Esta historia es una adaptación del libro Relaciones Escandalosas de: Sylvia Day del 2014. La adaptación la hago sin ningún afán de lucro, solo porque es de mi agrado imaginarlo con los personajes de Naruto.
-El primer Relato es: La apuesta de Neji y sus protagonistas son Neji Hyuga e Ino Uzumaki :)
Mitsuki Tsukiomi: te dedico el capítulo ;)
NOTAS:
Al papá de Neji le deje el apellido y el título del libro para darle un poco de coherencia, espero comprendan.
Al fin aparece Naruto en la historia jajaja
DISFRUTEN SU LECTURA.
Capítulo 8/12
Ino fue a buscar a la tía Hisame y las dos abandonaron el baile de inmediato. Se sintió aliviada al regresar a Uzumaki Hall. Tenía las emociones tan alteradas que lo que necesitaba era tomarse una copa de jerez y darse un baño. El mayordomo cerró la puerta tras ellas y el ama de llaves fue a recibirla con una carta en la mano.
—Lord Uzumaki ha vuelto esta noche, mi lady. Me dijeron que le diera esto en cuanto llegase a casa.-
—Dios santo —farfulló Hisame—, ¿qué ha pasado ahora?
Ino abrió la carta y la leyó deprisa. Furiosa, golpeó el suelo de mármol con el pie.
—El muy idiota ha vuelto a Londres, pero se ha ido de inmediato para asistir a otra fiesta.-
-¿A otra fiesta? ¿Con todo lo que hemos pasado estas últimas semanas?-
—Tráigame de nuevo el abrigo —le pidió Ino al mayordomo—.Y ordene que vuelvan a preparar el carruaje.-
—No, Ino.- Se giró y miró sorprendida a su tía. Hisame sacudió la cabeza.
—Nuestra situación es ya demasiado precaria. No podemos arriesgarnos a causar ningún escándalo; sería desastroso que perdieses ahora tu buena reputación. Me avergüenzo de mí misma por haber permitido que Naruto campase a sus anchas durante tanto tiempo, y me avergüenzo de haberte dejado ir tras él y que solucionaras sus problemas —Suspiró—. No se me da bien ser estricta y castigaros, me temo. Pero ha llegado el momento de remediarlo. Yo iré a buscar a Naruto.- Ino se acercó a su tía y le dio un beso en la mejilla.
—Has hecho un gran trabajo, pero ahora tienes que confiar en mí. Te desmayarás si entras en los lugares que frecuenta Naruto, y eso sí que no podemos permitírnoslo.-
—Oh, no estés tan segura. Estuve casada muchos años, y tú en cambio...-
—¿Sabes qué es un consolador?- Hisame desorbitó los ojos.
—¡Dios santo!
—¿O el Kama Sutra?- Hisame se abanicó con las manos.
—Por supuesto que he oído a hablar de estas cosas, pero si tú las has visto... Dios santo.-
—¿Lo ves? Estás a punto de tener un sofoco. —Ino cogió a su tía por el codo y la acompañó a la escalera—. Iré yo a buscar a Naruto.-
—¡No puedes volver al club Hyuga! Si Fontaine se entera...-
—No creo que Naruto esté en el club —le explicó a su tía—. Le debe demasiado dinero a Hyuga.-
—Demasiado... Oh, Dios santo, ¡estamos arruinadas! —Hisame movió la cabeza, resignada.
—Vamos, vamos. Pediré que te preparen un té. No te preocupes, encontraré a Naruto y saldremos de ésta. —Llevó a su tía al piso superior.
