CAPITULO V:

Ino observó a Neji Hyuga como alguien muriéndose de sed miraría un vaso de agua. Estaba impresionante vestido de negro. Llevaba el pelo recogido y brillaba bajo la luz de las velas; su piel dorada contrastaba con el blanco del chaleco y de la corbata. Se había pasado la semana entera pensando en él, se preguntaba qué estaba haciendo y con quién. Ino sospechaba que se había enamorado, a pesar de que sería la peor estupidez que podría cometer.

—Ino — la Tía Hisame la tiró del brazo—. Lord Fontaine viene hacia aquí.

Giró la cabeza y vio al marqués acercándose con paso lento y muy sensual. Era tan atractivo como un dios griego y un seductor consumado. El marqués tenía veintitrés años y, a pesar de su juventud, había decidido que tenía que casarse, y al parecer Ino estaba en la lista de posibles candidatas. Recurrió a su mejor sonrisa y le preguntó a su tía por lo bajo:

—¿Estás segura de que estaría dispuesto a ayudar a Naruto?- Hisame mantuvo su expresión relajada y le contestó también susurrando:

—Me temo que tendremos que convencerle, pero te aseguro que tiene dinero de sobra. Recuerda que cualquier mujer puede conseguir lo que se propone de un hombre si sabe negociar con él y utilizar sus encantos.-

Ino arrugó la nariz. Ella no quería tener que convencer a ningún hombre para que estuviese dispuesto a ayudar a su hermano, quería que esa clase de bondad le saliese de forma natural. Anhelaba encontrar a un hombre que fuese capaz de ver que Naruto necesitaba madurar, y que lo ayudase a lograrlo y a convertirse en alguien económicamente independiente. Estaba convencida de que, bajo el guía adecuado, su hermano podía convertirse en otro hombre. Pero la mano que lo guiase por ese proceso tenía que ser compasiva, a la vez que firme. Lord Fontaine le hizo una reverencia, le cogió la mano y le dio un beso en el reverso del guante.

—Lady Ino, su belleza me quita el aliento.-

Ino dejó la mente en blanco y contestó las frases de rigor. Se sintió aliviada cuando lord Fontaine le preguntó si quería pasear por el lateral de la zona de baile. Habían empezado a andar cuando vio a Neji cogiéndole la mano a una bella morena famosa por sus amantes. Se le encogió el corazón. Hacían una pareja muy atractiva los dos tan hermosos y con el pelo negro. Ella se quedó mirándolos, pero Neji no se giró ni una sola vez. De hecho, no la había mirado en toda la noche. Fontaine le siguió la mirada y se burló.

—Ese malnacido de Hyuga es una vergüenza para la sociedad. No sé cómo es posible que sigan invitándolo a estos eventos.-

—¡Lord Fontaine! —A Ino le sorprendieron la mala educación y la vehemencia del marqués. Él le pidió disculpas con su atractiva sonrisa, pero a ella no se lo pareció tanto.

—Los hombres de su calaña no deberían mezclarse con la alta sociedad. Nos perjudica a todos.-

Ino se tensó y Fontaine se apresuró a regular el tamaño de sus pasos para compensarlo. Ella sabía que lo apropiado sería morderse la lengua, pero no fue capaz de contenerse.

—El señor Hyuga ha ganado una fortuna a base de trabajo duro y determinación. A mí me parece que eso es causa de admiración.-

—Admiro su habilidad para hacer dinero, lady Ino —le concedió Fontaine—, pero el modo en que lo hace es muy vulgar. No es nada más que un pirata domesticado, y su... comportamiento deja mucho que desear. Neji Hyuga no es un caballero.- Ino se detuvo en seco y Fontaine estuvo a punto de tropezarse. Alto y musculoso como era, se recuperó de inmediato.

—Su comentario me resulta muy ofensivo, milord.- Fontaine frunció el ceño y con una mano firme en la espalda le pidió que reanudara la marcha.

—Le pido disculpas si la he ofendido. Me he limitado a decir la verdad.-

—¿Tambien lo conoce como para poder hablar de su comportamiento? —lo retó Ino.

—Yo... no, no diría eso..

