Encuentro con una Sombra

La música resonaba por el salón. Las brujas usaban sus mejores vestidos y los magos sus mejores trajes. Los meseros desfilaban entre los invitados con bandejas llenas de copas con champan. La mesa con bocadillos era larga y servía grandes exquisiteces. Alrededor de la pista de baile había diferentes grupos de personas teniendo una conversación amena. Liana Skeeter paseaba entre los invitados con una sonrisa inocente pero su mirada llena de diablura conseguía espantar a los magos más astutos, la chica era de temer y mencionar una intimidad cerca de la bruja implicaba a arriesgarse a que ella saliese en El Profeta.

Pansy Zabini, de soltera Parkinson, arrastró a su esposo por el salón. Disfrutaba esa clase de eventos. A lo lejos divisó a su antiguo compañero de colegio. Con una sonrisa radiante se acercó a Theodore Nott y a su esposa Melisa Nott. La pareja los recibió con una sonrisa.

—Blaise, cuanto tiempo —saludó Theodore.

Blaise gruñó por lo bajo ganándose una mala mirada de su esposa.

—Sí, cuanto tiempo —habló con la voz un poco tensa.

Blaise Zabini apreciaba a sus amigos pero el hijo de Theodore había mancillado la pureza de su pequeña hija.

—Gracias por la invitación —se apresuró a hablar Pansy cubriendo la tensión que se había formado.

—A nosotros no es a quien deben agradecer, Sebastián se encargó de organizar todo aunque Amanda tuvo mucho que ver —comentó Melisa.

Blaise sintió su sangre hervir al escuchar el nombre de su hija y el del bastardo que tenía por yerno en una misma oración.

—Bueno, Amanda nunca esta quieta —dijo Pansy con una sonrisa llena de orgullo—. Organizar esta clase de eventos para ella es bastante entretenido, en especial si se trata de la fiesta de cumpleaños de su futuro esposo —agregó.

Blaise desvió la mirada. Había asistido al evento porque su esposa lo había amenazado con su preciada vida sexual, la cual era muy buena, gracias por preguntar.

—¡Mamá! ¡Papá! —saludo Amanda llegando junto a sus padre y a sus suegros trayendo de arrastras a Sebastián—. Theodore, Melisa.

—Buenas noches, espero estén disfrutando la velada —saludó Sebastián tendiéndole la mano a Blaise.

El moreno estrecho la mano de su yerno con bastante saña. Sebastián no mostró ninguna expresión estaba acostumbrado a aquel tipo de apretón de mano por parte de su suegro, quien no perdía oportunidad para mostrarle su desprecio.

—Todo ha quedado muy lindo —comentó Pansy mirando a su hija con bastante orgullo.

—Debemos seguir saludando a los invitados, más tarde los alcanzaremos —se apresuró a decir Sebastián tirando disimuladamente de su prometida.

Theodore iba a iniciar una nueva conversación cuando a su espalda escucho una voz bastante conocida.

—Hacía tiempo que no los veía juntos —comentó Draco Malfoy uniéndose junto a su esposa al grupo.

—Lo mismo le comenté a Blaise —dijo Theodore—. Buenas noches, Astoria —saludó.

—Es un placer estar nuevamente en la mansión, todo luce increíble —comentó Astoria—. Es un placer verte de nuevo, Pansy querida.

—Lo mismo digo —respondió la mencionada con una sonrisa.

Melisa, Astoria y Pansy se enfrascaron en su propia conversación dejando de lado a los hombres quienes conversaban de una manera un poco más tensa con copas de champan en la mano.

—¿Y tu hijo? —preguntó Blaise a Draco.

—Llegará con los Potter, si es que ya no lo han hecho.

—Así que es cierto —comentó Theodore con una sonrisa de lado.

—Quien lo diría —dijo con burla Blaise—. ¿Ahora charlas con Potter y nos dejas a nosotros de lado? Hace bastante rato que no quedamos para tomar firewhisky.

—No sean entrometidos —dijo Draco con el ceño fruncido—, puede que gocen bastante de su tiempo libre pero a diferencia de ustedes tengo que encargarme de mis negocios.

