Capítulo 4:
—Oh, querida, es una tragedia. Una absoluta tragedia. Estamos acabados. ¡Tú estás acabada! ¿Qué vamos a hacer ahora? Tendremos que abandonar nuestra casa y...-
—¡Tía Hisame, por favor! —Ino levantó las manos—. ¡Baja la voz! Te oirán los sirvientes.- Hisame Yamanaka cerró la boca de golpe y se mordió el labio inferior.
Ino se desplomó en la butaca que su hermano tenía en el despacho de Uzumaki Hall y arrugó la carta que Naruto les había escrito. La profunda satisfacción que la había acompañado desde que había dejado la casa de Neji esa misma mañana desapareció de golpe y su lugar lo ocupó una profunda resignación.
—Yo no estoy acabada.-
—¡Has pasado la noche con Neji Hyuga!-
—¡Tía Hisame!- La mujer se movió incómoda en su butaca.
—No he pasado la noche con Neji Hyuga, he pasado la noche en su club, y tú eres la única persona que lo sabe. Y preferiría que siguiese así, de modo que baja la voz. ¡Por favor!-
—¿Qué haremos con Naruto?-
Ino miró la misiva que tenía en la mano y se preguntó lo mismo.
Su hermano se había ido al campo con un grupo de amigos para acudir a una fiesta que supuestamente iba a durar varios días. Y ella iba a tener que hacer frente a todas sus deudas. Como de costumbre, Naruto no tuvo el detalle de avisarla antes de partir, sino que lo hizo varios días más tarde. Su hermano no tenía mala intención, sencillamente era un irresponsable y siempre saltaba antes de mirar qué había debajo, lo que explicaba que siempre cayese en charcos inundados de problemas. En parte era culpa suya, ella siempre acudía en su ayuda y lo arreglaba todo. Naruto nunca había aprendido que toda acción tiene una consecuencia.
Salió de detrás del escritorio y lanzó la carta al fuego.
—Esto no cambia nada. Tenía que casarme, de todos modos.-
—Oh, Ino... —Hisame suspiró—. Has pasado por tantas cosas... No sé cómo puedes soportarlo con tanta entereza.-
—Del mismo modo que tú te hiciste cargo de Naruto y de mí. Hago lo que tengo que hacer.- Ino se giró hacia su tía y le sonrió. A sus cincuenta años,
Hisame Yamanaka seguía siendo una mujer muy hermosa. Se había quedado viuda joven y habría podido casarse sin ninguna dificultad, pero se hizo cargo de los dos hijos de su hermano cuando el conde Uzumaki y su esposa fallecieron en un accidente mientras viajaban en su carruaje. Hisame nunca se había lamentado en voz alta de las cosas a las que había renunciado por haber tomado esa decisión. Y por ese mismo motivo Ino la quería más que a nadie en el mundo.
—Di por hecho que Naruto estaría jugando y bebiendo en ese club —le dijo Hisame—. ¡Jamás me habría imaginado que sería capaz de dejarnos en un momento como éste! Es tu primera temporada, cielo santo. —Apretó los labios—. Ese niño necesita que le den una patada en el trasero.
Ino se rio al imaginárselo. La tía Hisame nunca les había levantado la mano y les había llenado de abrazos. Se hundió más en la silla y dejó vagar la mente hasta Neji Hyuga, un hombre libre de todas esas reglas que a ella tanto la asfixiaban. Sólo con pensar en el escandaloso seductor, el cuerpo de Ino recordó la pasión que habían compartido y lo necesitó. Si cerraba los ojos podía recordar el perfume masculino que se pegaba a su piel, la ternura con la que la había tocado. El recuerdo bastó para excitarla: los pezones se le endurecieron y sintió el calor extendiéndose por su piel.
