¡Muchas gracias a la gente que deja comentarios y sigue la historia!

Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.

VI

—¡CHICOS!

La puerta de aquella cabaña vieja y mal construida se abrió repentinamente dejando un eco por toda la habitación prácticamente vacía. El chico de ojos azul cobalto entró a la, ahora autodenomina, casa, resollando y con algo de sudor resbalándose por su frente.

—¡Oye, cierra la puerta, entra aire frío! —el moreno y hermano mediano movía su dedo pulgar con un patrón de dos segundos presionando el mismo botón del mando a distancia, tirado de manera fatídica sobre el sofá y con la vista fija en la caja tonta.

Boomer se acercó a él y lo miró, luego al televisor y de vuelta a él. Estaba haciendo zapping sin parar en algún canal en concreto y parecía muy concentrado en eso, casi se le podía caer la baba.

—¿Eres estúpido? —se cruzó de brazos observando a su hermano con una mueca extraña.

—Tu padre. —le respondió con una risa nasal, sin apartar los ojos de la televisión.

—También es tu padre, imbécil.

Butch se quedó en silencio unos segundos y con tranquilidad se limitó a encogerse de hombros y seguir con su laborioso trabajo de cambiar de canal. Boomer rodó los ojos negando con la cabeza, entonces recordó el porqué de su prisa.

—¿Dónde está Brick? —le preguntó a su zombificado hermano que simplemente señaló de un cabezazo la cocina.

El rubio caminó ligero hasta donde se encontraba el mayor de los tres sentado en la mesa con un libro entre sus manos, bastante concentrado en la lectura.

—¡BRICK! —alzó la voz, haciendo que el pelirrojo pegara un pequeño respingo en la silla y se le cayera el libro al suelo.

—¡Joder, Boomer! —exclamó este con el ceño fruncido, recogiendo su libro viéndolo con consternación. —Se ha cerrado, ahora me va a costar una vida encontrar la maldita página.

—Me alegro de que estés despierto, me ha pasado algo.

Brick se levantó de la silla y caminó hacia la encimera de la cocina, del microondas sacó un plato envuelto en papel aluminio y se lo ofreció al menor.

—Tu cena. —dijo y se apoyó su propio peso sobre el mostrador bastante limpio de la cocina. —Al fin vienes, a Butch ya empieza a fallarle el cerebro y yo también tengo sueño. —bostezó.

—¿Me estabais esperando? —cuestionó con los ojos muy abiertos, asombrado.

—Hace años que no tenemos libertad para separarnos y ahora no puedo dormir si no estoy consciente de vuestra seguridad, Butch al parecer tampoco.

—Oh…vaya, pues gracias hermano. —dijo con un brillo de felicidad en los ojos.

—Ya bueno, ¿qué es lo que tenías tanta prisa por decirme? —cambió de tema rápidamente para evitar que el chico se pusiera más empalagoso de lo que ya era.

—¡Ah sí! A que no sabes a quién me he encontrado mientras sacaba la basura.

—Al grano Boomer, necesito descansar. —Brick hizo un ademán con la mano pidiéndole que se diera prisa.

—¡A la PPG rosa! —extendió los brazos y abrió enormemente los ojos, exagerando la pose.

Su hermano mayor alzó una ceja en un gesto de indiferencia, suspiró.

—Y cual es el problema real. —dijo con algo de molestia, pensado en que iba a ser una estupidez más.

—Pues… estaba muy extraña.

—Define extraña. —esta vez el pelirrojo se incorporó un poco, poniendo más atención a lo que contaba.

—Mira, te cuento desde el principio. Estaba tirando la basura después de que me ordenaran quedarme horas extras por llegar tarde. —entrecerró los ojos culpando a su hermano, este solo desvió la mirada. —De repente se aparece detrás de mi y comienza a hablarme con amabilidad y me suelta que hay un toque de queda, y claro, yo no tenía idea, así que le pregunto y de repente… se empieza a comportar extraño, como muy paranoica.

—¡Eh! ¿Cómo que toque de queda? ¿Entonces no se puede salir de fiesta en esta mugrosa ciudad?

Butch aparece por la puerta de la cocina con una cara de desilusión y un rastro de baba bajando por su boca que se limpia de un manotazo. Brick lo mira asqueado mientras Boomer le contesta asintiendo.