—Entonces tal vez hay aspectos del carácter del señor Hyuga que desconoce.-

La mirada de Ino se desvió hacia Neji cuando pasaron por su lado. Él estaba sumamente concentrado en su acompañante. Iba con su última conquista, y ella seguía defendiéndole como una tonta enamorada.

—Parece acalorada, lady Ino—murmuró Fontaine. Estaba furiosa consigo misma, aunque eso no podía decírselo.

—Sí, tengo un poco de calor.- Con una pícara sonrisa, Fontaine la guió hasta los ventanales que conducían al balcón y se detuvo allí.

—¿Mejor?-

Ella le sonrió sin ganas. Fontaine era muy guapo y encantador, aunque un poco arrogante. Se preguntó si, llegado el caso, sería capaz de despertarle la pasión que Neji le había despertado. De momento, lo único que sentía hacia él era enfado, pero tal vez la atracción aparecería con el tiempo. Lo único que sabía con certeza era que no podía seguir pensando en un hombre al que jamás podría tener.

—¿Le importaría pasear conmigo por el jardín, milord?- Él arqueó una ceja.

—¿Quiere que vaya a buscar una carabina antes de que salgamos fuera?—

-¿Usted quiere ir a buscarla? —le preguntó, consciente de que debería insistirle en que fuese a avisar a la tía Hisame. Pero necesitaba alejarse cuanto antes de Neji y su amante. Fontaine le cogió la mano y la colocó en su antebrazo.

—Le prometo que mi comportamiento será ejemplar.-

Mientras paseaban por los caminos de grava, Ino se obligó a relajarse y a disfrutar de la brisa nocturna. Encontraron un banco a una distancia prudencial de la mansión y se sentaron. Fontaine se giró hacia ella y le cogió ambas manos con las suyas.

—Sería para mí un gran placer, lady Ino, que accediera a acompañarme al derbi de Epson la semana que viene.-

Ino sabía que si aparecía colgada del brazo del atractivo marqués en un lugar tan público su relación se consolidaría a ojos de la alta sociedad.

—Lord Fontaine...-

—Sai, por favor.-

Se quedó atónita. Que le pidiera que lo llamase por su nombre era un detalle muy íntimo. Fontaine probablemente podía contar con los dedos de una mano la gente que lo llamaba por su nombre y no por su título.

—Muy bien... Sai. —Respiró hondo. Ella también podía concederle algo íntimo. No podía permitir que Neji le impidiese estar con otro hombre. Era más que evidente que él no tenía ningún problema para estar con otras mujeres—. Para mí sería un gran placer que me besaras.

Fontaine la miró comprensiblemente sorprendido, después lo hizo con suspicacia y luego sonrió satisfecho. Si alguien los veía besándose, sería ella la más perjudicada. Él podría elegir entre pedirle matrimonio, y salvar así su reputación, o irse de allí sin decirle nada. Nadie podría obligar al poderoso marqués de Fontaine a hacer nada que no quisiera hacer, y mucho menos algo tan decisivo como contraer matrimonio. Pero Ino se sentía atrevida: ver a Neji con otra le había herido el orgullo y su corazón le exigía cometer más locuras.

—Será un placer —murmuró Fontaine acercándola a él.

Ino cerró los ojos y rezó para sentir pasión. La boca de él le acarició la suya con delicadeza durante un breve instante. No fue desagradable, en realidad fue todo lo contrario, pero por desgracia careció de fuego y de poder de ignición. No se le aceleró el corazón y tampoco se quedó sin aliento. Claro que no había confiado en sentir ninguna de esas cosas. Abrió los ojos y ocultó la decepción tras una sonrisa.

—Será para mí un honor acompañarte al derbi, milord.-

—¿Me has puesto a prueba, lady Ino? De ser así, ¿puedo asumir que la he superado?- Ino no podía decirle la verdad, así que se limitó a seguir sonriéndole. Por fortuna, Fontaine no insistió. Se levantó y le tendió el brazo, pero ella lo rechazó.

—Adelántate tú, por favor. Quiero quedarme aquí y recuperar el aliento antes de volver al salón.-

—No puedo dejarte aquí sola —le dijo él.

Pero ella insistió. Fontaine se mantuvo firme durante un rato, pero al final las ansias de complacer a Ino ganaron la partida. Le hizo una reverencia y le besó el reverso de la mano.

