Fluttering Lashes
By: HybridVirus

Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.

Advertencia: Este fanfic está centrado en el universo de Dead by Daylight, un juego en el que los asesinos de películas, series y videojuegos. Han sido convocados por una entidad maléfica, para asesinar a un grupo de personas que han sido secuestradas por dicha criatura y colocadas en una realidad alterna, donde los campos de cacería son los escenarios donde existen los asesinos. Los sobrevivientes son el alimento de la entidad y en cada juicio deben de ser ofrecidos como un sacrificio. Sin embargo, también pueden ser simplemente asesinados en vez de ser sacrificados. Por lo que habrá menciones de muerte, sangre, gore y puede que un poco de acoso sexual por parte de algunos personajes como pasa en sus respectivos universos.

– Hablar

"Pensar"

Flashback

Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:

:◇:◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::

El suave murmullo del viento meciendo las ramas y hojas de los árboles en el desolado lugar, resuena sin cesar en los oídos del cuarteto de jovenes que corre por los alrededores. En este caso la seguridad que se encuentra en los números, es algo que todos reconocen como una falacia de las más crudas en este extraño mundo. Este lugar que es dominado por una extraña entidad, y la niebla que se extiende por el mismo, son como el resultado de una vieja historia de terror hecha para atormentar niños, y hacerlos obedecer a sus padres. Lamentablemente ninguno de los presentes es un niño, e irónicamente se encuentran obedeciendo los designios de esa extraña criatura, que los ha arrancado de la seguridad de sus hogares, para hundirlos en el miedo, pánico y terror de una cacería humana.

El sonoro eco de un desgarrador grito en las cercanías, obliga a la pelicastaña a apresurarse con los movimientos de sus acalambrados dedos. Los mismos son tan rápidos y calculados como puede, necesita asegurarse de unir correctamente los cables de la máquina, para poder tener confianza en el funcionamiento del generador de corriente, que les servirá para conseguir su escape de toda la carnicería que se encuentra en este lugar, la misma que es creada gracias al despiadado hombre que se encuentra cazándolos a todos, como si de simples animales se tratasen. Los repentinos chirridos de los pistones del generador hacen que Rafaela se ponga inmediatamente de pie, para empezar a correr en la dirección contraria de la máquina, buscando a toda costa alejarse del ruido que sabe atraerá la atención del asesino que aun busca al resto de sus compañeros y a ella.

–¡Auxilio!

Chilla una aterrada voz que parece provenir de la misma dirección, a la que la ojimiel se dirige con rápidos pasos. Tal parece que la joven de cabellera castaña ha cometido el estúpido error de ir en la dirección, en la que se encuentra el asesino sin haberse percatado de ello hasta que era demasiado tarde. Una parte de ella grita que aún es posible dar la vuelta, e ignorar el llamado de auxilio de uno de sus compañeros supervivientes. Pero… en este crudo lugar que los utiliza como las presas de un grupo de despiadados monstruos, ellos son el único apoyo que tienen entre sí mismos. Rafaela no puede ignorar el llamado de uno de sus camaradas, porque después puede ser ella quien necesite la ayuda y no le gustaría que se rehúsen a brindársela. Con decisión los pasos de la pelicastaña apresuran sus movimientos, para acercarse hacia la persona que ha caído en las garras del cazador en este oscuro y macabro juicio.

–¡Rafaela!

El eco del nombre que escapa de la joven de cabellera castaña rojiza que lleva en el hombro, le arranca un gruñido a la alta silueta del enmascarado hombre. Quien simplemente gira el rostro para posar su mirada, sobre el miembro más insolente del grupo de supervivientes. Los orbes azules se entrecierran en un gesto repleto de incertidumbre, consciente de las palabras de Siegfried sobre como la pequeña mujer siempre suele escapar de su agarre y el del resto de los miembros de la legión. El orgullo de Mathias le lleva a dirigirse hacia el enorme gancho donde sabe debe colocar a su víctima, para ofrecerla como un sacrificio a la peculiar criatura que exhibe su poderío en este extraño mundo. No hay forma alguna en la que el rubio pueda permitir, que esa pequeñita mujer siga avergonzando al resto de los miembros de su equipo.