—¡Vaya mierda! —exclama notablemente molesto. —Y, ahora que lo dices, yo también me he encontrado con la PPG rubia hoy. —comentó como si nada.

—Boomer, sigue explicándome. —Brick ahora parecía bastante interesado por la conversación e ignoró al moreno que lo empujó un poco para apartarlo y dirigirse al frigorífico.

—Pues de repente, me agarra del traje y ¡me estampa contra la pared! —exclamó como si fuera la cosa mas extraña del universo. —¡Una Powerpuff usando la violencia contra un ciudadano inocente! Pero no solo eso, sino que se acercó tanto a mí que pude ver perfectamente como sus ojos se volvían de un color cegador y por algún motivo… eran hipnotizantes, me sentí muy débil, perdí hasta la fuerza de las piernas, sentía como si me quisiera chupar el alma. Luego su voz, era su voz sí, pero estaba como distorsionada, como esas voces de los monstruos de las películas… a decir verdad, me asusté, parecía que estaba hablando con un ser infernal…

—¡Que me dices! A mi me pasó algo parecido con la rubia. —el moreno había agarrado un brick de leche y se lo tomaba a tragos. —Estábamos en el parque y pues mi jefe me mandó a echarla de allí, yo fui y le hablé con mucha amabilidad, pero me empezó a aburrir así que le exigí que se fuera y de repente se levantó y rompió la mesa de un puñetazo haciéndola pedazos. —recordó el mediano. —pero ocurrió lo mismo que contigo Boomer, se me quedó mirando, con cara de querer asesinarme y yo podría haber reaccionado, pero por alguna razón me quedé prendado de sus ojos brillantes, hasta creí verlos cambiar de color, como amarillos.

El chico de la gorra se quedó en silencio… todo aquello le sonaba familiar, le recordaba a cierta pelinegra y que como, al estar con ella, sintió unas horribles ganas de huir, pero le fue imposible, estaba como pegado al suelo. Pero, lo más extraño ¿Por qué las PPG eran tan violentas? ¿Por qué la pelirroja había "atacado" a su hermano menor? ¿Un ser… infernal?

—¡Sí! Exactamente eso me pasó a mí. Apretaba los dientes y pude ver perfectamente que sus colmillos eran filosos.

—Yo creía que en cualquier momento se iba a lanzar a arrancarme la yugular. —aportó Butch, sintiendo un pequeño escalofrío al recordar la cara aterradora de la rubia.

—Luego se alejó, comenzó a temblar, a mirar a todos lados como si la persiguiera alguien, sudaba, parecía tener miedo de algo…

—¿Y no te dijo nada?

—Me dijo… me gritó que la ciudad jamás sería un lugar seguro y que me fuera a casa. Luego salió volando.

Se quedó callado. Brick comenzó a pensar mientras sus otros dos hermanos hablaban entre ellos, comentando todo lo que les había sucedido y sobre el extraño comportamiento de sus enemigas.

—¡¿Y si son vampiros?! —se alarmó el menor llevándose las manos a la cabeza.

—¡Tiene sentido! Por eso tiene colmillos afilados, quieren chuparnos la sangre, y por eso nos quisieron hipnotizar con los ojos como si quisieran robarnos el alma ¡tal vez sean súcubos! —Butch alargó la sonrisa con fantasías en la cabeza.

—Que idiota, los súcubos no existen… ¡Son vampiros!

—¡Callaos! —ordenó el pelirrojo, haciendo que los otros dos se pusieran rectos de la sorpresa y cerraran la boca al instante. —Primero, los vampiros tampoco existen y segundo, Boomer, no puede ser que te haya dicho que la ciudad nunca será segura si a mi me dijo algo totalmente diferente el día que me "conoció". —hizo comillas con los dedos, Boomer negó con la cabeza.

—Te juro que eso me dijo, si me lo gritó.

Miró por la ventana, pensativo, aquí había gato encerrado.

—Ahora que lo decís, yo me encontré con la marimacho el otro día y me dijo algo parecido a lo tuyo también, Boomer. —Brick se llevó la mano a la mandíbula, comenzó a patear el suelo con impaciencia.

Los dos hermanos menores se miraron entre ellos, sin comprender. Ahora realmente es cuando estaban pensando todo lo que había ocurrido y nada tenía coherencia.