—Le diré a lady Yamanka dónde estás.-

Cuando se quedó a solas, Ino asumió que había llegado el momento de renunciar a su sueño de vivir una gran pasión. No podía seguir besando a hombres mientras pensaba en Neji. Tenía que casarse y no podía permitirse el lujo de ser quisquillosa. Ningún miembro de la alta sociedad se casaba por amor o por nada que tuviese que ver con los sentimientos, y era inútil desear que su matrimonio fuese la excepción.

—¡Le has besado!- Se puso en pie y giró la cabeza hacia quien había hecho tal acusación.

Neji mantuvo los puños cerrados a su espalda. Ya era bastante malo que apenas hubiese logrado contenerse para no darle una paliza al marqués, pero permitir que Ino viese lo mucho que le dolía lo que había presenciado sería una locura. Era evidente que ella había dejado atrás la noche que habían pasado juntos, pero él no. Y no podía permitir que Ino descubriese lo completamente loco que estaba por ella. Se había pasado toda la noche observándola. Ino le pertenecía, aunque él era el único que lo sabía. Había un brillo distinto en los ojos de ella, en el sutil vaivén de sus caderas, en el color más oscuro de sus labios, que ponía de manifiesto que había descubierto la pasión.

Siempre había sido muy atractiva, pero ahora..., ahora apenas podía contenerse. Quería cogerla en brazos, llevársela de allí y follársela hasta que ninguno de los pudiese moverse. La había oído defender su honor ante Fontaine cuando pasaron por su lado, y, cuando vio lo mucho que se enfadó con el marqués por haberlo insultado, Neji se emocionó como pocas cosas le habían emocionado antes. Él sabía que era demasiado atrevido y demasiado agresivo para ser aceptado por la alta sociedad, pero también era demasiado rico para estar en cualquier otra parte. Los hombres envidiaban su mente para los negocios y disfrutaban de los beneficios de ser miembros de su club; las mujeres acudían a él por su atractivo y por su apetito sexual. Gracias a los dos grupos siempre estaba invitado a todas partes, pero nunca encajaba en ningún lugar.

Excepto las pocas horas que había compartido con Ino. Con ella había encajado. A la perfección. Neji la había seguido al jardín, desesperado por volver a hacerla suya, pero en vez de eso había tenido que verla besando a Fontaine. Y ahora estaba sentada en ese banco con la mirada perdida, como si estuviese enamorada, mientras a él le corroían los celos.

—Sí —reconoció—. Le he besado.

—¿Por qué? —No tenía derecho a preguntárselo, pero fue incapaz de detenerse. Ella le sonrió, esa sonrisa que le decía que veía algo dentro de él que valía la pena.

—Porque quería saber si sentiría lo mismo que cuando me besaste tú.- Neji no sabía qué esperaba que le dijese, pero sin duda no era eso. La satisfacción le sobrecogió. Ella había estado pensando en él a pesar de estar besando a otro hombre. Aflojó los puños.

—¿Y has sentido lo mismo?- Ino se encogió de hombros.

—Bueno, no lo sé. Hace una semana que no me besas y empieza a fallarme la memoria.-

Neji le cogió la mano y tiró de ella hacia una zona oculta entre las sombras. Ino echó la cabeza hacia atrás y él se quedó mirando lo bella que era, y el corazón le dolió al comprobar lo mucho que confiaba en él.

—Deja que te la refresque —le susurró con la voz ronca.

Inclinó la cabeza y la besó profundamente sin ocultar el deseo que lo embargaba, decidido a hacerle olvidar cualquier pensamiento relacionado con los besos de otro hombre. Sólo hacía una semana que no la tenía en brazos, y sin embargo le había parecido una eternidad. Ino le devolvió el beso con la misma pasión, colocó las manos por dentro de la levita de él y le acarició la espalda. La lengua de ella acarició la suya y Neji saboreó de nuevo su dulzura. Nada en el mundo podría saciar la sed que sentía por esos labios.

—¿Has sentido esto cuando él te ha besado? —le preguntó. Ella gimió.

