis dedos. Ahora resulta que también me iba a quedar calvo del estrés. Todo esto no pasaría si…

Necesitaba tomar el aire así que alargué el brazo hacia mi mesa de noche y agarré uno de los tantos paquetes de cigarrillos que, por supuesto, siempre lograba conseguir gracias a mis manipulaciones. Aquí ni respirar te dejan. Recorrí los pocos pasos que separaban mi cama del balcón que conectaba con la habitación en penumbras. Descansé mis brazos sobre la barandilla del balcón y también los nervios del cuerpo con el agradable y contaminado humo del cigarrillo. Levanté la vista al cielo, la noche era espesa por lo que no pude calcular que hora sería exactamente, pero quería que el tiempo pasara rápido y amaneciera cuento antes. Con la última calada ya sentía mi mente más adormilada, pero todavía no era el momento de volver a la cama.

Apreté el puño y lo abrí, mi vista fija en la palma de mi mano, concentré todos mis sentidos, toda mi energía en mis manos, tenía la esperanza de que al menos una pequeña chispa; vaho, humo, lo que fuera, apareciera dándome esperanzas, pero… como todas las noches, nada, no había nada. No había rastro de mis poderes. Esto ya se había convertido en una rutina nocturna; despertaba con pesadez, salía al balcón y después de un rato hacía un esfuerzo monumental en buscar algo diferente en lo que ahora eran las cenizas de mi sobrenaturalidad. Quería comprobar mis poderes de fuego, pero ni siquiera sentía algún tipo de calor recorrer mi cuerpo, apretaba la barandilla intentado doblarla aunque fuera un poco, pero ni siquiera utilizando hasta el límite de mis fuerzas era capaz de moverla, intentaba agudizar el oído para escuchar los pájaros del horizonte y solo había silencio, también intentaba forzar la mirada para ver más allá de los árboles y con suerte me daba dolor de cabeza, ni siquiera podía levantarme un centímetro del suelo para alzar el vuelo… pero de qué me quejaba, prácticamente ya estaba acostumbrado a aquello. Al principio me molestaba tanto que mi iría me hacía perder los papales, pero con el tiempo solo sentía decepción y un eterno rencor en mi interior.

Eché un último vistazo al jardín de flores debajo del suelo que pisaba mis pies. Al otro lado de estas altas paredes de ladrillo solo había naturaleza, solo te esperaba un inquietante bosque en las montañas, una eterna sierra que utilizaban como excusa para asustar a los niños y que estos no pensaran ni por un segundo en salir al exterior, contándole estúpidas historias de miedo que a mí por supuesto, ni me causaban zozobra. ¿A cuántos kilómetros estaríamos de Townsville? No lo sabía con exactitud, pero probablemente serían tantos que hasta volando a toda rapidez tardaría horas en llegar, y, aun así, no veía el momento de irme corriendo de aquí.

Bufé molesto cuando me cansé de intentarlo, el sueño se apoderaba de mí y siendo sincero, estaba agotado, en todos los sentidos. Mañana, al fin sería el día que acabaría con esta tortura que lleva acompañándome años, haciéndome vivir en una normalidad que me aterraba después de haber nacido siendo capaz de levantar camiones con una sola mano. Volví a la comodidad de la cama y cerré los ojos, ahora seguro de que no volvería a despertar hasta que amaneciera.

Abrí los parpados cual persianas, pesados como dos rocas. Qué asco da tener que madrugar. Por unos segundos me quedé con la vista pegada al techo blanco, pero enseguida giré el rostro a mi derecha al escuchar el sonido de unas sabanas deslizarse. Boomer ya despertó y estaba de espaldas a mí, arreglando su cama. No dije nada y volví a perderme en mis pensamientos, rememorando todo lo que tenía que hacer ese día. Vi a mi hermano dirigirse al baño que compartíamos y salir a los pocos segundos con el cepillo de dientes en la boca, advirtió que había despertado y me saludó con la mano para comenzar a sacar ropa de la cómoda. Resoplé y gruñí con asco para proceder a levantarme yo también, necesitaba café, urgente.

—Buenos días, Brick. —saludó mi hermano menor aun con el cepillo y la pasta de dientes ocupando su boca, en otra ocasión me habría reído al escucharlo casi atragantarse con la espuma, pero hoy definitivamente no estaba de humor.