Si escuchase los chismes que circulaban por la alta sociedad, seguro que se arrepentiría de lo que había sucedido entre ambos, pero Ino no les hacía el menor caso. Él la había hecho sentirse querida, y aunque sólo le había confesado sentirse atraído físicamente hacia ella, sus caricias, sus besos, habían estado impregnados de innegable ternura. A lo largo de toda su vida apenas nadie la había tenido en estima, nadie la veía como una mujer apasionada, sino como la extensión de los hombres que formaban parte de su familia; primero su padre, después su hermano y algún día su marido. El único que había visto más allá de la imagen exterior de ella había sido Neji. Se sentía agradecida de haber tenido esa noche de pasión con él, porque no tendría ninguna más durante el resto de su vida.
Se había ido sin decirle adiós.
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Y tres días más tarde, Neji seguía sin poder dejar de pensar en ello. Normalmente, él evitaba las escenas de despedida a la mañana siguiente de acostarse con una mujer, pues solían ser complicadas. Pero la partida sin un adiós de Ino le hacía sentirse como si le faltase algo. Por primera vez en su vida había querido despertarse junto a la mujer a la que había tocado tan íntimamente horas antes. Quería desayunar con ella, hablar con ella y descubrir qué la tenía tan preocupada. Lo único que quería era estar unas horas más con ella antes de perderla para siempre. Ahora Ino Uzumaki le intrigaba mucho más que cuando sólo era una desconocida. La había observado de cerca durante semanas, había admirado su elegancia y el don que tenía para moverse en sociedad. Pero esa noche en la habitación Sapphire, a Ino le había sorprendido que él se interesase por ella, y no porque subestimase su propio atractivo, sino porque admiraba el de él. Le admiraba por los mismos motivos por los que el resto del mundo le condenaba, y con ella no se sentía como si fuese sólo un libertino o un instrumento para el divertimento de una mujer.
Cuando estuvo con Ino, Neji se sintió como un hombre al que una mujer quería sencillamente por ser él mismo. La partida de ella le había dejado un vacío que ninguna de las mujeres con las que se había acostado desde entonces había conseguido llenar. Se preguntaba si Ino se arrepentía de lo que había hecho o si le odiaba por haberse aprovechado de ella cuando debería haberla rechazado. Supuso que debería sentirse culpable, pero no era así. ¿Cómo podía sentirse culpable si se moría de ganas de volver a amarla?
—Creo que lord Uzumaki se ha ido al campo.
Neji miró confuso al hombre que había en el otro lado del escritorio, Rock Lee. La gran mayoría de los hombres se acobardaban ante el enfado de Neji, pero Roock Lee lo aguantaba estoicamente, y por eso llevaba casi una década trabajando para él. Neji lo había convertido en un hombre rico, y a lo largo del proceso se había ganado su lealtad. Era, en realidad, lo más parecido que tenía a un buen amigo.
— ¿El conde ya se ha arruinado del todo?- Lee asintió con gravedad.
—Está a punto. Además de la enorme deuda que tiene contraída con el club Hyuga, sus acreedores han empezado a embargarle los bienes y acuden con regularidad a la mansión Uzumaki para apropiarse de los muebles u otros objetos. Pronto habrá un auténtico campamento frente a la mansión.-
Neji silbó por lo bajo. Debido al avance de la industria, muchos aristócratas estaban perdiendo la fortuna que habían acumulado a lo largo de varias generaciones, pues se negaban a modernizarse, a comercializar sus bienes o sencillamente a invertir. Él era un hombre hecho a sí mismo y por eso no sentía el menor respeto por la gente que permitía que el orgullo se interpusiera al instinto de supervivencia.
—¿Cómo afectará esta situación a lady Ino?-
—¿Lady Ino? —repitió Lee con la mirada perpleja tras las gafas de montura dorada—. La joven acaba de empezar su primera temporada, lo que de por sí ya es extraño, pues tiene veinte años. Todo el mundo se pregunta por qué ha esperado tanto. Tiene una dote a su nombre, pero se rumorea que la cuantía es insignificante. Cualquier caballero que la pretenda seriamente deberá hacer frente a las deudas del hermano de la dama. La verdad es que debería casarse con alguien con dinero, pero supongo que no le resultará difícil. Es muy popular, posee un linaje excelente y se dice que es muy hermosa.- Neji se apoyó en el respaldo de la silla.
