Listo, eh aquí un nuevo capitulo de esta hermosa adaptación... Espero les guste, gracias a quienes la leen en serio.
Esperen...
Antes de seguir leyendo...
Este capitulo, incluye algo de lemon, bueno no lemon, pero si algo de intimidad entre nuestros protagonistas... Haciendo honor al título del libro, que demasiado scandalosa está intimidad...
Espero y les guste un beso a todos *
Ino Uzumaki olía como el paraíso. Tenía la piel como la seda, y sus pechos turgentes y voluptuosos se estaban apretando contra su torso. Neji no entendía por qué había vuelto a llamarlo, pero no iba a preguntárselo.
—Mi dulce Ino —murmuró fervientemente contra su cuello—. Tendrías que haber dejado que me fuera.-
Las delicadas manos de Ino se deslizaron bajo la levita de terciopelo de Neji por la espalda y después acariciaron la parte posterior del chaleco.
—Lo he intentado.-
Él se tumbó de lado y se quitó la levita para después lanzarla sin ningún reparo al suelo. Se volvió hacia ella de nuevo y se quedó petrificado donde estaba. La sábana le había resbalado hasta la cintura, dejando los pechos a la vista. Eran firmes y subían y bajaban ante su presencia; eran la cosa más bonita que había visto Neji en toda la vida.
—Eres más hermosa de lo que me había imaginado —susurró.
Observó fascinado cómo la piel de Ino se sonrojaba ante sus ojos, el tono rosado se extendió por su seno hasta llegarle a las mejillas. Le estudió el rostro y vio que Ino no podía, o no quería, mirarlo. Con dos dedos en su mentón le levantó la cabeza cariñoso y la obligó a hacerlo.
—No seas tímida, cariño. No conmigo.-
Mientras la miraba se preguntó qué había hecho para tener tanta suerte. Lady Ino Uzumaki, tan preciosa, allí en una de sus camas, desnuda de cintura para arriba, con el pelo rubio cayéndole por los hombros, mirándolo con ojos celestes llenos de deseo. Él estaba tan desesperado por poseerla que iba estallar de un momento a otro, pero la diminuta parte de su mente que no obedecía al cerebro que tenía entre las piernas se preguntó por qué una mujer tan bella como ella, una joya de la alta sociedad, estaba dispuesta a abrirse de piernas por un bastardo como él. Soltó una maldición y salió de la cama. La miró furioso.
—¿Me estás tendiendo una trampa? —exigió saber—. ¿Tu hermano está escondido en alguna parte, esperando a que llegue el momento exacto para pillarme contigo y comprometerme?-
—¿Qué quieres decir? —le preguntó. Parecía estar confusa de verdad. Y una sombra de entendimiento, que empezaba a nublar su mirada.
—¿Qué estás haciendo? ¿Por qué te has acostado desnuda? ¿Por qué estás tan dispuesta a entregarte a mí?- Unas arrugas entorpecieron la frente de Ino.
—Estaba durmiendo —le contestó, ahora enfadada—. Yo no te he pedido que vinieras a despertarme. Ni siquiera quería quedarme a pasar aquí la noche. Tú has insistido. —Ino se frotó la frente y tiró de la sábana para volver a taparse—. Sal de aquí —le ordenó con frialdad. Él cerró los puños con fuerza. —Vete, señor Hyuga, antes de que decida hacerte caso y me ponga a gritar.-
Observó fascinado cómo ella se tumbaba en la cama dándole la espalda. Si los pillaban juntos, ella saldría mucho más perjudicada. Entonces, ¿por qué estaba dispuesta a estar con él?
—Esto es fantástico —farfulló sarcástico para sí mismo.
Ella le respondió con un gruñido y golpeó la almohada para ponerse más cómoda. Neji divagó de un lado al otro del dormitorio, miró detrás de las pesadas cortinas de terciopelo y se puso de rodillas para ver si había alguien debajo de la cama. No encontró a nadie escondido en ninguna parte, así que se dirigió a las dos puertas que había en el dormitorio y echó sendos cerrojos. Después, se quitó el chaleco. Ino volvió a sentarse.
