¡Muchas gracias a la gente que deja comentarios y sigue la historia!
Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.
IX
Llevamos más de una hora andando sin un rumbo fijo, desde que nos separamos de los idiotas de mis hermanos y de las tontas de sus hermanas siento algo de nerviosismo. La pelirroja movía la boca como una cotorra, quien lo diría que sería tan habladora, yo a penas le contestaba o simplemente asentía con la cabeza, en mi mente solo rondaba la idea de que ese par de imbéciles no lo estropearan todo e hicieran el mínimo esfuerzo de llevarse bien con ellas.
Suspiré intentando alejar la incertidumbre de mi interior y abogué por finalmente prestarle algo de atención a lo que quisiera que hablase ella, yo también tenía que cumplir con mi deber.
—Blossom.
Hablé y ella inmediatamente calló y alzó la vista hacia mí con expectativa.
—¿No tenías que ir a algún lugar hoy? ¿no se te hará tarde? —que idiota soy, mis ganas por alejarme de ella me superan.
—Ah… sí, es cierto. —miró su reloj de muñeca con una mueca, parecía desganada con la idea de tener que ir a ese lugar. De repente dibujó una pequeña sonrisa y volvió sus ojos a mí. — Todavía queda tiempo, no te preocupes.
Le sonreí de vuelta. No sabía si alegrarme o no, pero al menos tendré más tiempo para investigar. Anteriormente solo escuché que me hablaba sobre como fue creada, los problemas que tuvo, aventuras suyas… interminables, por cierto, y no sé qué tonterías más. Eso no me servía de absolutamente nada.
—Oye, Brick.
Parpadeé un par de veces, tengo la mala costumbre de perderme muy a menudo en mis pensamientos.
—¿Sí?
—Cuéntame algo de ti ¿Cómo fue tu niñez?
Tragué en seco, esa simple pregunta inocente me hizo poner todos mis sentidos en alerta, mi mente comenzó a trabajar a mil por hora ¿qué le diría?, no tenía tiempo para inventarme toda una historia en un segundo. Como acto reflejo mis ojos se movieron alrededor buscando una salida o algo que me sirviera como excusa para evitar aquella peligrosa cuestión. Al momento vi mi salvación.
—Este… ¡mira, el parque de atracciones está abierto! ¡vamos!
Con esas fugaces palabras, no le di tiempo a si quiera responder, la agarré de la mano y la llevé corriendo al parque de atracciones de Townsville. Vaya, dándome cuenta si que habíamos estado andando y conversando por un rato largo, tanto que llegamos hasta las afueras de la ciudad.
…
Vaya, el parque de atracciones era más grande de lo que pensaba para una ciudad tan pequeña y aburrida como Townsville. La miré, parecía cansada de correr, extraño.
—Perdona por traerte así de repente, me emocioné un poco. —saqué un poco mis aptitudes actorales a flote y me hice el chico avergonzado. Ella me vio con una pequeña sonrisa y negó con la cabeza.
—No, esta bien ¿quieres subir a algo?
—Pues…
Y así fuimos de atracción en atracción, al principio quería que pareciese que me estaba divirtiendo para que no sospechara, y bueno, al final no estuvo tan mal la idea, hice algo más interesante esa mañana que hablar y hablar, los libros me gustaban, pero tampoco era un fan empedernido como esta chica y sinceramente, era aburrida. Nos subimos en las tazas giratorias donde ambos acabamos algo mareados, también en una atracción con forma de canguro que botaba una y otra vez, los coches eléctricos, un barco gigante con unas jaulas que subía y bajaba… en fin, lo que se hace en un parque de estos.
—¿A dónde te apetece ir ahora? —me preguntó entre suspiros, la vi algo sofocada desde que empezamos, como si estuviera cansada todo el tiempo. Miré a mi alrededor, y por supuesto no podía faltar mi atracción favorita.
—La montaña rusa. —dije con convencimiento. De repente su expresión algo cansada cambió a una de… ¿miedo?
—¿M-montaña rusa? —cuestionó en un soplido. Alcé una ceja con confusión.