—Los cuales en su mayoría son manejados por Scorpius —recordó Theodore con una sonrisa de lado.

—Que te den —gruñó por lo bajo Draco disgustado por las burlas de sus amigos.

—Hablando del rey de roma —dijo Blaise mirando detrás de Draco.

El rubio se giró para ver como su hijo se acercaba con Lily enganchada en uno de sus brazos y más atrás el matrimonio Potter.

—Buenas noches —saludó Scorpius a su padre y a sus amigos una vez se acercaron por completo.

—Lily, querida —saludó rápidamente Astoria al percatarse de la presencia de la pelirroja.

Astoria abrazó a Lily y luego se acercó a Ginny para hacer lo mismo quien sonrió ligeramente sorprendida por la acción.

—Acompáñenme, dejemos a los hombres platicar sobre cosas aburridas —invitó Astoria a las pelirrojas.

—Potter —saludó Draco a Harry ofreciéndole la mano, Harry la estrechó.

—Malfoy —saludo el auror—. Zabini, Nott.

—Qué tal, Potter —saludó Blaise con un asentimiento de cabeza.

—Espero la velada sea de tú agrado —comentó Theodore un poco incómodo por la presencia de Harry.

Scorpius miró a los mayores hablar y sintió que moriría de estrés. Buscó con la mirada a Lily y la vio platicar alegremente un poco más allá. Incluso Ginny reía. No comprendía porque con las mujeres era más fácil liberar la tensión. "Por qué los chismes son algo que las mujeres tienen en común" pensó con fastidió Scorpius.

—¿Y tus hijos, Potter? —preguntó con una ceja alzada el rubio mayor.

—En cuanto llegamos James encontró a algunos conocidos y se quedó platicando con ellos. Albus se encontró con unos antiguos compañeros de colegio y Teddy no pudo asistir por motivos de trabajo.

Scorpius miró a Harry con incógnita. En más de una ocasión había escuchado a la pelirroja referirse a Teddy como hermano y por lo que veía Harry consideraba al metamorfomago como a un hijo.

—Espero disfruten la velada. Debo revisar que el resto de los invitados estén cómodos, si me disculpan —dijo Nott antes de acercarse a su esposa para hablarle al oído y alejarse después de unas palabras al resto de las mujeres.

—Ya puedes respirar —comentó con burla Draco a Blaise.

—No comiences —advirtió Blaise tomando otra copa de champaña de un mesero que pasaba junto a ellos.

—Creo que haré lo mismo, aún no he saludado a Amanda y a Sebastián —dijo Scorpius lavándose las manos.

Scorpius se acercó al grupo de mujeres y cuando Lily lo vio acercarse se despidió del grupo para acercarse a su novio.

—¿Qué sucede? —preguntó la pelirroja.

—Nada, solo quería alejarme de mi padre —explicó el rubio.

—¿Cómo crees que le esté yendo a Anthony? —preguntó la pelirroja.

—No lo sé, espero que bien —respondió el rubio recordando que en ese momento ellos estaban encargados de distraer a los Potter para que no regresasen antes de que Anthony terminase su misión—. Debemos buscar a Sebastián y a Amanda. Hay que distraer a tu familia.

—Scorpius, sabes que hay un problema en toda esta ecuación verdad —comentó Lily caminando junto a Scorpius por el salón mientras buscaban a sus amigos.

—¿A qué te refieres? —inquirió el rubio con una ceja alzada mirando a la pelirroja.

—Bueno, Teddy no ha asistido a la fiesta. Hay probabilidades de que él llegue antes a la casa —señaló la pelirroja.

—Definitivamente a ti te encanta darme más preocupaciones de las que ya tengo —se quejó el rubio.

—Solo señalo lo que hay que señalar.

—Esperemos que todo salga a pedir de boca. Ahora concéntrate en buscar a Amanda y a Sebastián. Si puedes aprovechar y trata de buscar también a tus hermanos.

—Por suerte Astoria no soltará a mi madre por lo tanto mi padre tiene la obligación de aguantarse hasta que ella decida que es hora de irse —comentó la pelirroja.

—¡Mierda! —exclamó por lo bajo el rubio.

—¿Qué sucede? —preguntó Lily.

