Fluttering Lashes
By: HybridVirus
Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.
Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:
Advertencias: Menciones de abuso físico pasado, tratos con entidades maléficas, uso de apodos como burla, futuro abuso y manipulación, además de piedras que golpean al adorado Abel.
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Capítulo VIII
Los orbes azules se mantienen fijos sobre los densos árboles, al mismo tiempo que sus dedos juguetean lentamente unos contra otros. El ceño de Mathias se mantiene fruncido, porque aún no entiende la razón detrás de sus acciones. Un sonoro 'tch' escapa de sus labios, porque no es inusual ser piadosos de vez en cuando.
Al menos, si el sobreviviente les ha ayudado, o ha hecho algo para joder al resto de sus compañeros. El colapso del juicio es algo que inicia, en el momento en que las salidas han sido abiertas. El tiempo límite para huir de la entidad, empieza a correr y es su deber asegurarse de evitar el escape de las presas que deben entregar a la criatura.
Entonces… ¿Por qué había ayudado a lille kanin? Le había entregado la escotilla… a pesar de que estaba preparado para asesinarla, aun cuando sabía que no podía escucharlo. ¿Qué diablos, lo había llevado a hacer eso? Una de las manos del rubio, se coloca contra su cabello para alborotar las hebras en un gesto confundido.
"Esto es simplemente ridículo…"
Lo sabía de sobra, había sido su propia debilidad… lo que había permitido que la sobreviviente escapara al colapso. Habían sido apenas unos cuantos minutos, pero en ese tiempo en que no reacciono a sus agresiones, pudo reconocer ese gesto tan familiar para él. Ese en el que uno se da cuenta, que no hay reacción porque sabes que lo que vendrá después… será aun peor.
Por un instante, no era ella quien se encontraba frente a él. Si no su propio reflejo, esperando por ser capaz de resistir una vez más, al maltrato de la persona que debía protegerlo. Había sido un idiota y la había dejado escapar, al darse cuenta de que no sería él quien la tomara. Si no que, terminaría en las garras de la entidad.
"Estoy realmente jodido…"
¿Esa cosa tomaría represalias en su contra? Los dientes del joven crujen con fuerza, porque jamás se había detenido a pensar en semejante situación. Esta no era una sobreviviente común, era esa cabrona que parecía tener más vidas que un condenado gato. Y había sido él, quien se atreviera a arruinar el momento de la entidad…
¿Pagarían él y los chicos, por haber tomado semejante decisión? Un sonoro resoplido escapa de su nariz, al mismo tiempo que vuelve a llevar las manos hacia su cabello. Sus uñas se hunden contra su cuero cabelludo, rascando insistentemente ante la sola idea de ser castigado. ¿Cómo diablos, es que se le ocurrió hacer eso?
"Un castigo, no es exactamente lo que tengo en mente…"
La piel del asesino se eriza, porque sabe de sobra que esa voz no es algo normal. La misma pareciera provenir, desde lo más profundo de la oscuridad del bosque. La sensación de la niebla deslizándose sobre su cuerpo, le revuelve el estómago porque sabe que esto, no puede significar algo del todo bueno para él.
No es usual que la entidad haga acto de presencia, frente a alguno de sus tantos juguetes. Los nervios del joven se disparan al ver la manera en que la niebla se abre, dando paso a una silueta amorfa. Su tamaño va y viene, pasando de grande a pequeño. Como una sombra, que danza juguetonamente frente a las llamas.
"Más bien, espero divertirme un poco. Sin duda alguna, la recompensa seria de tu agrado…"
Un asentimiento es la única respuesta que el joven tiene, para la extraña criatura que lo ha traído hasta este mundo. No es como si en verdad pudiera decir que no, sabe que no es nada más que un simple objeto, para esta extraña cosa. Rehusarse a escuchar sus órdenes, no puede terminar en nada bueno para él.
Aunque usualmente no sigue las ordenes de nadie, también es consciente de que no puede rehusarse. Al menos le están ofreciendo algo, a cambio de llevar acabo cualquier acción que este extraño ser quiera de él.
"Lo único que pido a cambio, es a mi pequeña sobreviviente favorita~"
El aliento del líder de la legión se detiene en su pecho, porque sabe a la perfección lo que le están ordenando. No puede matar a Rafaela, tiene que ofrecerla como un sacrificio. O procurar que se mantenga en un juicio, hasta que el colapso del mismo de inicio.
Por alguna extraña razón, la entidad está decidida a reclamar a la sobreviviente. Y como ha sido él, quien ha evitado que eso ocurriera… ahora debe asegurarse de entregarla a la criatura.