—No me gusta que salgas sola a estas horas, Ino.-
—Lo sé —la tranquilizó—. No tardaré.-
—¡La última vez que me dijiste eso, pasaste la noche con Neji Hyuga!-
—¡Tía Hisame! —Ino inspeccionó horrorizada el vestíbulo—. ¡Baja la voz!-
La tía terminó de subir la escalera desviando la mirada hacia el vestíbulo cada dos escalones. Ino se encerró en el despacho, y mientras esperaba que le preparasen el carruaje se sirvió dos dedos del brandy más caro de su hermano. Levantó la copa y vació el contenido, sintiendo un ataque de tos cuando el líquido le bajó y quemó la garganta. Su cuerpo todavía vibraba del orgasmo de antes, pero en el fondo de su ser tenía el corazón helado. Las cosas que le había dicho Neji..., la mujer con la que estaba... No. Ahora no podía pensar en eso, se volvería loca. Debía pensar en Naruto. Su hermano iba a llevarse una gran sorpresa. Estaba harta de que fuera un irresponsable, y furiosa con todos los hombres del planeta. Y su hermano iba a ser el primero en darse cuenta.
Ya casi había amanecido y, cuando el carruaje se detuvo frente a la casa número cuatro, Ino estaba al borde de la extenuación. Le había pedido al cochero que la llevase a las casas que solía frecuentar su hermano, empezando por su preferida y en orden descendente. Ésta era la última parada. Si Naruto no estaba aquí, regresaría a Uzumaki Hall y esperaría a que apareciera. El lacayo de Ino llamó a la puerta e hizo las pesquisas necesarias. Unos minutos más tarde, le abrió la puerta del carruaje.
—Lord Uzumaki llegó hace una hora, mi lady.-
—Bien. —Salió del carruaje y se sujetó el abrigo que la envolvía con fuerza.
Al subir por la escalera, Ino admiró el bello diseño georgiano. Era una casa magnífica y la fachada estaba muy bien conservada, lo que hablaba de la riqueza de su propietario. La puerta se abrió e Ino entró ocultándose el rostro con la capucha de la capa. Encontró a su hermano en la sala de billares, rodeado por un escandaloso grupo de jóvenes caballeros y demimondaines. Ino esperó a que él la viera en la puerta, incapaz de cometer la temeridad de dar un paso más. Naruto se rio de algo que le dijo una morena y entonces levantó la vista hacia ella. A pesar del abrigo y de la capucha, la reconoció. Su buen humor se desvaneció, abrió los ojos como platos y la miró horrorizado.
Abandonó a sus amigos sin decirles ni una palabra y se acercó a su hermana con pasos agigantados. La cogió por el codo y los ocultó a ambos entre las sombras Naruto Uzumaki era famoso por muchas cosas, además de su tendencia al hedonismo. Era un hombre muy atractivo, de pelo rubio y ojos azul oscuro. Había salido victorioso de dos duelos, poseía una puntería excelente y era considerado un gran espadachín. Si pudiese dirigir toda aquella intensidad hacia el mundo de los negocios, solucionarían sus problemas económicos en un abrir y cerrar de ojos.
—Ino, ¿qué diablos estás haciendo aquí? —le preguntó.
—¿Qué crees tú que estoy haciendo, Naruto? —Subió el tono de voz de lo enfadada que estaba—. Eres un irresponsable, un egoísta...- Le tapó la boca con una mano que olía a tabaco y la empujó hacia el pasillo. Abrió una puerta que estaba cerrada y la metió en un salón.
—¡Si Fontaine se entera de que has venido aquí te dejará plantada!- Ino tiró del brazo hasta recuperarlo y soltarse.
—Y entonces no me pedirá matrimonio y tú tendrás que hacer frente a tus deudas. Ya veo lo preocupado que estás por mí.- Naruto tuvo la decencia de sonrojarse.
—Tú también saldrías muy perjudicada, te destrozaría la reputación —le señaló, avergonzado.