—Pensad esto chicos, no hay rastro de ningún villano en la ciudad, no hay monstruos que destruyan los edificios, incluso el mono pulgoso de Mojo Jojo no da señales de vida y aún así ellas insisten en que Townsville todavía no es un lugar seguro para vivir… ¿sabeis lo que significa eso?

—¿Que los han matado a todos y como se han dado cuenta que ser héroes es muy aburrido se han vuelto las villanas?

—¿Que son vampiros?

—¡Que no son vampiros! —Brick parecía echar humo por las orejas por las tonterías sin sentido que estaba escuchando. Respiró hondo un par de veces y se tranquilizó un poco, los miró a ambos arrugando la nariz, pero con una pequeña sonrisa. —Que Him sigue existiendo. Him está, en alguna parte, solo que se esconde…

Ambos abrieron los ojos y las bocas, terminando de entender todo, la mente se les iluminó de repente.

—Un momento, pero ¿por qué se escondería? ¿qué tiene que temer? —preguntó Butch.

—Un plan, seguramente tiene un gran plan y puede que… nosotros estemos dentro. —para Brick todo conectaba en su cabeza, no había duda… —Him está preparando algo, él sabe que hemos vuelto y está esperando el momento indicado para atacar.

—Tiene sentido, porque la verdad no veo otra excusa posible. —asintió con seguridad el rubio.

—Entonces, nuevo plan.

—¿Nuevo plan? —Butch y Boomer resoplaron, algo cansados de los planecitos constantes de su hermano.

—No haremos nada, no seguiremos buscando a Him, el siempre aparece cuando menos se le necesita o se le quiere, entonces, dejaremos de insistir.

—Ya veo… ¿entonces que haremos ahora? ¿seguiremos intentando acercarnos a las PPG? —preguntó Boomer con algo de esperanza en su voz pensando que no tendría que volver a escuchar a la molesta rubia.

—¡Por supuesto que sí!

—¿¡Qué!? —exclamaron al unísono.

—Ahora más que nunca necesitamos información sobre ellas, ayudaremos a Him en lo que quiera que necesite y si nuestro objetivo es destruirlas emocionalmente, que así sea. —una sonrisa larga y macabra se dibujó en el rostro moreno del pelirrojo.

—Hey, pero ¿no estás dando por hecho que Him quiere qu-…?

—¡Silencio! —Brick dio unos pasos directo a la salida de la cocina con la intención de tener bonitos sueños destruyendo a cierto grupo de superheroínas. —No hay más que discutir, seguid el plan y todo irá a la perfección. —y se fue, dejando a un par de disgustados hermanos en la cocina.

—Lleva dos pares de ajos en el bolsillo por si acaso. —Butch le susurró al rubio y él asintió repetidas veces.


La mañana amanecía soleada y calurosa y el radiante sol daba de lleno en la cabaña del grupo de adolescentes que dormían plácidamente, disfrutando de su día libre. Los domingos eran como un rayo divino en sus vidas.

De repente, el estruendoso sonido de un móvil vibrando sobre la madera hizo que todos gruñeran bajo sus sabanas. Brick abrió los ojos con pesadez y emitió un sonoro bufido de molestia, comenzó a maldecir a todos los dioses y a quien se atreviera a interrumpir sus dulces sueños. Sacó un pie de las sabanas, luego dos y acabó sentándose tirando la manta lejos de él. Recorrió el camino que había del sofá hasta la mesa del comedor dando zancadas, tomó el ruidoso móvil apretándolo, seguramente si hubiera tenido sus poderes en este momento lo habría roto en un instante. Seguía sonando esa estúpida música por defecto que llevaban todos los móviles de esa marca, decidió contestar.

—Qué. —dijo secamente, con la voz ronca y un evidente tono enojado.

¿Hola? ¿Brick?

Brick pareció despertarse por completo al escuchar la femenina voz, se aclaró la garganta y contestó.

—Ah… Blossom, hola.

Perdona, ¿te he despertado? —preguntó ésta algo avergonzada.

—Ah no, no… bueno sí, pero no te preocupes ¿querías algo?

¡Sí! Mira, quería preguntarte si te apetece venir a desayunar a Todd's.