—Hola. —le respondí secamente.

Mis ojos fueron directos hacía el mono sin evolucionar que dormía a pata abierta delante de mí, con rastros de baba en la almohada y a un simple movimiento de caer de la cama. Normalmente le gritaría y le daría una patada para levantarlo, pero me dejaría la garganta en ello y este mono tenía un sueño MUY pesado. Entonces opté por algo más fácil, no tenía ganas de alterarme gritando y despertar a Butch era un trabajo de profesionales, por lo que, simplemente puse mis dedos en pinzas sobre su nariz para cortarle la respiración, no sirvió de mucho porque respiraba por la boca, emitiendo ronquidos estruendosos ¿Qué tenía este hombre en la garganta? Le tapé también la boca con algo de asco por el rastro de saliva que aún bajaba por el borde de su boca. Esperé unos segundos, mientras este se dedicaba a hacer caras extrañas hasta que finalmente, abrió los ojos de par en par, pareció hasta ponerse azul por la falta de oxígeno y de un movimiento brusco cayó al frio y duro suelo emitiendo un grito que provocó la risa contagiosa del rubito, haciéndome carcajear un par de veces a mí también sin poder evitarlo.

—¡Pero que mierda haces! —me reclamó con un grito que me recordó que no tenía ganas de escándalos esa mañana. Se sobaba la espalda mientras me miraba como si en cualquier momento se fuera a matar a puñetazos conmigo.

—Buenos días a ti también, princesa durmiente. —le respondí sin ganas, pero con una sonrisa algo marcada por la ironía.

—¡Buenos días mis huevos! ¡Si apenas salió el sol!

—¿Puedes dejar de gritar?, vete al circo a hacer el payaso anda. —Boomer, que ya estaba medio recuperado de la risa, volvió al baño para terminar de enjuagarse la boca.

El moreno se limitó a poner mala cara y maldecir sin cortarse ni un poco, mientras se levantaba y se volvía a tumbar en la cama, seguro con la intención de volver a dormir y eso no lo iba a permitir.

—Oye, tú, levántate. —le dije sin ganas buscando mi ropa, algo formal pero no muy arreglado, la ocasión no lo merecía exactamente. Volteé hacía él alzando una ceja. —¿Acaso no te acuerdas del día que es hoy? Vamos, cuanto antes terminemos mejor. —Butch pareció pensárselo un poco para al final rodar los ojos y levantarse desganado.

Y así comenzamos con la rutina mañanera. Hacíamos turnos para entrar al baño, yo primero para poder darme una ducha rápida y arreglarme las greñas, recogí mi cabello en una coleta alta dejando parte de mi cabello suelto, ya me llegaba por debajo de los hombros y tendría que recortármelo un poco. Aproveché también para vestirme, una camisa blanca cualquiera metida en los pantalones negros que sujetaba con un cinturón. Odiaba tener que ponerme esta clase de vestimenta, me veía particularmente ridículo. Al terminar, el siguiente en entrar fue Boomer que, conociéndolo, a saber, cuanto tiempo se iba a tirar ahí dentro solo para peinarse. Vi a mi hermano jugando a la gameboy de nuevo tirado en la cama, resoplé.

—Haz algo de provecho y ponte a ordenar las maletas, por lo menos. —le ordené cruzándome de brazos, él ni siquiera me miró y siguió con lo suyo. Muy mal pensado hermanito, no puedes jugar con mi mal humor y salir de rositas. Me acerqué a pasos agigantados hacia él y lo fulminé con la mirada hasta que el volteó a verme. —He dicho… que… te levantes. —arrastré las palabras con un tono de voz más grave de lo normal. Parecí intimidarlo con la mirada -y a lo mejor asustarlo también- puesto que se levantó cual resorte y sin decir ni mu, sacó las maletas del armario.

Boomer se asomaba por la puerta del baño para recoger la ropa que tenía medio esturreada por toda la cama, ahora que estaban los dos fuera, aproveché para decirles.

—Está bien inútiles, voy para abajo porque tengo que firmar unos papeles antes de todo, para cuando vuelva espero que ya estéis listos porque si no os arrepentiréis de haber nacido. No tenemos tiempo. —Ambos asintieron rápidamente en lo que yo cerraba la puerta tras de mí.

