¡Muchas gracias a la gente que deja comentarios y sigue la historia!
Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.
XIII
La gente comenzaba a amontonarse a las puertas del cine, miré la pantalla de mi móvil y por tercera vez la hora que este mostraba, mi pie se movía golpeando el suelo con algo de inquietud, bueno, es que en realidad estaba empezando a desesperarme.
Miré a ambos lados, a mi izquierda toda la multitud esperando por entrar a las grandes salas de cine y a mi derecha… nada, en frente… nada ¡dónde demonios estaba esa chica!
—¡Butch!
Escuché que alguien gritó mi nombre entre la gran multitud que apareció de repente cruzando la calle, intenté agudizar un poco la vista buscando a alguien conocido, pero tan solo se me cruzaba gente cualquiera.
—¡Oye! ¡Aquí!
Sentí como alguien me pisaba el pie y chillé de dolor, al bajar un poco la vista una cabellera negra se hizo presente.
—Pero ¡qué te pasa! —Exclamé enojado al darme cuenta que era la persona que esperaba y que por supuesto, llegaba muy tarde.
—Estoy delante de ti y haces como si no me vieras ¿te crees muy gracioso? —ella se cruzó de brazos con esa típica expresión de amargada que parecía que solo tenía para mí.
—A lo mejor si no tuvieras la estatura de un jodido gremlin sería más fácil verte. —dije con burla, me reí mas fuerte al verla ponerse roja del enojo.
—Tú lo que quieres es que celebre tu funeral. —alzó su puño delante de mi cara mientras sus ojos tomaban aquel color rojo eléctrico que indicaba sus ganas de desintegrarme. Me reí con ganas.
—Tranquila, si sabes que estoy de broma.
—Pues no bromees tanto. —era inevitable no reírme con esa cara de niña cabreada que tenía.
—Sí, venga, vamos a… —alcé una ceja, confundido cuando me fijé bien en algo. —un momento. —acerqué mi rostro peligrosamente al suyo y lo inspeccioné de lado a lado. Abrí mi boca tanto que creó que me la disloqué, mis ojos parpadearon con incredulidad. —t-tu… ma… maqui… ¿tú? —ella me empujó con cierta incomodidad reflejada.
—¿Qué pasa? ¿Nunca has visto a una chica con maquillaje o qué? —ella desvió la mirada con el ceño fruncido y se cruzó de brazos, pude percibir un leve pero colorido sonrojo rodeando sus mejillas y nariz.
En ese momento fue que mi vista pudo escanear todo su cuerpo de pies a cabeza. Antes no me había parado ni una vez a tan siquiera admirar el color brillante y lleno de vida de sus ojos verde lima. Tragué saliva cuando mi mirada paró en sus piernas tan bien contorneadas por esas medias de color marrón ocre que las cubrían del frio, allí me quedé, fijamente grabando la imagen en mi memoria ¿cómo es que no me di cuenta mucho antes de aquellas bonitas piernas? Se nota que son chicas de acción pues tienen los músculos, sobre todo ella, bastante marcados.
—¡Tierra llamando a idiota número uno! ¿alguien con vida ahí arriba? —sentí unos leves golpecitos en mi cabeza. Cerré los ojos con fuerza volviendo a la realidad, qué diablos…
—¡Claro que sí, no me golpees! —me quejé con una mueca de disgusto, aunque en el momento que vi que ella me miraba con curiosidad y me di cuenta que yo también acabé sonrojado de aquella manera, opté por darle la espalda rápidamente. —Se hace tarde, deja de perder el tiempo.
Me colé entre toda la gente que esperaba para entrar sin esperarla a ella, estaba más concentrado en mis pensamientos sobre por qué de repente me dio un calor extraño en el centro del estómago.
—¡Espera! —la escuché exclamar desde atrás.
—Date prisa, Mitch también debe de estar cansado de esperarte.
—Deja de quejarte, si llego tarde es bueno, así no tienes que comerte todos los trailer. —dijo ella con confianza. Iba a contestarle cuando volví a fijarme en ella, la cual ya caminaba a mi lado, una pregunta llegó a mi mente.
—¿Por qué decidiste arreglarte tanto para el cine? Vamos a estar a oscuras, nadie te va a ver. —sentí su mirada fija quemándome la piel, preferí no regresarle la mirada por si moría.
—Cállate. —escupió con simpleza, claramente molesta. Iba a disculparme o algo parecido, cuando me di cuenta que sus ojos se movían nerviosos recorriendo a toda la gente que se nos cruzaba por el camino.
