¡Muchas gracias a la gente que deja comentarios y sigue la historia!
Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.
II
El sonido de un corazón latiendo en estéreo tornaba de un oído a otro, me provocaba ansiedad y mi pecho parecía doler. Mis ojos se abrieron lentamente con la pesadez de acabar de despertar de un sueño profundo. Me tapé la cara con rapidez cuando los rayos del sol dieron de lleno en mis pupilas, me levanté emitiendo un gruñido, estaba adolorido, como si hubiera dormido sobre algo duro. Y no estaba equivocado, al aclarar la vista resulta que me encontraba en un parque y me había quedado dormido en un banco, pero ¿Cuándo diablos sucedió eso? ¿Y que estaba haciendo yo aquí? Por unos momentos me quedé pensativo pero mi mente estaba en blanco. De repente, la risa de unos niños y al segundo otra vez esos incesantes latidos que ahora molestaban con su retumbar. Me llevé una mano a la cabeza por el mareo al levantarme y di un rápido vistazo a todo el parque, ni siquiera sabía en que parte de Townsville me encontraba, aunque… este lugar me era familiar, como si… en algún momento hubiera estado aquí.
—Tal vez de pequeño, quién sabe. —murmuré con desgana encogiéndome de hombros. —Mejor me vuelvo a la cabaña.
Otra vez la risa de unos niños, que molestos.
—¿Q-Qué…?
Al intentar dar unos pasos, mis pies no respondían y cuanto más altas se hacían esas asquerosas risas, me di cuenta de que estaba caminando solo. Mi cuerpo se movía, independientemente de lo que yo le ordenaba, hacía aquellos niños. De repente me detuve, mis manos temblaban ¿Por qué mi cuerpo no respondía? Delante de mi había una pequeña niña arrodillada ante un castillo de arena y algunos juguetes, pero alrededor no había ningún niño más a pesar de que las risas eran de varios. Cuando quise darme cuenta, solo estábamos ella y yo y por más que quisiera, mis músculos no respondían y no podía irme de allí. Entonces, comenzó a hablar.
—¿Qué esperas? Vete.
Me pareció tan grosera que por un momento quise golpearla.
—¿Qué quieres decir? Quiero largarme, pero por alguna razón estoy aquí parado. —en realidad, parecía bastante ilógico lo que decía, pero era verdad, estaba paralizado.
—No, vete de Townsville. Vete.
—¿Cómo?
—Cuando quieras darte cuenta, ya será demasiado tarde…
—¿De que estás hablando, niñata? —no solo no entendía una mierda, sino que la puta niña quería mandarme a MÍ a hacer algo ¿quién diablos se creía?
Mis ojos se abrieron de par en par y creó que palidecí, mi cuerpo pegó un respingo y ahora estaba seguro, esto no podía ser la realidad. Al darse la vuelta repentinamente, vi que aquella chiquilla de piel blanca no tenía rostro, solo una sonrisa larga y negra dibujada en su rostro, tan negra que parecía dibujada a tinta. Se llevó un mano al pecho y me susurró con una voz aguda pero temblorosa, como si perdiera el aliento.
—Recuerda; esto será tú culpa. Recuérdalo.
El sonido de los latidos ahora chocaba contra mi interior, taladraban mis oídos. La niña, que tenía la mano en su pecho, lo traspasó y se arrancó el corazón, mientras su risa estruendosa hacía eco de una manera tan escalofriante que hasta a mi me logró asustar. De ahí venían esos latidos, de ese corazón. El dolor de cabeza me hizo arrodillarme y al abrir los ojos, aquella niña ya no estaba, solo una extraña nube de un color pálido floraba delante de mí.
—¿¡Pero que dem-
De repente todo se volvió oscuro, a mi alrededor solo veía rojo y mi cuerpo se sintió pesado.
….
Aspiré con fuerza y llené mis pulmones del oxigeno que me faltaba. Despegué los parpados de inmediato, podía sentir mi cuerpo temblar aún. Finalmente suspiré aliviado al reconocer mi entorno, estaba en la cabaña, en el sofá justo donde recordé haberme acostado para dormir la noche anterior. Pero nada era para alegrarse, al querer levantarme, yo aún seguía paralizado como en esa pesadilla tan ambigua. Parecía que mi consciente estaba despierto pero mi cuerpo aún no respondía. Cerré los ojos con fuerza, esto aún tenía que ser un sueño, debía serlo.