La repentina sensación de un intenso ardor se hace presente en sus claros orbes, gracias a la encandiladora luz dirigida a sus ojos atreves de los huecos de su blanca mascara, la repentina sensación le hace perder su firme agarre sobre su presa dejándola de ese modo caer contra el suelo. Un gruñido gutural escapa de los labios del rubio, al mismo tiempo que sacude la cabeza de un lado a otro, para finalmente posar su mirada sobre el par de mujeres que corre desesperadamente en dirección contraria a su persona. Los orbes verdes de Isabel miran sobre su hombro, para dejar escapar un nervioso grito de sus labios. La visión del hombre corriendo a toda velocidad detrás de ellas, es algo que le llena de un pavor fuera de este mundo. Mas al saber que dicho asesino a demostrado que puede encargarse de un sobreviviente, al mismo tiempo que se hecha otro al hombro.

–¡Hay que desviarlo!

Ambas mujeres comparten una incrédula mirada al escuchar el repentino grito, que se une al eco de uno de los generadores resonando en la dirección en la que se dirigen. Si continúan así lo único que conseguirán es hacer más sencillo el trabajo del asesino, y permitirle eliminar a otro de sus compañeros. Con un nervioso asentimiento Rafaela toma de nuevo la misma linterna, para dirigirla hacia el cubierto rostro del miembro de la legión. Un furioso grito escapa del alto hombre, mientras sus pasos trastabillan haciéndole caer repentinamente al piso. Un aterrado jadeo escapa de ambas corredoras, haciéndolas finalmente separarse en direcciones contrarias. Intentando alejar al inmenso hombre del generador que no deja de hacer ruido, gracias al cuidado de uno de los otros supervivientes.

(¯ `v´¯ )
`.¸.´

El sonoro eco de los pasos de Rafaela corriendo sin control por el lugar, son percibidos por el resto de los miembros de su equipo. Quienes se mantienen lo suficientemente alejados al ver pasar a la mujer, todos son conscientes de que tienen que mantener lo que ellos consideran como una distancia prudente. Pues el eco de un segundo par de apresurados pasos, que corren con la misma velocidad resuenan sin cesar en sus oídos, dejándolos ver el modo en que su compañera está siendo seguida por el alto y furioso jefe del grupo de asesinos conocidos como la legión. El resto de los supervivientes corre en otra dirección, al reconocer la curiosa y descabellada forma en la que Rafaela suele hacer que sus enemigos, corran en círculos en los alrededores del campo de batalla.

Si hay algo que el resto de los supervivientes sabe, es que lo que a la mexicana le hace falta en estatura, lo compensa con ingenio e insolencia. Porque no hay forma alguna en la que los asesinos no se sientan indignados, al percatarse de que están participando en un simple juego de "A que no me alcanzas" con la dueña de los orbes miel. La cuestión es cómo tomara la situación el líder de la legión, cuando se dé cuenta de que esta es la quinta vuelta que dan alrededor de la misma gigantesca roca. Una socarrona sonrisa se apodera de los labios de la dueña de las hebras castañas, al apresurarse un poco más y arrojarse contra la alta hierba que se encuentra en el costado contrario de la inmensa formación rocosa. Intentando darse un pequeño descanso, antes de cambiar la dirección de su pequeño juego con el verdugo de esta cacería.

–Maldición…

Sisea la varonil voz que le arranca un sinfín de escalofríos a la pelicastaña. Rafaela se acurruca entre la alta naturaleza, permitiéndose así ser ocultada por las sombras y la hierba, al mismo tiempo que intenta recuperar el aliento. Una divertida sonrisa se apodera de sus facciones, mientras intenta evitar soltar una carcajada al escuchar los jadeos molestos del imponente asesino. Una parte de ella susurra que es una verdadera lástima que quien corre para atraparla no sea el seguro Siegfried, o incluso el curioso y fácil de avergonzar Emil. Ambos miembros de la legión siempre saben unirse al peculiar juego, que han llevado a cabo desde que se encuentran en este deplorable lugar. Los orbes miel se cierran mientras una parte de ella se pregunta si… de pura casualidad, existe la posibilidad de conseguir un nuevo participante para su pequeño juego contra los enemigos.

