Esta historia es una adaptación del libro Relaciones Escandalosas de: Sylvia Day del 2014. La adaptación la hago sin ningún afán de lucro, solo porque es de mi agrado imaginarlo con los personajes de Naruto.

-El primer Relato es: La apuesta de Neji y sus protagonistas son Neji Hyuga e Ino Uzumaki :)

Capítulo 7/12


Capítulo 7

Ino observó a Neji sin disimulo y sin importarle si alguien la veía. Después de varias semanas de exilio autoimpuesto, él había reaparecido en sociedad. Estaba más delgado y más pálido, y tenía la piel de alrededor de los ojos más oscura. No presentaba buen aspecto, aunque a Ino le pareció que era maravilloso. Iba elegantemente vestido para la noche, su presencia destacaba en medio de la multitud, atrayente y salvaje a pesar de su refinado exterior.

Neji debió de sentir que ella lo estaba mirando porque giró la cabeza y se enfrentó a sus ojos, si bien los de él no se alteraron lo más mínimo al verla. Volvió a girarse hacia su acompañante, una mujer voluptuosa y muy de mundo que lo miraba embelesada. Era una femme fatale de pelo y labios rojos que lo sujetaba del brazo y se encargaba de que le rozase los pechos mientras Neji destrozaba el corazón a Ino ignorándola de esa manera.

Ino se dijo a sí misma que ella nunca había tenido ningún derecho sobre él. Nunca había accedido a ser sólo suyo, ni siquiera cuando le ofreció matrimonio de esa manera. Pero recordar eso no evitó que tuviese ganas de vomitar en medio del baile.

—¿Qué está pensando, lady Ino? —le preguntó Sai acercándose a ella.

—Estoy pensando que debería invitarme a bailar-.

Los labios de su atractivo pretendiente esbozaron una sonrisa que desmayaría a muchas mujeres y que, en cambio, dejaba a Ino indiferente.

—¿Otra vez? —murmuró—. Qué deliciosamente escandaloso-.

Él la llevó del extremo de la sala a la zona de baile con suma pericia y la colocó al final de la fila de parejas. La música empezó a sonar y se movieron junto a los otros bailarines. Ino observó a Neji acompañando a la pelirroja hasta la mesa donde esperaban los postres con una mano en las nalgas. Abatida, Ino se equivocó en un paso de baile y Fontaine la sujetó por el brazo, evitando que cayera y los pusiera en ridículo a ambos.

—Gracias —le dijo con una sonrisa, tragándose la tristeza que la embargaba. Sai asintió.

—Nos compenetramos muy bien-.

—Sí —reconoció Ino—. Yo también lo creo-.

La mirada de él se llenó de satisfacción. Los dos daban por hecho que iban a contraer matrimonio. Pronto, muy pronto, Ino iba a tener que contarle a Sai la situación económica de su hermano. Educado en las normas de la alta sociedad, igual que ella, el marqués de Fontaine sabía cómo funcionaban los matrimonios entre la gente de su clase, y la situación de Ino, aunque lamentable, era bastante habitual. De hecho, ella estaba casi segura de que Sai ya estaba al corriente de los problemas de Naruto.

Al terminar la danza, Sai la acompañó a donde estaba la tía Hisame, antes de partir hacia otro compromiso que tenía esa noche. Aunque lo intentó con todas sus fuerzas, Ino fue incapaz de no buscar a Neji con la mirada. Y cuando lo encontró se llevó una mano enguantada a los labios para contener un sollozo. Estaba inclinado sobre la pelirroja, le susurraba cosas al oído mientras le acariciaba el cuello con la nariz. Era la viva imagen de un hombre entregado.

—Discúlpame, tía Hisame —Se giró, notaba una fuerte presión en el pecho—. Tengo que salir a estornudar. —Corrió hacia el pasillo más cercano.

Como no quería encontrarse con ninguno de los invitados, Ino caminó por el pasillo hasta llegar a la zona que no estaba iluminada por antorchas y poder así disfrutar de cierta intimidad. Abrió la tercera puerta que encontró y se metió en esa habitación. Cerró tras ella y durante un instante la cegó la oscuridad, pero al final consiguió encontrar una banqueta y cuando se sentó empezó a llorar desconsolada. Tan presa del dolor estaba que no oyó que alguien echaba el cerrojo. Una mano enguantada le cubrió la boca, y ella abrió los ojos horrorizada.

