¡Muchas gracias a la gente que deja comentarios y sigue la historia!
Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.
III
—Ah… ah… ¡Acho!
Una fresca brisa veraniega anunciaba lo poco que quedaba para que el otoño deshojara los arboles y los tiñera de color café. Me dio un pequeño escalofrío, ¿quién diablos madrugaba tanto para comer? más bien, ¿quién diablos madrugaba tanto para comer hot dogs?
No se como puedo tener tan mala suerte como para haber acabado aquí: a la entrada de un restaurante de comida basura vestido de hot dog gigante y con una probable alergia al traje, que asco ser un humano.
Resoplé, para trabajar en esto prefiero morirme de hambre.
—¡Vamos, vamos, nuevos descuentos en nuestros menús! ¡Dos hamburguesas, un perrito especial y una bebida a un precio de miedo! Patatas gratis por… —solo me faltaba ponerme a hacer volteretas.
…
Y así continúe con mi vergonzosa jornada de ocho horas por dos miseros dólares. El tiempo pasaba lento, pero al parecer el local era bastante famoso puesto que la gente entraba y salía en grupos, así que al menos no pasaba vergüenza en vano.
—Vaya calor, me pica todo el cuerpo. —Lo admito, no paraba de quejarme y es que, entre el cambio de temperatura repentino y el hecho de que el traje parecía hecho con paja, estaba de un humor de perros… —Hablando de perros…
Un perrito de no muy gran tamaño se acercó a mi olisqueando, mis ojos azules se iluminaron, que cosita más linda.
—¡Hola, perrete! —me encuclillé para acariciarle la cabecita, mientras el seguía olisqueando cual sabueso ¿tal vez le gustaría mi perfume nuevo? No me extrañaría porque es de un perfu…
Solté un grito agudo que casi hace que me atragante con mi propia saliva ¡EL PUTO PERRO ME MORDIÓ LA MANO! Me aparté de un salto del perrito no tan bueno que comenzaba a salivar, asustando di unos pasos atrás cuando lo vi acercarse con cara de estar a punto de saborear una deliciosa carne de calidad.
—Perrito bueno, perrito bonito… —mis palabras de poco servían, el perro del diablo definitivamente me estaba confundiendo con una salchicha de verdad.
Todo se había vuelto una escena de dibujos animados cómica cuando comencé a correr de un lado a otro con el perro persiguiéndome por detrás deseoso por clavarme el diente, y claro ¿cómo explicarle a un animal que no eres un trozo de carne? Si tuviera mis poderes esto no pasaría.
—¡No, no! ¡Deja de perseguirme, maldita sea! ¡NO SOY COMESTIBLE!
Probablemente toda la gente alrededor pensaba que esto era una especie de función porque no paraban de reírse de mi pobre culito que estaba a punto de ser devorado. De un momento a otro, vi las estrellas cuando tropecé con mi propio pie y caí de cara al suelo.
—Ay… porqué soy tan desgraciado. —me quejé al levantar la cabeza del suelo y me sobé la mandíbula con dolor. Escuché un gruñido a mis espaldas y sentí un escalofrío recorrer mi espina dorsal, nunca pensé que algún día llegaría a tener que huir de un perro que ni siquiera me llegaba a las rodillas y menos tener miedo de ser comido por uno. —Tranquilo, tranquilo… —me senté en el suelo sabiendo que si me ponía de pie repentinamente se lanzaría hacia mí, por lo que, sin fe de ser salvado de esta situación, intenté alejarme cuidadosamente hacía atrás. Hasta que, sorpresivamente, me vi detenido por un par de deportivas de colores pastel.
—¡Hola! ¿Necesitas una ayudita?
Levanté la mirada con nerviosismo, menos mal que la persona con la que me topé no podía verme la expresión de terror que tenía. Lo peor es que no me sorprendí de que solo fuera una niña de coletas la que viniera a mi rescate, me levanté con toda rapidez y me escondí detrás de ella cual animalito herido.
—¡El perro del demonio me quiere comer!