—No me digas que te da miedo. —apreté los labios aguantando la risa, ella frunció el entrecejo y miró hacia otro lado ¡no me lo podía creer! La líder de las PPG realmente le tenía miedo a una atracción de mierda. —Bueno… si quieres no hace falta, hay más cosas que hacer. —intenté poner mi mejor cara de desilusión, aunque la risa casi se me vuelve a escapar.
—¡No! Y claro que no tengo miedo, vamos. —asintió con seguridad y comenzó a andar a zancadas hacia la montaña rusa. Sonreí de lado con diversión, me iba a encantar escucharla gritar del miedo.
Y como si lo hubiera previsto, subimos y sus gritos se podían escuchar a kilómetros. Yo no podía parar de reír y ella parecía no enterarse, estaba más centrada en no dejar de temblar. Aún así no acababa de comprender su terror, ella estaba acostumbrada a cosas muchísimo peores que estas.
Al acabar y bajar de la atracción, ella se tambaleaba de un lado a otro y yo no podía ocultar mi gran sonrisa, creo que esto lo podía atesorar como uno de los mejores momentos de mi vida, la primera vez que escuchaba a una Powerpuff gritar de terror. Cuando lo sepan mis hermanos se van a estar riendo por semanas.
—Está bien, ¿Qué es lo…? —
Miré a ambos lados al no ver a la pelirroja, entonces giré y la vi a unos metros de mí. Cuando me acerqué para comprobar qué hacía, me di cuenta de que estaba apoyada con una mano en el tronco de un árbol. Por un momento pensé que quería vomitar, pero cuando estuvo a su lado escuché su respiración agitada y dificultosa, agarraba su camiseta con fuerza y sus uñas estaban enterradas en la madera del tronco. ¿Qué le ocurría? No parecía exactamente querer vomitar.
—Hey, ¿Qué te pasa? —le pregunté con la poca delicadeza que me caracterizaba. Ella al escuchar mi voz se reincorporó de inmediato mirándome con susto. Su frente reflejaba gotas de sudor y su piel era notablemente más blanca de lo habitual.
—¡No te preocupes! —tosió un poco para volver a respirar con normalidad. Recuperó su semblante amable enseguida. —Es que de tanto gritar acabé agotada… —esa explicación no tenía sentido para ella, para una heroína que podía cargar camiones con una mano. Obviamente no la creí. —eh… —me agarró de la camiseta, con pena. —¿Te importa si vamos a una más y ya? Y que sea un poco más tranquila. —fruncí un poco la boca. Sí, me importa.
—Claro.
…
—¿Aquí?
Me había traído directo a noria, la maldita rueda de la fortuna, no había atracción más aburrida que elegir que esta, encima tener que montarme con ella… lo que tenía que aguantar no tenía nombre, solo me aliviaba que luego tendría mi tan ansiada recompensa.
—¿No te gusta? Creo que es un buen lugar después de toda la adrenalina. —miraba con ilusión aquella gran atracción, yo rodé los ojos con asco. Claramente dije que sí.
—Sí me gusta, no hay problema, la veo una buena opción para acabar.
Nos colocamos en la fila y por suerte avanzaba rápido. Cuando llegó nuestro turno de entrar, el hombre que nos tenía que pedir la ficha, se nos quedó mirando por unos segundos que se hicieron larguísimos. Yo no entendía nada, en realidad su mirada estaba fija en la pelirroja, eso sí, su ceño fuertemente fruncido y las comisuras de su boca torcidas hacía abajo. Extrañado volteé hacia Blossom intentando ver si es que lo conocía al señor, pero ella simplemente tenía una expresión seria, como si fuera algo que no tiene que ver con ella.
—Perdón, pero las parejas tienes que esperar hasta la ultima vuelta. Por favor, vuelvan al final de la fila.
¿¡Qué!? No entendía absolutamente nada de lo que sucedía, ¿¡quien se creía ese viejo para mandarme a MÍ de nuevo al final así de la nada!? Estuve a punto de abrir la boca para gritarle un par de cosas y con suerte darle su merecido puñetazo en la cara, cuando sentí un empujón en mi pecho que me echó para atrás. Agaché la vista para darme cuenta de que era la pelirroja obligándome a salir de la fila.