—¿Quién le está financiando los gastos de la temporada?
—Su madrina, la marquesa de Nara. — Lee frunció el cejo—. ¿A qué viene este interés por lady Ino?- Dado que prefería quedarse sus pensamientos para sí mismo, Neji no dijo nada. —No —le ordenó Lee de repente—. Deja a la joven fuera de todo esto.-
—¿Disculpa?-
—He visto antes esa mirada en tu rostro. Sigue jugando con tus demimondaines y tus aristócratas casadas. Lady Ino ya lo ha pasado bastante mal. Su hermano heredó el título de Uzumaki cuando sólo tenía nueve años y ha demostrado con creces que no está preparado para asumir tal responsabilidad. Lady Ino tiene que contraer un buen matrimonio, no se lo estropees.-
En cualquier otra ocasión, la advertencia de Lee le habría hecho gracia, pero ahora todo lo relacionado con Ino le parecía muy serio. La culpable de que estuviera en ese estado no era otra que su maldita conciencia. Tendría que haberle echado un polvo a Ino cuando surgió la oportunidad y saciar de una vez por todas ese anhelo que no le dejaba en paz. Se había pasado las últimas tres noches cometiendo cualquier pecado carnal imaginable y nada había servido para saciar su deseo. Todo lo contrario, se sentía sucio. Esos encuentros carentes de sentimiento lo habían dejado triste, pues eran sólo una sórdida imitación del placer que había compartido con Ino.
—No te metas en mis asuntos —le dijo entre dientes.
—Mi trabajo consiste en meterme en tus asuntos —contraataco Lee.
—No te pago para que censures mi comportamiento.
—Me pagas demasiado, Neji. Deja que haga algo más para ganarme el suelo.- Neji lo fulminó con la mirada.
—¿Por qué te preocupas por una mujer a la que no conoces?-
—Sí que la conozco. —Lee sonrió al ver que lo había sorprendido—. Hace unos meses me enviaste a la casa del conde para comentar con él el aumento de la deuda que había contraído con el club. Uzumaki no estaba en casa, pero a pesar de los motivos de mi visita, lady Ino me invitó a tomar una taza de té. Fue encantadora y muy auténtica, una dama de verdad. Me gustó muchísimo.-
Neji sonrió, aunque intentó evitarlo. Ino veía la bondad en todas las personas que conocía. Uno no podía evitar querer quedarse con una parte de la belleza que flotaba alrededor de ella.
—No tengo intención de hacerle daño, Rock Lee.-
—Me alegra oírlo.-
—De hecho, me gustaría ayudarla. Contrata a alguien para que busque a Uzumaki, quiero saber dónde está.-
—Como desees. —Lee se puso en pie—. ¿Necesitas algo más?- Neji se quedó en silencio durante unos segundos.
—Sí, quiero que hagas una lista de posibles maridos para lady Ino. Tienen que ser ricos y nobles, por supuesto, ni demasiado viejos ni demasiado jóvenes. Atractivos, si es posible. E investiga su pasado. No quiero ninguno con extraños fetiches ni de carácter desagradable. Y que no huela mal ni sea vicioso en extremo.-
Lee lo miró atónito. Si a Neji no le fallaba la memoria, era la primera vez que a su hombre de confianza le quedaba la mandíbula desencajada y era incapaz de decir ni una palabra.
Pero se sentía tan desgraciado que fue incapaz de disfrutar del momento.
Mitsuki Tsukiomi: Que bueno que te gusto. De nuevo te dedico el capitulo, yo pense algo similar, por eso decidi que el debia de ser el protagonista, espero sigas la historia, sigue otro lemon exquisito dentro de pocos capitulos :3 saludos y un beso