—A estas alturas, Naruto, estaría dispuesta a perder mi reputación si sirve para que aprendas la lección. —Movió una mano en el aire—. Tus días de vividor se han acabado. Lord Fontaine me gusta, me molesta tener que utilizar su dinero para solucionar tus problemas. No permitiré que te mantenga eternamente. Tienes que asumir tu deber y cumplir con las obligaciones del título. Debes ocuparte de las propiedades, hacer felices a los campesinos que viven en ellas y encontrar a alguien que te asesore y te enseñe a invertir.- Naruto la miró horrorizado.
—¡Eso, ni loco! ¡No voy a convertirme en un hombre de negocios!-
—Trágate el orgullo —le advirtió ella—. Has malgastado la centenaria fortuna de la familia Uzumaki en menos de una década. Ahora te toca recuperarla. —Se cruzó de brazos y levantó el mentón—. Y vas a empezar a hacerlo ahora mismo. Ya no puedes permitirte el lujo de acudir a fiestas como ésta. Tienes que estar en casa, dormir y prepararte para trabajar duro por la mañana.-
—Maldita sea. —Puso los brazos en jarras—. ¡No dejaré que me des órdenes!-
—¡Y yo no permitiré que me prostituyas para poder mantener tu estilo de vida!-
Naruto se quedó en silencio. Él todavía era lo bastante joven como para que su rostro reflejase la mala vida que llevaba, pero eso no duraría eternamente. Si seguía así, los excesos no tardarían en pasarle factura y envejecería antes de tiempo. Pero Ino se enfrentaría a él y haría todo lo necesario para evitarlo. Inclinó la cabeza.
—Ah, maldita sea, Ino. Tienes razón, como siempre. Siento mucho haber metido a todos en este lío. —Se pasó las manos por el pelo y de repente la miró cansado—. No estoy preparado para ser Uzumaki, nunca lo he estado. No tienes ni idea de la cantidad de veces que deseo que padre y madre estuvieran vivos y aquí, con nosotros. Les echo de menos, y tengo tanto que aprender...-
—Lo entiendo, Naruto, de verdad que sí, pero tú eres el único que puede hacerlo —le dijo con un suspiro—. En esta vida todos tenemos responsabilidades. Ésta es la tuya. Yo te ayudaré lo mejor que sepa y estaré a tu lado hasta que te recuperes, pero tú tienes que poner de tu parte.- Naruto paseó de un lado al otro.
—¿Has hablado de esto con Fontaine?-
—No, todavía no.-
—Pero Ino —exclamó Naruto—, tienes que decírselo.- Ino entrecerró los ojos.
—¿En qué lío estamos metidos, exactamente?- Naruto se sonrojó y a Ino se le hizo un nudo en el estómago. —Dímelo sin tapujos —le ordenó a su hermano—. No tengo ánimos para aguantar una explicación larga y que me cuentes cómo has perdido cada Penique.- Naruto dejó de pasear y la miró a los ojos.
—Casi todo son deudas de juego.-
—Lo sé. ¿Cuánto, Naruto? —Se frotó entre las cejas para ver si así hacía retroceder el dolor de cabeza.
—Bueno, debo veinte mil libras a White's y...
—¡Veinte mil libras! —gritó.
—¡Baja la voz, I! —Miró preocupado hacia la puerta—. Tal vez deberías sentarte.
—Dios santo —farfulló ella con los ojos completamente abiertos. Ino empezó a golpear nerviosa la alfombra Aubusson con la punta del pie—. Dime que ése es tu mayor acreedor.
—Tranquila, Ino, sé que...-
—Suéltalo de una vez. No tenemos toda la noche.-
—Deberíamos hablar de esto en casa.-
—Oh, no. Aquí está bien. —Arqueó una ceja—. ¿Quién es tu mayor acreedor y cuánto le debes?- Naruto dejó caer los hombros.
—Hyuga. Le debo cien mil libras.- Ino se mareó.
—¡Cien mil libras! —respiró al notar que perdía el color en el rostro —. ¿A Neji Hyuga?- Naruto se acercó para sujetarla.