—¿Buscas a alguien? —se suponía que había quedado con nosotros y parecía que buscaba con gran necesidad a alguna persona en concreto. Pareció no esperarse que la descubriera ya que se tensó de repente.
—C-claro que no… —se río con nerviosismo, sospechoso. —¡Ah, ya llegamos, vamos! —me cogió de la mano y me empujó dentro de la sala de cine.
Subió, prácticamente corriendo, las escaleras hasta nuestros asientos donde Mitch nos esperaba. No pregunté más, ella no quería decirme que le ocurría y yo tampoco tenía tanto interés como para insistir.
—¡Al fin! La película está a punto de empezar y yo ya me comí todas mis palomitas. Deberíais haberme parado, pero no estabais aquí. —susurró con tono enojado nuestro amigo pecoso. Me senté a su lado y Buttercup al mío, quedando yo así en medio de los dos.
—Que sepas que no es mi culpa.
—Ya, ya… oye, ¿Cuánto queda para que empiece? —dijo ella aún sin tomar asiento, la miramos con confusión.
—Pues… supongo que dos os tres minutos ¿por? —le respondió Mitch.
—¡Bien! Ahora vengo, tengo que usar el baño un momento. —y sin dejarnos ni abrir la boca, se marchó corriendo.
—¿Y a esta que le pasa? Cuando estabais viniendo pensé que era otra persona.
—A mí no me preguntes, está muy extraña hoy. —Mitch se encogió de hombros, quiso comer de mis palomitas, pero le di un manotazo antes de que cogiera alguna. —Las manos donde pueda verlas.
—Avaricioso…
Fijé mi vista al frente y unos asientos más abajo vi una sorpresita que me hizo alargar una gran sonrisa coqueta.
—Vaya, la señorita Bellum, que buenas coincidencias ¿no? —le dije a Mitch dándole un codazo amistoso. El simplemente se encogió de hombros otra vez y siguió mirando su celular. Rodé los ojos. —Creo que tienes los peores gustos de este mundo.
—No te creas, se apreciar la belleza de una mujer cuando la veo, pero, simplemente… pues Bellum me provoca como malas vibras, no me da buena espina, no se. —dijo él torciendo la boca y arqueando las cejas en un gesto de desconfianza. Abrí los ojos en sorpresa, a mi esa mujer me provocaba de todo menos malas vibras…
—¿Qué quieres decir? Parece una mujer normal y corriente. —dije observándola detenidamente y más allá de su perfecto trasero no veía nada extraordinario en ella, o extraño.
—¿Tú sabes lo que ocurrió con el antiguo alcalde de la ciudad?
Esa pregunta me vino inesperadamente. Mi cerebro comenzó a funcionar rápidamente. Era cierto que al llegar nos extrañó que ella fuera la alcaldesa, puesto que en los vagos recuerdos de nuestra infancia en Townsville, era una persona diferente la que tenía ese puesto, es más, recordábamos a un tipo más bien pequeño y… era hombre. O sea que, algo ocurrió con él, pero… es como si nadie se acordara, ni siquiera las chicas lo mencionaron.
¿Qué estaba ocurriendo con la memoria de esta ciudad?
—Creí que nunca había existido ¿tú si te acuerdas de él? —pregunté con esperanza de sacar algo en claro del misterio que mis hermanos y yo no llegábamos a comprender aún.
—Claro que sí, con lo que pasó, como para no recordarlo.
—¿Cómo? ¿Tan malo fue lo que le sucedió?
—Pues… no sabría decirte, simplemente fue… extraño. Muchas cosas son extrañas en la ciudad desde entonces.
No hacía falta que lo jurara, desde que nos enteramos del toque de queda aquel, poco podía ser normal. Pero por lo que veo, fue desde aquel suceso que algo cambió.
—¡Dime que fue lo que ocurrió! —alcé un poco la voz con entusiasmo y expectación y… algo de miedo, sinceramente.
—¡Ya, pero no grites! —el también acabó gritando y se escuchó a toda la sala susurrando que nos calláramos. Así que volvimos a los susurros también.
—Cuenta, cuenta.
—Pues… un día, de la noche a la mañana, se anunció que el alcalde tenía que ser trasladado por cosas de la salud, a un pueblo me parece, no me acuerdo bien, la cosa es que dijeron que esta ciudad estaba siempre llena de peligros que podrían empeorarlo, pero muchas personas, incluyéndome a mí, no le vimos sentido pues esto pasó justo después de que Him fuera derrotado y…
Derrotado…
Derrotado…
¿¡DERROTADO!?