(¯ `v´¯ )
`.¸.´
El insistente 'tap' de algo golpeando contra el tronco, consigue que los parpados de Rafaela se frunzan. El sonido es algo rítmico y muy poco perceptible, sobre el gentil crujir de la madera y las llamas. Un suave suspiro escapa de los labios de Rafaela, para reacomodar su cabeza sobre el tronco.
Un repentino gruñido que viene de su costado, la hace finalmente abrir los ojos. Para posar su mirada sobre el punto rojizo, que yace en la frente de Abel. Los ojos de Rafaela se deslizan sobre la maleza, deteniéndose sobre cierta mascara esquelética.
Una extremidad aparece de los arbustos, dejándola ver una mano que hace ese familiar gesto, para que se acerque hacia su verdugo personal. Un pesado suspiro escapa de los labios de la pelicastaña, al mismo tiempo que se incorpora para acomodar la cabeza de Alice, sobre el regazo del policía que no deja de mirar en todas direcciones.
–Ya vuelvo, iré a ver qué sucede.
La negación de Abel se ve atrapada en su garganta, gracias a la forma en que la joven bretona aferra una de sus manos a la cintura del hombre. Un escalofrío recorre la columna de Rafaela, con cada paso que la aleja de la seguridad de la fogata. Esto no es usual, aunque sabe perfectamente que los asesinos siempre los vigilan…
Es la primera vez que la legión, viene a buscarla exclusivamente a ella. Sus encuentros siempre se llevaban a cabo durante el juicio, así que era realmente extraño el repentino cambio de actitud. Además de que aun recordaba, la forma en la que prácticamente le había partido la cabeza de un golpe.
–Eres un pésimo cazador…
Comenta la sobreviviente al aire, mientras gira el rostro para encontrarse con el joven oculto entre los árboles. Sin duda alguna, esto explicaba la razón por la que algunas veces todos podían escapar de sus enfrentamientos con la legión. 'Enserio eres una enana odiosa.' Añade con un tono fastidiado el susodicho, a la par que la jala para que se adentren entre los árboles.
Una parte de ella dice que tiene sentido, pues si se mantenían dónde estaban serian vistos. Aunque no era inusual, que hubiera algunos encuentros furtivos entre los sobrevivientes y los asesinos. Claro que tampoco era algo, que todos estuvieran orgullosos de exponer a los ojos de los demás.
–Déjame ver.
Los ojos de Rafaela se abren desmesuradamente, en el momento en que las enguantadas manos se colocan sobre su rostro. Las mismas mueven su cabeza de un lado a otro, como si estuvieran intentando verificar que no existiera ninguna de las heridas, causadas gracias al nada romántico encuentro de su cabeza y la pared.
El ceño de Rafaela se frunce en un gesto confundido, porque es realmente extraño ver esa especie de actitud de parte del líder de la legión. La mirada ambarina se desliza sobre la máscara, que se mantiene fija sobre su rostro. Como si intentara encontrar alguna clase de explicación, a las acciones que el asesino está llevando acabo.
–Es realmente extraño, como nunca quedan marcas…
Una incrédula risa escapa de los labios de Rafaela, porque hay cosas más extrañas en este curioso mundo. Como el hecho de que una entidad, los ha atrapado en un eterno juego de cazador y presa. En el que las líneas se pierden lentamente, para crear lazos realmente jodidos entre las víctimas y sus abominables verdugos.
Los dedos del asesino presionan las mejillas de Rafaela, haciendo que un gesto molesto finalmente se apodere de sus facciones. Consiguiendo que una risa escape finalmente de Mathias. Ok, tiene que admitir que ese gesto petulante en el rostro de Rafaela, es realmente adorable… en especial porque le hace pensar en el hecho, de que es él quien tiene que cambiarlo por completa desesperación y terror.
–Vas a venir conmigo lille kanin…
(¯ `v´¯ )
`.¸.´
Hay algo extraño en todo esto, realmente extraño y fuera de toda explicación racional… Lo cual era bastante loco, porque estaban en un lugar, donde una cosa los hacia jugar para su diversión y convertirles también, en una eterna fuente de alimento. Los ojos de Rafaela se detienen sobre la mano, que sujeta su muñeca cuidadosamente.
No es el agarre al que está acostumbrada, cuando uno de los asesinos intenta tomarla para echársela al hombro como si fuera un costal. No, el contacto es firme y al mismo tiempo gentil. Como si el asesino, en verdad estuviera intentando ser cuidadoso con ella. Algo realmente chistoso, porque hay que recordar que casi le reventó la cabeza en el juicio.
–Estas realmente callada, eso es algo raro en ti… ¿Qué sucede?