—¿Qué haces? —la agarré de la mano que me empujaba, furioso de que ella misma me hiciera salir. —¿¡No vas a decirle nada al viejo!? ¡Hemos estado esperando la cola para que nos devuelva al principio de nuevo!
—Vuelve atrás.
Levantó la mirada y me miró fijamente, el rosa de sus orbes brillaba con intensidad y sentí un escalofrío por mi espina dorsal que me caló los huesos, quedé mudo y como un títere me arrastró hacia el principio.
El silencio nos inundó, me paré a pensar fríamente ya una vez mi enfadó cesó un poco. Desde que llegamos sentí las miradas de varias personas sobre nosotros, al principio no les daba importancia, tal vez solo era mi imaginación, pero ahora que vi como ese señor observaba a la Powerpuff, todo se unía. Aquellas miradas de esas personas no parecían de admiración o sorpresa, más bien parecían vernos con recelo, susurraban entre ellos y algunos simplemente se alejaban rápidamente. No eran todo el mundo, pero si alguna que otra persona. No podía quedarme con esa duda asique decidí preguntarle.
—Hum… Puedo saber… ¿Qué sucedió? —pregunté intentando no sonar muy ansioso, ella resopló y tapó sus ojos con el fleco de su cabello. Se quedó callada y creía haberla cagado. —O sea, si no quieres decirme esta bien… solo me pareció extraño que esa persona te mirase como si… te odiara ¿lo conoces?
—No… claro que no lo conozco. No conozco a ninguna de las personas que nos miraban de la misma manera que él.
Al parecer ella también se dio cuenta de aquello. Su semblante seguía serio, duro y frío. Alzó la mirada con cierto desdén en su expresión.
—Brick, no todas las personas de la ciudad nos quieren como antaño, digamos que hubo cierto problema que hizo que algunos empezaran a desconfiar de nosotras. Y como ves, hay algunos que incluso parecen odiarnos.
Abrí los ojos enormemente en mi sorpresa. Jamás esperé escuchar algo como aquello. Ahora la curiosidad era aún más grande ¿había pasado algo malo durante el tiempo que no estuvimos? ¿tan malo como para que algunas personas no confíen más en las PPG?
—Pe-
—Por favor, no preguntes, son cosas que no tienen importancia. El pasado sigue siendo pasado, y tranquilo, no fue nada… horrible.
Después de eso, no me atreví a volver a abrir la boca, la verdad, es que su seriedad me imponía bastante. Tengo que recordar que no tengo poderes y enfadarla no sería muy buena idea. El tiempo pasó lento como sacos de arena mojada, ninguno de los dos pronunciaba palabra hasta que, al fin, llegó nuestro turno de entrar. El mismo señor de antes tomó nuestras fichas con desgana y nos invitó a entrar.
Allí sentados, el silencio parecía aún más pesado que con todo el ruido del exterior. La maquina comenzó a funcionar y podía sentir como nuestra cabina ya se movía. Ni en mis pesadillas más escalofriantes la escena de nosotros dos montados en la rueda de los enamorados era una opción. Aún así, prefería estar callado ahora mismo.
—Oye, Brick.
Joder, para que diré nada.
—Sí, dime.
—Al final no me contestaste la pregunta sobre tu niñez. —me miró directamente a los ojos, con una leve sonrisa. A mi me dio un pequeño tic en el ojo, sonreí por inercia al ver que ella no apartaba la vista de mí, tenía que responder. Lo pensé por unos instantes, esta bien, le contaría la verdad, al menos solo lo que a mí me interesaba.