–Sé que estas aquí… anda ven a jugar~

A diferencia de sus dos jugadores favoritos, el asesino que se encuentra aquí es mucho más alto que Siegfried y Emil. No hay forma de negar que Mathias o 'Anko' como recuerda a ambos rubios platinados llamar a su jefe, es algo realmente agradable a la vista. Al menos en el aspecto físico ya que Rafaela no puede ver el rostro del asesino, que se encuentra debajo de esa curiosa mascara blanca. La estatura del hombre es imponente, no hay duda alguna que al igual que Myers, este miembro del despiadado grupo de los asesinos. Puede fácilmente usar uno de esos fornidos brazos, para levantarla del suelo y privarla de su respiración. Si también incluía la forma en que los músculos de la extensa espalda del cazador, se mueven tan llamativamente debajo de su ajustada chaqueta negra. No habría forma en que ninguno de sus compañeros fuera capaz de negar, que el asesino podría fácilmente enamorar o colocarse como un constante, en los sueños de varios miembros del equipo de los supervivientes.

–¡Me he cansado de tus juegos, ven cobarde!

Lamentablemente, para la dueña de las hebras castañas no hay la menor duda de que al igual que el resto de los miembros de la legión, el alto rubio debe de ser realmente peligroso. Quizás mucho más que los otros miembros que conoce, ya que está consciente que un líder suele ser el más fuerte entre todos los integrantes de un equipo. Sus primeros encuentros con Siegfried habían sido algo aterrador, quizás esto se debiera a que el otro asesino era realmente estoico y procuraba hacer un silencio total durante toda la masacre. Las cacerías con Siegfried la habían preparado para enfrentar a Emil, quien era más comunicativo que el silencioso miembro de la legión y quien curiosamente era mucho más sencillo de envolver en su pequeño juego.

–¿¡Crees que puedes huir de mí!?

Grita la exaltada voz del hombre mientras su agradable silueta, se mueve de un lado a otro. Para dirigirse finalmente a un punto un poco más delante de donde se encontraban corriendo, las botas de combate del alto asesino se aseguran de golpear el metal de la escotilla. Dándole a entender a la ojimiel que su plan en verdad ha sido expuesto, ahora es mucho más complicado el pensar en utilizar la escotilla para huir del juicio. Los orbes ambarinos se entrecierran, al mismo tiempo que se incorpora esperando el momento justo para correr. Esta parte del lugar esta desolada y sin la ventaja de la escotilla, es realmente peligroso el siquiera pensar en continuar con su juego de gato y ratón. Rafaela necesita acercarse un poco al resto de los sobrevivientes, al menos lo suficiente para que la ayuden en caso de cometer un error.

–¡Ahí estas!

La repentina sensación de un cuchillo pasando realmente cerca de su oído, le hace arrojarse sin la menor duda en la dirección contraria de la escotilla. No hay tiempo para pensar en otra cosa que no sea el buscar a alguno de sus compañeros, preferiblemente a alguien con una linterna para que cegué a su persecutor. Un sonoro jadeo escapa de la ojimiel al moverse hacia un costado, evitando de ese modo la inesperada caricia del afilado cuchillo que el jefe de la legión casi hunde en su costado. El palpitar del corazón de Rafaela late desbocado en su pecho, mientras los ecos de los bruscos pasos del asesino en turno se acercan cada vez más a su persona. La sensación de una mano alcanzando a tomar su cabello y jalarlo con fuerza, la hace caer de bruces al suelo, haciéndole saber que en verdad ya no hay forma alguna de escapar.

(¯ `v´¯ )
`.¸.´

Un tembloroso grito escapa de lo más profundo de la garganta de Rafaela, al sentir la presión de la pálida mano que ahora ejerce fuerza contra la columna de su bronceado cuello. Los dedos de la ojimiel se aferran con desesperación a la muñeca de su atacante, quien la mantiene arrinconada contra la superficie de la roca donde por fin el juego parece haber llegado a su fin. Un entrecortado jadeo escapa de los sonrojados labios de la dueña de las hebras castañas, al mismo tiempo que intenta empujar al gigantesco hombre en un último y desesperado intento de escape. Una parte de ella grita furiosa ante su descuido, pues mientras no la atrapen existe la oportunidad de darle un vuelco a la situación, pero ahora que se encuentra en el firme agarre del verdugo de esta cacería humana, no hay mucho que pueda hacer para evitar ser ofrecida como un sacrificio a la entidad.

–Ya no eres tan insolente, ¿Verdad?