—¡Oh! —exclamó con diversión. —No me extraña, así vestido hasta a mi me dan ganas de comerte. —me dijo con una sonrisa, como si nada. Me tuve que sonrojar por ser un mal pensado a pesar de que ella tenía dibujada en toda su cara la palabra "inocencia".
Sentí mis manos temblar cuando se alejó de mi y dio un par de pasos hasta el perro que comenzó a ladrarle y gruñirle sin parar, de algún modo parece que le tenía miedo y no era para sorprenderse, la niña de cara inocente mandó a volar al perrito de una sola patada, por lo menos se tuvo que recorrer dos calles volando. Me quedé anonadado, no se si por la razón de que me parecía extraño eso viniendo de una chica que parece un rayo de sol andante o porque bueno, es prácticamente imposible para un ser humano tener semejante fuerza.
—Eh… uh… —no sabía que decir, me había dejado totalmente mudo, supongo que… —¿Gracias?
—No me agradezcas, ayudar es mi trabajo después de todo. —torcí un poco la expresión al recordar al perro, me quería comer, pero creo que darle una patada fue demasiado violento para mi gus- un momento ¿ha dicho que ayudar es su trabajo? ¿Acaso te pagan por eso? Seguro que sería un trabajo mucho mejor pagado que este… y probablemente menos indignante.
Estaba algo perdido en mis pensamientos, por lo que no me di cuenta cuando se acercó tanto a mí que a penas su rostro estaba a unos centímetros del mío. Viéndola mejor… esos ojos azules los he visto antes…
—¡Hey! ¿Me estás escuchando Sr. Hot dog gigante?
Parpadeé un par de veces para volver a la realidad, tengo que dejar de pensar tanto o un día me explota una neurona -aunque Brick diga que no tengo cerebro-.
—Ah… Lo siento, estaba pensando en que hum… tienes unos ojos muy bonitos. —en situaciones como estas, un halago es lo mejor para salir del paso, sobre todo con las chicas.
—¿En serio? —sonrió con dulzura, en verdad si era bastante tierna. —¡Muchas gracias! Pues ahora a mí me encantaría conocer al agradable señor detrás del super traje tan bonito. —lo dijo con tanto entusiasmo que tuve que reírme por la ternura que me provocaba, dejando atrás el hecho de que le parezca bonito el traje pulgoso este.
—¿No te han dicho tus papás que no es bueno hablar con extraños? —le acaricié la cabeza como si estuviera acariciando a mi propia mascota. Hinchó los mofletes y se cruzó de brazos, con el ceño fruncido.
—¡No me trates como a una niña pequeña! —exclamó con indignación ¿Acaso no lo es? —Para tu información tengo dieciocho años y aunque no lo creas, soy una superheroína. Además, por tu voz ni siquiera pareces un señor ¡Tal vez el niño aquí seas tú! —explotó contra mi bastante enojada.
Pestañeé lentamente, consternado. Su apariencia decía todo lo contrario, cara inocentona, ojos grandes y azules y su pelo rubio atado a dos coletas con accesorios, una ropa bastante colorida y aniñada ¡incluso llevaba una mochila con forma de peluche! Pero lo que realmente hizo que mi cabeza comenzara a trabajar a tres mil por hora, fue el hecho de…
"además soy una superheroína…"
Superheroína, superheroína… esos ojos azules y claros como el cristal, sí que los había visto antes, claro, como podría ser tan estúpido como para olvidarlos ¡Ella es…!
—¡Bubbles! Al fin te encuentro, te dije que me esperaras en la puerta de la librería.
Una voz a lo lejos la llamó ¡Bubbles! Claro, ella es una de ellas… ¡Acabo de decirle niña a una de las PowerPuff Girls! Menos mal que tenía la cara tapada, si me llega a recono-
—¡Aja!
Me quedé paralizado, el sudor recorría mi frente por el nerviosismo y creo que incluso comencé a rezarle a un dios en el que ni creo en mis adentros, una y otra vez. En mi momento de despiste al enterarme de quien era ella, la Powerpuff rubia aprovechó para quitarme la parte de arriba del traje que dejaba mi cabeza totalmente al descubierto.