En ese momento, mi mente se centró solo en aquella frase… Him, ¿derrotado? ¿acabado? Si lo pensábamos bien tenía sentido, pues no daba señales de estar vivo, pero… quedaba la pequeña ilusión de que simplemente se hubiera marchado por un tiempo, crearía un plan perfecto y volvería lo antes posible para matarlas finalmente, pero… ¿muerto? ¿realmente ya… no había nada que hacer? Ya no podríamos recuperar nuestros poderes, jamás… conseguiríamos nuestra venganza.
En mi cabeza aquello se quedó y en mi corazón también, lo sentí palpitar con fuerza, con demasiada fuerza, mis manos sudaban y se agarraron con fiereza a los apoyabrazos del sillón, sentí mi garganta secarse, doler y mis ojos también, por un momento las lagrimas de la rabia, de la impotencia se asomaron por ellos, pero las retuve con dolor. Tanto por lo que esperábamos estos años, tanto insistir en buscar, tanto soñar con nuestro futuro, con recuperar nuestra vida… todo se había colado e ido por el retrete de un momento a otro. Apreté con furia la mandíbula, quise ir a buscar a la líder de ese grupo de niñatas y matarla ¡DESTRUIRLA!
—¿Butch? ¡Eh! —un chasquido de dedos me sacó de mis pensamientos que no paraban de divagar, tomé una gran bocanada de aire, me faltaba el oxigeno de retener la respiración por tanto tiempo. —¿Me estás escuchando?
Respiré hondo un par de veces, tenía que tranquilizarme, esto no podía acabarse así, terminarse tan fácilmente y que ellas salieran victoriosas. Claro que no, alguna manera habría de recuperar lo que era nuestro y lo íbamos a descubrir.
—Perdona…—arrastré las silabas en un tono más bajo de lo normal. —recordé una cosa importante que tengo que hacer, sabes como soy de despistado… ¿qué decías?
—Sí... ¡Bueno! Resumiendo, Him fue derrotado por las chicas, y por lo tanto todos los villanos y monstruos que aparecían o se acabaron rindiendo y se fueron o desaparecieron como en el caso de los monstruos, y aún así dijeron que el alcalde se fue por todo el crimen y bla bla… en fin, corrió un rumor bastante inverosímil, que para mi sinceramente no tiene sentido y que aún así, hasta el día de hoy todavía hay alguna que otra persona se lo sospecha.
—¿Rumor? ¿Sobre qué?
—Pues sobre el imprevisto traslado del alcalde. Verás, ese señor era alguien que tenía bastante relación con el pueblo y muchas personas que lo conocían personalmente aseguraban que el relucía mas que nada por ser una persona bastante hiperactiva y con una salud envidiable para su edad, por lo que aquel motivo para marcharse, de la noche a la mañana, sin que prácticamente nadie supiera nada, resultaba poco creíble. Entonces es cuando salió el rumor de algunas personas que… habían escuchado ruidos extraños…
Aspiré una gran bocanada de aire, estaba realmente concentrado en el misterio de la historia.
—Suena como si hubiera sido ase…
—Exacto. La cosa es que pocas personas pudieron decir eso, pero aún así ya fue más de una y eso es una coincidencia. Muchos pensaron entonces que, si ya no había crimen, no había monstruos, no había más Him… ¿quién podía ser capaz de hacer algo así? Y lo siguiente a aquello fue pensar que las únicas personas con el poder de burlar la seguridad del ayuntamiento, entrar como si nada en la habitación del alcalde mientras dormía y asesinarlo sin alarmar a nadie eran las chi-
—¡Chicos! Ya llegué, ¿de qué hablabais?
Todo mi cuerpo tembló y por un momento sentí un miedo atroz a voltearme, sabía cómo iba a terminar la frase y por algún motivo aquello hizo que un terror se instalase en mi pecho dolorosamente, recuerdo aquella Buttercup de ojos brillantes de furia, apunto de descontrolarse en aquel skatepark…
¡Por supuesto que no!
—Nada, nada. —en ese instante las luces se apagaron y comenzó la película. —Mira justo a tiempo para la película, idiota.
—Cállate.
Durante la película pude relajarme y aclarar los pensamientos gracias a la comedia de humor negro que me gustaba. Buttercup, bueno, las Powerpuff girls eran literalmente las personas más buenas que existían, fueron creadas para el bien, era imposible que ellas hicieran algo como eso y menos sin un motivo ¡ni siquiera con uno serían capaces de asesinar!
