Fluttering Lashes
By: HybridVirus
Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.
Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:
Advertencia: En este capítulo hay menciones de persecuciones, un apuñalamiento, desangramiento, además de contenido sexual consensual. Por lo que se sugiere discreción sobre el contenido, si es que crea alguna especie de sensibilidad o incomodidad en los lectores.
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Capítulo VI
El silencio en el lugar le permite a Rafaela, concentrarse en el desbocado latir de su corazón. El suave murmullo de sus zapatos acercándola hacia la alta silueta, parece perderse entre el acelerado golpeteo del órgano en su pecho. La pelicastaña traga en seco al alzar la mirada, ahora que se encuentra tan cerca del asesino frente a ella. La lengua de Rafaela se desliza sobre su labio inferior, al mismo tiempo que se permite presionar su torso contra el pecho de su no tan agradable compañía. Un escalofrío se apodera de las pieles, tanto de asesino como de sobreviviente. La barbilla de Rafaela se coloca sobre el fornido pecho del enmascarado hombre, al mismo tiempo que se permite seguir el ejemplo del cubierto rostro que la observa de vuelta.
–…¿Lo prometes?
Pregunta finalmente la mujer más que consciente que, en verdad está llevando a cabo una apuesta peligrosa, porque nadie le asegura que el hombre cumpla con su palabra. Las manos de la mexicana se deslizan debajo de la chaqueta negra, sin percatarse de la manera en que los irises aguamarina, se mantienen fijos en el discreto revoloteo de las pestañas, que enmarcan a la perfección los orbes tan parecidos al ámbar, después de ser besado por la resplandeciente luz del sol. Una divertida sonrisa se apodera de los labios de Mathias, al ver el modo en que la mejilla de la bronceada mujer se presiona contra su pecho, restregándose contra este como si se tratase de un mimado felino, exigiendo el cariño y atención de su dueño.
–Se obediente… y te dejare ir.
Un nervioso jadeo escapa de los labios de la sobreviviente, al sentir la forma en que una mano desciende lentamente sobre su columna. Para detenerse en su cintura y presionarla sin el menor cuidado, contra el resto del torso del alto rubio cuya mirada se encuentra fija en su rostro. Hay algo en la forma en que la mirada celeste se desliza sobre sus facciones, algo que pareciera acusarla de haber cometido algún crimen. Uno de los brazos de Rafaela se aferra al cuello del pálido joven, para después jalarlo un poco hacia abajo y así asegurarse de usar sus labios, para besar toda la expuesta piel que se encuentra a su alcance. La repentina caricia de unas manos ásperas, deslizándose por debajo de su camisa le arranca un sonoro y entrecortado 'Ah~' que no hay forma alguna de disimular.
–Hmm, no te parece que estas… ¿Demasiado dispuesta?
Pregunta con un tono repleto de burla el victimario, al mismo tiempo que sus manos se aseguran de deslizarse por encima de todas las curvas, que se encuentran a su alcance. Las mismas extremidades de Mathias toman sin el menor cuidado la camisa roja de vestir, que se encuentra a medio fajar dentro de la falda de tablones negra que la sobreviviente lleva puesta, para finalmente entrar en contacto directo con la bronceada piel. Un sonoro jadeo escapa de lo más profundo de la garganta de Rafaela, al mismo tiempo que sus labios se aferran insistentemente a la nívea piel a su alcance. '¿Porque maldición eres tan bajita?' gruñe entre dientes el portador de la máscara, al mismo tiempo que sus manos bajan para aferrarse a los muslos de la sobreviviente, y proponerse cargarla para no tener que seguir inclinándose.
El repentino eco de apresurados pasos detiene los movimientos de ambos, haciendo que Rafaela se separe a toda velocidad del asesino, ante la posibilidad de ser descubierta la sobreviviente se apresura a dar la vuelta, para correr como un alma a punto de ser arrastrada al infierno. Un sonoro gruñido escapa de Mathias, a la par que su mano se aferra al cuchillo en su bolsillo trasero. El rubio sabe que hizo un trato para conservar solamente a una de las víctimas, pero Myers se está divirtiendo demasiado correteando al resto de los sobrevivientes. Los orbes celestes se entrecierran al escuchar el sonoro eco de los pasos, que pasan sin la menor preocupación a un costado de él. ¿Dónde está el instinto de supervivencia de algunas de las presas? Tan desesperados están como para no percatarse de que ¿Él se encuentra en los alrededores?