Tragué saliva al sentir un tacto rugoso que acariciaba mis pies. Al dirigir mi vista al borde del sofá, quise gritar para llamar a mis hermanos. La misma niña sin rostro ahora de pie junto a un ente mucho más alto que ella, oscuro, pero de ojos amarillos brillantes, ya no sonreía, había desaparecido su tenebrosa sonrisa.
—Por favor… vete… —me dijo con el mismo tono susurrante, pero se escuchaba una voz más humana detrás, confundiéndose con el timbre agudo, suplicándome.
No podía hacer nada, mis músculos aún estaban dormidos y aunque lo intentara con todas mis fuerzas no era capaz de moverme. Lo único que pude hacer es observar como aquel ente negro y borroso aspiraba a la niña con su boca y emitía un chirriante ruido provocado por el grito de ella. Ahora el miedo me estaba haciendo sudar. Volví a tragar en seco cuando sus ojos amarillos y brillantes como dos focos se dirigieron a mí. Cerré los míos de nuevo, deseando acabar con esta tortura de noche, esto estaba siendo una locura. Los cerré con todas mis fuerzas, hasta el momento que sentí un gélido aliento en mi oreja que acabó por cortarme la respiración.
—Bienvenido…
Despegué los parpados por el susto que esto me provocó, para encontrarme al ente sobre mi propio cuerpo, aprisionándome contra el sofá, por un momento no sabía si alegrarme o echarme a llorar del miedo. Los ojos brillantes amarillos, la sonrisa de oreja a oreja con los dientes filosos cual tiburón, tan irónica como aterrorizante y las mejillas sonrosadas dándole el toque de falsa inocencia…
—Him… —a penas pude pronunciar aquellas palabras como un suspiro, un bostezo atragantado. ¿Era él? Tenía que ser él… no estaba seguro, el miedo me nublaba la vista.
Mis pupilas se dilataron para después desaparecer dejando solo el blanco de mis ojos, un par de lágrimas cayeron por estos por el dolor. Se introdujo en mi interior y sentí todos mis huesos romperse uno a uno, mis músculos desgarrarse… creí haber muerto…
Pero la caída en el duro y frío suelo me hizo despertar de inmediato. No grité, en ningún momento lo hice porque el miedo intenso me lo impidió, pero pude jurar que estaba temblando como si intentara calentarme de un frío ártico. Incluso tuve que secar las lágrimas de mis mejillas que sí que fueron reales.
Me quedé sentado por unos instantes cerciorándome de que, efectivamente y menos mal, por fin había despertado del todo. Miré a mi alrededor y mis dos hermanos aún dormían, respiré un par de veces para tranquilizarme y me levanté, ahora lo que más necesitaba, sin ninguna duda, era un café bien cargado.
…
—¡Vamos, arriba!
Brick levantó las sabanas que tapaban a sus dos hermanos, los cuales dormían plácidamente sobre un par de colchonetas en el suelo. Ambos comenzaron a tiritar y abrazarse a si mismos por el frío, despertando con los gritos del pelirrojo.
—¡Hey! —se quejaron ambos.
—Siempre es igual, os tengo que estar despertando. Os recuerdo que tenemos obligaciones ahora ¿no?
—Esto es increíble. Salimos de una dictadura para meternos en otra. —Butch se levantó envuelto en una manta, gruñendo y fulminando al pelirrojo con la mirada.
Boomer comenzó a buscar su ropa en una de las maletas que utilizaban como cómoda mientras Butch se sentaba para tomar el café y Brick terminaba de desayunar.
—Bueno Butchy, no querrás que vivamos del aire, ¿cierto? Además de que la suerte no está del todo de nuestro lado. —dijo Brick para después proceder a morder su tostada francesa.
—Ya ya, no hace falta que me lo repitas cada mañana. —rodó los ojos y dio un sorbo a su café con leche. En ese momento Boomer, ya totalmente vestido, se sentó a la par de ellos para desayunar también.