Susurra en un tono divertido el más alto, al mismo tiempo que se inclina levemente para poder apreciar mejor la desesperación, que sabe debe de estarse aferrando a la superviviente que reconoce como el dolor de cabeza de muchos de los asesinos. Las historias de las osadías de esta mujercita y esa condenada linterna de ella, le había arrancado un sinfín de carcajadas a costa de sus demás compañeros. Al menos hasta que el resto de los cazadores de la entidad lo miraban con sorna, para compartir las curiosas derrotas del par de hermanos de la legión, todas a manos de la pequeña e insolente mujer. Una maliciosa sonrisa se apodera de los labios de Mathias, mientras presionaba un poco más el frágil cuello en su mano. Le cobraría a esta chiquilla la vergüenza que Siegfried y Emil habían sufrido a sus manos.

–Y tú ya no debes de sentirte tan avergonzado, ¿Verdad?

Susurra entre temblorosos jadeos la dueña de los orbes ambarinos, mientras una socarrona sonrisa empieza a aparecer en sus facciones. Rafaela no conoce el significado de la palabra rendirse, y si este hombre pensaba matarla, más le valía haberlo hecho hace unos minutos atrás. Con un rápido movimiento el pie de la mexicana se golpeó contra el tobillo de su agresor, intentando encontrar una abertura para que relaje un poco el agarre en su cuello. Un gruñido del asesino es la única respuesta que recibe la ojimiel, mientras el cuerpo del más alto se presiona contra el de ella, buscando aprisionarla mientras Mathias intenta ignorar la pequeña molestia en su pie. Un repentino e inesperado escalofrío le recorre la columna vertebral, al percatarse de la curiosa sensación que produce en su cuerpo una suave e inexplicable caricia.

La piel del alto rubio se eriza ante los lentos y cuidadosos movimientos de los bronceados dedos de su presa, los mismos que se deslizan por debajo de su chaqueta negra, pero que aun así se mueven sobre su playera roja, evitando el contacto directo con su piel. El dueño de los orbes azules traga en seco ante la extraña sensación que empieza a apoderarse de su estómago, mientras sus ojos se mantienen fijos en el tranquilo rostro que se encuentra frente a él. Hay algo llamativo… en la forma en que la bronceada mujer permite que su espalda se presione contra la superficie de la roca, al mismo tiempo que hace la cabeza hacia atrás para poder ver mejor al hombre que se encuentra frente a ella. Los orbes ambarinos frente a él resplandecen con algo, que Mathias no puede describir de otra forma más que como puro, crudo y desmedido deseo.

–¿No ibas a matarme?

Susurra en un tono entrecortado la mujer que aún se encuentra atrapada por su mano, consiguiendo que los pálidos dedos del rubio aflojen un poco más su agarre en el cuello de la sobreviviente, al percatarse de lo atractivo que le resulta el jadeante tono de voz de la insolente criatura que le ha hecho correr como estúpido por todo el bosque. Los cuerpos de ambos se encuentran presionándose el uno contra el otro, la cercanía les deja percibir el agradable calor corporal que se encuentran compartiendo. Finalmente, la mano de Mathias deja el cuello de la ojimiel, para deslizarse lentamente sobre la delicada clavícula, para después bajar por el llamativo valle entre los pechos de Rafaela. Un discreto gemido escapa desde detrás de la máscara, mientras el líder de la Legión toma finalmente una decisión, ante la sorpresiva pero igual ventajosa situación en la que se encuentra.

–Soy razonable, puedo dejarte ir… a cambio de algo.

El corazón del más alto empieza a latir sin control, al ver el coqueto revoloteo de las pobladas pestañas del sacrificio que sabe debe ofrecerle a la entidad. El mismo que es seguido por las nada discretas manos de la dueña de los orbes miel, deslizándose sobre su chaqueta hasta llegar a sus hombros. Los dedos de Rafaela se aferran a la piel de su vestimenta, en una silenciosa suplica para que el más alto se incline para estar un poco más cerca de su altura. Los bronceados dedos se hunden entre las hebras doradas que sobresalen de la capucha que cubre su cabeza, mientras un entrecortado jadeo escapa de los labios del rubio, al ver el modo en que los sonrojados labios de la superviviente se presionan contra la blanca mascara que oculta su rostro. Justamente sobre el punto donde Mathias sabe que se encuentran sus labios.