Bajaba las escaleras de dos en dos, deseando terminar con aquello, lo último que quería era ver su cara, aún menos hoy. Me contuve para no golpear la puerta delante de mí, ahora que estaba aquí sentía la furia recorrer cada nervio de mi cuerpo. Me controlé, por supuesto que lo hice, pero no sabía cuándo podría hacerlo. Toqué un par de veces para escuchar una voz femenina invitándome a pasar, tragué saliva. En realidad… no tenía nada preparado para cuando este momento tuviera que llegar.

Pasé, con la vista en cualquier parte que no fuera la figura de la persona que estaba delante de mí, cómodamente sentada en su silla de miles dólares. Me acerqué a ella y sin permitirle que dijera nada, me senté sin ninguna delicadeza, me daban igual los modales, quería demostrarle que estaba molesto, estaba furioso.

—Buenos días… Brick.

—Estoy cansado de buenos días, vayamos al grano.

—Brick… —pronunció mi nombre con fingida tristeza, porque se que era fingida, si no lo fuera ahora mismo no estaría aquí y no seguiría siendo una persona mundanal.

—Ya basta. Dime qué tengo que hacer y acabemos con esto, deberías saber que tengo prisa. —contesté ya harto de escuchar solo mi nombre, ya la paciencia se estaba marchando por el retrete.

—Al menos podrías quitar esa cara de malas pulgas, sabes bien que yo no tengo nada que ver con esto.

CÓMO OSABA. Esa mujer de cabellos negros y canas grisáceas se atrevía a decir que no tenía nada que ver ¡No me jodas! Ha estado toda mi adolescencia reteniéndome aquí, debilitado, haciéndome sentir inútil para venirme con esas. Hasta aquí llegó mi "cordialidad", estallé. Me levanté bruscamente, provocando que la silla donde me sentaba cayera haciendo un sonido seco que retumbó en la habitación. Mi mirada rojiza ahora más profunda por la ira se concentraba en sus orbes ámbar, el hecho de que su expresión siguiera siendo nula me revolvía el estómago, si no fuera por mi milagroso autocontrol poco visto… Apreté los dientes y mis manos t cerca de su cuello.

—Si pudiera, te mataría ahora mismo por lo que acabas de decir. —mis palabras salían como veneno de mi boca. Ella no me temía, nunca lo hizo y por eso no movió ni un milímetro de su posición cuando la asesinaba con la mirada y mis manos ya rodeaban su cuello, no ejercían presión, pero mis músculos gritaban por liberar mi fuerza en su yugular.

Ante sus ojos inexpresivos, tragué en seco y conté hasta diez mentalmente hasta que lentamente alejé mis manos y volvía sentarme, ya no podía matarla, no ahora por lo menos. Abrí los parpados y la vi directamente, imitando su rostro neutral. No podía perder tiempo con esta tontería.

—Dame los endemoniados papeles que firme y me vaya.

Ella suspiró y de un cajón de su escritorio sacó tres folios impresos, los colocó separados delante de mí y con su dedo me indicó donde debía dibujar mi firma, tomé el bolígrafo que me brindó, de mala gana. Al verla de reojo su mirada insistía en no apartarse de mi cara y ya comenzaba a ponerme de los nervios. Tomé el papel y comencé a leer, buscando la solución que tanto esperaba.

—Si quieres te resumo lo que pone ahí. Estás reformado y te has alcanzado la mayoría de edad, lo que nos impide poder seguir reteniéndote aquí, así que eres libre.

Ignoré sus palabras, sabía perfectamente aquello, pero lo que yo buscaba no era eso. Mi corazón comenzó a latir con fuerza, las palabras que yo quería leer no estaban impresas ahí, miré por detrás del folio, pero estaba en blanco. Arrugué la nariz, no me lo podía creer. Ella continuó hablando al ver como el papel se arrugaba en mis manos.

—Es lo que le damos a todos los que se van de este lugar. No hay nada en especial para vosotros dos, no intentes buscar porque no lo vas a encontrar.

—Sabes perfectamente lo que es ¿no? —fruncí el ceño, con toda la rabia que esto me estaba provocando.