—Dios santo, no.-

Neji colocó un muslo entre las piernas de Ino y la puso encima. Ella tenía los ojos cerrados, la cabeza echada hacia atrás, los labios húmedos y enrojecidos por el beso que le había dado. Un único beso y ya se derretía en sus brazos. En una vida anterior tenía que haber hecho algo muy bueno para haberse ganado la pasión de Ino, porque en ésta no había hecho nada digno de ella.

—Ino —murmuró su nombre abrazándola más cerca—. Necesito hablar contigo, pero no creo que pueda hacerlo aquí a solas. Me tientas demasiado, cariño. No puedo resistir la tentación de seducirte. - Ella sonrió pegada a la mejilla de Neji.

—Eres incorregible.-

—¿Hay algún lugar donde pueda reunirme contigo? Para hablar.- Ino se apartó y lo miró con los ojos brillantes de alegría.

—En cualquier lugar donde nos reunamos estaremos a solas.- Ino suspiró y odió la distinción entre clases sociales que los mantendría eternamente separados.

—Tienes razón, pero tal vez si es de día logre contenerme.- Ino se rio, un sonido maravilloso que hizo entrar en calor a Neji desde el interior.

—Si quieres hablar conmigo, tendrás que venir de visita a mi casa. No tengo intención de volver a vestirme de hombre nunca más.-

—A mí me gustó mucho verte con aquellos pantalones.- Ino se rio.

—Eres un descarado, Neji Hyuga.-

—Llevo días diciéndotelo —le recordó él, sarcástico—. Tendrías que salir corriendo cuando me ves acercarme.-

—No te tengo miedo. Sé que nunca me harías daño.-

Lo convencida que estaba Ino de la bondad de existía en el corazón de Neji lo afectaba profundamente. Que Dios lo ayudase si algún día Ino llegaba a amarlo de verdad, porque entonces él sería incapaz de resistirse a ella.

—¿Cómo lo sabes? —la retó—. Mis intenciones hacia ti no son nada honorables.-

—¿De verdad lo dices? Entonces, ¿por qué quieres hablar conmigo en un lugar donde no puedas seducirme?-

—¿Por qué no me preguntas qué te haría si vinieras conmigo a pasear por este jardín?- Ino se cruzó de brazos y lo reprendió con la mirada.

—¿Por qué te importa tanto mantener tu imagen de hombre disoluto?- La imitó y se cruzó de brazos igual que ella, y después levantó irónico una ceja.

—¿Por qué te cuesta tanto creer que no es sólo una imagen?- Ino apretó los labios. Él refunfuñó.

—¡Maldita seas, Ino! Tus fantasías infantiles sobre mí son sólo eso, fantasías. He llevado a duques a la ruina y después me he acostado con sus esposas. He...- Se atragantó y se quedó en silencio. Se negó a pronunciar las palabras que la alejarían de él. «Ten miedo. Aléjate de mí antes de que sea demasiado tarde para los dos». Ino entrecerró los ojos.

—Porque si de verdad fueras tan malo como dices me habrías arrebatado la virginidad la noche que me colé en tu club. Pero no lo hiciste. Me juego lo que quieras a que ahora mismo podría levantarme la falda y suplicarte que me hicieras el amor y no lo harías. No podrías.-

—Eres una tonta —soltó furioso porque ella estaba dispuesta a seguir torturándolo—. Nunca pongas en duda la virilidad de un hombre, pues le obligarás a defenderse del único modo posible.-

Excitado y frustrado, Neji quería que Ino lo rechazase y que no siguiera tentándolo. Colocó unos dedos en el codo de ella y la alejó de la mansión. Bajaron por unos escalones cubiertos de hierba y se adentraron por los jardines de la zona inferior. Ino lo siguió sin quejarse, y que siguiese dispuesta a confiar en él lo enfureció todavía más. Encontró una hornacina de madera en la que había oculta una escultura de mármol y capturó a Ino entre la piedra fría y su cuerpo excitado para besarla. Movió las manos con urgencia por todo el cuerpo de ella, desesperado por tocar la piel sedosa. Tiró del corpiño del vestido y dejó los lujuriosos y grandes pechos al descubierto. Los levantó con las manos y lamió un pezón para ver cómo se excitaba al sentir la caricia de la brisa nocturna.