—Chicos… lo he estado pensado un poco y… —miró a ambos antes de continuar, procurando pensar bien sus palabras para no provocar la ira en ellos. —Creo que… bueno, deberíamos desistir ¿no? Quiero decir, dejar de buscar a Him porque…
—NO. —declaró el pelirrojo dando un puño a la mesa. —No, claro que no vamos a hacer eso, para eso mismo nos hemos molestado en buscar un maldito trabajo y en arreglar esta mugrosa cabaña, para poder buscar a Him con tranquilidad y sin prisas. No vamos a abandonar.
—Pero, Brick… ya llevamos más de dos semanas buscando y literalmente, no hay ni rastro de ninguno de nuestros antiguos compañeros.
—Bueno, tampoco estoy del todo de acuerdo con Boomer, pero… pues sí tiene algo de razón, ni siquiera los estúpidos de la banda gangrena siguen aquí. Literalmente han desaparecido todos. —dijo el pelinegro sin darle demasiado importancia, aunque prestando la suficiente atención como para tomárselo con seriedad.
—¡He dicho que no!
—P-pero, Brick… —Boomer algo asustado intentó seguir hablando para convencer a su hermano, pero este lo interrumpió inmediatamente.
—¡Ahora menos que nunca! Desde que llegamos aquí hemos estado teniendo pesadillas constantemente, y eso no puede ser una casualidad y menos después de la de esta noche.
—¿A qué te refieres?
—Hoy lo he visto chicos, bueno… al menos parecía él, pero ¿quién otro demonio loco podría hacerlo?
—¿Cómo? ¿Te refieres a Him? ¿¡Ha estado aquí!? —Butch se levantó repentinamente haciendo que Boomer se sobresaltara y dejara caer su café caliente sobre él.
—¡Butch! —exclamó en un grito agudo por el café ardiendo.
—Ups.
El rubio se fue corriendo al baño para quitarse la ropa, lavarse y cambiarse, mientras los otros dos continuaron hablando.
—Entonces ¿ha estado aquí?
—No, claro que no… aunque eso tampoco estoy del todo seguro, parecía demasiado real como para ser un sueño.
—Si no estás seguro no deberías…
—No no, esto es una señal, de eso estoy seguro, creo que intenta contactar con nosotros a través de las pesadillas o algo por el estilo.
—Pues vaya manera más agradable de saludarnos después de tantos años. —bufó con sarcasmo Butch y volvió a rodar los ojos.
—No podemos rendirnos ahora, está en alguna parte y lo vamos a encontrar, recuperaremos nuestros poderes. Te lo prometo, confía en mí. —Brick colocó una mano en el hombro de su hermano y este le dio media sonrisa.
—Jamás dejaría de confiar en ti, bro.
En ese momento Boomer salió del baño con cara de pocos amigos.
—Vámonos, ya estoy deseando perderos de vista.
Durante el camino, ambos hermanos mayores se carcajeaban ante el caminar patiabierto del rubio y este simplemente echaba maldiciones. Le acabaron de explicar el sueño de Brick y no le quedó de otra que seguir con el plan que tenían. Integrarse a la ciudad y cuando menos se lo esperasen, traicionarlos a todos provocándole una muerte lenta y dolorosa, o por lo menos así lo describía el de ojos rojos.
…
—Hola, Brick, hoy no voy a estar en la librería toda la mañana, así que te tengo que pedir un favor…
—Ya ya, no pasa nada Harold, al final me pagas para estar aquí ¿no? —suspiré, lo más seguro es que me pidiera que ordenara otra vez los libros devueltos. Solo llevaba dos semanas aquí y ya estaba cansado.
—Sí ¿no? —hizo una risa nasal— necesito que ordenes de nuevo los libros. —volvió a reír con algo de nerviosismo.
—Lo suponía… no te preocupes, yo me encargo, de nuevo. —le dije, la verdad no me importaba mucho, prefería eso antes que quedarme sentado esperando a que entrara alguien.
—Gracias, eres un buen chico, Brick. Nos vemos después de comer. —y colgó.
Torcí la sonrisa haciendo una mueca de disgusto, buen chico dice… si él supiera, esta vez me reí yo, pero por lo irónico que me parecía todo aquello. Guardé el celular en mi bolsillo y abrí la tienda con la llave que me dejaron, encendí las luces y miré alrededor, todo estaba lleno de libros interesante. Nadie se lo creería, pero, me gusta leer, es un buen pasatiempo, aunque la poca gente que he visto que entra aquí sean unos nerds sin vida social.