—Amanda está hablando con James —dijo alarmado Scorpius antes de tirar del brazo de Lily para acercarse a ellos.

En definitiva esa sería una velada muy larga.

Anthony miraba el sobre que contenía los pergaminos con las profecías. Faltaba media hora para que el trasladador se activase. Lily le había dejado en claro que el trasladador lo aparecería frente a su casa y que el medallón le permitiría pasar las barreras mágicas sin alertar a sus padres o que le hiciesen algún daño las protecciones. Decir que estaba nervioso era poco, estaba aterrado, cuando casi los pillaban en el ministerio fue la única vez que había dependido de sí mismo en el mundo mágico, del resto Scorpius siempre había estado con él para cubrirlo.

Anthony aún se encontraba en su departamento. Estaba en la sala mirando el reloj cada segundo para asegurarse de que la hora pautada no había pasado. Usaba una túnica negra en caso de que algún curioso lo viese merodear la residencia de los Potter. El tiempo restante pasó más rápido de lo que esperaba. La alarma que había colocado en su celular comenzó a sonar sobresaltándolo en el proceso. Apagó el molesto sonido, se colocó de pie, tomó el sobre y cogió con miedo el medallón de Lily.

Sintió ganas de vomitar cuando el medallón hizo el tiro de la aparición, no creía poder acostumbrarse a eso.

La residencia Potter estaba en el valle de Godric. El chico admiró la casa desde la calle. Era enorme e imponente, con la tenue luz de la calle podía notar algunos detalles. Tragó grueso antes de acercarse. Sintió como pasaba las barreras sin ningún problema, cosa que confirmaba que el medallón de Lily le ayudaba. La puerta de la valla estaba cerrada pero era suficientemente ágil para saltarla. Miró a ambos lados de la calle y no observó a nadie, se armó de valor y trepó con bastante agilidad para saltar al patio. Sin acercarse mucho a la luz, Anthony corrió a la puerta principal. Con velocidad buscó entre los bolsillos de la túnica el sobre, cuando lo tuvo en sus manos se apresuró a deslizarlo por la rendija inferior de la puerta pero un carraspeo lo hizo quedarse rígido. Estaba tan concentrado en no llamar la atención que había olvidado tener cuidado en que alguien apareciese.

—¿Se puede saber que estás haciendo? —preguntó el mago a su espalda.

Anthony se colocó de pie con el sobre en las manos. Comenzó a temblar de pies a cabeza ahora si la había logrado.

—No soy pe-peligroso —dijo Anthony aun dando la espalda al mago.

—Eso puedo sentirlo —señaló Teddy Lupin oliendo el miedo que emanaba el otro chico—. ¿Qué haces aquí?

—S-solo venía a dejarle es-esto a-al señor Potter —contestó Anthony alzando el sobre.

—¿Por qué no me encaras?

—No quiero q-que vea mi rostro señor. Tome el sobre y… y déjeme marchar —suplicó el no mago.

Teddy miró la sombra temblorosa que alzaba el sobre con un obvio temblor. El chico desprendía un olor que ya antes había conocido pero estaba combinado con el propio confundiéndolo e impidiéndole reconocer el otro.

—¿Qué pones en el sobre? —preguntó Teddy tomándolo sintiendo como Anthony se encogía en su lugar.

El muggle se aseguróde dejar oculto el medallón de Lily, no quería meter a la novia de su amigo en problemas.

—Co-confórmese con saber que los… los ayudará en el fu-futuro —respondió Anthony.

—¿Qué gano con dejarte marchar? —preguntó Teddy.

El chico con sangre lupina no sentía que el chico frente a él fuese alguna amenaza. Pero aun a si había burlado las barreras de la casa e intentaba dejar un sobre sospechoso en ella.

—Nada, pero sería lo mejor… hay cosas que aún deben permanecer ocultas —dijo Anthony sintiéndose un poco más confiando al ver que el mago no hacía más que hablar con él.

Anthony debía marcharse del lugar, nada le aseguraba que el mago lo dejaría ir. Scorpius le había dado bombas fétidas para que las usara en caso de una emergencia y aquella situación gritaba que las necesitaba. Con un movimiento rápido tomó las bombas fétidas que estaban en su túnica y arrojó con todas sus fuerzas las bombas al suelo y salió corriendo.