—¡Estás loco si crees que ahora voy a permitir que me toques!-
Neji tiró de la camisa fuera del pantalón y se la pasó por la cabeza. Sonrió al oír que ella se quedaba sin aliento al verle el torso desnudo. Sabía que para muchos estaba demasiado musculoso, resultado de las horas que había pasado practicando esgrima y boxeo, pero el brillo que apareció en los ojos de Ino no era de miedo o de asco. Era de deseo.
—¿Por qué yo? —quiso saber Neji. Ella se tumbó y le dio la espalda.
—Vete.
—¿Por qué yo? —insistió.
—¿Por qué te resulta tan difícil de creer? —murmuró ella pegada a la almohada—. Las mujeres se echan a tus pies constantemente. ¿Por qué iba a ser yo diferente?- Se acercó a la cama.
—¿Se trata de un juego entre amigas, quieres presumir de haberte acostado conmigo?- Ino escondió todavía más el rostro en la almohada y se tapó hasta la cabeza con la sábana.
—Como si fuera a decirle a alguien que he sucumbido a tus encantos. No lo voy a hacer —añadió decidida—. Sucumbir, es un decir. ¡Vete de una vez, por favor!-
—¿Y si soy yo el que se dedica a extender el rumor? —Le preguntó entonces Neji—. ¿Y si les cuento a todos y a cada uno de los miembros de mi club que me he perdido entre tus piernas? ¿Y si les cuento que te he arrebatado la virginidad, que gritabas de placer cuando te poseía? —Esbozó una sonrisa depredadora—. Porque te aseguro que gritarás de placer.- Ella se burló.
—No haré tal cosa.
—¿Y si se lo cuento a todo el mundo, Ino?-
—No lo harás.-
—No me conoces lo suficiente como para afirmar eso.-
—Tú tampoco me conoces a mí, porque si me conocieras no desconfiarías tanto de mis intenciones.- Neji se giró y dejó la mirada perdida en el fuego que se iba apagando en la chimenea.
—Estás preocupada por tu hermano.-
—Sí —reconoció, y al oír la voz tan clara, Neji supo que volvía a mirarlo—. Tengo que encontrar la manera de sacarle de este embrollo, igual que he hecho siempre.- Neji suspiró.
—Si te toco te poseeré, y no podrás contraer el matrimonio que tanto necesitas para salvar a tu hermano.-
—Soy consciente de ello. Mi comportamiento de esta noche ha sido, en el mejor de los casos, una temeridad, pero era consciente de las consecuencias que conllevaba. Las había sopesado hasta el último detalle. Tenía la intención de entrar en el club y quedarme en una esquina a observar. Quería verte en tu hábitat natural, en el lugar donde tú dictas las reglas y donde no estás sujeto a las restricciones de la alta sociedad. Fue mala suerte que Kazuna eligiese sentarse a mi mesa, pero supongo que era de esperar.-
—Lady Ino, si alguien te hubiese descubierto...-
—El escándalo habría echado a perder cualquier posibilidad de contraer matrimonio con un rico aristócrata, lo sé. Pero tal vez habría sido lo mejor para Uzumaki. No me hace ninguna ilusión tener que sacrificarme en el altar matrimonial. El mejor modo de aprender lo que conlleva tener una responsabilidad es obligándonos a asumir las consecuencias de nuestros actos, pero supongo que es culpa mía que mi hermano haya estado siempre tan protegido. Y en cuanto a lo está sucediendo ahora, ¿tan malo es que quiera descubrir el placer que han sentido tantas mujeres? ¿Tan malo es que quiera robar un poco de pasión para poder aguantar el resto de mi vida sin ella? Hay..., hay... maneras para que... yo siga siendo virgen...- Neji se giró y la miró atónito.
—¿Y cómo sabes tú qué maneras son ésas?- Ella se sonrojó desde el escote hasta la raíz de los cabellos.
—Yo... he leído... cosas.- menciono Ino mientras tartamudeaba y agacha a la mirada.
—¿Has leído «cosas»? —Abrió los ojos—. ¿Eróticas?
La melena rubia de Ino ejercía de cortina alrededor de su rostro.
Con los hombros desnudos y la piel sonrojada parecía una seductora experta, y no la virgen inocente que era en realidad.
Pero lo que más atraía a Neji era el modo en que ella ladeaba el mentón, el desafío más que evidente que se ocultaba en su silencio. Era una inocente que no lo era tanto. La erección de Neji llevaba rato doliéndole, pero ahora temblaba tanto que era insoportable.