Lo primero que hice después de encender las luces y demás, fue irme directo a la sección de libros que la gente ya había leído esperando que no tuviera que no fueran demasiados, tonto de mi al ver que era justo lo contrario, me llevaría horas colocar la montaña de libros en su lugar.
Pasaron un par de horas, y por allí no entraba ni un alma, esto dentro de lo que cabe no me molestaba, yo me consideraba una persona que prefiere el silencio de la soledad antes que tener que socializar con los insignificantes y poco interesantes humanos. Me reí ante mis propias creencias, un humano hablando de humanos…
Me arrepentí de mis pensamientos cuando escuché la campanita de la puerta indicando que alguien había entrado, como si yo lo hubiera invocado.
—Buenos días ¿Hay alguien? —escuché una voz femenina.
—¡Sí! Estoy ocupado en estos momentos ¿Qué necesitas? —pregunté sin moverme de mi lugar, aún buscando el lugar del par de libros que ocupaban mis manos.
—Ah, venia a dejar encargado un libro para volver la semana que viene ¿está bien?
—Sí, búscalo y enseguida estoy contigo.
La chica no dijo nada más y escuché sus pasos sobre la madera, que indicaban que había procedido a buscar lo que quería. Yo, al fin, encontré la sección de los dos libros y me dirigí hacía el mostrador, donde esperé a que regresara.
—¿Puedo saber exactamente que es lo que te interesa? —pregunté por simple curiosidad.
—Bueno… hace poco salió la tercera parte de una de mis sagas favoritas y antes de que se agoten las existencias, pues prefiero dejarlo encargado. —reí para mis adentros, sí, claro, cómo si algo así sucediera.
—¿Cuál es la tan codiciada saga?
—Las lágrimas del Conde.
Me quedé algo sorprendido, primero porque no se cómo cree que la saga es tan famosa como para que se agoten las existencias y segundo, porque es una de mis favoritas, entrando en mi top tres. Pero claro, a pesar de lo buena que es no es muy valorada por los temas que toca y la gente ni siquiera le da una oportunidad. Sonreí de lado, es interesante encontrar a alguien con gustos tan exquisitos como los míos.
—¡Vaya! Que coincidencia, también es una de mis favoritas. —dije alzando la voz para que me escuchara, ahora escuchaba sus pasos acercarse a mí. —Es más, creo que por aquí tengo la versión firmada por la autora y todo… —esta vez murmuré para mí mismo, me agaché para abrir los cajones del mostrador y buscarla.
—¿En serio? No se de mucha gente que conozca estos maravillosos libros de crítica social antigua. —Podía escuchar su voz ahora cerca, indicando que ya estaba delante de mi escritorio y vi de reojo como dejaba el libro sobre este.
—Te digo lo mismo… —estaba algo decepcionado pues finalmente no encontré lo que buscaba, pero bueno, me alcé dirigiendo mirada al libro y levantándolo para revisar que llevara el precio, directamente volví la vista hacía el ordenador para tomar su orden. —Bueno, ¿a nombre de quién lo dejo? Añadiendo el buen gusto que tiene a la nota, por supuesto. —llegó a mis oídos una melodiosa risa que me hizo sonreír, cuando no estoy de mal humor puedo ser una buena persona y todo, quién lo diría.
—Gracias, déjalo a nombre de Blossom Utonium.
Escribí el nombre tecleando no rapidez hasta que llegué a mitad del apellido y por alguna razón me quedé pensativo… Utonium… Utonium… Blossom… Blossom Uton-
Mis dedos pararon al instante, quedándose quietos sobre las mismas teclas, la vista fija en la pantalla ¡Blossom Utonium! Mi corazón latía con rapidez, no podía ser ¿o sí? ¡Diablos, claro que sí! Mis orbes rojizos se giraron instintivamente ante la joven frente a mi… ojos rosas… ¡Era ella! ¡Quién más sino podría tener ese color de ojos tan sobrenatural y especial! Dibujé una sonrisa torcida, apretando los puños y con un pequeño tic en el ojo, unas ganas asesinas despertaron en mi interior ¿Había cambiado? Probablemente, su cabello seguía siendo tan largo y sedoso como recordaba, y hasta mis fosas nasales llegaba aquel perfume floral que me daba arcadas, el pelirrojo seguía siendo brillante y sus ojos también, además de una sonrisa amable que decoraba su rostro algo pecoso, esa sonrisa que quería destrozar… Al fin, al fin la había encontrado, a mi némesis… pero, ¡mierda!