—¡Espera! —gritó Teddy tratando de ver en vano—. ¡Maldición! —exclamó al sentir que su sensible nariz ardía por el olor.

Anthony saltó la cerca del vecino y aterrizó en su patio. Alarmas sonaron, maldijo por lo bajo. Salió a la calle y corrió con todas sus fuerzas. Algunas casas comenzaron a encender las luces por el escándalo. Se prometió que si llegaba a salvo a su departamento obligaría a los magos que lo metieron en aquel embrollo a complacerlo en lo más mínimo. Mira que enviarlo a él a hacer el trabajo sucio mientras que ellos estaba seguros en una bonita fiesta de cumpleaños.

"Más vale que esa bruja estúpida de Scorpius me traiga pastel" pensó con amargura mientras se alejaba todo lo que podía de la residencia Potter.

Cuando pasó junto a un callejón se metió en él. De uno de los bolsillos de la túnica sacó una mochila. Removió las cosas del interior y cuando encontró el trasladador al departamento de Lily se sintió aliviado. El artefacto se activaría a la media noche. Buscó su celular y comprobó que apenas eran las nueve de la noche. Gimió frustrado faltaban más de tres horas para que el trasladador se activase. Se quitó la túnica y la metió dentro de uno de los bolsillos de la mochila, por suerte la pelirroja le había aplicado un hechizo de expansión; del mismo bolsillo sacó un abrigo para colocárselo.

Se asomó con cuidado para ver a ambos lados de la calle. Al ver que todo estaba tranquilo salió y comenzó a caminar todo lo calmado que podía aparentar estar. Metió ambas manos en los bolsillos del abrigo. Estaban a mediados de noviembre y el frio comenzaba a hacerse sentir. Dentro de poco comenzaría a nevar.

Llegó frente a una estatua un poco extraña. Su sentía un poco confundido al verla, porque cambiaba su forma de manera intermitente de una familia de dos adultos y un bebé a la de un viejito con un bastón. Recordó el collar que siempre cargaba, la estatua tenía una especie de barrera para que los muggles noviesen el verdadero monumento y el mismo le permitía burlas esas barreras.

Una pareja pasaba por ahí en ese momento y el castaño se acercó con una sonrisa tímida.

—Buenas noches —saludó al acercarse.

Lo miraron extrañados pero con una sonrisa correspondieron el saludo.

—Soy turista, buscó algún restaurante para cenar ¿podrían ayudarme?

La pareja le dieron a Anthony unas indicaciones simples. El castaño agradeció la acción y se dirigió al lugar indicado. Mientras se dirigía al sitio se aseguró de que nadie lo siguiese. Cuando estuvo frente al pequeño bar se permitió relajarse un poco. El chico entró al lugar y un agradable calor lo rodeó. Agradeció el ambiente mentalmente. Con lentitud se acercó a la barra y una sonriente castaña lo atendió.

—¿Eres nuevo por aquí? —inquirió la chica con una sonrisa amable.

—Estoy de paso —respondió Anthony con una sonrisa.

—¿Qué te trae a este valle tan aburrido? —preguntó la chica.

—Nada en especial. El dinero para el transporte solo me alcanzó hasta aquí. Cuando amanezca veré que puedo hacer.

—¿Significa que no podrás pagar lo que consumas? —preguntó la chica con una ceja alzada.

—Significa que no podre continuar con mi viaje por el momento. Tengo dinero para comer —dijo el chico con fastidio.

—Disculpa no era mi intención.

—Está bien. Podrías traerme algo caliente —pidió el chico desviando el tema principal.

Anthony pasó una hora aproximadamente en el lugar. Cuando iban a cerrar canceló lo que había consumido, tomó sus cosas y se marchó. Caminó hasta un parque solitario y se sentó en una banca esperando que el trasladador se activase. Por suerte nadie lo había seguido. Había bastante frio, el poco calor que había recuperado estaba desapareciendo. Miró la hora y suspiró aliviado al ver que faltaban veinte minutos para la media noche.