–¡A donde crees que vas!
Gruñe el líder de la legión al mismo tiempo que sus pies lo llevan en la dirección del generador, las heridas en el joven de cabellera castaña rojiza le dicen que es uno de los dos sobrevivientes, que consiguió guiar hacia Myers cuando lo interrumpieron, durante su intento de convencer a lille kanin. El aterrado grito que escapa del italiano y la forma en la que corre debería de ser algo imposible de igualar. Pero la piel de Mathias está totalmente erizada por la adrenalina y la emoción, mientras que su corazón late desbocadamente en su pecho, sus pupilas se encuentran completamente dilatadas y sin detenerse a pensarlo demasiado, puede sentir el modo en que sus pies casi lo hacen volar por el suelo. El frenesí es algo completamente divino a sus ojos, es prácticamente imposible que algo escape de él en este estado. Todo… excepto por cierto insolente conejo, que simplemente no cede ante sus ataques.
–¡Quédate en el suelo!
Sisea con molestia el danés al mismo tiempo que su mano se mueve con fuerza, consiguiendo que el resplandeciente metal de su cuchillo se hunda en el costado del joven, que no puede hacer más que gritar hacia el cielo. La cálida sensación de la sangre corriendo por sus dedos, aumenta el frenesí de su cuerpo al saber que la cacería sigue en pie. Sin la menor precaución la mano del líder de la legión se aleja de su víctima, para volver a perforar la carne del sobreviviente con la cuchilla de su arma. Hay algo realmente fascinante en la forma en que el aliento del joven falla, como sus ojos se llenan de lágrimas y de sus temblorosos labios escapan suplicas por su vida. Un sonoro 'Tsk' escapa de la garganta del hombre, al mismo tiempo que se da la vuelta para abandonar a su víctima a medio acabar.
A pesar de todas las cosas Mathias tiene palabra y por lo mismo, procura que la misma valga más que el oro. No será el quien matará a esa presa, se lo entrego a Myers y respetaría el acuerdo. Esto era simplemente una lección sobre aprender a ser más discreto, y no andar jodiendo los momentos de los demás. También sería una lección para su gracioso compañero, sobre cuidar y hacerse cargo de sus molestos juguetes, cuando otro asesino estuviera intentando hacer sus propias cosas en los alrededores. Los pasos del asesino lo llevan en la dirección, que supone ha tomado su presa intentando ocultarse de la inesperada aparición de uno de sus compañeros. El repentino 'thump' de un golpe tenue, hace que el rostro de Mathias gire en la dirección de la gaveta de madera que se encuentra semi oculta, entre los restos de algo que en algún momento fue una pared.
–¡Puedo explicarlo!
Una de las rubias cejas se arquea al ver la forma en que la sobreviviente, se encuentra intentando acomodar tanto su cabello como su alborotada ropa. Solamente para suspirar aliviada al darse cuenta de quien, es la persona que ha abierto una de las puertas del viejo mueble de madera, donde los asesinos a veces ocultarían armas y que los sobrevivientes usarían también para esconderse. 'Oh, eres tu…' un escalofrío se apodera del joven al escuchar el tembloroso jadeo, que escapa de su aparentemente relajada presa. El corazón del líder de la legión aun late descontrolado en su pecho, el mismo está consciente de como bombea la sangre por todo su cuerpo y finalmente arrojando cualquier precaución al viento, uno de sus pies se adentra en el diminuto espacio para después cerrar la puerta detrás de sí.
(¯ `v´¯ )
`.¸.´
–O-oye… espera…
Murmura Rafaela al mismo tiempo que intenta ignorar la forma, en que sus cuerpos se encuentran presionados el uno contra el otro. La sensación de una mano colocándose en su costado, y haciéndola girar para presionar su pecho contra la superficie de madera, le arranca un gemido repleto de vergüenza e incertidumbre. Las manos de Rafaela se presionan contra la rojiza superficie donde yace su pecho, intentando impulsarse hacia atrás para exigir algo de espacio, solamente para detenerse de golpe al sentir algo presionándose con fuerza contra la curvatura de su derriere. Las mejillas del miembro perteneciente al equipo de los sobrevivientes, se ven cubiertas de un imponente tono escarlata ante la vergüenza de saber, que no hay forma alguna en la que un asesino lleve una linterna en sus pantalones.