Me eché para atrás con la silla, con la mirada desconfiada y preparado para cualquier ataque por su parte, ahora no podía pelear, no aún, sin mis poderes no soy nadie contra ella por muchas ganas que tenga de hacerla pedazos.
—¿Qué ocurre? ¿Te encuentras bien? —preguntó con una ceja alzada ante mi reacción sobresaltada. Lo consideré unos minutos ¿es posible que tampoco se acuerde de mí? Pero ¿cómo? Siendo tan inteligente ¿sería incapaz de recordarme? Me quedé unos momentos más en la misma postura, expectante, esperando ver alguna reacción agresiva por su parte, pero ella seguía mirándome como un bicho raro…ya veo. Si después de decirle esto, todavía no sabía quien era, tendría vía libre para muchas cosas…
—Blossom Utonium… la líder superheroína de Townsville, cuanto tiempo. —le dije con los cinco sentidos aún en alerta.
—¿Te conozco?
—Claro, soy… Brick —dije sin decirle mi apellido, con mi nombre debería ser suficiente combinándolo con mi aspecto. Me agarré a los reposabrazos de la silla, preparándome para salir corriendo si hacía falta.
—Uh… pues, lo siento, Brick, no se quien eres ¿tal vez algún alumno antiguo del Pokey Oaks? —me preguntó tomando una pose pensativa. Mis ojos se iluminaron, esto era perfecto.
—Ah… no, de pequeño vivía de aquí, pero tuve que irme del país unos años, pero volví hace unas semanas, por eso es que me acuerdo de… vosotras. —mis palabras salían algo torpes puesto que pensaba demasiado que decir para no provocar que repentinamente se acordara.
—Ya veo. —ella asintió con una sonrisa. — mucho gusto Brick, la ciudad esta algo cambiada, seguramente lo habrás notado. —rio con un tono algo extraño que no conseguí descifrar. —Eso sí, ahora es totalmente segura, así que espero que disfrutes tu estancia aquí. —me regaló una de sus tantas sonrisas amables, sonrisas que seguro que tiene preparadas para cada situación pero que de verdaderas no tienen nada.
—Claro…
—Pues nada, ya nos veremos Brick. Gracias por guardarme el libro y es gratificante encontrar a alguien con gustos parecidos. Hasta la semana que viene. — se despidió sin dejar de sonreír. Esta chica me provocaba demasiada rabia, no se como pude aguantarme. Relajé el cuerpo en la silla liberando la presión en mis músculos.
Ahora tenía que contarle mi nuevo plan al par de idiotas. Tomé mi celular y primero marqué el número de Butch.
…
—¡Butch, deja de vaguear y atiende a los clientes!
—¡Ya voy!
Joder, estaba harto ya de tener que aguantar a mi pu… buen jefe, berreando todo el día; haz esto, haz lo otro. Volví a mi puesto después de echar una meada en un arbusto cualquiera, me coloqué el ñoño gorrito de heladero y me crucé de brazos sobre el recibidor del puesto de helados en el parque donde trabajaba, esperando que algún mocoso decidiera aparecerse, deseando acabar y buscarme cualquier mierda mejor que esta ¡Encima parecía estúpido con el delantal y el gorro con dibujos para niños! Así seguro que ligar es lo último que iba a conseguir…
—Oye, tú. —escuché una voz aguda llamarme, pero yo, la verdad, estaba perdido pensando en que la vida así da mucho asco. —¡Oye, tú, cara de moco!
—¡A quién llamas cara de moco, enano! — exclamé con una vena hinchada en mi frente, como se atrevía a hablarme así un mierdecilla que no me llegaba ni a la cintura.
—A ti, tienes cara de moco con los ojos verdes color moco. —comenzó a reírse sonriéndome con malicia. Me subieron los colores y apreté los dientes de la furia. —Quiero un helado de vainilla y…
—¡YA VERÁS MOCOSO DE MIERDA, TE VOY A ARRANCAR LOS PELOS DE LA CABEZA UNO A UNO! —exclamé echando humo por las orejas, casi tirando la puerta del puesto de una patada. El niñato gritó y comenzó a reír mientras salía corriendo y seguía insultándome, provocándome aún más.