—Pues… si te digo la verdad, fue increíble. —inconscientemente sonreí ante mis dulces recuerdos. —Mis hermanos y yo nos divertíamos muchísimo, siempre juntos, fuera donde fuéramos, siempre unidos, nos protegíamos los unos a los otros… como hoy en día en realidad. Éramos bastante rebeldes y revoltosos, nos gustaba gastar bromas, algún que otro destrozo también, pero… no éramos malos, o bueno, eso quiero creer. —miré al suelo, a quien quería engañar, si éramos y somos malvados, desde que nacimos… —Nos gustaba mucho molestar a la gente, a nuestros padres también… —me reí por aquellos tiempos donde todo era diversión. —incluso… a ciertas niñas de aquella época, con ellas era algo más… frecuente. —la miré directamente y ella me devolvió la mirada, no paraba de sonreír. Por un momento quise que me recordara, quería sentir su odio y dejar de ver aquella estúpida sonrisa de niña perfecta que tanto detestaba. No quería que me sonriera, quería sentir su odio y que ella pudiera sentir el mío.
—Por lo que me dices, os gustaba causar problemas eh. —rio con ternura, como si hablara con un niño pequeño. —pero es comprensible, sobre todo con las niñas, eso seguramente era porque os gustaban. —me guiñó un ojo con gracia para volver a reír.
Agaché la cabeza y negué con una sonrisa irónica en mis labios. Si supieras, muñequita de ojos rosas, si supieras…
—¡Ah, vaya! Se ha parado ya.
Giré hacia la ventana para ver que, efectivamente, la vista total de la ciudad se mostraba ante mis ojos. Me dieron arcadas, solo podrá gustarme este lugar cuando este envuelto en llamas.
—Que pena, no estamos arriba del todo… —dijo ella algo decepcionada.
Me crucé de brazos y me acomodé en el asiento apoyando mi espalda, hice una mueca de cansancio.
—No sé de qué te decepcionas, si tu misma puedes subir volando todos los días y contemplar la ciudad sin necesidad de una máquina. —le dije con pocas ganas. Ella inmediatamente cambió su posición, apoyando sus brazos en el marco de la ventana. Su expresión de decepción ahora parecía tener un semblante de tristeza… ¿tristeza?
—Sí, supongo…
—¿Supones? —volví a incorporarme, interesado por lo que tuviera que decir.
—En realidad, yo… hace tiempo que ni siquiera uso mis poderes. —su voz sonó con un deje de aquella tristeza intensificada.
—…
¿Cómo?
—¿No… utilizas tus poderes? —pregunté, más para mi mismo. Aún no me acababa de creer lo que escuché. El volcán de mi interior explotó en furia ¿¡POR QUÉ!? ¡NO LO ENTIENDO, SI YO FUERA ELLA…! Si yo fuera ella… claro, maldita niñata privilegiada. Nos quita nuestros poderes y ella ni siquiera tiene la decencia de usar los suyos. Si pudiera cambiar los roles, aunque fuera por unos momentos… no dudaría en sacarle todo el potencial posible y la mataría… sí, lo haría sin dudarlo, por unos segundos, solo por un momento que durase el cambio, aprovecharía lo que ella no sabe apreciar. ¿Pero por qué? ¿Por qué no los usa, tendrá que ver con el hecho del pasado ese que dice?
Apreté los puños con fuerza, quise ocultar como pude mi furia recordando que seguía delante de ella.
—No, quiero decir, de vez en cuando vuelo, pero solo cuando es una emergencia, si tengo mucha prisa o bueno… si quiero huir. —sus ojos habían perdido brillo, con la vista despistada en el horizonte y su mente en otro lugar.
—¿De quién tienes que huir? —cuestioné ¿Quién era esta chica? No parecía la misma PPG que yo conocí. Se cansa, tiene miedo, no usa los poderes, tiene que ¿huir de alguien? No comprendía, pero parecía que mis dudas tampoco iban a ser resueltas. Townsville definitivamente había cambiado mucho desde que nos fuimos…
—¡De nadie! —exclamó sorprendiéndome por la altura de su grito. Parpadeó varias veces para volver a mirarme, como si despertara de algún sueño, tragó salida. —¡Lo siento, no quería gritarte! Es que… —rio nerviosamente. —lo siento, pero me pone algo nerviosa que me pregunten sobre estos temas, estoy bien, te lo juro solo… ya no hay problemas, no hay con quien usar los poderes, no hay delincuencia, entonces… —su respiración comenzó a agitarse, apretó los labios y pude ver perfectamente como sus ojos comenzaban a aguarse. Parecía tener un ataque de ansiedad. Volvió a encerrar sus uñas con fuerza, esta vez en los asientos de la noria, arañándolos.