—¿El lugar donde trabaja Boomer? —ahí siempre había mucha gente, y eso a Brick no le gustaba demasiado.

Claro, ¿te acuerdas que te dije que es un lugar al que solemos venir mis hermanas y yo?

—Cierto… eh ¿y solo los dos? —preguntó aún confuso por la proposición tan repentina.

No, también están mis hermanas, entonces que dices ¿vienes?

—Huh… —se lo pensó un par de veces, pero recordó su plan y enseguida sabía que decir. —Sí, no hay problema, pero ¿pueden ir mis hermanos también?

¡Por supuesto!

—Bien, pues en un rato estamos allí, adiós.

Y sin dejar que la chica si quiera se despidiera, colgó. Giró la vista para ver a los dos monos dormilones que tenía como hermanos y sin darle muchas vueltas, tiró de las sabanas para que cayeran al suelo despertándolos en el acto.

—Venga chicos, tenemos una cita. —el pelirrojo sonrió misteriosamente.


—¡No me lo puedo creer! —chilló el rubio con desesperación al ver el lugar donde les había llevado su hermano. —¡Ni en mis días libres me puedo escapar de este asqueroso sitio!

La gente entraba y salía, era un sitio bastante recurrido por adolescentes y niños. Era un lugar colorido con decoración muy americana, bastante típico de cualquier lugar de comida rápida de por allí, pero tenía algo especial y es que tenían los mejores hotdogs de la ciudad, además de recargo de bebidas gratis de todos los tipos y colores. Era barato y bueno, que más se podía pedir. Además, las camareras y camareros eran de muy buen ver. Tal vez también por eso había tanto adolescente por ahí.

—Cierra el pico Boomer, encima de que nos invitan. —dijo el moreno viendo sin disimulo a toda chica guapa que se le cruzaba.

—Claro, debería estar agradecido de que me habéis arrastrado a desayunar en el lugar que más odio, con las chicas que más odio y encima teniendo que soportar a la loca de la rubia. —rodó sus ojos azules, cada vez más molesto.

—Un día de estos te voy a coser la boca para que dejes de molestar. —Brick esperó a que se vaciara un poco más el local para entrar.

Recorrieron la primera sala que era dirigida a los niños, cruzaron una de las puertas y llegaron a la segunda, buscaron con la mirada a las chicas hasta que un grito se escuchó casi al final, en una de las últimas mesas.

—¡Boomer!

Voltearon hacía donde provenía la voz que llamaba al chico y pudieron distinguir a una chica rubia de coletas saludando energéticamente y por supuesto, llamando la atención de todo el mundo.

—Ay no…

—Parece que te ha tocado la lotería hermano. —bromeó Butch ganándose una mirada asesina por parte del rubio.

—Anda vamos, antes de que siga gritando.

Los RRB llegaron hasta las chicas y saludaron amablemente, Blossom saludó a Brick y a Boomer, a Butch bueno, simplemente se limitó a mirarle extraño pues este le sonreía con coquetería, Bubbles se levantó y abrazó a Boomer con fuerza, este quiso salir corriendo de allí y Buttercup estaba mirando por la ventana hasta que finalmente decidió voltear hacia los hermanos.

—¿Tú no eres el patoso del parque? —la de ojos verdes señaló al moreno con la boca entreabierta de la inesperada sorpresa.

—¿Ya os conocéis? —preguntó Blossom con una ceja alzada, su hermana cabeceó en respuesta.

—¡Claro que sí! Estaba persiguiendo a un mocoso cuando se tropezó con un perro y cayó de cara al suelo. —comenzó a reírse descontroladamente una vez que recordó los detalles de ese día. A Butch se le hinchó una vena de su frente y la fulminó con la mirada, sus hermanos aguantaban la risa imaginándose la escena.

—¡Oh! Yo también te conozco, perdona por lo del otro día, me puse algo nerviosa ¡pero te juro que te pagaré los desperfectos! —Bubbles se dio cuenta también de su presencia una vez que dejó de atosigar a su contraparte, se acercó a él y se disculpó repetidas veces.

—Oye, tranquila, a mi eso me da igual, que se joda mi jefe, créeme su cara al ver la mesa rota no tuvo precio. —rio este conmemoraba la cara de cerdo de su jefe toda arrugada y roja mientras pateaba los cristales del suelo.