Corrí detrás de él esquivando algunas mesas y personas que paseaban cerca, hasta que un chucho maloliente se cruzó en mi camino y caí de lleno al suelo arenoso, maldiciendo a todo y a todos porque el insolente niño se escapaba burlándose mí.
—Chucho sarnoso… —murmuré con asco.
—Hey, ¿te has hecho daño?
Aun tirando en el suelo, volteé la cabeza de mala gana a punto de mandar a la mierda a la persona que me tendía la mano, pero al ver que era una chica me callé al instante, no era muy atractiva para mi gusto, pero a una dama nunca se le rechaza nada. Así que tomé la mano que me brindaba y con una fuerza que me sorprendió, me puso de pie de un tirón.
Algo confundido por su fuerza, no me di cuenta de que estaba acompañada.
—Chico, ¿el golpe te ha dejado mudo? —me preguntó algo burlón su acompañante pecoso, cosa que me hizo fruncir el ceño con disgusto.
—Perdónalo, no tiene modales. — dijo la chica de ojos verdes con media sonrisa divertida, dándole un codazo al castaño provocando una pequeña queja de su parte.
—Ah… gracias. —me crucé de brazos asqueado por tener que agradecer, más todavía porque una chica haya sido capaz de levantarme con tanta facilidad, igual me invadió la curiosidad. —Eres muy fuerte, has sido capaz de levantarme de un tirón y con un solo brazo y yo no soy precisamente ligero.
—¿Cómo? ¿Te sorprendes? —el castaño volvió a hablar con un tono que denotaba mucha sorpresa, me miraba como si estuviera loco. — ¿Es que no sabes quién es? Debes ser de otro planeta…
—Mitch, vamos, déjalo. —la morena rodó los ojos ¿de que hablaban?
—Este… no, no lo sé. Soy nuevo en la ciudad.
—¡Ah! Eso tiene más sentido. Es Buttercup Utonium ¡una superheroína y celebridad aquí! ¿suena loco verdad? Pues todavía hay dos bichos raros más como ella. —se carcajeó con burla haciendo que la morena le propinara un codazo aún más fuerte.
Espera, espera, espera… Buttercup Utonium ¿superheroína?... ¡Superheroína! La mire más detenidamente, ¡Era ella, una de las hermanas! No la reconocí… está claro que ha cambiado bastante, pero parece seguir siendo tan violenta como antes. No, eso daba igual ahora ¡Una de las supertontas estaba delante de mi y no me había dicho nada! Tal vez sea que no sabe quién soy ¿Debería decírselo? No… mejor espero para contárselo a Brick y que él decida.
—Bueno… me tengo que ir ¿sueles venir mucho por aquí? —le pregunté, si era así tal vez eso fuera una ventaja, no estaba seguro.
—¿Por qué quieres saberlo? —me preguntó ella a mí con el ceño fruncido y con desconfianza.
—No me digas que te gusta… Si quieres me voy y os dejo solos. —el tal Mitch hizo un movimiento extraño con las cejas a punto de levantarse de la silla, pero la superapestosa lo detuvo de una patada en el tobillo que lo hizo retorcerse en el suelo, lo que yo decía, tan violenta como siempre.
—¡No seas estúpido, Mitch! —exclamó esta con la cara notablemente roja.
Alcé una ceja, cómo se pensaba el tío este sin cerebro que me podría gustar esta apestosa.
—Solo era curiosidad, ya me voy, nos vemos… —me despedí con algo de prisa, aunque creo que ellos no se enteraron realmente, estaban demasiado ocupados en pelearse.
Volví a mi puesto y me escondí detrás sacando mi celular para llamar a Brick y decírselo inmediatamente, mientras mantenía la mirada fija en la pareja. Estuve a punto de marcar su numero cuando el celular vibró mostrando el nombre de mi hermano pelirrojo en la pantalla.
CONTINUARÁ…
Yay! Ya van apareciendo las chicas! Ya iba siendo hora ajajaja, ahora veremos más puntos de vista que el de Brick que siempre era el que aparecía en capítulos anteriores, pronto veremos más interacción y demás askdh estoy desenado seguir la historia y espero que a vosotros os esté gustando tanto como a mi ;v; Nos leemos bbs!