Y se encontró con la mirada furiosa de Neji. Le quedó claro lo que él pretendía cuando se tumbó completamente encima de ella. Neji apartó la mano y la sustituyó por sus labios. El brandy que había bebido resaltaba su sabor, que ahora llenaba las fosas nasales de Ino. A ella se le aceleró el corazón y notó una presión en el pecho al intentar coger aire. Su cuerpo se excitó de inmediato: necesitaba a Neji tanto como comer o beber.

Ino notó el sabor de la sangre cuando se mordió el labio inferior. Neji también lo notó y le hizo enloquecer, la besó frenéticamente y con salvaje intensidad. En contra de su voluntad, Ino levantó las caderas en busca de su miembro. Lo deseaba..., necesitaba que él llenase el vacío que le había creado al marcharse.

Neji gimió al sentir lo que Ino estaba haciendo, movió las manos por las curvas de ella como si le pertenecieran, el calor de su erección la quemó a través del vestido de seda. Los pies de él se colocaron entre los de ella y la obligó a separar las piernas tanto como le permitía la falda. La ternura y el afecto con el que la había acariciado las otras veces se habían convertido ahora en dolor y furia. La mano de Neji se apretó convulsivamente en uno de los pechos de ella, le hizo daño y ella gimió.

Ino apartó las manos de la silla y las colocó bajo la levita de Neji, tiró de los botones del chaleco con desesperación y también de la camisa porque necesitaba sentir su piel. Él le levantó la falda y le rompió las medias. La delicada tela del vestido se rasgó, el sonido fue una queja a la tosquedad de Neji.

—Me has echado a perder. —Le temblaban las manos cuando las metió bajo la falda—. He sido incapaz de acostarme con otra mujer... desde la última vez que te toqué-. Ino contuvo un sollozo, odiaba que él hubiese intentado estar con otra y sentía un profundo alivio de que no hubiese podido hacerlo. —Ino...-

—Vuelve con tus putas —le exigió ella a pesar de que al mismo tiempo lo abrazaba con fuerza e incluso rezaba para que no lo hiciera.

—¡Maldita seas! —exclamó y le apretó el muslo con fuerza—. Siempre estás dispuesta a echarme de tu lado-. Los dedos de él llegaron al sexo de ella. Neji gimió como si lo estuvieran torturando. —Estás tan excitada que casi goteas. ¿Hay alguien más que pueda hacerte sentir así, Ino? ¿O sólo puedo yo?-

—Neji...

—¿Quieres que pare? —le preguntó furioso al penetrarla con sus dedos. Ino intentó apartarse pero su cuerpo traidor recibió la invasión de Neji excitándose más.

—No..., no quiero..., tu rabia...-

—Me quieres a mí —susurró él, salvaje—. Pero eres capaz de mandarme a la cama de otra mujer. —Apoyó la mejilla cubierta de sudor en la de ella y con el aliento le quemó la oreja—. Esa mujer que hay allí fuera está desesperada por mí, Ino, me desea tanto como tú, y no me rechazará. Dentro de una hora estaré dentro de ella, gritará mi nombre... mientras tú te pudres en tu cama virginal.

—Bastardo —lloró ella, cerrando las manos en la espalda de él—. ¿Por qué me haces esto?-

—Dime que pare y pararé. —Movía frenético la boca, besándola por el cuello.

—¡Vete al infierno!-

—Ah, cariño —murmuró con su voz ronca llena de tristeza, sin dejar de mover los dedos ni de atormentarla—. No puedes decírmelo, ¿no? Me necesitas demasiado.- Ino gimió al sentir el placer que creaban los dedos de Neji en su cuerpo. Él los movía cada vez más y más rápido, logrando que se moviese desesperada por sentir algo más que sus dedos. —¿Te gusta, amor? —Apoyó la frente empapada de sudor en la de ella—. Tu sexo está muy mojado, caliente y apretado. Podría follarte, Ino. Te penetraría con mi polla y te haría gritar de placer. ¿Te gustaría que lo hiciera?- Ella se abrazó a él y levantó las caderas para que pudiese tocarla mejor.

—Neji...- Él apretó la erección contra la pierna de ella.

—Me echarás de menos cuando estés casada con tu marqués infiel. — Le acarició un lado del rostro con la nariz—. Pero aceptaré reunirme contigo cuando quieras que alguien te abrace así..., que te dé placer. Te pondrás esos pantalones y vendrás a mi club.-

—Te odio por esto —sollozó. Y se odiaba a sí misma por seguir amándolo.