–No lille kanin, estoy intentando enseñarte lo peligroso que es jugar con algo, que no puedes controlar.
Gruñe la voz de Mathias al mismo tiempo que las pálidas manos, se aferran con fuerza a los muslos de la sobreviviente. Un tembloroso 'Ah' escapa de nuevo de los labios de Rafaela, mientras que sus manos se aferran como pueden a la madera para intentar no golpearse la cabeza, con las ligeras embestidas de las caderas del hombre que la mantiene fija en sus garras. Una de las mismas extremidades del asesino libera su agarre sobre la bronceada piel, para subir lentamente sus dedos por debajo de la falda, sonriendo divertido ante el tembloroso 'Espera' que escapa de nuevo de los labios de su víctima. Un sonoro gemido escapa de los carmines pétalos de la sobreviviente, al sentir la forma en que unos dedos invaden la santidad de su ropa interior, asegurándose de presionarse contra esa pequeña perla de nervios que la hace sentir en el cielo.
–Joder… pero si estas empapada…
Jadea roncamente la voz del verdugo del juicio, al mismo tiempo que sus ojos se posan en la visión de la arqueada espalda, que se encuentra ahora presionándose completamente contra su pecho. Una sonrisa depredadora se apodera de las facciones del líder de la legión, al ver las sonrojadas mejillas que le pertenecen a la mujer que lleva días abrumando sus pensamientos. La forma en que esos orbes miel se encuentran entrecerrados, le dejan ver esas malditas pestañas que los han puesto en esta situación. La mirada celeste se posa en los ligeramente hinchados labios, que se encuentran entreabiertos dejando escapar un sinfín de suspiros, que existen solamente para sus oídos. Un sonoro siseo escapa del más alto, al sentir la forma en que las caderas de su presa, se mueven intentando seguir el ritmo marcado por su mano, al mismo tiempo que dicho vaivén hace que su entrepierna se presione aún más contra los glúteos de la mujer.
–No… por favor.
Una sonora carcajada escapa de los labios de Mathias, al escuchar los lloriqueos de la sobreviviente al alejar los dedos del ápice de su sexo y bajar lentamente para poder deslizarlos contra los labios del mismo. '¿Quieres que me detenga?' pregunta la voz en un tono divertido, al mismo tiempo que los largos dedos, se adentran lentamente en el estrecho canal que aún es cubierto, por la empapada ropa interior de la sobreviviente. 'No' jadea lastimosamente Rafaela, a la par que una de sus manos se aferra con fuerza a uno de los muslos del hombre que se encuentra brindándole semejante tortura. Mientras que su otra extremidad se alza para entrelazarse en las hebras doradas, como si necesitara aferrarse al hombre para no perder la razón, ante el placer que se encuentra abrumando cada centímetro de su ser.
–No lo sé, aún recuerdo lo que me hiciste…
Sisea maliciosamente el asesino, al mismo tiempo que sus dedos se abren imitando el movimiento de unas tijeras, arrancando un sinfín de gemidos de la mujer que se encuentra a su merced. '¡Lo siento!' lloriquea la temblorosa sobreviviente mientras que la mano del cazador, sube lentamente por su muslo, para después pasar sensualmente sobre su estómago, y seguir su camino al presionar uno de los aun cubiertos pechos, para finalmente envolver la bronceada columna del cuello entre sus dedos. 'Si lo sientes… suplica.' ronronea la voz en un tono socarrón, al mismo tiempo que sus caderas embisten ligeramente la retaguardia de la atrapada mujer, mientras que sus dedos continúan moviéndose lenta y perezosamente en el interior de su sexo, rehusándose a tocar ese punto donde el placer enceguece y que sabe de sobra su víctima no se merece, hasta que se humille por ello.
–Ahn, por favor legión… no lo volveré a hacer.