Un sonoro 'tsk' escapa de su boca, porque es gracioso que él líder de la legión diga semejante cosa. Es él quien la lleva con cuidado, sin presión y sin jalonearla, sin denigrarla como lo ha hecho ya en varias ocasiones. Sin decir palabras que busquen intimidarla, o que le hagan saber la vergüenza que es, por aceptar acostarse con él… para salvar su pellejo.
Finalmente, la mano del asesino la suelta permitiéndole a Rafaela concentrarse en los alrededores. Los árboles se extienden hacia el cielo, sus ramas frondosas empiezan a ser reemplazadas, por ramas desnudas que bien podrían parecer las garras de la entidad entre la oscuridad.
–¿Qué hacemos aquí?
El claro que se extiende ante sus ojos, marca el último punto intermedio entre el campamento de los sobrevivientes, y el territorio dominado por los asesinos. Más allá de este punto, sabe que esta fuera de cualquier clase de protección. Avanzar más allá, es algo simplemente impensable para un sobreviviente.
Los hombros del más alto se encogen, intentando restarle importancia a su ubicación. Pero este es el único lugar neutro, donde los sobrevivientes están seguros y los asesinos no invaden un territorio prohibido… como usualmente hacen. Este lugar debería de hacerla sentir segura, del mismo modo que el cambio de su actitud.
–Tenemos que discutir algunas cosas, ¿No creerás que nuestro acuerdo, únicamente funciona dentro del juicio?
Este lugar es un puente entre ambos lados del juego, nadie cede más que el otro. Usualmente negociar no es algo que tomaría en cuenta, pero si quiere conseguir el favor de la entidad, necesita poder engañar a esta escurridiza mujer. Puede que no sea capaz de cortarla con su cuchilla, pero la idea de ser el causante de su derrota….
Es casi igual de gratificante que la visión en su cabeza, de poder apreciar la sangre brotar de sus labios junto a un par de aterrados orbes, que suplican por piedad mientras las garras de la entidad devoran su ser. No puede negarse a ofrecerla como un sacrificio, pero no es como si ahora… no deseara que eso fuera una posibilidad en este instante.
"No lo lamento lille kanin, tu misma te has buscado esto."
Las manos de Mathias se colocan sobre los hombros de Rafaela, para asegurarse de que no haya tanta distancia entre ambos. Para la criatura que los ha tomado, esto no es más que un juego antes de tomar su premio. Mathias es simplemente el medio, para conseguir el resultado que desea. Ese mismo al que la sobreviviente se ha resistido, y que la entidad no le permitirá seguir ignorando.
Mathias no puede negar que la calma de la mujer, le hace hervir la sangre con molestia. Es insolente, escurridiza y no parece sentirse intimidada del todo por ninguno de ellos. Como si ninguno de los asesinos, fuera en verdad gran cosa para ella. Ningún otro sobreviviente ha sido capaz de levantarles la mano, eso da solidez a las palabras de la entidad de que… esta idiota tiene un lugar muy importante en su aprecio.
Aunque matarla ahora no es una opción, la entidad no dijo nada sobre lastimarla de otros modos. Los labios del enmascarado se curvan en una sonrisa maliciosa, al mismo tiempo que la piel de sus enguantados dedos, se desliza sobre las mejillas de su acompañante. Puede ver la necesidad de algo en esos ojos… algo que ha preferido ignorar. Pero que ahora sabe puede usar para herir de una manera, aún más profunda de la que su cuchilla puede lograr.
Continuara…
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Hybrid-Virus
Yo! Buen día lectores. ¡Sorpresivamente, tenemos una actualización doble para esta historia! Podemos ver que Mathias villano, sigue siendo igual de malicioso que siempre. Enserio no sé qué me pasa con la idea de hacerlo malo, simplemente siento que el papel le queda perfecto. Ah, creo que es por eso, que lo amo tanto. :B
En este capítulo aprendemos que Rafaela ha desafiado a la entidad, al rehusarse a morir por el suficiente tiempo. Esa es la razón que la criatura tiene, para enviar a su nuevo mandadero por la mexicana. Es a causa de esto que Rafaela se encuentra tanto con Mathias, porque efectivamente la entidad está intentando joderla, para enseñarle una lección por rehusarse a aceptar su lugar.
Lamentablemente para el asesino, al hacer esto se limita el alcance de su cuchillo. Algo que el danés decide aprovechar, para castigar a Rafaela del modo más cruel que pueda existir. Haciéndola creer que su pequeño acuerdo, tiene la oportunidad de ir mas allá, utilizando la necesidad más básica de los humanos.
El contacto físico, la convivencia y aún más importante, el cariño y afecto que toda persona necesita. Es algo que las personas necesitan, para funcionar correctamente. Son parte de las necesidades básicas, y es justamente de esto que Mathias busca aprovecharse, para lastimar a Rafaela sin joder su propio acuerdo.
Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.
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"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"