"Soy muy guapo para morir, soy muy guapo para morir, soy muy guapo para morir…"
—¡Lo sabía! Si seguramente tengas mi misma edad, o incluso seas más pequeño ¡tienes cara de bebé! —me dijo con una sonrisa triunfante ¿debía ahora yo indignarme por lo que me dijo? No creo tener tiempo para hacer eso ahora mismo… Oye, pero, si sigo vivo.
—E-este… —sonreí por inercia, tal vez, solo tal vez… no sepa quien soy. —Eh… sí, bueno, este… —comencé a tartamudear, en mis libros de cómo hablar con las chicas no hay ningún capítulo dedicado a sobre cómo actuar delante de la chica que ha sido tu némesis durante, prácticamente, toda tu vida.
—Que lindo, te has puesto todo rojo. —me dijo con una pequeña risa divertida. Me toqué la cara, era cierto, ardía y seguramente ahora estaba más rojo que un tomate. —No te preocupes, te perdono, rubito. —me guiñó el ojo ¿cómo debería interpretar eso? ¿Rubito? Un momento, ¿en serio que no sabe quién soy? Mis hombros se destensaron y ahora creo que podía relajarme del todo o eso espero…
—¡Bubbles!
Nuevamente esa voz femenina llamándola, al girarme un poco, me topé ni más ni menos que con la que, seguramente, sería la líder. Aquella niña mandona y sin gracia, tenía exactamente la misma cara de amargada que las ultimas veces que las vimos. Vaya situación, dos Powerpuff en un mismo día y yo vestido de salchicha gigante con mostaza y kétchup por encima, si esto no es mala suerte entonces no sé qué es lo que es.
Se acercó hacía ella con expresión de estar ligeramente enfoscada, y la tomó de la mano para llevársela a rastras.
—¡No te pido que me acompañes para que desaparezcas en cuanto te dejo sola un momento! —se la llevaba de la oreja mientras ella lloraba como niño recién regañado.
—¡Lo siento, lo siento! —repetía varias veces disculpándose. Entonces, dirigió la vista hacía mí, haciendo que mi corazón se parara por un segundo del susto. —¡Adiós, chico rubio vestido de salchicha! ¡Espero que nos veamos de nuevo! —se despidió de mi agitando su mano al aire con energía.
Sin acabar de percatarme muy bien, ya ambas habían desaparecido por los aires. Yo me quedé mirando al cielo cual estúpido, realmente no sabía bien si esto había sido cosa del destino o simplemente era inevitable por vivir en la misma ciudad, pero de lo que estaba seguro, es que ya era demasiada información para un solo día después de literalmente no haber sabido nada de ellas desde que llegamos, hasta creí que nunca las llegaríamos a volver a ver.
Descolocado por esto, decidí que era el momento oportuno para llamar a Brick y contárselo, no podía esperar hasta llegar a casa, esto era algo que él debía saber cuanto antes. Estuve a punto de entrar para ir a por mi celular, cuando un olor fuerte y vomitivo llegó hasta mis fosas nasales, miré a todos lados sin saber que sucedía, hasta que sentí mi pierna algo húmeda. Al bajar la vista, otro perro me estaba meando el pantalón…
—Este no es mi día…
…
—Bueno y, ¿ahora qué?
Los chicos se encontraban reunidos en la cabaña después de la jornada de trabajo. Una vez que todos llegaron, no tardaron ni un segundo en reunirse para contarse todo lo ocurrido esa mañana, obviando las estridentes risas por parte de sus hermanos hacía Boomer cuando les contó que un perro le había meado y encima también se había puesto a perseguirle como el anterior.
La cosa se tornó algo más seria cuando Brick recuperó un semblante más autoritario, se cruzó de brazos, mirando al techo, en total silencio, mientras los otros dos lo miraban con expectativa.
—¿Qué tanto miráis? Pensad algo vosotros también, para algo tenéis una cabeza. —masculló algo irritado por las miradas incesantes de los chicos.
—Pues… yo no se que decir ¿tal vez seguir como si nada? —propuso Boomer algo temeroso. Butch rodó los ojos negando con la cabeza.