El gesto que se apodera de las facciones de Mathias, resplandece con una depravación sin límite aparente, mientras mantiene el mismo ritmo con el movimiento de sus dedos. Si hubiera sabido que solo necesitaba esto para romper a la insolente sobreviviente, lo habría hecho muchísimo antes. La lengua del rubio se desliza sobre su labio inferior, ante la encantadora imagen de la indefensa mujer que se encuentra envuelta completamente en sus dígitos. Recordaba ese rostro repleto de astucia, y malicia que parecía hacer que su sangre hirviera sin control y que despertaba otras emociones, mucho más simples en su interior ¿Dónde estaba la insolencia, el orgullo, el coqueto revoloteo de esas pestañas, que lo había obligado a encargarse de sí mismo cuando no estaba en un juicio?
–Enserio te prende la idea de coger con un asesino, ¿Verdad conejito?
Escupe con un tono divertido el dueño de los orbes celestes, al mismo tiempo que retira sus dedos del húmedo sexo de su víctima. Un ronco gruñido escapa del pecho de Mathias al escuchar la temblorosa suplica de la mujer, que no hace más que presionarse insistentemente contra él. Los dedos del joven se hunden sin el menor cuidado bajo la tela de la falda, asegurándose de tomar los costados de la ropa interior y bajarla con mucho más cuidado, del que cualquiera de sus compañeros podría esperar de su persona. Las manos del ojiazul se deslizan lentamente sobre las bronceadas piernas, asegurándose de tomar la pequeña prenda roja de encaje entre sus dedos, para llevarla hacia uno de los bolsillos de sus pantalones. Después de todo, se merecía un pequeño recuerdo sobre su digna victoria.
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Las manos de la sobreviviente se aferran con fuerza contra la pared de madera, mientras que una pálida mano se presiona contra sus labios, intentando sin el menor resultado el mantenerla completamente en silencio. La siniestra del asesino se aferra con un agarre de hierro al muslo de su acompañante, asegurándose de embestir con fuerza a la mujer que no deja de lloriquear entre sus brazos. Un siseo escapa del más alto al sentir como el sexo de su inesperada amante, se cierne de un modo casi vicioso a su miembro. Las piernas de Mathias tiemblan por un momento ante la placentera sensación que produce el cuerpo de Rafaela en él propio. El sonido de la piel de ambos chocando y encontrándose, es quizás algo completamente fuera de todo raciocinio para cualquier otra persona, que no sean el par que sin duda alguna se encuentra disfrutando del cuerpo del contrario.
–Te sientes, tan bien conejito.
Jadea entre siseos la gruesa voz de Mathias, mientras su diestra continúa intentando sin resultados apagar un poco, el eco de los insistentes gemidos que escapan de los sonrojados labios. El pecho del cazador se presiona contra la espalda de su suplicante víctima, intentando disfrutar aún más la sensación del tembloroso cuerpo que se aferra por completo a él. A diferencia de las mujeres que se encuentran en el lado de los asesinos, Rafaela es mil veces más interesante a sus ojos. O quizás sea el hecho de que es la única de los sobrevivientes, que se ha dedicado a joder abiertamente la existencia de todos los asesinos. Lo que la hace tan irresistible a sus ojos, como un lindo y reluciente juguete nuevo, al que hay que romper sin el menor cuidado.
–¿Escuchas eso?
Pregunta con un tono cruel la voz del danés, al mismo tiempo que sus embestidas continúan sin detenerse. Mathias no conoce la piedad, el cuidado, la gentileza, ni ninguna de esas cosas que le resultan como algo absurdo. Él sabe lo que es el tomar, el placer, la precisión, la brusquedad, el dominio sobre un cuerpo sumiso y aceptante de todo lo que le brinden sin la menor limitación. El repentino eco de un grito en los alrededores, le arranca un sonoro jadeo al hombre que continúa embistiendo el húmedo sexo de su víctima, sin la menor clase de piedad o consideración. '¿Cómo se siente conejito?' susurra la voz del más alto en el oído de la ojimiel, al mismo tiempo que sus dedos se aferran a la tela escarlata que aun cubre un poco de la dignidad de la sobreviviente.
–¿Qué se siente que te la metan, mientras tus compañeros mueren?