–Promete que me dejaras ir…

Un gutural 'Si' escapa de los labios del más alto, mientras una de sus manos toma los muslos de la más bajita para permitirse levantarla y poder anidarse entre el espacio en sus piernas. Un sinfín de pequeños gemidos escapa de los temblorosos labios de la mujer con la piel de bronce, al mismo tiempo que sus piernas se aferran a la cintura del más alto, intentando asegurarse de que no caerá ante algún descuido del cazador de sobrevivientes. Las manos de su pálido contrincante se deslizan por cada centímetro de su cuerpo, asegurándose de arrancar jadeos y suspiros de la dueña de los orbes miel. Los irises ambarinos se ocultan detrás de los parpados de la mujer, al sentir la forma en que el cuerpo del más alto se presiona sin la menor pizca de duda contra el suyo.

(¯ `v´¯ )
`.¸.´

El repentino eco del ruido de los generadores resonando en la distancia, le hace escuchar de nuevo esa pequeña voz en su cabeza, la misma que empieza a gritar e insistir en que no debe de olvidar la verdadera razón por la que ha aceptado gustosamente las caricias del asesino. La vergüenza en el rostro de Rafaela es completamente visible al saber que su piel se encuentra completamente sonrojada y que su aliento descontrolado, revela las febriles sensaciones y bajas emociones que se han apoderado de su acalorado cuerpo, gracias a las caricias obsequiadas a su persona por el líder de la legión. Un pequeño gemido escapa de los labios de la ojimiel, al percatarse de la forma en que la cálida mano de su contrincante sale de debajo de su blusa.

Su piel que se encuentra completamente erizada, arde y duele ahora que las pálidas manos de Mathias no se encuentran en su persona. Su pecho sube y baja completamente fuera de control, gracias a las profundas inhalaciones de sus pulmones, mientras que un escalofrío le recorre el cuerpo al sentir la forma en que las manos del asesino la dejan bajar lentamente de su abrazo. Sus piernas muy apenas pueden mantenerla de pie, gracias al cosquilleo en las mismas causado por todas las sensaciones que ha producido el alto cazador sobre su persona. El eco de sus compañeros corriendo por el bosque le dice que es el momento de la verdad, es la última oportunidad que el asesino tiene para atraparlos y la última oportunidad de los miembros de su equipo para sobrevivir y escapar.

–Quédate aquí.

Una parte de ella gruñe entre dientes al escuchar la orden del más alto, una cosa es jugar con el asesino y hacer un trato por su vida. Pero es completamente diferente, el que le vaya a permitir que le diga que hacer y no interponerse en su camino de llegada a la salida de emergencia para escapar. Las palabras de Mathias no tienen peso, ni el más mínimo sentido en el momento en el que hay suficiente espacio entre ellos. Los bronceados dígitos de Rafaela se aseguran de tomar los costados de la chaqueta de piel, intentando retener un poco más al hombre frente a ella. Solo necesita darles un poco de ventaja al resto de sus compañeros, basta con la suficiente distancia para que el miembro de la Legión no pueda siquiera pensar en alcanzarlos.

–Quédate conmigo…

El murmullo que escapa de los carmines labios, le resulta algo realmente tentador. Lo suficiente como para enserio pensar por un minuto, en dejar que el resto de las víctimas de este juicio escapen. Pero… si en verdad va a dejar ir a la insolente ojimel, debe de asegurarse de entregar a los otros tres a la entidad. A los ojos de Mathias es un intercambio justo y aceptable, la entidad recibe su sacrificio, el recibe lo que quiere y la pelicastaña sobrevive al juicio. Todas las partes salen beneficiadas con semejante decisión y lo único que Mathias necesita hacer, es sacrificar a tres simples individuos antes de que lleguen a alguna de las salidas.

La repentina sensación de un dolor indescriptible, se hace presente en cierta parte de la anatomía del mas alto. Haciéndolo apoyarse con un sonoro 'Off' sobre la roca. Las manos del rubio se aferran a su entrepierna, para arrojar una furiosa mirada hacia la socarrona sonrisa que se encuentra en los rojizos y besables labios, de la escurridiza criatura que acaba de dejarlo imposibilitado por algunos cuantos minutos. 'Lo siento, no es nada personal' menciona la dueña de las hebras castañas, con un tono repleto de pena ante la curiosa situación en la que ambos se encuentran. Pero el rubio puede ver la indiscreta gracia que resplandece en los ojos de la insolente mujer.