—¿Pero qué estupideces dices, Boomer? Claro que no vamos a hacer eso. Yo creo que deberíamos seguirlas una noche, secuestrarlas y aprovecharnos de ellas un poco… —rio Butch por lo bajo con una mirada totalmente indecente, casi babeando por las miles de imágenes que pasaban por su mente.
—Estas loco, Butch, controla esas hormonas. —Brick asqueado le dio una colleja al moreno que se quejó con un insulto. Se llevó la mano al mentón, indeciso por lo que iba a decir, pero es que realmente creía que era lo mejor que podían hacer, aunque seguramente ellos no compartirían la idea. —Bien, creo que ya se lo que podemos hacer.
—Dilo, dilo.
—…A ver. —carraspeó tomando una postura recta sobre el sofá. —Ahora que ya estamos en la ciudad y que podemos sobrevivir en ella sin morirnos de hambre o viviendo debajo de un puente, el siguiente e inevitable paso era encontrarnos con ellas en algún momento, tal vez antes de lo esperando, pero al fin y al cabo sabíamos que iba a suceder. Entonces, estamos de acuerdo de que no se acuerdan de quienes somos ¿cierto? —ellos asintieron, aunque Boomer lo cortó rápidamente.
—Mas o menos, la rubia y la morena no saben nuestros nombres, en cambio la líder si sabe el tuyo, incluso sabe que te conoció en algún momento, y aun así no se acuerda.
—Ya, y como no se acuerda, he de suponer que sus hermanitas tampoco contando con que es la más inteligente de las tres. No creo que haya problema con eso.
—Es verdad, igualmente es algo extraño que ni siquiera la alcaldesa se acuerde de nosotros cuando también dijimos que éramos los RowdyRuff Boys… a medias. —aclaró Butch incorporándose a la conversación.
—Estamos de acuerdo en que es muy inusual, pero creo que, en ese sentido, todo esta de nuestra parte. Así que debemos aprovecharnos de esa ventaja. —continuó Brick. —Somos capaces de pasar desapercibidos incluso delante de las PPG, quiere decir que para ellas somos extraños… amigables extraños…
Boomer y Butch se miraron sin comprender bien a que se estaba refiriendo su líder.
—¿Qué estás insinuando?
—Nuestra venganza poco a poco está tomando forma… —Brick rio con malicia. —Crearemos el cliché perfecto para acabar con ellas.
—¿Puedes ir al grano de una vez? —bufó Butch cansado por tanto misterio.
—Seremos perfectos desconocidos. Nos acercaremos a ellas cada vez que tengamos oportunidad, yo por mi parte ya tengo una cita con la pelirroja la semana que viene en la librería, por lo que aprovecharé para hablar con ella y preguntarle cosas que nos convengan… Una vez que consigamos que tengan confianza en nosotros, nos convertiremos en sus mejores amigos, descubriremos sus puntos más débiles y los utilizamos en su contra cuando sea el momento oportuno, o sea, cuando recuperemos nuestros poderes. De esa manera, no solo las mataremos, sino que antes de morir, su corazoncito se habrá quedado tan hecho polvo por la decepción y la tristeza… el plan perfecto, claro que sí. —terminó de hablar, con una estruendosa risa diabólica y a punto de besarse a sí mismo del egocentrismo.
—Se nota que es hijo de un demonio…
—Sí…
—¡QUÉ ESTAIS DICIENDO!
—¡Nada, nada!
El rubio resopló, confuso por la idea de su hermano. Es cierto que el plan era algo macabro, lo suficiente como para ser una venganza contra sus enemigas numero uno, jugar con sus sentimientos para luego destrozarlos antes de morir, era algo bastante horrible, pero… había algún pero ahí, y es que en el medio de todo esto, el hecho de tener que acercarse a la rubia chillona e infantil y a sus hermanas y encima tener que ser bueno con ellas, no le acababa de convencer, es decir, fueron las mismas personas que los hicieron explotar con un beso, que les robaron lo único que los hacía especiales…
—Brick, no creo que sea una mala idea, pero no me gusta tener que convivir con ellas y a saber durante cuanto tiempo. —habló finalmente, al ver que Butch se encontraba en un dilema parecido al suyo.