—Demuéstrame lo mucho que me odias, Ino. Quiero sentirlo cuando te corras alrededor de mis dedos.-

Neji hundió la mano y con los dedos la acarició por dentro. Y Ino alcanzó el orgasmo cuando él se lo ordenó, se estremeció y gritó su nombre. Él se tragó los gemidos de placer de ella con la boca y gimió al unísono mientras la abrazaba con fuerza. Cuando todo terminó, Ino intentó recuperar el aliento y la determinación. Antes de que Neji pudiera apartarse, ella se incorporó, provocando que los dedos de él salieran de su interior y lanzándolo al suelo. Se colocó encima de él al instante, separó las piernas y se sentó a horcajadas en sus muslos, capturándole las manos bajo las rodillas para que no pudiese moverlas. Se quitó los guantes que llevaba y la cubrían hasta el codo y le desabrochó la trabilla del pantalón.

—¿Qué estás haciendo? —gimió él.

Ino miró el atractivo rostro de Neji y no le pasaron por alto las emociones que ardían en sus ojos. Cogió el pene con las manos y lo apretó con firmeza. Le sonrió furiosa.

—Cuando termine contigo no te quedará nada que darle a esa mujer, Neji Hyuga. —Se inclinó hacia él y le lamió el labio inferior en busca de su sabor. Movió las manos por el miembro, disfrutando de la sensación de tocarlo—. Voy a dejarte seco.-

—Puedo apartarte de encima de mí en un abrir y cerrar de ojos —la amenazó.

—Sí, pero no lo harás. —Pasó los pulgares por el prepucio y lo descubrió empapado de semen—. Me deseas demasiado.- Él cerró los ojos y soltó una maldición, era incapaz de negarlo.

—¿Te has corrido conmigo, Neji? —Se lubricó las manos y las cerró alrededor del pene—. Qué travieso por tu parte... Pero todavía estás excitado, listo para volver a hacerlo.- Neji empezó a levantar las caderas cuando Ino lo masturbó con ambas manos.

—Oh... Ino... —El sudor le goteaba por las cejas y le empapaba el pelo y la frente.

—Qué lástima me da tu cortesana —murmuró ella—. Yo no tengo experiencia en lo que se refiere a la anatomía masculina, pero sé que estás muy bien dotado. Eres tan fuerte y estás tan excitado... Mis manos apenas pueden sujetarte. —Acercó los labios a su oído—. Eres como un caballo salvaje, pero esa mujer de allí fuera no te cabalgará esta noche. —Le mordió el lóbulo y le susurró—: Jamás serás mío, pero al menos esta noche tampoco serás suyo.-

Neji rugió. Flexionó los dedos bajo las rodillas de Ino y su erección tembló en sus manos. Ella se aprendió de memoria las facciones de Neji presa de la pasión: sus preciosos ojos entrecerrados que no dejaban de mirarla, su boca entreabierta y con la respiración entrecortada. Le acarició más rápido y pasó los pulgares por la punta, ansiosa por darle placer. Lo masturbó con más fuerza, devorando los gemidos que salían de dentro de él.

Adoraba tocarlo, le encantaba sentirlo duro como el acero y suave como la seda, y adoraba que a él le gustase recibir placer de ese modo tan carnal y primitivo. El cuerpo entero de Neji se tensó debajo de ella, su pene vibró y le advirtió que el final estaba cerca.

—Córrete para mí, cariño —le pidió ella—. Córrete hasta que no te quede nada para esa mujer.-

Neji soltó una maldición, levantó las caderas y eyaculó con tanta fuerza que manchó la alfombra. Ino siguió acariciándolo, arrebatándole todo lo que tenía, hasta que las manos le quedaron cubiertas de semen y Neji se desplomó exhausto, con el cuerpo temblando y la respiración entrecortada.

Sólo entonces lo soltó. Le cubrió los párpados, que él había cerrado, de besos, y también los labios. Le quitó la corbata y la utilizó para limpiarse las manos. Entonces se puso en pie y le lanzó la prenda sucia encima del pecho.

—Adiós, Neji.-

Bellísima en medio de la rabia que sentía, se fue dejándolo allí en el suelo.


Ahora se viene lo decisivo, y ojalá que el capítulo extra que estoy escribiendo les agrade.