–¡Juguemos de nuevo otro día!

Menciona con un alegre tono la chica, al mismo tiempo que sus labios se presionan contra la blanca mascara en un beso. Para después salir corriendo en la dirección de la escotilla que dejaron atrás, cuando Rafaela intentaba desesperadamente huir de él. Un sonoro quejido escapa de los labios del más alto, al mismo tiempo que su frente se presiona contra la roca frente a él. Por esta condenada razón ninguno de los desgraciados de sus compañeros, le quiso decir nada acerca del porque la mayoría de los asesinos hombres se encontraban resentidos con la mujer. La lengua de Mathias se desliza contra sus resecos labios, intentando decidir si enserio valía la pena esperar con desesperación por que la entidad, le entregara la oportunidad de encargarse de la condenada sobreviviente a la brevedad posible.

Continuara…

:◇:◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::

Hybrid-Virus

Yo! ¡Buen día lectores, espero que se encuentren bien en este excelente inicio de fin de semana! Era bastante obvio que en algún momento llegaríamos a octubre y me vería en la necesidad de elegir sobre que escribir. Así que después de mucho pensarlo y de muchas partidas de Dead by Daylight, donde curiosamente casi muero de la risa con los glitches y las situaciones que se pueden ver ahí. Me dije finalmente "¿Porque no?" Así que aquí tenemos un Au quizás un poquito diferente de aquello a lo que estoy acostumbrada a escribir, eventualmente habrá algo de gore porque esto es DbD y el deber de los asesinos es matar personas. Así que lo menciono por si esto no es un tema un tanto agradable para alguno de los lectores.

Al principio Rafaela seria uno de los asesinos, porque creo que el papel de aquel que había elegido es perfecto para ser llevado acabo por México. Esto aún puede convertirse en realidad y ser modificado en cualquier momento en algún oneshot. Al final ante el recuerdo de las locuras que se ven en las partidas, opte por darle un lugar a Rafaela en el equipo de los supervivientes y convertirla en la incorregible y problemática sobreviviente que siempre se le escapa al asesino durante toda la partida.

Después de esto, me puse a pensar a que otro personaje quería para escribir en la historia. Elegir a un personaje para que representara a los asesinos, fue un tanto complicado. Pero al final me decidí por escribirle algo a Mathias, llegue a pensar en darle el papel de Michael Myers, pero en mi corazón siento que Seamus es el indicado para llevar el traje del asesino de Halloween, ya que recordemos que la fiesta fue traída hacia el continente americano, por la inmigración irlandesa.

Así que después de pensarlo mucho, me pareció aceptable la idea de utilizar a la Legión como la base del equipo asesino de Mathias, Siegfried y Emil. No pensé en usar a los personajes 2P porque los miembros de la Legión, son adolescentes normales, es decir que no aparentan ser un riesgo para la sociedad, una vez que se quitan las máscaras. Así que probablemente podremos ver versiones 2P de algunos personajes como los asesinos y otros no serán dichas versiones.

No bromeo hay cosas realmente locas en las partidas de DbD, cosas que están hechas para matar de la risa. Incluso pueden ver algunas de ellas en YouTube, para que se hagan más o menos una idea de a que me refiero. Aun no sé si quiero incluir a personajes de películas de terror que no se encuentran en el juego, pero me parece una posibilidad bastante firme.

¿Qué es lo que lleva a Rafaela a hacerle imposible la existencia a los asesinos? En realidad, es algo bastante simple ya que si estos comoquiera la van a matar, al menos puede joderles el juicio un rato. Ese es el motivo por el que todos hayan tenido su propio encuentro con México en el campo de cacería. Esto me hace pensar en que, en el momento en que los asesinos se percatan de que ella está ahí, procuran matarla lo más rápido posible, pero en caso de fallar se centran en el resto de los sobrevivientes, para así poder finalmente encargarse de Rafaela, ya que sin ayuda le es más complicado escapar de ellos, como fue lo que paso aquí cuando Mathias finalmente la alcanzo.

Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.

¿Dudas? ¿Comentarios? ¿Critica? ¿Etc.? ¡Ya saben qué hacer, envíen un review!

"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"