—Y tú sabes perfectamente que nosotros no tenemos el remedio, aquello no venía con un antídoto o algo por el estilo. —sin inmutarse, pero podía ver perfectamente como sus ojos tenían aquel brillo que indicaban pena, me tenía lastima. A mí y a mis hermanos. Mi sonrisa se torció en una mueca angustiosa, no esperaba nada y aun así me siento decepcionado.

—Cállate de una puta vez. No necesito que sientas pena por mí, no esperaba nada de ti de todas formas. —reí con amargura y firmé finalmente. Tomé los otros dos papeles y me levanté de ahí dispuesto a salir sin mirar atrás y esperando jamás volver a ver su cara.

—¡Brick, espera! —exclamó con tanta necesidad que mis pies pararon instintivamente. Me quedé de espaldas a ella, no volvería a verla a los ojos, jamás. —Feliz cumpleaños… hijo. —la ternura en su voz me hizo dudar por un segundo mis creencias sobre ella, pero solo un segundo. Ella no era mi madre, yo no tengo madre y aunque esa mujer quiso hacerse pasar por ella durante todos estos años, jamás podría verla como alguien a la que apreciar. Odiaba que me dijera así, lo odiaba porque sabía que esas palabras estaban vacías y a pesar de ello me hacían querer llorar.

—Jódete. —rompí el silencio que inundó el cuarto por unos instantes y sin más, atravesé la puerta cerrándola de un portazo tras mío.

Ahora subía las escaleras, esta vez con más lentitud, descansando mis pies en cada pisada. Perdido en mis propios razonamientos y cuanto más pensaba en todo lo que estos años habíamos tenido que aguantar, en todas las cosas que podrían haber sido diferentes y en el hecho de que esta mugrosa gente nos dejara así, desprotegidos y tan solo se deshicieran de nosotros sin importarle ni más mínimo lo que nos pasara, más ganas me daban de prenderle fuego a todo "Simplemente cuidaron de nosotros por obligación después de convertirnos en niños totalmente normales, esperando el día para darnos la patada" pensé, sin poderes no éramos nada, solo escoria social. Salí de mi burbuja justo cuando abrí la puerta de nuestra habitación.

—¡Joder Butch! ¿Cuántas veces te he dicho que dejes de pasearte desnudo por la habitación? ¡Nadie quiere verte el cacahuete, tápate! —exclamé totalmente asqueado y algo harto de que mi hermanito no tuviera un poco de vergüenza con su privacidad. Me pasé la mano por la cara con desesperación. —Mira, tienes asustado a Boomer. —giré mi cabeza hacia el rubio que estaba hecho un ovillo sobre su cama, con las manos tapando su cara y meciéndose, tal y como si acabase de pasar el trauma de su vida.

—Ah, hola Brick. —me saludó como si nada volteándose hacia mí y dándome una mejor visión de su cosa de bebé, estuve a punto de volver sobre mis pasos y/o tirarlo por la ventana. —Has tardado más de lo que pensaba, ¿Qué estabas haciendo con miss caderas de ensueño? —preguntó alzando una ceja sugestivamente, en serio, si no estaba muerto ya es gracias a que compartimos la misma sangre.

—Cierra el pico y ponte algo de ropa, y por el amor de una madre… ¡Deja de desnudarte como un puto exhibicionista! —alcé mi puño, ya sentía una vena hinchándose en mi frente, no me da la vida para soportar a tantos idiotas.

—Cierto… —miró alrededor. —Oye Boomer, ¿Dónde está mi ropa interior? —preguntó acercándose a nuestro hermano menor, Boomer huyó de él para esconderse detrás de mí aún con los ojos tapados, si yo fuera él ya le habría dejado sin heredero.

—No seas imbécil Butch, acabas de hacer tu maleta, estará dentro.

—Verdad. —se rio estruendosamente ante lo obvio, sacó los boxer de la maleta y se adentró al baño. Espero que se dé prisa, con la tontería ya casi era la hora de almorzar.

—Dime que puedo abrir los ojos ya y no vomitar por lo que vaya a ver.