Ahora era yo el que se estaba poniendo de los nervios, en cualquier momento parecía que iba a llorar y eso solo empeoraría la situación. Lo ultimo que esperaba es que se pusiese a llorar delante de mi y por mucho que me guste su sufrimiento, no era el momento.
—¡Blossom, tranquila! —la tomé de los hombros con fuerza e hice que levantara la vista, efectivamente sus orbes estaban cristalinos, me mordí el labio con desesperación. —Relájate ¿de acuerdo? Ya no te volveré a preguntar sobre esas cosas si no quieres, es más, no volveré a preguntar, me cierro la boca con cremallera. —hice el gesto de cerrar los labios con una cremallera imaginaria, esto pareció relajarla un poco, puesto que rio con gracia. Increíble, yo consolando a una PPG como si fuera una niña ¿en qué universo alterno estoy viviendo?
—Perdona… —se disculpó de nuevo, con una sonrisa tímida. No solo era miedosa, ahora resulta que también la notaba con demasiada timidez, ya no se ni con quien hablo…
—Esta bien. —volví a mi lugar, luego me lavaré las manos con gel desinfectante. Suspiré agotado, esto de tener que mentir y aparentar todo el tiempo estaba siendo algo realmente duro.
—Por cierto, tengo algo para ti. —se agachó para recoger el bolso que reposaba contra la pared de la cabina, lo abrió y buscó, iba a sacar algo cuando de repente la noria se puso de nuevo en marcha y la cabina se movió de manera algo brusca.
Lo ultimo que vi es como ella perdía el equilibrio y yo intentaba que no cayera de cara al suelo. Acabé sentado de manera fetal en el duro piso con un golpe en las costillas contra el asiento.
—Mierda… —abrí los ojos enseguida y me di cuenta de que la pelirroja había acabado encima de mí, entre mis piernas y con la cabeza apoyada en mi pecho. Iba a hablar para que se quitara de encima, porque precisamente liviana no era, aunque bueno, en ese momento me fijé en una de las razones de su peso. Mis ojos se dirigieron con descaro hacia su escote, me quedé embobado por unos segundos, sentí un pequeño cosquilleo cuando lo sentí apretarse contra mí.
—¡Ah, lo siento!
Un deje de desilusión se dibujó en mi rostro en el momento que ella pareció darse cuenta de la situación comprometedora en la que estábamos. Un momento… ahora que lo pienso ¿en que me estaba fijando? ¡Joder, que asco! ¡Es una puta PPG como puedo pensar esas mierdas! Me di un par de bofetadas mentales e intenté tranquilizar mi pulso que se había acelerado levemente ¡Maldita sea, Brick! ¡Como si no hubieras visto unas tetas en tu vida! Respiré más calmado cuando vi la puerta de la cabina abrirse y al señor decirnos que bajásemos ¡Al fin!
No nos volvimos a dirigir la palabra, había sido una situación incómoda y extraña y seguramente ella había notado que le estaba mirando el escote, con suerte no notó algo más… Estaría avergonzado si no fuera porque me importa una mierda lo que piense de mí.
—¡No puede ser! —exclamó espantada. Volteé asustado por su grito. —En un momento vuelvo, se me olvidó el bolso en la noria, con las prisas no… —de repente se sonrojó hasta las orejas, capté su pensamiento y carraspeé algo avergonzado también. —Ya vuelvo… —rio nerviosamente y corrió para volver al parque de atracciones.
Me quedé con la vista fija en su figura alejándose, nuevamente mi inconsciencia me jugó una mala pasada y mis ojos recorrieron de arriba abajo la figura de la líder rosa, no solo estaba bien de delantera, si no que tenía unas piernas largas y femeninas, con un buen tra- ¡Oh, vamos! ¡No de nuevo! Maldito Butch, ahora es cuando venían sus palabras a mi mente "no me dijiste que la líder se había puesto tan buena" En realidad, ahora que me fijaba, esa frase si cobraba sentido… ¡Pero no! ¡Debo estar loco, no puedo pensar en ella de esa manera! Cada vez que la veo a la cara solo veo el rostro de la niñata egocéntrica, sabelotodo y perfecta que una vez me arruinó la vida ¡y eso no iba a cambiar!