Cuando se activó el broche que le había dado la pelirroja se apresuró a tomarlo. Aterrizó en la sala del departamento de la bruja. Se dejó caer de rodillas aliviado. Cuando llegasen sus amigos haría un gran drama. Sin molestarse en preocuparse por las represalias de Lily, el chico se levantó del suelo revisó el apartamento. Cuando llegó a la cocina preparó algo caliente y siguió su expedición por el departamento de la bruja. Descubrió que el lugar tenía dos habitaciones. Decidió entrar en la que tenía menos objetos personales. Se quitó los zapatos arrojó la mochila en algún lugar de la habitación se metió en la cama y en el instante que su cabeza tocó la almohada se quedó profundamente dormido. Ese día había sido bastante movido.

—Amanda —saludó el rubio llegando junto a su amiga que mantenía una charla amena con James Sirius Potter—. ¿Qué haces? —preguntó en un susurro que solo la bruja escuchó.

—Lily controla a tu novio, está coqueteando con otra bruja, la cual por cierto vi primero —señaló James.

La pelirroja miró a su hermano con una ceja alzada.

—Quien debería controlarse eres tú, Potter —siseó Sebastián llegando junto a Amanda.

El recién llegado se aferró a la cintura de su prometida y miró con altanería a James. Potter miró a Scorpius y a Amanda con expresión de "Quien carajos es este tipejo". Lily no resistió las ganas y liberó una carcajada.

—James, déjame presentarte a los anfitriones. Sebastián Nott y su prometida Amanda Zabini —dijo Lily con una sonrisa de lado.

James miró sorprendido al par y se sintió avergonzado, una cosa era ser Casanova pero no se metía con las brujas de otros magos.

—Ellos, son mis mejores amigos —agregó Scorpius.

—Espero este pasando una velada agradable —dijo Amanda con una sonrisa—. No había tenido la oportunidad de mencionar que estaba comprometida con el festejado, disculpe.

—Quien debe pedir disculpas soy yo —dijo James inclinando levemente la cabeza en señal de respeto—. No era mi intención faltarles el respeto, pero no puedo negar que eres una mujer bastante atractiva —agregó.

Sebastián bufó. Albus llegó en ese momento con una copa de champan en la mano.

—Nott, Zabini —saludó el chico con una sonrisa—. ¿Por qué tienes esa cara? —preguntó a su hermano.

James no respondió pero Lily encantada lo hizo.

—Estaba coqueteando con Amanda —dijo con una sonrisa burlona la aurora.

Albus miró a su hermano y luego a Amanda que tenía una sonrisa altiva al ver que la conversación se centraba en ella. Albus liberó una carcajada.

—¿No los recuerdas? Son de mi generación —comentó Albus.

—Al, yo también tenía mis cosas pendientes en Hogwarts no estoy al tanto de cuanto mago estudió contigo o con Lily —señaló James.

—¿Estás bien? —preguntó Scorpius discretamente a Sebastián.

—No te preocupes por mí —respondió tajante el cumpleañero.

Al poco tiempo James fijo su atención en otra chica y Albus se dirigió a la mesa de la comida.

—¿Creen que Anthony lo haya conseguido? —preguntó Amanda en un tono discreto.

—Eso espero, por el bien de todos —respondió Scorpius preocupado por su amigo.

—Son las once de la noche. Creo que su trabajo fue simple: llegar, dejar la carta y salir —señaló Lily.

—Si pero el trasladador que lo llevaría a tu departamento se activará a los doce por lo tanto aún sigue en el valle de Godric —recordó Sebastián.

—No se preocupen por él. Si no ha tenido problemas dejando la carta conseguirá pasar desapercibido hasta la media noche —calmó el rubio a sus amigos.

—¿Cómo estás tan seguro que nada malo pasará? —preguntó Lily con el ceño fruncido.

Scorpius iba a responder pero en ese momento una pareja un tanto mayor se acercó a ellos.

—Señoritas, caballeros —saludó el hombre.

—Señor Macmillan —saludó con cortesía Sebastián—. ¿Algún problema del que deba ocuparme? —preguntó.

—Para nada, mi esposa y yo hemos pasado una velada encantadora pero es tarde y debemos regresar a casa —tranquilizó el hombre.