—Dios, tu sabor... —gimió—. Me embriaga...- Ino gimió, colocó las manos en el pelo de Ino y lo sujetó pegado a ella.

—Neji-

Tenía la voz ronca y llena de anhelo, y al oírla su lujuria aumentó, pero consiguió retenerla brevemente. Se obligó a tocarla con más ternura, aunque siguió succionándole el pecho vorazmente. El cuerpo de Neji temblaba de la fuerza de su pasión, pero lo único que le importaba ahora, más que su próximo aliento, era darle placer a ella. Ino lo apartó; estaba muy seductora con los pechos por encima del escote del vestido y los pezones húmedos por sus besos. Lo retó con la mirada y se levantó la falda igual que haría la más experta de las cortesanas, revelando poco a poco sus largas piernas. Y después los muslos. Y después los rizos de su sexo. Separó las piernas en señal de invitación.

—Neji —susurró su nombre y un sonrojo se extendió por la piel del escote hasta subirle por la garganta y llegar a las mejillas.

—Acabarás matándome, pero antes vas a volverme loco.-

Neji quería prometerle que todo saldría bien, prometerle cosas que nunca le había prometido a nadie. Pero sabía que sería una crueldad hacerlo; no podía ofrecerle un futuro que jamás existiría. La necesitaba con desesperación, y estaba furioso con ella por haberle demostrado que la necesitaba, aflojó los lazos de la trabilla de su pantalón y dejó en libertad su excitada erección. Le demostraría qué clase de hombre era y la echaría a perder para cualquier otro. Ino le odiaría al terminar, pero sería lo mejor para ella.

—Voy a follarte —le prometió, comportándose como un salvaje, consciente de que con ella jamás sería capaz de tal bajeza—. Voy a follarte contra la estatua, te llenaré con mi polla y no pararé hasta que grites de placer.-

Colocó una mano bajo el muslo de Ino y le levantó la pierna para separárselas. Guio el prepucio hasta la entrada de su cuerpo y dobló las rodillas para ejercer presión en su sexo. Ino estaba muy apretada, pero también caliente y húmeda. Era maravilloso estar dentro de ella, y los gemidos de placer que escapaban de su garganta al notar que él se movía le hacían perder la cabeza. Su cuerpo entero era incapaz de dejar de temblar, pues se estaba obligando a ir muy despacio y con mucho cuidado. Él tenía un tamaño más que considerable e Ino era muy menuda. Y no podría soportar hacerle daño.

La observó mientras entraba en su interior: bajo la luz de la luna tenía las facciones pálidas como la estatua que había a su espalda. Le brillaban los ojos y no los apartaba de los de él; el deseo y un afecto que no se merecía ardía dentro de ellos. Tendría que estar asustada, pero seguía confiando en él implícitamente. El modo en que lo miraba hacía que a Neji le resultase imposible respirar. Se detuvo y se mantuvo rígido durante un instante.

Ino tenía razón. No podía poseerla de esa manera, como si fuese una fulana en un jardín cualquiera. Y no podía hacer nada que tuviese como consecuencia que ella acabase odiándolo. Se desgarraba por dentro sólo de pensarlo. Soltó una tortuosa maldición y se apartó, su pesada erección abandonó el cuerpo de Ino. Ella sollozó al sentir la pérdida y el sonido rompió el corazón que Neji se había olvidado que tenía.

Cerró los ojos con fuerza para no mirarla y se dio media vuelta. El torso le subía y bajaba trabajosamente con cada respiración, le dolía todo el cuerpo, le ardía la sangre. Su pene temblaba por culpa del deseo insatisfecho, los músculos estaban tensos. «¡Maldita sea!» Maldijo el día en que sus ojos se posaron en Ino Uzumaki Cerró los puños en un intento por recuperar el control sobre su tembloroso cuerpo y su atormentada mente. Y entonces, de repente, su miembro fue envuelto por una humedad maravillosa. Instintivamente intentó apartarse, pero las manos de Ino le sujetaron las nalgas y lo mantuvieron inmóvil. Miró hacia abajo y atónito vio que ella deslizaba la totalidad de la erección hacia el interior de su boca.