—No te desmayes, Ino—le pidió—. Siento mucho todo esto, pero ese bastardo de Hyuga siguió dándome crédito. En White's me lo cerraron cuando llegué a las veinte mil libras...-
—¡Basta! —soltó ella, apartándolo—. No culpes a Neji Hyuga de tus problemas. No te permitiré que hables mal de él. ¿Lo entiendes? Nunca. Él se ha hecho a sí mismo, ha logrado construir un imperio. Y tú nos has arruinado. Tú eres el único responsable de lo que nos está pasando. - Naruto retrocedió ante la vehemencia de su hermana, que nunca había usado ese tono con él.
—¡Hyuga puede echarnos a la calle!-
—¿Y quién le ha dado ese poder? —lo atacó ella. Naruto abrió la boca para decirle algo, pero Ino se lo impidió levantando la mano. —Estoy exhausta y no quiero seguir discutiendo. Ya he tenido bastantes problemas por esta noche. Coge el abrigo. Nos vamos.-
En cuanto la puerta del vestíbulo se cerró, dos figuras que habían estado entrelazadas y ocultas en el sofá se separaron.
—Fascinante —murmuró Hikari mientras se enderezaba el corpiño. Hizashi, duque de Hizaer, le apartó un mechón de pelo negro del cuello y lo acarició con la nariz.
—No tan fascinante como la mujer que tengo en brazos —le murmuró seductor.
—Hiza, por favor. ¿No te das cuenta de que acabas de conocer a nuestra futura nuera? —Le apartó las manos cariñosamente. El duque suspiró resignado y se sentó junto a ella.
—No hemos conocido a nadie. Hemos estado espiando. Y a mí me ha parecido entender que esa dama quiere cazar a Fontaine. ¿Por qué iba a querer casarse con Irocha?
—¿Irocha? —Hikari dejó los ojos en blanco—. Cielos santo, Hiza, presta atención. Estoy hablando de Neji.-
—¿Neji? —le preguntó confuso—. Ella es la hija de un conde y, a juzgar por lo que hemos oído, está a punto de convertirse en marquesa. ¿Por qué va a renunciar a eso por Neji?-
—¿Qué clase de mujer no lo dejaría todo por Neji? Es tu viva imagen, tan guapo y atractivo como tú. —Le sonrió seductora—. ¿Y no has oído cómo lo defendía? Aquí está pasando algo, te lo digo yo. A lady Ino le gusta Neji.-
—Neji gusta a muchas mujeres —señaló Hizachi con orgullo de padre—. Pero eso no significa que él quiera casarse con ninguna. Tal vez ni siquiera se conozcan.- Hikari intentó restaurar cierto orden en su pelo.
—Hazme caso, cariño. Las mujeres sabemos de estas cosas. Lady Ino se ha enfadado cuando Uzumaki ha atacado a Neji como si fuera una cuestión personal. Te aseguro que se conocen. Ya verás como tengo razón.- Se rio cuando Hizachi volvió a tumbarla en el sofá.
—Tengo que enseñarte algo —le insinuó el duque—. Ahora mismo.-
—Tienes muy mal aspecto.- Neji arrugó el cejo y siguió paseando de un lado al otro de la sala de juegos de Hyuga's, que ahora estaba vacía.
—Vete al infierno, Rock Lee.- Su hombre de confianza se rio.
—Es inusualmente pronto para que estés aquí.-
—Tú también lo estás —contraatacó Neji.
—Yo siempre estoy aquí a esta hora. —Rock Lee suspiró al ver la mirada escéptica de Neji—. No tienes ni idea de por qué me pagas, ¿no?- Neji se detuvo y lo fulminó con la mirada.