Terminamos la película y yo ya di por hecho que aquello era simplemente eso, un estúpido rumor y di por hecho que seguramente fue una forma de venganza de Him. Estaba vivo y ahora se estaba escondiendo, esperando el momento ideal para el contraataque.
Estábamos saliendo del cine cuando esta vez Mitch se fue corriendo al baño. Observaba detenidamente a Buttercup, aun así ella no parecía percatarse pues estaba más concentrada en las personas que caminaban a su alrededor. Me centré en algo concreto, sus labios barnizados con un gloss brillante que por un momento se me hicieron tentadores. Hace un ratito nada más la odié, luego le tuve miedo y ahora mismo… ahora mismo, con esa ropa y su adorable vista perdida, le tenía ciertas ganas. Sentí un escalofrío ¡que cosas estaba pensando! Hice una mueca de asco, esos pensamientos estaban prohibidos para mi ¡y aún menos quería el sentimiento! En ese instante me di cuenta de que no había parado de mirarla y cuando iba a cambiar mi nube de reflexión a otra cosa, vi como comenzaba a temblar y a jugar con sus dedos.
Me pareció extraño, ¿por qué estaba así? Dirigí mis ojos a donde ella los tenía puestos, y más que un lugar era una persona. Abrí los ojos enormemente ¡ahora lo entendía! Su señor profesor de kendo estaba entre la multitud, vestido con unos pantalones ajustados y una camiseta negra con el símbolo de AC/DC en ella y su cabello suelto, me sorprendí, cuando lo vi por primera vez no daba tal impresión.
Buttercup estaba claramente sonrojada y ahora creo que podía entender porque había decidido arreglarse de esa manera tan poco… natural a como ella acostumbraba. La vi removerse y temblar, su profesor nos había visto y se acercó a nosotros con una pequeña sonrisa.
—¡Chicos! Que sorpresa veros por aquí. Bonita coincidencia ¿no? —nos dijo el con un tono divertido, yo asentí algo incómodo y a la pelinegra parecía que no le salía la voz del cuerpo.
—¿Verdad? —dijo ella con un pequeño tic nervioso en el ojo, su frente brillaba con sudor. Estaba demasiado nerviosa.
Un momento ¿Cómo diablos sabía que él iba a estar aquí este día?
—Sí. —asintió él. —no pensé que vinieras también a ver la película que te dije, creía que las de terror no las podías soportar. —dijo él con aquel tono divertido que no le caracterizaba mucho, su semblante cambiaba mucho cuando salía de la escuela.
—Ah… ya bueno, es que…
Comencé a agobiarme, un silencio algo extraño se creó entre nosotros, de repente aquel hombre pareció darse realmente cuenta de mi presencia.
—¡Oh, perdona chico, creo que te ignoré! —dijo con algo de pena. Yo negué con la cabeza para restarle importancia. —Bueno ha sido un gusto veros pareja, yo tengo que entrar que buscar a…
Otra vez con eso, pero ¡qué le pasa! Si yo creo que debemos parecer más un par de hermanos que una pareja de novios.
—¡E-espere prof-
—¡Cariño!
Una voz al fondo nos sacó de la conversación y todos volteamos a mirar. De entre el gentío una mujer de cabellos cortos y negros y de rasgos asiáticos apareció y de un momento a otro se colocó al lado de Jack.
Los miré fijamente y no tuve que ser la persona más inteligente del mundo para darme cuenta de que obviamente ella era su mujer.
—Vaya, buenas, ¿sois alumnos de mi marido? —dijo ella con una sonrisa amable.
—Sí, bueno, yo no, en realidad ella…
—Así es Ashi, ella es Buttercup Utonium, una de mis mejores alumnas de la clase de kendo y por lo que tengo entendido este chico de aquí es su novio del cual no se su nombre aún. —contestó el para después dirigirme una mirada curiosa, le respondí.
—Bueno chicos ha sido un gusto. —dijo su mujer con una reverencia, típica de su cultura, con cordialidad. —Jack, es mejor irnos, Akihiko ya debe de estar aburrido de esperarnos con mi padre.
—Sí, tu padre… —Jack rodó los ojos como si le molestara solo recordar a aquella persona.
—¡Deja de quejarte! —lo agarró del brazo y comenzó a tirar de él fuera del cine.
—¡Adiós, nos vemos en clase Buttercup!