—Pero…

—¡No te creo! Bubbles que genio, ese viejo verde y asqueroso se lo tenía merecido. —seguía riéndose, ahora más fuerte, la de ojos esmeralda.

—Ni que lo digas, fue una escena digna de fotografiar. —Butch sonrió de lado ante el comentario de la morena, le gustó su pensamiento sobre su jefe.

Los chicos se sentaron de manera que Blossom, junto a Bubbles y Boomer -el cual ya tenía dolor de cabeza por la constante charla de la rubia- quedaron de frente a Buttercup, Brick y Butch. Buttercup se limitaba a mirar con mala cara al pelirrojo, este evitaba su mirada, pero tenerla justo al lado no ayudaba nada, mientras el moreno insistía en hacerle ojitos a la ojirosa.

—No me dijiste que la líder se había puesto tan buena. —le susurró Butch a Brick en el oído.

—Es porque no es así. —puso los ojos en blanco, torciendo la boca, asqueado. —Es tu mente de perro en celo que te hace ver cosas que no son. —le susurró de vuelta.

—Como digas, opérate la vista.

—Por cierto, Brick te tengo que decir la verdad, en realidad te dijimos de venir porque los domingos hay ofertas y descuentos en los menús para parejas y hoy, cierta chica glotona. —entrecerró los ojos mirando a Buttercup la cual le sacó la lengua como respuesta y volvió a voltear hacia el pelirrojo. —quería conseguir como sea los descuentos, así que lo siento por eso.

—No te preocupes, nosotros estamos encantados de venir ¿verdad chicos?

—Sí. —contestaron los aludidos alargando la palabra con algo de desgana.

—Había gente para invitar, toda la ciudad y tú tienes que traer a éste cara de sapo. —Buttercup, notablemente incómoda le hizo ascos a Brick, el cual no respondió, pero si que le dio una colleja a su hermano pelinegro por haberse reído.

—¡Buttercup! —le recriminó la mayor, molesta por su comportamiento.

—Aún no sé porque insististe tanto en llamarlo a él cuando te dije que podía invitar a Mitch. —Buttercup le dio un codazo al pelirrojo para que hiciera espacio y se separara más de ella, Brick ya tenía un pequeño tic en el ojo por los repudios de la morena.

Blossom pestañeó un par de veces, miró a Brick y él la miró a ella, Blossom le sonrió y contestó.

—Pues me cae bien, y Bubbles también quería ver a Boomer ¿no Bubbles? —preguntó la chica volteando hacia su hermana que hablaba sin cesar con Boomer, a pesar de que este no abría la boca para nada y tenía cara de sueño.

—¡Obvio! Además, me tiene que dar su número de teléfono para que podamos seguir hablando. —Bubbles sacó su celular dispuesto a apuntarlo. Boomer miró al mayor, rogándole con los ojos algo de piedad y que lo dejara marchar, pero este con solo entrecerrar los parpados le contestó que ni hablar.

—Claro, claro ¿ya te gusta solo porque lee libros aburridos como tú? —siguió Buttercup con una expresión de burla, cosa que hizo enfurecer a Blossom.

—¡Basta ya Buttercup! Tengamos el desayuno en paz.

—Como sea.

Y así, el grupo de seis comieron, medianamente en armonía, a pesar de las caras largas de Boomer y Buttercup, de que Butch no para de enviarle indirectas a Blossom y esta reía con incomodidad y Brick se mantenía pensativo mientras comía, con la mente en otro lugar.

—¡Ya llegué, por quién llorabas! —una voz graciosa se escuchó a espaldas de los chicos interrumpiendo sus conversaciones.

—Al fin llegas, dientes de ratón. —Se quitó las manos de Mitch de los ojos pues este se los había tapado.

—¿Mitch? ¿Qué haces aquí? —preguntó la PPG mayor.

—Tu hermana me mandó un mensaje hace un momento para que viniera a recogerla.

—Así es. —Buttercup se levantó de un salto y tomó su rebeca de cuero, dispuesta a marcharse con su amigo. —Nos vamos al parque de skate un rato, me aburro demasiado aquí. —evitó la mirada desaprobatoria de Blossom y comenzó a caminar.

—¿Tú no eres el patoso del parque? —repitió el castaño, al igual que Buttercup, riéndose entre dientes.