Una discreta risa que se mezcla con un sonoro gemido, escapa de lo más profundo de la garganta del asesino, al mismo tiempo que mira de reojo las gruesas lagrimas que escapan de los orbes ambarinos. '¿Tan bien se siente?' pregunta con malicia el joven, al mismo tiempo que se asegura de apresurar el paso de sus embestidas. Percatándose de sobra del sonoro lamento que escapa de los labios de Rafaela, a la par que el abusado sexo de su presa se asegura de abrazarse a su verga, como si fuera la única forma de seguir existiendo en este mundo. Los dedos de Mathias jalan finalmente la escarlata tela entre los mismos, permitiendo que los botones de la camisa salgan volando, en el pequeño recinto que les ha dado la suficiente privacidad para llevar acabo su indiscreta transacción.
–Oh conejito, de ahora en adelante…
Susurra la voz con un tono repleto de malicia, al mismo tiempo que los dedos de su mano se aseguran de deslizarse por debajo del sujetador escarlata, que llego a ver solamente de reojo ese fatídico día en el rio. La sensación del cuerpo que se presiona sin abandono contra el suyo, es algo completamente nuevo e indescriptible en los pensamientos de Mathias. Hay algo realmente adorable en ver la forma en que la sobreviviente, tiene que pararse en las puntas de sus pies para permitirle un mejor ángulo para penetrar su sexo. Del mismo modo en que hay algo abrumador en la forma, en que esos bonitos ojos parecen mirarlo suplicantemente para que no se detenga, mientras sus labios no dejan de jadear insistentemente 'Legión', como si la vida se le fuera en ello.
–La pasaremos muy bien tu y yo~
La repentina sensación de una mano moviendo ligeramente su máscara hacia un costado, le saca de sus ensoñaciones haciendo que la piel de Mathias se erice, al darse cuenta que ha estado tan perdido tanto en las sensaciones, como en los movimientos de su cuerpo, que no se ha percatado de en qué momento, la sobreviviente se ha presionado por completo contra él. La caricia de los bronceados dedos que se deslizan contra su nuca, y lo guían para que se incline un poco hacia abajo. Es el único aviso que tiene antes de que sus labios, se vean atrapados por los de la mujer que ha aceptado en ese momento sus caricias sin hacer una sola queja.
Las manos del asesino se aferran con fuerza a la piel de su amante, al mismo tiempo que sus labios y lenguas se encuentran atrapadas en el mismo juego de placer, en el que sus cuerpos se ven unidos, justo antes de que un grito repleto de alivio y placer marque la llegada de la casi inalcanzable utopía, que se apodera por completo de ellos. La respiración de ambos es irregular y fuera de control, pero raramente es con este simple movimiento de sus labios volviéndose a encontrar, que el rubio siente que de alguna forma… la sobreviviente ha logrado conseguir algo de él… aunque no está muy seguro de que cosa se trate.
Continuara…
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Hybrid-Virus
Yo! Buen día lectores, lo se tarde un siglo con esta actualización. Pero tuve muchísimo trabajo y una cosa llevo a otra cosa, y otra cosa llevo a otra cosa. Entre eso estuve realmente enferma, y antes de darme cuenta todo se salió de control. Después me dio gripa y para mi horror, todos en la casa dieron positivo a la nueva cepa de coronavirus, y aunque yo solamente tenía gripa porque di negativo en las pruebas, igualmente sentía que me estaba muriendo. Pero aquí seguimos con toda la actitud y espero quedarme por algo más de tiempo.
Quiero agradecer a los reviewers, a los followers y a quienes han puesto esta historia en sus favoritos, muchas gracias por darle algo de cariño a esta curiosa historia, son una de las razones por las que sigo aquí.
Primeramente, como ya dije con anterioridad, yo no sé escribir 'Lemons' así que esta historia en parte es una excusa para practicar. Aquí si espero que me hagan garras, porque honestamente no tengo idea de si estuvo bien, estuvo mal, estuvo pésimo o que otra cosa podría decirse al respecto de este capítulo. Podría decir en mi defensa que me gusto como quedo, pero no creo que esa sea una defensa valida xD. Por lo que aquí si agradecería de su amable ayuda.
Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.
¿Dudas? ¿Comentarios? ¿Critica? ¿Etc.? ¡Ya saben qué hacer, envíen un review!
"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"