—Así es, joven Nott. Hemos venido a despedirnos. Señorita Zabini, señorita Potter ha sido un placer verlas esta noche. Señor Malfoy —se despidió la mujer con una sonrisa.

—Espero recibir otra invitación —dijo el hombre ofreciéndole la mano a Sebastián.

—Así será, que tenga buenas noches señor y señora Macmillan —despidió Sebastián a los magos.

La pareja se alejó y dejó a los jóvenes nuevamente a solas.

—Creo que lo mejor sería no preocuparnos. Este no es el mejor lugar para platicar sobre ellos —dijo Amanda mirando discretamente a su alrededor.

Todos asintieron y antes de que alguien comentase algo más un chico alto se acercó a Amanda por detrás y la abrazó.

—Bastarda —saludó con una gran sonrisa recargando su mentón sobre el hombro de la chica.

Amanda colocó una expresión llena de fastidio.

—Matías, has el favor de alejarte de mí —dijo con suavidad la chica.

—Cuñado, feliz cumpleaños —dijo el chico separándose de Amanda tras recibir un pisotón por parte de ella—. No he podido llegar antes.

—No te preocupes, gracias por tomarte las molestias al asistir a pesar de tus compromisos en Italia.

—Que va, gracias a ti por tener el valor de desposar a esta quejumbrosa.

—Sigue hablando y me encargaré de dejarte sin descendencia —siseó la morena por lo bajo, en repuesta el mayor liberó una fresca carcajada.

—Pues, si me dejas sin descendencia me temo que tendré que tomar uno de los sobrinitos que me darás para prepararlo y que sea mi heredero.

Amanda miró rabiosa a su hermano pero Sebastián tomó su mano antes de que corriese sangre.

—Tranquila —susurró Sebastián a su prometida.

—¡Qué modales los míos! Soy Matías Zabini, el súper hermano mayor de Amanda —dijo el joven a una confundida Lily.

—Un placer, Lily Potter —respondió con una sonrisa.

—Por la forma en que te aferras a su cintura asumiré que es tu novia —dijo el mayor a Scorpius con una sonrisa.

—Supones bien —dijo el chico con una expresión fría.

Matías se despidió tras el breve intercambio de palabras alegando que había muchas chicas que querrían su atención. Antes de que alguno de los jóvenes comentase algo referente al hermano de Amanda, un fastidiado Harry Potter y una sonriente Ginny se acercaron al grupo.

—Mierda, son mis padres —dijo Lily preocupada.

—Muchachos —saludó Ginny—. La velada ha sido estupenda pero debemos marcharnos, mañana debemos ir temprano al ministerio.

—¿Y James y Albus? —preguntó Lily.

—Ellos están bastante grandecitos para regresar —dijo Harry impaciente por marcharse.

—Está bien —dijo Sebastián con una sonrisa—. Ha sido un verdadero placer recibirlos en la mansión Nott.

—Gracias a ti por la invitación —dijo Ginny con una sonrisa.

Los Potter se alejaron y Lily miró disgustada al moreno.

—¿Por qué los dejaste marchar?

—No creo que haya problema, falta poco para la media noche y dudo mucho que Anthony continúe en la casa de tus padres —concluyó Sebastián.

—Tienes razón —aceptó Lily mirando a sus padres perderse entre los invitados que poco a poco comenzaban a marcharse.

Harry y Ginny se aparecieron en la sala de su casa. El moreno dejó escapar un suspiro aliviado. Deslizó una de sus manos por su cuello mientras comenzaba a quitarse la túnica y la iba tirando al suelo junto al resto de las prendas.

—Harry James Potter Evans —siseó Ginny.

El Moreno giró para mirar a su esposa quien tenía el ceño fruncido y los brazos en jarra.

—¿Si?

—Ten la decencia de quitarte la ropa en el cuarto por lo menos, suficiente tengo con el desastre de mis hijos —dijo la mujer recogiendo las prendas de su esposo.

—Relájate —pidió el hombre—. Para algo hay elfos domésticos ¿no?

—Si te oyera Hermione… —dijo Ginny.

—Pero no lo hará y tú no le irás con el chisme.