—Estoy seguro de que no te pago para que te rías de mí y me insultes, así que largo.-
—Tengo que hablar de algo contigo, Neji.-
—Ahora no, no estoy de humor.-
—Es precisamente de tu humor de lo que quiero hablarte.-
—¡Maldita sea, por todos los infiernos! —Neji apoyó las caderas en una mesa y se cruzó de brazos. Le dolía mucho la cabeza—. Dime de qué se trata. Y date prisa.-
—El otro día te di un consejo pésimo.-Neji arqueó una ceja.
—Pues no deberías reconocerlo, Rock Lee. Una de las cosas por las que sí te pago es para que me des consejos. Si no son buenos, tendré que Despedirte-
—El empleado que habita dentro de mí está muerto de miedo —le dijo Rock Lee sarcástico— pero como amigo tuyo, voy a arriesgarme.- Neji cerró los ojos y se apretó el puente de la nariz. Que Dios lo ayudase.
—No creo que debas permitir que lady Ino se case con ninguno de los hombres que figuran en la lista que te preparé.- Neji abrió los ojos preocupado.
—¿Por qué? ¿Qué les pasa?-
—A ellos no les pasa nada, es a ti a quien le está pasando algo muy grave. —Rock Lee lo miró con amabilidad a través de las gafas—. Estás enamorado.-
—¡No lo estoy!-
—Sí que lo estás. E insoportable. Los empleados te evitan a todas horas, nuestros clientes te esquivan, te has emborrachado todas las noches y en vez de irte a casa te quedas en una de las habitaciones de arriba.-
—¡Soy el propietario de este maldito club! —exclamó Neji—. Puedo quedarme siempre que me dé la gana.-
—Te quedas en la habitación Sapphire por ella —señaló Rock Lee. Neji agachó la cabeza. No tenía sentido negarlo. Su hombre de negocios era demasiado listo.
—Me dijiste que me mantuviera alejado de ella, Rock Lee.-
—Pensé que sólo querías pasártelo bien un rato. Y ahora veo claramente, igual que todo el mundo, que ella significa mucho para ti.-
—Da igual lo que yo sienta. No soy digno de ella.- Lee suspiró.
—¿Podrás vivir contigo mismo sabiendo que se ha casado con otro, con un hombre que vendrá a tu establecimiento? ¿Serás capaz de contener la lengua, o los puños, cuando ese hombre se acueste con una de tus cortesanas mientras la mujer que tú amas le está esperando en casa? ¿Cómo te sentirás cuando lord Fontaine venga a celebrar aquí el nacimiento de sus hijos?-
—¡Ya es suficiente! —gritó Neji con el pecho oprimido por la rabia y la pena. Pensar que Ino iba a pertenecer a otro hombre era más de lo podía soportar. Si él no podía tenerla, no quería que nadie más la tuviera. Pero no funcionaban así las cosas. Y de algún modo iba a tener que encontrar la fuerza de voluntad necesaria para seguir viviendo sin ella.
—Hay errores con los que podemos vivir y otros con los que no. Sólo tú puedes decidir a qué categoría pertenece éste. —Lee se dio media vuelta y se alejó.
—Rock Lee.- El hombre se detuvo. Gracias.-
—Neji, cariño, puntual como siempre.
Neji sonrió cariñoso a su madre y dejó que ella lo acompañase al salón. La estancia estaba decorada con tonos rosados y marrones con acabados dorados y satinados, creando un ambiente muy femenino. Se inclinó hacia ella y le dio un beso en cada mejilla.
—Estás guapísima, madre.- Ella esperó a que se sentase en la butaca opuesta a la suya antes de servirle el té.
—Y tú tienes muy mal aspecto —le dijo sin rodeos—. ¿Has perdido peso? —Le dio a Neji la taza en el plato—. ¿Echas de menos a lady Ino Uzumaki?- A Neji le cogió tan desprevenido el comentario que le tembló la mano con la que sujetaba la taza y derramó el té.
—¿Qué has dicho? —Dejó el plato con la taza en la mesa y se llevó los dedos que se había quemado a los labios.