Me reí. Me reí porque no me quedaba de otra, porque si no reía probablemente el estrés acabaría por consumirme. Yo mismo terminé de guardar mi ropa y varias de mis pertenencias en mi maleta, entre ellas mi adorada gorra roja, que desde que sentí perder mi identidad, la dejé de lado, aun así, era el único recuerdo que me quedaba de tiempos mejores, jamás podría deshacerme de ella. Butch no tardó mucho en aparecer de nuevo, ahora sí, decentemente tapado. Lo observé de arriba abajo, un pantalón algo viejo pero formal y una camisa verde oscuro que con suerte no la sacó del basurero. Normal, sobre todo normal para Butch, nada que añadir. Boomer por su parte si se había cuidado más, también normal en él, se peinó el cabello hacía atrás y utilizó una camisa blanca bien planchada por debajo de los pantalones beige, con una corbata azul marino y un cinturón de piel, lo único es que llevaba deportes. Resoplé, ahora solo quedaba que firmaran los estúpidos papeles.

—Está bien, tomad esto y firmar donde os dice, una vez que lo hagáis seremos libres al fin. —dije sin más, entregándoles un bolígrafo a cada uno.

Se quedaron en completo silencio y una vez que tenían el folio entre sus manos comenzaron a leer de la misma manera en la que lo hice yo antes. Esperaba a que terminaran, sus ojos vagaban por las letras con tanta lentitud que me estaban poniendo nervioso, lo más seguro es que buscaran lo mismo que yo. Una vez terminaron voltearon hacía mí, Boomer tenía el ceño levemente fruncido y sus labios en una fina línea formando una mueca, por lo contrario, Butch sí que parecía estar bastante enfadado, podía ver perfectamente como también arrugaba el papel en su mano.

—¿Qué mierda es esto? ¿Nos están tomando el pelo? ¡Porque si es así voy a bajar ahí abajo y de una vez se van a enterar quién es Butch Him! —Esto último lo gritó con la intención de que alguien lo escuchara, pero no había muchas personas en esta planta. Estuvo a punto de romper el papel cuando yo mismo lo paré.

—No lo rompas, quién sabe si hay otro y esto es lo único que nos da la libertad legalmente.

—Debe ser una broma, Brick ¿De verdad que nos van a dejar así? Nos vamos a ir sin más, sin recuperar lo que no es nuestro ¿Acaso no han visto que ya estamos reformados después de tantos años encerrados? —me preguntó Boomer, aunque sabía bien que esa última pregunta se la hacía a sí mismo.

—Ya lo sé, yo reaccioné igual que vosotros, pero no queda de otra, hay que conformarse.

—¡QUIERO ROMPERLES LA CARA!

Después de ese alarido de rabia por parte del moreno, reinó el silencio. Ambos estaban sentados en sus camas con la vista en cualquier lugar, yo en cambio me encontraba apoyado en la cómoda de en frente, de brazos cruzados y pensando, siempre pensando…

—… ¿Qué vamos a hacer? —preguntó Boomer rompiendo el silencio, al verlo a los ojos tenía un destello de preocupación en ellos.

—¿A qué te refieres exactamente?

—¿A dónde vamos a ir? ¿Dónde vamos a vivir? ¿Qué será de nosotros? Estamos solos en esto…

—Pregúntales a esos estirados que solo actúan a su conveniencia. —habló Butch con una risa nasal.

—¿No os lo habíais preguntado antes?

—Nunca pensé que en serio no le importáramos nada… —Boomer se escuchaba hasta triste, eso me dieron ganas de golpearle, no podía estar triste por esto, menos cuando se trataba de esas personas.

—A mí ni se me pasó por la cabeza el hecho de que no estaban dispuestos a volvernos a nuestra normalidad.

—Yo por el contrario si pensé que algo así podría ocurrir. —comenté con algo de arrogancia. —Si ellos no nos devuelven los poderes, seremos nosotros quien los busquemos y los recuperemos.

—¿A qué te refieres? —preguntó con un tono de desconfianza el rubio de los tres. Seguramente ya le rondaba el pensamiento mi idea.

—Creo que es obvio, buscaremos a Him.

El silencio volvió a reinar entre nosotros, casi pude anticipar sus reacciones. Sus expresiones se descompusieron y me vieron como si delante de ellos hubiera algún tipo de extraterrestre.

—¿¡QUÉ!? —exclamaron los dos al mismo tiempo. Masajeé mi sien con molestia, por un momento tuve la esperanza de que comprendieran y no me reclamaran nada.

—¡Estás loco, Brick! ¡Has perdido la cabeza del todo!