—¡REPITEMELO CUANDO TE HAYA ROTO TODOS LOS HUESOS DE LA CARA! —replicó Butch ya enfadado por el estúpido mote, y sabiendo que cuando llegase a casa las burlas caerían sobre él como una cascada. Agarró del cuello de la camiseta al pecoso.

—Butch… —le advirtió el pelirrojo tirando de su brazo para que volviera a sentarse.

—Que humor, era una broma. —Mitch rio más fuerte, volteó hacía Buttercup que ya estaba a varios pies lejos de él. —¡Espera Buttercup! —gritó llamando la atención de la morena, que paró al instante y volteó con impaciencia, volvió a mirar a Butch. —Oye, ¿sabes skate?

—Um… sí, algo, supongo. —contestó Butch con desconfianza. En realidad, era uno de sus pasatiempos favoritos, bueno, todos lo que tuviera que ver con la adrenalina o el deporte lo eran, pero no estaba seguro del porqué de la pregunta.

—¡Me caes bien! ¿Quieres venir con nosotros? —el pecoso le sonrió mostrando su dentadura blanca en la cual las dos paletas sobresalían entre los demás dientes.

A Brick se le iluminaron los ojos al oír aquello.

—¿Eh? ¿Por qué iba yo a…?

—¡Claro que sí quiere ir! ¿Verdad… Butch? —arrastró su nombre y le sonrió de una manera tan sombría que al pobre chico le tembló todo el cuerpo.

—S-sí, q-quiero.

—¡Bien dicho! —le dio un manotazo en la espalda a su hermano que lo obligó a levantarse. —Diviértete.

—Ya…

—¡Vamos, patoso!

Comenzaron a alejarse mientras el castaño seguía burlándose entre risas de Butch y este no paraba de gritarle que se callara, amenazándolo con la muerte. A Buttercup no pareció molestarle tampoco, al final, lo veía con buenos ojos.

—Blossom, yo también me tengo que ir ya, quiero ir al parque un rato, ya sabes para qué. —Bubbles se levantó obligando a Boomer a levantarse también.

—Claro, suerte. —La pelirroja le sonrió débilmente, había un tinte melancólico en su voz.

—¿Quieres venir conmigo, Boomer? —preguntó la pequeña con sus ojos azules brillando. Este la miró, por supuesto que no quería, pero… volteó hacia su hermano y él asintió con la cabeza, suspiró, no le quedaba de otra.

—Bueno… —accedió sin más.

—¡Vamos! Seguro que contigo ahí no tendré más problemas.

Se llevó al rubio del brazo mientras este arrastraba los pies y maldecía sin parar a su hermano mayor una y otra vez, desde que llegaron en realidad.

Los dos líderes se quedaron solos, un silencio reinó en la mesa, realmente no tenían un tema de conversación interesante y Blossom parecía más concentrada en terminarse su pastel de fresa que otra cosa. Así que Brick tuvo que improvisar, no podía desaprovechar el momento quedándose callado.

—Gracias por invitarnos, hemos pasado un buen rato.

Blossom alzó la vista y sonrió, terminando de comerse su pastel.

—No hay que agradecer, yo quería que vinierais, sobre todo por Bubbles, no tiene muchos amigos desde hace años. —Blossom volvió a sonreír, pero esta vez aquella sonrisa parecía más bien una mueca torcida.

—Es curioso, se le ve una chica muy… animada. —buscó una palabra más adecuada que "loca". —creía que iba a estar rodeada de amigos, parece muy sociable. —mientras pensaba que no le extrañaba que nadie quisiera acercarse a ella.

—Pues… es difícil de explicar, ella simplemente decidió alejarse de los demás. —frunció el ceño apretando los labios. —me alegra que con Boomer sea diferente, es extraño, pero prefiero no cuestionarme nada.

—Ya veo… —Brick sonrió ampliamente. Esto podía ser oro, la loca de la rubia no tenía ningún amigo y Boomer era el único, con más razón iba a confiar solo en él. Esto tenía que hablarlo con su hermano. Siguió preguntando, no le importaba si se metía en cosas que no era de su incumbencia, es más, a eso es a lo que quería llegar. —¿Y por qué es así?