Lo primero que había captado su atención había sido la belleza de Ino. Su figura voluptuosa le había fascinado, pero su sonrisa, tan cálida y sincera, le había obsesionado. Las mujeres nunca lo miraban con tanta ternura. Una de dos, o lo fulminaban con la mirada o le desnudaban con ella y le invitaban a su cama. Cuando Ino lo miró por primera vez en la fiesta de Nara, le sonrió de tal manera que le costó respirar. La deseó de inmediato, quería averiguar qué había visto en él para iluminarle los ojos y mirarlo de esa manera. Pero ahora que la tenía al alcance de la mano se daba cuenta de que quería mucho más que acostarse con ella.
Ino le gustaba, le gustaba que fuese una dama nada convencional, atrevida a la vez que bella y bondadosa.
De repente, y muy a su pesar, se dio cuenta de que no podía acostarse con ella. Si lo hacía la destrozaría, y él jamás podría hacerle daño de ninguna clase. Se sentiría aún peor que ella después de la tragedia.
—No —le sonrió con tristeza—, no tiene nada de malo querer sentir pasión. Y me siento muy halagado de que quieras descubrirla conmigo.-La sonrisa de ella fue tan resplandeciente que Neji sintió una presión en el pecho. Se pasó una mano por el pelo. —Como cualquier hombre, siempre estoy más que dispuesto a echar un buen polvo, Ino. Pero a veces quiero algo más exquisito, más delicado, más puro e inocente, como tú.-
—No soy tan inocente. Si supieras la clase de pensamientos que tengo contigo...-
—Chis, no digas nada más. Bastante me está costando hacer lo honorable estando como están las cosas.-
—Preferiría que no fueras tan honorable, si no te importa.- Él arqueó una ceja y le sonrió. Era una provocadora; jamás lo habría adivinado.
—¿Nadie te ha advertido sobre los hombres como yo?-
—Sí. —Le devolvió la sonrisa—. Pero ése es el problema, precisamente.- La miró intrigado. —Verás —siguió Ino bajando la voz—. Cuando estoy cerca de ti, me duele. Cuando me miras, me duele. No puede compararse a lo que siento cuando leo los libros de Naruto. Soy una mujer adulta. Deja que sea yo la que se preocupe por las consecuencias.-
Neji gimió desde lo más profundo del pecho, un sonido cargado de rendición y de las buenas intenciones que acababa de desechar. Él era sólo un hombre, un hombre extremadamente sensual, y tenía delante a la mujer que más había deseado en la vida ofreciéndole unas libertades que él no se podía tomar. Pero que tomaría de todos modos. No podía dejar escapar la oportunidad de tocarla, de abrazarla, aunque fuera sólo una vez.
—Yo me ocuparé de ti, cariño —le dijo con ternura, acercándose—. Haré que el dolor desaparezca.
Apoyó una rodilla en la cama y se tumbó al lado de Ino. Apretó los dientes cuando ella se acercó a él y se abrazó contra su pecho. Ino echó la cabeza hacia atrás ofreciéndole los labios, los aceptó. Los hizo suyos, deslizó la lengua hasta lo más profundo de su boca. La reacción de Ino lo dejó atónito, el deseo que sentía por él era tan obvio que apenas podía soportarlo. Tembló del esfuerzo que tuvo que hacer para ir más despacio, para ser más cariñoso, pues le hervía la sangre y su cuerpo le exigía que se diera prisa.
Le acarició el hombro y después llevó la mano a sus pechos.
Encontró un pezón y tiró de él sin dejar de besarla. Lo pellizcó con delicadeza y le fascinó ver que ella se derretía en sus brazos sin ocultarle nada de lo que estaba sintiendo. Tiró del cuerpo de Ino para pegarlo por completo al suyo, le acarició las nalgas y las masajeó hasta que ella se apartó.