—¿¡En serio pretendes que busquemos a ese travesti con pinzas!? ¡Ni de coña!

—¡SILENCIO!

Ordené en un grito seco que retumbó por las cuatro paredes, cerraron la boca de inmediato pero su expresión seguía sin cambiar. Turné mi mirada entre ambos y suspiré, tenía que tomármelo con calma, los comprendía, por una parte, pero por otra sabía que no teníamos otra opción.

—Pensad un poco ¿de acuerdo? Utilizad la cabeza, aunque sea una vez en vuestra vida. —Di un paso hacia delante tomando una pose dominante. —Estamos solos en esto, absolutamente nadie nos va a ayudar, ni la gente de este lugar y mucho menos los mugrosos habitantes de esa ciudad, lo sabeis ¿no? NADIE. No solo tenemos que buscarnos la vida solos, sino que, también, estamos indefensos ante ellos, ahora somos gente común y corriente, no tenemos nada en especial y que creéis ¿Qué cuando lleguemos a Townsville nos recibirán con los brazos abiertos? Por supuesto que no, es más, con suerte no nos echan como a la mierda. Lo peor de todo no es esto, porque sabeis que, tanto a vosotros como a mí, nos importa más bien poco lo que esa gente opine o piense de nosotros ¿cierto? —ambos asintieron con una cabezada. —Lo peor de todo es que sin poderes, no somos nadie y si no somos nadie, JAMÁS podríamos obtener la venganza que tanto ansiamos, sobre todo de esas… esas… —estuve a punto de atragantarme con mi propia saliva, hasta pronunciar su nombre me provocaba repulsión infinita. —Entonces deberíais saber que no hay otra alternativa, nadie sería capaz de devolvernos lo que es nuestro aparte de Him, si queremos ser como antes hay que buscarlo y rogarle si hace falta ¿HABEIS ENTENDIDO? —pregunté alzando la voz, esperaba que después de esta explicación tan obvia ellos al fin dejaran de poner esa cara de culo.

—Pero Brick…

—¿Algo que objetar? —más que una pregunta era una amenazada hacía mi hermano rubio para que se callara la boca, él negó con miedo y desvió la mirada. Pero por otro lado Butch parecía si querer guerra, se levantó de un salto, con los puños apretados y los dientes rechinando.

—¡Claro que tengo cosas que objetar! ¡Date cuenta que al cangrejo no le importamos! Nos usó como quiso y cuando vio la oportunidad se deshizo de nosotros, al mono imbécil tampoco, tanto que se hacía llamar nuestro padre, orgulloso y que éramos su creación más perfecta, míralo, no movió ni UN DEDO, al igual que el otro, cuando vio que nos envenenaron el cuerpo con esa inyección para anular los efectos de la sustancia X, dejaron que ellas nos engañaran y nos atraparan y dejaron que ese científico casi acabara con nosotros ¡Encima pretendes que si hace falta le roguemos! ¿Dónde está tu orgullo, Brick?

—¿¡Y qué quieres!? ¿Que vivamos en las calles lo que nos resta de vida, pasando hambre al lado de cualquier basurero y pidiendo limosna? ¡Prefiero perder mi dignidad rogando por algo que a la larga nos beneficiaría antes que perderla rogando porque esa asquerosa gente sienta algo de pena por mí!

Sus ojos se estrecharon en desconfianza, pero cerraron la boca de inmediato, lo que me daba a saber que había ganado y que aunque no estuvieran del todo de acuerdo conmigo ellos sabían en el fondo que yo tenía toda la razón, como siempre. Suspiré agotado.

—Basta de chachara, bajemos de una vez, cuando salgamos de aquí será nuestra hora de brillar y después de tantos años, recuperaremos lo que es nuestro…

CONTINUARÁ…

Holaaaaa! Nuevo fanfic en desarrollo jejeje aquí todos son protagonistas, tengo un Blossick por desarrollar aún y espero todavía no tardar mucho en hacerlo askldj este en cambio ya tengo algunas ideas en mente 33 Espero que os guste como empieza~

Otra cosa, no prometo nada, no sé cuándo actualizaré puesto que ya sabeis que esto lo tengo en tercer plano junto a dibujar y mis estudios así que solo escribiré cuando me entre la inspiración ;v;