Ginny iba a seguir con la verborrea pero Teddy habló desde las escaleras.

—¿Qué tal la fiesta?

—Horrible —dijo Harry en un bufido.

—Maravillosa —dijo Ginny mirando mal a Harry—. Si intentaras disfrutar más esa clase de eventos no te amargarías tanto.

—¿Cómo quieres que me relaje en un entorno donde estaba Malfoy y su sequito? —preguntó Harry con el ceño fruncido.

Ginny negó.

—No puedo creer que aun sigas con eso. Debería poner de tu parte, tu hija sale con Scorpius Malfoy y los amigos de ese chico son los hijos de los amigos de Draco, y por lo que has podido notar Lily se lleva bien con ellos. Incluso, me atrevería a decir que ella y Amanda Zabini han establecido una firme amistad. Los verás bastante seguido —señaló Ginny.

—Ni me lo recuerdes. Aun no comprendo cómo es que Lily "yo no saldré con nadie nunca más" Potter esta precisamente con el hijo del chico que me tocaba las pelotas en Hogwarts.

Teddy rodó los ojos. Su padrino Harry era un melodramático en potencia cuando se trataba de Lily. Aunque lo entendía, todos era sobreprotectores con la pelirroja a pesar de que sabían que ella podía defenderse sola.

—Lo importante es que ella se siente cómoda con el chico y que la familia a leguas la adora. Tú y yo la apoyaremos en esta relación quieras o no. Además, tú mismo lo dijiste: Lily es más social desde que sale con él, sin mencionar que nos tiene más en cuenta en su vida.

—¡Mujer! Yo la apoyo pero es que no supero que precisamente sea con el hijo de Draco Malfoy —exclamó exasperado Harry—. Estoy cansado de verlo cada tanto y que tú abiertamente hables de momentos vergonzosos de mi vida frente a él.

—Solo se claro y admite que lo que te molesta es que hable de tus momentos vergonzosos precisamente frente a él.

—¡Es lo que estoy diciendo! ¿¡Mujer, estás sorda o qué!?

—Harry, será mejor que te muerdas la lengua a menos que quieras terminar durmiendo en el sofá —dijo Ginny con esa mirada que ponía la piel chinita a su esposo e hijos.

—¿Quieren calmarse? —pidió el metamorfomago.

—Yo estoy calmada —señaló Ginny—. Él es el alterado.

—No estoy alterado, Ginny.

Teddy miró a los mayores y alzó ambas cejas.

—Como sea, algo pasó mientras no estaban —cortó Teddy la nueva disputa que se avecinaba.

—¿Qué sucedió? —preguntó Harry con una ceja alzada.

Teddy relató lo sucedido con el extraño que intentaba dejar el sobre en la casa.

—¿Alguien entró? Las alarmas no se dispararon —dijo Ginny con el ceño fruncido.

—Eso es lo raro. Cuando llegué el simplemente intentaba dejar esto para pa' —dijo Teddy mostrándole el sobre a los mayores.

Harry tomó el sobre que le ofrecía Teddy y lo observó con ojo crítico.

—¿Ya has visto que pone en él? —preguntó evaluando el sobre con sospecha.

—No, el extraño dijo que nos ayudaría en el futuro.

—¿Dijiste que era para Harry? —preguntó Ginny con una mirada llena de sospecha.

—Sí, el chico me sorprendió y escapó. Antes de que me preguntes intente rastrearlo pero no uso la aparición simplemente salió corriendo y como arrojó una bomba fétida confundió mis sentidos y le perdí el rastro; fue bastante astuto. No quise alertarlo, sabía que llegarían pronto.

Harry abrió el sobre y sacó el pergamino que había en él, lo leyó en voz alta para que los otros dos escuchasen.

"Sé que la forma en que le ha llegado esto es bastante sospechosa pero le pido que me entienda. El temor me invade al pensar en lo que me pasaría si le dijese en persona lo que sé. No quiero delatar a quienes me han dado la información pero soy consciente de que en sus manos será más útil que en las mías. Soy conocedor de dos profecías, las palabras de ambas me llenan de preocupación.

La primera profecía que escuche dice la siguiente:

El amor los creó, la verdad los iluminó, el rencor los formó y el olvido los hizo nacer.