—He dicho que tienes muy mal aspecto.-
—Esa parte la he oído bien —farfulló secándose los dedos en una servilleta de lino—. La otra parte es la que creo haber oído mal.-
—No, no la has oído mal. Anoche conocí a tu enamorada.- Neji parpadeó. La cabeza le daba vueltas.
—¿Qué has dicho?- Hikari dejó caer dos terrones de azúcar en su taza de té.
—Es encantadora y tiene mucho carácter.-
—¿Ino estuvo aquí? —Se puso en pie—. ¿Anoche?-
—Siéntate, Neji. Me dolerá el cuello de tanto mirar hacia arriba.- Se sentó de mala gana. ¿Su Ino? ¿Allí? ¿En el epicentro del demimonde londinense? Se puso furioso.
—¿Te molesta que haya estado aquí? —le preguntó su madre.
—¿Qué estuvo haciendo?- Hikari
le sonrió a su hijo.
—Vino a llevarse a casa al crápula de su hermano.- Neji volvió a ponerse en pie.
—¿Uzumaki ha vuelto? —Tragó saliva. Todo eso era horrible. Ahora Fontaine podría pedirle la mano de Ino a su hermano.
—¡Neji, por favor! Siéntate.- Volvió a obedecer y se sentó.
—¿Qué pasó anoche? —le preguntó a su madre con la voz ronca mientras intentaba contener un leve ataque de pánico.
—Lady Ino vino a buscar a su hermano, le riñó por su comportamiento y le dijo que ya iba siendo hora de que asumiese sus responsabilidades.- Neji no pudo evitar sonreír. Ino era una temeraria, pero decidida y apasionada. Amanda sonrió por encima del borde de la taza de té. —Y cuando Uzumaki hizo un comentario muy desagradable sobre ti, ella te defendió. Ojalá la hubieras oído. Estuvo magnífica. –
Las náuseas que había sufrido durante toda la mañana empeoraron de repente. «Anoche.» Después de todo lo que él le había hecho y dicho, Ino le había defendido.
El corazón se le cayó a las manos. Maldición. Se sentiría mejor si Ino le hubiese reñido igual que había hecho con su hermano. Neji se había despertado convencido de que era la persona más desgraciada del mundo. Estaba seguro de que era imposible que algún día se sintiera peor que ahora. Pero se había equivocado. Ahora se sentía peor, mucho peor. ¿Qué podía hacer para arreglar las cosas con Ino? Lo de anoche había sido culpa del brandy y de los celos que le habían comido en vida.
Había visto a Ino hablando largo rato con Fontaine. Verlos juntos le había abatido mucho más de lo que ya lo estaba. Eran una pareja magnífica: los dos eran perfectos, ella rubia, que él pelinegro, que atractivos y aristócratas. El guapo marqués había dejado claro a los presentes que Ino le pertenecía, y lo único en que pensaba Neji era en las ganas que tenía de separarlos para siempre. Decidió que iba a lograr que Ino se pusiera tan celosa como él, obligarla a compartir su desgracia. Pero cuando lo consiguió, cuando Ino abandonó la sala de baile visiblemente alterada, la siguió, incapaz de evitarlo. Su perfume, el tacto de su piel, el sabor de su boca le consumió una extraña locura. No podía renunciar a ella, no podía soportar la idea de perderla y quería que ella dijera que sentía lo mismo por él. Deseaba que luchase por él, y cuando lo hizo, cuando Ino cambió las tornas, Neji la quiso mucho más.
—¿Neji? —La voz de su madre rebosaba preocupación. Se pasó las manos por el pelo y entrelazó los dedos al llegar a la nuca. Miró a su madre con una sonrisa que le dolió.
—He estropeado mucho las cosas.- La puerta del salón se abrió.
—¡Buenos días! —los saludó el duque al entrar. Neji se puso en pie y le tendió la mano al hombre con el compartía un físico muy similar.