—Listo, vamos.
No me di cuenta cuando ya había vuelto, y al verla me sonrojé con fuerza, fue sin quererlo y ni si quiera comprendo por qué pasó. Desvié la cara de ella, tenía que hacer como si ese día no hubiese existido y olvidar el hecho de que ahora sé que tiene un cuerpo deseable… ¡YA BASTA!
Ahora parecía más animada puesto que volvía a su humor del principio, sonreía y hablaba sin parar. Esta vez si puse algo más de mi parte y le seguí un poco la conversación, hasta que, en cierto punto, ella paró de repente y miró su reloj.
—¡Dios, se me olvidaba que tengo que ir a la cita con el Prof-! D-digo Bellum. —se llevó una mano a la cabeza y comenzó a ponerse nerviosa, como en esos momentos en la noria. —Donde tengo hoy la cabeza, se me olvida todo…
Otra cosa extraña que agregar a los cambios de la PPG, de repente se le olvidan las cosas cuando algo como eso no le hubiera ocurrido en su niñez.
—Supongo que aquí nos despedimos, Brick. —me dijo con una sonrisa algo forzada, su respiración volvía a agitarse y pestañeaba con exageración.
Me encogí de hombros, quitándole importancia al ver que se veía afectada por tener que irse tan de repente.
—Que cosas, se me olvidaba otra cosa también… —abrió su bolso y comenzó a buscar, sacó un papel rectangular y me lo brindó. —Toma, esto es lo que te quería dar antes, un pequeño regalo. —sonrió con dulzura ¿un marcapáginas?
—Oh… —lo acepté y lo miré bien. Era color beige con un corazón arriba y la frase "un verdadero héroe no olvida donde pertenece ¡tampoco la última página!" torcí la boca y entrecerré los ojos ¿Qué tontería era esta?
—Guárdalo bien ¿de acuerdo? —palmeó la mano donde tenía el marcapáginas.
Me fijé que no quitó la mano de la mía, al levantar la mirada y verme reflejado en sus ojos, por algún motivo ambos nos quedamos ahí, mirándonos atentamente y sentí como su pulgar acarició por un segundo el dorso de mi mano. Sentí un escalofrío al verla acercarse. Cerré los ojos esperándome cualquier cosa y tomándome por sorpresa, me dio un efímero beso en la mejilla y su mano dejó de tocar la mía.
—¡Nos vemos otro día, llámame!
Se despidió agitando la mano en el aire y salió volando. Llevé mis dedos a mi mejilla ¿Qué había sido eso? ¿por qué? Luego mis ojos se dirigieron al marcapáginas, nunca había visto una frase tan estúpida y cursi, pero lo guardaría por si tal vez llegara a utilizarlo, lo cual dudo, seguramente lo tiraría a la basura…
—Qué extraño…
Me sentía tranquilo, a pesar de que la Powerpuff acabase de besarme la mejilla, no había sentido algún tipo de alteración. Arrugué la frente, dándome cuenta, ahora sí, de lo que acababa de pasar.
—Que asco. Tengo que darme una ducha ahora.
Me fui a casa con algo de prisa por darme esa ducha que me quitase todos los gérmenes de la PPG mientras pensaba…
¿Esta vez era por qué se fue volando? ¿Tanta prisa tenía? ¿Lo de la cita podría haber sido una excusa? Parecía importante pero no tanto como para ponerse así de nerviosa ¿era de verdad una emergencia o… tal vez estaba volviendo a huir de algo?
CONTINUARÁ…
HOLAAAA, ains. Perdón por tardar tanto, he estado super ocupada con los exámenes perooo al fin llegan las vacaciones y eso significa hacer… NADA. Jajajaj bueno, no exactamente nada pero ya me entendéis, tendré mas tiempo para escribir, dibujar y bueno, lo que me de la gana n7n/ Intentaré actualizar más rápido bbs~