Nuevos magos tenebrosos se levantarán y el miedo al mundo mágico azotará.

El enemigo será más visible de lo que creéis solo debéis ser más listos que él y así lo podréis ver.

Aquello sujeto por cadenas, en la habitación que siempre cambia, deberéis revisar si vuestra investigación queréis avanzar.

El héroe será engañado y en una trampa caerá.

En una batalla el enemigo se disfrazará y al rey con un largo sueño vencerá.

La princesa de sangre dorada y cabello de fuego sufrirá si la verdad se niega a escuchar.

Una encrucijada al mago con la sangre más pura hará dudar, si escoge mal podrá ganar pero lo más importante perderá.

Pero una pista tendréis si queréis escoger bien: Aquel que ama un mundo ajeno todo deberá olvidar si vuestra luz no queréis perder y al enemigo pretendéis vencer.

Es bastante impactante el contenido. Pero quien me habló de ella me comentó que en su niñez había escuchado otra profecía que sospecha está relacionada con la anterior:

Un héroe con la sangre más pura ha surgido.

Una aventura emprenderá.

Dos amigos lo cubrirán, y uno lo acompañará.

El amor conocerá y por culpa del enemigo lo perderá.

Una guerra peleará y más de un enemigo tendrá.

Buenos y malos lo odiarán pero cuando menos lo espere aliados encontrará.

La oscuridad derrotará y al mundo conseguirá cambiar

Espero no haberme equivocado al entregarle esta información. Sé que la usará bien, señor Potter. Usted mejor que nadie sabe el daño que puede causar una profecía en las manos equivocadas. No se preocupe por mí, de mi boca no saldrá ni una palabra.

Sin más que decir: Una sombra"

Ginny miró boquiabierta a Harry quien estaba en un estupor similar.

—¿Qué sentiste cuando te encontraste con esta… sombra? —preguntó Harry a Teddy.

—Solo miedo, el chico estaba aterrorizado —recordó Teddy.

—El caso en el que trabaja Lily… —comentó Ginny—. En la casa de los Stewart encontraron una advertencia de parte de Los Hijos del Olvido. ¿Crees que se refiera a ellos como los nuevos magos tenebrosos?

—Es obvio que se trata de ellos. Debemos poner al tanto a Lily sobre esto —dijo Teddy.

—Las profecías hablan de un nuevo héroe —comentó Harry.

—Sí, dice que se trata sobre un mago con la sangre más pura —señaló Ginny.

—Eso es suficiente por ahora. Ginny quiero que te encargues de investigar a cada sangre pura —pidió Harry.

—¿Qué debo buscar?

—Su árbol genealógico. Para saber quién tiene la sangre más pura es necesario contar cuantas generaciones de sangre puras le preceden.

—Tardaré una eternidad —advirtió la pelirroja.

—Hay que averiguar sobre quien trata la profecía, esa es la mejor forma —recordó Harry.

—¿Pa', La llevarás al ministerio? —preguntó Teddy a su padrino.

Harry meditó unos instantes su respuesta. A los pocos segundos negó.

—No podemos permitir que esto llegue a malos oídos. Escogeré un grupo específico, solo aquellos de mi entera confianza para trabajar con esto y aun así no permitiré que todos sepan lo que dicen las profecías.

—¿Solo aurores? —preguntó Ginny.

—Necesito más que aurores para tratar esto. Mañana será un nuevo día. Ginny trabaja lo más discreto que puedas.

—¿No crees que Hermione sería la más adecuada para esto? —preguntó Teddy.

—Lo es pero no sé si quiera trabajar junto a Lily después de lo que pasó.

—Esto no es un asunto familiar —recordó Ginny—. Debes hablar con Ron y Hermione no quieras lavarte las manos, Harry. Por más que sean tus amigos Lily es tu hija, sé que no quieres interferir esta vez pero Lily comienza a confiar en nosotros de nuevo y no debemos defraudarla.

Harry dejó escapar un cansado suspiro.

—Tienes razón, hablaré con ellos.

Todos fueron a dormir el día siguiente sería un día bastante largo. Harry debía pensar en quien podría confiarle aquella información y a quien no.