Butch por un lado, no pensaba muy diferente a su hermano rubio, pero también es verdad que las consecuencias finales de esto le resultaban altamente emocionantes, su adrenalina y morbo se disparaban de solo imaginar las caras de las chicas totalmente rotas por dentro, suplicando por sus vidas, al borde de una muerte causada por sus propias manos… todo eso sonaba ideal para él, pero claro, antes tendría que hacer todo lo contrario y pretender que por dentro no estaba deseoso por destruirlas, y eso, en cambio, lo agobiaba.
—Estoy de acuerdo con el rubio olor a meado, muy bonito el desenlace, pero lo que hay que hacer entre medio me dan ganas de vomitar. —dijo llevándose dos dedos a la boca imitando una arcada.
—Chicos, si queremos tener unos resultados satisfactorios antes hay que sufrir un poco, sin esfuerzo no hay recompensa. —respondió el pelirrojo con convicción. Brick por su parte, ya tenía asimilada la idea, tal vez su lado sádico y deseoso por ver la sangre de las chicas correr ganara a todo lo demás. —Y tampoco os preocupéis por tener que soportarlo durante mucho tiempo, estoy seguro de que Him está más cerca de nosotros de lo que pensamos… lo presiento, aquel sueño no era solo eso, un sueño, se que era un aviso para estar preparados, porque pronto acabaremos con todo.
Ambos asintieron algo dudosos, pero ciertamente las palabras de su hermano los había motivado de alguna manera.
—Entonces qué ¿Qué decís? ¿Seguimos mi plan?
—Si no hay más remedio…
—¿Acaso tenemos alternativa?
—No.
—Lo suponíamos…
…
—Vuelvo en un rato, voy a por unos cigarrillos.
Abrí la puerta de la cabaña antes de despedirme de mis hermanos, pero los monos estaban demasiado entretenidos en sus consolas como para si quiera enterarse de las moscas a su alrededor. Me aseguré de abrigarme adecuadamente puesto que las noches por aquí eran bastante frías.
Salí a las iluminadas calles de la ciudad, ya era bastante tarde y la mayoría de tiendas estaban cerradas así que me dirigí hacía la gasolinera más cercana posible. Para llegar a esta, tuve que pasar por varios bares y clubs nocturnos un poco a las afueras, y extrañamente, no había ni un alma, no había nadie, a pesar de ser un viernes por la noche, las calles estaban desérticas.
Desde que llegamos no tuve la necesidad de salir tan tarde puesto que el frío realmente me molesta muchísimo, como si se me helaran hasta las venas -cosa que tal vez tenga que ver con mis poderes de fuego, a pesar de ya no tenerlos-. Esta fue la primera vez que tocaba el suelo de Townsville a las tantas horas de la noche, casi madrugada y jamás pensé que fuera un lugar tan aburrido.
Al llegar a la gasolinera, compré la cajetilla de cigarros que acostumbraba y al salir, tomé el primero, hacía tiempo que el humo de los cigarros y la nicotina era lo único que me calmaba… Caminé y caminé, disfrutando de las calles en silencio hasta que un grito retumbó en mis oídos.
—¡Ayuda, que alguien me ayude, por favor!
Mis sentidos se encendieron, miré a todos lados buscando a la persona de la cual provenían esos gritos. Eran de una mujer. Volvió a gritar, entonces, mis ojos se clavaron en uno de los tantos callejones oscuros y algo en mi interior se despertó, quería ir, pero mi moral de villano me lo impedía…
—¡AYUDA, POR FAVOR!
Que diablos, la noche estaba demasiado aburrida como para dejar escapar una posible pelea. Corrí hacia donde los chillidos aumentaban y no fue una sorpresa la escena que me encontré. Una chica siendo acorralada por dos babosos con no muy buenas intenciones.
—¡Vosotros! —ambos sujetos pararon en el acto con una sola palabra, no tuve ni que acercarme a ellos.
Se dieron la vuelta inmediatamente y antes de que siquiera pudieran ver bien estos intimidantes ojos rojos, comenzaron a temblar.
—¡Corre, son las PowerPuff Girls!
—¡No, no estábamos haciendo nada malo!