Una gota resbaló por mi frente. Por mucha pinta que tuviera de serio e imperturbable, fuera del papel parecía un hombre más bien corriente, no entendía como podía gustarle a Butter con el carácter que ella tiene, debería estar interesada en alguien que fuera valiente, masculino, más guapo sin duda y por supuesto con más carácter y personalidad, no sé, yo, por ejemplo; quiero decir, soy el hombre perfecto para cualquier chica.
Me perdí en mi mundo donde solo existía mi hermosura y yo, hasta que escuché un largo y ruidoso suspiro por su parte. Al voltear confundido la vi cabizbaja, sus puños apretados con fuerza y temblando. Primero me extrañé por su actitud, segundo me asuste por pensar que algo podría haberla enfadado y…
—¿Estás bi-
Y por último me incomodé cuando pequeñas lagrimas libertinas cayeron raudas de sus ojos para acabar derramándose en el suelo. Mi pecho latió angustiado y nuevamente me asusté, esta vez porque no sabía qué hacer, cómo actuar o qué decir. Me quedé paralizado cuando ella alzó su rostro rápidamente y con la misma prisa se volteó y salió corriendo por donde salía Mitch. El susodicho exclamó su nombre sin comprender nada, pero ella acabó por encerrarse en uno de los baños.
—¿Qué pasa? —me preguntó ansioso en cuanto llegó a mi lado.
—P-pues… eh… —estaba sin palabras, no me esperaba absolutamente para nada su actitud. —Llegó el profesor, apareció su mujer y bueno, se fueron y de repente comenzó a llorar y ya sabes lo último. —dije con una mueca, mis ojos no se apartaban del baño a donde ella había entrado corriendo.
—¿¡Qué!? No me jodas…
—¿Qué pasa?
—¿No lo ves idiota? Buttercup no tenía ni idea de que él estaba casado, bueno… ni yo tampoco. —se llevó una mano a la cabeza como si hubiera descubierto algo horrible.
Yo tragué saliva… ella no sabía… Pasó algo por mi mente que en ese momento obligó a mis piernas a moverse solas y salí disparado para el baño, poco me importó que fuera el de mujeres.
—¡A dónde vas!
Mi reacción fue debido más que nada a que me acordé de aquella horrible escena que presencié en la habitación de la ojiverde, aquella sensación que todavía me remueve todo… y lo primero que pensé es que se podría volver a repetir.
Primero asomé un poco la cabeza por la entrada del baño, por suerte no había personas en el espejo ni alrededores, los baños no estaban ocupados, a excepción de dos y uno de ellos claramente lo ocupaba ella. Avancé algo nervioso por dónde me encontraba, ahora dándome cuenta de que estaba cometiendo una pequeña locura que podría salirme muy mal ¡bah, que más da! Soy un Rowdy, eso poco me debería importar. Toqué la primera puerta y contestó alguien diferente, así que me dirigí al otro, podía escuchar pequeños suspiros de su interior, ahí era.
Resoplé, inquieto por lo que se me podría venir encima ¡porqué diablos estaba haciendo esto! ¡debería darme igual!... bueno, no importa, ya lo hice. Toqué y no respondió, pero los sollozos cesaron y por unos segundos me quedé callado para que ella creyera que me había marchado y así, nuevamente los sollozos, esta vez más audibles. Ahora parecían un siseo, aquel siseo que escuché la última vez y me alarmé. Sin pensarlo demasiado abrí la puerta de golpe con mi pecho retumbando.
La imagen delante de mis ojos casi me hace perder la fuerza en las piernas.
Ella inmediatamente dirigió sus ojos de un amarillo intenso a mi ¡amarillos! Me asusté y comencé a sudar frío, su mirada inyectada en sangre, sus labios apretados también sangraban y sus… sus manos manchadas del mismo color… Un gemido gutural, grave, áspero, desgarrado, cual animal gruñendo a punto de atacar. Aquella vez estaba oscuro y podía ver a duras penas todo aquello, ahora todo era claro ante mi vista perturbada.
Aquel sonido aún pitaba en mis oídos al dormir…
—¿Qu-e…
—¡VETE!
Lo ultimo que vi antes de cerrar los parpados y de que todo se volviera negro fueron sus dientes, afilados de hiena, cerca, muy cerca de mi cara…
CONTINUARÁ…
Pues este capitulo se extiende nuevamente y he tenido que modificar un poco el final para poder cortarlo en un buen momento porque sino os aburriríais de tanto texto jajajaja. Espero que haya sido de vuestro agrado ¡cada vez se saben más cositas! Bueno, pronto termino mis practicas de empresa y tendré mas tiempo para escribir, que ganasssss.
Nos vemos muy prontito bbs, kisses!