Blossom dejó la servilleta con la que se estaba limpiando la boca de un manotazo sobre la mesa, sorprendiendo ligeramente al pelirrojo. Estaba cabizbaja y su flequillo tapaba sus bonitos ojos.

—Brick, son cosas personales, ella… tan solo… no quiere hacer daño a nadie ¿ok? Por favor cambiemos de tema.

Brick se quedó conforme, a pesar de que aquella respuesta había sido bastante inesperada y creaba más interrogaciones en su mente, no seguiría preguntando porque seguramente la ahuyentaría y el no quería que eso pasara, así que como dijo, iba a cambiar de tema cuando alguien se acercó a ellos.

—Buenos días, chicos. —saludó la misma mujer de cabellos rizados pelirrojos y alta que vio en el ayuntamiento cuando llegó a la ciudad.

—Buenos días, Srta. Bellum. —saludó cordialmente la ojirosa. Brick tan solo se quedó en silencio observando con curiosidad a la mujer de piel morena.

—Blossom, justo iba para tu casa a buscarte, necesito que luego te pases un momento por el ayuntamiento, tengo que comentarte una cosa. —la mujer habló con ternura, a pesar de que Blossom se puso seria inmediatamente.

—Allí estaré.

—Gracias, nos vemos, adiós Brick. —se despidió y Brick no supo si había pestañeado o acababa de guiñarle el ojo.

Él la siguió con la mirada hasta que esta desapareció tras la puerta, entonces volvió la vista hacia Blossom que lo veía con cierto interés "Mierda." Pensó, lo acababa de descubrir quedándose embelesado con el movimiento de caderas de aquella mujer.

—¿Ocurre algo? —le preguntó ella inquisitivamente.

—Nada, nada, em… —tenía que pensar algo rápido si no quería que ella creyese que era un pervertido. —bueno yo… me preguntaba una cosa.

—¿Qué cosa?

—Uhm… ¿es la secretaria del alcalde? Es que me vino un recuerdo al verla, sobre cuando vivía aquí. —hace tiempo que se acordó de que ella era la secretaría, pero mejor era hacer el papel de "chico nuevo que no sabe nada".

—No, en realidad ella es la alcaldesa. —respondió con simpleza. Brick cambió su expresión nerviosa a una de real confusión.

—Yo recuerdo un tipo bajito y canoso de alcalde ¿Qué pasó con él? —Blossom lo miró fijamente unos instantes, instantes que se hicieron eternos para él.

—Sí, pero… mira, te explico. —hizo una pequeña pausa, ¿lo estaba pensando mucho o era su imaginación? —Hace un par de años que la tasa de criminalidad subió peligrosamente, los asesinatos eran cada vez más frecuentes y los robos eran el pan de cada día. Nuestro alcalde ya estaba algo envejecido y con todo el estrés que esto provocaba, se enfermó de los nervios, tuvieron que cambiarlo de ciudad. Luego Bellum opositó y la eligieron como nueva alcaldesa, esa es la historia.

—Entiendo… ¿entonces ese es el motivo del toque de queda?

La pelirroja asintió con lentitud. Él en realidad no le creía que ese fuera el motivo, sabía que Him seguía vivo y eso era lo que las tenía tan alerta.

—Perdón por mentirte la otra vez y decirte que era una ciudad segura, la verdad todavía estamos controlando todos estos casos.

—No, entiendo que es para no alarmar y asustar más aún a las personas. —le dijo con falsa amabilidad. —cambiemos de tema otra vez ¿te apetece hacer algo?

—¿Cómo? —inquirió Blossom sin comprender a que se refería.

—¿Quieres que demos un paseo y hablemos de cosas más triviales? Así nos conocemos mejor ¿Qué te parece? —seguía ahí sonriéndole con tanta falsedad que hasta el mismo se daba asco -si es que eso era algo posible-.

—U-uh… sí, vale. Me parece perfecto. —Ella se levantó seguida de Brick, con un tinte rojizo cubriendo son suavidad sus mejillas. No tenía mucho tacto con los chicos en general, así que tampoco acostumbraba a quedarse a solas con uno.

Brick se percató de este leve sonrojo y ahora aquella sonrisa era enigmática.

"Interesante…" pensó, mientras tomaba algo de cercanía con la chica que caminaba a su lado.

CONTINUARÁ…