—Buenos días, excelencia.-
—Tienes muy mala cara, hijo.-
—Eso me han dicho. Varias veces.-
—Tu padre cree que lady Ino sería la esposa perfecta para Irocha —murmuró Hikari.
—¿Qué?-
Neji abrió los ojos horrorizado. Sólo había una cosa que podía empeorar todavía más su vida, y era que su hermano pequeño, Irocha, actual marqués de Kioto y futuro duque de Konoha, cortejara o se casara con su Ino, Dios no lo permitiera, Ino no. El duque miró a la que llevaba años siendo su amante.
—Al parecer tenías razón, amor —reconoció sin más. Hikari sonrió victoriosa.
—¿Acaso no la tengo siempre?- El duque refunfuñó, pero se agachó para darle un beso en la mejilla.
—Tengo que irme. Karumi celebra no sé qué fiesta este fin de semana y debo asistir.-
—Claro —contestó sin mostrar dolor o desaliento al oír el nombre de la duquesa de Konoha. Llevaba tantos años con el duque que sabía que él la amaba y que no había vuelto a tocar a su esposa desde el nacimiento de Irocha, el heredero—. Vuelve a mí en cuanto puedas.-
—Lo haré, no lo dudes nunca. —Hizachi volvió a besarla.
Neji observó el intercambio de besos, igual que había hecho infinidad de veces a lo largo de los años, pero esa mañana la escena adquirió un nuevo y doloroso significado. Le recordó que los aristócratas no se casaban por debajo de su clase social. Si era sincero consigo mismo, tenía que admitir que a lo máximo a lo que podía aspirar era a convertirse en el amante de Ino una vez que ella ya estuviese casada. Podría ser una solución casi perfecta; él no tendría que casarse y ella tendría el título que tanto se merecía. Pero Neji sabía que jamás sería capaz de compartirla con otro hombre y, además, Ino no aceptaría un acuerdo de esa clase. Ella se tomaba sus responsabilidades muy en serio y no le sería infiel a su marido, ni aunque él sí se lo fuera a ella. Después de que el duque se fuera, la madre de Neji volvió a centrar toda la atención en su hijo.
—¿Vas a dejar que lady Ino se case con Fontaine?-
—No tengo elección.-
—¿Por qué no?-
—Le pedí que se casara conmigo y me rechazó.-
—¡Neji! —Hikari arrugó la frente, algo que no hacía jamás porque no quería que se le marcasen las arrugas—. La amas. —Fue una afirmación, no una pregunta. Neji levantó la taza de té.
—La deseo.-Hikari suspiró.
—Cielo santo, cariño, soy tu madre. A mí no puedes mentirme.-
—No te estoy mintiendo.-
—Lo que pasa entre vosotros es algo más que deseo.-
— ¿Como qué, por ejemplo? —farfulló. Primero Rock Lee y ahora su madre. ¿Todo el mundo iba a meterse en su vida? Hilari juntó las manos y las apoyó en un extremo de la mesa.
—Ella te defendió sin dudarlo frente a su hermano, sin ir más lejos. ¿Cien mil libras, Neji? Tú nunca habrías dejado que Uzumaki contrajera esa deuda con tu club si no tuvieras un buen motivo para permitírselo. —Abrió los ojos ante tal descubrimiento—. ¿Quieres usar la ruina del conde para conseguir a su hermana? Sería muy propio de ti hacer algo tan taimado.-
—Gracias por tener tan buena opinión de mí, madre. —Pero era una idea interesante. Le sorprendió que no se le hubiera ocurrido antes. Hikari vio sonreír a su hijo y adivinó que estaba tramando algo.
—¿Cuál es tu plan? —le preguntó ansiosa.