A lo largo de toda su vida, de todas las mujeres con las que había estado, de todas las posturas que había practicado, de todos los lugares donde lo había hecho, Neji nunca había visto nada más erótico que Ino lamiéndole el pene de rodillas en medio de la hierba, con los pechos sobresaliendo por el escote del vestido, dibujada bajo la luna. Las caricias de Ino no seguían ninguna técnica y eran muy inocentes, pero por ese mismo motivo le causaban tanto efecto. Ella deslizaba la lengua alrededor del prepucio, su boca temblaba cuando lo succionaba, con los dedos le apretaba las nalgas. Ino echó la cabeza hacia atrás y después volvió a moverse hacia delante, abrió la boca al máximo para que él pudiese penetrarla. Le besó la erección con entusiasmo; unos delicados gemidos salían de su garganta cuando lo succionaba, y ver que ella también se estaba excitando aumentó su placer enormemente. Debido a su inexperiencia, Ino lamía el pene con movimientos cortos, pero el placer que le daba a Neji era increíblemente intenso. Comprender que ella le estaba regalando esas caricias tan íntimas hizo que el placer que sentía en su miembro se extendiese por todo su cuerpo.

Echó la cabeza hacia atrás y gimió desde lo más profundo de su garganta. Movió las manos en busca de los rizos dorados de la nuca de Ino y le enseñó el ritmo que le gustaba con cuidado de no despeinarla. Las caderas de él cedieron al instinto de moverse y marcaron un ritmo desconocido, entrando y saliendo de su boca en busca del placer que sólo Ino podía darle. La lengua de ella se hundió en el agujero que coronaba su pene y los testículos se apretaron al notar que la erección aumentaba.

—Apártate, cariño —le pidió sin aliento—. Estoy a punto..., no puedo...-

Ino hizo caso omiso de la directriz de Neji y lo succionó con más fuerza, le volvió loco hasta que eyaculó al alcanzar un orgasmo tan intenso que le fallaron las piernas. El semen llenó la boca de Ino, prueba de la lujuria y del deseo que sólo ella le despertaba. Gritó el nombre de Ino y dio gracias de que le estuviese sujetando por las caderas porque de lo contrario se habría caído de rodillas al suelo. La sangre rugía por sus venas, le retumbaban los oídos y había perdido la visión. Nunca había experimentado un orgasmo de tal magnitud. Su miembro seguía temblando a pesar de que ya no podía eyacular más.

Cuando Ino se puso en pie y se limpió la boca con el reverso del guante, su bello rostro resplandecía de satisfacción. Sin dejar de temblar, Neji se apoyó en ella e intentó abrazarla. Tenía el alma saciada.


NOTAS: le cambie el apellido a Sai, para que fuera mas sencillo a la hora de editar la historia, espero no me maten por todos los personajes a los que no adecuo al anime, espero comprendan que no todos los personajes de esta historia tienen un homologo en Naruto :(

¿Que les pareció? ¿Son muy atrevidos? en mi opinión me encanta como Ino empieza a revelarse contra todo lo que le han enseñado. ¿Creen que Ino podria enamorarse de Sai? Aun y cuando un beso no le proporciono la misma pasión que Neji, mmm tal vez el título que posee Sai, sea suficiente para que Ino se quede con él y deje de lado a Neji jejeje

gracias a todos por leer y como siempre en especial a: graciethsm y a Mitsuki Tsukiomi a quienes les dedico el capítulo, me alegran el día con sus comentarios.

graciethsm: lo sé y también pienso que la personalidad queda perfecta, pues bien, espero que este mini lemon también sea de tu agrado. a que Neji es una ternura, yo también lo pienso. Espero que te guste el Neji celoso tanto como a mi jejeje y de nada por la dedicatoria, me agrada leer tus comentarios en los capítulos. un beso saludos :3

Mitsuki Tsukiomi: gracias por tus comentarios, en verdad me hacen tanto bien y me dan ganas de seguir adaptando esta maravillosa historia :3 a que tal este capitulo, que piensas, aun hay mas trama en la relación de estos dos, que cada vez tienen más intimidad uju jajaja si bueno, aun no ha hecho casi nada, espero que te gusten los siguientes capítulos, un beso y nos leemos pronto. Saludos