Y sin más, los dos babosos salieron corriendo pasando por mi lado, tan rápido que no me dio tiempo ni decir una palabra más ¿Cómo que PowerPuff Girl? ¿ACASO MI VOZ SUENA TAN FEMENINA? Antes de que pudiera salir corriendo detrás de ellos para propinarles una buena paliza, primero por haber insinuado que soy una piojosa y segundo por las ganas que me quedaron de repartir algunos puñetazos; me acordé de la chica que estaba siendo acosada. La vi de rodillas con la vista en el suelo y lloriqueando.
—Oye, tú. Ya se han ido, te puedes ir. —Algo molesto por haber sido tan estúpido como para haberme metido en esta situación tan problemática, me acerqué a ella e intenté ayudarla a levantarse al ver que no movía ni un dedo. Como un buen caballero, por supuesto.
La chica temblaba y no levantaba el rostro. Me fijé en ella mejor, iba algo destapada para la noche fresca que hacía y pude distinguir perfectamente las pecas por sus hombros, era pelirroja y tenía buen cuerpo. Mi bombilla se encendió, tal vez esta noche pudiera tener algo de diversión después de esta decepción. Dibujé mi mejor sonrisa seductora y la agarré de los hombros para que ella pudiera tomar fuerzas en las piernas y ponerse de pie.
—Tranquila, preciosa. Ya estás a salvo, que te parece si…
Se me cerró la garganta y abrí los ojos de par en par. No tardé ni un segundo en reconocer quien era en cuanto ella al fin me miró a la cara.
—¿¡PRINCESA!?
No cabía en mi asombro. La imagen que tenía ahora mismo de ella era totalmente diferente a lo que yo recordaba. Sus ojos estaban cansados y el rímel corrido por haber llorado, y seguramente por el sudor de haber tenido que forcejear; su expresión no era de la Princesa avara y egoísta que recordaba, se veía totalmente diferente, solo supe que era ello por sus rasgos faciales porque esta no parecía la misma persona que yo conocí.
—Te… ¿te conozco? —masculló sin muchas fuerzas. Al momento de querer soltarla, ella perdió el equilibrio y tuve que volver a sostenerla por los hombros ¿Qué estaba pasando? Y ¿Acaso es que absolutamente nadie sabe quién somos?
—Princesa, soy yo, Brick Him. —un pequeño palpito de esperanza creció en mí. Ella era el primer villano que encontramos desde que llegamos a Townsville, casi me alegraba de verla.
—Lo siento, no se quien eres, pero gracias por salvarme. —La pelirroja de pelo rizado pareció por fin recuperarse un poco de aquello, y se agachó para recoger sus ropas.
—Y-yo… Pero, tú… —no sabía que decir realmente, mi esperanza se fue por el retrete de nuevo. La vi caminar con prisa y la seguí, tomándola del brazo para detenerla. —¡Espera! ¡Tienes que acordarte! Soy Brick, de los RRB, estoy aquí con mis hermanos y vinimos a… —intenté explicarme con rapidez, pero ella se soltó de mi agarre y me miró con desconfianza. No me lo puedo creer, encima de que me molesto en ayudarla.
—No se quien diablos seas, pero déjame por favor, ya te di las gracias. —Volvió a andar hacía la salida del callejón, pero antes de girar la esquina, paró y se volteó hacia a mí. Sonreí levemente esperando que finalmente haya recordado. —Te recomiendo que te vayas a casa ya, hace rato que fue el toque de queda y las Powerpuff siempre están merodeando por esta zona a esta hora.
Qu-qué…
¿Toque de queda? ¿Qué era esto, una dictadura? Ya nada me resultaba normal, Townsville había cambiado, todo había cambiado. Y ahora más que nunca, la pregunta de dónde está Him se repetía en mi cabeza una y otra vez de camino a casa.
CONTINUARÁ…
AAAh tal vez tardé un poco más de lo que pensaba en escribir este capítulo, pero ya sabeis, la inspiración no es algo que se pueda elegir ;; Muchas gracias por leer, espero que os haya gustado, estoy deseando que veais como los misterios de la ciudad van saliendo poco a poco jejeje