—No tengo ningún plan. Sólo quería ganar tiempo para ver si se me ocurría alguno.-
—Oh, vamos. Tú siempre tienes un plan. Por eso eres mucho más rico que tu hermano.-
—Madre —empezó Neji enfatizando la pausa—, no sé qué creíste ver en Ino anoche pero te aseguro que ahora mismo no me tiene en mucha estima.- Hikari volvió a fruncir el ceño.
—¿La quieres?-
—Sí —reconoció—. Pero no sé cómo la quiero, o para qué. Ni por cuánto tiempo. Y por eso me rechazó. —Claro que él también había metido la pata acusándola de un montón de tonterías que ella no haría jamás, y después lo había empeorado yéndose de esa manera...
—Dime qué le dijiste y te diré dónde te equivocaste.- Neji se rio.
—¿Por qué das por hecho que me equivoqué yo?- Su madre se inclinó hacia delante y Neji quedó cautivo de la sinceridad con la que le habló.
—Te mereces ser feliz. Si lady Ino te hace feliz, deberías luchar a muerte por ella. Te mereces tener una esposa de alta cuna. Estás a su misma altura. No lo dudes nunca.
—No me merezco a Ino—dijo sin amargura, sólo con resignación. Un dolor descarnado brilló en los ojos de Hikari.
—Yo soy la única diferencia que existe entre tú y Fontaine. Tú eres más rico y más guapo, y tu sangre es prácticamente azul. ¿Te avergüenzas de mí, Neji? ¿Es porque tu madre es una cortesana por lo que te sientes indigno de Ino Uzumaki?-
—No. —Alargó una mano por la mesa para tocar la de su madre y le dio un cariñoso apretón—. No tiene nada que ver contigo. Nunca he sido un buen hombre, nunca había aspirado a serlo y, la verdad, me parecía bien. No tengo ningún deseo de cambiar. Ino es un ángel, es la cosa más pura que he visto nunca. Si accede a estar conmigo, el único mundo que conoce
la repudiará. Y a larga terminará odiándome por ello.-
—Creo que subestimas la fuerza de Ino, hijo. Cabe la posibilidad de que estar contigo no la convierta en una mujer peor, sino que haga de ti un hombre mejor. —Hikary lo miró intrigada—. ¿Le molesta que seas bastardo?-
—No. —Neji sonrió—. Cree que vuestra relación es muy «romántica».-
—Lo es —afirmó la madre de Neji con una sonrisa de satisfacción —. Anoche me gustó esa chica. Y ahora todavía me gusta más. Parece muy práctica.- Neji arqueó una ceja.
—Reconozco esa mirada. Mantente alejada de mis asuntos, madre. Yo solo me basto para estropear las cosas. No necesito que nadie me ayude. —Se puso en pie—. Debo irme. Tengo cosas que hacer.-
—Y cosas en las que pensar, espero.- Le sonrió con cariño e ignoró el último comentario.
—Te veré la semana que viene.-
En cuanto su hijo se fue, Hikary Hyuga se sentó en la butaca con papel y pluma y planeó sus próximos pasos. Ella sabía qué necesitaba su hijo, incluso si él todavía lo dudaba. E iba a asegurarse de que lo tuviera.
¿Qué les pareció el capítulo? No sé a ustedes, pero a mí me encanta la personalidad de la mamá de Neji jaja.
Los quiero
SALUDOS ESPECIALES A:
Mitsuki Tsukiomi: Yo sabía que no era la única que pensaba que este par son unos mensos, pero no desesperes que ya llego la caballería espero que el personaje de Amanda te guste tanto como a mi jajja es toda una loquilla y una excelente madre. Esta pareja es tan así que no puedo con ellos jajaja Si a mí tampoco me gusta NaruIno sin embargo creo que como hermanos están bien o al menos en esta historia así me pareció bien.
Como tú eres una de las personas que siempre dejan comentarios, quería saber según tu quien sería la pareja adecuada para Naruto, y no por favor no digas Sakura, a ella ya la tengo apartada para la siguiente historia de este libro ;) saludos y gracias por leer.