—Por favor —le suplicó alejando los labios de los de él. Separó las piernas para pedirle en silencio lo que necesitaba.-
Neji hundió el rostro en el hueco del cuello de Ino y sonrió. Era inocente y a la vez provocadora. Perfecta. Resbaló las manos por los muslos de Ino y un dedo se detuvo en la entrada de su cuerpo, empapada de deseo. Deslizó el dedo por entre los jugos, asegurándose de que estaba preparada, antes de penetrarla un poco. Ella gimió e instintivamente empujó las caderas hacia abajo, alejándose del vacío en busca de la erección. Neji gimió con ella. No iba a poder resistirlo. Si Ino volvía a hacer eso, él no podría mantener la calma y la penetraría con su excitadísimo miembro. Le arrebataría la virginidad. Ella sollozó cuando la sujetó por la cintura y la movió hacia arriba encima para que los pechos quedasen colgando a la altura de su rostro y el sexo presionándole el estómago. Neji aguantó el peso de ella sin problemas y admiró su belleza.
Ino tenía los ojos cerrados, arqueaba la espalda hacia atrás y le ofrecía los pechos mientras la melena dorada le caía por los hombros. Quedó cautivado. Levantó la cabeza y besó con reverencia un pezón. El gemido de Ino lo animó a seguir adelante. Acarició el pecho con la lengua antes de encerrarlo en el interior de la boca y succionar. Estaba ebrio del olor y del sabor de su piel. Ino se movía en su busca, frotaba el sexo encima de sus abdominales, repitiendo el mismo movimiento una y otra vez. Ondulaba encima de él mientras le retenía el pezón entre los dientes, y Neji sintió que ardía, que todas las terminaciones de su cuerpo estaban en sintonía con la mujer a la que estaba dando placer.
—Por favor... —le suplicó ella—. Necesito... más...-
Neji sabía exactamente qué necesitaba. Necesitaba que él la llenase, que la poseyera, que la llevara al orgasmo con su miembro completamente dentro de ella. Pero no iba a hacerlo. No podía. No era un hombre honorable, pero por ella iba a esforzarse por serlo. Por ella.
—Paciencia, amor —murmuró soltándole el pecho—. Me ocuparé de ti.-
La tumbó en la cama y aprisionó el otro pezón con la boca mientras le acariciaba el cuerpo con una mano y se colocaba todo él entre sus piernas. Neji sintió una profunda emoción cuando ella separó los muslos y la recompensó acariciándole los labios vaginales con ternura, con movimientos lentos y suaves, juntándolos y separándolos para después deslizar los dedos con fuerza por encima del botón donde se acumulaba todo su placer. Tocó el clítoris siguiendo el ritmo con el que le succionaba el pecho. El cuerpo entero de Ino onduló junto a él y Neji levantó una pierna y la colocó encima de las caderas de ella, consiguiendo así que su erección presionase contra el muslo de ella, logrando la fricción que necesitaba para alcanzar el orgasmo que se le negaba.
Había elegido el peor momento del mundo para tener conciencia.
Impaciente, Ino se arqueó contra la mano de él. Neji la satisfizo y volvió a penetrarla con un dedo, acariciándola despacio. Salió con exquisita lentitud y después volvió a entrar. Con una paciencia que incluso le sorprendió a sí mismo, Neji se tomó su tiempo, la amó con ternura hasta que el cuerpo de Ino recibió sus caricias con más humedad. Neji le soltó el pecho, tenía miedo de hacerle daño de lo fuerte que estaba apretando la mandíbula para retener cierto autocontrol. El dedo, empapado del deseo de ella, salió del cuerpo de Ino y después la penetró con dos. La masturbó más rápido, apartándose lo suficiente para observar su rostro mientras intentaba resistirse al orgasmo. La piel se le sonrojó, los pezones se le endurecieron. A pesar de que era virgen, estaba tan excitada que Neji siguió dándole placer con los dedos, moviéndolos, haciéndolos girar, cambiándolos constantemente de velocidad y de dirección para mantenerla al límite del precipicio.
Ino se movió frenética, le clavó las uñas en los brazos, lo marcó por fuera igual que le había marcado por dentro. Las rodillas de ella se desplomaron en la cama, abriéndose por completo, y empezó a levantar las caderas al mismo ritmo que la mano de Neji para ir en busca de sus caricias.
—No te resistas, amor —le susurró cariñoso cuando ella empezó a mover la cabeza de un lado al otro, tenía la piel tan caliente que quemaba —. Sólo deja que suceda.-
El dormitorio estaba en silencio, lo único que se oía eran sus respiraciones entrecortadas y los sonidos que causaban los dedos de Neji al entrar y salir del cuerpo de Ino. Ella giró el rostro en busca del de él, separó los labios para invitarle a entrar y él deslizó la lengua por ellos, feliz de volver a saborearla. Cuando Ino se tensó debajo de Neji, él se apartó y presionó una pierna encima de ella para mantenerla inmóvil en la cama mientras temblaba. El cuerpo de Ino le apretó los dedos con tanta fuerza al llegar al orgasmo que Neji apenas pudo moverlos, pero consiguió hacerlo y alargarle el placer. Se quedó fascinado mirándola, no había visto nada tan hermoso en toda su vida. Y jamás le permitirían que volviera a verla.
Neji no sabía si sentirse satisfecho por haberle dado tanto placer o completamente miserable porque jamás podría tenerla. Ino abrió los ojos y se preguntó si se había desmayado. Se sentía como si se le hubiesen derretido los huesos, lánguida y muy relajada. Se dio cuenta de que el calor que sentía provenía de Neji y sonrió de placer. Se acurrucó más contra él, pero se detuvo al oír el sonido que salía por entre sus dientes y al notar la fuerte erección que le presionaba el muslo. Lo miró desolada. Neji estaba sufriendo y ella estaba tan satisfecha que no se había dado cuenta. Él se apoyó en un antebrazo y la miró con el rostro demudado por la tensión.
—Tengo que irme.-
Ino bajó la vista hacia el duro miembro de Neji. Lo tocó con una mano, dibujó una línea por encima de la curva con timidez y después le acarició con los dedos. El miembro tembló al sentirla.
Neji le apartó la mano con una maldición, y después la cogió y la acercó a los labios para besarle los dedos y suavizar el efecto causado por el rechazo anterior.
—No puedes tocarme, Ino.-
—Pero quiero hacerlo —insistió. Iba a estallarle el corazón de la ternura que sentía por ese hombre—. Lo... lo que me... has hecho... ha sido... maravilloso.- La mirada de él también fue dolorosamente tierna.
—Me alegra que te haya gustado.-
Ino le dio un beso en los labios. Neji colocó una mano en la nuca de ella para prolongarlo. Entonces suspiró y se tumbó de espaldas en la cama. Con un movimiento sumamente elegante, se levantó y abandonó el lecho. Después, cogió su camisa y se la puso a Ino por la cabeza.
—Quédate conmigo. —Ella pasó los brazos por las mangas y le retuvo las muñecas cuando él intentó apartarse.
—No creo que pueda.-
—Pero si antes querías verme dormir. —
Al verlo dudar apartó el cubrecama en señal de invitación. Era obvio que Neji estaba librando una dura batalla en su interior y a Ino le dolía el corazón verlo así. De repente, él apagó la vela y se metió en la cama con ella. Se acurrucó en la espalda de Ino, colocando las rodillas detrás de las de ella, los labios en su hombro. Ella le sujetó los brazos como si no tuviese intención de soltarlo jamás, pues así era exactamente como se sentía. Con el calor y el perfume de Neji a su alrededor, no tardó en quedarse dormida.
Esa Ino es toda una loquilla jajaja, espero les gustara. En los siguientes parrafos contesto a las 4 personitas hermosas que me dejaron rewien, este actualización la hice por ustedes *
Naoko-eri: No, no creo eso de Ino, de hecho en este capítulo, creo que se habla mucho de los senos de ella, y fue una de las características en las que pensé para ponerla en esta adaptación, además de su cabello rubio y algunos toques de su personalidad. Am es un solo libro y si lo quieres leer se llama igual que este fic. Gracias por leer :3 saludos.
Reader: Lo siento nunca me ha gustado el SasuIno L
Mitsuki Tsukiomi: Si por todo eso, me encanto la historia y por eso también decidí adaptarla :3 gracias por leer besitos *
Graciethsm: Hola, lo malo es que este fic, no es producto de mi imaginación, solo es una adaptación a los personajes del anime, aun así espero que te guste la historia tanto como a mi… muchas gracias por leer y ser el primer comentario * un mega abrazo y este capítulo es especial para ti :3
Nos leemos en el siguiente capitulo...
